sábado, 29 de marzo de 2014

[Crítica libro]: "Prisioneros en el paraíso" de Arto Paasilinna

Versión descafeinada de 'Perdidos'

¿No hay escotilla? Pues vaya mi****
Todos hemos oído hasta la saciedad la frase: "¿Qué te llevarías a una isla desierta?" Y la versión literaria: "¿Qué libros te llevarías a una isla desierta?" Yo, sin lugar a dudas, me llevaba todos los volúmenes de "Canción de hielo y fuego" y de la saga de "Geralt de Rivia", entre otros muchos más (escribiré una entrada sobre esto en un futuro, no os preocupéis). Si me dieran a escoger entre unos pocos, tendría que estrujarme las neuronas y, fuera cual fuera la decisión, acabaría lamentando las bajas. Pero una cosa si tengo clara. Que no me llevaría "Prisioneros en el paraíso".

El avión donde viaja nuestro protagonista se estrella en una isla tropical cerca de Tailandia; el piloto consigue salvar prácticamente a toda la tripulación del descalabro, pero el avión queda inservible y no pueden volver a casa. Poco a poco, los supervivientes entenderán que deberán ayudarse los unos a los otros si no quieren sucumbir en un entorno nuevo para ellos y en el que deberán permanecer durante mucho tiempo antes de que alguien acuda a rescatarlos.

El problema de "Prisioneros en el paraíso" es que está hueca por dentro y acaba siendo un ejercicio de impersonalidad digno de admiración. No hay aventuras, ni grandes historias, ni romances, ni conflictos: nada más allá de la gran parábola sobre el comunismo y el capitalismo. Todo está contado desde el anodismo y la grisura y como entretenimiento no funciona a ningún nivel. Las anécdotas y los episodios en la isla se van sucediendo uno detrás de otro sin emoción, hasta que cruzamos el ecuador de la novela y descubrimos que nos importa poco lo que ocurra a continuación. Nos trae sin cuidado si al final los rescatarán o si se quedarán atrapados en la isla para siempre, si todo les irá bien en su aventura comunista o si surgirán tensiones que destruirán la comunidad. Hay un conflicto armado al otro lado de la isla, pero no influye prácticamente en nada en el devenir de la historia; parece que la señora Sigurd se convertirá en la archienemiga del protagonista, por sus ideas tan conservadoras y los primeros encontronazos al inicio de la novela, pero todo queda en agua de borrajas; las complicaciones naturales inherentes a una isla tropical son superadas sin mucho esfuerzo narrativo y después de la primera tormenta tropical ya no te importa lo que ocurra con las sucesivas. Sabes que las superarán sin gran esfuerzo. No hay conflictos y si los hay, se resuelven en dos párrafos, de manera que cualquier tensión que pudiera haber esbozado Paasilinna se esfuma rápidamente a las pocas líneas.

Spoiler: ¿Por qué demonios no se quedan en la isla los que quieren quedarse? Podrían haber acordado con los partidarios de irse en hacerlos pasar por muertos. Inexplicable.

"Prisioneros en el paraíso" solo funciona a un nivel y es para poner de manifiesto que el comunismo a microescala es mucho más beneficioso para una comunidad que el tiránico capitalismo que gobierna la sociedad. Tanto los detractores como los defensores del comunismo acaban amoldándose a un sistema que a pequeña escala les beneficia a todos. Comparten los recursos, no existe la propiedad privada, gozan de total libertad para hacer lo que quieran, siempre y cuando no perjudique a los demás, y todos viven en una suerte de harmonía que de poder ponerse en práctica solucionaría todos los males de la sociedad. Pese a ello, y aunque el tema de fondo está bien construido, se queda algo corto y se echa a faltar que Paasilinna ahonde más en según qué aspectos que solo son tratados por encima, como las tensiones internas del grupo, por poner un ejemplo.

Otro de los problemas de "Prisioneros en el paraíso" es que no llegas a empatizar con los personajes en ningún momento, no solo porque el protagonista es un tipo gris y sin ningún rasgo distintivo que lo haga destacar o lo haga convertirse en alguien atractivo, sino porque todo el elenco de secundarios solo son marionetas para narrarnos las anécdotas de la isla. La mayoría se presentan para luego no desempeñar más que una escena en toda la novela y, en la mayoría de ocasiones, nada relevante que haga que te acuerdes de él. Y eso ocurre con absolutamente todos los secundarios, a excepción de un puñado de insulsos que, aunque tengan algo más de protagonismo, no acaban de adquirir ningún tipo de individualidad ni protagonizar nada destacable para que perduren en el recuerdo del lector. Es cierto que los personajes evolucionan, pero conocemos tan poco de ellos y están tan poco dibujados que cualquier progresión que puedan experimentar se revela como insustancial.

En conclusión, una novela aburrida y poco entretenida que, si bien esboza una interesante denuncia a la sociedad capitalista desalmada y llena de injusticias que puebla occidente, no acaba de cumplir en lo que a tratamiento de personajes y trama se refiere.

jueves, 27 de marzo de 2014

[Escribir]: "Cambios"

Malas noticias os traigo. Según se mire, claro. La parte buena es que he encontrado trabajo y de lo que he estudiado además, que eso es casi una lotería en los tiempos que corren. La parte mala es que me quita mucho tiempo y no puedo escribir. Si os habéis fijado bien, el contador de la novela que podéis encontrar en el lateral derecho hace días que está detenido en 68.372 palabras de 120.000 (228 páginas). El 57%. Ahora ya sabéis por qué. ¿Qué pasará? Pues que los días que trabajo, si quiero mantener el blog actualizado, no podré escribir (no al ritmo que me gustaría ni con la tranquilidad que necesito). Y no quiero que el blog se resienta, así que podéis estar tranquilos/as en este sentido. Quizás no pueda publicar 4 veces a la semana como venía haciendo hasta ahora, pero intentaré mantenerme en las 3 entradas semanales.


¿En qué posición deja eso a la escritura? Pues que a partir de ahora escribiré los dos días libres que tengo y tendré que retrasar mi propósito de acabarla a medio plazo. Poco a poco y con paciencia. Mientras no escriba aprovecharé para replantearme tramas que no acababan de convencerme o que no podían continuar por donde había planificado; aunque tenga una escaleta para no perder el rumbo, siempre hay margen para la improvisación y últimamente hay una subtrama que está tomando derroteros que requieren reestructurar todas las demás. Y luego está el tema de los personajes, que necesito darles algo más de profundidad e individualidad. Mi tema pendiente.

martes, 25 de marzo de 2014

[Crítica película]: "Primer" de Shane Carruth

Cuando lo de hacer cine experimental para ser guay no sale bien

Respondiendo al cartel: Ni idea, y dudo
que el director sepa contárnoslo
No puedo valorar "Primer" siguiendo el esquema que sigo con otras películas. Pudiera parecer que esto es algo positivo, que la película se ha ganado la etiqueta de "diferente" y es merecedora de las más altas condecoraciones por saber aportar algo completamente nuevo al panorama cinéfilo, pero nada más allá de la realidad. No hay por dónde coger la ópera prima de Shane Carruth, pese a que la idea de partida es muy interesante.

Un grupo de amigos científicos se reúnen en el garaje de uno para construir máquinas que, imagino, luego puedan comercializar. Dos de ellos descubren que acaban de construir una máquina que les permitirá viajar en el tiempo y eso ocasionará todo tipo de problemas cuando se pongan a usarla.

Yo no premio la confusión por la confusión para enmascarar que no sé contar una historia que se aleje de los esquemas habituales. David Lynch sabe hacerlo. Sabe contar historias desde una óptica particular y muy personal, alterando la linealidad, pero siempre conservando un hilo conductor que guia, más o menos, al espectador. Shane Carruth no tiene ni idea. Se cree que montar escenas al tuntún sin ningún nexo de conexión ni ofrecer ningún asidero al espectador le convierte en un tipo original. Que él narra, pero solo al alcance de los más entendidos. Y la verdad es que no sabe hacerlo. Una vez encienden la máquina la historia pierde cualquier rumbo que estuviese tomando, por muy interesante que fuera el planteamiento de partida. La sucesión de escenas solo hace que confundir cada vez más al espectador en lugar de esclarecer de algún modo qué está ocurriendo. No hay ninguna que destaque por encima de las demás y eso provoca que el devenir de la película sea cada vez más monótono y tedioso.

