miércoles, 26 de noviembre de 2014

[Crítica serie]: "Broadchurch" 1ª temporada

Por fin la he encontrado

Viendo este cartel cualquiera diría que
estamos ante una serie de humor, con esa
cinta policial tan fea hecha con photoshop
Por fin. Por fin lo he conseguido. Tras muchos intentos, lo he conseguido. Con la 1ªT de "True Detective" fracasé; era una serie entretenida, algo irregular, con grandes actuaciones y una gran ambientación, pero, al fin y al cabo, lo mismo de siempre y con un guion endeble que no se sostenía en su tramo final. Me gustó, era buena, pero no me entusiasmó. Seguí buscando, como en (citar algún ejemplo de la infancia). Con la 1ªT de "Bron: El puente" me pasó algo similar: había personajes interesantes, una trama compleja, pero había ciertos aspectos de la trama que eran muy inverosímiles y la serie acababa cayendo en clichés sobadísimos. Y eso sin tener en cuenta el final-plagio. Hasta que llegué a "Broadchurch" y entonces encontré la serie de detectives que estaba buscando.

Alec Hardy (David Tennant) es enviado a Broadchurch en calidad de inspector jefe para que investigue el caso de Danny Latimer (Oskar McNamara), un niño de 11 años que ha sido asesinado. El cuerpo yace en una playa al pie de los acantilados del pueblo y, nada más llegar, tendrá que unir fuerzas con una inspectora local, Ellie Miller (Olivia Colman), con muy poca experiencia en casos como éste.

Vaya por delante que no es la serie definitiva, ni tiene grandes giros y si uno está lo suficientemente atento o tiene cierta experiencia en descubrir sospechosos acabará dando con la solución antes que los detectives. Sin embargo, es en esa sencillez dónde radica la calidad de la misma. No hay escenas en el guion que chirríen, no hay grandes giros inverosímiles y los protagonistas acaban dando con la solución después de haber quemado muchos cartuchos antes y gracias a un trabajo continuado y fundamentado, y no a través de deus ex machinas o pistas brillantes que aparecen por arte de magia en el último momento. El guion no sufre altibajos, el ritmo es el adecuado, sin que el espectador tenga la sensación de estar viendo capítulos de más o perdiéndose información, como sí ocurre en muchas otras series de la misma índole (véase "The Killing" 1ªT como ejemplo de lo primero y los dos últimos capítulos de "True Detective" 1ªT como ejemplo de lo segundo). 

Es cierto que hay tramas secundarias para despistar al espectador; es verdad que hay escenas rodadas deliberadamente para que el espectador piense una cosa y que luego no tengan nada que ver con el caso, pero no abusan de esos recursos y acaban apareciendo en contadas ocasiones. Tampoco hay líos entre los dos detectives, ni la serie se centra en contarnos sus vidas personales, ni sus rifi rafes, más allá de lo estrictamente necesario para el caso y lo necesario para dibujarnos con algunas pinceladas su trayectoria y su manera de ser. En "Broadchurch" lo importante es el caso y el duelo de la familia de la víctima, no los asuntos personales de los detectives. Que eso ya es mucho.

Eso no quita que tenga algunos fallos. Por un lado, ciertas tramas secundarias que solo están ahí para que atemos cabos del caso; es muy casual que en el mismo pueblo haya dos historias prácticamente iguales que se rijan por el mismo patrón. Por otro lado, una vez resuelto el crimen, hay algunos cabos que no acaban de estar bien atados, sobre todo aquellos que tienen que ver con Tom Miller, y uno tiene la sensación que el misterio que envuelve el niño solo estaba ahí para enmarañar el caso y que, a la hora de la verdad, no supieron como cerrarlo bien.

