miércoles, 31 de diciembre de 2014

[Off-topic]: "Las peores películas que he visto este 2014"

Después de lo bueno, siempre viene lo malo -vaya chorrada de frase-. Este año ha sido particularmente bueno, o al menos nos ha dejado un buen puñado de películas notables y muy buenas, pero también ha dejado algunos pestiños que bien merecen su rincón. Para el cine español también ha sido un año interesante, pero como veréis a continuación, aún le queda mucho que recorrer.

Y como ya dije en la entrada de las mejores películas que he visto de 2014, voy a tener en cuenta el año de estreno en sus países y no cuando se estrenaron por aquí. Dicho esto, ahí van:

5. "Non-Stop (Sin escalas)" de Jaume Collet-Serra


Disputado 5º lugar, si os soy sincero. He dudado si dárselo a "Annabelle", a "Exodus: Dioses y reyes" o a "Malditos vecinos", pero, si exceptuamos la última de Ridley Scott, que se salva por los pelos gracias a algunas escenas míticas, en ningún momento me he sentido tan defraudado como con "Non-stop (Sin escalas)", puesto que tanto con el spin-off de "El expediente Warren" como con la comedia de Nicholas Stoller ya sabía a lo que iba y en ningún momento me sentí traicionado. Todo lo contrario que con la última de Collet-Serra, una lección de cómo derrumbar una propuesta interesante en tan solo veinte minutos. Si queréis indagar más, aquí está la crítica que escribí en su momento.

4. "Noé" de Darren Aronofsky


No vayáis a malinterpretarme. No es porque trate de un personaje bíblico, ojo, que ya os veo venir. El problema de esta película, simple y llanamente, es que no hay nada detrás de todo lo que supuestamente quiere mostrarnos Aronofsky. Muy bonita y visualmente impactante -si dejamos a un lado los vergonzosos digimons de piedra-, pero hueca, con varias tramas secundarias sin relevancia alguna para el conjunto y unos personajes muy poco profundos y prescindibles. 

3. "L'endemà" de Isona Passola


De los documentales más roñosos que he visto en mucho tiempo. No voy a meterme en si comparto o no la ideología que defiende, porque no hace falta para ver en qué falla este documental. Es propaganda barata, redundante y no ofrece ninguna propuesta ni arroja luz sobre una cuestión muy manoseada ya. Intenta combinar entrevistas con unos actores escenificando ideas de la independencia; las entrevistas no acaban de funcionar, más que nada porque se dedican a hablar de utopías y realidades poco tangibles y muchas veces salen personajes sin ningún tipo de bagaje (estoy harto de ver a periodistas opinando de temas económicos, culturales y demás, como si ellos se hubieran formado en estas respectivas disciplinas). Y las escenificaciones, de lo peorcito que he visto. Si eso es ser sutil, apaga y vámonos. Como si el espectador fuera tonto y no supiera leer entre líneas.

2. "Ocho apellidos vascos" de Emilio Martínez-Lázaro


Y luego está la mejor película española del mundo. Podría parecer que me apasiona ir contracorriente, pero para nada. Es una comedia romántica de esas tan irreales y tan hollywoodienses que abundan por ahí, con algunos chistes realmente graciosos, pero contados, gracias al buen hacer de Dani Rovira como monologuista, pero la historia no se sostiene por ningún lado. Es bochornoso ver sus intentos por ser una película de reconciliación entre diferentes culturas y caer en los tópicos más recalcitrados del género y en la parodia rancia de siempre. Ya escribí sobre ella en este enlace.

1. "Open Windows" de Nacho Vigalondo


Y como colofón final, la película con el guion más nefasto que he tenido el placer de ver este año. No hay por dónde coger tanto giro y mientras la veía no podía deshacerme de la sensación que la peli no tenía ni pies ni cabeza. Es un pastiche de clichés sobadísimos enmascarados detrás de una nueva manera de contarnos la misma historia -y quizás lo único salvable de la misma-, pero que defrauda incluso cuando intenta esbozar una crítica a lo vulnerables que somos en la red. Para saber más, dadle al enlace que os conducirá a mi crítica.

martes, 30 de diciembre de 2014

[Off-topic]: "Las mejores películas que he visto este 2014"

El año pasado no hice ningún ranquin de películas por el simple hecho que no era muy asiduo de las salas de cine -por el tema económico, más que nada- y solía ver los estrenos cuando estos salían en DVD; como ya sabéis, este año me he aficionado a ir al cine y creo que estoy en mis plenas facultades para hacer un ranquin con cara y ojos. Me voy a circunscribir a aquellas películas estrenadas en 2014 (teniendo en cuenta la fecha de estreno en su país de origen y no la fecha en la que se estrenaron por estos lares). Dicho esto, en esta entrada os resumiré cuáles han sido, en mi humilde opinión, las mejores películas de este 2014 (a falta de ver pesos pesados como "Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia)" o "Puro vicio").

