jueves, 23 de julio de 2015

[Crítica libro]: "Ampliación del campo de batalla" de Michel Houellebecq

El dinero y el sexo, los pilares de esta sociedad

Y ya solo me quedaba leer a Houellebecq para completar lo que según un curso de literatura debía leer para hacerme una idea sobre el canon que representan los 5 escritores más destacados de la literatura contemporánea. Estos, según el curso, son Jonathan Franzen ("Libertad" y "Las correcciones" me encantaron), J.M. Coetzee ("Desgracia" me gustó), Haruki Murakami ("Tokyo Blues" me fascinó y "After Dark" me parece perfecta), Roberto Bolaño (que también me fascinó con "Los detectives salvajes") y Michel Houellebecq. Este último me daba un poco de miedo, porque es muy mediático y cierta lectora que admiro y sigo suele decir que tiende a escribir siempre el mismo libro, que solo piensa en generar polémica y que sus personajes suelen ser siempre iguales, entre otras muchas cosas. "Ampliación del campo de batalla", su primera novela, no estaba entre las que el curso recomendaba, pero decidí leerla porque es, en palabras de la lectora experta en Houellebecq, "el auténtico de verdad, el arriesgado de verdad".

Dicho esto, y volviendo al tema que nos ocupa, "Ampliación del campo de batalla" tiene ideas buenas, muy buenas. Hay puntos de vista que uno llega a compartir y otros que no, pero eso es algo normal cuando se teoriza sobre el comportamiento humano y la sociedad. De hecho, me parece muy acertada la idea central que ocupa el libro: que la sociedad liberal en la que vivimos se rige por dos sistemas de diferenciación. Uno es el dinero y el otro el sexo. Los hay que triunfan en los dos campos y los hay que fracasan en ambos. Los hay que triunfan en uno y fracasan en el otro. Y que estos dos sistemas, en una sociedad liberal como la que vivimos, provocan que unos acumulen mucho de uno o de los dos y otros acaban empobreciéndose, tanto económica como sexualmente. Quizás tienda a la simplificación y se le puedan sacar muchos peros a lo que dice, pero la reflexión es muy interesante.

El problema es que hay demasiada paja mental por medio. Las reflexiones de nuestro protagonista están bien. Particularmente el ejemplo de Brigitte Bardot y su opinión sobre las mujeres psicoanalizadas, que me ha hecho mucha gracia. Las partes de su día a día en la empresa para la que trabaja también están bien, porque sustentan la idea central alrededor de la que gira todo el libro. El problema viene con las digresiones que no acaban de venir a cuento, sobre todo hacia el final, ni los fragmentos que parecen ensayos o teorías, y que el autor no procura disimular con un mínimo de gracia. Da la sensación de que toda la novela es un corta y pega de diferentes novelas y, si esto fuera una película, diría que el encargado de montar las escenas ha hecho una chapuza. No puede ser que durante un capítulo hablándonos del día a día del protagonista, en el siguiente haya un ensayo sobre qué es el amor y la sexualidad y que este ensayo esté introducido con la simple argumentación que es una fábula que escribió el protagonista cuando era más joven (¿?).

Se nota que es una novela experimental, que quería contar muchas cosas, pero se nota que aún no sabía como plasmarlo todo para que no pareciera forzado. Hay reflexiones interesantes y hay pasajes realmente inspirados, pero el conjunto queda algo descompensado. Suficiente, me parece, para darle otra oportunidad.