miércoles, 30 de julio de 2014

[Crítica película]: "Al final de la escalera" de Peter Medak

Más fría que unas vacaciones en el Ártico

Para cuando estas preguntas tenían
respuesta, servidor ya se había
quedado más frito que un chicharrón
Sábado noche. Has apagado todas las luces. Estás preparado para pasarlo mal. Hará muchos sábados viste "Sinister" y, sorpresa, te cagaste. Y ahora quieres volver a experimentar lo mismo y optas por un clásico avalado por multitud de críticas; también piensas que el cine de terror de antaño tiene una mayor capacidad de atemorizarte que el de ahora. Será porque de pequeño te provocó más de una pesadilla y no guardas un recuerdo especialmente agradable. ¿Qué puede arruinarte semejante plan? Que la película te deje más frío que unas vacaciones en el Ártico y, en lugar de pasar miedo, te has aburrido como una ostra. Y vaya si decepciona "Al final de la escalera".

Aviso. Esta será la crítica más breve que he escrito nunca. Iré muy al grano, al contrario de esta película. No voy a necesitar más de dos líneas para resumirla.

John (George C. Scott) ha perdido a su familia en un accidente de coche. Para sobrellevar mejor la pérdida, se traslada a una mansión encantada, dónde tendrá que lidiar con el fantasma de turno.

Esta es la película más lineal, más light y más aburrida que he tenido el placer de ver en los últimos años, al menos dentro del género de lo paranormal. Se podría haber resumido en media hora y hubiese ganado algo de ritmo. Es precisamente el tiempo que se toma en presentarnos al fantasma y toda la historia relacionada con el mismo lo que la hace fracasar; no puede ser que en una película del género, el fantasma, transcurrida una buena hora de metraje, solo haya tocado la tecla de un piano y se haya dedicado a hacer cuatro ruidos mal contados. El detalle de la pelotita es muy bueno, pero es una escena aislada en una marea de aburrimiento y llega demasiado tarde, cuando el interés ya ha decaído. Es aburrida porque los silencios son muy largos y las escenas cotidianas de nuestro personaje rehaciendo su vida son en exceso prescindibles. Porque la identidad del fantasma nos es revelada con un cuentagotas estropeado.

Las actuaciones, correctas. Lástima que un personaje como el que interpreta George C. Scott no encaje en una película de este calibre. La ambientación propia de una película del género, inexistente. Es curioso observar que "El resplandor", del mismo año, consigue inquietar al espectador de una forma que esta no consigue; por poner un ejemplo, la aparición de un cuerpo en la bañera del piso de arriba en "Al final de la escalera" no consigue causar el mismo efecto que la aparición del fantasma de la mujer muerta del anterior encargado del hotel en "El resplandor". ¿Por qué? Porqué la puesta en escena y la atmósfera malsana que consigue imprimirle Kubrick a su relato no está en la película de Peter Medak. Es demasiado luminosa.

En conclusión, esta película peca de no tener ninguno de los ingredientes que la convertirían en una buena película de fantasmas. La ausencia de una atmósfera inquietante y un ritmo demasiado lento lastran cualquier intento de mantener en vilo al espectador. No es una película mala, pero sí fracasada. No la recomiendo.

viernes, 25 de julio de 2014

[Crítica libro]: "Por si se va la luz" de Lara Moreno

Buenas intenciones, pero no es suficiente

Lo siento Lara, pero por gratis que sea
tengo que destrozarlo
"Por si se va la luz" es el debut literario de Lara Moreno con la novela; yo no la conocía de nada, salvo que su libro se sorteaba en un concurso del Fnac. Lo gané y así fue como llegó a mis manos. Y, bueno, aún le queda mucho camino que recorrer. No he podido acabarlo, pese a la paciencia que le he dedicado. De hecho, yo era de esos que si un libro no me enganchaba a las primeras de cambio lo dejaba a un lado y a otra cosa. Pero llevo un par de años dónde intento acabar todo lo que empiezo, por muy malo que sea (sí, ya, algunos me recordaréis "La investigación" y "La verdad sobre el caso Harry Quebert"). Pero no he podido con "Por si se va la luz". He leído cerca del 70% del libro y no pienso perder más tiempo con él.

"Por si se va la luz" podría resumirse usando tres adjetivos: aburridísimo, cargante y vacuo.

