domingo, 28 de septiembre de 2014

[Crítica película]: "Colorful" de Keiichi Hara

La vida es una sucesión de segundas oportunidades al alcance de nuestras manos

Una de las mejores del 2010
Cada día que pasa estoy más convencido que el anime es un pozo de grandes obras que no tienen nada que envidiar a las de carne y hueso, capaces de tratar temas espinosos, como el suicidio por ejemplo, con gran sensibilidad y una lucidez dignas de admiración. Ahí están joyas como "Se levanta el viento" para atestiguarlo. O la presente "Colorful", una grandísima obra de la animación que ha pasado de tapadillo por nuestros lares y que muchos no conocerán. Lástima. Pero aquí estoy yo para rescatarla y animaros a que le echéis un vistazo.

Un alma ha llegado al purgatorio. Se prepara para el tránsito hacia el más allá, pero un chico joven la detiene y le cuenta que tiene una segunda oportunidad. Que podrá volver a la Tierra. Pero tendrá que pasar una prueba si quiere continuar en el mundo de los vivos: entrar en el cuerpo de Makoto Kobayashi, un chico que se ha suicidado hace poco, y solucionar todo aquello por lo que huyó.

"Colorful" es esa clase de películas cocinadas a fuego lento que al principio resultan algo tediosas y no acabas de verles el qué. Tienes la sensación que no vas a poder empatizar con los personajes. Crees que vas a ver la misma historia de redención de siempre, pero transcurrida la primera hora de metraje, la película toma unos derroteros que hacen que todo lo visto con anterioridad adquiera sentido y sea justificable. Las reflexiones se van sucediendo una detrás de otra y las verdades, como puños, empiezan a remover algo en el espectador; ¿quién no se siente identificado cuando vemos a Makoto tratar con crueldad a su familia y sus compañeros de instituto? ¿Quién no se ha mostrado cruel con otra persona solo para canalizar sus frustraciones? La evolución del personaje es gradual, pasa por diferentes etapas hasta que logra comprender quién es y qué es lo que ha hecho mal y qué es lo que debe hacer a partir de ahora.

"Colorful" es de un potencial temático brutal. Se toma su tiempo para tratar todo aquello que alguna vez nos ha perturbado o sobre lo que no nos atrevemos a admitir. "Colorful" trata sobre vivir, de sobreponerte a los reveses de la vida y de seguir luchando por ser feliz, porque como dice el ángel Pura Pura, la vida solo son unas décadas. De saber perdonar, de no castigar a los demás por sus errores del pasado, de ponerte en su lugar, de no proyectar en ellos la rabia y la frustración que sientes por ti mismo. De ayudar a los demás y de dejarte ayudar por ellos, de no rechazarlos a la ligera. De todo eso va "Colorful", ni más ni menos. De que la vida es una sucesión de segundas oportunidades para dar lo mejor de uno mismo, siempre y cuando estés dispuesto a cambiar y a no rendirte y entregarte a la fatalidad.

Es sorprendente ver cómo el cambio de Makoto repercute en el de los demás; su vuelta a la vida no solamente se traduce en una oportunidad para él, sino para los suyos y todos aquellos que le rodean. El hermano, del que sabemos que solo está preocupado por si mismo, acaba convirtiéndose en todo lo contrario, en alguien que piensa en los demás y capaz de actos generosos; el padre, que apenas pasaba tiempo con su familia, absorbido por un trabajo que no le satisfacía, ahora siempre llega a casa antes de la cena; la madre, que se pasaba el tiempo entre pastillas y desahogando su tristeza con otro hombre, ahora se pasa el tiempo en casa cuidándoles.

Nuestras personalidades no son blancas o negras, tenemos todo tipo de colores, colores hermosos y colores horribles

La animación no está nada mal, con un dibujo de paisajes muy bonito, pero que queda algo limitado cuando los personajes se mueven. No importa, porque el objetivo no es que la acción esté bien pulida, pues escenas de acción no hay, sino que los personajes estén bien pulidos y sepan transmitir la gran variedad de emociones

En conclusión, una película muy recomendable si lo que quieres es pensar en lo que significa vivir y dejar vivir. Con un potencial temático brutal, "Colorful" se revela como otra de esas perlas ocultas de la animación japonesa que deberían ser vistas.

