domingo, 27 de diciembre de 2015

[Off-topic]: "Balance lector del 2015"

No, no he cumplido el reto que me marqué

Y otro año que pasa. Este año me había marcado la nada desdeñable meta de leer 55 libros, porque soy muy chulo, y he vuelto a quedarme corto. Aunque, por otro lado, esa es la gracia. ¿Qué sería de los retos si fueran fáciles de cumplir? He leído un total de 42 libros, aunque si contamos que "Mundos de exilo e ilusión" son tres libros en uno, he leído 44 libros, más que este año pasado y el anterior, aunque por muy poco. Pasado a páginas, unas 11.210; unas mil más que el año pasado, pero aún lejos de las casi 13.500 de 2013. Por otro lado, este también ha sido un buen año lector; no he tropezado con ninguna bazofia, quizás porque ya he aprendido a evitar según qué libros, y hay muchos libros comprendidos entre las 3 y las 5 estrellas, que no está nada mal.

Si para algo ha servido este año ha sido para reafirmar que Haruki Murakami es uno de mis escritores favoritos y leerle es cómo reencontrarme con alguien muy próximo y con el que comparto, siempre desde la humildad, muchos puntos de vista y sensaciones. En Tokyo Blues me emocioné, que no es nada frecuente que me ocurra con un libro, y en De què parlo quan parlo de córrer comprendí qué clase de persona es y confirmar que algunos de mis puntos de vista e ideas sobre las personas, sobre mi mismo y sobre la vida no son, para nada, extraños. Cormac McCarthy, otro de mis favoritos, me decepcionó con la aburrida e incoherente La oscuridad exterior, pero en Todos los hermosos caballos he vuelto a redoblar mi fe en su literatura y en su particularmente fría y aséptica narración.

También he descubierto a autor@s como Olga Tokarczuk, a la que tuve la ocasión de conocer en la Feria del Libro de Madrid, y darme cuenta que es una escritora brillante (aunque me molesta mucho que solo tenga un libro traducido). También tengo ganas de leer más de Roberto Bolaño, Javier Cercas y Julio Cortázar, cuyas lecturas he disfrutado muchísimo, y continuar riéndome de lo lindo con Terry Pratchett y su Mundodisco. Ursula K. Le Guin y Stanislaw Lem me han mantenido atrapado en sus mundos de ciencia-ficción y me he reencontrado agradablemente con Stephen King, al que tenía algo abandonado, y con el que pienso pasar más horas este año que viene ahora que he empezado con su vasta saga de La Torre Oscura. Autores tan dispares como Imre Kertész, Jon Krakauer, Gabriel García Márquez y Samanta Schweblin también han sido buenas apuestas a las que hay que seguirles la pista. Y luego están los fracasos, pero no voy a centrarme mucho en ellos. Patrick Rothfuss, Milena Busquets y Robert W. Chambers, mis apuestas más comerciales, han resultado ser un bluff y de Alastair Reynolds y Thomas Wolfe esperaba mucho más.

Sin más dilación, aquí tenéis la lista de libros leídos. En negrita mis favoritos.

1. El baile de Irene Némirovsky
2. Los detectives salvajes de Roberto Bolaño
3. Desgràcia de J.M. Coetzee
4. La oscuridad exterior de Cormac McCarthy
5. El inquilino de Javier Cercas
6. Máscara de Stanislaw Lem
7. Antígona de Salvador Espriu
8. Supervivent d'un cant remot de Josep Carner
9. Tempestat de flama de Bartomeu Roselló-Pòrcel
10. Ilíada de Homero
11. Tòquio Blues de Haruki Murakami
12. Impostura de Enrique Vila-Matas
13. Así es como la pierdes de Junot Díaz
14. Mendel el de los libros de Stefan Zweig
15. Seda de Alessandro Baricco
16. Las grandes familias de Maurice Druon
17. El amor en los tiempos del cólera de Gabriel García Márquez
18. Todos los hermosos caballos de Cormac McCarthy
19. Nada que esperar de Tom Kromer
20. Pasaporte de Óscar Sejas
21. Sin noticias de Gurb de Eduardo Mendoza
22. También esto pasará de Milena Busquets
23. Ampliación del campo de batalla de Michel Houellebecq
24. Esperando el año pasado de Philip K. Dick
25. De què parlo quan parlo de córrer de Haruki Murakami
26. Una puerta que nunca encontré de Thomas Wolfe
27. Espacio Revelación de Alastair Reynolds
28. Hacia rutas salvajes de Jon Krakauer
29. Distancia de rescate de Samanta Schweblin
30. Un lugar llamado Antaño de Olga Tokarczuk
31. La luz fantástica de Terry Pratchett
32. El nombre del viento de Patrick Rothfuss
33. Lo contrario de la soledad de Marina Keegan
34. Entre paréntesis de Roberto Bolaño
35. Todos los fuegos el fuego de Julio Cortázar
36. El Rey de Amarillo de Robert W. Chambers
37. Cómo sobrevivir a Carla de Luis Cano Ruiz
38. El pistolero de Stephen King
39. Sin destino de Imre Kertész
40-42. El mundo de Rocannon, El planeta del exilio y Ciudad de ilusiones de Ursula K. Le Guin
43. Historia del tiempo de Stephen W. Hawking
44. Muerte súbita de Álvaro Enrigue

martes, 15 de diciembre de 2015

[Crítica libro]: "Historia del tiempo" de Stephen W. Hawking

La teoría de la relatividad no da miedo

El astronauta que cayera en un agujero
negro sería reciclado XD
Seamos sinceros: no tenemos ni p*** idea sobre cosas de las que deberíamos tener más idea, aunque solo fuese porque deberíamos tener más curiosidad sobre el mundo que nos rodea y, en este caso, el universo en el que vivimos. Seguro que si ahora os pregunto qué ocurre a nivel de partículas cuando algo tan cotidiano como la gravedad actúa sobre un cuerpo o si os pido que me expliquéis por qué recordamos el pasado y no el futuro seguro que no sabríais qué contestarme (ni yo hubiese podido antes de leer este libro). Bueno, lo mío tiene más delito porque tuve un profesor de física en la universidad, David Jou, que impartió un curso de libre elección que tenía por objetivo acercar los diferentes aspectos clásicos y actuales de la física, la biología y otras ciencias a estudiantes que nunca los hubieran tocado. Curiosamente, David Jou también fue el encargado de escribir el breve apunte biográfico de Hawking, al menos en el apéndice de la edición que mi madre compró de Historia del tiempo de Círculo de Lectores de 1988 (apunte biográfico de 6 páginas mucho más interesante que la reciente La teoría del todo). Casualidades de la vida. Así que aun teniendo ese bagaje, tengo que reconocer que en ocasiones me ha costado deshacer mis esquemas mentales erróneos en según qué puntos durante la lectura de Historia del tiempo y en otros he tenido que desistir de entenderlos al dedillo para conformarme haciéndome una idea general. Lo que sí tengo claro es que la lectura de este libro es necesaria, se entienda perfectamente o no, cueste o no, porque no está de más interesarnos por temas que normalmente ignoramos, porque, lo queramos o no, vivimos en un universo que no entendemos.

La concepción que tenemos del universo, como individuos que salen de la escuela y no se preocupan por saber más, es arcaica y desfasada. Tenemos unas ideas sobre el tiempo y el espacio que llevan décadas en desuso y con las que nos sentimos muy cómodos. En la escuela/instituto empiezan por ellas porque son aproximaciones más sencillas del mundo que nos rodea y porque es interesante conocer cómo evolucionó el pensamiento científico a lo que el universo y todo lo relacionado con él se refiere, pero al menos en mi caso, el temario se quedó ahí. No me contaron nada de la teoría de la relatividad ni las implicaciones que eso tenía, ni me explicaron que anulaba muchas de esas ideas que me habían estado enseñando semanas atrás, del mismo modo que los científicos tienen que rehacer continuamente lo que ellos creen. Tampoco me hablaron de la teoría de cuerdas, ni de las partículas subatómicas más allá del electrón, ni del big bang ni del modelo inflacionario del universo. Ni quiénes eran Dirac, Feynman o Friedmann, o lo importantes que fueron Heisenberg o Hubble en sus respectivos campos. Aunque esto no tenga mucho que ver con el libro (o quizás sí), la educación debería replantearse, si no lo hace ahora ya, porque sinceramente lo desconozco, dar el salto y tratar también de enseñar las teorías más actuales, por muy difícil que sea el digerir dichas teorías y acercarlas a la gente corriente. Es por eso que cuando Hawking te empieza a contar que el tiempo no es el mismo para cada persona, que transcurre distinto según la posición y la velocidad de cada observador, se nos gira el cerebro y nos negamos a que nos cuenten más, no vaya a ser que se nos crucen los cables. O cuando intenta explicarte, después de varios pasajes particularmente espesos y sesudos, que quizás no haya ni un inicio ni un final del universo, sino que el universo simplemente es y ya está. Pues bien, ya basta de creencias erróneas. Es el momento de leer Historia del tiempo de Stephen W. Hawking. Perfecto para desengrasar nuestro cerebro, acomodado en ideas erróneas y en la cómoda ignorancia.