Sabemos que los personajes están usando la máquina para crear duplicados y beneficiarse económicamente de ellos de algún modo, pero desconocemos porqué actúan como lo hacen ni cómo lo hacen exactamente. No ahonda en los debates morales de tal elección, ni en contarnos como demonios es posible que eso ocurra. Tampoco sabemos muy bien cómo son ellos ni que pintan los demás personajes que se nos presentan al inicio; nos presentan a los cuatro personajes principales, pero solo dos de ellos acabarán teniendo relevancia en el filme y eso te hace preguntar si no sería mejor que desde el inicio hubiesen sido dos. Y esto es solo un ejemplo del pobre tratamiento al que son sometidos los personajes en "Primer".

Así pues, asistimos a un amalgama de escenas, de hechos, de diálogos supuestamente elaborados, que no son otra cosa que verborrea científica para saturar al espectador, pero que solo tienen el objetivo de engañarlo y alejarlo de la cruda realidad: que nada de lo que está ocurriendo tiene un sentido, un hilo conductor, por invisible que sea, que una semejante despropósito. Es muy sencillo grabar 50 escenas, ponerlas en orden aleatorio y elaborar un diálogo que dure hora y cuarto y que distraiga al espectador todo lo posible de las imágenes para que no se dé cuenta que si uno rasca, no hay nada debajo.

No hay mucho más a decir de esto. Confundir por confundir sin el objetivo de narrar algo no es hacer cine. Es como hacer un puzzle al que le faltan casi todas las piezas y las que tienes no sabes muy bien cómo encajarlas. Algunos aseguran que es una película que gana en su revisión, pero que no cuenten conmigo. Me aburrí mucho.

sábado, 22 de marzo de 2014

[Crítica película]: "Monstruos University" de Dan Scanlon

Esta vez Pixar no se gradúa

¿Es que todas las pelis de universitarios
van de lo mismo?
No, no me gustó "Monstruos S.A.". Como entretenimiento infantil cumplía con creces, pero no era, en mi opinión, una de las mejores producciones de Pixar. Porque el Pixar de "Up" o "Toy Story 3" sabía contentar tanto al público adulto como al más joven, configurando un entretenimiento que encerraba reflexiones interesantes, todo bien mezclado. Sabía generar productos poblados de personajes carismáticos y cuajados de momentos hilarantes sin dejar a un lado el tema. "Monstruos S.A." no reunía ninguno de estos puntos y, si lo hacía, era para quedarse a medio gas. Desafortunadamente, "Monstruos University" tampoco lo consigue.

Veamos. ¿Qué le pediríais a una película del género?

Algunos dirán que con que te eches unas risas ya es suficiente. Pues "Monstruos University" apenas lo consigue, salvo en momentos concretos; gags humorísticos propiamente dichos hay pocos. Muchas de las escenas a las que recurren los creadores huelen a usado y es imposible abandonar la sensación de dejà vu que te asalta continuamente y que impide que te rías de algo que ya has reído cien veces antes. Que nos presenten a personajes excéntricos y que apenas estén perfilados no sirve para que te rías de sus intervenciones. No me río cuando Sully y Mike empiezan a asustarse el uno al otro y la lían en clase. No me río cuando el monstruo invisible la caga y se camufla de color rosa. Tampoco cuando veo cómo a los protagonistas se les hinchan diferentes partes del cuerpo durante la primera prueba. El único momento que hizo que me riese es el del laberinto, donde deben esquivar a los adolescentes y asustar a los niños. Las frases que sueltan los monigotes adolescentes son realmente graciosas. Lástima que dure tan poco.

Que sea entretenida y que el guion no sea previsible. ¿Cuántas veces hemos visto al dúo protagonista empezar la película peleándose cuál perro y gato para luego ser los más amigos del mundo? ¿Cuántas veces hemos visto a los protagonistas verse obligados a hacer equipo con los petardos -entrañables- de turno y hacerlos llegar al estrellato y, de ese modo, superar a los malos superduros que parece que son los mejores y tienen las de ganar? ¿Cuántas veces hemos visto, en una película de superar pruebas, a los personajes fallando o salvándose por los pelos en las primeras y acabar triunfantes en las últimas? Es muy de manual y un esquema así ya no funciona; es exigible algo más, que haya algo de frescura en el esquema. Y más viniendo de Pixar.

Así me quedé yo cuando acabé la peli

Que los personajes tengan varias capas y que no sean meras comparsas de los gags. Desafortunadamente, Sullivan no pasa de tipo que se hace el chulo y se cree mejor porque el legado familiar y el miedo al fracaso le empujan a ello y Mike de tipo persistente y con ganas de superarse a sí mismo y que, sin embargo, cuando algo le sobrepasa, se queda bloqueado. Los demás personajes son muy planos y no aportan nada al dueto protagonista, más allá de mostrarnos sus diseños acertados y alguna que otra frase interesante. Un ejemplo interesante es el del monstruo camaleón, que del día a la mañana se convierte en el malo que se deja arrastrar por los malos populares que, aparte de obvio, está muy poco desarrollado.

Otros dirán que se conforman si hay algún tema de fondo interesante que, aunque es probable que el público más joven no pille ni media, y tampoco se espera que lo haga, dé que pensar al público adulto. Que bajo la superficie haya algo que se preste a la reflexión. Aquí, si rascas, no hay nada más que un tema típico y tópico demasiado recurrente en el género. El personaje que al principio no es aceptado, que parece que no va a conseguir alcanzar sus metas, gracias a una serie de amigos muy patosos, pero muy entrañables, descubre que la fuerza de la amistad lo puede todo y que solo será capaz de conseguir sus metas si trabaja en equipo. Y sobre el sentimiento de valía, ¿cuántas películas del género hemos visto que orbitan alrededor de esto? Muchas. Y esta no se diferencia de ellas lo más mínimo.

Otros dirán que con que sea visualmente espectacular ya está bien. Lo que se dice espectacular, tampoco, pero tanto los coloridos, como los diseños de personajes y la fluidez de movimientos están a un nivel alto y se nota que Pixar es un gran estudio a nivel técnico.

Lo que vemos en "Monstruos University" lo hemos visto muchas veces ya antes. Un corta y pega de esquemas sobadísimos, un guion muy previsible, personajes planos y sin ninguna capa de profundidad y con unas dudas existenciales propias de las de un niño de parvulario. No me gustó la primera y esta repite sus errores, aunque más acentuados. Alguna que otra escena graciosa y un despliego técnico elevado no salvan la propuesta del suspenso.

miércoles, 19 de marzo de 2014

[Crítica libro]: "La venganza de Nofret" de Agatha Christie

Hasta los grandes se la pegan

Vaya patinazo te diste con esta
novela, Christie
Soy un fan acérrimo de Agatha Christie y uno de mis objetivos en esta vida es leerme todos sus libros. De hecho, he decidido leer toda la saga de Hercule Poirot y toda la de Miss Marple en orden cronológico. El primer libro de Poirot es "El misterioso caso de Styles", que leí hace muchos años, y el primero de Miss Marple es "Muerte en la vicaría", del que hablé en esta entrada y del que salí muy satisfecho. Ahora tocaría volver con Poirot y leer el segundo de su saga, "Asesinato en el campo de golf", pero como no conseguí hacerme con él decidí leer uno de sus libros autoconclusivos, "La venganza de Nofret"; "Diez negritos" es uno de mis libros favoritos fuera de las sagas de sus detectives más famosos y enfoqué la lectura de "La venganza de Nofret" con el mismo ánimo. Veamos que ocurrió.

Renisenb vuelve al hogar paterno después de la muerte de su marido y debe volver a convivir con su padre, sus hermanos y sus respectivas esposas. Todo transcurre con toda normalidad, hasta que el padre de Renisenb trae su nueva concubina, Nofret, al hogar familiar, hecho que desatará todo tipo de intrigas por el control del favor paterno.