Has ganado el premio al mejor detective de serie de TV que he visto, y seguro que me vapulearan por no habérselo dado a
Rust Cohle y sus monólogos interesantísimos pero que no servían para una mierda

Alec Hardy (David Tennant) y Ellie Miller (Olivia Colman) están muy bien, formando una pareja con sus más y sus menos, no tan extremas como, volviendo a los ejemplos de antes, las formadas por Rust Cohle (Matthew McConaughey) y Martin Hart (Woody Harrelson) o por Saga Norén (Sofia Helin) y Martin Rohde (Kim Bodnia), personajes de series que se basan en buscar personalidades muy dispares -e inverosímiles- como atracción. Es cierto que Hardy es antipático, pero no hay excentricidades acusadas para buscar la complicidad del espectador. Cae bien porque es un tipo profesional, porque tiene un pasado que ha hecho mella en él y porque está enfermo. Ellie es diferente. Es bonachona, pero es igual de trabajadora que su compañero y acaba adoptando sus técnicas durante la investigación. Y luego están los secundarios. Las reacciones de los familiares y de los vecinos son coherentes y convencen la mayor parte del tiempo. El luto es moderadamente duradero, sin que se haga pesado, y la crítica a los medios de comunicación y la opinión pública, que es algo simple, entra muy bien.

En conclusión: estoy seguro que la echarán a perder con esta 2ªT sacada de la manga que están planeando y que poco o nada aportará a la historia. Pero el resultado de esta 1ªT es muy satisfactorio: un buen guion, unos personajes bien perfilados y la sensación de estar viendo una serie de detectives muy entretenida. Recomendable, sin lugar a dudas.

sábado, 22 de noviembre de 2014

[Crítica película]: "Matar al mensajero" de Michael Cuesta

Un más que solvente homenaje a Gary Webb

Esto es tener huevos y lo demás son
tonterías
El año pasado vi un reportaje la mar de interesante sobre la manipulación de los medios informativos y la coartación de la libertad de expresión; en él se hablaba de cómo los medios de comunicación manipulan a los ciudadanos y se citaban muchos ejemplos para ilustrar cómo había ido evolucionando todo con el tiempo. Se hablaba de neuromárketing, de las tertulias estériles que tan de moda están ahora por aquí y que ya hace años que en USA son el pan de cada día, pobladas de "expertos" capaces de hablar tanto de macroeconomía como de cambio climático, pasando por casos dónde se había llegado a silenciar periodistas para que no se hablara de lo que no convenía hablar. De todos ellos, hubo una historia que me llegó al alma y fue la de Gary Webb y su intento por destapar uno de los escándalos más graves -y silenciados- de la historia norteamericana. Tamaña fue mi sorpresa al ver que esa historia sería llevada al cine este año y que contaba con un buen reparto, garantía de que cómo mínimo iban a tomarse la historia en serio. Y así ha sido.

Gary Webb (Jeremy Renner) es un periodista que trabaja para el San José Mercury News, un periódico de impacto medio, y goza de una reputación fundamentada en su rigor periodístico. Un buen día, la novia de un tipo que va a ser acusado de tráfico de drogas (Paz Vega) se pone en contacto con él y le ofrece una serie de documentos que relacionan la CIA con la venta de drogas en los barrios más empobrecidos de la ciudad, a cambio de que investigue el caso de su marido. Esto solo será el principio de una trama que relacionará la CIA con la financiación de la Contra nicaragüense y con la distribución de crack entre las comunidades negras de los suburbios de ciudades como Los Ángeles.

En películas de este calibre hay dos cosas que hay que tener en cuenta para saber si es un buen film denuncia:

A) Que funcione, obviamente, como denuncia. Que la crítica sea clara, que el director se moje, que no sea algo demasiado obvio y simplista y que no se le vea el plumero al director, haciendo ver que quiere denunciar algo pero que en realidad solo sea una excusa para meternos con calzador una historia de las de siempre que no hay quien se la crea (como ocurre con "Diamantes de sangre" (2006), por poner un ejemplo). "Matar al mensajero" cumple a grandes rasgos con todas esas premisas y consigue fundamentar una crítica hacia la CIA y el gobierno estadounidense muy interesante, pero, por encima de todo, se erige como una crítica excelente a los medios de comunicación, la libertad de prensa y los poderes fácticos que hay detrás de los grandes periódicos y canales de televisión y que son los que verdaderamente deciden qué es lo que interesa que salga a la luz y lo que no. Es doblemente interesante porque esto ocurre hoy en día y porque nos dejamos arrastrar cada vez más por los intereses de los medios de comunicación. Como aviso a navegantes funciona a la perfección.