Es aburrido, cargante y vacuo porque no ocurre prácticamente nada. Porque la narración está centrada casi exclusivamente en mostrarnos los sentimientos y emociones contrapuestas de un conjunto de personajes que te importan un comino; de hechos que hagan avanzar la trama, ninguno. Lees y lees y la historia no va a ninguna parte. Al poco de avanzar en el libro uno se da cuenta que el afán de la escritora de retratar a seres que están al límite es solo eso: retratar. Da la sensación que se ha dedicado a rellenar dosieres de personajes y luego vomitarlos sobre el papel. No hace falta sobreinformar al lector con cientos de emociones contradictorias para caracterizar a los personajes; lo que ocurre es el efecto opuesto. Experimentan tantas sensaciones y todas tan contradictorias y a la vez, que no acabas de hacerte una idea precisa de cómo son los personajes. En casos como este, es más importante definir un puñado de características y dejar a un lado la radiografía psicológica y definir a los personajes a través de sus actos o diálogos.

Por otro lado, es aburrida porque los personajes lo son. A excepción de la pareja protagonista, de los que estás más o menos interesado en conocer sus vicisitudes y cómo se desarrollarán en un ambiente tan distinto del que frecuentaban en su vida anterior, todos los demás lugareños del pueblo no aportan nada y son prescindibles. Mención especial recibe Elena, por desagradable y asquerosa, y Damián, por innecesario. Es prácticamente imposible empatizar con ellos.

Eso es lo único, que no poco, que no funciona en "Por si se va la luz" y suficiente como para arruinar una buena premisa. Pese a ello, no todo es malo en el debut de Lara Moreno: su escritura es muy madura, pese a ser su primera novela. De no haber cometido los errores citados anteriormente, estaríamos hablando de un debut exitoso.

martes, 22 de julio de 2014

[Crítica serie]: "Bron: El puente" 1ª temporada

Sí, pero no

Fijaos en la foto ¿Hay alguien que puntúe
con corazones en lugar de estrellitas?
Mientras veía "Bron: El puente" era incapaz de no establecer paralelismos con la serie del momento, "True Detective", puesto que ambas se mueven en el mismo género y son de temáticas parecidas. Ya hablé de la segunda largo y tendido en su momento, pero voy a recordar qué es lo que no me gustó de ella: trama policial poco desarrollada, abundancia de tramas secundarias de relleno y cuajadas de estereotipos y problemas de ritmo. Cuando empecé "Bron: El puente" tuve claro qué es lo que había echado en falta en "True Detective" y pensé que, labor técnica a un lado, "Bron: El puente" era mejor y que se parecía más a una serie de detectives que la otra. Simplemente, no adolecía de los errores que he comentado más arriba. Sin embargo, a medida que fui avanzando en la primera temporada pude constatar, no sin cierta decepción, que esta no sería tampoco la serie policíaca definitiva que tanto estaba buscando. Por motivos diferentes -y algunos comunes- a "True Detective".

Pero primero veamos de qué va: El puente que conecta Malmö y Copenhague es el escenario de un brutal asesinato; justo en la linea divisoria que separa ambos países es hallado el cuerpo de una mujer. Como el cuerpo pertenece a ambos países, el caso cae en manos de Saga Norén (Sofia Helin), de la policía de Malmö, y Martin Rohde (Kim Bodnia), de la policía de Copenhague. Ambos tendrán que aunar fuerzas y atrapar al asesino.

El principal punto fuerte de "Bron: El puente" es que es una serie de detectives pura y dura, donde el caso es lo más importante y los temas personales son algo secundario. Durante los primeros capítulos se nos antoja que el caso va a ser complicado; el asesino ha tenido mucho tiempo para planear los asesinatos y el ritmo es frenético. Los policías van de aquí para allá y no paran de ocurrir cosas relacionadas con el caso. Es muy entretenida y es capaz de mantener al espectador pegado a la butaca, aunque a medida que van transcurriendo los capítulos uno empieza a olerse cómo acabará todo. Aunque está llena de incoherencias y trucos fáciles, tal y como comentaré más adelante, es lo suficientemente entretenida e interesante como para que el espectador no se aburra en ningún momento.

