viernes, 10 de octubre de 2014

[Crítica película]: "Guardianes de la galaxia" de James Gunn

¿Sobrevalorada? Sí. ¿Entretenida? También

Bonificación por ser película de
superhéroes: +3
A veces tengo la sensación que la calidad del cine de superhéroes se mide con un doble rasero. Creo que se le permite ciertas cosas que en otras películas no pasaríamos. Licencias que aún no sé muy bien porqué se les da. Yo soy de los que creen que "Los vengadores" es una película de acción muy entretenida, pero que de ahí a ser la genialidad que muchos creen que es le queda un trecho. ¿Será porque no leí ninguno de los cómics en los que se basa? ¿Será por que nunca me he sentido atraído por el cómic norteamericano? No lo sé, pero si una adaptación para la gran pantalla de un manga no me satisface, la valoro igual que otra película cualquiera. Dicho esto, "Guardianes de la galaxia" no me ha parecido nada del otro jueves y no deja de ser un entretenimiento palomitero sin mucha más trascendencia.

Peter Quill (Chris Pratt) es un aventurero que se dedica a ir de un sitio a otro robando objetos para luego venderlos en el mercado negro. Un buen día encuentra un objeto mágico por el que se paga una cuantiosa cantidad; lo que no se imagina es que está codiciado por el emperador Ronan (Lee Pace), un villano que amenaza con destruir el universo. Éste, a la vez, envía a su hija Gamora (Zoe Saldana) para que se haga con el objeto y, de mientras, los cazarecompensas Rocket y Groot andan tras Peter para cobrar la recompensa que han puesto por su cabeza. Las cosas se complicarán cuando descubran que ese objeto mágico no es otra cosa que un orbe que almacena un poder capaz de destruir planetas.

"Los guardianes de la galaxia" tiene una trama más simple que la suela de una zapatilla. Es lineal, previsible y rutinaria. Es una película dónde los personajes van de A a B y de B a C de forma tan clara que parece imposible; las películas de superhéroes, casi siempre, suelen ser así, pero aún tienen la decencia de disimularlo con otros aspectos positivos. Aquí no hay ninguna trama secundaria, nada que nos oculte por un momento cuál va ser el final, nada que nos sorprenda o nos mantenga en tensión. Eso es, en gran medida, porque en ningún momento tenemos la sensación que los personajes puedan llegar a perder. Hay pocos encontronazos con los enemigos y siempre que los hay, se resuelven de forma un tanto sencilla. Sangrante es la lucha contra el enemigo final, por poner un ejemplo. Durante toda la película se nos deja intuir y más adelante entender que el orbe es un objeto poderosísimo, capaz de destruir un planeta entero. Muy bien. ¿Pues os podéis creer que el malo no es capaz de usarlo en ningún momento, que a las primeras de cambio se lo quitan de la mano y lo usan contra él? ¿Os podéis creer que el protagonista ni siquiera lucha contra él? Para que nos creamos a un malo, primero tenemos que saber de qué es capaz (en este caso, podría haber destruido un planeta irrelevante, solo para que viéramos lo poderoso que es con el orbe) y luego enfrentarse a él y ganarle, aunque Peter y compañía estuvieran a punto de dejarse la piel en ello. Aquí, desafortunadamente, esto no ocurre. Muy diferente de lo que ocurría en "El hombre de acero" de Zack Snyder, que también era demasiado simple, pero al menos te mantenía pegado al asiento y tenías la sensación que los villanos eran capaces de todo.

Otro aspecto que hacía de "El hombre de acero" un entretenimiento más que digno era la calidad de los efectos especiales y de la épica que desprendían los combates cuerpo a cuerpo, de lo mejorcito que he visto nunca en esos términos. Aquí la acción no está mal, pero nunca llega a trascender. No hay ningún momento que sea realmente épico, más que nada porque no sientes empatía por los habitantes del planeta que va a ser destruido, por poner el ejemplo de la batalla final.

¡Yo soy Groot, cojones!

Los personajes, lo mejor de la función, no están exentos de peros. Juntarlos a todos en el mismo sitio resulta algo precipitado, por lo rápido que ocurre todo, pero más precipitado es, a la par que inverosímil, que a las primeras de cambio se hagan tan amigos; más extraño resulta sabiendo cómo son. Buscan el beneficio propio, solo piensan en ellos, les importa un comino los demás, y algunos tienen razones para odiar suficientemente a los otros, etc. Que un grupo de antihéroes se junten a las primeras de cambio y se alíen para luchar por una causa (sí, ya sé, que no están por la labor hasta bien entrada la película) que implica ser de una manera que es todo lo contrario de cómo son, resulta, cuanto menos, extraño. Si dejamos a un lado esto, los personajes son la parte más jugosa de la película. Son divertidos, protagonizan gags que consiguen arrancarte más de una carcajada y de no ser por el carisma que desprenden, estaríamos hablando de una insufrible spaceopera regulera.

El quinteto protagonista cumple, y con nota. No podemos decir lo mismo de la retahíla de secundarios. ¿Qué pintan aquí Glenn Close, Benicio del Toro o John C. Reilly? Sus personajes son tan, ya no digo secundarios, sino terciarios que contribuyen aún más a que te la sople un poco todo lo malo que les pueda ocurrir.

¿Es todo malo en "Guardianes de la galaxia"? No. Es un entretenimiento palomitero más que aceptable y consigue que te diviertas con sus chistes, pero no deja ningún poso después de verla. Ah, y la BSO, que es de lo más inspirada. El mejor tema es "Hooked On A Feeling" de Blue Swede, sin lugar a dudas.

En conclusión, un entretenimiento que pronto olvidarás. Es lineal, con poco margen para sorprender al espectador, pero con varias escenas con las que vas a reírte. Solo la recomiendo si te apetece ver una película de superhéroes por encima de la media.


***Esta crítica pertenece a un proyecto conjunto impulsado por el Club del Cinéfilo, un grupo de Facebook al que pertenezco y con el que comparto la afición de ver cine y luego reseñarlo/criticarlo con otros bloggers. Los otros blogs que han participado en esta crítica comunitaria son:

1 comentario:

  1. Totalmente de acuerdo, los personajes forman una familia así sin más... no termino de creérmelo.

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