Aunque también es cierto que  "Matar al mensajero" no acaba poniendo toda la carne en el asador durante su último tercio, como si Cuesta se hubiera arrepentido de haber llegado tan lejos, pero la idea está clara y, a través de unas líneas de texto al final de la misma, Cuesta resume todo aquello que no se atrevió a grabar y que, de haber sido así, habría redondeado una propuesta que de por sí ya cumple y con creces.

y

B) Que funcione a nivel argumental. Es decir, que haya una base sólida que vehicule la denuncia social, de manera que no estemos viendo solo un documental. En este aspecto, también cumple. El ritmo es el adecuado, sin caer en ningún momento en escenas aburridas o de elevada complejidad o en concesiones típicas del género, como añadir escenas de acción porque sí, por ejemplo. Los pasos que sigue Webb son graduales y, pista a pista, se va desenredando una intriga propia de un thriller puro y duro de los de antes, de calidad, sin, a la vez, dárselo mascado al espectador, para que ponga de su parte; para acabar convirtiéndose en un relato sobre el hundimiento de una persona que no hacía otra cosa que arrojar luz sobre un hecho que debería haber sido de dominio público.

Bajada de pantalones modo ON

Sin embargo, Cuesta adereza toda la investigación con escenas familiares, muy vistas, con el objetivo de añadir un punto melodramático a la historia y realzar el calvario de Webb y todo lo que se está jugando y que acaban siendo un añadido que no acaba de funcionar del todo, por simplista y porque el espectador ya es suficientemente inteligente como para deducir por si solo que la investigación de Webb repercutirá sobre su familia y porque rebaja la credibilidad de la historia. Por suerte, esas escenas no resultan molestas, por lo interesantes que son las demás tramas.

"Matar al mensajero" también cumple en muchos otros aspectos: el reparto es estelar, amén de un grandioso Jeremy Renner, y las breves intervenciones de los secundarios son de lujo; la BSO es correcta y el apartado técnico raya a buen nivel.

En conclusión, un buen film denuncia para adentrarnos en una historia muy interesante y de la que se pueden extraer muchos temas por los que deberíamos reflexionar. Porque Webb se merece reconocimiento, por poco que sea, y porque es una injusticia que hay que mantener viva. Porque, como película, funciona a la perfección, siendo un thriller bien construido poblado de personajes interesantes y un reparto bien escogido. Los dos únicos fallos, salvables, radican en que podría haber llegado más lejos aún y en el empeño de Cuesta de meternos una subtrama melodramática con calzador. Aun así, muy recomendable.

martes, 18 de noviembre de 2014

[Crítica película]: "Interstellar" de Christopher Nolan

Dios...digo Ellos salven a Nolan

Sobreviví al hype sin mirar un solo
tráiler, que eso también es digno de
admiración
Muchos dirán que soy uno de esos fieles seguidores de Nolan que solo hacen que alimentar su ego, que soy uno de esos compinches que está llevando el cine a un modelo estéril y vacío, como diría cierto crítico de por aquí, pero la realidad es que el cine de Nolan es una mezcla perfecta de entretenimiento inteligente y cine comercial y que a muchos eso les fastidia enormemente. Dejando a un lado todo eso, Nolan es uno de mis directores favoritos, porque es capaz de hacer el cine que me gusta ver en pantalla. Y punto. Todas sus películas oscilan entre lo interesante y lo excelente y, como se ha puesto de moda hacer ránquines, ha firmado tres de mis películas favoritas: "Origen" (2010), "El caballero oscuro" (2008) y "Memento" (2000). El hype era altísimo con "Interstellar" (2014) y las posibilidades de que la cagara también lo eran, pero, por suerte, ha vuelto a marcarse otro peliculón como la copa de un pino.

La Tierra es un tesoro que hace tiempo que se agotó: hay plagas que devastan los cultivos, la principal fuente de sustento de la humanidad, y un clima cada vez más adverso dificulta la supervivencia humana. Los gobiernos ya no destinan dinero para la exploración del sistema solar y la NASA es un organismo independiente que va por libre. Cooper (Matthew McConaughey) es uno de tantos granjeros que se vieron obligados a cuidar de su hacienda para contribuir al sustento de la población, dejando de lado su profesión de astronauta. Todo cambiará para él cuando se reencuentre con el profesor Brand (Michael Caine), que le planteará una opción para salvar el planeta.