Además, la pareja protagonista es muy carismática, sobre todo por la antisocial Saga, que da el toque humorístico a la serie con su particular manera de entender el mundo y las relaciones interpersonales; Martin es un buen contrapunto, imperfecto y que acaba revelándose como una suerte de mentor para ella. La pareja funciona y siempre que están juntos en pantalla la serie funciona a la perfección. Los secundarios, sin ser nada del otro jueves, cumplen muy bien con sus papeles.

El problema principal de "Bron: El puente" radica en las incoherencias del guion. El asesino es tan retorcido y lo tiene todo tan calculado y es tan difícil de capturar que los guionistas se ven obligados a descubrirlo a base de detalles nimios y con los que uno no daría ni harto migas; de esta manera, descubren propiedades inmobiliarias del asesino cuando más conviene, aunque tengan esa información desde que conocen su identidad, establecen conexiones con otros personajes que ya habían salido antes y que están muy cogidas por los pelos y recurren a testigos de hechos que ocurrieron hará siete años pero que sin embargo recuerdan con mucha claridad todos y cada una de las personas con las que han tratado desde entonces. O que incluso guardan documentos valiosísimos en el desván de su casa. Además, es muy poco verosímil que un asesino sea capaz de matar a tantísimas personas sin cometer un solo fallo o que nadie sea capaz de rastrearlo. También es algo inverosímil que eluda tan fácilmente a la policía en tantísimas ocasiones cuando han estado a punto de atraparlo, como en la escena del parque, o que campe a sus anchas por el puente y cargue de bombas la base del mismo.

A ver, una pregunta que me hago. ¿Es que no hay ningún policía que sea fiel?

Sin embargo, ocurre algo curioso a la par que incomprensible. A veces ocurre todo lo contrario. Hay ocasiones donde la pareja detective podría sumar uno más uno y darían con la solución y no lo hacen; cuando la chica muere en el parquin, yo no tardé más de un par de segundos en deducir que el tipo que perseguían era policía. Ellos, un capítulo entero. Cuando dan con la verdadera identidad del asesino, Martin debería saber que si en el pasado se acostó con la mujer del asesino, es harto probable que el objetivo último sea hacérselo pagar a él y a su familia. Si sabes que la mujer del asesino y su hijo se mataron por algo que el asesino podría malinterpretar como culpa tuya...¡corre a tu casa y protégelos! ¡Llévatelos a cualquier parte! No los dejes a cargo de un par de policías que solo están ahí como carne de cañón (y eso sin contar que Saga vaya sin pistola justamente la noche cuando más la necesita).

Luego están las tramas secundarias, que buscan dar profundidad y caracterizar a los personajes y que consiguen todo lo contrario. Como en toda buena serie donde las relaciones personales no son el leitmotiv, cualquier intento de profundizar en los personajes a través de sus vidas personales no hace otra cosa que rellenar minutos porque sí, si no se hace bien. El problema, quizás, no radica tanto en hablarnos de sus familias y de sus actividades extraconyugales, que también, sino en que siempre tiran de tópicos sobadísimos para definirlas. La infidelidad de Martin se parece tanto, por poner un ejemplo, a la del Marty Hart de "True Detective" que uno acaba agotado solo de pensar en el desarrollo de dicha trama, porque sabe qué etapas vendrán con asombrosa clarividencia. Mención aparte merece Saga y sus "citas", que dan el toque de humor, originalidad y frescura que necesita la serie.

Otra cosa que no funciona bien son las tramas secundarias que tienen que ver con personajes que, por un motivo u otro, tendrán alguna relación con el asesino y las cinco lecciones morales. Los guionistas se detienen demasiado en recrearnos sus vidas, durante tantísimos capítulos, para que luego su contribución al caso sea escasa o muy secundaria, como ocurre con Charlotte Söringer (Ellen Hillingsø) o Stefan Lindberg (Magnus Krepper). Esos paréntesis del caso son livianos y no resultan tediosos, pero hubiesen estado más justificados de haber tenido un mayor peso en la historia principal.

