miércoles, 27 de agosto de 2014

[Off-topic]: "Mis 5 escenas fuera de lugar del cine y la televisión"

Sí, voy tirando de refritos. Tanto ésta como mi anterior entrada ya habían salido en la revista Argonautas, así que de contenido original, poco. Venga, empezad a tirarme piedras. Todo tiene una explicación muy sencilla: trabajo. Este agosto está siendo criminal y estoy haciendo horas extras a cascoporro (no remuneradas, obviamente) que me quitan tiempo para escribir y dedicarme a vosotros/as. Cuando este pico de faena decrezca, prometo volver a mi ritmo habitual. Además, esta entrada sirve para que vosotros/as podáis participar y me contéis vuestras experiencias.

Volviendo al tema original del post, seguro que habéis visto alguna película o serie con alguna escena que no encajaba muy bien con lo que estabáis viendo. A mí me ha pasado. Y este top 5 nace de ese sentimiento de impotencia y de vergüenza ajena (serás exagerado). Quizás no sean ni las más sonadas ni las más graves, ni las más famosas, pero en su momento fueron capaces de arruinarme la película o el capítulo que estaba viendo. He puesto enlaces en lugar del vídeo porque me estoy encontrando con que muchos de los vídeos que he colgado en mis reseñas anteriores han caído o directamente no se visualizan. Y sin más preámbulos, ahí van:



1. "Están vivos" de John Carpenter

¿Qué harías tú si descubrieras unas gafas que te permiten ver la auténtica realidad, una realidad donde unos extraterrestres que se hacen pasar por humanos nos controlan día y noche? Probablemente, buscarías a alguien, como por ejemplo un amigo, para que se las probara y corroborara que no te estás volviendo loco. Pues bien, el protagonista de “Están vivos” intenta lo mismo, pero su amigo no está por la labor. De hecho, sin comerlo ni beberlo, el espectador tiene que presenciar una pelea en plan wrestling que dura cerca de 5 minutos entre ambos y que se aleja totalmente del foco argumental. John Carpenter, ¡te pierde la cutrez!

La escena, en este enlace.

2. "Horizonte final" de Paul W.S. Anderson

En “Horizonte final” hemos visto orgías sanguinolentas orquestadas por una presencia alienígena de lo más malvada que viene del infierno. Hemos visto a un tío sin ojos y a un tipo despellejado vivo. Suficiente para que uno se cague encima, ¿verdad? Paul W.S. Anderson pensó que ya bastaba de traumatizar al espectador y se toma el lujo de añadir una nota cómica; echadle un vistazo con qué alegría se toma este tipo que vaga por el espacio y decide volver a la nave de la que salió despedido. No está la escena completa, por desgracia, pero este fragmento es suficiente para sonrojarse.

La escena, en este enlace.

3. "El ala oeste de la Casa Blanca" T1

Personaje serio, de los que no se ríen ni por una apuesta. Te gusta por eso. Ya hay otros que sí saben hacerte reír. Ay, ¿pero qué ocurre con ese personaje cuando quiere hacerse el gracioso? Los guionistas pensaron que al personaje interpretado por Allison Janney en “El ala oeste de la Casa Blanca” le faltaba su nota cómica y decidieron que imitara a Ronny Jordan y su “The Jackal” en el capítulo 1x18.

La escena, en este enlace.

4. "Dragon Ball Z: La batalla de los dioses" de Masahiro Hosoda

Pero más extremo es el caso de Vegeta, el orgulloso y antipático Vegeta de “Dragon Ball Z”. Tipo que nunca daba su brazo a torcer, capaz de liarla parda si con ello satisfacía su insaciable ambición. Siempre con un humor de perros y poco dado a seguirles el rollo a sus compañeros. Todo lo contrario de esta escena de la recién estrenada en cines “La batalla de los dioses”. Humillante.

La escena, en este enlace.