Pues bien, Agatha Christie erra en casi todo con esta novela. Para empezar, la tensión está muy mal administrada y la intriga y el enganche que son señas identitarias de sus obras brillan por su ausencia. El caso es simplísimo y no acaba de arrancar nunca; el esquema al que suele recurrir Agatha Christie en sus obras, en líneas generales, siempre se inicia con la presentación de personajes, donde los vemos interactuar entre sí y actuando de formas que no entendemos del todo bien. Luego muere alguien y se inicia la investigación propiamente dicha y, después de llegar a varios callejones sin salida, llega el desenlace donde el detective expone la solución del caso. Pues en "La venganza de Nofret" la presentación es demasiado extensa, el primer muerto llega muy tarde y los personajes no empiezan a investigar el caso hasta bien entrada la segunda mitad y no es hasta más adelante, casi dos tercios de novela recorridos, que los personajes más inteligentes de la familia no empiezan a lanzar sus hipótesis. Además, Christie intenta emular el esquema que tan bien le funcionó en "Diez negritos" y le sale mal. Sabes en todo momento quién será el siguiente, quién parece malvado y no lo es y quién parece bueno y no lo es; los asesinatos son muy rutinarios y es muy fácil intuir quién está detrás de todo. Christie ya ha usado muchas veces el mismo truco y aquí es más obvio que nunca que el asesino acabe siendo el que teóricamente es el buenazo del grupo. O que el desagradable, el que se toma las cosas a la ligera o el que dice cosas que podrían malinterpretarse fácilmente acaben dando con sus huesos en el cementerio. Pese a ello, una vez arrancan las pesquisas y Hori y Renisenb empiezan a atar cabos se vislumbran aquellos aspectos que hacen de Christie la reina del misterio, pero ya es demasiado tarde para enganchar al lector.

Descifrar esto sin chuleta es como intentar descifrar quién es el asesino de
"Diez negritos". Digamos que en "La venganza de Nofret" te dan la chuleta
sin pedirla

Luego están los personajes. Todos son muy arquetípicos y encarnan personalidades de manual. No es ningún secreto que Christie ha elaborado una serie de personalidades que va repitiendo en muchas de sus novelas, matices y variaciones aparte. Pero la gracia es que la mayoría de los personajes que pueblan sus novelas son ambiguos o nunca son lo que parecen, y que siempre tienen maneras de actuar o suelen decir cosas que te descolocan y te hacen desconfiar. Y que muchas veces, sobre todo cuando uno ha leído mucho de la maestra del misterio, caigan en los tópicos que ella misma ha creado. Vamos, que a veces parecen cortados por el mismo patrón (aunque siempre hay margen para los matices, como ya he dicho). Pero en "La venganza de Nofret" no solo ocurre esto, con un Hori haciendo de Poirot, una Esa haciendo de Miss Marple y una Renisenb, por poner un ejemplo, haciendo de Hastings, sino que lleva al extremo los arquetipos. Renisenb hace de ingenua, incluso cuando ya ha muerto media familia, hasta unos límites que rayan la estupidez; cualquiera hubiese empezado a darse cuenta que el asesino podría ser cualquiera, por muy hermano o primo o cuñada que sean todos.

Otro aspecto de "La venganza de Nofret" que no acaba de estar bien pulido es el papel que juega la recreación histórica en el relato. Aunque Christie se esfuerza en perfilar con todo lujo de detalles la Tebas del año 2000 a.C., no deja de ser la misma historia de misterio de siempre. La recreación de Egipto no aporta nada remarcable a la historia y da la sensación que bien podría haberse situado en la Alemania de la 2ª Guerra Mundial o durante las Guerras Robóticas del 3245 d.C. y el resultado hubiese sido el mismo. La ambientación, pues, se antoja como un complemento innecesario.

En definitiva, una de las peores novelas que he leído de Agatha Christie hasta la fecha. Es una copia barata de "Diez negritos", mal estructurada y con unos personajes muy típicos que apenas evolucionan. Los asesinatos y las pesquisas tardan tanto en llegar que casi te da igual qué ocurra luego y la resolución del misterio acaba siendo muy previsible. Aun así, se deja leer, pero no la recomiendo.

lunes, 17 de marzo de 2014

[Vídeo balance]: "Inauguro sección en el blog"

Pues sí, ha llegado el momento de reinventarme un poco. Me presento en sociedad para hablaros de una nueva sección que estrenaré en el blog y que tiene que ver con grabarme a mí mismo en vídeo. Y nada mejor que grabar uno para explicaros en qué consistirá.

Como todo experimento, el vídeo es mejorable (como el final precipitado o el logo del Sony Vegas). y prometo mejorar la calidad en futuras entregas. Aquí os dejo con el vídeo:


sábado, 15 de marzo de 2014

[Crítica serie]: "The Wire" 2ª temporada

Casi, pero no

Aunque no está al nivel de la 1ª, continúa
dándole mil vueltas a otras series (TWD
ejem ejem)
La 1ª temporada de "The Wire" fue mi temporada favorita del año pasado y una de las mejores que he visto nunca. "The Wire" no está hecha para el gusto de todos y se aleja de la comercialidad que, en muchas ocasiones, echa a perder muchas series (ahora me viene a la cabeza la nefasta midseason de la 4ª temporada de "The Walking Dead"). La temporada anterior quedaba más o menos cerrada y, junto con mi temor irracional hacia las segundas temporadas, me puse a verla no sin cierto recelo. ¿Qué ha ocurrido? Pues siento decirlo, pero está un par de peldaños por debajo de la 1ª, aunque conserva la mayoría de los rasgos que la convierten en una temporada notable.

Después de meter a casi toda la banda de Avon Barksdale (Wood Harris) en la prisión, el departamento de policía dio por cerrado el caso Barksdale y el grupo de investigadores que lideraba el teniente Daniels (Lance Reddick) fue disuelto y castigado por haber llegado tan lejos con un caso que al departamento de policía no le convenía tirar adelante. En esta 2ª temporada la trama se escinde en dos, una principal y otra más secundaria. La subtrama de las casas baratas y la organización liderada ahora por Stringer Bell (Idris Elba) pasa a un segundo plano, centrado casi exclusivamente en poner orden y salir a flote después del golpe que recibió su banda después del proceso judicial. El eje vertebrador de esta temporada, pues, se aleja de los entresijos de las bandas y se centra en los chanchullos que llevan a cabo los miembros del sindicato de estibadores del puerto de Baltimore, un punto de entrada de mercancías que abastecen a narcotraficantes y otras organizaciones ilegales de diversa índole. Es, pues, el turno del tráfico de drogas, de mujeres, de mercancías y de influencias; el sindicalista Sobotka (Chris Bauer) hace y deshace en el puerto de Patapsco y todo parece que le va de perlas, hasta que se enemista con el mayor Valchek (Al Brown) y este inicia una investigación en la que acabarán implicándose los protagonistas.

La trama de los estibadores funciona muy bien porque sitúa el foco de la corrupción en la clase obrera empobrecida, desconocida hasta el momento, aunque le cuesta arrancar en sus primeros capítulos. Pero una vez lo ha hecho, las piezas empiezan a caer una detrás de otra hasta un desenlace que, aunque no llega a las cotas de brillantez a las que se llegó en el último capítulo de la 1ª temporada, está plagado de escenas memorables (a la mente me viene la muerte de cierto personaje). Es, pues, todo un acierto porque permite obtener una perspectiva de la ciudad de Balitmore más ampliada. Sin embargo, no puedo decir lo mismo de la subtrama de Stringer Bell, que, al fin y al cabo, no aporta nada nuevo que haga avanzar la trama. Se antoja más un interludio para lo que vendrá en la 3ª temporada, con unos McNulty (Dominic West) y Kima (Sonja Sohn) muy entregados en retomar el caso Barksdale y tirar de los hilos de Stringer, que de una línea que avance en algún sentido. Por suerte, no resulta cargante ni llega a lastrar el conjunto.