En conclusión, una serie con varios puntos en contra que podrían arruinarla, pero que al gozar de una pareja protagonista carismática, un ritmo endiablado y la capacidad de mantener enganchado al espectador pese a tener un guion algo inverosímil o abusar de tramas secundarias que no llevan a ninguna parte, hacen que el balance sea positivo. La recomiendo por entretenida, no por su calidad como thriller honesto.

sábado, 19 de julio de 2014

[Crítica película]: "El sueño de Ellis" de James Gray

Los mismos errores de siempre, Gray

Este cartel es mucho mejor que el otro, que
parece sacado de un melodrama de baratillo
James Gray goza de gran popularidad en algunos círculos de críticos y aficionados al cine. Dicen que es un diamante en bruto y yo solo pienso en él como un director normalillo, con sus puntos fuertes y débiles. Como ya he dicho en más de una ocasión, su mejor película es "Two lovers"; es su único trabajo donde es capaz de superar sus puntos flojos y con un acabado más redondo. ¿Qué ocurre con "El sueño de Ellis"?

Ewa Cybulska (Marion Cotillard) y su hermana llegan en barco a la isla de Ellis huyendo de la Gran Guerra; las dos tienen previsto trasladarse a la casa de sus tíos en cuanto pasen los controles de inmigración. Sin embargo, la hermana de Ewa tiene tuberculosis y la envían a un hospital para tratarla y deportarla más tarde. A Ewa están a punto de deportarla también por un caso de comportamiento indecente mientras viajaba en el barco, pero Bruno Heiss (Joaquin Phoenix) intercede por ella y la saca de ahí. Bruno se la lleva a su casa y allí la obligará a trabajar para él como prostituta.

James Gray vuelve a pecar en "El sueño de Ellis" de los mismos tres problemas que evidenciaba en "La noche es nuestra" y que, paradójicamente, no estaban presentes en la grisácea "Two lovers".

1) Su paupérrima labor como guionista es uno de sus peores handicaps. Sus guiones hacen aguas y están plagados de incoherencias y giros que no acaban de estar bien pulidos. Ese era el principal y más importante problema en "La noche es nuestra" y aquí, aunque no es tan grave, también hay incongruencias a punta pala. Cómo Bruno caza a Ewa y la engatusa para que trabaje para él como actriz y prostituta es de lo mejor de la película; a partir de aquí, los sucesos se van sucediendo a base de encadenar casualidades y hechos que ocurren de forma inexplicable. Que el mago que conoce Ewa en el lugar de deportación después resulte que es el primo de Bruno es mucha casualidad y que al día siguiente se lo encuentre actuando en el teatro de Bruno, también. Que Orlando el mago (Jeremy Renner) la saque a ella al escenario es una excusa muy mala para que veamos qué mala fama se está ganando la pobre chica. De hecho, no me acabo de creer el sufrimiento de Ewa; es cierto que pasa por diferentes penurias, pero no nos son mostradas en toda su crudeza. Cotillard transmite mucho y hace un papelón, pero el guion, otra vez, arruina su labor interpretativa no mostrándonosla mientras trabaja como prostituta o sufriendo más agravios. Además, uno no acaba de creerse que después de haber matado a Orlando nadie vaya a por Bruno y que los policías, cuando hacen la redada en el puente, solo les interese atrapar a Ewa, por muy inmigrante y prostituta que sea. Poca cosa la relaciona con el crimen, excepto la confesión de la otra prostituta que para los policías tendría que tener poco valor. Además, que esta prostituta se convierta en soplona, con lo que quiere a Bruno, resulta algo inexplicable, por mucho odio (que no hemos visto a lo largo de la película) que le tenga a Ewa.

También es muy gratuito que Bruno, después de escucharla confesándose (¡pensaba que era algo privado y que nadie podía escucharte cuando hacías eso!) decida cambiar y volverse bueno. Y esto enlaza con el punto segundo.

Vaya pedazo de actor. Uno de los mejores del último siglo

2) El problema y a la vez la mayor virtud de James Gray: la construcción de personajes. Gray sabe cómo ninguno elaborar personajes torturados, taciturnos, que transitan entre el bien y el mal. Ahí están todos los personajes que ha ido interpretando Joaquin Phoenix desde "La noche es nuestra"; su Bruno está muy trabajado, con sus luces y sus sombras. Nos es presentado como un cazador despiadado, un aprovechado de dudosa moral y con cambios de humor peligrosos. Luego, desde que aparece Orlando en escena, transita entre el bien y el mal sin definirse; deja a un lado su lado oscuro demasiado rápido y de golpe y porrazo cambia de chip y se transforma en un fracasado que se ha enamorado, aunque no entiendes muy bien por qué, y que quiere sacar a la hermana del sanatorio. Pese a ello, como ya he dicho, Gray tiene madera para crear personajes torturados y nos deleita con una escena final donde Bruno demuestra que las personas no son 100% malvadas ni 100% buenas.

