viernes, 31 de enero de 2014

[Crítica serie]: "Serial Experiments Lain" de Ryutaro Nakamura

Vaya ordenador más guapo acaba
diseñando la tía para no tener ni idea de PCs
David Lynch y Satoshi Kon son dos grandes exponentes del género surrealista y onírico y ambos me han abierto las puertas a un estilo de hacer cine diferente y, cuanto menos, sugestivo. Animado en este sentido, decidí afrontar el visionado de "Serial Experiments Lain", una serie de animación japonesa dirigida por Ryutaro Nakamura y que nunca me había llamado la atención. Pero envalentonado por mi apertura de miras, decidí darle una oportunidad. Y bien, aunque el resultado ha sido satisfactorio, el conjunto no es tan redondo como debiera. Veamos por qué.

Lain es una chica que apenas se relaciona con nadie; no tiene amigas en el instituto, sus padres no son el colmo de la comunicación y ni siquiera usa el ordenador para conectarse a la Red (aka Internet) y chatear. Hasta que se interesa por unos correos misteriosos que circulan por la Red y que están siendo enviados por la difunta Chisa Yomoda, que se suicidó días atrás lanzándose al vacío. Ahora bien, la premisa original se irá difuminando cada vez más, irán ocurriendo hechos cada vez más extraños e inexplicables, muchos de ellos sobrenaturales y que rozan el surrealismo más abstracto. Dudarás de qué es lo que está ocurriendo y qué conexión guardan los hechos que estás observando. En "Mulholland Drive", por poner un ejemplo de la filmografía de David Lynch, o en "Paranoia Agent" de Kon ocurrían hechos aparentemente inexplicables y de difícil encaje en el puzzle general que nos ofrecía el autor; sin embargo, si uno le daba al coco y analizaba con detenimiento cada escena, podía deducir más o menos cuál era el eje principal de lo ocurrido. En "Serial Experiments Lain" no siempre es sencillo. Es como si intentases construir un puzzle del que no conocieses ni el número de piezas ni qué hay dibujado en ellas, ni supieses si has perdido alguna o tienes de más, ni qué forma tienen ni cómo vas a encajarlas. Hay muchos hechos inexplicables y de los que solo puedes deducir, a riesgo de errar, qué significan; no entiendo qué pintan en la historia los documentos clasificados sobre ovnis y extraterrestres, ni quién es el tipo que se hace llamar Dios, ni qué es el Kids y qué relevancia tiene eso para la historia o qué pintan en la historia los tipos trajeados que aparecen en uno de los capítulos finales. Son piezas tan extrañas y desubicadas que no hay manera de encajarlas con las otras y Nakamura no hace nada para aclararlo. Por suerte, hay otras muchas escenas que van cobrando sentido a medida que transcurren los episodios y que contribuyen a entender el marco general.

Y está claro que ese marco general es la progresiva infiltración de la Red en la Realidad. A lo largo de los capítulos vemos como Red y Realidad se van solapando cada vez más; durante los primeros capítulos ocurren hechos aislados que anticipan qué es lo que ocurrirá más adelante. El chico que se suicida en el Cyberia o el chico que muere a manos de la niña son solo dos ejemplos de que las fronteras entre ambas dimensiones se están difuminando. A medida que la historia avanza, los hechos son cada vez de mayor calibre, como cuando la hermana de Lain empieza a verse a sí misma, hecho que no es más que la constatación de que el yo de la red y el yo de la realidad se están encontrando. Al final el solapamiento es tal (simbolizado por la ruptura de los cables de alta tensión) que la realidad puede ser reseteada. Es entonces cuando Lain descubre que es un software capaz de manipular la realidad. ¿Por qué ocurre todo eso? ¿Quién está detrás de ello? ¿Qué pintan según qué personajes en este tinglado? Ni idea. Pero es interesantísimo ver cómo todo se va desmoronando progresivamente.

Es solo un problema de guion el que tiene "Serial Experiments Lain", porque los innumerables temas que quiere transmitir suelen estar muy claros y son de una gran carga reflexiva; a riesgo de no saber captar la totalidad de lo que los autores han querido reflejar en ella y dejando muchos debates en el tintero, puedo afirmar con rotundidad que el eje vertebrador de "S. E. Lain" son los problemas que pueden surgir a raíz de un uso indebido o desmesurado de Internet. Una pérdida cada vez más acusada de nuestra propia identidad, que el yo de la Red acabe suplantando al yo de la realidad, hasta el punto de no saber qué es real y qué no, son solo unos ejemplos. Cuando se escribió esta historia Internet estaba despuntando y el miedo que surgió entonces aún es válido en la actualidad. ¿Quién no ha visto a gente caminando por la calle sin despegar la mirada de su teléfono móvil? ¿Quién no ha experimentado la sensación de que lo que decimos y hacemos a través de las redes sociales es distinto, aunque solo sea un poco, de lo que decimos y hacemos cara a cara? ¿Quién no se ha "despertado" alguna vez en una página o perfil de Facebook sin ni siquiera saber cómo ha llegado hasta ahí? ¿Quién no se ha sentido algo excluido por no pertenecer a un grupo determinado? En "Lain", la protagonista se va introduciendo poco a poco en el mundo de la red hasta quedar atrapada en él, sin saber muy bien quién es realmente, ni si realmente existe ella como entidad física en la realidad. Tiene miedo de que la identidad de la red acabe adueñándose de su teórico yo verdadero, el real (y todo esto antes de darse cuenta de que nunca fue otra cosa que un software).

Finalmente, quiero comentar lo apropiada que es la estética que Nakamura escoge para trazar la historia. La animación combina con gran maestría la simpleza y la complejidad. Hay escenas donde el dibujo es muy sobrio, con personajes apenas esbozados y de color gris, que simbolizan cuán desconectada está Lain de lo que ocurre a su alrededor, y otras mucho más detalladas y que coinciden con esos pasajes donde ella está más consciente. Hay que destacar, en este sentido, la habilidad para generar claroscuros y teñir los escenarios de una ambientación malsana, como las tonalidades rojizas de las sombras de los cables de tensión o la pobre iluminación del cuarto de Lain. Por otro lado, la música no es uno de los fuertes de "S. E. Lain"; Nakamura apuesta por los silencios y el sonido ambiente, elección más que adecuada para la historia que nos cuenta. Además, el opening y el ending encajan perfectamente con la historia.


En conclusión, una serie con un gran potencial temático, que aborda muchísimos temas que se prestan a grandes reflexiones. Hay ideas muy interesantes, pero en muchas ocasiones las escenas por las que opta Nakamura para desarrollarlas son excesivamente confusas y eso provoca que no acabes de entenderlo todo. Sin embargo, es una serie que recomiendo a todo aquel que quiera estrujarse las neuronas.

martes, 28 de enero de 2014

[Crítica libro]: "Snow Crash" de Neal Stephenson

Atenderán a Razones
La novela que estoy escribiendo (y de la que podéis seguir mi progreso en un gadget del lateral derecho) tiene tintes de ciencia ficción y siempre pienso que es imperdonable que no haya leído la mayoría de obras cumbre del género (y encima gustándome como me gusta). Sí, leí “Crónicas marcianas”, “Solaris” y “El fin de la eternidad”, pero no es suficiente. Nunca es suficiente. Así que hurgué en un listado que encontré en Ábrete libro (aquí), y que os recomiendo que visitéis, sobre las 100 mejores novelas de ciencia ficción según los foreros y los administradores. Me llamó la atención el título de la presente novela y que se comentase que es una de las mejores novelas cyberpunks que se han escrito. Pues bien, será una de las mejores del género en cuanto a estética y a ambientación, pero a nivel puramente narrativo tiene ciertos fallos que lastran un conjunto con un grandioso potencial. Pero vayamos por partes.

La historia de “Snow Crash” nos sitúa en un futuro distópico después de la guerra de Vietnam, donde las empresas privadas y las mafias se han hecho con el control de los Estados Unidos y los gobiernos son muchos y dispersos y sin mucha relevancia. En esta situación, conocemos a Hiro, un hacker que trabaja repartiendo pizzas para la Mafia italiana, y a T.A., una korreo que se dedica a llevar paquetes de un lado a otro en su tabla de surf. Ambos se verán implicados en una grandiosa conspiración cuando haga acto de presencia en sus vidas una misteriosa tarjeta que contiene un virus, denominado Snow Crash, que no se asemeja en nada a lo visto con anterioridad y que resulta letal para cualquiera que se lo descargue.

La lectura de “Snow Crash” me ha dejado un regusto agridulce. Me he reído y me he aburrido a partes iguales i eso tiene que ver con los altibajos narrativos y el cambio constante del tono de la novela. Tiene serios problemas de ritmo y no acaba de decidirse nunca sobre si la historia debería ser toda en clave de parodia o debería ir más allá. Me explico. El enfoque de los hechos siempre está teñido de un humor sutil y en muchas ocasiones sarcástico; el primer cuarto de novela se basa en presentarnos el mundo en el que viven los personajes, un futuro distópico que es fuente constante de chistes, burlas sobre la sociedad y la religión, pero siempre desde el humor. Y es en esos pasajes cuando la novela funciona muy bien. El problema radica en que el planteamiento inicial hace creer al lector que todo va a ser humor y cualquier trama principal o secundaria que surja no habrá que tomársela muy en serio. Sin embargo, a medida que uno va avanzando en la historia se da cuenta de que no es así. La trama principal gira alrededor de algo muy serio y con connotaciones metafísicas y científicas bastante complejas. Aunque haya bromas sutiles durante toda la novela, esto supone un cambio en el tono que no acaba de encajar con lo visto anteriormente. Además, los pasajes humorísticos son muy entretenidos y se leen rápido, pero cuando Stephenson salta a la trama principal la lectura se torna aburrida y acabas hasta los mismos de tanta mitología sumeria, religiones y términos y dioses que se te olvidan al momento.