jueves, 25 de septiembre de 2014

[Crítica película]: "El vuelo del navegante" de Randal Kleiser

Solo para nostálgicos, y ni eso

Digamos que la greatest adventure
del cartel se queda en mitad de
adventure, de unos 40' concretamente
Antes de nada, una reflexión. No hay nada de malo en señalar cuánto nos gustó una película de cuando éramos pequeños, pero lo queramos o no, nuestro criterio por aquel entonces distaba de ser tan profesional como el que tenemos ahora. No digo que eso esté mal, pero, en mi opinión, no se puede valorar una película de la misma manera en que la valorábamos de pequeños y centrarnos solamente en el componente nostalgia para defenderla o aprobarla. De ese modo, aún continuaría valorando con un 8 o un 9 a "Bats (murciélagos)", de la que guardo un buen recuerdo de cuando la vi en el cine a mis tiernos diez añitos, pero que sin lugar a dudas es un pestiño infumable; o a "Pequeños guerreros" con otro 8, cuando se trata de un entretenimiento pasajero que no ha envejecido muy bien.

Por otro lado, hay películas que han resistido muy bien el paso del tiempo y siguen encandilándonos, porque tienen muchas virtudes que por aquel entonces supimos apreciar y que aún hoy día tienen. Y me da la sensación que "El vuelo del navegante" no es una de éstas.

David (Joey Cramer), un chico de 12 años, y sus padres, se preparan para celebrar el 4 de julio. El hermano de David, Jeff (Albie Whitaker), se ha quedado jugando en casa de un amigo y para volver a casa tiene que cruzar un bosque que por la noche es algo peligroso. Como Jeff es muy pequeño, la madre (Veronica Cartwright) decide que David cruce el bosque para irlo a buscar. Mientras corretea por el bosque jugando con su hermano, David se cae por un pequeño barranco y se queda inconsciente. Cuando vuelve en sí, resulta que todo ha cambiado. Sus padres ya no están y su casa está ocupada por otros inquilinos. Paralelamente, una nave espacial que acaba de aterrizar en la Tierra se comunica con David pidiéndole ayuda.

Despojándome del punto de vista nostálgico, pues, no tengo ningún pudor en reconocer que "El vuelo del navegante" es una película fracasada en muchos aspectos.

No está bien estructurada y los tiempos no están bien medidos. El protagonista tarda demasiado en llegar hasta la nave, cuando ya ha transcurrido más de la mitad de la película, y para cuando aparece ya no hay apenas tiempo de empatizar con ella que ya se ha acabado la película. Se nota, y mucho, que el director y los guionistas no sabían qué hacer una vez David subiera a la nave. Y ahí es cuando empiezan a improvisar sobre la marcha. Por un momento crees que el protagonista ayudará a la nave en su objetivo de retornar los especímenes a sus épocas de origen, pero pronto descubres que no es así, que el objetivo es que el protagonista vuelva a su casa, sin pensar que esa es una época en la que no se sentirá cómodo. Cuando llegan, a los pocos segundos, resulta que no le apetece quedarse, que ese no es su tiempo, pero solo lo piensa cuando llega. Ahora el objetivo es volver a su tiempo, aunque te hayan dicho que es imposible y no hayan pensado en ello durante rato. Vuelve, y punto final.

Con la de cosas que sabe hacer la navecita...¿por qué no huye por su propio pie y se pone a buscar al chico? Vale que es el navegante, pero digo yo que antes de conocerle debía ir en piloto automático, ¿no?

Luego están los personajes. A parte del protagonista, los demás son pobres secundarios sin trascendencia para la historia. Carolyn (Sarah Jessica Parker) podría convertirse en una compañera de fatigas del bueno de David, pero su papel se limita a un par o tres de apariciones que juntas no suman más de cinco minutos, así que nunca llegas a hacerte con ella. Tres cuartos de lo mismo ocurre con la familia; da la sensación que habrá algún momento paterno o maternofilial, o incluso con el hermano con el que se llevaba mal, pero más allá de alguna escena aislada, como cuando está en el hospital, vuelven a ser meros figurantes que están por ahí sin aportar nada. Tampoco el protagonista, si hilamos fino, se salva de la quema; no sabemos mucho de él. Vemos cómo espía a una chica de su edad, pero no tiene ninguna importancia, porque no saldrá más en toda la película. Vemos al padre dándole consejos amorosos, pero tampoco son relevantes, puesto que la película no va de David y sus ganas de tener novia o de David madurando. Hasta que no sale la nave, no intuyes qué es lo que quiere David ni cuál es el problema interno que querrá solventar. En muchas películas del género, el protagonista siempre quiere superar algún obstáculo, ya sea que sus padres le hagan caso, que la chica de turno se enamore de él o, poniendo un ejemplo muy de Disney, superar la pérdida de alguien querido. Aquí no hay nada de todo eso y toda motivación acaba resumiéndose en sus ganas de volver a ver su familia, pero sin que acabe de convencernos del todo. Resumiendo, que el protagonista peca de ser demasiado unidimensional como para que lleguemos a encariñarnos del todo.