Nuestro pistolero favorito, una víctima de los recortes de personajes

Uno de los pocos errores que comete esta temporada es reducir el protagonismo de ciertos personajes que funcionaban muy bien en la primera y sustituirlos por otros que, aun comparándolos con los personajes que pueblan otras series y saliendo claramente beneficiados, no acaban de enganchar tanto como los otros. En esta temporada McNulty, Kima, D'Angelo (Lawrence Gilliard Jr.), Avon, Omar (Michael K. Williams) y Bubbles (Andre Royo), por poner unos ejemplos de los personajes más relevantes de la serie, son sustituidos por otros que acaban ocupando demasiados minutos en detrimento de éstos. Los Sobotka y los estibadores retratan la clase obrera empobrecida y empujada a los trapicheos ilegales, a esa dualidad entre el bien y el mal, a los débiles que tentados por su ansias de grandeza se ensucian con el dinero y las falsas morales. Ésta es su temporada, pero chupan mucha cámara y, al fin y al cabo, el espectador busca a sus detectives y policías favoritos. Y no es hasta la mitad de la temporada que estos se organizan e investigan los tejemanejes del sindicato de estibadores y no es hasta que han transcurrido dos tercios que McNulty no se mete de lleno en la investigación. No son necesarios cerca de 6 capítulos para dibujarnos a los Sobotka o para reunir a los personajes de nuevo. Aun así, "The Wire" continúa haciendo lo que mejor sabe: dibujar personajes con luces y sombras, ensuciados por una ciudad corrupta a todos los niveles; hay malos entrañables como los pandilleros de Stringer Bell o los Sobotka y buenos turbios como Carver (Seth Gilliam) y Herc (Domenick Lambardozzi). Los personajes vuelven a estar increíblemente bien perfilados.

Como herramienta para radiografiar la sociedad y los mecanismos de la droga y de la corrupción a todas las escalas "The Wire" continúa siendo una de las mejores producciones que se han hecho sobre la temática. Y es que, aunque la trama no acabe de enganchar tanto como en la 1ª temporada, ésta aporta lo que la primera no tuvo tiempo de mostrar: una visión global de los entresijos de los bajos fondos. Ahora sabemos de dónde sale la droga que comercializaban en el Este, ahora sabemos que los negocios ilegales no solo se circunscriben a la droga, sino que también abarcan el tráfico de personas y de mercancías, y que el dinero negro fruto de esas actividades es usado para el tráfico de influencias, tanto en el seno de los sindicatos como para untar a políticos. Un retrato realista, cercano y humano que vale su peso en oro.

En conclusión, esta segunda temporada incurre en algunos errores que provocan que el conjunto no sea tan redondo como en la primera temporada; se echa en falta algunos personajes carismáticos de la primera temporada y la trama no acaba de enganchar tanto como la del caso Barksdale. Sin embargo, continúa siendo una de las mejores series que he visto, con unos personajes muy bien perfilados y un realismo encomiable. Tengo ganas de saber qué me deparará la tercera.

miércoles, 12 de marzo de 2014

[Crítica película]: "Guerra mundial Z" de Marc Forster

27 razones que demuestran lo mala que es "Guerra mundial Z"

En cartel podemos ver a Brad Pitt
y los extras
Los bodrios o los ves venir o te pillan por sorpresa. Cuando uno se pone a ver "Mutante metálico", "Tormenta magnética" o "The House of the Dead" sabe qué va a encontrarse y, en cierto modo, no tiene derecho a reclamar. Pero sí lo tienes cuando pierdes el tiempo y el dinero con algo que creías que, como mínimo, podía pasar por entretenimiento pasajero y que acaba siendo un producto nefasto. Y tengo de la A a la Z razones para demostrar que "Guerra mundial Z" es un despropósito se mire por donde se mire. 27 razones rellenas de spoilers.

Allí donde va Pitt va la desgracia. La pregunta que me queda...si Pitt no hubiese ido a Jerusalén, ¿los infectados hubiesen escalado el muro? Ahí queda la duda. Tienen a un tío de la CIA que sabe dónde se encuentra la persona que sabe dónde tuvo lugar el primer foco de la infección y no es hasta que llega Pitt y habla con él un par de minutos que no dan por cierto lo que dice. En esta película todo está enlazado a base de hechos muy oportunos, sacadas de manga y descubrimientos fortuitos.

Brad Pitt pone siempre la misma cara, ya sea huyendo con su mujer y sus hijas por las calles de una ciudad devastada, ya sea descubriendo que los infectados están haciendo rappel por un muro o ya sea dando en el clavo, en un alarde de verdadera genialidad más propia de un vidente que de un ¿científico? ¿agente de la ONU? ¿navaja suiza?, con la solución para tamaño hecatombe.

Clichés sobadísimos. Eso es lo que son los personajes. Hay todos lo que puedes esperar de un blockbuster de este calibre: el loco que lo sabe todo pero al que solo hace caso el protagonista, el militar vacilón que suelta frases hechas hasta sabiendo que va a morir, la mujer florero que solo sabe llorar y sufrir por su marido, el jefe militar más malo que la tiña que no vacila en focalizar todas sus energías en hacerle mal al protagonista, etc.

Diálogos que destilan una profundidad sobrecogedora los hay a puñados. Un tipo al que han mordido dice, sabedor que estas van a ser sus últimas palabras, "me voy a convertir en Z" y cuando va a suicidarse dice: "Esta corre de mi cuenta". Eso sí que es tomarse las cosas con filosofía y tirar de frase hecha.

¿En serio que el ruido de una chica hablando por megafonía es más estridente que el que pueda hacer, yo que sé, una urbe llena de sonidos y helicópteros dando vueltas? Que eso sea lo que atraiga los zombis para hacer la montañita y no otros ruidos da que pensar.

Forster no conoce la palabra "ritmo". En 5 minutos, o menos, la ciudad ya está siendo arrasada ante la atónita mirada de los protagonistas. ¿Es que no hay ni un solo telediario, periódico o red social que haya informado sobre ello? Vale que vayan muy rápido, pero es imposible que te pillen con los pantalones bajados de esa manera. ¡Y menos en un país que no es el foco de la infección!

Guerra, lo que es guerra, cinco minutos y al final. No vaya a ser que nos empachemos. Cuando lees "Guerra Mundial Z" en los títulos esperas una guerra mundial, pero yo solo veo a Pitt corriendo de aquí para allá y alguna que otra imagen aérea donde se intuye que alguien lanza bombas sobre hormiguitas.

Helado se queda uno cuando ve al tipo que custodia la farmacia. Al principio apunta a Pitt con una pistola, pero es decirle que su hija tiene asma y convertirse en una especie de farmacéutico padre de familia que hasta le da consejos de cómo curarle el asma a la niña y de recetarle los mejores medicamentos para su caso. ¿De dónde sale un personaje como éste y qué pinta ahí?

Venga, que ya queda menos

Infectados. Eso es lo que son y a mí no me engañan. Sí, ya sé que la división no está muy clara y que al final descubrimos que se quedan como aletargados cuando no hay humanos cerca y entonces es cuando se parecen a zombies. Pero a mí una marea de bichos escalando el Everest no es la idea que tengo de un zombie.

Jugar al gato y al ratón siempre funciona para rellenar metraje, pero es una idea demasiado sobada, Forster. Sin embargo, es el único momento en que la película me entretuvo, aunque no hay que ser muy listo para saber qué iba a ocurrir en todo momento.

Kilos y kilos de efectos especiales, pero no hay ni siquiera un infectado que llegue a ponerme en tensión.

La idea más cercana que tiene Marc Forster de generar un conflicto es hacer que expulsen a la familia así por las buenas porque el protagonista no se pone al teléfono después de lo de Israel. ¿Tanta prisa tenéis? ¿No podéis esperar, digo yo, un día o dos?