Otro de los problemas de “Snow Crash” radica en los personajes. Stephenson tiene mucha habilidad presentando personajes característicos, pero no sabe cómo desarrollarlos al máximo. Hay personajes muy carismáticos, como Ojo de Pez y los otros tres tripulantes de la balsa, de los que te gustaría leer más, pero Stephenson se los carga de un plumazo y para el lector es como si le cayera un jarrón de agua fría. Son personajes que dan mucho juego, tanto a nivel humorístico como para la trama, y a Stephenson solo se le ocurre matarlos y dejar solo al protagonista, que no es capaz de aguantar la función a partir de aquí. Lo mismo ocurre con las subtramas más interesantes, como la de los Feds y la madre de T.A. o la de Hiro y su trabajo como repartidor de pizza, que quedan cortadas de cuajo y te da la sensación de que te han dado a probar la miel y te la han quitado de la boca. En cambio, no escatima en longitud cuando se trata de hablar sobre Ashera y la trama principal de los hackers neurolingüisticos y la conexión con la cultura sumeria, harto aburrida y que solo hace que enlentecer el ritmo. O la inacabable infiltración de Hiro en la Almadía, una retahíla de escenas de acción mil veces vistas y que aburren.

Pese a los altibajos que comento, que son una constante durante toda la novela, la historia se va deshinchando progresivamente hasta una conclusión harto simple y descuidada. Las tramas, que en apariencia eran muy complejas, se resuelven recurriendo a Deus ex machina que cantan demasiado, como que Hiro se saque casi de la manga el programa SnowScan que neutraliza el virus así por las buenas o que aparezca el perro robot de improviso para matar a Rife y sus secuaces cuando justamente iban a salirse con la suya. Eso no quita, sin embargo, que el inicio y el nudo sean lo suficientemente interesantes como para mantener al lector atrapado.

Aun así, Stephenson tiene un estilo de escritura sencillo y entretenido, y es capaz de soltar ironías, bromas y sutilezas en casi cualquier situación y he de reconocer que te ríes mucho en esos momentos. A la cabeza me vienen los capítulos de la balsa, cuando radiografía la situación en la que se encuentran, o cuando la madre de T.A. narra las medidas de seguridad que hay en la oficina de los FEDs. O cuando Hiro nos cuenta en qué consiste el trabajo de repartidor de pizzas de la Mafia o prácticamente toda la parte de T.A. Todas estas partes se sustentan gracias a su habilidad como narrador y a su gran capacidad para ambientarnos.

En conclusión, “Snow Crash” promete mucho más de lo que acaba ofreciendo. Una ambientación brutal, una gran capacidad de teñir la narración de humor y escenas muy potentes acaban siendo lastradas por un enfoque excesivamente serio de la trama principal y que la historia acabe tomando derroteros muy simplones y aburridos.

domingo, 26 de enero de 2014

[Crítica película]: "After Earth" de M. Night Shyamalan

¿Por qué espadas y no pistolas láser?
Leyendo muchas críticas en Filmaffinity sobre la obra general de M. Night Shyamalan, solo puedo llegar a una conclusión: que mola mucho cascarle un 1 a sus películas. Es el mismo placer que debe producir decir que Ben Affleck es uno de los peores actores que ha dado Hollywood o que Nicolas Cage no ha hecho ni una buena en toda su vida. Como no podría ser de otra manera, “After Earth” ha sido vapuleada hasta la extenuación y cuenta con tan solo un 4,5 en FA, mi guía de referencia. Es cierto que atrás quedan grandes películas como “Señales”, que reseñé aquí, “El Bosque”, “El sexto sentido” o “El protegido” y que el director está en horas bajas, pero ¿es “After Earth” tan mala como asegura la crítica? No, no lo es. ¿Está a la altura de sus grandes éxitos? Ni mucho menos.

“After Earth” parte de una premisa sencilla: el general Cypher Rage (Will Smith) y su hijo Kitai (Jaden Smith) viajan en una nave espacial que transporta un monstruo muy peligroso, con el objetivo de estudiarlo. Durante el viaje una lluvia de meteoritos hace que tengan que desviarse de la ruta prevista y acaben estrellándose en la Tierra, un lugar inhóspito y hostil que hace tiempo que los humanos no pisan. Puestos ya en antecedentes, conozcamos qué opinan los críticos. Aviso que esta crítica no es una crítica de las que suelo hacer; M. Night Shyamalan se merecía que rompiese una lanza a su favor.

“Simple y llanamente, esta es una de las peores películas del 2013” (Richard Roeper: Ebert & Roeper)

No, no lo es. Es entretenida y para pasar el rato. Cumple su función. A la mente me vienen otras candidatas a peor película; ahí está el pastiche infumable de "Riddick" (que reseñé aquí) o la malísima "Jack el caza gigantes" (que reseñé aquí) para atestiguarlo. Éstas si que no se sostienen por ningún lado.

"Aunque esté destinada a ser trepidante, "After Earth" resulta un esfuerzo adormecido (...)" (Claudia Puig: USA Today)

Vale, no es la película más épica que haya visto. Es cierto que visita lugares comunes y acaba ofreciendo una versión pobre de los mismos. Es cierto que la huida de los monos, el picado de Jaden cascada abajo o el combate final contra el monstruo no son escenas tan épicas como para emocionar, pero generan el suficiente interés como para querer saber qué es lo que ocurrirá a continuación, por muy previsible que sea.

“La película parte de un concepto tan básico como un videojuego, y se queda en ese concepto, y sin sorpresas” (Owen Gleiberman: Entertainment Weekly)

Vale, reconozco que se limita a ir de A a B y de B a C sin muchas más pretensiones que esas. ¿Pero no ocurre lo mismo con otras películas con más acogida? ¿No es un modelo que la crítica ha alabado en otras ocasiones? Salvando las distancias, ¿no es el modelo al que recurre “Gravity” (que reseñé aquí)? En mi opinión, “After Earth” peca de un planteamiento excesivamente sencillo y trillado, visto cientos de veces antes, pero eso no quita que la aventura tenga cierto enganche y entretenga. En este sentido, se le podría haber exigido algo más de complejidad, que el objetivo de los protagonistas no fuese tan sencillo como llegar a X lugar y ya está. Se echa en falta que haya algo más una vez Jaden consigue llegar a la baliza y luego derrotar al monstruo. Algo que se desmarque del sendero de la previsibilidad. Pero no lo hay.

“Shyamalan firma en “After Earth” un calculado plan hacia el suicidio artístico (…) Todo en esta fantasía distópica de tintes espirituales rechina. Duelen los dientes. Nada encaja" (Luis Martínez: Diario El Mundo)

¿Cómo que nada encaja? A mí me da que todo encaja, y demasiado bien. El problema de “After Earth” es que no deja nada libre a la imaginación del espectador. La historia no se complica. Hay escenas que quieren generar tensión, pero por lo general tienes la sensación de que todo se resolverá bien. La única trama que genera dudas sobre su desenlace es la relacionada con Will Smith y su herida en la pierna; dudas de si sobrevivirá el tiempo suficiente para ver la patrulla de rescate. Y aquí, amigos míos viene el error garrafal de la cinta. Dejando a un lado que hubiese preferido que Will Smith la palmara y así generar un mayor dramatismo en consonancia con lo que estamos viendo, todo es muy abrupto. Justo después de cargarse al bicho, la cámara hace un fundido en negro para inmediatamente después situarnos en el interior de la nave de rescate, con Will Smith curado y todos tan felices. Hubiese sido preferible alguna escena intermedia mostrándonos a padre e hijo confesándoselo todo y perdonándose mutuamente, pero Shyamalan corta todo dramatismo y fin a la historia.

"Si algo flojea es la actuación de los Smith, probablemente demasiado preocupados el uno por el otro (...) Lo peor de «After Earth», además de ser tan previsible, es que la podría haber dirigido cualquiera" (Federico Marín Bellón: Diario ABC)

Es cierto que Jaden Smith actúa pésimo tirando a malo, pero Will Smith está bien en su papel de tipo serio. El papel exige seriedad y ausencia de sentimientos, y eso es lo que ofrece Will Smith. Y sí, "After Earth" podría estar dirigida por cualquiera, pero de vez en cuando encontramos destellos del genio, como los planos que solo abarcan el rostro del personaje o algún que otro diálogo, como cuando Will le dice a su hijo que tener miedo es opcional, que el riesgo siempre está ahí y es mejor afrontarlo con valentía. 