5. "La última noche" de Spike Lee

No todo es bochorno y vergüenza ajena en este ránking. No. También hay escenas que por sí solas funcionarían muy bien, como si de un cortometraje se trataran, pero que no se ajustan al contexto de la película. Atentos al discurso de Edward Norton en “La última noche”. Brutal, original, de una fuerza impresionante, pero que poco tiene que ver con la película, desgraciadamente.

La escena, en este enlace.

Y esto es todo. Os obligo invito a que participéis y me digáis cuáles son vuestras escenas fuera de lugar.

miércoles, 20 de agosto de 2014

[Crítica película]: "La carretera" de John Hillcoat

Yo soy postapocalíptico. ¿Y tú?

El mal siempre gana...bueno, casi
siempre
¿Quién no se ha sentido un poco postapocalíptico en algún momento de su vida? ¿Quién no ha disfrutado, aunque solo fuera en el recóndito mundo de las neuronas, viendo el mundo arder? Es cierto que a ninguno de nosotros nos gustaría vivir en un mundo con un cielo cubierto de ceniza, pero hay momentos en los que uno tiene la necesidad de ver cómo serían las cosas si un buen día se detonaran tres o cuatro bombas nucleares o un gobierno totalitarista se hiciera con el control de todo el mundo. Por suerte, hay un invento llamado cine que nos permite vislumbrar esos mundos sin tener que sufrir los inconvenientes de la lluvia radioactiva o de un toque de queda excesivamente restrictivo. Las hay en abundancia y de diversa índole, tantas como maneras de destruir el mundo, pero hoy me centraré en una particularmente cruda a la par que verosímil: "La carretera", de John Hillcoat.

Hay algo en los parajes grisáceos de "La carretera" que remueve algo en el espectador. Es un mundo descarnado, duro, extremo. Hay bandas de caníbales que devoran niños y hombres. La tierra ha sido tan esquilmada y saqueada que ya apenas hay recursos para sostener a los últimos supervivientes. El sol es un recuerdo del pasado y la ceniza cae del cielo sin descanso. La tierra está envuelta en un manto frío y los ríos bajan contaminados. No hay animales y los árboles hace tiempo que se secaron. En un mundo como este, un padre y su hijo emprenden un viaje hacia el sur en busca de un lugar mejor, una suerte de tierra prometida. El viaje es arduo y desesperante. Solo tienen la interminable carretera como punto de referencia en un vasto país que ya no es ni siquiera la sombra de lo que había sido.

"La carretera", más allá de los detalles puramente postapocalípticos, tal y como ocurre muchas veces en las obras de ficción especulativa, empuja al ser humano a enfrentarse a un terrible dilema: sucumbir a sus instintos más oscuros o luchar contra ellos. El verdadero viaje que emprenden padre e hijo no es otro que un viaje en pos de la bondad humana, de la inocencia. El padre es un guardián que preserva "el fuego" de la oscuridad, que se aferra a la carretera como si se aferrara a uno de los últimos vestigios de la humanidad. Que busca un lugar donde esa brizna de bondad humana casi extinta, encarnada por su hijo, pueda sobrevivir, aunque parezca que el mundo se ha entregado sin reservas a la maldad.

La obra homónima de Cormac McCarthy en las que se basa el film encierra un pesimismo y un asfixiante desasosiego que la película no es capaz de transmitir en todo su esplendor. La fría narración, los paupérrimos diálogos y el abundante léxico para describir de mil y una formas el apocalipsis que deben presenciar los protagonistas ayuda al lector a sumergirse en un mundo más tenebroso y ceniciento que el de la película. Explora más situaciones que la misma; como en todo resumen, se pierden los detalles, pero como adaptación funciona a la perfección y sabe copsar la esencia del relato de McCarthy. Y eso sin desmerecer las increíbles actuaciones de Viggo Mortensen, Kodi Smith McPhee y la retahíla de secundarios que pueblan el viaje, la conseguida ambientación o lo bien estructurado que está el guion.

"Cuando todos hayamos desaparecido entonces al menos no quedará nadie aquí salvo la
muerte y sus días también estarán contados. En medio de la carretera sin nada que hacer y
nadie a quién hacérselo."