5. "Al filo del mañana" de Doug Liman


Ciencia ficción de altura, una premisa con mucho jugo -y exprimida al máximo por los guionistas- y un desafío realmente impresionante para los protagonistas. Transmite la sensación que lo que se proponen conseguir Cage (Tom Cruise) y Vratasky (Emily Blunt) no es sencillo en modo alguno; pocas veces he visto una película dónde la progresión de los personajes esté tan bien estructurada y que los enemigos sean tan duros de roer. También hay humor y unas buenas interpretaciones. ¿Qué más queréis? Vale, un final menos cogido por los pelos. Salvo eso, de lo mejorcito en ciencia-ficción de los últimos años.

4. "Relatos salvajes" de Damián Szifrón


No hay nada mejor que tratar temas de gran calado con ironía y humor negro y "Relatos salvajes" es la máxima expresión de estas palabras. Es una película para reencontrarte con ese lado salvaje que llevas dentro y para ver qué pasaría si cedieras a tus impulsos violentos cuando el conductor de delante no te deja adelantar o cuando tu jefe te está tocando las pelotas día sí, día también. Una opción políticamente incorrecta la mar de necesaria. Aquí está la crítica que escribí en su momento.

3. "Boyhood (Momentos de una vida)" de Richard Linklater


Algo especial me ocurrió con esta película: tuve la sensación que estaba viviendo la vida de sus personajes y que estaba viendo a unos personajes reales, de carne y hueso, con vidas normales, como la tuya o la mía, sin estridencias ni giros de guion hollywoodienses; verlos crecer de forma gradual a lo largo del metraje no hace otra cosa que contribuir a esa sensación de realismo. La crítica dónde os cuento más, en este enlace.

2. "El gran hotel Budapest" de Wes Anderson


"El gran hotel Budapest" es diversión en su máximo esplendor. Una montaña rusa de situaciones a cuál más extravagante, poblada de personajes inolvidables, con diálogos cuajados de ironías y una fotografía y una ambientación muy cuidadas. También hay todo aquello que convierte a Wes Anderson en un director diferente a los demás; si te gusta el estilo personalísimo del director, "El gran hotel Budapest" es altamente recomendable. En caso contrario, también. Si queréis saber más, dadle al enlace que os llevará a la crítica que escribí.

1. "Interstellar" de Christopher Nolan


¿Alguien dudaba que como colofón final de este ranquin fuera a colocar la película que más me ha impresionado de este año? Una epopeya con todas las de la ley, ciencia ficción bien combinada con reflexiones sobre el ser humano y los lazos que nos unen con los demás de gran calado. Hay escenas espectaculares, hay emoción, hay imágenes que quedarán grabadas para siempre en mi retina y hay ciencia entre toda la ficción que contiene. Hay, también, una gran BSO de fondo, de las mejores que he escuchado este año, y un buen reparto coronado por un McConaughey a un gran nivel. La crítica, aquí.

viernes, 26 de diciembre de 2014

[Off-topic]: "No soy de fiar"

Nadie dijo que fuera a cumplir con los propósitos que me marqué al inicio de año, e iluso el que así lo creyera

Tal y como hice el año pasado, voy a revisar lo mejor y peor que nos ha dejado este año. Sin embargo, no he sido todo lo prolífico que hubiese querido y he dejado en el tintero mucho más de lo que quisiera reconocer. No he hablado de algunas de las series que he visto, ni de muchísimas películas que he visionado; tampoco lo he hecho de algunas de las lecturas que han amenizado, o no, este año. Esta vez dedicaré tres entradas a hablar de lo mejor y de lo peor de cada bloque, pero es posible que de algunas de las afortunadas no hayáis oído hablar hasta el momento -en el blog, digo-. Sea como sea, tendréis que esperar hasta este domingo.

Pero antes de todo, conviene recapitular y comprobar si todos los buenos propósitos que escribí a principios de año -en esta entrada- se han cumplido. Me da algo de vergüenza comprobar cuán iluso era yo por aquel entonces...

1 y 2. Está claro que en este punto hay que suspenderme y con nota. No es que no haya enviado nada a editoriales, sino que directamente he sufrido un parón de más de medio año en el que no he escrito nada. Por suerte, volvió a entrarme el gusanillo hace relativamente poco, como podéis leer en esta entrada que escribí, y voy escribiendo de forma más o menos regular -más bien irregular- desde entonces. Eso sí, lo de planificar historias, personajes, cuentos y novelas se me da de fábula y recopilando solo esos apuntes ya daría para un libro bastante extenso.