Sin citar a nadie en concreto, también está muy extendida la idea que la frase que dice Will Smith “El peligro es muy real, pero el miedo es una opción” es propaganda cienciológica, pero yo ni me enteré. Me lo tomé como un: enfréntate a tus miedos; si sacas lo mejor de ti es posible que consigas cosas que ni siquiera te planteabas conseguir. Es un tema que siempre me gusta ver. Sí, es cierto que está metido con calzador. Que se nota demasiado. Que lo han metido en los diálogos, tal cual, sin disimularlo. Pero de ahí a decir que es propaganda…será que lo es para los conocedores de los estatutos de la cienciología y aun siéndolo, dicha frase no es tan nociva como para que salten alarmas.

“Quizá el peor filme hasta la fecha del cineasta (…) una película tremendamente aburrida, previsible y sin ninguna gracia más allá de algunos impactantes efectos visuales” (Carmen L. Lobo: Diario La Razón)

No, no es la peor película de Shyamalan. Tampoco es la mejor, ni mucho menos. No aburre, pero sí es cierto que es muy previsible. Tiene alguna que otra escena interesante y en conjunto configura un entretenimiento palomitero pasable.

viernes, 24 de enero de 2014

[Crítica película]: "12 años de esclavitud" de Steve McQueen

Aun así, me quedo con el enfoque de
Tarantino
Una de las favoritas para esta edición de los Oscars es "12 años de esclavitud" y ya estaba tardando en verla. Ya solo me quedan 7 más para completar el cupo, pero ya he visto dos de las favoritas, ésta y "Gravity". Después de ver "12 años de esclavitud" y haber leído las buenas críticas que está recibiendo, está claro que es carne de cañón para ganar el Óscar, pero ¿es tan brillante como dicen o no es para tanto? Pues bien, es buena, pero con sus fallos.

La película nos transporta al año 1850, cuando la esclavitud era una práctica legal en Estados Unidos, y nos cuenta la historia de Solomon Northup (Chiwetel Ejiofor), un músico negro libre que un buen día es engatusado por un par de farsantes, separado de su mujer y sus hijos y vendido a unos esclavistas. Después de ser torturado y vendido, pasará 12 largos años esclavizado para distintos amos de plantaciones sureñas, trabajando en condiciones pésimas y sin poder confiar en nadie. Como retrato de la esclavitud es inmejorable. Ofrece el punto de vista contrario al que había optado Tarantino con su "Django desencadenado", y que también funcionaba a la perfección retratándonos, con un humor muy, muy negro (no, no estoy forzando ningún chiste), cuán difícil era la vida para los afroamericanos en Estados Unidos antes de la Guerra de Secesión. En "12 años de esclavitud" el retrato es serio, crudo y necesario. Películas como esta cumplen un doble propósito: concienciar en temas relacionados con el racismo y descubrir algo más de una época muy oscura de los Estados Unidos. McQueen opta por mostrarnos de mil y una formas de lo que eran capaces los blancos; muestra la amplia gama de esclavistas que poblaban los estados del sur, desde lo más perversos, como Edwin Epps (Michael Fassbender), hasta los más moderados, pero que sin embargo seguían apuntados al carro de la esclavitud, como Ford (Benedict Cumberbatch), pasando por el comerciante que los vende como si de mercancías se tratasen (Paul Giamatti) o el que simplemente no es capaz de tolerar que puedan llegar a ser mejores que él (Paul Dano). Y luego está Bass (Brad Pitt), que simboliza aquella minoría que estaba en contra de la esclavitud. Y eso sin olvidar el punto de vista del esclavo, desde aquellos resignados hasta los que pasan a ocupar un estatus similar al de los amos blancos y manteniendo el mismo statu quo. Intenta tocar todas las partes implicadas y lo hace bien.

Además, McQueen es capaz de generar escenas muy potentes por su gran habilidad con la cámara. Es un genio mostrando escenas sufridas, en mostrarnos de mil y una maneras las emociones de sus personajes con tan solo enfocarles la cara. La parte en la plantación de Fassbender es de lo mejorcito de la película, con pasajes verdaderamente angustiosos, como la famosa escena del látigo o cuando Fassbender va a la cabaña de los esclavos acusándole de estar escribiendo una carta. También están muy bien las partes que transcurren en la plantación de Cumberbatch, como cuando Dano está cantando la canción o cuando cuelgan a Ejiofor. En esos momentos no puedes moverte de la butaca y es imposible no emocionarse. Además, la fotografía y el apartado técnico están a buen nivel y deja estampas bastante potentes, como el plano secuencia de Ejiofor ahogándose en la soga o las escenas de los esclavos cantando mientras trabajan en la plantación.

Sin embargo, uno de los problemas de "12 años de esclavitud" radica precisamente en su título. En teoría transcurren 12 años entre el inicio y el desenlace, pero nunca tienes la sensación de que transcurran realmente. La narración es demasiado episódica y faltan conectivos temporales de algún tipo que transmitan la sensación de que todo ese sufrimiento es prolongado en el tiempo. Cuando Ejiofor deja la plantación de Cumberbatch, da la sensación de que automáticamente está en la de Fassbender y si nos guiamos por las cosechas, parece que solo pase allí un par o tres de años. Es cierto que luego vemos a Fassbender con una niña crecidita y que podemos intuir que es la hija de N'yongo, pero no te acabas de creer que entre la escena de antes y ésta hayan pasado tantos años, cuando cinematográficamente hablando solo han pasado cinco minutos y no hay ningún hecho ni marcador temporal que diga que el salto es mayor. Es un fallo menor, en mi opinión, pero que altera la estructura narrativa de la película y confunde al espectador.

Y el otro problema es lo descuidados que están la mayoría de personajes. Las actuaciones son increíbles y todos cumplen con su cometido a la perfección, tal y como he comentado antes, pero McQueen descuida de imbuirles algo que haga que te involucres más. En parte es porque la mayoría tienen papeles circunstanciales y que no duran más de quince minutos, como es el caso de Pitt o Giamatti, y es imposible desarrollarlos en profundidad, pero también ocurre con los personajes principales. Ejiofor está increíble en su papel, te crees su sufrimiento, pero a la vez no acabas de empatizar con su personaje porque McQueen se limita a mostrárnoslo sin saber muy bien que siente o sin que diga ni media. Sufre y sufre, pero no hay nada más; se focaliza tanto en mostrárnoslo abatido, frustrado y siendo víctima de palizas y demás que parece que el personaje no sea nada más que eso. Faltan verdaderos momentos donde veamos las interacciones de éste con los demás esclavos, con los capataces, más allá de las situaciones sufridas. Y lo mismo ocurre con N'yongo; sufres por ella, pero no acabas de implicarte del todo por lo esporádicas que son sus apariciones y lo poco desarrollado que está su personaje. Pese a ello, las actuaciones es uno de los aspectos fuertes de la película y que hace que el proyecto gane enteros. Pero McQueen peca de distanciarse demasiado de los personajes.

Los efectos de sonido y la BSO están a buen nivel; Hans Zimmer vuele a firmar un más que correcto trabajo y que deja algún que otro tema remarcable, como "Solomon", y que podéis escuchar a continuación:

 

En conclusión, una película buena, con unas actuaciones sobresalientes, un tema realmente interesante y que deja escenas de gran intensidad visual. Pero eso no quita que los personajes estén poco desarrollados y que no acabes de implicarte, o que el ritmo narrativo no sea el adecuado. Pese a ello, la recomiendo.

martes, 21 de enero de 2014

[Crítica serie]: "Sherlock" 1ª temporada

¿Qué pinta el personaje sacado de Aladín
que lucha con Sherlock al inicio del segundo
capítulo?
Lo que voy a comentar a continuación va a levantar muchas ampollas. Nunca me ha interesado mucho el tema de Sherlock Holmes. Ya está, ya lo he dicho. Solo leí “El sabueso de los Baskerville” en el instituto y me gustó, pero no despertó tanto interés como para que quisiese adentrarme en el mundo del mítico detective. Tampoco he visto sus innumerables adaptaciones, más allá de la entretenida versión de Guy Ritchie, así que he visto la primera temporada de “Sherlock” desde la más profunda de las ignorancias. Tiene muy buenas críticas, pero no creo que sea para tanto. Como apunte final antes de entrar en la discusión, quiero comentaros que en esta crítica he invertido el orden habitual que suelo emplear en todas mis críticas, empezando por los personajes y terminando con la trama y el guion. Ya lo entenderéis.

Los puntos fuertes de esta adaptación son dos y reciben el nombre de Benedict Cumberbatch y Martin Freeman. El primero está genial en el papel de Holmes y el segundo, como doctor Watson, le va a la zaga. Los dos hacen una buena pareja y sus interacciones son lo mejor de la serie. Están plagadas de diálogos mordaces, humorísticos y entrañables. Despiertan tanto carisma que sostienen la función a buen nivel aunque el guion no siempre esté tan inspirado como debiera. Cumberbatch es excéntrico, brillante, frío pero a la vez cercano, y Freeman es un buenazo, el perfecto contrapunte para que la relación no se vaya a pique. Y luego están los demás personajes, que cumplen muy bien con su papel, aunque sin ser nada destacables para el desarrollo de la trama. El hermano de Holmes, Mycroft (Mark Gatiss), no está mal, pese a lo insustancial de su personaje, porque si te detienes a pensarlo no pinta nada; la novia de Watson (Zoe Telford) es casi un florero y el detective Lestrade (Rupert Graves) no va más allá de lo que se espera de un detective normal y corriente. Ah sí, me olvidaba del neurótico Moriarty (Andrew Scott); leyendo las críticas que corren por ahí poniéndolo verde no puedo hacer otra cosa que pensar que no hemos visto lo mismo. Dejando a un lado mi profunda ignorancia en el campo de las novelas y demás adaptaciones del detective, a mí sí me ha convencido.

