domingo, 21 de diciembre de 2014

[Crítica película]: "Exodus: Dioses y reyes" de Ridley Scott

Ostras, pero que tornados más guapos

Casi que lo más emocionante de toda la
película es ver que está dedicada a
su difunto hermano
Vaya por delante que no voy a analizar la parte correspondiente a las religiones ni voy a meterme en anacronismos y aspectos históricos vulnerados. No voy a quejarme sobre si dios existe ni voy a meterme con la película por unos motivos que no vienen a cuento. Porque, al fin y al cabo, "Exodus: Dioses y reyes" tiene otros muchos errores que la hacen fracasar y que no tienen que ver con ninguno de estos aspectos que he citado.

Para los que no quieran leer toda mi crítica, voy a resumir en un párrafo que es lo que convierte "Exodus" en una alternativa poco recomendable: que el guion es una chapuza ramplona y el desarrollo de personajes, si exceptuamos a la pareja protagonista, es nulo tirando a vergonzosamente inexistente. Esos son los dos aspectos principales que echan por tierra una producción que lo tenía todo para llegar a convertirse en un entretenimiento de alto nivel y que, por culpa de eso, solo lo es en contadas ocasiones.

El guion es de lo más convencional y poco pulido que he visto en mucho tiempo. Las escenas no pueden ser más obvias, más sencillas y más previsibles. Sabemos en todo momento cómo irá todo: hermanos opuestos que viven en el bando "malo"; hermanos que parecen muy unidos empezarán a separarse por culpa de la ambición del hermano "malo"; a este último no le faltará tiempo para exiliar al hermano "bueno" mientras él se hace con el control del bando "malo"; el hermano "bueno" dará con la Verdad, se quitará la venda que le tapaba los ojos, descubrirá cuál es el lado bueno y descubrirá también que la vida sencilla lejos de los lujos es la mejor; y, finalmente, aunque es un recién llegado liderará el lado "bueno" y acabará derrocando a su hermano "malo". Punto y final. Es cierto que el relato del que parte es el que es, pero hay muchas maneras de darle un nuevo enfoque y desempolvar los esquemas. Obviamente, el protagonista tiene que casarse de la forma más convencional posible, que ya huele a rancio, y tiene que rodearse de los mismos personajes tópicos unidimensionales de siempre: la mano derecha que le seguirá a todas partes, el mentor que le revela la Verdad, etc.

Y luego están los personajes. De la mayoría de ellos no me atrevo ni a tildarlos de secundarios, porque la mayoría ni tienen relevancia alguna para la historia ni unas líneas de diálogo como para que puedan expresarse; muchos desaparecen sin uno darse cuenta, como es el caso de Sigurney Weaver, quizás el ejemplo más bochornoso de la película, y otros están ahí por su cara bonita sin aportar más que el extra de su lado, como es el caso de los desaprovechados Aaron Paul y Ben Kingsley. Del plantel solo se salvan un Moisés y un Ramsés de los que sí entendemos su evolución y que, a la par, están interpretados excelentemente por un siempre brillante Christian Bale y un muy creíble Joel Edgerton.

Ostias, no te lo vas a creer, ¡dios es un niño!

Tampoco hay un trasfondo que haga reflexionar al espectador ni un análisis de la fe, de las religiones ni de la ambición ni de nada. No hay nada detrás de la impresionante factura técnica y de algunas escenas muy emocionantes, como las referentes a las plagas bíblicas o la espectacular separación de las aguas del mar Rojo, y una fotografía y una recreación del antiguo Egipto francamente excelentes.

Conclusión. Por desgracia, un par de escenas sobresalientes no son suficientes para corregir un guion y un desarrollo de personajes pésimos. Estos dos puntos -y otros detalles- acaban eclipsando un espectáculo visual muy cuidado y confirmando que Ridley Scott ha vivido tiempos mejores.


***Esta crítica pertenece a un proyecto conjunto impulsado por el Club del Cinéfilo, un grupo de Facebook al que pertenezco y con el que comparto la afición de ver cine y luego reseñarlo/criticarlo con otros bloggers. Los otros blogs que han participado en esta crítica comunitaria son:

2 comentarios:

  1. Nosotros hemos ignorado esta película porque lo veíamos venir. Las críticas que he escuchado y leído coinciden en todo lo que tu señalas en lo bueno y en lo malo de la película.
    Parece que el cine de sala va por ahí. Mucha profesionalidad y a cumplir lo justo. No obstante yo veo que les funciona. De hecho, como a Henning Mankell parece que es a los que mejor le va!

    Tengo la impresión de que se están centrando exclusívamente en el espectáculo haciendo que las tramas sean lo mas políticamente correctas posible. Todo light como los productos Danone para tener mas mercado, en el caso del cine, el mercado chino.

    Yo creo que estas historias bíblicas serían estupendas con toda la carga ideológica e histórica, incluida la mítica. Eran quienes eran e hicieron lo que hicieron porque creían lo que creían. Si los dejamos a todos reducidos a libertadores del pueblo podemos intercambiarlos sin problema, solo hay que cambiarles el traje.

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    1. Bien hecho, no os perdéis nada del otro mundo. Por desgracia, lo visual no es ni mucho menos lo más importante en una película y aquí es lo único que funciona a las mil maravillas.

      Y cien por cien de acuerdo con lo que comentas en el tercer párrafo. Acaban reducidos a meros libertadores cualesquiera, como si la historia se centrara solamente en las acciones guerrilleras de un pueblo subyugado cualquiera. Yo no soy creyente, pero me apetecía ver un relato como el original.

      ¡Un saludo y muchas gracias por comentar!

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