Pero lo más importante de todo, tanto en la película como en el libro, es que el espectador es arrojado a reflexionar sobre cuál es la verdadera naturaleza del ser humano. Que el espectador, o el lector, se haga preguntas: ¿Sería tan fuerte como el padre o sucumbiría a la maldad inherente al ser humano? ¿Sería capaz de soportar eso y albergar esperanzas, como el padre, o me rendiría, como hicieron otros muchos antes? ¿Me dejaría llevar por el lado oscuro de la condición humana o pondría fin a mi existencia? 

McCarthy tiene la firme convicción que el ser humano es malvado por naturaleza, capaz de lo peor cuando se le pone en la tesitura de tener que escoger entre su supervivencia y la de los demás. Pero también cree que en la más completa de las oscuridades reside una brizna de esperanza, algo que se resiste a sucumbir a la bestia que hay dentro de nosotros. ¿Vosotros qué creéis? Yo ya tengo una opinión formada y casa muy bien con la de McCarthy. Pesimista que es uno.

domingo, 17 de agosto de 2014

[Crítica libro]: "After Dark" de Haruki Murakami

Sencilla y perfecta

"Al final, todo se desarrolla en un
lugar inalcanzable"
"After Dark" es mi primera aproximación al genio de las letras japonesas y estoy muy satisfecho. Haruki Murakami ha escrito trece novelas, tiene varias recopilaciones de relatos cortos y algunos ensayos la mar de interesantes, pero yo no había leído nada de él aún. Miento. Empecé "Kafka en la orilla" y no lo aguanté. Cosas de la edad, imagino. Desde entonces había recelado un poco de él, pensando que ya le leería en otra ocasión, hasta que cayó en mis manos "After Dark" después de la visita de rigor a la biblioteca. Lo tomé prestado en catalán, sin darme cuenta, y cómo suelo leer en castellano pensé: bueno, ya lo cambiaré el próximo día. Sin embargo, la curiosidad me pudo y estoy encantado. Comparando con mi ejemplar de "Kafka en la orilla", creo que la traducción al catalán es mucho mejor y que sabe transmitir mejor las palabras e ideas del japonés. Opinión de tipo que no tiene ni idea de traducciones, ojo. Dicho esto, no me alargo más y paso ya a la sinopsis y mi opinión personal.

Cae la noche y Mari está sentada en un restaurante solitario. Tiene previsto pasar toda la noche leyendo, fumando y bebiendo café, hasta que salga el primer tren de la mañana. La noche transcurre lentamente hasta que Takahashi, un conocido de su hermana y suyo, irrumpe en el restaurante y se sienta con ella con el ánimo de charlar. Por otro lado, la hermana de Mari, Eri, duerme profundamente en su habitación ajena a los acontecimientos que pronto alteraran su sueño.

"After Dark" es una novela redonda de principio a fin, con varias tramas bien hilvanadas que van entrecruzándose hasta llegar a un final muy coherente. No abusa de interconectar a los personajes a través de escenas retorcidas y giros de guion imposibles, y en muchos casos ni si quiera llegan a ser conexiones propiamente dichas. Es mucho más sutil y real. "After Dark" también es una novela sencilla, con una trama sencilla, pero con la esencia de las grandes historias que no necesitan de demasiados rizos para llegar al lector. Es una historia de personajes sin rumbo que se encuentran en el amparo de la noche, y a medida que ésta va transcurriendo y los personajes van confiándose los unos a los otros, se va desvelando cuáles son los motivos que empujan a cada uno de los personajes a ser cómo son. Todos tienen espinas clavadas que les obligan a vivir de noche, ocultándose de los demás y cargar con sus fracasos y sus problemas. Todos tienen algún secreto que les atormenta y la noche durante la que transcurre la novela acaba convirtiéndose en el momento para poner fin a sus inseguridades y construirse una identidad propia. Murakami controla muy bien el tempo narrativo y el saber desgranar poco a poco qué se esconde detrás de sus personajes, hecho que consigue mantener el interés del lector sin que este decaiga en ningún momento.