Pero no os voy a engañar. Pese a que Hawking escribió este libro para acercar conceptos complicadísimos y hasta cierto punto casi inimaginables a los demás mortales que no tienen conocimientos de física, no es, en muchas ocasiones, un libro fácil de digerir. Es un libro para ir poco a poco, dónde hay que releer varios pasajes para entender el siguiente, porque la física actual es compleja y necesitamos tiempo para absorber todos esos conceptos y teorías que nunca nos habíamos molestado en conocer. Es normal que el lector se sature, que abandone el libro cansado de tanto fotón virtual y tiempos imaginarios, y acabe, hasta cierto punto, asqueado. No lo niego. Yo tuve la suerte de tener a David Jou de profesor en la universidad, como ya os he comentado antes, y ya nos explicó muchas de estas cosas. También ayuda, por otro lado, lo bien que escribe Hawking, siempre ameno y dispuesto a bromear cuando se tercia, humilde cuando debe confesar que se ha equivocado cuando una de sus creencias es tumbada por otro científico y por él mismo y conciliador cuando se trata de discutir, sin prejuicios, sobre si un Creador podría tener o no cabida en un universo como el nuestro.

También es cierto que Hawking tampoco espera que el lector memorice esas partes tan espesas, sino que este se quede con una idea general sobre el estado actual (al menos a fecha de 1988) del universo, en qué estado se encuentran las investigaciones en todos los campos relacionados con él, cuáles son los objetivos y metas en los años venideros, cuáles han sido los aciertos y los fracasos necesarios para llegar a este punto, y cuál ha sido su contribución a todo esto. Que el lector se interese en conocer de dónde partimos, hacia dónde vamos, qué sentido tiene todo o si nunca llegaremos a una teoría unificada que lo explique y lo prediga todo.

domingo, 6 de diciembre de 2015

[Crítica libro]: "Sin destino" de Imre Kertész

Canto a la esperanza

Me meo en "El niño con el pijama
de rayas"
Como much@s han apuntado ya, esta es la versión de verdad de la historia de El niño con el pijama de rayas. Sin pasar por el filtro del mainstream, en toda su crudeza y realidad. Hasta me han entrado ganas de restarle una estrellita más al otro leyendo este. Porque, lo queramos o no, tiene muchísima más validez todo lo que nos cuenta Kertész, que sí vivió el horror de los campos de concentración, que una persona que no lo ha hecho.

Pero dejando a un lado todo eso, otro de los puntos clave de Sin destino es que se lee con rapidez; tienes ganas de saber qué vendrá luego, aunque ya puedas más o menos imaginar que todo acabará llevando al personaje a un campo de concentración y que se los horrores inimaginables se irán sucediendo uno detrás de otro. Esto me lleva a que el verdadero mérito de "Sin destino" es cómo está escrito y lo innovador que resulta situar el punto de vista en un joven de 14 años que no entiende muy bien todo lo que ocurre a su alrededor; y es ahí donde radica la gracia (si es que puedo usar esa palabra para definir la experiencia de esta lectura), el contrastar lo que uno sabe sobre el holocausto con la versión subjetiva y no del todo perspicaz y sagaz de un joven inexperto en los temas de la vida. Bajo este prisma, hay tramos que ganan brutalmente, como la llegada a Auschwitz y el proceso de selección, y las penurias en Zeitz, dónde Kertész ha sido capaz de removerme las tripas y hacerme sentir incómodo en más de una ocasión. Sin embargo, paradójicamente, acaba siendo lo único achacable a Sin destino, puesto que acaba por cansar lo que al principio empieza siendo tan original.

Es difícil de creer, e incluso de aceptar por el lector, o al menos así me ha ocurrido a mí, que Kertész incida sobre algo a lo que no estamos acostumbrados cuando nos hablan del holocausto y los campos de concentración: que incluso en esas condiciones, puede surgir la alegría de vivir y tener cabida la esperanza. Es tal el horror y tales las historias que nos han contado y hemos visto o leído que automáticamente excluimos esa posibilidad. Y duro es ver cómo el protagonista se aferra a eso y no a los horrores una vez ha terminado su periplo, viendo todo por lo que ha pasado. Cuando leía el desenlace parecía que me sentía identificado con aquellos que se enfadan con él por no centrarse en los horrores, condenar inmediatamente a los nazis, pedir que los ahorcaran a todos y olvidar todos esos momentos en los que fue denigrado y torturado; centrándose solamente en que hubo momentos en los que llegó a ser feliz allí dentro. Y es que es así. Si no hubiese sido por su compañero Bandi Citrom, o los cuidados que recibe en Buchenwald por parte de Pietka y el médico, hubiese sucumbido al horror. Porque incluso en esas circunstancias, como dice Citrom y pronto asume el protagonista, uno no puede abandonarse, tiene que recorrer todo ese periplo paso a paso, sin pensar demasiado en todo lo que puede venir o lo duras que sean las circunstancias presentes. En el campo de concentración había momentos para la camarería, para compartir las penas con los demás o aislarse en algo tan infravalorado como la imaginación. Aunque todo eso nos sea difícil de aceptar mientras lo leemos, por el bagaje fílmico y literario sobre el género que tenemos. Tan difícil como el punto de vista del protagonista, que en ocasiones trata de justificar y buscar sentido a unas prácticas humillantes y degradadoras, o justificar que todo lo que le ha ocurrido es producto de un destino preestablecido. Porque creer en lo contrario le parece imposible: que alguien libremente pueda vivir todo lo que ha vivido le parece increíblemente imposible. Y eso es lo que diferencia el relato de Kertész de los demás: que es capaz de incomodarnos y que veamos unos hechos conocidos bajo otra perspectiva, más rica en matices, pero ojo, sin olvidar el horror.

viernes, 27 de noviembre de 2015

[Crítica libro]: "El planeta del exilio" de Ursula K. Le Guin

Se acerca el invierno

A ver si nos aclaramos: ¿es "Planeta de
exilio" o "El planeta del exilio"?
Hará ya más de medio año empecé "Mundos de exilio e ilusión" de Ursula K. Le Guin, una edición de la ya extinta colección que inició RBA para lanzar novelas de scifi y fantasía hará un tiempo y que desgraciadamente canceló al poco, en la que se recopilan las tres primeras novelas que escribió la autora sobre el ciclo Hainish. Leí el primero de los tres, "El mundo de Rocannon", y pese a que es una agradable lectura con un final trepidante, no es redondo. Impelido por la urgencia de completar de forma mínimamente digna el reto que me puse a principio de año (al menos la mitad), decidí continuar y seguir con el segundo, "El planeta del exilio", y, bueno, vaya salto cualitativo experimentó Le Guin (pese que ambos fueron publicados el mismo año). "El planeta del exilio" tiene una estructura narrativa más pulida (se nota que es una novela planificada al dedillo, no como la anterior), con las ideas claras y un tema de fondo que recuerda a "El mundo de Rocannon", pero mucho más trabajado.

Estamos en un planeta en el que conviven los alterranos, los nacidoslejos, que vinieron desde otro planeta como una división de la Liga de Todos los Mundos para estudiar a las diferentes culturas que lo pueblan, y pronto olvidados por la Liga a causa de una guerra que estalló a escala intergaláctica hará mucho tiempo, más desarrollados y más inteligentes que los nativos; por otro lado, los autodenominados hombres, la raza autóctona del planeta, organizados en comunidades más primitivas y supersticiosas, enfrentadas entre sí, pero mejor adaptados que los nacidoslejos. Los nacidoslejos viven en Landis, la última de las ciudades de la Liga que sigue en pie, languideciendo paulatinamente; sus vecinos más cercanos, los tevarianos, son una comunidad de nativos nómadas con la que viven en incómoda paz. Ambas comunidades han vivido manteniendo las distancias, hasta el punto en el que apenas se relacionan más allá de lo meramente estricto. Todos se consideran a sí mismos como humanos y desprecian, abiertamente o inconscientemente, al otro. Hasta que deben enfrentarse a un enemigo común, los gaal, que viven en el norte y que llevan tiempo creciendo en número para hacerse con todos los territorios más al sur de dónde viven y sobrevivir así a un invierno que durará quince años.

"El planeta del exilio" toca varios temas, como lo que implica vivir lejos del hogar en el que naciste, incluso si no naciste en él, o la tristeza y desazón que provoca el vivir en una sociedad moribunda y condenada a desaparecer. Pero es el racismo y la desconfianza hacia otras culturas y modos de vida el eje principal de esta novela corta. Muestra como el racismo se interioriza con el tiempo y acaba convirtiéndose en algo inconsciente para muchos. Pese a que ambas comunidades se alían contra un invasor común, se unen simplemente porque "la unión hace la fuerza", no porque se quieran. Y del mismo modo deshacen el pacto en cuanto los dos protagonistas, un nacidolejos y una tevariana, se enamoran. Son castigados por la intolerancia y la estupidez reinante y es eso precisamente lo que los llevará a todos al borde de la extinción. Quizás lo único que pueda achacársele a "El planeta del exilio" es que la tribu nómada de los tevarianos sea la más racista de las dos y la que acabe arruinando la alianza, y los colonizadores iniciales, los nacidoslejos, los más tolerantes y los que acaban siendo más respetuosos. Como si quisiera contarnos que los colonizadores de un territorio siempre son superiores moralmente y los autóctonos los más intolerantes. Producto de una mente colonizadora, que le haremos.

