jueves, 22 de octubre de 2015

[Crítica libro]: "Lo contrario de la soledad" de Marina Keegan

¿Por qué alguien tan valioso tuvo que irse tan pronto?

"Vamos a hacer que pase algo en el
mundo"
El problema de este libro es que no es tan increíblemente bueno como te lo quieren pintar. No es malo, ni mucho menos. Pero no es genial. Cuando empiezas a leer "Lo contrario de la soledad" y te hablan de Marina y de cómo murió no puedes evitar sentir un sentimiento de pérdida. Vas sugestionado. Tengo sentimientos y a mí me ha conmovido. Parecía interesante, espontánea e ingeniosa y casi sin conocerla me ha dolido que ya no esté aquí, alguien que tenía tantas ganas de vivir y de comerse el mundo no se merece esto. Y luego ves al típico cazurro que se pasa el día delante de una biblioteca solo para pillar el wifi y sabes que acabará muriendo de viejo y te entra un buen cabreo. Qué injusto.

Pero ese no es el tema. Vas sugestionado, como decía, a que te guste lo que hay dentro. Y no está nada mal, bastante impresionante para ser algo de alguien tan joven, pero no deja de ser un conjunto algo irregular con destellos de brillantez. Le falta algo, como si a Marina aún le faltase la experiencia de toda una vida para pulirlos. Es en el apartado de no ficción donde Keegan se crece, sale a relucir su verdadero talento y donde la escritura fluye de una manera que no acaba de conseguir en los relatos de ficción. Keegan no era una chica del montón y se nota detrás de cada reflexión, de la profundidad y la naturalidad con la que salen sus ideas. En "Las alcachofas también dudan" nos revela lo estúpido que es buscar la estabilidad económica en contra de hacer lo que realmente queremos y critica todas esas agencias y consultorías que se dedican a reclutar estudiantes aprovechando sus inseguridades para con sus futuros, aprovechando que esos estudiantes aún tienen que descubrir qué es lo que quieren hacer con sus vidas, metiéndolos en el sistema rápidamente para engrosar sus filas de esclavos. En "Por qué nos preocupan las ballenas" nos habla de lo cruelmente involuntarios que podemos ser los seres humanos; incluso hasta el que se considere buena persona es capaz de pasar por el lado de un indigente y ni mirárselo. De la incapacidad de involucrarnos con los otros seres humanos. En "Contra el cereal" de lo poco que valoramos durante nuestra infancia y adolescencia los esfuerzos de nuestros padres, de lo hiriente que puede ser para ellos nuestro desdén e indiferencia frente a su instinto de protección. Los hay de tiernos, como "Mato por dinero", que desde su sencillez me ha parecido conmovedor, aún sin saber muy bien por qué. Entre estos relatos he encontrado ideas con las que me he identificado y eso no ocurre siempre. Y luego está el ensayo que abre el libro y que le da nombre al conjunto, "Lo contrario de la soledad", un canto a la esperanza que nos cuenta que aún tenemos toda una vida por delante y que las posibilidades son infinitas.

Para alguien que le aterra el paso del tiempo y que cree en la imposibilidad de hacer todo aquello que siempre ha querido hacer, es muy reconfortante encontrar a alguien que tuviera inquietudes parecidas. Del ensayo "Canción para los especiales", destaco el siguiente fragmento, que demuestra la capacidad de Keegan de poner por escrito sus ideas: "A medida que crezco, veo que las posibilidades de los trabajos de cuarto de primaria se desvanecen: es demasiado tarde para ser médico, para salir en una película, para ser candidata a la presidencia. Es bastante probable que nunca haga nada. Resulta egoísta y egocéntrico si se piensa, pero me aterra".

Sin embargo, en el apartado de ficción el resultado es algo desigual. Hay relatos interesantísimos, como "La ingenua", dónde Keegan sitúa el punto exacto en el que nos desengañamos del amor y asumimos que la persona que amamos no es perfecta, que el amor duradero y sin condiciones es una patraña. En "Vacaciones de Navidad" retrata cómo nos alejamos de los problemas familiares, cómo decidimos a posta mirar para otro lado y contentarnos con la idea de creer que tenemos una familia, no digo perfecta, pero sí solvente, y de cómo progresivamente, mientras nos hacemos grandes, nos damos cuenta de que eso no es así y de lo ciegos que hemos estado al creer eso. Para mí esos son los dos relatos más potentes, junto con "Fría pastoral" y "Recogida de equipajes"; este último retrata de forma concisa y certera el asqueo que supone darse cuenta que tu vida no va a ir más allá de los planes preestablecidos que la sociedad dicta que hay que seguir. Los demás relatos no acaban de cuajar y uno no sabe muy bien qué quería decir Keegan con ellos, como es el caso de "Absimo Challanger", "La Ciudad Esmeralda" y "Escleroterapia", e incluso "Leer en voz alta", que aunque están bien escritos, son anodinos y uno no acaba de ver el mensaje que esconden detrás.