Desde el punto de vista científico, "Interstellar" es sobresaliente en tanto que plantea muchas cuestiones que no estamos acostumbrados a ver en producciones para la gran pantalla, amén que no tiene tantos fallos como muchos ansían atribuirle. Nolan se toma licencias, está claro, pero en la mayoría de ocasiones en aquellos puntos que la física no ha dado aún una explicación plausible. Aún no se ha podido demostrar qué ocurre cuando atravesamos un agujero negro ni como es la representación en tres dimensiones de las cinco dimensiones, así que cualquier discusión en este sentido es estéril. Además, es brillante ver cómo se tratan temas que muchos no se atreven a tratar, por miedo a que el espectador medio no entienda completamente tales conceptos, como todos aquellos relacionados con el paso del tiempo y la relatividad o la dinámica de los agujeros negros. Pero no todo son galaxias y sistemas planetarios. Nolan explora con solvencia muchos otros temas, como el de la inteligencia artificial, con el TARS y el CASE (por una vez robots entrañables y sin conflictos, que actúan como un pasajero más), o el agotamiento del planeta a través de grandes tormentas de polvo y plagas, pero de forma sutil y sin caer en los tópicos del género postapocalíptico.

Desde el punto de vista más emotivo, "Interstellar" es la película más personal y entrañable que ha firmado Nolan hasta la fecha. Es cierto que las películas de Nolan transpiran algo de frialdad y que cuesta empatizar con sus personajes, aunque ese es un punto que siempre he admirado de él, porque no siempre es necesario tener unos personajes que destilen emociones para contar una historia, pero aquí sí era necesario y lo consigue con creces. Las relaciones entre los astronautas y los familiares que han dejado atrás en la Tierra son muy emotivas, en especial el vínculo que une a Cooper y Murph (Mackenzie Foy/Jessica Chastain) a través de los años, y es desgarrador ver cómo su entrega a la ciencia les pasa factura en lo personal. La primera parte de la película, centrada en la vida en la Tierra, está muy pulida para (a) que sintamos los fuertes vínculos que se establecen entre padre e hija y con los demás miembros de la familia y (b) tomemos conciencia de lo importante que supone ese viaje para los astronautas y para los que se quedan en la Tierra moribunda. Es increíble ver como la esencia del ser humano complica las misiones de este calibre, tal y como queda demostrado durante la visita en el planeta de Mann. Además, Nolan deja a un lado esa seriedad quirúrgica de la que hacía gala en "Origen" y añade un humor dosificado, a través de las IAs y las escenas familiares, que le va que ni pintado a la historia.

¿Alguien puede imaginar algo más espectacular que esto?

Como viene siendo habitual en el cine de Nolan, el reparto cumple a las mil maravillas, con un grandioso McConaughey y un buen elenco de secundarios para apoyarle, y la BSO es increíble, como nos tiene acostumbrados Hans Zimmer. A destacar temas tan diferentes como "Mountains" o "Coward".

Sería poco honesto si no os dijera que tiene errores, como intentar cerrar todos los cabos aunque fuerce la máquina demasiado (hay algún que otro punto cogido por los pelos) o que haya muchísima menos espectacularidad que la que cabría esperar en un relato de este tipo (aunque la parte en el planeta de Miller y el viaje de Cooper a través de Gargantúa sean míticas), pero todos sus aciertos diluyen cualquier punto negativo que pueda tener. Porque este tipo de espectáculos no estamos acostumbrados a verlos en la gran pantalla y son capaces de anular cualquier efecto negativo.

En conclusión, Nolan ha firmado una de sus mejores películas y se cuela en mi top 3 del director, solo por detrás de "Origen" y "El caballero oscuro". Sabe conjugar a la perfección la ciencia con el lado más humano, todo ello aderezado por una labor técnica, un reparto y una BSO increíbles, y el resultado es un entretenimiento la mar de inteligente y emotivo. Muy recomendable.


