martes, 2 de diciembre de 2014

[Crítica libro]: "Miss Marple y trece problemas" de Agatha Christie

No es oro todo lo que reluce

¿Será humanamente posible que pueda
conseguir todos los libros de Christie
en la edición de la ed. Molino de 2004?
Una de mis escritoras favoritas es Agatha Christie, pero me ocurre algo extraño con ella. Le perdono cosas que no les perdonaría a mis otros autores favoritos. John Irving o Andrzej Sapkowski, por poner dos ejemplos, me gustan por sus estilos, por su capacidad para trazar personajes y, en definitiva, por casi todo. Pero con Christie no me pasa eso. Su estilo, dejando a un lado el rollo ese psicológico, me parece algo sencillo en ocasiones; sus personajes, dejando a un lado a sus icónicos detectives, son un poco simplones, unidimensionales y estereotipados a más no poder. Tampoco es que me impresione con sus descripciones o por los temas de fondo -casi inexistentes- que trata. Pero tiene algo que sí merece todo su peso en oro: su capacidad para generar tensión y de involucrarte en la lectura. Y porque me gustan las novelas de detectives clásicas, dónde lo que prima es el caso y no la vida del detective. Y, de momento, solo Agatha Christie es capaz de ello.

Sin embargo, no es oro todo lo que reluce y de un tiempo a esta parte me he encontrado con algunas novelas suyas algo ramplonas, como "La venganza de Nofret", y otras interesantes, pero lejos del nivel de sus obras más relevantes, como "Cinco cerditos" o "La muerte de Lord Edgware". De esas que cumplen limitadamente lo que le pido. Sin más rodeos, ¿"Miss Marple y trece problemas" es una novela ramplona, interesante o excelente? ¿En qué grupo estaría? Pues en el segundo, pero con matices.

Hay dos partes diferenciadas en esta recopilación de pequeños casos; la primera reunión, que transcurre en casa de Miss Marple y en la que se exponen seis casos, tantos como personajes reunidos; y la segunda, dónde ocurre lo mismo, pero esta vez un año más tarde y aprovechando una cena organizada en casa de la familia Bantry. Más un bonus track. La diferencia no radica en el esquema que usa Christie para presentarnos los casos, que es el mismo en ambas partes, pero sí en la calidad de los relatos de los invitados. De hecho, hay una diferencia bastante importante: los de la primera reunión son previsibles, terriblemente sencillos y en ocasiones giran alrededor de la misma idea, mientras que los de la segunda, no tanto. En este punto no puedo evitar la siguiente reflexión:

Que haga pleno con Agatha Christie solo quiere decir una -o las dos, ya puestos- de estas cosas:

A) Que he dejado de ser un ingenuo y que de la vida ya no puedo esperar sorpresa alguna;

O bien,

B) Que Agatha Christie no es tan genial como solía pensar. O que sus grandes obras son contadas.

Durante la primera parte uno bien podría pensar que el punto B está tomando un cariz muy certero. Los casos son muy obvios, fácilmente deducibles; en la mayoría el culpable suele ser el que con más esfuerzo Christie intenta justificar durante el relato en cuestión, tanto que solo hace que sospechemos aún más. Es tan obvio que el que pone más empeño en convencer al protagonista es siempre el que más números tiene de haber cometido el crimen; pero no solo con la autoría del crimen radica la poca originalidad, sino en los métodos usados para cometerlo, que suelen ser muy típicos y giran alrededor del desconocimiento del lector en cuanto a venenos y modos de empleo. En la segunda parte también ocurre algo similar, pero la solución no es siempre tan sencilla y la calidad de los relatos es superior. Son más intrincados y originales, rompiendo un poco el esquema de la primera parte, pero aún lejos de los demás relatos a los que estamos acostumbrados. Las soluciones no están tan cogidas por los pelos y los relatos enganchan, te mantienen atento. El que cuenta la propia Miss Marple da buena fe de ello.

En conclusión, "Miss Marple y trece problemas" es una obra dispareja, con una primera parte realmente floja y una segunda mucho más interesante, con relatos que, aunque en algunos casos son deducibles, están más trabajados. La sensación, sin embargo, es que estamos ante una de sus obras menores; quizás sea porque el esquema de Christie se adapta mejor a las distancias largas que a las cortas.

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