miércoles, 21 de enero de 2015

[Crítica película]: "Ida" de Pawel Pawlikowski

Yo me sé de uno que rodaba pensando en los académicos...

¿Son todas las monjas así de atractivas?
Lo mejor que podemos hacer para sobrellevar este mes de espera hasta que se celebre la ceremonia de los Oscars es, sencillamente, hacer un repaso de las películas que van a competir por las estatuillas. Una categoría en la que voy especialmente cojo es en la de mejor película extranjera; solo he visto "Relatos salvajes", que me encantó, y la presente, "Ida". Después de verla, solo puedo decir una cosa: espero que gane la primera.

Ida (Agata Trzebuchowska) es una novicia a punto de pronunciar sus votos, pero la madre superiora deja que vuelva con su familia para que se plantee todas las opciones y lo deje todo bien atado en caso de que se decida a dar el paso. Sin embargo, los padres y el hermano de Ida están muertos y solo le queda su tía (Agata Kulesza), una mujer insatisfecha y que se pasa el día bebiendo o acostándose con hombres. Junto a ella, empezará un periplo en el que indagará sobre el pasado de sus padres, un horror que data de la época de la ocupación nazi.

Simple y llanamente, el problema de "Ida" radica en su ritmo, que es endiabladamente lento. Es aburrida, terriblemente aburrida, gracias a sus grandes dosis de silencios y de escenas alargadas hasta la extenuación. Da la sensación que Pawlikowski buscaba rodar una cinta deliberadamente independiente, para que los grandes críticos, los amantes del blanco y el negro y del apartado técnico, la alabaran y sacaran múltiples referencias en cada encuadre. Es cierto que en el apartado técnico es un producto original y más que notable, que se ajusta a la historia como anillo al dedo, pero eso, en una película, no lo es todo. Si dejamos a un lado, pues, lo absurdo que resulta que una película que no llega a los 80 minutos se haga larga, descubrimos un fondo que no está nada mal. Es cierto que hay dos bloques temáticos que, a nivel estructural, no acaban de encajar del todo, como si estuviéramos viendo dos episodios autoconclusivos de una serie que tratara sobre el mismo personaje, pero es cierto que funciona muy bien para contarnos la reafirmación de un personaje, el de Ida. La dureza de reconciliar los hechos del pasado, sobre todo cuando estos han sido traumáticos y crueles, con el presente, lo difícil que es perdonar y pasar página, la reflexión sobre qué es la vida y qué sentido tiene llevar la de otros, todo esto, está muy bien tratado. Lástima que esto sea lo único positivo de "Ida".

La relación tía-sobrina es interesante, en gran medida por el contraste que supone la vida de una, abocada al "pecado", y la de la otra, ascética, pero en ningún momento llega a emocionar, más allá de contadas situaciones que dejan entrever una dureza aséptica muy bien tratada, como, por ejemplo, la escena en la que cierto personaje abre una fosa común. En esto contribuye que no me haya sentido identificado con los personajes y en ocasiones tuviera la sensación que eran arquetipos contrarios elaborados de forma artificiosa. Los personajes apenas cambian (que no es necesariamente un punto negativo per sé), pero cuando lo hacen, o lo intentan, resulta forzado y precipitado en contraste con la lentitud del metraje previo.

En conclusión, un buen tema de fondo y un apartado técnico atractivo no hacen una película. El ritmo es muy lento, es demasiado fría y no llegas a sentir apenas nada por los personajes. Seguramente vaya a ganar el Oscar, conociendo a los académicos.

sábado, 17 de enero de 2015

[Crítica película]: "Birdman o (la inesperada virtud de la ignorancia)" de Alejandro González Iñárritu

Vaya gol nos acabas de colar, Iñárritu

Lo confieso: yo también fui al cine por
esas escenas de acción tan molonas
De Iñárritu solo había visto "21 gramos" y, sinceramente, solo recuerdo que me quedé dormido. El bagaje que tengo de este director es, pues, prácticamente inexistente, pero después de haber visto "Birdman", creo que tendré que ponerle remedio a eso. Su nominación a los Oscars es más que justificada.