Monigotes. Eso es lo que son los demás personajes. Te importan un pito y tienen un desarrollo cercano a cero. La familia solo es un pretexto para justificar que Pitt se lance a hacer mundo; qué egoísta, quiere salvar a su familia idílica y preciosa y pura y perfecta. ¡No! Él ha venido a salvar el mundo y a sacar del atolladero al mundo. Él solito. No hay nadie que haga de secundario. O mueren a los cinco minutos (véase virólogo), o son simples cameos (véanse Morse y Fox), o no aportan nada durante todo el rato que salen (véase la israelita), o aparecen demasiado tarde, sin tiempo para desarrollarlos lo suficiente como para que te importen (véanse los supercientíficos de Gales).

No entiendo aún porque cuando lanzan la granada cuando huyen por las calles de Israel luego no les persigue ningún infectado más. ¿No les atrae el ruido de una niña hablando por megafonía? ¿Por qué el de una granada no?

Ñampear. ¿Alguien sabía que existía esta palabra? Significa "volverse loco". Así es como me habría puesto si me hubiese gastado el dinero yendo al cine a ver esto o comprando el DVD.

O sea que Pitt le dice a su mujer que él ya la llamará y ella, sabiendo que él está ocupado, lo llama. Vale, eso tiene un pase. Lo que no tiene perdón es que Forster ruede una de las escenas más tópicas y cafres usadas en el cine: que lo llame justo cuando tienen que pasar desapercibidos y, obviamente, eso desbarate toda la operación. ¿Cuántas veces hemos visto esto antes?

Pertenece al grupito de "Riddick" y "Prometheus", donde la coherencia interna y las no-ganas de hacer las cosas bien priman sobre desarrollar un trabajo decente y entretenido.

¿Qué hacía un infectado en el váter del avión? ¿Cómo se ha metido ahí? ¿Quién, en su sano juicio, lo encierra ahí, no informa a nadie y espera que nadie vaya al lavabo durante el viaje? Porque solo no se ha infectado, que eso lo sabemos todos. Incoherencias como esa y muchas más "infectan" el metraje.

Recortes. Se nota que ha sufrido tijeretazos en postproducción, porque lo de Matthew Fox es graciosísimo. O es que me quedé dormido y no le vi en pantalla o es que recortaron todas sus partes porque no debían tener sentido alguno, porque verlo, lo que es verlo, de refilón durante un par de segundos. Y luego está el tema de la familia, que parece que las va a pasar canutas por culpa de su expulsión prematura del portaaviones y resulta que ya no vuelven a aparecer hasta el final de la película, vivitos y coleando como si nada hubiese ocurrido. Me da que estos dos casos son ejemplos de que la película fue montada deprisa y corriendo. ¿Para qué sirve que hayan salvado al niño si luego no pinta nada?

¿Se puede morir de una forma más estúpida? No sabían cómo trasladar el papel de virólogo a nuestro héroe multiusos y decidieron que el científico, un verdadero insulto para cualquier biólogo, se pegase un tiro de la forma más estúpida posible.

Tienes que tenerlos cuadrados si, al minuto de haberte inoculado un virus o bacteria letal, te la juegas abriendo la puerta y dejando que el infectado decida si te ve o no te ve (Continúo en la Y).

Un accidente de avión como ese y no lo cuenta ni el Tato. Y la chica tan pancha paseando por ahí y Pitt con una herida que, casualidades de la vida, no le ha afectado ningún órgano vital. 

Volvamos al "virólogo". ¿Y esto es lo mejor que han encontrado? Un tío que suelta un discursito diciendo que la naturaleza es una cabrona despiadada y no sé qué más gilipolleces. Da la casualidad que solo estoy licenciado por la UAB, pero no se me ocurriría decir semejante idiotez. ¡Imaginaos si hubiese ido a Harvard y hubiese sido el primero de mi promoción! Esto no se le ocurre decirlo ni al tonto del pueblo.

WTF es la expresión que da vueltas en tu cabeza cuando el israelí le cuenta toda la pantomima del Décimo Hombre a Pitt, porque no hay manera de tragarse algo así y seguir manteniendo la seriedad de la propuesta. No me importa que eso estuviese en el libro. No me lo creo.

Si yo fuera Max Brooks estaría que me subiría por las paredes. Supongo que el contrato debía ser jugoso y ya sabía qué iba a pasar y le dio igual.

Y eso me lleva a pensar cómo está tan seguro Pitt que esa es la solución al problema. Solo ha visto un par de casos donde los infectados evitaban a individuos. Podría haber sido cualquier otra cosa, pero Pitt es el protagonista y la película no puede durar hasta el infinito.

Zurrar al director y al guionista es lo único en lo que pensaba después de haberme comido esto y que me hagan creer que esto es una película de zombies entretenida es un despropósito descomunal.

martes, 11 de marzo de 2014

[Crítica libro]: "Drácula" de Bram Stoker

¿Dónde se ha metido Drácula?

Esta es la edición que me hubiese
gustado tener y no la otra de Anaya
que no tengo valor ni de enseñar
No soy un fan acérrimo de los vampiros. Es más, ningún relato de chupasangres se encuentra entre mis películas y libros favoritos. "Sueño del Fevre" de George R.R. Martin y la versión para la gran pantalla de "Entrevista con el vampiro" se encuentran entre las obras del género que más me han gustado, aunque tampoco me entusiasmaran. Pero Drácula es una de las figuras clásicas más relevantes de la literatura y del cine, y en cierto modo, ya iba siendo hora de conocer de dónde surgió tamaña fuente de inspiración.

Jonathan Harker es un agente de propiedades que acude a una zona remota de Rumania para cerrar un trato con el conde Drácula, por el cuál este último adquiere una serie de propiedades en Inglaterra. Tan pronto como Harker pone un pie en Transilvania y en el castillo de Drácula, empiezan a ocurrir cosas extrañas e inexplicables. El conde no se refleja en los espejos, no tolera los crucifijos y solo aparece cuando cae la noche. Poco se imagina Harker que ha caído en las fauces de un ser milenario que ha trazado un plan perfecto para continuar alimentándose de víctimas.

La parte de Harker en el castillo del conde Drácula es puro entretenimiento; los hábitos peculiares del conde y las sospechas de Harker dinamizan el relato y tienes ganas de saber más sobre los planes del vampiro y si Harker sobrevivirá o no a su estancia en el castillo. Luego el ritmo decae ligeramente durante la extensísima parte de Londres y hay fragmentos que son algo tediosos, pero el relato continúa siendo entretenido gracias a la habilidad de Stoker para ir dosificando poco a poco todos los detalles relacionados con el vampirismo y las habilidades del conde. La tercera parte, mientras persiguen al conde, Stoker vuelve a dinamizar la narración hasta un final algo abrupto, pero muy tenso, pues no sabes muy bien quién ganará la partida. Que la narración esté constituida casi exclusivamente de recortes de periódicos, diarios personales, telegramas y documentos administrativos es una elección muy acertada para evitar que el lector caiga en el tedio, aunque Stoker acabe aburriéndose de ese recurso durante la última parte y acabe recurriendo solamente a los diarios personales.

"Drácula" ha envejecido mal en muchos aspectos. Las relaciones interpersonales están almibaradas y todos se tratan con un respeto, una lealtad y un compañerismo que rayan la exageración. Es machista a más no poder y muchos conceptos han quedado totalmente desfasados. Además, los personajes gozan de un estatus social burgués que les permite sortear cualquier dificultad con solo aflojar el monedero o tirar de influencias y eso resta tensión a los conflictos que van surgiendo. Pero si exceptuamos todo esto, que en cierto modo es inherente al contexto y la época en la que fue escrita, es un relato de aventuras muy entretenido.

¿Pero dónde te has metido?

Por otro lado, los personajes son algo planos y hay ocasiones, sobre todo hacia el final, donde se desdibujan tanto que sus caracteres y personalidades bien podrían confundirse. Seward, Harker, Goldaming y Morris son demasiado parecidos y todos acaban teniendo las mismas reacciones y los mismos razonamientos. Sin embargo, Van Helsing es muy entrañable, el doctor Seward hace bien su papel de contrapunto incrédulo y el Jonathan Harker del castillo de Drácula también es muy carismático. Lucy y Mina caen simpáticas y sufres por ellas. El problema, pues, no reside en los personajes que representan el Bien. El problema de "Drácula" es, precisamente, que Stoker comete el error de relegar a un segundo plano el personaje que da nombre a la novela y que, sin lugar a dudas, es o debería ser el más carismático de la función; es gracias a él que el pasaje del castillo es tan interesante y sin embargo Stoker prefiere privarnos de su presencia y solo hacer referencias indirectas a su presencia. Decisión que resta potencial a una obra que podría dar más de sí si se centrase algo más en el chupasangre.