Conclusión: si empezáis cronológicamente, que "El mundo de Rocannon" no os frene y continuad leyendo. "El planeta del exilio" es una buena novela para pasar un buen rato.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

[Crítica libro]: "Todos los fuegos el fuego" de Julio Cortázar

Haced caso a vuestras madres

Con portadas tan anodinas como esta
no me extraña que la gente no se
acerque a libros como este
Hacía tiempo que mi madre, como asidua lectora que había sido de literatura latinoamericana, me insistía en que debía empezar a leer a Julio Cortázar. Que si Rayuela es buenísima, que si El perseguidor le había impresionado, que si Cortázar como persona le encantaba. Pero como suele ocurrir cuando alguien te recomienda algo, haces caso omiso y dices que te lo apuntas "a tu interminable montaña de lecturas pendientes". Al final le hice caso -a medias- y me hice con Todos los fuegos el fuego más o menos por Sant Jordi y no lo he cogido hasta ahora. Y bueno, mi madre, una vez más, tenía razón. Mi primera incursión en el universo de Cortázar no podría haber sido más satisfactoria. Todos los fuegos el fuego es un excelente recopilatorio de cuentos sobre las relaciones humanas, ya sea a nivel de sociedad (como en la "Autopista del sur"), entre los individuos de una familia ("La salud de los enfermos"), entre parejas o triángulos ("Todos los fuegos el fuego") o con uno mismo ("El otro cielo"). Entre otras muchas cosas, claro. 

Por ejemplo. "La autopista del sur" es un relato perfecto sobre cómo se construyen las sociedades y cuáles son los pilares que las fundamentan, sean cuales sean las circunstancias en las que se encuentren los individuos que las forman, y en la necesidad de los individuos de agruparse y relacionarse entre sí. En cierto modo me ha recordado a Ensayo sobre la ceguera de José Saramago, aunque la historia del portugués fuera mucho más cruda que la de Cortázar. "La salud de los enfermos" es un ejemplo claro de cómo una mentira sostenida en el tiempo acaba pagándose cara y "La isla al mediodía" es brillante por ser capaz de mostrar ese estado de ánimo tan difícil de abordar que es el producto de enfrentar la monotonía de la rutina versus la libertad que ofrece la aventura. En "El otro cielo", uno de los mejores del conjunto, Cortázar es capaz de describir con precisión milimétrica el individuo encontrándose en la tesitura de dejar atrás la juventud, el libre albedrío, y entrar en la rutina de la madurez, en meterse de lleno en el tríptico matrimonio-familia-trabajo estable. Es un momento clave en la vida de toda persona y es algo gradual, soterrado, un cambio que te arrastra casi sin darte cuenta, como si algo programado dentro de ti empezase a transformarte como transforma al protagonista de esta historia.

Volviendo al global, el conjunto es sorprendentemente regular, alejado de las antologías a las que suelo estar acostumbrado, dónde los autores/as suelen mezclar cuentos más buenos con otros más flojos. Todos son excelentes ("La autopista del sur", "La señorita Cora" y "El otro cielo" son muy, muy buenos), con contenido, con múltiples lecturas, releibles. De este grupo dejaría fuera "Reunión", que me dejó algo frío, y "Instrucciones para John Howell", no porque no me gustara, sino porque no acaba de encajar temáticamente con todos los demás.

Consejo: haced caso a vuestras madres.

jueves, 22 de octubre de 2015

[Crítica libro]: "Lo contrario de la soledad" de Marina Keegan

¿Por qué alguien tan valioso tuvo que irse tan pronto?

"Vamos a hacer que pase algo en el
mundo"
El problema de este libro es que no es tan increíblemente bueno como te lo quieren pintar. No es malo, ni mucho menos. Pero no es genial. Cuando empiezas a leer "Lo contrario de la soledad" y te hablan de Marina y de cómo murió no puedes evitar sentir un sentimiento de pérdida. Vas sugestionado. Tengo sentimientos y a mí me ha conmovido. Parecía interesante, espontánea e ingeniosa y casi sin conocerla me ha dolido que ya no esté aquí, alguien que tenía tantas ganas de vivir y de comerse el mundo no se merece esto. Y luego ves al típico cazurro que se pasa el día delante de una biblioteca solo para pillar el wifi y sabes que acabará muriendo de viejo y te entra un buen cabreo. Qué injusto.

Pero ese no es el tema. Vas sugestionado, como decía, a que te guste lo que hay dentro. Y no está nada mal, bastante impresionante para ser algo de alguien tan joven, pero no deja de ser un conjunto algo irregular con destellos de brillantez. Le falta algo, como si a Marina aún le faltase la experiencia de toda una vida para pulirlos. Es en el apartado de no ficción donde Keegan se crece, sale a relucir su verdadero talento y donde la escritura fluye de una manera que no acaba de conseguir en los relatos de ficción. Keegan no era una chica del montón y se nota detrás de cada reflexión, de la profundidad y la naturalidad con la que salen sus ideas. En "Las alcachofas también dudan" nos revela lo estúpido que es buscar la estabilidad económica en contra de hacer lo que realmente queremos y critica todas esas agencias y consultorías que se dedican a reclutar estudiantes aprovechando sus inseguridades para con sus futuros, aprovechando que esos estudiantes aún tienen que descubrir qué es lo que quieren hacer con sus vidas, metiéndolos en el sistema rápidamente para engrosar sus filas de esclavos. En "Por qué nos preocupan las ballenas" nos habla de lo cruelmente involuntarios que podemos ser los seres humanos; incluso hasta el que se considere buena persona es capaz de pasar por el lado de un indigente y ni mirárselo. De la incapacidad de involucrarnos con los otros seres humanos. En "Contra el cereal" de lo poco que valoramos durante nuestra infancia y adolescencia los esfuerzos de nuestros padres, de lo hiriente que puede ser para ellos nuestro desdén e indiferencia frente a su instinto de protección. Los hay de tiernos, como "Mato por dinero", que desde su sencillez me ha parecido conmovedor, aún sin saber muy bien por qué. Entre estos relatos he encontrado ideas con las que me he identificado y eso no ocurre siempre. Y luego está el ensayo que abre el libro y que le da nombre al conjunto, "Lo contrario de la soledad", un canto a la esperanza que nos cuenta que aún tenemos toda una vida por delante y que las posibilidades son infinitas.

Para alguien que le aterra el paso del tiempo y que cree en la imposibilidad de hacer todo aquello que siempre ha querido hacer, es muy reconfortante encontrar a alguien que tuviera inquietudes parecidas. Del ensayo "Canción para los especiales", destaco el siguiente fragmento, que demuestra la capacidad de Keegan de poner por escrito sus ideas: "A medida que crezco, veo que las posibilidades de los trabajos de cuarto de primaria se desvanecen: es demasiado tarde para ser médico, para salir en una película, para ser candidata a la presidencia. Es bastante probable que nunca haga nada. Resulta egoísta y egocéntrico si se piensa, pero me aterra".

Sin embargo, en el apartado de ficción el resultado es algo desigual. Hay relatos interesantísimos, como "La ingenua", dónde Keegan sitúa el punto exacto en el que nos desengañamos del amor y asumimos que la persona que amamos no es perfecta, que el amor duradero y sin condiciones es una patraña. En "Vacaciones de Navidad" retrata cómo nos alejamos de los problemas familiares, cómo decidimos a posta mirar para otro lado y contentarnos con la idea de creer que tenemos una familia, no digo perfecta, pero sí solvente, y de cómo progresivamente, mientras nos hacemos grandes, nos damos cuenta de que eso no es así y de lo ciegos que hemos estado al creer eso. Para mí esos son los dos relatos más potentes, junto con "Fría pastoral" y "Recogida de equipajes"; este último retrata de forma concisa y certera el asqueo que supone darse cuenta que tu vida no va a ir más allá de los planes preestablecidos que la sociedad dicta que hay que seguir. Los demás relatos no acaban de cuajar y uno no sabe muy bien qué quería decir Keegan con ellos, como es el caso de "Absimo Challanger", "La Ciudad Esmeralda" y "Escleroterapia", e incluso "Leer en voz alta", que aunque están bien escritos, son anodinos y uno no acaba de ver el mensaje que esconden detrás.

Lástima que Keegan no tuviera más tiempo para vivir y escribir. Lástima.

martes, 20 de octubre de 2015

[Crítica libro]: "El nombre del viento" de Patrick Rothfuss

Demasiado adicto al denner

Pese a que el señor Rothfuss parece
el friki por antonomasia, ha escrito una
novela supernormalita...
Vaya por delante que es una novela que a ratos es entretenida. Al menos durante unas 300 o 400 páginas, aunque para una novela de 900 tampoco es como para tirar cohetes. Porque la parte de Tarbean deja mucho que desear. Y la de antes cuando vivía de forma itinerante otro tanto. Pero es llegar a la Universidad y coger ritmo. Las partes más interesantes tienen que ver con todo lo que le ocurre en la Universidad y, en mi caso, porque me recordaban vagamente a Harry Potter, salvando todas las distancias que convertían aquella saga en una de las mejores sagas de fantasía juvenil (y adulta) que hayan existido nunca y a esta simplemente como un entretenimiento -a ratos- palomitero. Luego vuelve a decaer con su excursión hacia el norte y todo lo relacionado con el dragoncillo de marras, que es un leñazo que dura demasiado para lo poco interesante que es. Luego vuelve a remontar, pero antes de que te des cuenta ya ha terminado. Demasiada verborrea para tan poca chicha.