En conclusión, "El vuelo del navegante" no está bien estructurada y el guion flojea cuando cruzamos el ecuador de la película. Tampoco los personajes se salvan, pues están pobremente dibujados. Son motivos suficientes para empañar una historia con potencial. Solo apta para nostálgicos.


***Esta crítica pertenece a un proyecto conjunto impulsado por el Club del Cinéfilo, un grupo de Facebook al que pertenezco y con el que comparto la afición de ver cine y luego reseñarlo/criticarlo con otros bloggers. Los otros blogs que han participado en esta crítica comunitaria son:

sábado, 20 de septiembre de 2014

[Crítica libro]: "1984" de George Orwell

Uno de los libros más necesarios jamás escritos

Uno de los libros más lúcidos que he
tenido el placer de leer
Winston Smith vive en el Londres del futuro, bajo el férreo control de El Partido, un aparato estatal que mantiene subyugada a la población de diversas y crueles formas para así poder perpetuar su hegemonía. La sociedad está dividida en tres estamentos: la clase dirigente, los miembros externos de El Partido y la plebe. Smith es uno de esos miembros externos, encargados de gestionar El Partido y por ello vigilados estrechamente por la clase dirigente. Son bombardeados con propaganda del partido día y noche y sometidos a un control exhaustivo para eliminar cualquier atisbo de pensamiento crítico. Winston trabaja en el Ministerio de la Verdad, dónde se encargan de reescribir la Historia a voluntad de los intereses de El Partido. Poco a poco, Winston va tomando conciencia de la farsa en la que participa y empezará a replanteárselo todo y buscar una manera de luchar contra El Partido.

Imprescindible. Necesario. Desde el punto de vista argumental podríamos decir que es un libro poco complejo e incluso normal. Es una historia sencilla. Pero aquí eso no es lo que importa. Da igual si la trama en sí misma es simple, pues ese no es el objetivo del autor. Solo es un vehículo para tratar un tema brutal y unas profundas ganas de radiografiar un futuro y un presente que debería preocuparnos. Sería muy ambicioso que resumiese todas las ideas condensadas por Orwell; me sería imposible y continuaría dejando en el tintero demasiadas cosas. Así que…

…destaco ese clima opresivo y malsano; ese control férreo de cada individuo; esa propaganda política bombardeando día y noche; ese control del pasado modificado una y otra vez según la conveniencia del Ingsoc; esa guerra perpetua con el único objetivo de avivar el odio de las personas y mantenerlas abstraídas mientras no se cuestionan la realidad impuesta; la eliminación de todo aquél que no sigue las férreas directrices de El Partido y El Gran Hermano que todo lo ve. Pero estos comentarios son demasiado superficiales, ya que Orwell dota de gran profundidad cada aspecto de la eliminación del pensamiento humano individual en pos de un colectivismo heterodoxo. De cómo nuestras libertades pueden esfumarse paulatinamente si no luchamos por ellas. Cómo destinando todo lo que se produce a fines bélicos se consigue que la riqueza esté mal repartida y que los pobres, que son la gran mayoría, cada vez se vuelvan más ignorantes y así respalden voluntariamente una élite que se perpetuará para siempre.

Quizás una sociedad así quede lejana...o no. Muchas de las cosas relatadas ocurren hoy en día (no a tal escala, pero ocurren) y lo único que hacemos, donde me incluyo yo, es hacer ver que no ocurre nada. Y ya lo dice Orwell en su novela: solo en el pueblo reside la capacidad para evitar el control de la minoría totalitaria y en la que se concentra el poder. Pero estamos dormidos, como si esta realidad fuera ajena a nosotros. La manipulación de los medios, la reescritura de la Historia según el punto de vista del gobierno imperante, el uso desmesurado y casi obsceno de la propaganda abusiva, todo eso, son cosas de hoy en día. Por desgracia.