Ahora bien, el problema viene con la manera en que se resuelven los casos. En el primer capítulo no es tan acentuado, pero en el segundo y en el tercero es exagerado. Encadena deducción tras deducción a velocidad de vértigo, sin dejar tiempo a pensar al espectador. Aunque tampoco ganarían nada dándole tiempo. En muchos casos las pistas para resolver el enigma no nos son presentadas hasta la resolución; y cuando las conecta, lo hace de una manera harto rocambolesca. A la cabeza me viene cómo descubre que el cuadro de uno de los casos del tercer capítulo es falso. Lo descubre porque hay un puntito que corresponde a una estrella que en la época en la que se pintó el cuadro no se podía ver en el cielo. Venga ya. Es demasiado rebuscado y por muy deductivo que seas, si no eres un experto en arte, no llegas a la conclusión ni a tiros. Entiendo que esa es la gracia de la serie, la de tener un método deductivo muy desarrollado, pero no para de sacarme de la historia. Y luego está el hecho de que los casos parecen sacados de un capítulo ameno de CSI. Una cosa es que deduzca y la otra que conozca todas las variedades de polen de todo Inglaterra o que sepa qué bacterias hay en la suela de una zapatilla con solo echarle una ojeada al microscopio. Para eso ya tengo a Grissom y compañía.

Sin embargo, "Estudio en rosa", como ya he dicho, no es tan exagerado y configura un inicio de temporada más que notable. Las deducciones a las que llega continúan siendo puro Sherlock Holmes, pero hay enigmas que se pueden resolver si uno le da al coco (y que yo no he sido capaz de deducir, todo hay que decirlo). Te obligan a pensar, como cuando plantean quién podría ser la persona en la que han confiado todas las víctimas antes de suicidarse. Además, es el único capítulo donde el misterio es puramente detectivesco. "El banquero ciego" no hay por dónde cogerlo, con la mafia china, el ninja y el horroroso desenlace sacado de una mala película de 007; saltan de una deducción a otra a base de hechos fortuitos y cogidos por los pelos. También ocurre en "El gran juego" que, pese a lo interesante de su planteamiento, acaba siendo la resolución deprisa y corriendo de pequeños casos a cuál más retorcido e inexplicable que el anterior, como el del cuadro falsificado que he citado antes.

Finalmente, señalar que la BSO está varios peldaños por encima de la mayoría y ofrece temas notables; el mejor de todos, para mí, es el de apertura. Siguiendo con el apartado técnico, la fotografía y los efectos visuales (que aparezcan en pantalla el texto de las pistas o los mensajes del móvil) proporcionan a la serie una estética muy cuidada y original.


"Sherlock" es entretenida y los dos actores principales hacen un gran papel, pero los guiones del segundo y tercer capítulo están plagados de excesos que rebajan el listón ofrecido en el primero. Sin embargo, genera grandes dosis de entretenimiento, tanto como para querer continuar con estas modernas versiones de Holmes y Watson.

domingo, 19 de enero de 2014

[Crítica libro]: "La sangre de los elfos" de Andrzej Sapkowski

Él te mete de patadas en las asentaderas
y acabas volando por encima de los
tejados de esta villa, tan hermoso que
más de uno te ha de tomar por pegaso
No, no voy a daros la lata otra vez diciéndoos cuan increíble es Andrzej Sapkowski escribiendo y que ojalá algún día escriba tan bien como él. De eso ya os hablé en las dos críticas anteriores. En este tercer volumen de la saga de Geralt de Rivia quiero hablaros de la trama, porque sí, Geralt de Rivia deja atrás el formato de relato corto concatenado y salta a la narración lineal. Ya en la entrega anterior, de la que podéis leer la reseña aquí, empezaba a vislumbrarse de qué iba a ir la historia. La primera vez que lo leí me decepcionó. El esquema de las dos primeras entregas me gustaba y el cambio me desagradó. Lo dejé. Pero en esta relectura me he dado cuenta de cuan equivocado estaba. "La sangre de los elfos" es una excelentísima continuación de la saga.

Después de que Ciri y Geralt vuelvan a encontrarse gracias a las fuerzas del destino, Geralt decide llevársela a Kaer Morhen, el castillo donde antaño se formaban los brujos y que ahora no es más que un lugar en ruinas ocupado por los últimos brujos que quedan. Allí la entrenarán para el mundo, un mundo hostil que parece que está a un paso de otra guerra. Nilfgaard tuvo que retirarse al perder la batalla de Sodden y los reyes por encima del Yaruga no paran de conspirar. A la vez, mientras Ciri está entrenándose en Kaer Morhen, aparece un misterioso hechicero buscándola, extorsionando y asesinando a todo aquel que sepa algo de ella. La historia que nos plantea Sapkowski en "La sangre de los elfos" empieza a perfilarse como complejísima; hay conflictos por doquier entre reyes, elfos y otros seres no humanos, hay muchos intereses puestos en Ciri y hay un buen número de personajes que quieren echarle el guante y de los que prácticamente no conocemos nada. También hay profecías y fuerzas ocultas que giran alrededor de Ciri y el fin del mundo y que ni siquiera somos capaces de atisbar, y todo eso sin olvidarse de pintar un mundo y unas culturas más ricas si cabe de lo que ya veníamos viendo. Además, Sapkowski vuelve a demostrar que sabe generar escenas muy potentes y emocionantes haciendo uso de una buena combinación del diálogo (y de los distintos dialectos) y la acción. Es tal su dominio de esos dos aspectos, que la lectura se vuelve rapidísima y el ritmo se vuelve trepidante. En este volumen hay escenas muy potentes, como cuando Geralt y los demás miembros de la partida de Yarpen Zigrin se enfrentan contra los Scoia'tael, cuando Geralt se enfrenta a los hermanos Michelet y a Rience, la conversación que mantiene Jaskier con Dijkstra y Filippa, la reflexión de Geralt sobre los monstruos cuando va de viaje en barca, ver cómo Yennefer y Ciri estrechan sus lazos en el santuario de Nenneke o la conversación que mantienen los cinco reyes para decidir qué hacen con Nilfgaard y Ciri. Todas ellas son capaces de generar grandes niveles de tensión e interés. Y eso sin olvidar el humor marca de la casa; los diálogos siempre dejan margen a introducir el humor, ya sea aprovechándose del analfabetismo y la rudeza del pueblo o del ingenio poético de Jaskier, y rebajar en ocasiones la carga dramática.

Además, Sapkowski sabe cómo imbuir los temas que quiere tratar sin que estos resulten forzados. Un buen ejemplo es como usa el asunto de los Scoia'tael y el conflicto ancestral entre elfos y humanos para hablarnos de las guerras fratricidas, de las espirales autodestructivas que acaban afectando en última instancia a los inocentes. En este caso los no humanos tienen que enfrentarse entre sí por culpa del conflicto que han desatado los reyes, un conflicto que a todas luces les es ajeno pero que les empuja a escoger un bando y morir por él. Muestra a la perfección que en el fondo no hay un bando mejor que otro y que tomar partido por uno o por otro significa entrar en la espiral de odio. Sapkowski también habla del concepto de neutralidad, en boca de Geralt, y de lo difícil que es mantenerse al margen de todo.

Y luego están los personajes. Continúan siendo igual de profundos que en los relatos; Geralt continúa siendo duro por fuera y tierno por dentro, complejo y lleno de reflexiones interesantes ("un simplón buenazo y sincero" como dice Jaskier de él); Ciri está creciendo, ha dejado de ser una niña para convertirse en una adolescente, con todos los cambios que eso implica; Yennefer empieza a encariñarse de la niña y a verla como la hija que nunca tuvo; y luego está el gracioso de Jaskier, con su manera cómica de contar cosas.

Como apunte final sobre "La sangre de los elfos", es curioso ver cómo Sapkowski no acaba de desprenderse del esquema de relatos cortos; cada capítulo tiene un inicio, un nudo y un desenlace. Si no estuvieran conectados por determinados hechos de la trama, pudiera parecer que se trata de una extensión del sistema por el que optó en las anteriores entregas. Entre capítulo y capítulo suele haber un salto temporal más o menos considerable, como entre el tercero y el cuarto, por poner un ejemplo; da la sensación de que escoge solo aquellos momentos donde verdaderamente ocurren hechos realmente trascendentales, tanto para la evolución de la historia como para la evolución interna de los personajes, y deshecha cualquier transición que pudiera no aportar nada a la historia. Una opción que sin duda va como anillo al dedo a la historia que nos está contando.