3) La falta de intensidad dramática. Es algo aburrida y cuando crees que vas a presenciar alguna escena realmente emotiva, James Gray es incapaz de dotarla de algún tipo de trascendencia; ahí están los enfrentamientos entre los dos primos o el reencuentro, apenas vislumbrado, de las dos hermanas.

Sin embargo, "El sueño de Ellis" no es ni mucho menos mala. Como ya he apuntado anteriormente, los personajes están bien elaborados, salvando el desarrollo incongruente de Bruno, en el que destacaríamos el de la sufrida Ewa. Las actuaciones rayan el sobresaliente, exceptuando un apagado Jeremy Renner, y la fotografía es muy buena; la recreación de la Nueva York de los años 20 está muy conseguida.

Pero si es en una cosa donde destaca "El sueño de Ellis" es en mostrarnos cómo las buenas personas pueden llegar a descarriarse para salvaguardar la integridad de su familia. Es un tema recurrente en Gray y sabe trabajarlo como pocos.

En conclusión, una película con puntos fuertes -su inicio, el reparto, la ambientación, algunos personajes y algunas escenas- lastradas por un guion poco coherente y cogido por los pelos, un desarrollo de personajes igualmente incongruente en algunos puntos y la poca intensidad dramática marca de la casa. ¿Recomendable? Sí, pero tampoco os perderéis nada del otro mundo si decidís no darle una oportunidad.

miércoles, 16 de julio de 2014

[Crítica libro]: "El gran Gatsby" de Francis Scott Fitzgerald

De sueños rotos y gente desconsiderada

Evitad, como alma que lleva el
diablo, la adaptación de Luhrman.
Por favor os lo pido
Como viene ocurriéndome desde hace un tiempo, los clásicos suelen ser una fuente de temas y reflexiones muy ricas; ahí están lecturas tan recomendables como "La metamorfosis", "El viejo y el mar" o "El guardián entre el centeno". Son lecturas muy interesantes y "El gran Gatsby" no ha sido una excepción. 

Nick Carraway viaja a Nueva York con el objetivo de empezar una nueva vida como agente de bolsa. Se instala en una modesta casa situada en el West Egg, una zona rica donde vive la clase alta neoyorquina. Allí se reencontrará con su prima Daisy, que está casada con el autoritario Tom Buchanan, y con un caballero misterioso, Jay Gatsby. De la mano de estos y otros personajes, Nick se irá adentrando cada vez más en el mundillo de la frívola clase alta que poblaba los años previos al crack del 29 y profundizando en la compleja relación que se establece entre Daisy y Gatsby.

Es cierto que el argumento es algo simple, e incluso algo manido con toda la experiencia fílmica y literaria que hemos adquirido a lo largo de tantos años, pero es en el tratamiento de ciertos temas donde "El gran Gatsby" se revela como una excelente obra.

¿Quién no se ha sentido engañado y manipulado por alguien que se dedica a jugar con los sentimientos de los demás? La relación entre Gatsby y Daisy no es otra cosa que una relación condenada por dos maneras diferentes de entender el amor. Gatsby es un soñador, un romántico que no sabe, o no quiere, ver más allá de la imagen mental que se ha creado de la chica perfecta. Una persona que cree que con dedicación podrá cambiar al otro y transformarlo en su ideal. Daisy, esa clase de animal capaz de destruir los sentimientos de los demás con su desconsideración y su poca capacidad para ponerse en la piel de los demás. En realidad, una persona débil incapaz de renunciar a los placeres que le aporta la vida con Tom, aun cuando él la maltrata y la ningunea, y que a la vez se siente muy cómoda en su papel de víctima. Un pasaje tomado de la narración de Nick dice lo siguiente:

"Todo era pura desconsideración y puro desorden. Tom y Daisy eran criaturas desconsideradas: hacían añicos cosas y personas y luego volvían a su dinero o a su enorme desconsideración, o a lo que fuese que los mantenía unidos, y dejaban que otros se encargaran de limpiar lo que ellos ensuciaban"