Recomiendo esta lectura, no ya desde el punto de vista literario estrictamente, sino para concienciarnos. Para ver más allá de lo que se nos informa, para no creer todo lo que se nos impone –de forma sutil a veces y descaradamente otras–. Y para pensar por uno mismo y no sucumbir al poder de los de arriba. Muchas gracias Orwell.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

[Off-topic]: "5 recomendaciones anime poco frecuentes"

Que si "Neon Genesis Evangelion", que si "Death Note", que si "Cowboy Bebop". Ya basta de recomendaciones tan obvias. Hay mucho anime ahí fuera como para centrarse en lo de siempre, y hoy quiero descubriros cinco obras de la animación japonesa que no os podéis perder.

5. "El caballero de Éon" de Kazuhiro Furuhashi

No os voy a engañar. No es la mejor serie anime que he visto y creo que desde que la vi hasta ahora le restaría algún que otro punto a la valoración que hice de ella por aquel entonces, pero eso no quita que es una serie recomendable. Si os gustan las historias ambientadas en la Francia de la Revolución francesa y encima quisierais añadirle una buena dosis de magia y fantasía, esta es vuestra serie. Personajes bien pulidos, una buena dosis de intriga y una animación de alto nivel. ¿Que cuáles son esos puntos negativos que por poco ibas a ignorar? Bueno, que el nivel es algo irregular, con capítulos notables intercalados con otros más flojos, y que el interés puede llegar a decaer por culpa de eso, aunque el final es muy emocionante. Ah, y algún que otro giro argumental cogido por pinzas.



4. "Serial Experiments Lain" de Ryutaro Nakamura

De "S.E.L" ya hablé en su momento en esta entrada (así que me ahorro hablaros de su argumento), pero no está de menos volver a recomendárosla. Cierto que es algo lenta y excesivamente críptica en según qué pasajes, pero todo aquel amante del cyberpunk, de lo onírico y, en definitiva, de las historias que quizás no acabe de comprender en su totalidad, esta es su obra.



3. "Moribito, guardián del Espíritu Sagrado" de Kenji Kamiyama

Me encantan las películas o series que van de viajes. Son mi debilidad. Más aún si ese viaje implica salvar el mundo. Y "Moribito" cumple con creces con todo eso. Es una gran aventura, con todas las de la ley, con momentos reflexivos, acción solo cuando el guion lo exige y personajes con varias capas. En "Moribito", la guerrera Balsa deberá proteger al príncipe Chagum de los asesinos enviados por su padre el emperador de Nuevo Yogo y de unas entidades desconocidas. ¿Qué tiene de especial Chagum que todo el mundo quiera hacerse con él? Que en su interior alberga el huevo de un demonio que, de eclosionar, provocaría que Chagum se convirtiera en el Guardián de los Demonios. Durante su viaje, Balsa y Chagum establecerán un vínculo muy especial.

El final puede llegar a decepcionar, sobre todo por las grandes expectativas que se van creando a lo largo de los capítulos, pero el conjunto aprueba satisfactoriamente y con nota. Dadle una oportunidad a esta pequeña joya, que no os decepcionará.



2. "Mushi-Shi" de Hiroshi Nagahama

Todo aquel que guarde cierta sensibilidad para con la naturaleza encontrará en "Mushi-Shi" una serie muy interesante. Los mushis son unos seres sobrenaturales, parte de esa naturaleza más espiritual y menos visible que no todo el mundo es capaz de ver, que habitan los bosques y los despoblados. Los hay de inofensivos y los hay de nocivos. Ginkgo es un experto en mushis y se dedica a viajar por las zonas remotas para estudiarlos y ayudar a todos aquellos que se han visto afectados negativamente por algún mushi. De ritmo pausado, casi contemplativo, con un dibujo muy cuidado y una buena dosis de reflexiones profundas, "Mushi-Shi" se revela como un placer seriéfilo a considerar.



1. "Kenshin, el guerrero samurái: Recuerdos" de Kazuhiro Furuhashi

La joya de la corona. Una obra maestra como la copa de un pino. La serie de la que parte esta OVA (una especie de película dividida en capítulos) carece de la oscuridad, de la violencia y del calado moral que la hacen tan increible; está orientada a un público juvenil y a ser un mero entretenimiento. Cualquiera que las viera por separado pensaría que no pertenecen al mismo universo. Situada en el Japón de la era Meiji, asisitiremos a un relato sobre el perdón y la redención de la mano de un asesino implacable mientras el mismo Japón se prepara para un gran cambio.

Aquí os dejo el vídeo con los diez primeros minutos. Uno de los mejores inicios que he visto y del que ya os hablé en esta entrada.