***Esta crítica pertenece a un proyecto conjunto impulsado por el Club del Cinéfilo, un grupo de Facebook al que pertenezco y con el que comparto la afición de ver cine y luego reseñarlo/criticarlo con otros bloggers. Los otros blogs que han participado en esta crítica comunitaria son:

domingo, 9 de noviembre de 2014

[Crítica película]: "Relatos salvajes" de Damián Szifrón

Walk on the wild side

Pasternak
Voy a ser breve con la sinopsis, porque ésta es una de esas películas dónde hablar de ella implica hablar de más. De las que es mejor ir a ver sin saber nada. "Relatos salvajes" son seis relatos independientes, protagonizada por personas que se ven obligadas a cruzar el límite que separa la cordura de la locura, en contextos tan habituales como los del día a día. Y ya estoy hablando de más.

Entrando ya en el análisis, es increíble cómo Szifrón es capaz de plasmar esos límites que nunca cruzamos, o que sí cruzamos, pero solo en nuestra mente. Cómo traspasa esas correcciones sociales que nos impiden, la mayoría de veces, hacer lo que hacen los personajes de esta cinta. ¿Cuántas veces has mantenido una batalla dialéctica contigo mismo o con el copiloto en la que pones a parir y dices todo lo que vas a hacerle al conductor que se pone a acelerar cuando vas a adelantarle? ¿Cuántas veces has dicho: si pudiera, verías tú lo que le haría a tal y cual político? Millones de veces. Pero no lo hacemos porque hay ciertas barreras que no cruzamos. La cortesía, el decoro, las apariencias, la moral y la ética que nos han inculcado desde bien pequeños son muros que nunca franqueamos. "Relatos salvajes" nos permite cruzar esos límites y observar qué ocurre cuando nos dejamos llevar por la ira, la venganza, la locura o nuestros más salvajes instintos. Podemos regodearnos en la venganza, en ver sufrir al que nos ha hecho sufrir, paladear la irracionalidad de lo prohibido. Es, ante todo, una oportunidad para sentirnos identificados con los personajes y con los sentimientos y emociones que expresan de forma salvaje, de reencontrarnos con ese gigante dormido que tenemos dentro y que ha sido suprimido por un conjunto de leyes y reglas impuestas por la sociedad.

De los seis relatos que comprenden "Relatos salvajes" no hay ninguno que desentone en el conjunto y demuestra la capacidad de Szifrón para mantener nuestro interés y divertirnos con la variedad de historias autoconclusivas y de temas que es capaz de tratar. Durante los seis relatos, Szifrón nos reafirma la universalidad de muchos temas, además de lo tratado en el párrafo anterior: que hay que ir con cuidado con lo que le hacemos a los demás, que si empujamos a alguien a tener motivos para odiarnos puede salirnos el tiro por la culata. Que la venganza es un placer momentáneo, que las consecuencias de no medir nuestros actos pueden ser terribles. Que la burocrática sociedad en la que vivimos, plagada de injusticias, es fuente constante de malestares que, legítimamente, deberíamos destruir. Que estamos domesticados y que nunca nos revelaremos ante un orden que muchas veces es injusto. Que el dinero, como bien sabemos todos, es capaz de arreglarlo todo y que el que tiene el poder puede ejercer cualquier mezquindad y quedar impune (o no).

No hay nada mejor que paladear una buena taza de venganza

Como único punto negativo queda lo alargado de algunos relatos, a los que les sobra algo de metraje; es el caso de los dos últimos, dónde las dos horas ya empiezan a acusarse y el haber visto cuatro relatos que iban al grano empieza a pasar factura en escenas que poco o nada añaden a la trama. Yendo más allá, el último de los relatos promete mucho más de lo que finalmente es, lejos de la contundencia de todos los demás, y uno acaba por pensar que quizás, como colofón final, no es el más adecuado.

Finalmente, destacar un reparto brillante que nos brinda unas interpretaciones sublimes que hacen que nos creamos punto por punto lo que están viviendo y lo que sienten en cada momento los personajes. Por otro lado, la labor técnica también es impecable y la BSO, muy acertada.

Conclusión. "Relatos salvajes" es divertida, cáustica, hay violencia y desata nuestros instintos más salvajes. Una película en la que nos sentimos libres de pasar por encima de las convenciones sociales. Un soplo de aire fresco. Muy recomendable.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

[Off-topic]: "5 películas sobrevaloradas por los usuarios de Filmaffinity"

¿Cuántas veces has entrado en Filmaffinity, has ido a la ficha de una película que, siendo benevolente, ibas a votar con un 5 y te has encontrado con que tenía una puntuación media de 7,0 y un montón de críticas positivas? ¿Qué pasaría si esa película no fuera un clásico ni ninguna película de culto que, por extrañas razones, no te ha gustado? ¿Y si fueran películas la mar de normalitas o, sin rodeos, tirando a malas, se mire por donde se mire? En esa tesitura me he encontrado yo más de una vez y fruto de un sesudo estudio (ejem), he recogido los cinco casos que más me han quitado el sueño. Espero ignoréis que esta es una entrada reciclada de mi último top 5 de la revista Argonautas.