En definitiva, estamos ante uno de los mejores libros de la saga. Sapkowski está a la altura del cambio que supone pasar de los relatos cortos a la trama lineal y lo hace ofreciendo todo aquello que lo hace un gran escritor. Personajes profundos, escenas muy conseguidas, un dominio perfecto de la acción y los diálogos y una gran habilidad para generar tensión. Muy recomendable.

miércoles, 15 de enero de 2014

[Crítica película]: "A propósito de Llewyn Davis" de Joel Coen y Ethan Coen

Seguid así hermanos Coen
Es casi un sacrilegio decir que "El gran Lebowsky" y "Fargo" me dejaron muy, muy frío. "Valor de ley" era una interesante incursión en el género del western, pero esperaba algo más. Las tres me aburrieron y no les vi el qué. Sin embargo, "Muerte entre las flores" y "No es país para viejos" me encantaron. Entonces, ¿en qué grupo se sitúa "A propósito de Llewyn Davis"? Por suerte, en el segundo. Es lenta, como las que he defenestrado antes, pero la historia, el personaje y el tema de fondo me atraparon de tal modo que salí muy satisfecho de la sala.

La nueva película de los hermanos Coen resigue la vida de Llewyn Davis (Oscar Isaac), un cantante de folk solitario que malvive tocando en los baretos más cutres del Greenwich Village de Nueva York y durmiendo en los sofás de amigos y conocidos. Quiere convertirse en un cantante de éxito, pero varias circunstancias hacen que se hunda cada vez más en la miseria. La película es lenta y entiendo que pueda llegar a aburrir, pero es esa clase de película donde cada escena cuenta para construir el puzle y esconde algún mensaje. Su punto fuerte es el poso reflexivo que deja durante y tras su visionado. Pudiera parecer a primera vista que "A propósito de Llewyn Davis" es el relato de un fracaso a nivel artístico, que perseguir el éxito en disciplinas que requieren esfuerzos a largo plazo es campo abonado para el fracaso. Llewyn lo intenta, pero fracasa una y otra vez y parece que no despega. Puede parecer que el tema de fondo es ese, el de: por mucho que perseveres en aquello que se te da bien, si no da ingresos, mal vas. Mejor dedícate a algo que de dinero, que te asegure la vida y da gracias por ello. Tal y como llega a insinuar en alguna ocasión su hermana o la decisión final de enrolarse en un barco para empezar a ganar dinero de verdad. Pero eso, en mi opinión, es malinterpretar la película. Isaac no fracasa en ese sentido. Él no consigue tirar adelante porque fracasa como persona, como ser humano. No consigue levantar cabeza, no se entrega con toda su alma, no se permite evolucionar. No ha superado el suicidio de su compañero y se ha enterrado en una profunda depresión de la que no logra salir. No es capaz de mantener una relación personal, buen ejemplo es la que mantiene con Jean (Carey Mulligan); tampoco le interesa, tal y como demuestran las escenas de cuando abandona el gato, cuando más tarde lo atropella y no corre a socorrerlo o cuando decide pasar de largo y no ir a Ankor, donde sabe que tiene un hijo. Se ha embarcado en una apatía de la que no puede ni quiere salir. Cuando viaja a Chicago y consigue audiencia con el dueño del local (F. Murray Abraham), éste le propone participar en un trío, para que mejore y saque lo mejor de sí, una opción que a todas luces representaría un paso adelante para el protagonista y para despegarse de los malos recuerdos y de la espiral autodestructiva en la que se halla sumido. Pero lejos de aceptar, rechaza la oferta, negándose a evolucionar como persona. 

Otro de los puntos que elevan la propuesta es la gran labor interpretativa del reparto. Oscar Isaac está increíble, su interpretación ayuda a que te metas en la historia de lleno, y no solo por su actuación, sino porque canta muy bien; los secundarios, pese a que hay algunos con papeles demasiado cortos y de los que te gustaría saber más, como Carey Mulligan, Garret Hedlund o John Goodman, todos cumplen muy bien y añaden su granito de arena en la historia. Hay escenas muy buenas, como la del viaje a Chicago, que se sustentan gracias a ellos.

Y otro punto a resaltar es la increíble banda sonora. Isaac canta muy bien y como buena historia de música, hay varios momentos para disfrutar de ella. Me sorprende ver películas donde la música es parte importante de la historia y sin embargo hay pocos momentos para detenerse y disfrutar de ella, tal y como ocurre, por poner un ejemplo, en "El último cuarteto" y, pese a que es una película notable, se echa en falta que la música aparezca más que en dos ocasiones puntuales. Da igual que no sea el tema central de la propuesta, pero si hay un cantante de por medio y la historia tiene como telón de fondo la música, esta debe aparecer en pantalla varias veces. Y en este sentido, "A propósito de Llewyn Davis" no decepciona. El folk es un género que me gusta escuchar y pasé un buen rato disfrutando de canciones como "Hang Me, Oh Hang Me" o "Fare Thee Well".


"A propósito de Llewyn Davis" no es para todos los públicos. Es posible que algunos le achaquen que es muy lenta y aburrida, pero si quieres disfrutar de un buen tema de fondo, de la música folk y de un personaje muy interesante, te la recomiendo.

lunes, 13 de enero de 2014

[Crítica película]: "King of Thorn" de Kazuyoshi Katayama

La respuesta a la pregunta del cartel no la
conoce ni el director
Hará un tiempo encontré un manga que tenía muy buena pinta y me compré todos los volúmenes. Solo eran 6 y parecía una buena alternativa entre tanta serie inconclusa. Tenía por nombre "King of Thorn" y prometía ser un shonnen de acción y aventuras con toques seinen bastante entretenido. El argumento pintaba bien: del día a la mañana, un virus desconocido, Medousa, empieza a provocar víctimas mortales alrededor del planeta. Para hacer frente a esta situación, una empresa privada decide criogenizar a 500 personas en unas instalaciones de alta seguridad para así poder garantizar que si el virus acaba con todo el mundo, al menos no se extinguirá toda la población; solo despertaran de su letargo cuando el virus haya sido erradicado, tanto si ha sido de forma espontánea como por el trabajo de los científicos. En caso de que todo el mundo muriese, hay una IA que velaría para hacer que solo se despertasen cuando el virus desapareciese. La protagonista es una de las personas que serán criogenizadas y, tal y como estaba previsto, la duermen y la criogenizan junto a los demás. Tras un tiempo indeterminado, todas las cápsulas salen de la criogenización. El problema radica en que las instalaciones están deterioradas, todo está cubierto de espino y hay varios monstruos dando caza a los supervivientes. ¿Tiene buena pinta, eh? Pues bien, a medida que uno va leyendo, ve como la idea se va deshinchando cada vez más y acaba tomando derroteros cada vez más absurdos. Leí hasta el tomo 5 y de ahí al Ebay.

Luego vi que habían adaptado el manga en formato película y pensé: al tener que condensarlo todo y revisar la historia original, quizás hayan puesto solución, de algún modo, a los problemas de la versión en papel. Entonces, ¿es la película de "King of Thorn" todo lo que no fue el manga? Pues sí y no. Uno de los problemas de "King of Thorn" es que la trama se embrolla demasiado; es imposible qua alguien no se vuelva loco con tantos giros. Cuando empiezas a habituarte a las circunstancias y a las premisas que parece que rigen la historia, ocurre algo y todo en lo que creían ya no es así. Pero el problema es que eso ocurre muy a menudo y a veces el cambio es tan repentino y prematuro, que ni siquiera llegas a asimilar la versión anterior. Y lo mismo ocurre con los personajes. Prácticamente todos acaban siendo algo distinto de lo que parecía que eran al inicio de la historia y hay algunos que dan tantos cambios que al final no sabes quién es realmente. Marco no sé si es un preso, un agente de la CIA, un soldado o alguien relacionado con todo el cotarro. O el niño. No queda claro qué papel tiene en la historia y es muy extraño que lo posea la inteligencia artificial que regula el castillo. Y eso sin contar la escena del final donde la IA deja caer, sin explicarlo bien, que cada superviviente ejercía un papel en la historia para poder desencadenar todo lo que ocurre en la historia. Y cuando llegas a ese punto, el embrollo es tal que prefieres no buscarle una explicación a eso.

Tantos giros y trampas narrativas hacen que la historia se vuelva inverosímil. Ya es difícil creer que hay individuos infectados que, lejos de morir, adquieren la habilidad de dar forma a los sueños. Puedes llegar a creerte que todo fuese una conspiración para experimentar con 500 personas en busca de alguna con tal habilidad. Pero no me creo que la protagonista sea en realidad una representación de los sueños de su hermana y que hasta el momento el autor nos haya engañado de esa forma, evitando en todo momento las pistas que nos harían pensar que hay algo que no cuadra en ese sentido o haciendo que la protagonista tenga flashbacks que, si te lo paras a pensar, es muy difícil que tenga si en realidad es producto de la imaginación de otro. También es muy casual que mientras están huyendo de los monstruos, ojo, por un castillo gigantesco, acaben encontrándose con el presidente de la compañía y les cuente toda la historia. O que al final resultase que había un montón de gente que sabía que todo era una conspiración y que estaban allí con segundas intenciones.

En el apartado técnico, la animación no siempre está a la altura. El diseño de los monstruos es ridículo, parecen Digimons, y se mueven con poca naturalidad. Se nota demasiado que están hechos por ordenador. Por todo lo demás, cumple. Y la BSO no está nada mal; el tema principal es bastante bueno y podéis oírlo aquí.