¿Y qué pasa cuando tus sueños se truncan? ¿Qué ocurre cuando te das cuenta que no han sido más que humo y autoengaño? Es terrible cuando alguien se da de bruces contra la cruda realidad y Gatsby, que había construido toda su vida alrededor de su sueño de vivir con Daisy y que luego tiene que ver cómo ella vuelve con Tom, es un buen ejemplo de ello; la escena final con el mecánico es muy poderosa. Además, los sueños rotos de Gatsby funcionan muy bien como una metáfora de una sociedad que estaba a punto de vivir uno de sus mayores batacazos: el crack del 29.

He dicho que ni se os ocurra

Desde un aspecto puramente literario, el narrador secundario es una opción muy acertada para contarnos la historia; Nick se mantiene, en la medida de lo posible, al margen de los hechos y eso le dota de un punto de vista libre de cualquier influencia. Es cierto que a medida que los hechos se van precipitando se va decantando por Gatsby, pero durante el inicio y el nudo se mantiene imparcial y se limita a narrar los hechos para que cada uno pueda sacar sus conclusiones y atar cabos. Pero no solo Nick está bien en la novela; los personajes están muy bien perfilados y cada uno tiene un cometido concreto en la novela.

Si queréis reflexionar sobre diferentes maneras de entender el amor, los ideales y los sueños, entre otras muchas cosas, "El gran Gatsby" es una obra tremendamente recomendable. Se lee muy bien y los personajes están trabajados. Muy recomendable.

sábado, 12 de julio de 2014

[Crítica película]: "Open Windows" de Nacho Vigalondo

Vaya patinazo, Vigalondo

Y a la tercera va la ven...cagada
Podríamos resumir la carrera fílmica de Nacho Vigalondo de este modo:

A) "Los cronocrímenes" es compleja, absorbente y de esas con las que te marcas una buena tertulia después de verla. 100% recomendable.

B) "Extraterrestre", una comedia fresca y entretenida. También recomendable.

C) "Open Windows", una castaña impresionante. Para nada recomendable. Vayamos a por la sinopsis antes de destriparla. Hoy hay más spoilers de lo normal, aviso.

Nick (Elijah Wood) es un chico que tiene una página web sobre la actriz más famosa del momento, Jill Goddard (Sasha Grey), y acaba de ganar un premio que le permitirá cenar con ella. Mientras está en su habitación de hotel retransmitiendo la presentación de la última película de Jill y esperando tan ansiada cena, un hacker llamado Chord se mete en su ordenador y le dice que Jill ha cancelado la cita. Para compensar tamaña afrenta, Chord le ofrece a Nick la posibilidad de vengarse de ella. Solo tendrá que seguir sus instrucciones.

Al fin y al cabo, poco hay que decir. La película fracasa tan pronto como empiezas a no creerte nada de lo que está ocurriendo. Cuando todos los hechos están encadenados a base de casualidades y los giros de guion se suceden uno detrás de otro sin respiro y sin que el espectador se acostumbre a lo que está viendo. Simple y llanamente, esto es lo que ocurre con "Open Windows". Ni más ni menos. Pero suficiente como para arruinar una idea que de haber sido mejor desarrollada hubiese dado para mucho. Los actores están normales, el formato es novedoso y, si no pecara de los errores anteriormente mencionados, podría haber marcado un precedente.

El guion no hay por dónde cogerlo, desde los detalles más nimios hasta en los giros de guion más retorcidos. Por poner solo un par o tres de ejemplos de lo primero, es muy oportuno que el manager de Jill se fije en la ventana iluminada del hotel de al lado (¡por dios, es un hotel y en los hoteles hay gente y hay gente que enciende luces!) y que desde esa distancia vea una cámara apuntándole. Pero más raro es que se vaya al hotel de enfrente y un hacker, por muy habilidoso que sea, le deje entrar en la habitación sospechosa sin que nadie se entere (digo yo que alguien tendría que darle la llave, ¿no?) para que compruebe si hay alguien o no. Luego está la escena en casa de Jill; ¿por qué va todo un destacamento de SWATs para atender una llamada de emergencia? O, sin ir más lejos, ¿por qué el hacker ese de París de pronto decide salvar a Chord cuando Jill va a apuñalarlo en el coche, a riesgo de que difundan su imagen tal y como el protagonista había amenazado que haría solo diez minutos antes? Incluso saca un bate para amenazar a sus amigos...amigos con los que, supongo, llevará un tiempo, digo yo. Son solo detalles, pero la suma de todos ellos arruina la credibilidad de la cinta.