Otra cosa que se echa a faltar es que haya algo detrás de la historia. Que haya un tema potente más allá de la clásica lucha entre el Bien y el Mal. Y no lo hay. Todo está centrado en los hechos y en desarrollar a los personajes a través de sus sentimientos y sensaciones y poco en que reflexionemos sobre lo que leemos. Otro aspecto que resta potencial a la obra.

En conclusión, "Drácula" es una novela muy entretenida, con personajes muy entrañables y una narración organizada en forma de recortes de periódico y diarios personales muy acertada. No es perfecta en tanto que el personaje que da nombre a la novela no está explotado todo lo que debiera, el relato es algo tedioso durante el nudo y hay ciertos aspectos que han quedado algo desfasados, pero la recomendaría a todo aquel que quisiera conocer el origen de la leyenda y pasar un buen rato.

domingo, 9 de marzo de 2014

[Crítica película]: "Stockholm" de Rodrigo Sorogoyen

Usar y tirar

De cacería
"Stockholm" es la viva imagen de que puede hacerse buen cine en España. Que hay talento y que, bien canalizado, puede dar obras tan notables como esta. ¿Cuál es la sinopsis de "Stockholm? Pues chico conoce a chica en una fiesta y decide pasar la noche con ella. Y ya está. No voy a revelar nada más. De hecho, os animo a que no continuéis leyendo hasta que no la hayáis visto. Avisados quedáis.

Lo que puede parecer un esquema trilladísimo de chico conoce a chica acaba convirtiéndose en un análisis muy lúcido de las juventudes hedonistas que pueblan la ciudad. Él (Javier Pereira) se pone la máscara de chico simpático, espontáneo, gracioso, pagado de sí mismo, y con ella todas sus armas de seductor y ligón empedernido que ha ido perfeccionando con el tiempo. A ella (Aura Garrido) no le gusta esa máscara, pero anhela que alguien la quiera y, qué cojones, el chico es muy gracioso y está bueno. Sabe que puede encontrar algo debajo de la máscara que no le va a gustar, pero él insiste e insiste y ella se deja conquistar por la máscara. Aunque hayan diferentes momentos durante la noche donde ella pueda atisbar qué se esconde detrás de la máscara, como cuando él se encuentra a un tipo que le increpa en el 24 horas, o cuando parece que pierde los papeles después de que ella se largue de su casa. E incluso en el prólogo cuando conversa con su amigo. Aun así, ella necesita cariño y amor. Y cede. Al día siguiente, el chico se ha quitado la máscara. Ya no es ni simpático ni espontáneo ni gracioso ni atento y ella descubre lo que se temía, que debajo la máscara solo hay un capullo. Un capullo especialista en usar y tirar a la gente cuando ya no necesita de "sus servicios". Con lo que no cuenta es que la chica ha pasado por una depresión y que haber jugado con ella le costará caro. Ella descubre que nunca la querrán, que solo es una chica de usar y tirar, y se sentirá mal por ello. Se siente mal porque en el fondo le atrae que la traten de ese modo. No sabemos nada de su pasado, pero podríamos apostar que ya ha pasado por ello y la han herido a menudo. Es un síndrome de Estocolmo en toda regla, pero a escala doméstica; ella desarrolla un fuerte vínculo afectivo con el maltratador, pese a que él la trata fatal.

"Stockholm" son las consecuencias de tratar a las personas como si fueran objetos de usar y tirar; "Stockholm" es el retrato de los ligones nocturnos, muy espontáneos y guays, de esos que parecen que han nacido para ligar, que les gusta disfrutar del placer inmediato a toda costa, inconscientes de la realidad individual de cada persona. Y no les importa mentir y fingir quién no son para conseguirlo. Es de los que hieren con sus actos y les importa un comino las consecuencias. Aquí está interpretado por un chico, pero bien podría haberlo interpretado una chica y hubiésemos tenido el mismo resultado. Y ella es el retrato de esas personas frágiles que necesitan todo lo contrario de lo que les proporcionan estos chicos y que, sin embargo, caen en sus redes y se dejan tentar. Aunque eso suponga sentirse como una mierda al día siguiente. Y, aunque parezca difícil, este papel podría haber sido interpretado por un chico y el resultado volvería a ser el mismo. No tardamos en involucrarnos en el relato porque reconocemos esas personalidades, porque hemos visto o hemos sufrido -o hemos provocado- situaciones como esa. Porque reconocemos en ellos a nuestra amiga a la que siempre le están destrozando el corazón o a ese amigo chulito que parece que se ha criado en una discoteca. O porque quizás nos reconocemos, aunque sea un poquito, a nosotros mismos en uno u otro papel.

Aish, ¡es que es tan gracioso!
Sorogoyen apuesta por estructurar la película en dos partes muy diferenciadas para intensificar ese contraste; no solo los personajes son los que cambian de la noche a la mañana, sino toda la ambientación y el tono general de la obra. Y es un gran acierto. ¿Puntos en contra? Que durante la primera parte los diálogos suenan forzados, que el guion es demasiado autoconsciente de sí mismo y que Pereira está algo limitado y sobreactúa bastante, sobre todo durante la primera parte. Por suerte, Aura Garrido está ahí para hacer un papelón que nada tiene que envidiar al de otras actrices de más renombre.

"Stockholm" es una peli muy próxima, que conecta con una realidad que fácilmente hemos visto o experimentado. Se vale de un buen guion para transmitir un tema muy potente, aunque a veces, en boca de los personajes, los diálogos resulten algo forzados. Pero es una película muy recomendable y que se presta a hondas reflexiones.

sábado, 8 de marzo de 2014

[Off-topic]: "Mis 7 openings anime favoritos"

Como a servidor le gustan más los ránkings que a un tonto un bolígrafo y coincidiendo con que últimamente no hablo mucho de series de animación japonesa, he decidido hacer un ránking con mis 7 openings favoritos; a veces es por la música y otras por lo que simbolizan las imágenes. Como suele decirse, no están todos los que son pero sí son todos los que están. ¿Por qué una lista de este estilo? Porque no hay nada mejor que un opening como carta de presentación para tentar a mis lectores y lectoras a que se animen y vean estás magníficas series.

7. "Hit in the USA" de "Beck: Mongolian Chop Squad"


Vale, he dicho que usaría los openings como carta de presentación, pero en este caso no os dejéis guiar mucho. El opening está genial, pero la serie no está a la altura y acaba siendo un entretenimiento pasajero sin más. La reseñé aquí.

6. "Dive in the sky" de "Planetes"


"Planetes" es una serie que combina a la perfección ciencia, melodrama, acción, denuncia social, humor, aventura, romance y, lo mejor de todo, que está ambientado en el espacio y son muchas las referencias a la historia de la aeronáutica que encontraréis en ella. Como las que podemos ver, por ejemplo, en el opening. Recomendable al 100%.

5. "Rise" de "Ghost in the Shell SAC: 2nd GIG"


Una de las mejores series que he visto de espionaje, política y filosofía. Si os gustan las series complejas donde nada está mascado, las dos temporadas de "Ghost in the Shell SAC" no os decepcionarán.

4. "Aria" de "Berserk Golden Age Arc"


Este opening plasma a la perfección el ambiente malsano y la oscuridad que se palpa en este relato de amistad y destrucción. Un magnífico trabajo para sintetizar en imágenes los grandes momentos del manga.

3. "BattleCry" de "Samurai Champloo"


Un opening de samuráis a ritmo de rap es solo el preámbulo del relato más anacrónico que he visto nunca en una serie ambientada en el Japón feudal. Terriblemente divertida y emocionante.