Pese a los aspectos negativos, sigue siendo mejor que el manga original. La explicación del cotarro sigue siendo la misma, pero en el manga se les va de las manos y optan por derroteros cada vez más ridículos. Aun así, la historia no se sostiene por ningún lado y hay tantos giros argumentales que hacen que la historia resulte inverosímil. No la recomiendo.

jueves, 9 de enero de 2014

[Crítica libro]: "La metamorfosis" de Franz Kafka

Pobre Samsa, salir de una prisión para
meterse en otra
Temor infundado es el que le tengo yo a los clásicos. Como ya comenté una vez, "El Quijote" me dejó secuelas de cuando el profesor de literatura castellana nos lo metía con embudo día sí, día también. Pero, por sorpresa mía, no hará mucho descubrí que los clásicos podían estar escritos con una prosa sencilla y disfrutarse del mismo modo que uno disfruta una lectura contemporánea. Esto me ocurrió con "El viejo y el mar" de Hemingway y con "El guardián entre el centeno" de Salinger, por poner dos ejemplos, y también he tenido la misma sensación leyendo "La metamorfosis" de Kafka, una lectura más que notable.

Gregor Samsa, sin comerlo ni beberlo, se despierta un día convertido en un escarabajo. Como no puede ser de otra forma, eso altera la estructura familiar y la relación que mantiene el propio Samsa con su padre, su madre y su hermana. Tras esta sencilla premisa se esconde una obra de la que se pueden sacar múltiples interpretaciones. En mi opinión, la metamorfosis del protagonista provoca una transformación en ambos sentidos; tanto la familia como él experimentarán un cambio que desvelará aquello que había estado oculto hasta el momento. En este sentido, la familia de Samsa se revela como lo que es: una panda de egoístas y aprovechados. Mientras Samsa trabajaba día y noche, ellos vivían sin preocupaciones. Un claro ejemplo es que ninguno de ellos trabajaba; el padre y la madre podían pasar el día en casa, sin preocuparse, y la hermana estudiar sin ni siquiera preguntarse de donde venía el dinero. En cuanto Samsa se convierte en insecto, se dan cuenta que la gallina de los huevos de oro se ha acabado, que ya no podrán mantener el estatus que llevaban hasta ahora. Y es ahí donde radica el infortunio de Samsa. Desde el primer momento, el padre ya se muestra abiertamente hostil e irritado por la perspectiva de volver a trabajar. La hermana, pese a ser la única que se preocupa de su manutención, pronto deja de atenderlo y de llevarle comida. Cuando las tornas se invierten, rehúyen hacerse cargo de él y dejan que muera solo en la habitación. E incluso llega un punto en que esperan que muera para liberarse. Liberación, cabe decir, que ni siquiera contempló Gregor cuando era él el que tenía que mantenerlos.

Por otro lado, el cambio también afecta a Samsa. Por primera vez en su vida, Gregor ya no tendrá que ocultar quién es realmente. Tal y como lo entiendo yo, "La metamorfosis" es en cierto modo un relato de liberación; Gregor ya no tiene que ser más quién se espera que sea, pues su estado actual ya no le permite continuar engañándose sobre quién cree que quiere ser. Ya no tiene que preocuparse por las apariencias ni por las reacciones de su familia. Esto queda bien ilustrado a través del cambio que experimenta a lo largo de la narración; al principio del relato actúa como había estado haciéndolo hasta el momento, excusándose continuamente por sus actos y preocupándose por las reacciones de los demás. Pero su nueva condición provoca que cualquier intento en este sentido sea estéril; por mucho que haga o deshaga, los demás no ven más allá del monstruo en el que se ha convertido. A medida que va comprendiendo su condición actual, dejan ya de importarle las reacciones de los demás, hasta el punto de darle igual cuanto ocurra en ese sentido. Pese a las circunstancias, la metamorfosis supone para Samsa punto y final de una existencia plagada de insatisfacciones y de deseos reprimidos.

En conclusión, "La metamorfosis" es una lectura más que recomendable. Se lee muy rápido, gracias a un estilo asequible, nada recargado y de ella se pueden extraer temas muy interesantes que se prestan a la reflexión. La recomiendo.

martes, 7 de enero de 2014

[Crítica serie]: "Dexter" 3ª temporada

Dexter se echa un amigo
Y "Dexter" continúa cayendo en picado. Después de una segunda temporada inferior a la primera, pero bastante solvente, hay pocas cosas que salven esto. Digamos que casi todo falla en esta tercera temporada, pero gracias a Dexter (Michael C. Hall) y sus devaneos morales, acaba consiguiendo el aprobado justillo. En esta ocasión, Dexter, en una de sus salidas nocturnas, decide acabar con la vida de Freebo (Mike Erwin), un peligroso asesino y narcotraficante que se salvó de su condena por asesinato. Dexter se infiltra en su casa y, para sorpresa suya, contempla como alguien ya está atacando a Freebo. Freebo consigue huir y el atacante, al percatarse de la presencia de Dexter, decide acabar con él. Tras un rato forcejeando, Dexter, en defensa propia, lo mata. Al día siguiente le asignan el caso y descubre que ha asesinado al hermano de un poderoso fiscal de Miami, Miguel Prado (Jimmy Stars). Dexter conoce a Miguel y se hacen amigos. Por primera vez en su vida, Dexter explora la posibilidad de tener un amigo íntimo con el que compartir sus secretos, con todas las complicaciones que puedan derivarse de ello. A la vez, aparece un nuevo asesino en Miami y que se dedica a desollar a todos aquellos que conocían a Freebo.

En esta temporada, por decirlo suavemente, hay fallos argumentales a puñados. Todo lo que envuelve la investigación del Desollador es harto estúpido. Desde el primer momento en que saben su verdadera identidad y obtienen toda su información, lo más lógico es que hubiesen registrado todas sus propiedades. Eso para empezar. En lugar de eso, las van descubriendo a medida que los giros del guion lo necesitan. Un ejemplo es el aserradero del final; no te crees que sea en el último capítulo cuando caigan en la cuenta que es ahí donde puede ser que se encuentre el Desollador haciendo de las suyas. Otro ejemplo de cuán estúpido es todo: después de rescatar a Antón (David Ramsey) de las garras del Desollador, en lugar de registrar todo el perímetro y, de ese modo, darse cuenta que a la vuelta de la esquina hay una cabina telefónica y que puede que el Desollador haya estado usándola, pasan del tema. Y no es hasta un capítulo más tarde y que Antón comenta que el Desollador le robó la calderilla que llevaba en el bolsillo que no se dan cuenta de que deben hacer un registro de las llamadas de la cabina. Y así continuamente. Y, como guinda del pastel, una vez muerto el Desollador (Dexter, sin que nadie lo vea, lanza el cadáver de un entarimado y en la caída, un coche de policía lo atropella) ya nadie investiga las circunstancias de su muerte y dan por hecho que se ha suicidado y punto. Lo resuelven con una frase ingeniosa y a otra cosa.

Y luego está la trama de Miguel Prado, que no tiene desperdicio. Hay incoherencias a punta pala. Eso sin contar que resulta harto inverosímil que, conociendo lo que hace Dexter, continúe interesándose por él de esa forma. Y que cuando se enemistan, no extorsione a Dexter amenazando con que lo contará todo a sus conocidos. ¿Por qué Miguel no hace eso y así tener collado a Dexter? Un auténtico misterio. Y más sabiendo que Dexter ya se había visto involucrado en la investigación del Carnicero de la Bahía en la temporada anterior y que, si volviesen a haber rumores de que Dexter es un asesino, todas las miradas se posarían en él. En lugar de eso, le amenaza con cosas que realmente no pueden afectarle directamente. Dejando a un lado este tipo de incoherencias, como os iba diciendo, la trama de Miguel tiene más agujeros que un colador y sería imposible recogerlos todos. Así que os comento solo tres:

- Una vez LaGuerta (Lauren Vélez) se da cuenta de que Miguel Prado podría ser el asesino y se lo confiesa a Dexter, ¿cómo es que LaGuerta no sospecha de Dexter cuando aparece Miguel muerto? Solo ellos dos sabían que era un asesino y, vaya usted por donde, al día siguiente de tener la charla, muere. Y encima todo el mundo se traga que ha sido el Desollador, un tipo que hasta el momento solo había matado a prostitutas y a narcotraficantes de poca monta.

- Cuando Miguel y Dexter empiezan con el juego sucio, ¿cómo es que la criada de Miguel deja que Dexter entre en el despacho de Miguel y hurgue en él como si nada? ¿Cómo es que la señora de la limpieza del hotel donde se aloja Miguel deja que un tío cualquiera entre en una habitación de hotel sin estar segura de que sea el ocupante de la misma?

- ¿Por qué Miguel mata a la abogada si todo el mundo sabía que se llevaban tan mal? ¿Por qué precisamente después de varias escenas donde se demuestra que Miguel la odia?