Riggan (Michael Keaton) es un actor experimentado que solo es recordado por haber interpretado el papel de un superhéroe, Birdman, hará muchos años y desde entonces que no ha hecho nada más por lo que ser recordado. Ahora se dedica a tirar adelante una obra de teatro que dirige y protagoniza él mismo, mientras intenta compaginar su insatisfactoria vida privada. La llegada de Mike (Edward Norton), un actor sustituto para su obra, solo será uno de los tantos cambios que están a punto de trastocar su frágil realidad.

Vaya gol le acaba de meter Iñárritu al espectador medio, se la ha colado por toda la escuadra. Esto me hace pensar en el viernes pasado, cuando fui a verla con mi hermano al cine. Solo había cuatro personas más, a parte de nosotros, y era el día del estreno. Eran cuatro tipos solitarios, de esos que van al cine porque se nota que es su pasión, y pensé que disfrutaría plácidamente de la proyección. Al poco, entró una pareja de gamberrillos, los que te arruinan cualquier película con su verborrea y su tendencia a reírse por cualquier nimiedad, que seguro vieron el man en el título (e ignoraron el resto) y se comieron el tráiler-trampa dónde se ven esas escenas de acción tan estupendas para decidir que entrarían en esa sala y no en otra. Por supuesto, empezaron armando jaleo, pero al poco enmudecieron y no se les volvió a oír en todo el rato. La pregunta que aún me continúo haciendo, sin hallar respuesta, es la siguiente: ¿se estarían dando cuenta que una de las intenciones del director era, precisamente, burlarse de ellos? ¿Se estarían dando cuenta que Iñárritu con "Birdman", entre otras cosas, quería criticar a un espectador medio que ya solo ve producciones en función del número de explosiones, tetas y celebridades-teen que salen en ellas? Cómo dice el alter ego de Riggan en cierto momento de la película, déjate de chorradas filosóficas y ofréceles acción.

"Birdman" es, pues, una crítica a los espectadores, a los engranajes que mueven el mundo del espectáculo cinematográfico y teatral, de los críticos a lo Carlos Boyero, del papel de las redes sociales en el mundo en el que vivimos y de cómo eso ha transformado el mundo del espectáculo, de cómo trasladan el foco de atención a lo puramente accesorio y lo alejan de la obra en sí. Pero no es solo eso. "Birdman" es la crónica de un tipo que quiere hacer algo relevante, algo excepcional, en un mundo cada vez menos preparado para ver cosas excepcionales. De un tipo que ve que la vida se le ha escapado y echa la vista atrás y ve que no ha hecho nada trascendental, tanto en el plano laboral y artístico como en el personal, más allá de un éxito que sabe inmerecido por interpretar el protagonista de un blockbuster. Está cansado de una existencia mediocre, de los sinsabores de la vida, del peso de los errores de su pasado y presente.

Todos estos temas potentes solo serían un conjunto de acertados temas y nada más si no hubiera una gran dirección detrás, gran muestra de ello el impresionante falso plano secuencia único (lo he buscado), y un reparto lleno de excelentes interpretaciones. Keaton y Norton están geniales interpretándose a sí mismos y Stone y Galifianakis están a la altura dando la réplica. La BSO es muy original, un producto distinto a lo que nos tienen acostumbrados, y que le va como anillo al dedo a la historia que estamos viendo, capaz de perfilar la acusada escalada de tensión del relato a las mil maravillas. Mención aparte merecen, también, los diálogos, que son una mina de oro.

¡Y cómo me gusta esta chica también! Espero que el Oscar se lo lleve ella

Sin embargo, no todo es perfecto. El único problema de "Birdman" es su recta final; la parte de Riggan es genial, pero el problema radica en que Iñárritu se olvida demasiado pronto de unos secundarios que se había molestado, y mucho, en perfilar. Mike, Sam (Emma Stone) y Lesley (Naomi Watts) están muy trabajados y sorprende que, después de la transformación de Riggan, prácticamente desaparezcan de la historia, sin saber muy bien qué es de ellos y de los problemas que venían arrastrando.

En conclusión, una digna merecedora a la nominación. Temas potentísimos, un reparto excelente, novedosa en la manera de contarnos una historia absorbente y con un apartado técnico muy cuidado. Su único error es no cerrar algunas tramas secundarias que con tanto esmero se había dedicado a esbozar durante la primera parte.