Pero lo peor de todo está en los giros de guion que ocurren durante el último tercio de película. Al fin y al cabo, resulta que Nevada le estaba tendiendo una trampa a Chord. Si esto es así, ¿cómo sabía Nevada que Chord iba a tenderle esa trampa a un blogger para, a su vez, tenderle la trampa a Chord? Pregunta que me temo que no tiene respuesta. Y no me trago que se lo ha ido trabajando mientras va transcurriendo todo. Porque bien que Nevada tenía un cuerpo preparado en el maletero (ojo, en el maletero del coche que había estado en posesión de Chord antes de que él subiera) y, para más inri, un doble suyo. Tampoco te crees que el protagonista estuviera actuando para Chord durante toda la película.

Quizás hubiera funcionado mejor esta peli
y no la otra

Vigalondo no solamente tira de giros inverosímiles, sino que añade una ración de clichés que no podían faltar en cualquier película del género. Chord, que se supone que es un tipo astuto y que ha tomado miles de precauciones, se deja engatusar por Jill en una escena, no digo obvia, sino bochornosa de lo sobada que está. ¿Es que acaso alguien dudaba que todo era una estratagema para darle una hostia al secuestrador y salir huyendo? Cuesta creer que Chord no caiga en ello, la verdad. Además, como en toda película de secuestros, no puede ser que el antagonista se salga con la suya. ¿Por qué debería ser así? El protagonista tiene que salvar a la chica, sí o sí. Y Vigalondo, para cumplir con los clichés del género, acaba sacándose giros y giros a cuál más absurdo y que ya he comentado en el párrafo anterior para justificarlo todo.

Para ir acabando, imagino que Vigalondo no buscaba hacer ninguna crítica sobre el desarrollo desenfrenado de la tecnología o de la vulneración de la privacidad en un mundo cada vez menos privado, tal y como ocurría en "Black Mirror", porque si ese era su objetivo, fracasa estrepitosamente; cualquier tipo de crítica se diluye entre tanto artificio vacuo y sin sentido.

Hacía tiempo que no tenía "el placer" de ver una película tan inverosímil y que no me creyera tan pronto. No hay por dónde cogerla y en ningún momento llegué a meterme en la trama. Una buena idea echada a perder a base de giros de guion inverosímiles. Para nada recomendable.


***Esta crítica pertenece a un proyecto conjunto impulsado por el Club del Cinéfilo, un grupo de Facebook al que pertenezco y con el que comparto la afición de ver cine y luego reseñarlo/criticarlo con otros bloggers. A continuación, las críticas de mis compañeros y compañeras:

domingo, 6 de julio de 2014

[Vídeo balance]: "Abril-Mayo '14"

¿Que si me había olvidado de los vídeo balances? Para nada. Todo estaba perfectamente calculado. Sé que ha pasado mucho tiempo del vídeo balance de Marzo, pero es que apenas he tenido tiempo para grabar y editar. Como soy consciente que hace tiempo que debería haber publicado el de Abril y el de Mayo (y ya casi que va siendo hora del de Junio, que temo que también va a retrasarse lo suyo. Espero que no tanto) y que sería algo trabajoso ponerse a grabar dos vídeos distintos, he hecho un 2x1 con top 5 incluido que espero que os guste.

Aquí os dejo con el vídeo balance de Abril y Mayo:

jueves, 3 de julio de 2014

[Crítica película]: "Ocho apellidos vascos" de Emilio Martínez-Lázaro

No, no me ha gustado

Dejaos de ver cosas como "Ocho
apellidos vascos" y poneos
"Extraterrestre" de Vigalondo
"Ocho apellidos vascos" es la misma shit de siempre. No lo es tanto como para relegarla a los avernos habitados por toda esa conjura de películas que llevan el "movie" en sus títulos, pero sí lo suficiente como para no pasar el aprovbado. Y digo yo, ¿por qué habrá gustado tanto? ¿POR QUÉ?