3. Bueno, aquí está el mayor de mis éxitos y del que estoy más orgulloso. Es cierto que siempre se podría ir más al cine, pero este año ha sido el de mi persona yendo a las salas de forma masiva. He redescubierto esa sensación que sentía de pequeño, sumado a que le he pillado el gusto a coger el coche -hacía tiempo que lo tenía relegado al garaje porque no me gustaba lo más mínimo- y a desplazarme a dónde quiera que se requiera mi presencia.

4. Bueno, ya veis que eso de escribir más frecuentemente solo me duró un par de telediarios. Y qué decir que no he entrevistado a nadie ni he continuado con lo de los vídeos ni nada. Culparemos al trabajo de este punto y pasaremos al siguiente.

5. Qué progresión ni que niño muerto, diréis encolerizados a estas alturas de la misa. No solo no voy a cumplir con el número de libros que leería (50), sino que me voy a quedar por debajo del año pasado (43). Dad gracias si en estos últimos días llego a los 40. Y si entro a hablar del número de páginas leídas, seguro que empezaréis a verme como una especie de impostor. He leído aproximadamente unas 3000 páginas menos que el año pasado, lo confieso, y he priorizado lecturas de pocas páginas antes que los tochos. Pero esto va a cambiar de cara al año que viene.

6. No he practicado más deporte; de hecho, hago menos de lo que solía hacer, pero más o menos me mantengo en forma. He sido menos asiduo de foros y redes sociales de lo que solía ser; creo que he sido más o menos igual de social que siempre y, aquí viene un éxito, he encontrado un trabajo con el que puedo sobrevivir -siempre y cuando estén mis padres cerca-. Es algo explotador, pero supongo que los hay de mucho peores.

Dicho esto, me retiraré avergonzado a mis aposentos y a disfrutar de la poca Navidad que el trabajo me brinda, pero no sin recordaros que durante estos días os conviene estar por aquí. Aquí está el calendario de próximas entradas:

[30/12: Cambios de última hora. Voy a publicar los ránquines de mejores y peores por separado, así que habrán seis entradas en lugar de tres. Como no soy supermán, las fechas no hace falta que os diga que ni en sueños voy a cumplirlas. Las dejo como testimonio de que no soy de fiar]

29/12: "Rankin de las mejores y peores películas de 2014"

30/12: "Rankin de las mejores y peores temporadas de 2014"

31/12: "Rankin de las mejores y peores lecturas de 2014"

y, ya para el año que viene,

02/01: "Buenos propósitos que seguro, seguro, cumpliré este 2015"

miércoles, 24 de diciembre de 2014

[Crítica película]: "Solaris" de Steven Soderbergh

Buscando espejos

Esta crítica también podéis encontrarla
en el número #4 de la revista Argonautas
Hay algo que siempre es difícil de asumir: que lo que ocurre dentro de nuestra cabecita es distinto de lo que ocurre fuera de ella. Y no estoy hablando de la base neurológica de los sentidos, que si solo percibimos lo que el cerebro quiere que percibamos y todo ese rollo neurocientífico. Estoy hablando de las películas que nos montamos dentro de nuestra cabeza y que raramente casan con la realidad. Tampoco estoy hablando de nuestras utopías materialistas; es indudable que ese costoso yate o esa mansión en Alaska con un escritorio con vistas a un paisaje nevado la mar de inspirador están algo lejos de cumplirse. Hablo de algo mucho más íntimo y personal. Hablo de cómo llegamos a idealizar a nuestra pareja e intentamos moldearla a imagen y semejanza de nuestro ideal. Y del dolor que eso causa. De eso quiero hablar yo y de eso habla “Solaris” (2002).

¿Qué es Solaris? Solaris es un planeta misterioso que descubrieron los humanos tiempo atrás, cuando se lanzaron a investigar el espacio, pero que se ha mantenido indescifrable hasta el momento. El astronauta Kelvin es enviado a la estación espacial que orbita alrededor del planeta para que continúe la investigación que llevaba a cabo otro científico que murió recientemente. Al poco de instalarse en la estación descubrirá que el planeta Solaris ejerce un influjo sobre su mente capaz de materializar a su ser más querido.