***Esta crítica pertenece a un proyecto conjunto impulsado por el Club del Cinéfilo, un grupo de Facebook al que pertenezco y con el que comparto la afición de ver cine y luego reseñarlo/criticarlo con otros bloggers. Los otros blogs que han participado en esta crítica comunitaria son:

sábado, 10 de enero de 2015

[Crítica serie]: "The Walking Dead" 5ª temporada

La única crítica que verás dónde también pongo a parir la segunda parte, incluso antes de que se estrene

Ya estoy harto de que sobrevivan tanto
Vayamos al grano, a diferencia de lo que hace "The Walking Dead" en su quinta temporada. Los guionistas, para esta nueva temporada, nos tienen preparados una nueva receta (nótese la fina ironía) para su cóctel televisivo más querido.

Esta es la crítica-receta:

Coge a una veintena de personajes, haz que te dejen de importar un pijo haciéndolos deambular por los mismos metros cuadrados de bosque que alquilaron allá por la tercera temporada y rellénalos de conflictos de estar por casa, reciclados de todas las temporadas anteriores. A ser posible, que expresen esos complejísimos conflictos existenciales a cada minuto, hablando sin parar, dotados de una verborrea sin parangón que les haga volver siempre al mismo sitio: decir que han cambiado, que ya no son los mismos y que es un mundo cruel y que bla bla bla y que bla bla bla. Destinarás algunos minutos a flashbacks que no aportaran absolutamente nada al conjunto, para darle algo de gusto, para que el consumidor crea que está bebiéndose algo de calidad, pero que solo hará que el cóctel sea un poco más rancio, si cabe.

Intentarás corregir ese tufillo a rancio recurriendo a recetas que más o menos te salieron bien en el pasado, como el Woodbury Mary, o que directamente resultaron vomitivas, como el Terminus con cocacola, pero esta vez cambiando el ingrediente principal por el de un hospital. Lo único que conseguirás es que sea algo más imbebible (si cabe) que tus recetas anteriores.

Es difícil armar todo este cóctel con ingredientes tan rancios, pero se ve que los guionistas le han pillado bien el truco y que a la audiencia le encanta este mejunje. Allá ellos. Yo ya he sufrido demasiado de indigestión.

jueves, 8 de enero de 2015

[Off-topic]: "Propósitos para este 2015"

Segurísimamente que los cumplo

Sí, que aún me faltan un par de ránquines. Pero dejadme que os diga mis propósitos para año nuevo, que ya va siendo hora.

1. Leer mucho más y de autores más universales o reconocidos por el paso del tiempo (tengo "Mientras agonizo" de William Faulkner y "Lolita" de Vladimir Nabokov, por poner dos ejemplos, esperándome en la estantería). Leer a más autores hispanohablantes (se me ocurren, así mirando por encima del hombro a la montaña de pendientes, a Gabriel García Márquez y su "El amor en los tiempos del cólera" y la "Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero" de Álvaro Mutis). Dejar a un lado a los autores más contemporáneos y las novedades, que este año me he llevado más de un chasco en este sentido. Y volver a leer sobre autores que me gustaron en su momento y de los que, inexplicablemente, aún no he vuelto a leer. Se me ocurren varios, como John Irving (seguramente vaya a leer "Personas como yo"), J.D. Salinger (quizás lea "Nueve cuentos"), Cormac McCarthy (tengo varios en mi estantería pendientes de leer, pero seguramente me decantaré por "La oscuridad exterior") o Ernest Hemingway (los reyes me trajeron "Cuentos completos").

Este año me gustaría marcarme como objetivo los 55 libros leídos, aunque el pasado solo llegara a 39, pero como decía un profesor que tuve en el instituto: de ilusiones vive el tonto de los cojones.

2. Escribir un libro de una puñetera vez. No digo ya publicarlo, sino escribirlo. Acabar, por primera vez, una novela y, parafraseando a mi amigo Carlos del Río, escribir escribir escribir escribir cada día.

3. Aprender inglés o, siendo más exactos, subir un poco el nivel, que ya hará años que me valgo del mismo inglés con el que salí de la academia. Me defiendo, pero no soy nada del otro jueves. No voy a ser muy ambicioso en este sentido, pero sí estudiaré un poco cada día y, en un futuro un poco más lejano, me presentaré a algún examen de nivel superior al que ya tengo.