Porque...no nos engañemos. Aquí no hay personajes profundos, ni ambiguos, ni realistas; Rothfuss lo intenta, pero no tiene las tablas que Rowling sí tenía (y cito a Rowling porque muchos comparan "El nombre del viento" con la saga de "Harry Potter" cuando Kvothe entra en la Universidad, yo incluido, y es un error tremendo). Sus intentos de añadir complejidad me recuerdan a los que pudiera tener un escritor novel que ha leído muchos libros de cómo hacer personajes interesantes. Auri es demasiado excéntrica, demasiado hecho aposta como para resultar creíble. Denna (o como c*** se llame) intenta parecer supercomplicada y algo así no se consigue simplemente haciéndola aparecer y desaparecer continuamente, haciéndola cambiar de nombre para que pensemos que tiene problemas de identidad, o haciendo que cambie de novio cada dos por tres o calentándole la p**** al protagonista para luego no hacer nada con él, o pidiéndole al protagonista que le pida a qué flor le recuerda y tener un debate sobre botánica poco más tarde. O siendo ingeniosa tooooodo el tiempo. Los maestros tienen más juego porque hay varios y son diferentes entre sí, pero tampoco es que Rothfuss se haya roto los cascos demasiado: hay el típico profesor malo (Hemme es un burdo intento de hacer un Snape), el raro rarísimo (Elodin), el solitario que no dice nunca nada (Lorren), el grandullón tosco pero con buen corazón (Kilvin), el viejo exigente y de la vieja escuela pero que es bueno con los buenos y un demonio con los malos (Arwyll), etc. ¿Y qué diferencia hay entre Fela, Mola, Denna o Devi? Tienen un carácter muy parecido y yo no logro distinguirlas apenas. Tampoco ayuda mucho que el protagonista sea superinteligente y que solo le falte ser astronauta para cumplir el cupo. Sabe susurrarle a los caballos, sabe componer y tocar como Mozart y, como se descuide el autor, saber más que todos los profesores juntos. No puede ser que todos los impedimentos que tiene para conseguir sus fines vengan de que sea pobre y no pueda comprarse un laúd como dios manda, o que otros le hagan la puñeta. Estoy harto de ver lo bueno que es en todo. ¿Qué tipo de superación esperas de alguien así? Aún estoy esperando ver con qué limitaciones tendrá que enfrentarse. Ningún personaje es lo suficientemente emotivo, conmovedor u odioso, y siempre los he observado desde la distancia, como si su historia no fuese conmigo.

Y volviendo a la historia...es excesivamente sencilla. Muy lineal. Sin muchas carreteras secundarias, no sé si me explico. En "Juego de tronos" hay tantas historias como estrellas en el firmamento; en "Geralt de Rivia" también habían muchas tramas secundarias y personajes potentes al margen del grupo protagonista. Aquí tenemos una única línea argumental, como una autopista recta, sin curvas ni tráfico. Los interludios deberían tener una mayor utilidad. Deberían contener detalles del futuro que te estrujaran el cerebro y te obligasen a elucubrar qué será lo siguiente que ocurrirá. Pero no es así. Hay misterios que al poco nos son resueltos y esto no funciona nada bien si quieres enganchar al lector. A favor de Rothfuss solo diré que, aunque peca de arriesgar muy poco argumentalmente, cumple los mínimos necesarios para mantenerte lo suficientemente interesado como para que continúes leyendo, aunque solo sea de forma automática y rutinaria.

Por otro lado, la ambientación es algo importantísimo en cualquier novela de fantasía que se precie y, bueno, el mundo que ha creado Rothfuss es tan impresionante como el pueblo en el que nací. No hay lugares míticos ni terroríficos ni misteriosos. No hay guerras ni imperios muy definidos. Ni gobiernos dibujados. Ni una mitología muy currada, porque el Tehlu se parece demasiado a Jesús. Solo que con una historia aparentemente rocambolesca sobre él y el demonio que me pareció bochornosa. Y el sistema de magia no es nada llamativo ni espectacular.

Algunos diréis...No esperes un "Juego de tronos" o un "Geralt de Rivia". Y yo digo: ¿y por qué no? ¿Por qué no debería esperar algo así de un libro que tiene una de las mejores puntuaciones en Goodreads? ¿Por qué conformarme a encontrar algo "ligeramente" entretenido? Otros diréis: bueno, es que es algo juvenil. No puede ser tan complejo como las otras dos que has citado. Tampoco hace falta ser complejo, ni tener toneladas de personajes, ni ser medio psicólogo para dibujar personajes o escribir como los dioses para producir un producto de calidad (aunque Rowling sí consiguió todo esto en "Harry Potter"). "La historia interminable" es juvenil y me encantó, y aparentemente no es tan compleja como las sagas que he citado. Vamos, que defender esto es imposible. Un bestseller plano y rutinario, sin gracia. Y eterno.

sábado, 26 de septiembre de 2015

[Crítica libro]: "Hacia rutas salvajes" de Jon Krakauer

Otra de esas lecturas obligatorias (II)

"La dicha de vivir proviene de nuestros
encuentros con experiencias nuevas"
Hay un selecto grupo de libros que parecen escritos para que uno se replantee cosas. Me pasó con "1984"; a partir de entonces, ya no vi del mismo modo el mundo que me rodeaba. Todo me pareció una farsa y dejé de creerme lo que me echasen por la tele. Con "El guardián entre el centeno" descubrí qué es la apatía y que hay que combatirla activamente si no quieres ahogarte en ella. Pues con "Hacia rutas salvajes" me ha pasado lo mismo. Es ese tipo de libros que uno debe leer si tiene ganas de pensar y dejar que algo cambie en él.

"Hacia rutas salvajes" es un libro trascendental. Trascendental para el que quiera que lo sea, claro. Hay quienes solo verán a un tipo que se metió en un bosque sin preparación alguna porque era un engreído hijo de papá que nunca había pisado uno en su vida. Los habrá que pensarán que estaba loco de remate, porque no son capaces de ir más allá de lo meramente superficial. Y los habrá que aun entendiéndolo perfectamente, no compartan sus ideas, que es muy respetable.

Y los habrá que se sientan identificados con muchas de las ideas de McCandless. Quizás no estén de acuerdo con todo, que no les parezca bien que dejase a toda su familia en la estacada y se olvidase completamente de todos cuantos había conocido antes de embarcarse en su aventura. Otros quizás piensen que no hace falta una aventura tan salvaje para encontrarse a uno mismo o huir de la civilización. Yo pienso de este modo. Pero me parecen realmente inspiradoras todas las disquisiciones de Chris, su filosofía de vida. Además, ha sido muy reconfortante encontrar puntos de vista o ideas que yo siempre he tenido. A ver, no con la hondura de McCandless ni llegando tan lejos, se entiende. Pero siempre he pensado que somos víctimas de un medio que intenta moldearnos para mantenernos en el redil, que nos empuja a tener miedo de todo y que nos conformemos con lo que tenemos. La educación que hemos tenido, el bombardeo (des)informativo de los medios de comunicación que hemos sufrido y sufrimos y sufriremos, todo esto ha contribuido a que nos alejemos de lo que realmente importa. Y siempre con nuestro consentimiento tácito, porque lo peor de todo es que nos sentimos comodísimos en este entorno. Y aun sabiendo todo esto, siento miedo, inseguridad a lo desconocido, pese a la comunión que he sentido con McCandless y Krakauer. Soy como Ronald Franz, el anciano que pasó un tiempo con McCandless. Me encanta el punto de vista de McCandless, me encanta leer sobre ello, conocer gente que te anima a hacer nuevos proyectos, que te anima a dejarlo todo y lanzarte a la aventura, pero no sé si puedo hacerlo. Estoy muy cómodo.

Así pues, "Hacia rutas salvajes" plantea cuestiones muy interesantes en el lector: ¿estamos preparados para hacer el Cambio? ¿Lograremos superar nuestros miedos y lanzarnos a la aventura? Y, ¿qué es lo que queremos de la vida? ¿Lo sabremos algún día? ¿Llegaremos a tiempo? Según McCandless, nunca es tarde para dejarlo todo y dirigirte hacia rutas salvajes.

Como contrapunto, y ya estoy hilando muy fino, se le pueden achacar algunas cosas a "Hacia rutas salvajes". Quizás lo excesivamente sentimental que es Krakauer cuando sitúa el foco en los familiares de Chris, poniendo diálogos en boca de ellos que suenan a impostados, a retocados para que el conjunto parezca más literario y dramático, cuando ya lo es sobradamente. O que se note, a nivel de la prosa, que Krakauer no es un escritor muy versado. Pero, por suerte, no es una historia donde prime lo formal, sino el fondo. Pese a esos detalles, el montaje de Krakauer es encomiable, con las idas y venidas de la historia principal, las experiencias personales del propio Krakauer y de otros que como McCandless se lanzaron a la aventura salvaje para descubrirse a sí mismos. Presenta la historia de un modo que es difícil que uno se aburra.