Como a youtube no le da la gana que os lo cuelgue aquí, os dejo el enlace al vídeo.

viernes, 12 de septiembre de 2014

[Crítica serie]: "American Horror Story: Murder House" Temporada única

De terror psicológico a culebrón terrorífico

¿De qué serie es el opening?
Vayamos al grano. La familia Harmon está muy quemada. El marido, Ben (Dylan McDermott), tuvo un affaire; su esposa Vivien (Connie Britton) un aborto; y la hija, Violet (Taissa Farmiga), está pasando por una depresión y tiene tendencias suicidas. Así que deciden irse a vivir a Los Ángeles para cambiar de aires. Han encontrado una casa a muy buen precio. Mucho más barata que las demás del barrio. ¿Por qué? Pues porque la antigua pareja que vivía en la casa murió en ella. Como es de esperar, la compran y se instalan de inmediato. No tardarán en presenciar extraños fenómenos que pondrán en peligro sus vidas.

Hoy os voy a contar como funciona "American Horror Story: Murder House". Imaginaos una sala llena de guionistas y ayudantes de guionistas con una ruleta grandiosa, como la que usan en el concurso de antena 3. Está subdividida en diferentes franjas. En cada franja, uno de los guionistas apunta el argumento del próximo capítulo de la serie y adhiere el guion que ha escrito con cinta adhesiva. Da igual lo disparatado o lo poco que tenga que ver con el capítulo anterior. No importa. Pueden dar rienda suelta a su creatividad (ejem), por diferentes que sean sus ideas. Libertad absoluta. Ni Ryan Murphy ni Brad Falchuk frecuentan estas reuniones. Antes de cada capítulo, organizan una. Es entonces cuando una mano inocente hace girar la ruleta. Cuando la ruleta se detiene y la pestaña señala el guion ganador, nadie se cuestiona nada. Ya no hay nada de qué preocuparse. Libertad absoluta.

Entonces ruedan el capítulo y pasa lo que pasa. Que no hay por dónde coger la serie. El espectador asiste a capítulos que no encajan entre sí, a una mezcolanza difícil de digerir. Los cuatro primeros capítulos consiguen mantener la intriga, en especial el prometedor capítulo piloto. Aún no conoces las motivaciones de los personajes ni cómo se tejérá toda la intriga que rodea la casa. Los fantasmas son ambiguos y aún no tienes claro qué le ocurrirá a la familia Harmon. Los títulos de crédito son impresionantes. Pero a medida que los capítulos se van sucediendo y nos vamos acercando al final, te das cuenta que no había nada planeado ni nadie en el timón. Las intrigas se diluyen entre los convencionalismos y los tópicos, faltas de ideas, y la originalidad y frescura iniciales desaparecen en un mar de culebrones y desidia. Ni que decir del batiburrillo de referencias del cine de terror del que bebe la serie, otro ejemplo claro de lo perdidos que iban durante su rodaje.


Pero no solo es en el género dónde hay confusión. Los hechos se suceden de forma poco coherente entre un capítulo y otro; las motivaciones de los personajes, otro tanto. Por poner un ejemplo. En cierto capítulo, hay un personaje femenino que ansía robarle el hijo a la madre y declara que ese es el único motivo por el que hace lo que hace. Que ya no quiere liarse con el marido. Hace todo lo posible para quitarle el bebé, cuchillo en mano y con cara de loca (puntualizo esto porque no es que el personaje esté mintiendo o haciendo ver algo distinto). En el siguiente, sin ninguna transición, resulta que lo del bebé se le ha olvidado y no para de intentar seducir al marido. Más adelante, deja de intentar nada. En otro capítulo, mucho más adelante, vuelve a pensar en el bebé y hace lo que hace. Y este solo es un ejemplo. Es de traca, por poner otro ejemplo, el de Larry Harvey (Denis O'Hare). Empieza queriendo influir en el marido ¿para que haga lo mismo que hizo él? ¿Para volverlo loco? Luego resulta que lo único que quería es dinero. Más tarde quiere comprar la casa y un poco más adelante, olvidándose ya del dinero y la casa, recuperar a Constance (Jessica Lange) porque resulta que está enamorado de ella. Vaya tú por dónde. La evolución de los personajes, como ya he comentado, es anárquica y para nada planificada. Sus intenciones no son para nada misteriosas, sino que obedecen a lo imprevisible del guion.