2. "Tank!" de "Cowboy Bebop"


En el ránking no podía faltar el opening de mi serie de animación japonesa favorita de todos los tiempos. Prometo reseña de fan acérrimo.

1. "Stray" de "Wolf's Rain"


Steve Conte es un cantante norteamericano que se ha dedicado a dar voz a muchas canciones en series y películas de animación y en el opening de "Wolf's Rain" firma otra de sus grandes melodías. "Stray" casa a la perfección con la historia que nos cuenta Keiko Nobumoto: un relato muy bonito sobre encontrar tu lugar en el mundo, persistir en tus objetivos y soñar a lo grande.

jueves, 6 de marzo de 2014

[Crítica película]: "Drive" de Nicolas Winding Refn

¿Película de culto? ¿Es que estamos locos?

Por las noches soy delincuente, pero
en el fondo soy buen tío
Me sorprende el bombo y platillo que recibe esta película. Tanto la crítica como un porcentaje nada desdeñable del público la aplaude y no pocos dicen que ya es una película de culto. Ha estado nominada en varios premios y ha ganado alguna que otra cosa, como los Satellite Awards o los Critics Choice Awards. Acabo de verla y no sé si he visto la misma película que los demás. Ojo, no es mala, ni critico aquellos que creen lo contrario, pero tampoco es la obra maestra definitiva del género.

Driver (Ryan Gosling) es un tipo anónimo que se dedica ha rodar escenas de acción como especialista de cine durante el día y a hacer de chófer para delincuentes por la noche. Ese estilo de vida le va bien, hasta que conoce a Irene (Carey Mulligan), de la que se enamorará, y al bala perdida de su marido (Oscar Isaac), que le meterá en un buen lío.

Después de verla, lo primero que me viene a la cabeza es que es la misma historia de siempre, solo que con actores, encuadres y efectos visuales muy solventes. Es la historia del chico malo, el del oscuro pasado y los asuntos turbios, pero que tiene un lado bueno enterrado en lo más hondo de su ser. Nunca le han querido y nunca ha sentido amor. Hasta que conoce a la chica y su hijo. Entonces descubre qué es sentirse querido y querer, pero qué mala que es la mala vida. Siempre vuelve a uno para descarriarle. Consciente de ello, no le importará ensuciarse más si es para preservar a su chica de toda esa maldad que le arrastra. Y si debe sacrificarse por ella, lo hará. Vale, es un esquema que me gusta, que funciona bien y en esta película funciona, pero es un esquema muy trillado. No ofrece nada nuevo.

Entonces me pongo a pensar y llego a la conclusión que debe ser todo lo demás. Pero yo solo veo a un director que cree que la economía de diálogos, el ritmo lento y pausado y no contar nada de los personajes es sinónimo de contar una buena historia. Lo primero no es ningún problema, aunque echas en falta que alguien diga algo para suplir el aburrimiento de algunos tramos excesivamente lentos. Y lo tercero, el no contar nada de los personajes, provoca que tengamos una retahíla de secundarios desaprovechados y con poca profundidad. Mulligan solo está ahí para mostrarnos lo pura e inocente que es; Isaac es el típico bala perdida que no da ni una a derechas; Cranston no es otra cosa que el pardillo de turno; y Perlman y Finney los mismos mafiosillos malos de siempre. Ninguno se desvía del cliché. Por otro lado, un aspecto muy comentado en otras críticas y que no está del todo bien contemplado es la violencia a la que recurre Winding Refn en según qué escenas. En mi opinión, las explosiones de violencia son uno de los puntos fuertes del filme y permiten que Gosling esté mejor caracterizado; refuerzan el contraste interno del protagonista, su lado bueno y su lado malo, aunque se echen en falta en los momentos más cruciales, como cuando va a por Perlman y Finney, momentos donde la violencia debería ser de mayor intensidad para reforzar ese aspecto oscuro del protagonista y que sin embargo apenas sale a relucir.

Parece que hoy va a llover, ¿eh?

Y luego están los errores del guion, que se sustenta en casualidades y situaciones inverosímiles. La más obvia de todas es que, casualmente, el protagonista se vea implicado en el robo que perpetran los mismos jefes que le contratan al principio de la película. No hay conductores suficientes en toda la ciudad que precisamente tenían que joder al que tenían en plantilla. No hay jefes mafiosos suficientes en toda la ciudad que precisamente esos tenían que estar involucrados en el robo del marido de Mulligan. Y luego está la facilidad con la que Gosling da con todo el mundo y lo poco precavidos que son los jefes mafiosos, que no hacen nada para ocultarse ni protegerse. Y eso sin contar lo absurdo que es que Gosling vuelva al taller después de haber avisado a Cranston de que irían a por él, precisamente un lugar donde podrían estar escondidos los enemigos y así capturarle (aunque eso no ocurra).

A un lado queda una labor técnica impecable, con planos muy bonitos, unas escenas de acción bien rodadas, aunque abuse de la cámara lenta, y una banda sonora notable plagada de temas muy acertados.

En conclusión, una película sencilla con una estética muy cuidada y con algunas escenas muy potentes, pero que adolece de ciertos fallos que la lastran. No es una obra maestra, pero se deja ver y acaba siendo entretenimiento recomendable.

miércoles, 5 de marzo de 2014

[Crítica libro]: "Ensayo sobre la ceguera" de José Saramago

En el reino de los ciegos, la tuerta es la reina

Ensayo sobre casi todo
Yo a José Saramago solo lo conocía por numerosas referencias a su calidad como escritor y por la adaptación a la gran pantalla de la novela que pronto criticaré unos párrafos más adelante. Dicha adaptación, traducida en España como "A ciegas" y dirigida por Fernando Meirelles, no acabó de convencerme, aunque intuía que las reflexiones éticas y morales que se derivaban de la propuesta podían dar mucho de sí y tenía la certeza que la novela los desarrollaría mucho más y mejor. Y no me equivocaba. No es mi intención subrayar una de las ideas más manoseadas de la historia, el libro es mejor que la película, pero "Ensayo sobre la ceguera" es, a diferencia de la irregular adaptación, una lectura notable y superior.

Un buen día, un conductor queda detenido delante de un semáforo, incapaz de continuar. Ha caído fulminado por una ceguera blanca. Un ladrón se ofrece a llevarlo a casa y, aprovechándose de su ceguera, le roba el coche. Poco tiempo después, el ladrón también se queda ciego. Lejos de ser un hecho aislado, estos dos casos solo serán el preámbulo de una epidemia que empezará a extenderse por toda la ciudad.

"Ensayo sobre la ceguera" tiene escenas muy potentes y la escalada de tensión está medida con precisión milimétrica. Poco a poco, la situación se va enturbiando más y más, y cuando crees que nada va a ir a peor, Saramago te sorprende. Una vez instalados en el manicomio, la deshumanización va in crescendo, la corrupción de algunos ciegos acaba conduciendo a escenas verdaderamente duras y la convivencia se torna cada vez más insufrible. Las condiciones de salubridad van de mal en peor, no hay comida suficiente y parece que la humanidad ha vuelto al primitivismo del que provenía; solo para volver a renacer más tarde en forma de una nueva sociedad que parece que vuelve a cimentar sus pilares en los mismos principios que antes (y excelentemente representado en los corrillos de ciegos que hay por las calles). A nivel estructural, la narración apenas tiene fisuras: Saramago mide los tiempos muy bien. Pese a ello, peca de reiterativo en algunos pasajes. La primera parte acabe alargándose demasiado y deseas que haya algún cambio que altere el statu quo. Y cuando lo hay, vuelve a caer en el mismo error durante la segunda y última parte. Si ambas tuviesen menos páginas, el conjunto sería una obra maestra.