Conclusión: lectura obligatoria para darle al coco.

sábado, 19 de septiembre de 2015

[Crítica libro]: "También esto pasará" de Milena Busquets

Crónica de un bluff

Yo soy biólogo, simpático, rencoroso
cultísimo, solidario, genérico,
introvertido, abierto, colérico
A Milena la vi en el pasado Sant Jordi. Yo estaba con el libro “El inquilino” en la mano y deseando que por fin me llegara el turno para que Javier Cercas me lo firmara. Mientras esperaba y evitaba que se me colaran, me entretenía observando a los otros escritor@s que se diseminaban por la mesa del stand que había montado Fnac. Había una cola larguísima delante de Albert Rivera, cosa que dice mucho de la situación política y cultural de este país, y una quilométrica esperando que Albert Espinosa les firmara su último libro. Luego estaba Sarah Lark, que imagino que no debe ser una habitual de estas cosas y que todos sus fans deberían aprovechar la ocasión cuando viene, pero en este caso no fue así. No había nadie. Y luego estaba Milena. No es que firmara muchos libros, pero había un flujo más o menos constante. Me pareció buena mujer y simpatiquilla, así que pensé que podría leer su libro. Sí, a veces me dejo guiar por cosas tan superficiales como esas para leer un libro. Qué le vamos a hacer.

Cuando uno lee “También esto pasará” le invade la sensación de que todo lo que nos cuenta Milena es superficial y ajeno. No he conseguido sentir nada por la protagonista ni por su crisis existencial a raíz de la muerte de su madre. Ni por muchas de sus ideas sobre cómo es la gente de tal o cuál generación. Me irrita que crea que las experiencias que narra en esta novela son universales y que todos las hemos vivido, cuando no son otra cosa que hechos y vivencias con las que solo se podrá identificar alguien de clase media alta (o, como bien sintetiza Marc Pastor en esta escueta crítica en Goodreads, los jóvenes que protagonizan los anuncios de Estrella Damm del verano una vez llegados a los 40 años).

Por otro lado, hay demasiados personajes para tan pocas páginas y tan poca historia. Al final uno se pierde entre tantos personajes masculinos, a saber: Guillem, Óscar, Martí, Nacho, Hugo, Santi, Damián, Tom, Pep, Edgar, Nico y Daniel (vale, estos tres últimos son niños) y todos con sus micropapeles y tan poco desarrollados que podrían haber sido omitidos. Además tiene detalles de escritora poco versada, como describir de la misma manera siempre que hace acto de presencia un personaje nuevo (enumerar 45823 características, a ser posible contradictorias para dar la sensación de complejidad –“Guillem es arqueólogo, bebedor, culto, solidario, inteligente, catalanista, simpático, tramposo, fuerte, mal pensado, generoso, muy divertido” –, y luego describir cómo viste). Que recurra a ello una vez podría llegar a ser original, pero hacerlo con todos los personajes cansa.

Lo mismo ocurre con lo que se narra. Hay muchas escenas que no acaban aportando nada al conjunto, por lo poco desarrolladas que están y por lo anecdóticas que acaban siendo, como la visita al ex de su amiga (el de los perros) o la fiesta nocturna del final, en la que de sopetón te cuenta que tenía un amigo del alma con el que salía siempre de fiesta y con el que se va al piso de no sé quién y habla con un puñado de gente que parece que van a tener algo de protagonismo, pero no es así, porque Blanca se larga tal y como vino y ya nunca más se supo de ellos. Uno acaba preguntándose, demasiado a menudo, qué pintan tal y cual situación y tal personaje y qué pretende Milena conseguir con ello. Es como si te dieran unas cuantas piezas de un puzzle al que le faltan unas cuantas y que al final ni siquiera te molestas en completar.

jueves, 23 de julio de 2015

[Crítica libro]: "Ampliación del campo de batalla" de Michel Houellebecq

El dinero y el sexo, los pilares de esta sociedad

Y ya solo me quedaba leer a Houellebecq para completar lo que según un curso de literatura debía leer para hacerme una idea sobre el canon que representan los 5 escritores más destacados de la literatura contemporánea. Estos, según el curso, son Jonathan Franzen ("Libertad" y "Las correcciones" me encantaron), J.M. Coetzee ("Desgracia" me gustó), Haruki Murakami ("Tokyo Blues" me fascinó y "After Dark" me parece perfecta), Roberto Bolaño (que también me fascinó con "Los detectives salvajes") y Michel Houellebecq. Este último me daba un poco de miedo, porque es muy mediático y cierta lectora que admiro y sigo suele decir que tiende a escribir siempre el mismo libro, que solo piensa en generar polémica y que sus personajes suelen ser siempre iguales, entre otras muchas cosas. "Ampliación del campo de batalla", su primera novela, no estaba entre las que el curso recomendaba, pero decidí leerla porque es, en palabras de la lectora experta en Houellebecq, "el auténtico de verdad, el arriesgado de verdad".

Dicho esto, y volviendo al tema que nos ocupa, "Ampliación del campo de batalla" tiene ideas buenas, muy buenas. Hay puntos de vista que uno llega a compartir y otros que no, pero eso es algo normal cuando se teoriza sobre el comportamiento humano y la sociedad. De hecho, me parece muy acertada la idea central que ocupa el libro: que la sociedad liberal en la que vivimos se rige por dos sistemas de diferenciación. Uno es el dinero y el otro el sexo. Los hay que triunfan en los dos campos y los hay que fracasan en ambos. Los hay que triunfan en uno y fracasan en el otro. Y que estos dos sistemas, en una sociedad liberal como la que vivimos, provocan que unos acumulen mucho de uno o de los dos y otros acaban empobreciéndose, tanto económica como sexualmente. Quizás tienda a la simplificación y se le puedan sacar muchos peros a lo que dice, pero la reflexión es muy interesante.

El problema es que hay demasiada paja mental por medio. Las reflexiones de nuestro protagonista están bien. Particularmente el ejemplo de Brigitte Bardot y su opinión sobre las mujeres psicoanalizadas, que me ha hecho mucha gracia. Las partes de su día a día en la empresa para la que trabaja también están bien, porque sustentan la idea central alrededor de la que gira todo el libro. El problema viene con las digresiones que no acaban de venir a cuento, sobre todo hacia el final, ni los fragmentos que parecen ensayos o teorías, y que el autor no procura disimular con un mínimo de gracia. Da la sensación de que toda la novela es un corta y pega de diferentes novelas y, si esto fuera una película, diría que el encargado de montar las escenas ha hecho una chapuza. No puede ser que durante un capítulo hablándonos del día a día del protagonista, en el siguiente haya un ensayo sobre qué es el amor y la sexualidad y que este ensayo esté introducido con la simple argumentación que es una fábula que escribió el protagonista cuando era más joven (¿?).

Se nota que es una novela experimental, que quería contar muchas cosas, pero se nota que aún no sabía como plasmarlo todo para que no pareciera forzado. Hay reflexiones interesantes y hay pasajes realmente inspirados, pero el conjunto queda algo descompensado. Suficiente, me parece, para darle otra oportunidad.

lunes, 8 de junio de 2015

[Crítica libro]: "El amor en los tiempos del cólera" de Gabriel García Márquez

Dos maneras de amar

"(...) la memoria del corazón elimina los
malos recuerdos y magnifica los buenos,
y (...) gracias a ese artificio logramos
sobrellevar el pasado"
Mi madre siempre ha sido una ferviente admiradora de Gabriel García Márquez. Nunca se ha cansado de decirme que "El amor en los tiempos del cólera" es mejor que "Cien años de soledad", que eso no quiere decir que no le gustara su tan laureada novela (que de hecho ha leído más de una vez) o que no pierda el tiempo con "Memorias de mis putas tristes", que es un libro que hasta él repudiaba. Siempre ha querido que leyera a Márquez, pero mis intentos con "Cien años de soledad" a una temprana edad fueron infructuosos. Le cogí algo de manía y no volví a leerle hasta el año pasado; "Crónica de una muerte anunciada" me gustó, tanto como para ponerle cuatro estrellas, pero me dejó un regusto agridulce, como si Gabo no hubiera rematado la faena. Hace poco mi madre me dijo que debía leer "El amor..." y al final lo hice, y aunque me ha gustado algo más que "Crónica..." y es un libro notable, no ha sido la lectura tan redonda que esperaba.

"El amor en los tiempos del cólera" tiene una historia -aparentemente- muy sencilla: todo gira alrededor del amor imposible entre Florentino Ariza y Fermina Daza, un amor terriblemente tortuoso por culpa de dos caracteres muy diferentes y por unas concepciones del amor muy distintas, y que durará más de medio siglo.



Antes de empezar, tengo que confesar algo:

Me he sentido demasiado identificado con Florentino Ariza (no con lo de las 622 amantes, mal pensados);
Me gustaría ser más como Juvenal Urbino, pero sin pasarnos;
Y no soporto a Fermina Daza, pero mal que me pese, también he identificado algo de ella en mí.