1. “Venganza” de Pierre Morel

Que sí, que Liam Neeson es siempre un actor solvente. Que es muy divertido verle repartiendo estopa a diestro y siniestro. Que a todos nos gustaría tomarnos la justicia como hace él. No tengo hijos, pero yo haría lo mismo por los míos. Pero por mucho que eso sea algo positivo, no deja de ser una producción del montón. Escenas de acción difíciles de creer, un argumento poco verosímil y ese tufillo a serie B europea que se respira todo el rato me transportan a la sobremesa de antena 3 de un domingo por la tarde. Eh, aficionado al género, guarda tus garras. Pero contéstame una pregunta: ¿en qué se diferencia, por ejemplo, de “Indomable” (2011)? Pues, en mi opinión, en nada. Bueno, sí. Que esa tiene un 4,8 y “Venganza” (2008) un 7,0. Y la de Soderbergh es mucho mejor, que conste.

2. “Resident Evil 2: Apocalipsis” de Alexander Witt

Mira que son malas las entregas que dirige Paul W.S. Anderson, pero nada como la segunda para ver que existen peores manos para rodar algo que las del vergonzoso director de perlas como la versión bastarda de “Los tres mosqueteros”. Pero hablemos de “R.E.2”. Un guion estúpido, personajes que ya no pueden estar más estereotipados, piruetas inverosímiles, vestuario sacado de un videojuego. ¿Es de 2004? No me lo creo. Esos efectos especiales sangrantes ya se veían viendo en la serie B más rancia de los años noventa. ¿Alguien ha visto los mismos monstruos de goma y retocados por ordenador que yo? ¿O los zombis más humanos que se hayan podido ver nunca? Es sorprendente, pues, que semejante esperpento tenga un 5,2 y otras películas, que sin llegar a ser una genialidad, pero que sí son mejores, como “Vanishing on 7th Street” (2010) o “Alien3” (1992), tengan un 4,3 y un 5,9 respectivamente. Para flipadas zombificadas, me quedo con “Amanecer de los muertos” (2004), que es mucho mejor. 

3. “El efecto mariposa” de Eric Bress y J. Mackye Grube

Vaya, buscando la polémica fácil, como de costumbre. Ya tuve suficiente en el último número viendo como cascabas a Carpenter y su “Están vivos” (1988) e incluías “La última noche” (2002) en semejante top five. Pues no. Es indudable que “El efecto mariposa” (2004) es una película aprobable; tiene una premisa original (¿hay alguien al que no le gusten los viajes en el tiempo?), tiene giros bastante acertados y no deja de entretener al espectador. Pero tiene tantos aciertos como fallos. Cierto regusto a película para jóvenes y con poca profundidad (como la parte que transcurre en la universidad), repetitiva con tanta ida y venida y un reparto algo limitado. Para nada merecedora de un 7,4. ¿Es, acaso, comparable a “El sexto sentido” o “Donnie Darko”, que poseen la misma nota o similar? 

4. “Equilibrium” de Kurt Wimmer

Supuesta película de culto allí dónde va. +1. No la estrenaron en España. +5. Ostras, ¡pero si tiene a Christian Bale y a Eddard Stark entre sus filas! +10. Ya veo el discurso: es que las distribuidoras no dan una a derechas, siempre privándonos de las joyas, siempre con sus malditos blockbusters. Pues sí a lo segundo, pero no en el caso de “Equilibrium” (2002). Hicieron bien de no traerla. No es nefasta, ni mucho menos, pero no merece un segundo visionado y, si me tiráis de la lengua, ni siquiera un primero. Por ser una copia barata de “1984” de George Orwell. Por destruir una primera parte interesante y sucumbir a la acción desenfrenada e injustificada en la segunda. 