¿Y qué tiene que ver una odisea espacial con algo tan terrenal?, os preguntaréis. Pero vayamos por partes, que a veces tengo la sensación de que la ciencia ficción y la fantasía son víctimas de un nutrido desdén que les atribuye una falta de profundidad que sí suelen tener. Suele ser un vehículo para hablar de otros temas, sobre todo de la esencia humana, y que ya les gustaría tener otras obras de ficción contemporánea. Y la “Solaris” de Stanislaw Lem es un buen ejemplo de ello, sino uno de los mejores. Sin entrar en muchos detalles, pues es el turno de la versión dirigida por Steven Soderbergh y no el de la versión en papel, es capaz, en tan solo trescientas páginas, de ofrecer múltiples lecturas y tratar temas tan humanos como la incomunicación o la soledad. La adaptación de Soderbergh es mucho más simplista y acaba circunscribiéndose al contraste entre la realidad y las fantasías que tanto daño nos causan. Y con éxito, aunque la crítica no compartiera mi opinión.

Volviendo a la reflexión iniciada en el primer párrafo, podríamos decir que a Kelvin le ocurre algo que nos ha ocurrido a todos: que la persona que imaginamos no es la misma que tenemos delante, por mucho que nos empeñemos en que sea así; que ocurra que nos engañemos para creer que es así, pero que en realidad no conozcamos al otro o no queramos conocerlo, por miedo a que no sea como esperamos que sea y no encaje con el ideal que nos hemos fabricado nosotros. Es en esa tesitura en la que se encuentra Kelvin cuando, de buenas a primeras, recibe la visita de su mujer. Con el tiempo se dará cuenta, además, de que aquello que la convertía en la persona que quería ya no está, que solo quedan unos recuerdos que ya no casan.

Con la de posibilidades que ofrecía el planeta y verlo relegado a un simple macguffin...

Nos pasamos la vida buscando a alguien que sea como nosotros, tal y como Kelvin hacía mientras vivía con su mujer, alguien que cumpla con esas directrices utópicas que nos marcamos, del mismo modo en el que la humanidad de la novela se dedica a buscar otras civilizaciones y transformarlas en nuestro ideal humanizado de extraterrestre, sin éxito, del mismo modo que intentamos moldear a otro a imagen y semejanza sin conseguirlo. Quizá por eso nos pasamos la vida buscando espejos en lugar de buscar otros mundos, como diría Lem. Y, como acaba descubriendo Kelvin, había algo especial en su mujer que no es capaz de recrear con sus recuerdos. Será que hasta que no perdemos a nuestro ser querido no nos damos cuenta de lo especial que es y de lo inútil que es intentar cambiarlo.

La versión de Soderbergh, aunque se pasa por ahí la mayor parte del libro, sí sabe plasmar a la perfección ese contraste entre la persona real y la de nuestros sueños. Es cierto que no es perfecta: tenía que introducir, tanto si sí como si no, unos cuantos giros de guion de esos que gustan tanto y que no vienen a cuento o un desenlace francamente decepcionante si lo comparamos con el de la versión en papel. Se ahorra la ciencia ficción propiamente dicha eliminando de un plumazo las investigaciones que se llevan a cabo en la superficie de Solaris, para acabar reduciendo el planeta a un mero macguffin. Tal y como ocurre con los visitantes de Solaris, el original no se parece en nada a la copia, pero no por ello deja de resultar estimulante en su diferencia.

domingo, 21 de diciembre de 2014

[Crítica película]: "Exodus: Dioses y reyes" de Ridley Scott

Ostras, pero que tornados más guapos

Casi que lo más emocionante de toda la
película es ver que está dedicada a
su difunto hermano
Vaya por delante que no voy a analizar la parte correspondiente a las religiones ni voy a meterme en anacronismos y aspectos históricos vulnerados. No voy a quejarme sobre si dios existe ni voy a meterme con la película por unos motivos que no vienen a cuento. Porque, al fin y al cabo, "Exodus: Dioses y reyes" tiene otros muchos errores que la hacen fracasar y que no tienen que ver con ninguno de estos aspectos que he citado.

Para los que no quieran leer toda mi crítica, voy a resumir en un párrafo que es lo que convierte "Exodus" en una alternativa poco recomendable: que el guion es una chapuza ramplona y el desarrollo de personajes, si exceptuamos a la pareja protagonista, es nulo tirando a vergonzosamente inexistente. Esos son los dos aspectos principales que echan por tierra una producción que lo tenía todo para llegar a convertirse en un entretenimiento de alto nivel y que, por culpa de eso, solo lo es en contadas ocasiones.