Además, juegan mucho a su favor los diálogos ágiles y bien construidos, una capacidad descriptiva muy rica y rayando lo mágico y un desarrollo de personajes gradual y coherente. Pero uno de los puntos más interesantes de "After Dark" es el componente mágico que toma protagonismo en los capítulos que tienen lugar en la habitación de la hermana de Mari. Murakami se vale de otras realidades, de ese lado oscuro que no siempre vemos y que puede llegar a arrastrarnos en nuestros momentos más bajos, para contarnos cómo las personas pueden llegar a desaparecer cuanto más se desconectan de sus seres queridos. Recuerda, salvando las distancias, a David Lynch y sus logias y sus mundos oscuros subyacentes a la realidad.

En conclusión, una novela sencilla y redonda. Personajes interesantes, bien escrita y capaz de mantener el interés del lector de forma continua sin que éste decaiga. Muy recomendable si te gustan las historias sencillas y profundas con un toque mágico.

miércoles, 13 de agosto de 2014

[Crítica película]: "La propuesta" de John Hillcoat

La timada

Espero, Hillcoat, que todo lo bueno de
tu adaptación de "La carretera" no se
deba solamente al libreto del que partes...
 
De John Hillcoat solo había visto la adaptación para la gran pantalla de "La carretera", de la que hablé en el segundo número de la revista Argonautas y que pronto publicaré por estos lares, y me encantó. Hillcoat había dirigido antes "La propuesta", de la que os hablaré en breve, y más tarde, en 2012, "Lawless", que aún no se ha estrenado en nuestros cines. Pero vayamos al meollo de la cuestión. ¿Es "La propuesta" tan buena como "La carretera"? Ni mucho menos. De hecho, es bastante flojilla.

El capitán Stanley (Ray Winstone) ha capturado a dos hermanos forajidos. Al hermano mediano, Charlie Burns (Guy Pearce), le propone un trato: si quiere evitar que ajusticien a su hermano pequeño, tendrá que entregar su hermano mayor, Arthur Burns (Danny Huston), a las autoridades, pues está acusado de asesinar salvajemente a un matrimonio. Así pues, a Charlie se le plantea un dilema moral de difícil solución: salvar a un hermano y condenar al otro a la horca.

"La propuesta" hace aguas por todos lados, así que intentaré ser esquemático para no perderme en la maraña de errores:

- Un guion y un montaje pésimos. Las escenas se suceden una detrás de otra sin estar bien encajadas las unas con las otras, sin nexos de unión que den algo de empaque a lo que se está viendo en pantalla. De esta manera, no llegamos a comprender los vínculos que hay entre los hermanos, ni sus antecedentes, ni porqué hay escenas que ocurren de un modo y no de otro. Hay escenas que deberían ser poderosas y no lo son, como el tramo final en el pueblo y en la casa del sheriff, y otras intrascendentales y alargadas en exceso, como las que involucran al personaje interpretado por John Hurt, por poner un ejemplo. Hay varias tramas que se van desdibujando a medida que el metraje va avanzando, sin saber muy bien qué es lo que quiere contarnos Hillcoat exactamente. Si ahondar en un dilema tan difícil como el que le es planteado al protagonista, si mostrarnos los intentos del sheriff de pacificar una zona violenta como la de la Australia del siglo XIX o hablarnos, simplemente, de la violencia y de los vínculos familiares. Ni idea, la verdad. Después de una hora de metraje, uno no sabe en qué centrar su atención y acaba desconectando.

- Esto hace que sea aburridísima. Los altibajos en el ritmo, consecuencia de un montaje de escenas, valga la redundancia, muy mal montado, provocan que haya tramos donde la película no avanza, recreándose en lo innecesario o lo redundante, y otros donde todo sucede con excesiva rapidez, allí donde sería necesario detenerse más.