Uno de los puntos fuertes de "Amor en los tiempos del cólera", que hace que la novela valga todo su peso en oro, es cómo Gabo disecciona dos maneras de amar: la versión romántica idealizada y la versión realista y práctica. De cómo se encarga de hacernos entender que ni una ni otra son perfectas, que ni una ni otra otorgan la felicidad absoluta y que ambas siempre dejan un poso de amargura; la primera, la romántica, da una insatisfacción por la falta de un sustento claro en el que apoyarse, por la búsqueda constante del amor platónico, de nunca sentirse lleno porque siempre se anhela algo que es difícil de alcanzar; la segunda, la de amar con los pies en el suelo, la más práctica, porque está condenada, pese a la estabilidad que proporciona y a los momentos puntuales de felicidad verdadera, a la ausencia de libertad, debido al encorsetamiento impuesto por las normas de la sociedad y del matrimonio. Y Florentino Ariza y Juvenal Urbino&Fermina Daza representan las dos posturas antagónicas a la perfección; personajes que no podrían estar mejor trazados, con sus claroscuros, con los que podemos identificarnos en un punto u otro y odiarlos al cabo de un par de páginas por otros aspectos.

Hay pequeños ejemplos -entre una gran multitud que no tendría tiempo de citar- que ilustrarán estas dos posiciones antagónicas. Uno de ellos es ver cómo el matrimonio y la autoridad del marido frenarán el carácter indomable de Daza; en la escena de Oscar Wilde y París, dónde Juvenal le ordena no ir a saludar a Wilde y ella acata, ella está aceptando por primera vez su posición de esposa y todo lo que eso implica, el renunciar a la libertad en favor de la estabilidad. A todo esto, Urbino, por lo que pudiera parecer con el ejemplo que cito, no es, para nada, un marido autoritario. Márquez no quiere confundir el mensaje y enturbiarlo con la presencia de un marido despótico, sino que opta por un marido normal, para que veamos que los sinsabores del matrimonio están siempre presentes y son independientes del talante de cada uno. El otro ejemplo es el affaire de Urbino con la señora Lynch, un acto de animal enjaulado en toda regla, y del sentimiento de culpabilidad que le obliga a dejarlo. Por otro lado, tenemos a Florentino Ariza; como lectores, nos damos cuenta de que su ideal romántico se mantiene precisamente por la idealización del mismo y de que ese ideal le impide disfrutar plenamente de las numerosas experiencias que tiene a lo largo de su vida con las múltiples mujeres con las que se acostará y no llegará nunca a involucrarse. Está cegado y eso le impide disfrutar de una vida plena, equilibrada. Ambas visiones acaban anhelando la del otro, aunque quizás sea Florentino el que viva más por este anhelo que Urbino o Daza, o que este sea más consciente del mismo durante toda su vida.

Sin embargo, no todo es bueno. Tengo que reconocer que no me he hecho con la historia hasta bien transcurrido un tercio de la misma y el problema reside en la primera parte, la parte en la que Florentino y Fermina mantienen su correspondencia, que aunque es muy necesaria para comprender todo lo demás, me pareció tremendamente irreal, demasiado romántica y alejada de la historia en la que se acaba convirtiendo pasado ese tramo. El otro punto es la práctica ausencia de diálogos, más allá de las simples intervenciones periódicas para apostillar las largas narraciones (esquema que se repite demasiado durante todo el libro, por cierto); aunque los personajes están perfectamente definidos por sus acciones a través de la narración, a uno le queda la sensación que se echa en falta oírlos más expresando sus sentimientos. Otra cosa que me ha sorprendido es que no he visto realismo mágico, o si lo he visto no me he dado cuenta, pero la historia es tan didáctica y reveladora que uno casi olvida uno de las famosas señas identitarias del colombiano.

Haré caso a mi madre y seguiré con Gabo. Mi próxima parada será, dentro de unos meses, "Cien años de soledad". Quizás sí sea este el libro que haga que me enamore de la prosa del colombiano.

martes, 2 de junio de 2015

[Off-topic]: "Los Blogos de Oro, el Atlántida Film Fest y otras novedades"

Vale, pongámonos un poco al día, que últimamente los Blogos están que no paran y yo aquí como si nada estuviera ocurriendo.

Primero, estad atentos porque los Blogos estan colaborando con Filmin y una de estas colaboraciones está relacionada con el Atlántida Film Fest, el festival más importante de cine online del mundo. El festival ofrecerá 55 largometrajes divididos en 3 secciones, sin contar los 10 cortometrajes que se presentan por primera vez a competición. Aprovechando esta nueva edición del festival los blogs jurados de los Blogos de Oro eligiremos las tres mejores películas que se presentan a la sección oficial y que podéis ver en este enlace.



Esta colaboración con Filmin no va quedar solo en eso. Aquí os adjunto parte de la nota de prensa:

La categoría de los Blogos de Oro en la que se elige el Mejor Cortometraje queda directamente vinculada a Filmin, ya que los cortos candidatos saldrán de su página web, y su cuenta oficial de Twitter será la encargada de entregar el "Blogo de Filmin al Mejor Cortometraje" el día de la Gala online en los Blogos de Oro 2016.

Y para celebrar esta nueva amistad, el galardón que se entregará al mejor corto será una fusión de la mascota/premio Blogui con la de Filmin.

Pero esto no es todo, a continuación os dejamos más aspectos de esta fructífera colaboración en la que todos los seguidores y participantes de los Blogos de Oro pueden salir ganando.

—Blogos de Oro sorteará una plaza doble para participar en el seminario que ofrecerá la directora Anna Broinowski en la que producirán una pieza de propaganda de 3" minutos de duración junto a otros profesionales del sector. (consultar PDF de Filmin adjunto);

—Filmin regalará una suscripción trimestral al tuitero que ponga en el HT #BlogosDeOro la imagen más divertida, graciosa e ingeniosa en la próxima gala de los Blogos de Oro;

—En el apartado de premios, en las fichas de las películas de Filmin, aparecerá si dicha película ha ganado o ha sido nominada en los Blogos de Oro;

—Se realizará un concurso de diseño para elegir un nuevo logo para los Blogos de Oro y el ganador se llevará una suscripción trimestral de Filmin entre otros posibles premios;

—En el futuro, los blogs que participen en los Blogos de de Oro, podrán disponer de suscripciones de Filmin para sortear.

martes, 19 de mayo de 2015

[Crítica libro]: "Las grandes familias" de Maurice Druon

Ambición desmesurada

Es mejor ser pobre
Las familias de La Monniere y Schoudler, símbolos de la aristocracia y la burguesía decadente del París de entreguerras, firman su alianza con el matrimonio de Jacqueline de La Monniere y François Schoudler, con la intención de afianzarse y ampliar sus horizontes. Sin embargo, las ambiciones y las intrigas solo provocarán que su caída y decadencia vayan en aumento, siempre como telón de fondo una Francia decadente.

"Las grandes familias" es un buen libro. Es un gran libro, de hecho. La disección a la que somete Druon la sociedad francesa de entreguerras es digna de admiración; un trabajo meticuloso, con claroscuros, un documento que desde un punto de vista histórico no tiene nada que envidiarle a un texto divulgativo sobre el mismo. Hay una aristocracia terrateniente vinculada al poder en decadencia, a punto de desaparecer en un mundo dónde las familias de origen burgués se han adueñando de la banca, la prensa y el sector empresarial; hay nuevos ricos a los que no les importa quitar de en medio a quién sea y al precio que sea mientras éste se interponga en sus intereses. Sin embargo, estas clases burguesas también dan visos de empezar a desintegrarse a marchas forzadas ante la imparable fuerza de las clases bajas, que también quieren probar las mieles del poder y el dinero. Hay gente de origen popular, de la calle, que anhela los lujos, el poder, las riquezas y la pompa de esas castas superiores que en otros tiempos habían sido prácticamente inaccesibles. En "Las grandes familias" veremos ambición insaciable, personajes capaces de tener un hijo a cambio de un millón de francos o, en caso de no poder tenerlos, capaces de robarle los niños a otra persona solo para cobrar el dinero. De personajes capaces de perder grandes sumas de dinero con el solo fin de arruinar a otro y destruirlo. No hay nadie que se salve de la quema; todo el mundo se mueve por intereses, por hipocresía y por la ruindad más absoluta.

Sin embargo, no todo es perfecto en "Las grandes familias". Druon no es capaz de medir bien los tiempos y la evolución de los personajes. El lector puede acabar confundido ante la miríada de personajes, sin saber bien en quién focalizarse, puesto que en ningún momento sabemos cuáles son los que llevaran el peso de la historia y cuáles, simplemente, son secundarios. Cuando uno cree que el peso recaerá finalmente en X personaje, Druon lo elimina de golpe o lo deja fuera de escena durante cincuenta páginas sin que sepamos apenas nada de él más que los comentarios indirectos de algún personaje, para volver a él durante unas páginas más y luego volver a desaparecer. Puede, por un momento, situar el POV en un personaje, describirlo hasta la exactitud y luego eliminarlo al cabo de pocas páginas. Este hecho, que podría parecer novedoso y hasta cierto punto sorpresivo y narrativamente rítmico, acaba cansando por el abuso del mismo y provocando que el lector no acabe haciéndose con prácticamente ninguno de los personajes. Quizás los únicos que se salen de la norma, por su mayor presencia y peso en la historia, son Noël Schoudler y Lucien Maublanc, pero son la excepción.