El guion es de lo más convencional y poco pulido que he visto en mucho tiempo. Las escenas no pueden ser más obvias, más sencillas y más previsibles. Sabemos en todo momento cómo irá todo: hermanos opuestos que viven en el bando "malo"; hermanos que parecen muy unidos empezarán a separarse por culpa de la ambición del hermano "malo"; a este último no le faltará tiempo para exiliar al hermano "bueno" mientras él se hace con el control del bando "malo"; el hermano "bueno" dará con la Verdad, se quitará la venda que le tapaba los ojos, descubrirá cuál es el lado bueno y descubrirá también que la vida sencilla lejos de los lujos es la mejor; y, finalmente, aunque es un recién llegado liderará el lado "bueno" y acabará derrocando a su hermano "malo". Punto y final. Es cierto que el relato del que parte es el que es, pero hay muchas maneras de darle un nuevo enfoque y desempolvar los esquemas. Obviamente, el protagonista tiene que casarse de la forma más convencional posible, que ya huele a rancio, y tiene que rodearse de los mismos personajes tópicos unidimensionales de siempre: la mano derecha que le seguirá a todas partes, el mentor que le revela la Verdad, etc.

Y luego están los personajes. De la mayoría de ellos no me atrevo ni a tildarlos de secundarios, porque la mayoría ni tienen relevancia alguna para la historia ni unas líneas de diálogo como para que puedan expresarse; muchos desaparecen sin uno darse cuenta, como es el caso de Sigurney Weaver, quizás el ejemplo más bochornoso de la película, y otros están ahí por su cara bonita sin aportar más que el extra de su lado, como es el caso de los desaprovechados Aaron Paul y Ben Kingsley. Del plantel solo se salvan un Moisés y un Ramsés de los que sí entendemos su evolución y que, a la par, están interpretados excelentemente por un siempre brillante Christian Bale y un muy creíble Joel Edgerton.

Ostias, no te lo vas a creer, ¡dios es un niño!

Tampoco hay un trasfondo que haga reflexionar al espectador ni un análisis de la fe, de las religiones ni de la ambición ni de nada. No hay nada detrás de la impresionante factura técnica y de algunas escenas muy emocionantes, como las referentes a las plagas bíblicas o la espectacular separación de las aguas del mar Rojo, y una fotografía y una recreación del antiguo Egipto francamente excelentes.

Conclusión. Por desgracia, un par de escenas sobresalientes no son suficientes para corregir un guion y un desarrollo de personajes pésimos. Estos dos puntos -y otros detalles- acaban eclipsando un espectáculo visual muy cuidado y confirmando que Ridley Scott ha vivido tiempos mejores.


***Esta crítica pertenece a un proyecto conjunto impulsado por el Club del Cinéfilo, un grupo de Facebook al que pertenezco y con el que comparto la afición de ver cine y luego reseñarlo/criticarlo con otros bloggers. Los otros blogs que han participado en esta crítica comunitaria son:

martes, 16 de diciembre de 2014

[Crítica libro]: "Asesinos sin rostro" de Henning Mankell

De lo más agresivo que he escrito últimamente (ya iba siendo hora, que este año ha sido muy bueno a lo que lecturas se refiere)

Rostro es lo que tenían los del jurado
al darle el premio a mejor novela negra
a esto
La novela negra escandinava y yo no acabamos de congeniar. No sé si soy yo que no escojo las obras adecuadas o que es un subgénero para el que no estoy preparado. Ignoro cuál es la razón, pero de un tiempo a esta parte, siempre que intento aproximarme al género, acabo leyendo algo que a duras penas puedo tildar de pasable. Me pasó con la segunda entrega de "Millenium", con "La princesa de hielo" de Camilla Läckberg y me ha vuelto a pasar con "Asesinos sin rostro" de Henning Mankell, la primera entrega de la saga protagonizada por el inspector Kurt Wallander. Estoy empezando a creer que los escritores escandinavos que se dedican a la novela negra de un tiempo a esta parte no valen un pimiento, como dice Maj Sjöwall en este artículo, pero carezco del bagaje literario como para decir algo así, de manera que no tengo otro remedio que centrarme en la obra que nos ocupa: la "Asesinos sin rostro" de Henning Mankell.

Una pareja de ancianos granjeros es asesinada brutalmente y el caso recae en el inspector jefe Kurt Wallander, que está sustituyendo a su jefe temporalmente. Parece que no hay ninguna pista fiable que le conduzca a unos asesinos que nadie ha visto. A esto se le suma que está pasando por uno de los peores momentos de su vida: su mujer le ha dejado recientemente, su padre está enfermando y su hija no le habla.