Además, la coherencia brilla por su ausencia. En ocasiones, los fantasmas pueden hacer daño a las personas. En otras, no. A partir del cuarto capítulo, se nos desvela que los fantasmas no pueden salir de la casa, a excepción del día de Halloween. Muy bien. ¿Y cómo me explicas que uno de los fantasmas quede con un personaje vivo en una heladería? Se nota demasiado que los guionistas aún no tenían claro que ese personaje fuera a ser un fantasma, jugaban con eso, pero se olvidaron luego de recortar esa escena. Una chapuza, vamos. Y así continuamente. Además, nos cuentan que es muy sencillo decirles a los fantasmas que desaparezcan. Con un cerrar de ojos y un "vete" ya está. Si es tan sencillo, ¿por qué cada vez que van a hacer algo malo a un personaje, y se me ocurren muchas escenas como esa, el que es atacado no cierra los ojos y dice "vete"? Se hubiesen evitado muchas desgracias, ¿no?

El número de muertos a lo largo de los capítulos obedece a una función exponencial de este tipo

Por otro lado, los actores están desaprovechadísimos a causa de lo desdibujados que están sus personajes. Denis O'Hare es uno de los casos más sangrantes, pero también actores como Sarah Paulson, Zachary Quinto o Charles S. Dutton acaban reducidos a meras anécdotas por la falta de rumbo. Es una verdadera lástima, porque el reparto es uno de sus fuertes y hay actuaciones realmente buenas, como la que nos brinda Jessica Lange. A esto se le suma lo azaroso de sus apariciones; hay tantos personajes (vivos y muertos) que por fuerza hay capítulos dónde tienen que priorizar unos en detrimento de otros. El resultado es que ves un capítulo donde X personaje sale hasta en la sopa y luego otro dónde no aparece ni un segundo; en una serie con un escenario mucho más amplio, esto no es ningún inconveniente, pero en una casa dónde todos deberían encontrarse a la fuerza, resulta extraño. ¿Es que hay días dónde el fantasma "malo" se despierta con ganas de dar por culo y otros dónde solo le apetece dormir y no aparecer en escena? En el caso de los fantasmas "malos", es cuanto menos extraño que interrumpan su actividad unos días sí y otros no.

Luego está, para rematar la jugada, el uso gratuito de la violencia o del sexo. Muchas veces no viene a cuento y se nota que solo buscaban enganchar a los espectadores de la forma más fácil. Puro márquetin.

En conclusión, una buena idea que acaba diluyéndose a los pocos capítulos. Un guion que da más vueltas que una peonza, una sempiterna escasez de ideas, unos personajes muy mal dibujados y con una evolución pésima y un reparto muy acertado desaprovechado lastran un producto que podría haber sido prometedor. Para nada recomendable.

lunes, 8 de septiembre de 2014

[Crítica libro]: "El caballero invisible" de Valerio Massimo Manfredi

Ahora entiendo por qué lo regalaban

"El talento invisible"
Cuando voy de viaje me gusta llevarme libros ligeritos, de esos que se puedan leer durante las largas esperas en el aeropuerto. Que no sean muy sesudos y, a ser posible, entretenidos. El año pasado, cuando fui a Roma, me llevé "La librería" de Penelope Fitzgerald y fue un soberano aburrimiento que, pese a ser cortísimo, se me hizo eterno. Esta vez rebusqué entre la montañita de libros pendientes y encontré dos: "El estigma de la bestia", una antología de cuentos de Rudyard Kipling, y el libro que nos ocupa, "El caballero invisible" de Valerio Massimo Manfredi. Esta vez he preferido recrear unas conversaciones que seguro arrojarán más claridad sobre esta novela corta que una crítica al uso.

Así que imaginemos por un momento a Valerio Massimo Manfredi y un amigo. Están hablando sobre el futuro del primero mientras toman algo.

- ¿Sabes qué? Que aún no soy lo suficientemente rico. Ni lo estoy haciendo suficientemente rápido -expresó Manfredi con algo de hastío.

- Pues escribe otro de tus bestsellers. Esos que tan bien se venden -le dijo su coleguilla.


- Es que ya sabes, es un faenón del mil. Que si ponte a pensar una trama absorbente que encaje bien con los hechos históricos, que si ponte a trabajar los personajes para que sean profundos y con varias capas...Casi que se me quitan las ganas.

- Pues, oye, no sé qué puedes hacer. ¿Seguro que no tienes nada por ahí guardado en tu escritorio?

- Bueno, tengo algunos borradores de cuando hacía ejercicios de escritura. Cuando empezaba y todo eso.

- Seguro que hay alguno que es medio decentillo.