Aun así, uno pasa por alto todos estos fallos casi sin darse cuenta, porque es una novela con unos temas interesantes, unos personajes muy potentes y una recreación histórica encomiable. No importa que los tiempos y la evolución de personajes no estén del todo pulidos, porque la disección concienzuda de una época y una sociedad muy concretas convierten "Las grandes familias" en un must read.


jueves, 7 de mayo de 2015

[Crítica libro]: "Así es como la pierdes" de Junot Díaz

Así es como me perdiste Junot

A ver, Achy, que esta es la novela de
Junot y no la tuya. La próxima vez que
quieras escribir con acento dominicano,
resérvatelo para tus escritos y ya
Revisando listas de mejores libros del siglo XXI di con Junot Díaz y su novela premiada con el Pulitzer "La maravillosa vida breve de Óscar Wao"; decidido, fui a probar suerte en la biblioteca de mi pueblo para ver si lo encontraba, pero no fue así -qué novedad-. Tampoco cuando fui a Barcelona a raíz del día de Sant Jordi lo encontré (aunque no rebusqué mucho, la verdad), pero sí di con "Así es como la pierdes", que también goza de buenas críticas allá dónde uno mire. En el blog Desde la ciudad sin cines (uno de los mejores blogs de literatura que sigo y he seguido) David hablaba muy bien de él y algunos de los lectores que sigo de Goodreads destacaban que era una conjunto de relatos que calaban hondo y que uno podía meterse plenamente en la piel del protagonista y emocionarse. Una vez leído, la decepción ha sido grandiosa. Las razones, abajo.

La mayoría de los cuentos que componen "Así es como la pierdes" no son otra cosa que retazos en la vida de Yunior, un joven dominicano afincado en USA, desde que era pequeño hasta su madurez, y de las relaciones que ha ido estableciendo con el género femenino a lo largo de su vida y de cómo estas le han influido en la persona que es. El principal problema de "Así es como la pierdes" es que no he conseguido hacerme una idea de cómo es el protagonista hasta bien entrados los relatos del final, más allá de que es un infiel recalcitrado y que ha estado con más chicas de lo que he podido contar y que todas ellas, casi sin excepción, son sumamente sensuales y culonas. He tenido la sensación que los personajes femeninos eran demasiado parecidos; no conseguí diferenciar a Nilda de Alma, ni a esta última de Magda, por poner solo unos ejemplos. Son algo unidimensionales y la sensación que tengo es que la mayoría son chicas sexys a las que si les eres infiel, date por muerto. Y poco más. Díaz no explora sus sentimientos ni hay variedad en las reacciones que tienen para con el comportamiento del protagonista. Muy distinto, salvando las distancias, de lo que ocurría en "Alta fidelidad", muchísimo mejor que la obra que nos ocupa.

Aunque los relatos se centren en Yunior y giren alrededor de las relaciones de pareja, la infidelidad y el deseo sexual desde un punto de vista masculino, meternos en la cabeza de Yunior y entender por qué se comporta como se comporta y ver las consecuencias de sus actos, esperaríamos que, a diferencia de los personajes femeninos, este gozaría de mayor profundidad. Pero tampoco es así. En ocasiones no estás viendo otra cosa que un perdedor incapaz de aguantar una relación seria por mucho tiempo, como si en esta vida todo fuera, usando los términos que emplearía la traductora, singar y singar. Los únicos relatos con los que he llegado a sentir algo son, paradójicamente, en los que el foco de atención se centra en Rafa y la niñez y adolescencia de Yunior y no en las mujeres (aunque siempre haya alguna por ahí pululando). En especial "Miss Lora" e "Invierno", que resultaron ser mis favoritos. Tampoco está mal, porque rompe con el esquema del conjunto y dejamos de centrarnos en Yunior, "Otra vida, otra vez", aunque achaca de los mismos problemas que el resto.

Quizás el problema radique en lo lejano que me es todo, o que Junot Díaz no sea tan mañoso construyendo personajes. O que la traducción sea algo chusca. La labor de Achy Obejas como traductora me descolocó, sobre todo cuando comprobé que, en efecto, Junot Díaz no escribe con ese acento dominicano tan marcado (de hecho, según he leído en Desde la ciudad sin cines, escribe en inglés formal). No solo me molestó el acento, sino el observar lo irregular de su empleo durante el transcurso del conjunto de relatos. Los primeros relatos es dónde el acento dominicano es muy marcado y, en cambio, hacia los últimos ya apenas lo notamos, como si la traductora se hubiera cansado de tanta parafernalia estilística.

Algo extraño me ha ocurrido con este libro. Normalmente, como dicen algunos, lo mejor es dejar los mejores cuentos al inicio y al final y rellenar por dentro con los que no lo son tanto. Pero aquí es distinto. Los mejores cuentos, los que han hecho que cambiase de opinión y no suspendiera al conjunto, se encuentran al final. Sin embargo, demasiado tarde para que me metiera en la piel de Yunior y sus devaneos sentimentales, que, por otro lado, pecan de simplistas.

jueves, 30 de abril de 2015

[Crítica libro]: "El inquilino" de Javier Cercas

No te duermas en los laureles

"Excelente bibliografía, excelente
bibliografía"
De Javier Cercas solo he leído un libro y fue a principios de año. Me lo encontré medio escondido entre las estanterías de la biblioteca; yo iba buscando "Las leyes de la frontera" o "La velocidad de la luz", que me atraían más que otros del autor, por los títulos, pero no encontré ninguno de los dos. En su lugar había el finísimo "El inquilino", que apenas despuntaba entre los demás, y después de leer lo mínimo posible de la sinopsis pensé que merecía una oportunidad. Quedé muy satisfecho con su lectura y así se lo pude decir al propio autor en este pasado Sant Jordi, que quedó bastante sorprendido de que le trajera ese libro para la firma y no otro, como su reciente "El impostor". Cabe decir que Cercas es un tipo muy simpático y amable, capaz de mostrar interés mientras le cuentas tu vida como una fangirl. Pero vayamos a lo que nos atañe.

Mario Rota vive una vida plácida como profesor en una universidad del Medio Oeste de Estados Unidos, hasta que se tuerce el tobillo mientras hace deporte y aparece en su vida Daniel Berkowickz, el nuevo inquilino del piso de enfrente y, a la vez, el nuevo fichaje del departamento de fonología de la universidad en la que el propio Rota trabaja. A raíz de estos dos hechos aparentemente fortuitos poco a poco todo su mundo se tambaleará.

A veces es necesario que una fuerza externa aparezca para que nos replanteemos el rumbo de nuestra vida, para que sepamos qué queremos para nosotros y para que cuestionemos todo aquello que damos por hecho y que no lo es tanto. En el caso de Mario es la aparición de Berkowickz, un tipo con mucho talento, con prestigio y que cae bien, el que hará que todo lo que daba por seguro se tambalee y le obligará a plantearse si realmente no se ha acomodado y ha descuidado sus relaciones y su trabajo. Berkowickz le irá desplazando paulatinamente en todos los frentes, tanto en el ámbito sentimental como en el laboral, quitándole todo aquello que creía suyo por derecho en un verdadero descenso a los infiernos, hasta el catártico final, dónde descubre que Berkowickz no es otra cosa que una manifestación de su subconsciente, una señal de aviso de que su vida podría irse a pique si no hace nada para implicarse más en su trabajo y sus relaciones personales. Berkowickz es una voz interior que le obliga a despertarse y a que tome conciencia de que si realmente quiere a su becaria, si quiere destacar en el mezquino departamento de filología en el que trabaja y llevar una vida de clase media sin preocupaciones, tiene que ponerse las pilas y dejar de vivir con el piloto automático puesto, tomar parte activa en todo lo que le rodea y gestionar mejor su vida. Este es el eje central de la segunda novela de Cercas y está tratado con una sencillez, una concisión y un dominio del ritmo realmente impresionantes; en apenas 100 páginas es capaz de plantearnos una historia angustiosa, que te metas en la piel de Rota y sufras con él y que reflexionemos sobre si no nos estará pasando algo parecido a lo que le ocurre al protagonista. Si no estaremos durmiéndonos en los laureles y desaprovechando todas las oportunidades que tenemos a mano.

Pese a la brevedad del relato, Cercas no deja ni por un momento de dar puntada sin hilo. La crítica hacia los departamentos universitarios también es feroz. El mamoneo de la elitista casta que los puebla es objeto de crítica constante; una casta más centrada en las apariencias y en el prestigio que en investigar realmente por el puro placer de ampliar conocimientos, dónde a uno se le valora únicamente por el número de artículos que ha publicado y no por su calidad como investigador o profesor. En este sentido, el personaje de Olalde es muy interesante por el papel que juega en todo esto y en hacerle ver a Rota la naturaleza de todo lo que le rodea y de lo mediocres e hipócritas que son esas vidas que tanto envidia.

Muchos temas interesantes, personajes bien construidos y la sensación de no saber qué está ocurriendo en ningún momento en tan solo 100 páginas ya es todo un mérito. "El inquilino" es un libro muy recomendable para reflexionar si no estaremos desperdiciando nuestra vida y dejándonos llevar por la apatía. Mejor no esperar a que aparezca un Berkowickz en nuestro camino para demostrárnoslo.

martes, 28 de abril de 2015

[Off-topic]: "La decisión más difícil hasta el momento"

¿Qué título más melodramático, eh?