¡Ay! ¿Pero quién es el de la derecha? Ah, sí, el hermano mayor

- Personajes poco o nada desarrollados; la personalidad de los tres hermanos está muy desdibujada y en ningún momento llegamos a entender sus decisiones, ni cómo son realmente. Es cierto que el hermano menor no tiene mucho más juego que el de interpretar al típico jovencito cagado, pero el mediano y el grande deberían ser el corazón de la película, centrarse en ellos para trabajar el dilema que le es planteado a Charlie, pero como apenas aparecen y cuando lo hacen es para protagonizar escenas donde no nos es revelado demasiado, acaban convirtiéndose en planos. Los secundarios, tres cuartos de lo mismo. El capitán Stanley está bien perfilado, pero el problema es que sus convicciones están en otro plano diferente al eje central de la película y nos acaban importando poco o nada. De la pandilla del hermano mayor, de los demás agentes de la ley y de John Hurt mejor ni hablar, porque sus papeles acaban siendo anecdóticos e irrelevantes para el devenir de la trama.

Pero, ¿qué tiene de bueno? Digamos que aquí voy a ser muy breve.

- Un inicio prometedor.

- Un buen reparto y unas buenas actuaciones, en especial la de Ray Winstone.

- Una fotografía impecable.

En conclusión, una película fallida en muchos sentidos y que no se salva a pesar de unas buenas actuaciones y una primera media hora acertada. La idea principal acaba desvirtuándose por la incapacidad del director de centrarse en algo concreto y por un guion y un montaje pésimos. Eso provoca que sea aburrida y acabe importándote un comino cómo acabará todo. Para nada recomendable.

viernes, 8 de agosto de 2014

[Crítica película]: "El amanecer del planeta de los simios" de Matt Reeves

Previsibilidad al poder

¿Y el puente derruido ese cuándo sale?
En 2011 se estrenó por estos lares la primera parte de lo que sería la trilogía precuela de una de las películas más emblemáticas de la ciencia-ficción, "El planeta de los simios". "El origen del planeta de los simios" era un film muy entretenido y con algunas escenas muy bien desarrolladas; daba el pistoletazo de salida a una trilogía que podía llegar a ser muy interesante. Jugaba muy bien con la intriga del espectador, provocando que se hiciera preguntas como: ¿qué ocurrió en el mundo para que los simios fueran los amos del mundo? ¿qué ocurrirá con César? y nutriendo al espectador con guiños que la conectaban con la película de 1968. Pero, ¿qué ocurre con "El amanecer del planeta de los simios"? Pues que es inferior, desgraciadamente.

Diez años después de los hechos ocurridos en la primera parte, el virus de los simios ha matado a casi toda la humanidad y los humanos se ven obligados a vivir en pequeños reductos. Los simios, por su parte, viven tranquilamente en el bosque a las afueras de San Francisco, donde César (Andy Serkis) ha creado una comunidad que vive en harmonía. Sin embargo, todo cambiará cuando un grupo de humanos entre en contacto con los suyos.

Ay, qué previsible es "El amanecer del planeta de los simios". Es tan previsible como sumar dos y dos, pero hay algo en ese esquema que entretiene. Será que todos ansiamos ver a dos amigos luchando entre sí por tener puntos de vista divergentes, o ver cómo dos bandos se destruyen entre sí en una guerra que está condenada a celebrarse o identificarnos con personajes como Malcolm (Jason Clarke), aunque en la vida real nunca nos mojaríamos como él. Como decía, es una película entretenida sin muchas pretensiones. Desde el minuto 1 sabemos por dónde irán los tiros y nos anticiparemos a cada escena antes de que ocurra. Esto es así porque Matt Reeves no arriesga nada apostando por el esquema clásico del grupo-de-protagonistas-que-se-encuentran-inmersos-en-la-guerra-entre-dos-bandos. Irán dando tumbos de un bando a otro intentando evitar lo inevitable, para finalmente decantarse, obviamente, por el bando que aparentemente es más puro y noble (como ya ocurría en "Avatar" o "El último samurái", superiores a ésta). Cómo no, que el conflicto se desate no depende de ellos, sino de los perversos que anidan en cada facción. En este caso Koba (Toby Kebbell) y Dreyfus (Gary Oldman). Y es precisamente la previsibilidad del guion lo que hace que uno no acabe identificándose con los personajes, porque sabes quién vivirá y quién morirá en cada momento y qué reacciones tendrán todos en cada situación.