- Buff, pero ponerse a revisar toda esa basura lleva tiempo.

- Oye, pues no lo hagas. Lo colocas tal cuál y punto.

- No sé, me da un poco de corte. ¿Y si se dan cuenta?

- Tampoco va a notarse tanto...No sé, eres Valerio Massimo Manfredi, ¿no? Tampoco se lo van a cuestionar. Además, una vez lo hayan comprado, ya no habrá vuelta atrás. Seguro que habrá algunos que les gustará solo por leer tu nombre en la portada.

- No me tientes, no me tientes -aquí Manfredi hace una pausa y empieza a rastrear los cajones de su escritorio-. Así rebuscando solo he encontrado un cuentecillo un poco mediocre. Siendo sincero, es una caca. Hay personajes planísimos, no empatizas con ninguno, y esas cosas...Y qué decir de la trama, que no vale un dürüm. De hecho, creo que es un resumen que hice de una novela que tenía en mente y que no llegué a hacer...La mitad del tiempo me paso haciendo saltos en el tiempo para que en menos de 100 páginas en Arial 20 transcurran dos semanas. Tampoco me he esmerado mucho con la intriga de pacotilla y el marco histórico, la verdad. Podría haberlo escrito uno de mis admiradores y hubiese quedado mejor...

- Va, no le des más vueltas. Ponle un título que atraiga, aunque no tenga que ver un carajo con la historia. Ya pondrán una portada chula hecha con Photoshop.

- Me has convencido.

Y así transcurrió la conversación que tuvo Manfredi con su colega mientras tomaban unas cañas en la casa del primero.

Días después, el editor llama a Manfredi un tanto preocupado.

- ¿Qué es esta basura que me has colado? -dice.

- Bueno, una pequeña joya que tenía por casa.

- Esto no va a comprarlo ni el Tato. Como mucho lo regalaremos con la compra de otro libro, y aún gracias.

- Según se mire puede servirme para endilgarles a lectores potenciales mis otras novelas.

- Solo si no se lo leen, porque mira que es flojete, Massimo. En fin. A ver cómo enchufo esto en el mercado. Para la próxima, una de tus novelas habituales. ¿Ok?

- Ok.

Libros como este se merecen críticas de mie*** como la que acabo de escribir. Se deja leer, aunque no llega a atrapar en ningún momento. Los defectos que tiene, subrayados por el Manfredi imaginario de la conversación, se ven acentuados cuando uno intuye que le están tomando el pelo; en otras circunstancias, una novelilla como esta podría aspirar a pasatiempo regular. Para nada recomendable.

lunes, 1 de septiembre de 2014

[Crítica película]: "Casablanca" de Michael Curtiz

La de la frasecita tan famosa

Poco a poco, voy pareciéndome a un
cinéfilo normal y me voy viendo los
clásicos
Cuando uno aborda uno de los clásicos de la historia del cine tiene la sensación de que no va a poder decir nada nuevo que no se haya dicho ya. Incluso que pueda atreverse a decir nada malo. Otra cosa que ocurre es que cuando uno se pone a leer críticas de un clásico, uno puede comprobar que muchas carecen de algún sustrato que explique exactamente qué es lo que la convierte en una obra maestra o, en el menor de los casos, qué la convierte en una película tremendamente sobrevalorada. Suelen ser muy floridas y se basan en sensaciones que no se sustentan en nada concreto. Así que intentaré no caer en ninguna de estas cosas cuando os hable de "Casablanca". Eso para empezar.

Casablanca es un refugio para todo tipo de personajes que huyen de la guerra en Europa y del avance imparable del nazismo; todo el mundo llega ahí en busca de un pasaje hacia América. Algunos de ellos buscan ayuda en el bar regentado por Rick (Humphrey Bogart), que se dedica a conseguir visados o proporcionar el dinero para que puedan sobornar al capitán Louis Renault (Claude Rains), el oficial del ejército que controla Casablanca. Un buen día, llegan al bar un importante líder de la resistencia contra el nazismo, Victor Laszlo (Paul Henreid), y su mujer Ilsa Lund (Ingrid Bergman). Eso le ocasionará más de un problema a Rick, pues la policía francesa y el mayor alemán Strasser (Conrad Veidt) quieren que impida que ambos abandonen Casablanca.

Para empezar, quiero dejar claro que "Casablanca" es una película buena. Con muchos aciertos y algunos defectos que le restan puntos. No es perfecta, ni mucho menos. Pero ha envejecido muy bien y es totalmente disfrutable.

