jueves, 30 de abril de 2015

[Crítica libro]: "El inquilino" de Javier Cercas

No te duermas en los laureles

"Excelente bibliografía, excelente
bibliografía"
De Javier Cercas solo he leído un libro y fue a principios de año. Me lo encontré medio escondido entre las estanterías de la biblioteca; yo iba buscando "Las leyes de la frontera" o "La velocidad de la luz", que me atraían más que otros del autor, por los títulos, pero no encontré ninguno de los dos. En su lugar había el finísimo "El inquilino", que apenas despuntaba entre los demás, y después de leer lo mínimo posible de la sinopsis pensé que merecía una oportunidad. Quedé muy satisfecho con su lectura y así se lo pude decir al propio autor en este pasado Sant Jordi, que quedó bastante sorprendido de que le trajera ese libro para la firma y no otro, como su reciente "El impostor". Cabe decir que Cercas es un tipo muy simpático y amable, capaz de mostrar interés mientras le cuentas tu vida como una fangirl. Pero vayamos a lo que nos atañe.

Mario Rota vive una vida plácida como profesor en una universidad del Medio Oeste de Estados Unidos, hasta que se tuerce el tobillo mientras hace deporte y aparece en su vida Daniel Berkowickz, el nuevo inquilino del piso de enfrente y, a la vez, el nuevo fichaje del departamento de fonología de la universidad en la que el propio Rota trabaja. A raíz de estos dos hechos aparentemente fortuitos poco a poco todo su mundo se tambaleará.

A veces es necesario que una fuerza externa aparezca para que nos replanteemos el rumbo de nuestra vida, para que sepamos qué queremos para nosotros y para que cuestionemos todo aquello que damos por hecho y que no lo es tanto. En el caso de Mario es la aparición de Berkowickz, un tipo con mucho talento, con prestigio y que cae bien, el que hará que todo lo que daba por seguro se tambalee y le obligará a plantearse si realmente no se ha acomodado y ha descuidado sus relaciones y su trabajo. Berkowickz le irá desplazando paulatinamente en todos los frentes, tanto en el ámbito sentimental como en el laboral, quitándole todo aquello que creía suyo por derecho en un verdadero descenso a los infiernos, hasta el catártico final, dónde descubre que Berkowickz no es otra cosa que una manifestación de su subconsciente, una señal de aviso de que su vida podría irse a pique si no hace nada para implicarse más en su trabajo y sus relaciones personales. Berkowickz es una voz interior que le obliga a despertarse y a que tome conciencia de que si realmente quiere a su becaria, si quiere destacar en el mezquino departamento de filología en el que trabaja y llevar una vida de clase media sin preocupaciones, tiene que ponerse las pilas y dejar de vivir con el piloto automático puesto, tomar parte activa en todo lo que le rodea y gestionar mejor su vida. Este es el eje central de la segunda novela de Cercas y está tratado con una sencillez, una concisión y un dominio del ritmo realmente impresionantes; en apenas 100 páginas es capaz de plantearnos una historia angustiosa, que te metas en la piel de Rota y sufras con él y que reflexionemos sobre si no nos estará pasando algo parecido a lo que le ocurre al protagonista. Si no estaremos durmiéndonos en los laureles y desaprovechando todas las oportunidades que tenemos a mano.

Pese a la brevedad del relato, Cercas no deja ni por un momento de dar puntada sin hilo. La crítica hacia los departamentos universitarios también es feroz. El mamoneo de la elitista casta que los puebla es objeto de crítica constante; una casta más centrada en las apariencias y en el prestigio que en investigar realmente por el puro placer de ampliar conocimientos, dónde a uno se le valora únicamente por el número de artículos que ha publicado y no por su calidad como investigador o profesor. En este sentido, el personaje de Olalde es muy interesante por el papel que juega en todo esto y en hacerle ver a Rota la naturaleza de todo lo que le rodea y de lo mediocres e hipócritas que son esas vidas que tanto envidia.

Muchos temas interesantes, personajes bien construidos y la sensación de no saber qué está ocurriendo en ningún momento en tan solo 100 páginas ya es todo un mérito. "El inquilino" es un libro muy recomendable para reflexionar si no estaremos desperdiciando nuestra vida y dejándonos llevar por la apatía. Mejor no esperar a que aparezca un Berkowickz en nuestro camino para demostrárnoslo.

6 comentarios:

  1. Hola Iván! Pues leyendo la reseña me ha entrado el gusanillo y seguro que lo leo pronto. Llevo una racha muy buena de lecturas de Cercas, 3 leídos, 3 que me han gustado.
    Espero que leas el comentario y que no te haya vencido (a ti también) la apatía.
    Y vuelve al Foro!!!

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    1. A mí me gustó mucho. Este es mi primer libro de Cercas y no será el último. ¿Cuáles has leído tú?

      No, no me ha vencido la apatía. No del todo al menos, jaja. A ver si me dejo caer otra vez por el foro y nos leemos!

      ¡Un saludo!

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    2. Eso espero! Y si es que tienes algo entre manos, bueno, lo dejamos pasar....

      Yo me he leído:
      "El impostor", que me gustó y al ser el primero me impresionó el estilo y la forma en que investiga a la vez que cuenta la historia de Enric Marco.
      "Soldados de Salamina", más cortito, pero con una trama que te mete de lleno en unos hechos que supuestamente son verídicos también.
      "La velocidad de la luz", el que podría ser ficción, pero que parece que lo ha vivido en primera persona, y donde el personaje principal parece que va en busca de la vida de otro de los personajes, pero al final se busca a sí mismo.

      Nos vamos leyendo!

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    3. Yo y la novela histórica no nos llevamos muy bien, así que es posible que "La velocidad de la luz" o "El vientre de la ballena" sean lo próximo que lea de él, antes que las otras dos, que seguro que también me gustarían.

      Me has vuelto a picar el gusanillo con lo del foro. A ver si también nos leemos por ahí. ¡Un saludo!

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  2. Estoy de acuerdo en todo! Me gustó mucho el libro y muchas gracias por tu reseña tan interesante. Un saludo de la República Checa.

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  3. Me alegro que te haya gustado Eliska. ¡Un saludo desde Cataluña! Y gracias por comentar.

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