Y luego están otros fallos más pequeños, como que LaGuerta, como está dolida por lo de Ellen y Miguel, en el último capítulo le dé la placa a Deb (Jennifer Carpenter), ojo, porque ésta dice que antepone su vida personal al trabajo. Ves tú a cualquier reunión con tu jefe y suéltale eso, a ver qué te dice. O la trama de la Yuki Amano, que no es más que relleno puro y duro. Parece como que los guionistas se dieron cuenta de que estorbaba y la eliminaron de un plumazo. Vieron que hacer de Quinn un personaje turbio no llevaba a ninguna parte

Y luego está el eterno problema de los secundarios, que ya viene siendo marca de la casa. Los secundarios continúan hastiándome hasta llegar a extremos insospechados y no entiendo como no le ponen solución ya. No soporto a Batista; me cae gordo, con su supuesta bonachonería, profesionalidad y romanticismo de párvulos y su relación empalagosa con la de antivicio. Tampoco trago a LaGuerta, por tonta del bote y por lo repelente que es su amistad con la abogada. Ni a Ramon Prado, por ser tan arquetípico que asombra, siempre enfadado e impulsivo, ni Silvia, la mujer de Miguel, porque sus intervenciones siempre son para vendernos los beneficios y milagros del matrimonio. Tampoco te tragas a Amano, personaje superfluo como pocos y que no añade absolutamente nada. Ni Rita, la pelmaza número uno de la serie. Parece que todo lo que hace y dice sea puro e inocente hasta un extremo que repele. De aquí solo se salvan Dexter, que continúa dándole vida a una serie sin rumbo, y Deb, que me cae genial. Y, sorpresa, me gustan Quinn (Desmond Harrington) y Harry (James Remar), aunque este último siempre aparezca en un formato un tanto dudoso. ¿Es que Dexter está loco de atar? ¿Será esto relevante o no?

Dejando un lado todos estos puntos negativos, la serie aprueba gracias a Dexter y sus devaneos morales. El narrador en off continúa siendo un gran acierto y supone un soplo de aire fresco entre tanta trama secundaria prescindible. En esta ocasión, Dexter vuelve a explorar sus límites. Si en la segunda temporada comprendía que tenía un oscuro pasajero dentro de sí y buscaba la aceptación en Lila, en ésta va más allá y explora la posibilidad de compartir con alguien su manera de ser, es decir, tener un amigo íntimo con el que poder ser él mismo sin subterfugios. Como no, la cosa sale mal y es interesante ver cómo descubrirle a Miguel su naturaleza desencadena la corrupción del otro.

En conclusión, una temporada muy floja, cuajada de incoherencias y giros de guion imposibles y con un elenco de secundarios aborrecibles. Solo se salva Dexter, como viene siendo habitual, y es él el que hace que la serie no suspenda.

domingo, 5 de enero de 2014

[Crítica película]: "El Hobbit: La desolación de Smaug" de Peter Jackson

Alargando el chicle por la Tierra Media
Decir que “El Hobbit: Un viaje inesperado” carecía de la épica de la saga de “El señor de los anillos” no era engañar a nadie. Sin embargo, funcionaba como película de aventuras y era un entretenimiento más que entrañable para los seguidores acérrimos de las aventuras de Frodo (y también para aquellos que no lo fueran). Sobre todo si uno intentaba no pensar en la saga original. Pero, ¿ocurre lo mismo con “La desolación de Smaug”? ¿Es un entretenimiento, no digo a la altura de “Las dos torres”, por citar su homóloga, pero sí de la primera parte de “El Hobbit”? ¿Funciona como película? No a todos los niveles. Y por varios motivos.

En esta parte, Bilbo (Martin Freeman) y compañía continúan su viaje donde lo dejaron, hostigados por los orcos y otras fuerzas que quieren evitar que lleguen a la Montaña Solitaria y Thorin (Richard Armitage) recupere el trono que su abuelo perdió. La historia, tal y como os lo cuento en esta breve sinopsis, no tiene más. Es tan poco lo que tiene que contarnos que no da para una película de dos horas y cuarenta minutos. “Un viaje inesperado” ya pecaba de larga y en algunas partes ya se intuía que habían tirado demasiado de relleno, pero no había tramas que no aportasen algo a la historia; agradecías los consejos de Elrond discutiendo sobre El Nigromante, las peripecias de Radagast en Dol Guldur, el encuentro de Bilbo y Gollum en la caverna de los trasgos o la parte de Bilbo y los trolls.  Esas historias funcionaban y complementaban el viaje ofreciendo algo de dinamismo a la historia, para que no se estancase. Pero aquí hay muchas tramas que no funcionan o quizás funcionarían mejor si el metraje no fuese tan extenso; eso provoca que acabe importándome un comino la historia del enano herido, la elfa (Evangeline Lilly) y Legolas (Orlando Bloom), o el barquero caído en desgracia, o los habitantes del pueblo del lago. Tampoco me ha emocionado el encuentro entre Bilbo y Smaug (Benedict Cumberbatch), del que esperaba algo más que un simple correcalles demasiado alargado. Es una película que entretiene a ratos, pero no siempre lo consigue. Si Jackson peca de detenerse demasiado en muchos puntos donde no debería extenderse tanto, también peca de abreviar segmentos con mucho potencial, como el de Gandalf (Ian McKellen) y su viaje para descubrir qué está ocurriendo en Dol Guldur. A mí me hubiese gustado que Gandalf y Radagast hubiesen hablado más del Rey Brujo y de los Nazgul en los Túmulos Altos. Que hubiesen investigando más para descubrir qué ha sido liberado. Vislumbrar a qué tendrán que enfrentarse en un futuro. O que Gandalf y Sauron hubiesen dialogado un poco después de su combate. Pero eso no ocurre y solo hace que restarle emoción a pasajes que podrían dar para más.

Que la película fracase también tiene que ver con los personajes, que o bien no aportan nada o bien su papel es de escasa relevancia. No hacía falta meter a Legolas en la historia para atraer a los fans, ni mostrarnos a los gobernadores corruptos del pueblo del lago, ni la elfa y su endeble triángulo amoroso, ni el barquero, ni el cambiapieles, ni el sustituto de Azog, ni el propio Azog si me apuras. Ni darle tanto protagonismo al enano herido. Gandalf, sin duda el personaje más atractivo de la función, sale muy poco y Bilbo, a excepción de su parte con Smaug, no es más que un secundario enterrado entre todos esos secundarios prescindibles. La mayoría son copias muy baratas de los personajes de “El señor de los anillos” y se nota. Intentan que Bardo (Luke Evans) se parezca a Aragorn y no le llega ni a la suela de los zapatos, o que Legolas esté al mismo nivel que en la saga original o que Thorin tenga los mismos dilemas morales que tuvo Boromir cuando amenazaba a Frodo con robarle el anillo. Aun así, los enanos resultan graciosos, sobre todo Balin, Gandalf y Bilbo se mantienen como los más carismáticos de la función y Smaug tiene su aquel. Son precisamente aquellos que salen menos los que hacen que la película no decaiga.

Y luego está la ausencia de épica. Es entretenida, pero no hay nada emocionante, nada que te erice el vello. En la primera parte me gustó la escena de Thorin bajando del árbol en llamas para enfrentarse a Azog y me sobrecogió la primera aparición de El Nigromante en Dol Guldur. Pero aquí no hay nada que te diga que estás viendo algo grande. La lucha contra Smaug no tiene nada de especial, ni la infiltración tan burda de Gandalf en Dol Guldur, ni todo el segmento en la ciudad del lago. Solo se salva la escena de los enanos bajando por el río metidos en los barriles mientras los orcos y los elfos luchan entre sí. Ese fragmento es divertido y es donde Jackson saca lo mejor de sí.

Sin embargo, no todo es malo. La ambientación es brutal y te transporta automáticamente a la Tierra Media; la gran variedad de parajes ayudan a transmitirnos la sensación de que lo que están llevando a cabo es un gran viaje. Las panorámicas son un deleite visual y los efectos especiales están a buen nivel, aunque con algunos peros. Smaug es el dragón más currado que he visto nunca y la escena de los barriles está muy bien llevada, pero en ocasiones los efectos no estaban tan pulidos como debieran estar por la época que corre. El oro fundido tiene un acabado de videojuego pobre que canta mucho y el movimiento de algunos personajes, en especial el de los orcos, no es natural. Por poner un ejemplo; cuando se mueven alrededor del río en la escena de los barriles, hay orcos que cuando son tragados por el agua, desaparecen de golpe, como si hubiesen borrado el personaje con un click.

Por todos los argumentos que he dado pudiera parecer que la película no merece el aprobado, pero no es así. Entretiene, como película palomitera que es, pero no resiste la comparación con sus antecesoras; no es una digna sucesora, ya no digo de la saga original, sino de "Un viaje inesperado". La trama, los personajes y la épica se resienten al querer alargar el chicle más de lo normal.

jueves, 2 de enero de 2014

[Off-topic]: "Propósitos para 2014"


Como bien sabéis, soy de llenarme la boca con proyectos megalíticos y que luego no soy capaz de cumplir. Fijaos en los retos que me marqué y que misteriosamente han desaparecido del blog. Pero así funciono yo, oye. En esta entrada, como no, voy a dejar constancia de lo que tengo previsto hacer este 2014. Es muy probable que algo se quede colgando, y estoy seguro que estaréis ahí para señalármelo. Pero antes de nada, quiero hacer un poco de balance de cosas que me propuse hacer hará exactamente un año.