Lástima que Keegan no tuviera más tiempo para vivir y escribir. Lástima.

martes, 20 de octubre de 2015

[Crítica libro]: "El nombre del viento" de Patrick Rothfuss

Demasiado adicto al denner

Pese a que el señor Rothfuss parece
el friki por antonomasia, ha escrito una
novela supernormalita...
Vaya por delante que es una novela que a ratos es entretenida. Al menos durante unas 300 o 400 páginas, aunque para una novela de 900 tampoco es como para tirar cohetes. Porque la parte de Tarbean deja mucho que desear. Y la de antes cuando vivía de forma itinerante otro tanto. Pero es llegar a la Universidad y coger ritmo. Las partes más interesantes tienen que ver con todo lo que le ocurre en la Universidad y, en mi caso, porque me recordaban vagamente a Harry Potter, salvando todas las distancias que convertían aquella saga en una de las mejores sagas de fantasía juvenil (y adulta) que hayan existido nunca y a esta simplemente como un entretenimiento -a ratos- palomitero. Luego vuelve a decaer con su excursión hacia el norte y todo lo relacionado con el dragoncillo de marras, que es un leñazo que dura demasiado para lo poco interesante que es. Luego vuelve a remontar, pero antes de que te des cuenta ya ha terminado. Demasiada verborrea para tan poca chicha.

Porque...no nos engañemos. Aquí no hay personajes profundos, ni ambiguos, ni realistas; Rothfuss lo intenta, pero no tiene las tablas que Rowling sí tenía (y cito a Rowling porque muchos comparan "El nombre del viento" con la saga de "Harry Potter" cuando Kvothe entra en la Universidad, yo incluido, y es un error tremendo). Sus intentos de añadir complejidad me recuerdan a los que pudiera tener un escritor novel que ha leído muchos libros de cómo hacer personajes interesantes. Auri es demasiado excéntrica, demasiado hecho aposta como para resultar creíble. Denna (o como c*** se llame) intenta parecer supercomplicada y algo así no se consigue simplemente haciéndola aparecer y desaparecer continuamente, haciéndola cambiar de nombre para que pensemos que tiene problemas de identidad, o haciendo que cambie de novio cada dos por tres o calentándole la p**** al protagonista para luego no hacer nada con él, o pidiéndole al protagonista que le pida a qué flor le recuerda y tener un debate sobre botánica poco más tarde. O siendo ingeniosa tooooodo el tiempo. Los maestros tienen más juego porque hay varios y son diferentes entre sí, pero tampoco es que Rothfuss se haya roto los cascos demasiado: hay el típico profesor malo (Hemme es un burdo intento de hacer un Snape), el raro rarísimo (Elodin), el solitario que no dice nunca nada (Lorren), el grandullón tosco pero con buen corazón (Kilvin), el viejo exigente y de la vieja escuela pero que es bueno con los buenos y un demonio con los malos (Arwyll), etc. ¿Y qué diferencia hay entre Fela, Mola, Denna o Devi? Tienen un carácter muy parecido y yo no logro distinguirlas apenas. Tampoco ayuda mucho que el protagonista sea superinteligente y que solo le falte ser astronauta para cumplir el cupo. Sabe susurrarle a los caballos, sabe componer y tocar como Mozart y, como se descuide el autor, saber más que todos los profesores juntos. No puede ser que todos los impedimentos que tiene para conseguir sus fines vengan de que sea pobre y no pueda comprarse un laúd como dios manda, o que otros le hagan la puñeta. Estoy harto de ver lo bueno que es en todo. ¿Qué tipo de superación esperas de alguien así? Aún estoy esperando ver con qué limitaciones tendrá que enfrentarse. Ningún personaje es lo suficientemente emotivo, conmovedor u odioso, y siempre los he observado desde la distancia, como si su historia no fuese conmigo.

Y volviendo a la historia...es excesivamente sencilla. Muy lineal. Sin muchas carreteras secundarias, no sé si me explico. En "Juego de tronos" hay tantas historias como estrellas en el firmamento; en "Geralt de Rivia" también habían muchas tramas secundarias y personajes potentes al margen del grupo protagonista. Aquí tenemos una única línea argumental, como una autopista recta, sin curvas ni tráfico. Los interludios deberían tener una mayor utilidad. Deberían contener detalles del futuro que te estrujaran el cerebro y te obligasen a elucubrar qué será lo siguiente que ocurrirá. Pero no es así. Hay misterios que al poco nos son resueltos y esto no funciona nada bien si quieres enganchar al lector. A favor de Rothfuss solo diré que, aunque peca de arriesgar muy poco argumentalmente, cumple los mínimos necesarios para mantenerte lo suficientemente interesado como para que continúes leyendo, aunque solo sea de forma automática y rutinaria.

Por otro lado, la ambientación es algo importantísimo en cualquier novela de fantasía que se precie y, bueno, el mundo que ha creado Rothfuss es tan impresionante como el pueblo en el que nací. No hay lugares míticos ni terroríficos ni misteriosos. No hay guerras ni imperios muy definidos. Ni gobiernos dibujados. Ni una mitología muy currada, porque el Tehlu se parece demasiado a Jesús. Solo que con una historia aparentemente rocambolesca sobre él y el demonio que me pareció bochornosa. Y el sistema de magia no es nada llamativo ni espectacular.

Algunos diréis...No esperes un "Juego de tronos" o un "Geralt de Rivia". Y yo digo: ¿y por qué no? ¿Por qué no debería esperar algo así de un libro que tiene una de las mejores puntuaciones en Goodreads? ¿Por qué conformarme a encontrar algo "ligeramente" entretenido? Otros diréis: bueno, es que es algo juvenil. No puede ser tan complejo como las otras dos que has citado. Tampoco hace falta ser complejo, ni tener toneladas de personajes, ni ser medio psicólogo para dibujar personajes o escribir como los dioses para producir un producto de calidad (aunque Rowling sí consiguió todo esto en "Harry Potter"). "La historia interminable" es juvenil y me encantó, y aparentemente no es tan compleja como las sagas que he citado. Vamos, que defender esto es imposible. Un bestseller plano y rutinario, sin gracia. Y eterno.