5. “Shooter: El tirador” de Antoine Fuqua

“Shooter: El tirador” (2007) es patriotismo intravenosa, frases hechas muy a la americana y tío con muchos recursos al que no deberían haber tocado un pelo. Malos que subestiman a protagonistas que se las saben todas, y estos se cobran la venganza a base de bien. Ya hemos hablado antes de lo que nos gusta tomarnos la justicia por nuestra cuenta. Pero no hay quien pueda obviar las dosis de irrealidad propias de una película de Steven Seagal, Jean-Claude Van Damme y compañía. Exactamente lo mismo, solo que con una valoración de 6,5, en lugar de suspensos como la copa de un pino.

domingo, 2 de noviembre de 2014

[Crítica libro]: "No leer" de Alejandro Zambra

Sí leer

O hay algo que se me escapa o no
entiendo qué estaba pensando el que
eligió la portada
Siempre me da pereza acercarme a los ensayos. Sin querer, imagino libros de texto como los del instituto, o pastiches enciclopédicos indigeribles, de los que solo albergo la esperanza de poder memorizar a toda velocidad o de entender con la primera lectura. Como los apuntes de según qué materias que solo puedes almacenar y vomitar. Imagino textos densos, evoco la poca placentera actividad de estudiar para un examen. Pero hace poco me animé con un ensayo que encontré al azar en Goodreads, y a raíz de uno de los consejos que da Carlos en su "Atrévete a ser escritor" (prometo que esto no es publicidad), y decidí que debía darle una oportunidad a un género tan esquivo para mí. Me hice con "No leer" de Alejandro Zambra y estoy muy contento de haberlo leído.

El amor de Zambra por la lectura queda patente en cada frase que leemos. Las crónicas y críticas literarias de "No leer" son un panorama de aquellas lecturas que le han marcado (o no) profundamente a lo largo de su vida como lector. Hay mucho de él en cada uno de esos libros y se nota que vive la literatura con intensidad; es capaz de contagiarte el ánimo por leer (o no leer) sus lecturas vitales, las que de verdad le aportaron algo entre el marasmo de libros que no lo hicieron. Zambra habla de temas muy interesantes para el lector y el escritor, desde los fenómenos de masas hasta la mítica página en blanco, pasando por trazos de la vida y obra de autores conocidos y desconocidos, como Ribeyro, Natalia Ginzburg o Pilar Donoso, dando detalles de cómo se entremezclan con su vida y su creación, salpicando todas sus crónicas con hechos personales o de los autores. Zambra es ameno la mayor parte del tiempo, sobre todo durante la primera y tercera parte del ensayo (las partes más extensas del libro), aunque de vez en cuando, sobre todo en los artículos más antiguos, se ponga algo creativo y se desvincule, por decirlo de alguna manera, del análisis más "de a pie", por los que abogo en mis críticas.

Pueden ser más o menos cercanos, pero siempre resultan interesantes y, en la mayoría de ocasiones, inspiradores. "No leer" es un libro honesto, escrito por un tipo honesto, y se agradece. Hay desenfado, alejándose así de los ensayos (que no he leído y que me enorgullezco de decir que no leeré jamás, parafraseando al propio Zambra) más académicos y rígidos. Hay humor, cinismo en pequeñas dosis y referencias abundantes a libros y autores que de otro modo pasarían desapercibidos y que surtirán la montaña de libros pendientes ya de por sí surtida de cualquier lector/a.

Sin embargo, en el segundo bloque de ensayos (más corto que el primero, que es excelente) hay algo que me molesta y que me hace recordar, a bote pronto, las críticas cinematográficas que leía en la revista Fotogramas. Que algunos ensayos sean, como poco, indigeribles y que después de leerlos no hayas entendido nada ni sepas si deberías leer a dicho autor o no, provocan que uno acabe leyendo disquisiciones metafísicas y filosóficas que poco tienen que ver con la crítica más académica. En los que dedica a Bolaño y Millán se echa en falta algo más de claridad.

En conclusión, si queréis leer sobre libros sin tener que recurrir a otros textos más académicos y menos cercanos, "No leer" es una lectura obligatoria. Descubriréis a autores y autoras que de otro modo no hubierais leído y casi siempre desde un punto de vista ameno. De lectura y relectura obligadas.