Para haceros un pequeño resumen, dije que leería 60 libros y, bueno, me quedé en 43. Es una buena marca, teniendo en cuenta mi hábito lector más bien lento. Hará unos años solía leer a temporadas. Podía estar unos meses sin parar de leer y otros tantos sin tocar un libro. Para que os hagáis una idea, 2011 fue un año poco lector; solo leí 4 libros. En 2012 ya pasé a los 11 y este 2013 a los 43. ¿No está nada mal, eh? A ver, tampoco es cuestión de competición. Me lo he pasado genial (unas veces más y otras menos) leyendo todos esos libros y eso es lo que cuenta al fin y al cabo. Qué os voy a contar que no sepáis. También me dije a mi mismo que leería 5 series manga y, bueno, aquí no es que me haya quedado corto, sino cortísimo. Solo he empezado dos series y las dos las tengo en stand by, con apenas dos o tres volúmenes leídos de cada una. El que casi cumplo es el reto de ver 5 series anime: me he quedado en 4, que tampoco está nada mal.

Y en plan más personal, dije que procuraría ponerme a tope con el máster y que me lo sacaría sin ningún problema. Así fue, así que en este punto me doy por satisfecho. También que procuraría encontrar trabajo de profesor; pese a no haberlo conseguido, sí que encontré un trabajo temporal que me ha ido muy bien para mantenerme durante el otoño y el invierno. En el aspecto más literario, dije que escribiría un libro y lo publicaría, y ahí si que no he cumplido. Pero estad atentos a mis propósitos para 2014. Y para acabar, dije que viajaría como mínimo dos veces, y así lo hice. Fui a Roma y a Londres.

Y ya sin más preámbulos, aquí tenéis:

PROPÓSITOS PARA 2014

1. Primero de todo y más importante, escribir una novela y tenerla lista para enviarla a editoriales. De hecho, me voy a poner mañana mismo. Llevo un mes planificándola, que es lo que me va a mí, haciendo fichas de los personajes más importantes y estableciendo la secuencia de escenas o escaleta. He delimitado el mundo en el que se moverán los personajes, la historia de ese mundo y otras muchas cosas. Las suficientes para sentirme cómodo al empezar la novela. Eso no quiere decir que lo tenga todo pensado, pero sí tengo una hoja de ruta para no perderme. Esa es la principal diferencia respecto la novela que empecé el año pasado con el NaNoWriMo de Julio; me perdí mientras escribía y me di cuenta de que aquella historia no daba para mucho. También me di cuenta de que lo mío es planificar y solo por eso, ya valió la pena.

2. Relacionado con el punto anterior, publicar los cuentos que escribí durante meses antes de ponerme a planificar la novela. Son primeros y segundos borradores y un par han quedado descartados. ¿Por qué? Porqué en teoría tenían que ver con el mundo de la novela que escribiré y al planificarla, algunos de ellos ya no encajan en dicho marco. Y otros tengo la intención de transformarlos en capítulos de la novela. Así que aún tengo faena puliéndolos y escribiendo de nuevos, tarea que dejaré para cuando acabe el primer borrador de la novela. Y si todo va bien, autopublicarlos por Amazon u otra plataforma que me convenza antes de fin de año. Como ya os he dicho, soy de proyectos megalíticos.

3. Dejando a un lado la parte de la escritura, también quiero ir más al cine. ¿Qué es eso de mirar la gala de los Óscar y no haber visto ni la mitad de las nominadas? Me encantan las películas e ir al cine es una de las experiencias que más disfruto. La cuestión es que no me queda nada cerca; en el pueblo donde vivo no hay cine y no siempre me es sencillo desplazarme hasta la ciudad más cercana. Así que este año que viene voy a intentar ir al cine como mínimo dos veces al mes.

4. Pese a que mi ritmo de publicación creo que está bastante bien, quiero incrementar el número de entradas del blog. Normalmente me muevo alrededor de las 3 entradas por semana; a veces escribo un día y luego estoy dos inactivo. Quiero acabar con eso y escribir un día sí, un día no. Quiero escribir más críticas, entrevistar a más escritores noveles y hablar de lo que me plazca.

5. Refiriéndome otra vez a los retos que he comentado al principio de la entrada, quiero redefinirlos. Leer 60 libros se antojaba un disparate, al menos para mí, y más disparate será si vuelvo a marcármelo. Así que este año rebajaré la cantidad a 50, que creo que es más asequible viendo mi progresión. No voy a marcarme ningún reto para leer manga; no tengo tiempo para ello. Leeré al ritmo que sea, y punto. Y referente a las series de animación, me gustaría ver más de 5. No voy a decir nada de las series de carne y hueso; veo muchas y así va a ser este año.

6. Y luego están los minipropósitos. Quiero practicar más deporte. Suelo ir a correr, pero aún no lo he interiorizado tanto como para convertirlo en una rutina. Y con la llegada del frío me he vuelto más aperiódico de lo que me gustaría. Así que saldré a correr, como mínimo, 5 días a la semana. Para liberar tensiones y esas cosas. También quiero ser más activo en los foros a los que soy asiduo y en las redes sociales. Me gusta comentar en Ábrete Libro y Goodreads, pero no siempre tengo tiempo y me quedo con las ganas de participar mucho más de los debates y miniclubs. Así que este año me pasaré más por ellos. Y para acabar, también quiero mejorar a nivel social y prometo que contestaré los correos electrónicos y mensajes varios más rápido. Tampoco estaría mal encontrar un trabajo acorde a lo que he estudiado, o que sea estimulante y, ya de paso, bien pagado. Por desear, que no quede.

Estos son mis propósitos para este 2014. ¿Cuáles son los vuestros?

miércoles, 1 de enero de 2014

[Off-topic]: "Las peores series del 2013"


Vale, y ahora es el turno de las peores series del 2013. Las integrantes de este ránking no son tan malas como pudieran parecer por el simple hecho de entrar en él. Para que os hagáis una idea, solo los tres primeros puestos los ocupan series o temporadas realmente flojas e, incluso, malas. Y que no os recomiendo. Pero la 4ª y la 5ª posición la ocupan series que, si bien están muy lejos del excelente, tampoco son tan nefastas como para negarle a nadie su visionado. Siempre, para saber más sobre el porqué de estas decisiones y sus matices, consultad las críticas que escribí de ellas en su momento.

Y sin más dilación,

LAS PEORES SERIES DEL 2013

5. "The Walking Dead" [3ª temporada], porque no puedes pretender alargar tanto el chicle y querer mantener la calidad. Es cierto que empieza bien, pero pasados los 5 o 6 primeros capítulos, se deshincha tanto que los demás solo son una sucesión de los mismos esquemas, repetidos una y otra vez. Porque estaba hasta los cajones de los viajecitos entre Woodbury y la prisión, de ver una y otra vez al Gobernador haciendo cosas mú malas y a los demás personajes haciendo demasiado de ellos mismos. Y porque estaba cansado de ver capítulos donde no ocurría nada. Aquí tenéis la crítica.







4. "Beck: Mongolian Chop Squad", porque no puedes desaprovechar de esa manera un manga de temática musical sin potenciar correctamente la parte musical. Es cierto que no paran de hablar de música y de ensayar, pero a la hora de la verdad poca ves y siempre interpretada por los actores de doblaje que, lo quieras o no, cantan regular. Porque abrevian y pasan demasiado rápido en momentos en los que estaría bien detenerse un rato más y porque se alargan en exceso en aquellos aspectos más trillados. También porque el dibujo es regular la mitad de las veces y pésimo en la otra. Si quieres saber más, aquí puedes leer la crítica que escribí.






3. "Homeland" [2ª temporada], porque el bajón es tan impresionante que darle un 5 es regalarle el aprobado. Porque mosquea que una serie que había empezado tan bien con su primera temporada acabe firmando una segunda temporada con el único objetivo de embolsarse más dinero, y que no cuide todos los aspectos que hacían de la primera una serie sobresaliente. Porque añadir tramas y personajes de relleno solo hace que desgastar la serie, y no hacerla mejor ni más profunda, hasta el punto de conseguir que los personajes que te gustaban acaben cayéndote gordos y la trama que antaño te interesó acabe por importarte un comino. Tanto que ya no veré la 3ª temporada. Para saber más de este fiasco, leed aquí la crítica.





2. "Roma" [2ª temporada], VÉANSE LAS MISMAS RAZONES EXPUESTAS EN EL PUNTO ANTERIOR. En este enlace, la crítica ampliada.












1. "Mirai Nikki", porque es una M. Porque la idea es genial y la arruinan de una forma digna de estudio. Porque no puedes mezclar géneros y quedarte tan pancho, cogiendo solo los clichés y los puntos negativos de cada uno de ellos. Porque quiere ser polémica y acaba pecando de exagerada y la animación no es nada del otro mundo. O no está tan cuidada y detallada como debiera por los tiempos que corren. Y porque los personajes protagonistas son tan repelentes que les pillas manía y todo lo que ocurre no podría estar más manido. Todas las razones por las cuáles "Mirai Nikki" es una serie fracasada las encontraréis aquí.