4. Estudiar activamente algo relacionado con la literatura. En este sentido, no puedo concretar nada aún porque estoy a la expectativa de que ciertas cosas me salgan bien.

5. Hacer un cambio laboral; espero que las cosas salgan como tengo previsto. Ya os contaré más si todo va viento en popa.

domingo, 4 de enero de 2015

[Off-topic]: "Las mejores lecturas de este 2014"

Gracias a Goodreads y sus rutilantes estadísticas, veo que 2014 ha sido un año satisfactorio a lo que lecturas se refiere. Excepto el bache de Septiembre, dónde, a lo sumo, solo tuve una lectura realmente satisfactoria, pues siempre he tenido una habilidad innata para llevarme de vacaciones los libros más aburridos que esperan en mi cordillera de pendientes, la mayoría se han llevado 4 estrellas (a diferencia de 2013, dónde la mayoría se llevaron 3). Espero que el año que viene sea igual o mejor.



Como ya sabréis, porque sé que no se os escapa ni una, me he quedado 11 libros por debajo del reto y 4 por debajo del número de libros que leí el año pasado. No es mucho, ¿verdad? Bueno, si miramos el número de páginas veremos que he abusado de los libros cortitos para rellenar (solo hace falta ver que el libro más largo que he leído este año, "Las correcciones" de Jonathan Franzen, es más o menos la mitad que el del año pasado, que fue "Danza de dragones" de George R.R. Martin)...pero fue por casualidad, que conste.

Dejando a un lado todos estos datos estadísticos, ahí van mis 5 mejores lecturas de este año que hemos dejado atrás:

5. "La comunidad del anillo" de J.R.R. Tolkien

¿Qué decir de esta aventura épica que no se haya dicho ya? Bueno, que habría que ahorcar aquellos que la tildan de aburrida (hasta hace poco era uno de ellos, pero por suerte cambié). Tiene mucho más jugo que su homónima para la gran pantalla, que es excelente a su manera, y es aventura y mitología en estado puro, con un trasfondo mal vs. bien muy bien perfilado y con personajes interesantísimos. 

4. "El gran Gatsby" de Francis Scott Fitzgerald

¿Por qué incluir esta obra en este ranquin? Porque tiene un mensaje que aun hoy es perfectamente vigente, porque Fitzgerald es capaz de transmitirnos unas ideas, congeniemos o no con ellas, de una manera prodigiosa. Porque es un relato sobre las personas desconsideradas y los sueños rotos como no había leído ninguno hasta ahora y porque todos hemos sido Gatsby en algún momento de nuestras vidas. Y punto. Para más información, en este enlace.

3. "La carretera" de Cormac McCarthy

McCarthy y yo nos entendemos. Y eso pocas veces ocurre con un autor. Sus historias me llegan y comparto su punto de vista, salvando las distancias, porque creo que la raza humana es capaz de lo peor y más cuando se le empuja a ello. Tiene un estilo frío y descarnado, pero rayando casi lo poético, y la narración está cuajada de grandes reflexiones y situaciones para que el lector se examine a sí mismo y a la naturaleza humana. Hablé de la versión para la gran pantalla y el libro en este enlace.

2. "After Dark" de Haruki Murakami

Novela sencilla sobre los males de irnos alejando de los seres queridos y de no hacer el esfuerzo por entendernos y entender a los demás. Muy bien escrita, tratada con gran sensibilidad pese a lo oscuro de algunos pasajes, con un uso muy adecuado de lo onírico para complementar lo real y con unos personajes cercanos y profundos. El enlace a la crítica, aquí.

1. "Bautismo de fuego" y "La torre de la golondrina" de Andrzej Sapkowski

Y de estas dos, la segunda por encima de la primera si me obligaran con una arma a decidir. Del talento de Sapkowski ya he hablado largo y tendido en cada una de las entradas que he dedicado a la saga de Geralt de Rivia, así que no voy a entrar en más detalles, solo deciros que en estas dos entregas es dónde vemos a un Sapkowski en todo su esplendor, con todas esas características que hacen tan suya su narración, con unos personajes redondísimos, una narración verdaderamente original y con un estilo que obliga a leer sin tregua hasta acabarlos. Sus respectivas críticas, en este y este enlace.