Parece que Mankell por aquel entonces desconocía que a veces es mejor mostrar que contar. Hay muchos sentimientos que nos son contados de la forma más obvia posible, en lugar de dejar que el lector los intuya o los deduzca por sí mismo a través de diálogos o acciones. No es necesario que cada dos párrafos sepamos qué piensa el personaje o que nos graven a fuego qué siente a cada momento; en la mayoría de ocasiones es mejor dejar que el lector deduzca las cosas a través de los hechos. A mí me molesta que el narrador nos cuente que Mankell ya no piensa en su exmujer, en lugar de que el lector, a base de no leer sobre ella empiece a deducir que el protagonista la está olvidando. Y este es solo un ejemplo de tantos otros, que acaban irritando, como si el autor creyera que si no sobreinforma al lector este no entenderá nada.

Además, es muy repetitivo y esquemático a lo que estructura se refiere. Los capítulos suelen ser un calco los unos de los otros; parece haber seguido la misma receta una y otra vez. En todos hay un par o tres de conversaciones breves entre el protagonista y alguno de sus compañeros o con uno de sus familiares; en todos hay el mismo recordatorio sobre los cabos sueltos que quedan para resolver del misterio (atentos a las veces en que el narrador repite que hay que encontrar a cierta mujer y su hijo), como si estuvieran recordándonos continuamente nuestras tareas pendientes para el día, como si Mankell tuviera miedo de que el lector se despistara y no consiguiera atrapar la narración. Esto provoca el efecto contrario: que nos saltemos fácilmente la información que está ahí de más y que nos importe un comino si Wallander cumple o no dichas tareas. En cada capítulo hay una reunión con sus compañeros repasando, una vez más, en qué punto está la investigación y no puede faltar la mención a su exmujer, a la vida poco saludable que lleva y en que debería llamar a su hermana.

Por desgracia, la repetición no solo se circunscribe a las escenas sino en la manía que tiene Mankell de dejar claro qué está ocurriendo en cada momento. El ejemplo más claro es cuando (spoilers) Wallander identifica a uno de los asesinos que habían ejecutado al somalí. Resulta que un testigo había descrito físicamente al asesino y que cuando lo vio, éste estaba comiendo una manzana; pues, atentos, resulta que cuando Wallander se topa con el tipo y está más o menos seguro que es él, por lo de la descripción física, ¡el asesino se pone a mordisquear una manzana! A eso le llamo yo sobreinformar al lector de la forma más estúpida posible.

Y luego están los personajes. Salvo Wallander, que tampoco es para tirar cohetes, los demás no son más que arquetipos y personajes de relleno, de nombre fácilmente intercambiable con el de otro, y que no hay manera de retener en la memoria porque prácticamente ninguno tiene suficiente profundidad como para ser distinguido del resto. Aún no sé en qué se diferencian Martinson, Svedberg, Peter y Norén, Hanson y Näslund y, lo peor de todo, es que a medida que uno va leyendo le va dando igual.

Para acabar, y no por ello menos importante, están los detalles que pueden arruinarlo todo. Contarnos en todo momento qué tiempo hace, decirnos a cada párrafo la hora que es o escribir todo el tiempo "Kurt Wallander" en lugar de "Kurt" o "Wallander" a secas hace que la lectura resulte tediosa. O que las transiciones entre escenas sean demasiado rápidas, tanto que a veces cueste creer que en apenas una frase hayan ocurrido tantísimas cosas, provocando que el lector acabe algo desorientado. O que haya errores tan burdos como este:

"De lejos les llegaba el alboroto de un borracho que protestaba en voz alta por haber sido arrestado. Aparte de eso había silencio. Sólo se oía el suave zumbido de los radiadores" ¿En qué quedamos? ¿Había silencio o no? Seguro que hay frases mejores para expresar lo que quería expresar el autor.

La sensación que le queda a uno después de leer "Asesinos sin rostro" es que ha leído la novela de un escritor primerizo sin pulir. A medida que iba leyendo tenía la sensación que estaba ojeando uno de mis tantos escritos, esos que necesitan más de un centenar de correcciones para salir a la luz; hay todas aquellas cosas que en cualquier manual de escritura que se precie dice que no hay que hacer. Y Mankell las pone en práctica. Todo el rato.

sábado, 6 de diciembre de 2014

[Crítica película]: "Los juegos del hambre" de Gary Ross

En dónde me oiréis maldecir, por primera vez, lo fiel que es una adaptación

Si no fuera por ti...
Después de haber leído el libro de Suzanne Collins, solo tuve ganas de hacer una cosa: comprobar si su versión fílmica, tan arropada por el público, tendría todo aquello que eché en falta en su versión en papel. Cuando una adaptación para la gran pantalla no es fiel al libreto de origen, ya sea un libro o una película, faltan cuchillos y ganas de apuñalar al director y su cuadrilla, como es el caso de "Guerra Mundial Z" (2013) o "El planeta de los simios" (2001), por poner un par de ejemplos. Pocas veces la adaptación acierta y ofrece un producto que por sí mismo, salvando las diferencias con el material de origen, sea una obra maestra, como ocurre con la trilogía de "El señor de los anillos". Y aún menos frecuente es encontrar una adaptación que sea fiel casi al 100% y que no incurra en la ira de los fans. Pues ese es el caso de "Los juegos del hambre" de Gary Ross. Salvando algunos detalles, es clavadita a la obra de Suzanne Collins. Debiera ser motivo de alegría, pero como pudisteis leer en esta crítica que escribí medio año atrás, no lo fue para mí. La película adolece, a lo que trama se refiere, de los mismos problemas que el libro.