El guion, sin ser tan brillante como muchos aseguran, consigue entretener al espectador y mantenerlo pegado al sillón sin moverse. Aunque uno sabe más o menos por dónde irán los tiros, el guionista se esconde algunas sorpresas que, por extraño que parezca viniendo de una película de hace más de 70 años, continúan sorprendiendo al espectador. Que Ilsa no se lance en brazos de Rick a las primeras de cambio, que pese al encuentro con Rick continúe enamorada de su marido y que el reencuentro sentimental sea sorprendentemente tarde, resulta un soplo de aire fresco. Es una historia romántica original y que sabe desvincularse de los tópicos. Además, hay momentos dónde uno duda si Ilsa lo hace todo para conseguir los visados o porque realmente ama a Rick.

Y luego está la trama relacionada con los visados y el dilema moral que se le plantea a Rick: ¿se deja llevar por el despecho y condena a la amante que le dejó tirado, o por lo contario, deja a un lado el dolor que lo ha carcomido durante años y le salva la vida? Hay que ser valiente y honrado para decantarte por la primera opción y tener una capacidad para perdonar al otro y para ponerse en su lugar impresionante. Es una situación en la que, salvando las distancias, claro está, algunos nos hemos encontrado. Y no siempre hemos actuado cómo Rick, también hay que decirlo. Además, siempre me han gustado los personajes torturados que se convierten en cínicos malhumorados por culpa de una mujer y que se sacrifican heroicamente por una causa que no les beneficiará. Y Bogart encarna a la perfección el personaje, como ningún otro. Los demás, también están muy bien. Ilsa no es una mujer estúpida, aunque acabe por revelarse como una mujer débil muy del gusto de los machitos, y Laszlo está muy bien. No lía ninguna escena cuando sabe que su mujer estuvo con Rick en París y lo lleva todo lo mejor que puede.

Vaya frasecita más desafortunada. No hay quien se la trague

El problema de "Casablanca" radica en su final tan poco creíble. Durante la película hemos visto que el capitán Renault es un personaje corrupto, que de neutral tiene poco y que para satisfacer sus propios intereses es bien capaz de ponerse del lado de los nazis. Él y Rick tienen una relación cordial, basada exclusivamente en el beneficio mutuo. Llega el final, el malo maloso muere y uno no acaba de creerse que de golpe y porrazo, conmovido por el sentimentalismo de Rick, el capitán deje su cargo y se convierta en el compañero de fatigas de Rick. ¿Abandonará todas sus comodidades y se irá de viaje con el protagonista huyendo de aquí para allá? ¿Es que se ha vuelto un buen hombre en apenas media hora? Ese personaje debería haber vendido a Rick a los soldados alemanes; habría conservado el puesto solo argumentando que Rick le había amenazado con matarlo. Que, de hecho, es exactamente lo que ha pasado. Eso sería más coherente, de acuerdo con lo que habíamos visto hasta el momento. Y no nos olvidemos de por qué demonios el coronel alemán se presenta solo. ¿Iba él solo a detener a todo el mundo? Una vez muerto, es sorprendente cómo los soldados que le acompañaban se van a perseguir por ahí a unos sospechosos que no existen sin fijarse primero en Rick y detenerlo antes solo por si de caso.

Para ir acabando, en muchos lares es motivo de crítica la simplificación excesiva que hace del conflicto y resaltan que es propagandística, como si eso fuera algo que siempre tuviéramos en cuenta en todas las películas que vemos del género. Pocas se decantan por puntos de vista menos usuales (ahí está la excelente "Senderos de gloria") y, sin hacerlo, son grandísimas obras. "Hermanos de sangre", aunque no es una exaltadora muestra de patriotismo, sobre todo por sus dosis de autocrítica hacia el final, no deja de estar teñida por la visión norteamericana del conflicto. Y muchas otras películas que hoy en día son consideradas clásicos (y que sin duda lo merecen). Y "Casablanca" no lo es especialmente, al menos no más que sus congéneres, y este punto no me parece motivo de crítica. En ningún momento encontramos personajes perorando sobre la maldad de los nazis ni promoviendo discursos a favor de los aliados; para tragar propaganda de la buena, la infumable "Treinta segundos sobre Tokio".

En conclusión, una película buena, con un guion y unos personajes bien trabajados y un reparto excelente. Lástima que la película no llegue a ser todo lo redonda que podría haber sido por un tramo final poco coherente y que le resta demasiados puntos.