A mí solo se me ocurren un par de motivos, muy escasos.

Que Rovi hace reír por poco que diga o haga. Soy un fan acérrimo del Dani Rovira monologuista y con él comprendí el verdadero significado de morirse de risa, en una obra que hizo en Barcelona. Entiendo que algunos esgriman que "Ocho apellidos vascos" es buena porque Dani Rovira te hace reír. Vale, le doy tres puntos por eso. Porque las dos o tres escenas que hacen que te rías son gracias a él. Pero ahí es donde muere cualquier intento de hacer reír al espectador. [Como esto es un punto positivo y no negativo, diríjase a la primera A].

Porque todo el mundo la ha visto y porque por la tele la ponían por las nubes. Porque parece que han pagado a algunos críticos para que digan que es chispeante o que el reparto está bien conjuntado. Porque Mediaset ha hecho una campaña de órdago para vendérnosla como la comedia del año. Esto no computa para puntos, pero explicaría por qué a muchos les ha gustado.

Y ahora lo bueno. Lo que, en mi opinión, hace de esta película una:

Clichés y más clichés. Ojo, no digo nada de los clichés de los que se alimenta para hacernos reír, que empiezan a ser algo cansinos. Que si todos los vascos son fríos y todo eso. Al fin y al cabo, es su premisa. Lo que uno no acaba de creerse, o que no debería creerse, es que todos los vascos y vascas van vestidos como Clara Lago o que, nada más entrar en un pueblo, veas a un par de tíos jugando a la pelota vasca. Digo yo que también se jugará al futbol por esas tierras, ¿no? Vamos, porque me creo los innumerables reportajes que han hecho acerca de la película los de Mediaset, pero juraría que Martínez-Lázaro no ha pisado el País Vasco en su vida.

Actores sobreactuados. Elejalde se salva, pero los demás no valen un pimiento. Rovira, fuera de las escenas propiamente cómicas, cuando se le exige algo de dramatismo o que, simplemente, esté por ahí, empieza a flojear. No te lo crees. Pero peor está Clara Lago, que no hace ni pizca de gracia ni llegas a empatizar con ella durante los momentos más dramáticos. Y, bueno, Aída haciendo de Aída. No pega ni con cola y es prescindible. ¿Por qué algunos críticos creen que el reparto está bien conjuntado?

Copia de una copia. El guion es pobrísimo. Muchos dirán que lo de menos es la historia, que en películas como esta buscas chistes y ya está. Pues con "El gran hotel Budapest" uno se reía y tenía un guion muy elaborado que daba más vueltas que una peonza. Aquí es más simple que la suela de una alpargata; los guionistas recurren al sobadísimo esquema de cualquier película de parejas que al principio no se llevan nada bien y que, a base de vivir situaciones rocambolescas donde tienen que forzarse a quererse, se enamoran. Normalmente al principio de la peli uno de los dos está pilladísimo por el otro (generalmente el macho) y el otro no (generalmente la hembra) y, a medida que vamos llegando al final y la historia se adentra cada vez más en terrenos románticos y dramáticos, parece que el que estaba pillado se cansa y hace ver que la cosa ya no va con él. Incluso se larga a un lugar lejano. Y, sorpresa, el segundo descubre que está que se muere por los huesos del que estaba pillado y que no se había dado cuenta hasta ahora. Vamos, el no va más. ¿Seguro que nadie se esperaba cómo iba a acabar todo? Aún oigo las voces de los que me dirán que el guion es lo de menos. Nunca es lo de menos.

Apartado técnico ramplón, como si Martínez-Lázaro creyera que es algo secundario en una producción. La BSO parece sacada de cualquier serie española de tres al cuarto, con unos temas pobrísimos, los planos aéreos están mal rodados y los efectos especiales son bochornosos. Sí, me refiero a cuando el autobús que lleva a Rovira al País Vasco sale del túnel y se da de bruces con un tormentón del copón. ¿Es que el cine español está condenado a no tener ni un p*** efecto especial decente?

"Ocho apellidos vascos" es la misma comedia romántica sobadísima de siempre, con la que te ríes de dos a tres veces como mucho, y todo gracias al Dani Rovira monologuista y a un Karra Elejalde acertado. Todo lo demás es tedio y mediocridad ensalzada por los medios.