El grupo protagonista está pobremente desarrollado; ni conocemos sus antecedentes ni qué los mueve a hacer lo que hacen. Todos están muy estereotipados y, aunque tienen sus minutos, no se aprovechan para desarrollarlos más allá del tópico. Y, bueno, mejor no hablar de Oldman y su pandilla. Por suerte, los simios están mucho mejor. Es cierto que también están algo estereotipados, pero están mejor desarrollados y entendemos por qué hacen lo que hacen y cuáles son sus antecedentes (gracias, en gran parte, a la primera parte). Entendemos el odio de Koba o el pacifismo de César; es por ello que las mejores escenas vienen de ellos. Sin ir más lejos, está muy bien cuando César se pone el vídeo de cuando vivía con el personaje que interpretaba James Franco o cuando César se despide de Malcolm alegando que les ha tocado vivir en bandos opuestos condenados a luchar.

Curiosidad que tiene uno: ¿Es que los orangutanes no tienen crías?

De espectacularidad, poca. Los efectos especiales están muy logrados a lo que recreación de simios se refiere, pero ahí acaba todo. Cuando Koba asalta el enclave humano con su tropa de simios a caballo, Reeves no es capaz de imprimirle la desgarradora épica que merecería tal enfrentamiento, ni la espectacularidad que se le supone, y en gran medida es porque no es capaz de rodar escenas potentes que mantengan al espectador sentado en la butaca, haciendo un buen uso de los efectos especiales, la música y el apartado técnico en general. Rupert Wyatt sí conseguía culminar "El origen del planeta de los simios" con una escena muy emocionante, cuando los monos cruzaban el puente para dirigirse al bosque de secuoyas y los policías les ponían las cosas difíciles. Aquí, tanto el asalto de Koba al distrito humano como el duelo final, pecan de ser poco emocionantes.

En conclusión, una película entretenida con algún que otro buen momento, pero que peca de ser muy previsible y de tener un guion manido. Los personajes están muy estereotipados, aunque los simios tienen algo más de profundidad que los humanos y son mucho más interesantes, y de ser poco espectacular.

domingo, 3 de agosto de 2014

[Off-topic]: "Ya está aquí el segundo número de la revista Argonautas"


Y sí, vuelvo a salir en ella. ¿Qué os pensabais? ¿Que se iban a cansar tan rápido de mí y de mi talento? Ni mucho menos. De hecho, esta vez escribo en dos secciones diferentes. Y de eso os vengo a hablar. Bueno, también a promocionar la revista, porque vale la pena y hay muchos contenidos de gran calidad que merecen ser leídos. No voy a resumirlos porque gastaríais tiempo que podríais invertir dándole a este enlace y saciar vuestra curiosidad.

Pero centrémonos en mí. La otra vez escribí para la sección de cine y series de tv la crítica de "Nausicaä del Valle del Viento" y esta vez me he decantado por "La carretera" de John Hillcoat. Hace poco leí el libro, que me encantó y del que escribiré en breve, y no se me ocurrió otra cosa mejor que hablar de la gran adaptación que hizo Hillcoat.

¿Y de qué va tu segunda sección? Pues es un top 5 algo original que espero que os guste. En él hablo de cinco escenas ridículas que no encajaban en la película o capítulo en el que se encontraban. No son las más fuera de lugar de la historia del cine, pero sí las que recuerdo más claramente. Y también está el hecho que me encanta comentar la pelea innecesaria de "Están vivos" de John Carpenter. Lo mío con esta película empieza a ser enfermizo; los que me conocéis sabéis que no escatimo ninguna ocasión para hablar y caga*** en ella y esta ocasión no iba a ser menos.

Pero ya basta de cháchara. Leed la revista y decidme si os ha gustado o no y qué pensáis de los dos artículos que he escrito. ¡Que tengáis una lectura placentera, lectores y lectoras!