*Como la película es un calco del libro, también calcaré la sinopsis de la reseña que hice del libro:


Panem es un estado dictatorial compuesto por 12 distritos que viven subyugados por el Capitolio. El distrito 12 es el más pobre de todos y ahí es donde vive Katniss Everdeen (Jennifer Lawrence), una chica de catorce años que se dedica a cazar en los bosques prohibidos para mantener a su madre y su hermana. Todo transcurriría como un día normal si no fuera porque es el día en el que tiene lugar la ceremonia de la Cosecha, evento donde escogen a dos tributos de cada distrito para que participen en los Juegos del Hambre, un espectáculo televisivo donde 24 chicos y chicas deben matarse los unos a los otros hasta que solo quede uno. El vencedor recibirá todos los honores y podrá vivir sin preocuparse nunca más de nada. Durante la ceremonia del distrito 12, sale escogida Primrose Everdeen (Willow Shields), la hermana de Katniss; Katniss no permitirá que su hermana sea partícipe de tamaña barbarie y se ofrecerá voluntaria para sustituirla.

Así que a los problemas de trama y argumento no voy a extenderme en demasía, porque, como ya he dicho, son prácticamente los mismos que los del libro. El guion arriesga poco y todo sale a pedir de boca de Katniss; siempre hay un hecho o la aparición de un personaje que le impide enfrentarse a dilemas verdaderamente importantes, como que tenga que verse en la tesitura de tener que matar a otro concursante "amigo" para salvarse a sí misma o para salvar a Peeta (Josh Hutcherson). Katniss, por otro lado, continúa siendo algo plana; porque haga todo el paripé de hacer ver que quiere a Peeta no quiere decir que sea una chica compleja y profunda y alejada de los estereotipos adolescentes como todo el mundo quiere creer. Los demás concursantes, si dejamos a un lado a Peeta y a Rue (Amandla Stenberg), no son más que meros figurantes, como ocurría en el libro, hecho que provoca que nos importen poco o nada sus muertes. Esto, a la vez, genera que no acabes de sentir el horror de los juegos; sería distinto si murieran personajes que te importaran, porque eso contribuiría a odiar al gobierno y reafirmar la premisa de la que parte la historia.

¡Pero bueno! ¿Quiénes son los de la mitad hacia la izquierda?

Centrándonos, pues, en la versión para la gran pantalla, el film podría definirse en una palabra: aburrido. Hay poca acción, todo lo contrario a lo que se esperaría de una historia como ésta, y Ross tiene una manera de rodar que me fastidia, con esa cámara que se mueve de forma descontrolada y que impide ver bien qué está ocurriendo. Los efectos especiales son algo ramplones y el reparto es ridículo: se nota demasiado que fichajes como el de Woody Harrelson, Donald Sutherland o Stanley Tucci solo sirven para atraer a los indecisos que no pertenecen al segmento al que va dirigida, porque poco contribuyen a elevar la calidad de la propuesta interpretando a personajes tan unidimensionales y estereotipados.

Entonces, ¿qué hay de bueno? Pues que Jennifer Lawrence está muy bien en su papel; da igual qué le echen, que lo defenderá. Salva un personaje que en la novela era demasiado soso y lo dota de emociones mucho más creíbles. Que a ratos entretiene, allí donde el libro no lo consigue, lo suficiente para salvarla del descalabro.

Conclusión: que hay que ser gafe, pues, cuando uno espera ver una adaptación de un libro flojete y se encuentra con el guion más fiel jamás escrito. Adolece de los mismos problemas en cuanto a desarrollo de personajes y trama que la versión en papel y es aburrida a grandes rasgos. Hay poca acción y solo logra salvarse por la genial interpretación de su personaje principal.

viernes, 5 de diciembre de 2014

[Off-topic]: "Lo que ya sabéis saca su cuarto número y no podéis perdéroslo"

Ya sabéis qué pasa cada dos meses

Es una revista para toda la familia

Esta vez no voy a recurrir a mi verborrea para deciros algo que no sepáis ya, que ya sois grandecitos y la revista Argonautas ya sabe venderse por sí misma. Voy a ser sencillo y escueto:

Leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla SALGO YO HABLANDO DE "SOLARIS" leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla SALGO YO Y OTRO DE MIS TOP FIVE leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla SALGO YO leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedl aleedl laleed dlalee edlale eedlal laldee elalde elalde elalde elalde elalde elalde SALGO YO...

martes, 2 de diciembre de 2014

[Crítica libro]: "Miss Marple y trece problemas" de Agatha Christie

No es oro todo lo que reluce

¿Será humanamente posible que pueda
conseguir todos los libros de Christie
en la edición de la ed. Molino de 2004?
Una de mis escritoras favoritas es Agatha Christie, pero me ocurre algo extraño con ella. Le perdono cosas que no les perdonaría a mis otros autores favoritos. John Irving o Andrzej Sapkowski, por poner dos ejemplos, me gustan por sus estilos, por su capacidad para trazar personajes y, en definitiva, por casi todo. Pero con Christie no me pasa eso. Su estilo, dejando a un lado el rollo ese psicológico, me parece algo sencillo en ocasiones; sus personajes, dejando a un lado a sus icónicos detectives, son un poco simplones, unidimensionales y estereotipados a más no poder. Tampoco es que me impresione con sus descripciones o por los temas de fondo -casi inexistentes- que trata. Pero tiene algo que sí merece todo su peso en oro: su capacidad para generar tensión y de involucrarte en la lectura. Y porque me gustan las novelas de detectives clásicas, dónde lo que prima es el caso y no la vida del detective. Y, de momento, solo Agatha Christie es capaz de ello.

Sin embargo, no es oro todo lo que reluce y de un tiempo a esta parte me he encontrado con algunas novelas suyas algo ramplonas, como "La venganza de Nofret", y otras interesantes, pero lejos del nivel de sus obras más relevantes, como "Cinco cerditos" o "La muerte de Lord Edgware". De esas que cumplen limitadamente lo que le pido. Sin más rodeos, ¿"Miss Marple y trece problemas" es una novela ramplona, interesante o excelente? ¿En qué grupo estaría? Pues en el segundo, pero con matices.

Hay dos partes diferenciadas en esta recopilación de pequeños casos; la primera reunión, que transcurre en casa de Miss Marple y en la que se exponen seis casos, tantos como personajes reunidos; y la segunda, dónde ocurre lo mismo, pero esta vez un año más tarde y aprovechando una cena organizada en casa de la familia Bantry. Más un bonus track. La diferencia no radica en el esquema que usa Christie para presentarnos los casos, que es el mismo en ambas partes, pero sí en la calidad de los relatos de los invitados. De hecho, hay una diferencia bastante importante: los de la primera reunión son previsibles, terriblemente sencillos y en ocasiones giran alrededor de la misma idea, mientras que los de la segunda, no tanto. En este punto no puedo evitar la siguiente reflexión:

Que haga pleno con Agatha Christie solo quiere decir una -o las dos, ya puestos- de estas cosas:

A) Que he dejado de ser un ingenuo y que de la vida ya no puedo esperar sorpresa alguna;

O bien,

B) Que Agatha Christie no es tan genial como solía pensar. O que sus grandes obras son contadas.

Durante la primera parte uno bien podría pensar que el punto B está tomando un cariz muy certero. Los casos son muy obvios, fácilmente deducibles; en la mayoría el culpable suele ser el que con más esfuerzo Christie intenta justificar durante el relato en cuestión, tanto que solo hace que sospechemos aún más. Es tan obvio que el que pone más empeño en convencer al protagonista es siempre el que más números tiene de haber cometido el crimen; pero no solo con la autoría del crimen radica la poca originalidad, sino en los métodos usados para cometerlo, que suelen ser muy típicos y giran alrededor del desconocimiento del lector en cuanto a venenos y modos de empleo. En la segunda parte también ocurre algo similar, pero la solución no es siempre tan sencilla y la calidad de los relatos es superior. Son más intrincados y originales, rompiendo un poco el esquema de la primera parte, pero aún lejos de los demás relatos a los que estamos acostumbrados. Las soluciones no están tan cogidas por los pelos y los relatos enganchan, te mantienen atento. El que cuenta la propia Miss Marple da buena fe de ello.

En conclusión, "Miss Marple y trece problemas" es una obra dispareja, con una primera parte realmente floja y una segunda mucho más interesante, con relatos que, aunque en algunos casos son deducibles, están más trabajados. La sensación, sin embargo, es que estamos ante una de sus obras menores; quizás sea porque el esquema de Christie se adapta mejor a las distancias largas que a las cortas.