Cómo podéis ver, últimamente no publico mucho y si lo hago, es de higos a peras. Me duele, porque me gusta escribir y dar mi opinión sobre lo que veo y lo que leo, pero no puedo abarcar más de lo que ya abarco. No escribo esto para que soltéis una lagrimilla, no, sino para anunciaros que me veo con la obligación de priorizar los contenidos que voy a tratar en mis próximas críticas. Para mí es imposible escoger entre cine y literatura, mis dos pasiones, porque disfruto de ambas por igual y si me faltara una notaría que hay algo dentro de mi muriéndose. Pero sí puedo escoger hablar de una y dejar de hablar de otra, aunque me duela. Dicho esto, os comunico que a partir de ahora me centraré en las críticas literarias y otros escritos relacionados con el tema. Lo siento por todos esos lectores y lectoras a los que les gustaba leer mis críticas de cine.

Si queréis verme hablando de cine, siempre podéis leer la estupenda Revista Argonautas, en la que tengo una sección dedicada al séptimo arte y en la que siempre hablo de adaptaciones de libros para la gran (o pequeña) pantalla y publico variopintos top 5.

viernes, 17 de abril de 2015

[Crítica película]: "Iron Man 3" de S. Black, "Thor 2" de A. Taylor y "El capitán América 2" de A. y J. Russo

3x1

Como últimamente no escribo tan a menudo como me gustaría, he decidido que, para no alargar demasiado esto, y porque tenía ganas de sacarme la espinita que tenía clavada de hablar (o despotricar según se mire) de la segunda fase de Marvel, os hablaría de las tres películas en una sola entrada. Como para no estar contentos. 

"Iron Man 3" o de lo raro que es que ninguno de los dos guionistas se diera cuenta que iban a destruir la película con lo del Mandarín

¿Qué modelito lucirá Paltrow en esta
entrega?
¿Qué decir de esto? Pues que huele, hablando fino, a mierda de la buena. Es, de las tres, la peor y la más gratuita y la más olvidable del universo Marvel desde que empezaron con "Iron Man" (o fuera cual fuera la primera que empezó esta estrategia comercial saga). Esta es la única dónde parece que no se han esmerado mucho en ocultar su intención verdadera: la de recaudar sin importarles el contenido. Los personajes son olvidables; solo destaca un ramplón Robert Downey Jr., demasiado encasillado en el papel de graciosillo y muy limitado cuando el guion le exige algo de seriedad y que transmita dolor o ira. Guy Pearce y, en especial, Ben Kingsley, tienen unos papeles vergonzosos que les dejan poco margen para una actuación decente. Gwyneth Paltrow está por ahí solo para intentar aparentar menos años de los que ya tiene, lucir modelito y ser secuestrada por los malos de turno. Los demás, muy olvidables. Salvo el niño entrañable, que hace buena pareja con Stark.

La trama no contribuye al hilo conductor que nos prepara para "Los Vengadores 2" (extraño cuando venimos de películas que, en mayor o menor medida, aportan su granito de arena para el todo). Tony Stark (Robert Downey Jr.) tiene que enfrentarse a unos terroristas que quieren matar al presidente de los EEUU y de paso van tras su novia. La trama deja de tener sentido cuando descubrimos la verdad detrás del Mandarín (Ben Kingsley), uno de esos giros de guion que hielan la sangre como pocos, y lo que queda no es otra cosa que pirotécnica visual hueca. Me da igual que Stark se replantee su vida. Ni siquiera sabía que iba a ir de eso y que al final se desentendería de sus artilugios. En ningún momento se intuye qué temas quiere tratar, ni si hay alguno por ahí, porque uno ya está empachado de tanto enemigo de tercera división.


"Thor: El mundo oscuro" o el típico alumno que no parece tan mediocre porque ya hay otros que lo son aún más que él

¿Y el oriental qué pinta en la peli?
Resumiendo: Hay unos malvados elfos oscuros que quieren sumir el universo en la oscuridad y por ello necesitan el éter, una especie de artefacto parecido al teseracto que tantos problemas trajo al grupo de superhéroes. Los problemas para Thor (Chris Hemsworth) empezarán cuando el éter escoja a su novia Jane (Natalie Portman) como huésped. Ya os podéis imaginar qué problemas ocasionará todo ello.

El guion de "Thor" no tiene ni pies ni cabeza. (a) Es un batiburrillo de giros de guion a cuál más sacado de la manga y (b) una ausencia de coherencia interna digna de estudio. 

a) ¿Por qué cojones es Jane la "elegida" para ser parasitada por el éter? ¿Por qué ella y no cualquier otro de los que están por ahí? Uno piensa que más adelante quizás haya un porqué, un sentido, un plan elaborado por el enemigo para hacérselo pasar mal a Thor. Pero nada más lejos de la realidad. Pasa porque sí, y punto. Otro ejemplo: no pueden esperar que sientas algo por cierto personaje que muere a mitad de película si apenas has visto nada de él; de hecho, ni siquiera se molestan durante el film para que ese personaje adquiera algo de profundidad para que llegues a sentir algo cuando muere. Y otro: ¿qué leches son esos palos que te hacen saltar de un planeta a otro? ¿Cómo han llegado a construir eso? Parecen algo frágiles, pero al final Thor es capaz de usarlos de jabalina para ensartar como una brocheta al enemigo. Luego está Loki (Tom Hiddleston). ¿Alguien creía que había muerto de verdad o que se volvería bueno o lo que fuera? El único objetivo de que Loki apareciera en la película era para ser el reclamo de las fangirls.

b) ¿De verdad me quieres hacer creer que el puente entre Asgard y la Tierra desapareció, para luego sacarte de la manga que Thor puede ir y venir cuando quiera? Y luego está la brecha en una montaña que conecta con, ni más ni menos, el mundo oscuro. A eso se le llama hacérselo venir bien y lo demás son tonterías. 

¿Enseñanzas? Pues pocas o nada. Thor anda muy perdido durante toda la película, como si no estuviera ahí, como si la película fuera de Jane y sus amigos contra los elfos oscuros, y Thor solo estuviera por ahí para echar un cable con la parte física de las contiendas. Durante la parte de Loki, el más ingenuo creería que la película va de una reconciliación difícil entre dos hermanos. Al principio, de la soledad y de los debates internos de Thor, porque parece (y digo parece, porque luego se sacan de la manga una manera de que esto no sea así) que Thor no va a poder llevar una vida sencilla junto a su querida Jane. Pero, si nos dejamos de devaneos inútiles, "Thor 2" no va de nada. Va de ver hostias y poco más.


"Capitán América: El soldado de invierno" o de cómo las películas del Capitán son las únicas salvables cuando los superhéroes se separan

No tengo nada jocoso que decir aquí.
"Capitán América: El soldado de invierno" es la única de las tres que se salva de la quema. Tiene un guion más o menos previsible; cuando consigue sorprenderte, en contadísimas ocasiones, tampoco es como para dar saltos de alegría. Pero es la única que sabe mantener al espectador pegado a la silla, que el desarrollo de los acontecimientos sea lógico y no chirríe demasiado. Acaba siendo la más sencilla, pero la más honesta y la que, al fin y al cabo, que es de lo que se trata, más entretiene. Las escenas de acción están conseguidas; los efectos especiales lucen más al servicio de un guion resultón, a diferencia del derroche visual vacío de "Thor 2", que acababa por empachar al espectador; los personajes están todo lo bien dibujados que uno esperaría de una película de acción de tomo y lomo y eres capaz de sentir empatía por el Capitán (Chris Evans), Fury (Samuel L. Jackson), Falcon (Anthony Mackie) o Viuda Negra (Scarlett Johansson). Te importa lo que les ocurre.

"Capitán América 2"" tiene algunas reflexiones, aunque vistas ya en otros lugares -y mejor vistas-, realmente interesantes viendo sus otras compañeras marvelianas. El capitán se da cuenta que servir un bando y mantenerse íntegro y honrado no es compatible. Que tomar partido por S.H.I.E.L.D y hacer lo que Fury considera correcto no siempre implica, necesariamente, hacer el bien. Que ha estado trabajando para aquellos con los que se enfrentó tiempo atrás y que le arruinaron la vida. ¿Cómo puede conciliar una cosa y la otra? ¿Cómo puede sentirse bien haciendo algo que va en contra de sus ideales? En este sentido, los hermanos Russo han conseguido que la película fuera algo más que el lucimiento del superhéroe de turno.



Es triste, pero uno acaba dándose cuenta que dos de las tres películas no son otra cosa que una estrategia de márquetin, similar a las que emplean las series de televisión para mantenerte enganchado temporada tras temporada. La única que funciona por sí misma es "El capitán América 2", pero las otras, una por su irrelevancia y la otra por un guion pésimo, son una pérdida de tiempo. Supongo que querrán que me trague "Agents of S.H.I.E.L.D" y más merchandise tipo "Agent Carter", pero hasta aquí hemos llegado. Prefiero perderme los detallitos e ir al grano, oiga.