Uno de los puntos fuertes de "Ensayo sobre la ceguera" es el potencial temático que respiran todas y cada una de las escenas. Todo lo que ocurre está medido con precisión y todo está orientado para hacer reflexionar al lector sobre la condición humana, que nos es revelada en una suerte de gran parábola en forma de una terrible ceguera blanca. Aunque las reglas del juego cambian, y salvando el hecho que es un cambio sustancial, como demuestra la reclusión en el manicomio, las variopintas desgracias y miserias por las que deben pasar y las vejaciones a las que son sometidos, aun así, la esencia subyacente que caracteriza a los seres humanos se mantiene invariable. Aunque la naturaleza de las relaciones cambia, son solo los detalles los que sufren una transformación. Tan pronto como se resignan y se acostumbran a la nueva situación, aparecen formas rudimentarias de organización para combatir el caos; al cabo de un tiempo surge un gobierno rudimentario que, ojo, es instalado por un grupo de ciegos, los ciegos malvados, una clase corrupta que acapara la mayor parte de los recursos y que solo distribuye unos pocos y por los que la gran mayoría subyugada tiene que pagar un precio altísimo. ¿Os suena de algo? Saramago no desaprovecha ni una ocasión para reflexionar sobre lo que hace al ser humano ser como es, desde los aspectos espirituales a los tocantes a las relaciones personales, pasando por la identidad individual y otros muchos más, y lo hace con gran solvencia.

Otro de los aciertos de Saramago es no llamar a sus personajes por su nombre, sino por alguna característica que lo diferencie de otro, como por ejemplo "el médico", "la mujer del médico" o "la chica de las gafas oscuras". Es una herramienta que le sirve a Saramago para ilustrarnos que la identidad "visual", en un mundo de ciegos, no es relevante. Todo el mundo es igual. Estamos acostumbrados a juzgar a los demás por su apariencia (tal y como quiere que juzguemos a la chica de las gafas oscuras o al ladrón al inicio del relato) o su manera de hacer, y muchas veces ignoramos cómo son esas personas en su interior, su verdadero yo.

Y finalmente, no puedo acabar la crítica sin mencionar el talento de José Saramago para plasmarlo todo con palabras. Tiene un dominio de la sintaxis, del léxico, de todo, que abruma, y lo mejor de todo es que tiene un estilo propio muy original. El uso abusivo de comas en lugar de puntos, los diálogos indirectos separados por comas y no por puntos y el uso exagerado de incisos para matizar cada enunciado hacen que la lectura gane en riqueza. Y eso sin contar que el relato está cuajado de proverbios, frases de gran hondura y figuras retóricas para enmarcar.

En conclusión, "Ensayo sobre la ceguera" es una lectura notable en todos los sentidos. Peca de alargarse demasiado en algunos tramos, pero es muy entretenida. Está llena de escenas que se prestan a la reflexión y Saramago aprovecha cualquier situación para retratar la condición humana en un ejercicio de lucidez encomiable. Y eso sin descuidar un estilo propio muy original que anima a continuar leyendo. Muy recomendable.

lunes, 3 de marzo de 2014

[Off-topic]: "Los ganadores y ganadoras de los Oscars 2014"

Lo bueno de hacer una quiniela marcando lo que te gustaría que ganase y lo que crees que ganará es que puedes hacer un poco de tongo y decir que ya lo habías previsto casi todo, ya fuera con el corazón o con el cerebro (aunque  no sea mi caso). De 18 categorías en las que aposté, he dado en el clavo en 14. Tampoco iba muy desencaminado, ¿no?. En letra grande y con foto está la ganadora y en colores he mantenido las apuestas que hice (en azul con la cabeza y en rojo con el corazón).

  Mejor película

"Her"
"Philomena"



  Mejor director

David O. Russell por "La gran estafa americana"
Alfonso Cuarón por "Gravity"
Alexander Payne por "Nebraska"
Steve McQueen por "12 años de esclavitud"
Martin Scorsese por "El lobo de Wall Street"








  Mejor actor

Christian Bale por "La gran estafa americana"
Bruce Dern por "Nebraska"
Leonardo DiCaprio por "El lobo de Wall Street"
Chiwetel Ejiofor por "12 años de esclavitud"
Matthew McConaughey por "Dallas Buyers Club"








  Mejor actriz

Amy Adams por "La gran estafa americana"
Cate Blanchett por "Blue Jasmine"
Sandra Bullock por "Gravity"
Judi Dench por "Philomena"
Meryl Streep por "Agosto"








  Mejor actor de reparto

Barkhad Abdi por "Capitán Phillips"
Bradley Cooper por "La gran estafa americana"
Michael Fassbender por "12 años de esclavitud"
Jonah Hill por "El lobo de Wall Street"
Jared Leto por "Dallas Buyers Club"








  Mejor actriz de reparto

Sally Hawkins por "Blue Jasmine"
Jennifer Lawrence por "La gran estafa americana"
Lupita Nyong'o por "12 años de esclavitud"
Julia Roberts por "Agosto"
June Squibb por "Nebraska"









  Mejor guion original

Eric Warren Singer y David O. Russell por "La gran estafa americana"
Woody Allen por "Blue Jasmine"
Craig Borten y Melisa Wallack por "Dallas Buyers Club"
Spike Jonze por "Her"
Bob Nelson por "Nebraska"








  Mejor guion adaptado

Richard Linklater, July Delpy y Ethan Hawke por "Antes del anochecer"
Billy Ray por "Capitán Phillips"
Steve Coogan y Jeff Pope por "Philomena"
John Ridley por "12 años de esclavitud"
Terence Winter por "El lobo de Wall Street"








  Mejor película de animación

"Los Croods: una aventura prehistórica"
"Gru, mi villano favorito 2"
"Ernest y Celestine"
"Frozen: El reino de hielo"

  Mejor película en habla no inglesa

"Alabama Monroe"
"La gran belleza" <<<<
"La caza<<<<
"The Missing Picture"
"Omar"








  Mejor fotografía

Philippe Le Sourd por "The Grandmaster"
Emmanuel Lubezki por "Gravity"
Bruno Delbonnel por "A propóstio de Llewyn Davis"
Phedon Papamichael por "Nebraska"
Roger A. Deakins por "Prisioneros"








  Mejor montaje

Jay Cassidy, Crispin Struthers y Alan Baumgarten por "La gran estafa americana"
Christopher Rouse por "Capitán Phillips"
John Mac McMurphy y Martin Pensa por "Dallas Buyers Club"
Alfonso Cuarón y Mark Sanger por "Gravity"
Joe Walker por "12 años de esclavitud"






  Mejor vestuario

Michael Wilkinson por "La gran estafa americana"
William Chang Suk Ping por "The Grandmaster"
Catherine Martin por "El gran Gatsby"
Michael O'Connor por "The Invisible Woman"
Patricia Norris por "12 años de esclavitud"








  Mejor maquillaje

Adruitha Lee y Robin Mathews por "Dallas Buyers Club"
Stephen Prouty por "Jackass Presents: Bad Granpa"
Joel Harlow y Gloria Pasqua-Casny por "El llanero solitario"










  Mejor dirección artística

Judy Becker y Heather Loeffler por "La gran estafa americana"
Andy Nicholson, Rosie Goodwin y Joanne Woollard por "Gravity"
Catherine Martin y Beverley Dunn por "El gran Gatsby"
K.K. Barret y Gene Serdena por "Her"
Adam Stockhausen y Alice Baker por "12 años de esclavitud"








  Música

John Williams por "La ladrona de libros"
Steven Price por "Gravity"
William Butler y Owen Pallett por "Her"
Alexandre Desplat por "Philomena"
Thomas Newman por "Al encuentro de Mr. Banks"







  Mejor canción

"Happy" de "Gru, mi villano favorito 2"
"Let It Go" de "Frozen: el reino de hielo"
"The Moon Song" de "Her"
"Ordinary Love" de "Mandela: Del mito al hombre"








Mejores efectos especiales

Tim Webber, Chris Lawrence, David Shirk y Neil Corbould por "Gravity"
Joe Letteri, Eric Saindon, David Clayton y Eric Reynolds por "El Hobbit: La Desolación de Smaug"
Christopher Townsend, Guy Williams, Erik Nash y Dan Sudick por "Iron Man 3"
Tim Alexander, Gary Brozenich, Edson Williams y John Frazier por "El llanero solitario"
Roger Guyett, Patrick Tubach, Ben Grossmann y Burt Dalton por "Star Trek: En la oscuridad"