lunes, 8 de septiembre de 2014

[Crítica libro]: "El caballero invisible" de Valerio Massimo Manfredi

Ahora entiendo por qué lo regalaban

"El talento invisible"
Cuando voy de viaje me gusta llevarme libros ligeritos, de esos que se puedan leer durante las largas esperas en el aeropuerto. Que no sean muy sesudos y, a ser posible, entretenidos. El año pasado, cuando fui a Roma, me llevé "La librería" de Penelope Fitzgerald y fue un soberano aburrimiento que, pese a ser cortísimo, se me hizo eterno. Esta vez rebusqué entre la montañita de libros pendientes y encontré dos: "El estigma de la bestia", una antología de cuentos de Rudyard Kipling, y el libro que nos ocupa, "El caballero invisible" de Valerio Massimo Manfredi. Esta vez he preferido recrear unas conversaciones que seguro arrojarán más claridad sobre esta novela corta que una crítica al uso.

Así que imaginemos por un momento a Valerio Massimo Manfredi y un amigo. Están hablando sobre el futuro del primero mientras toman algo.

- ¿Sabes qué? Que aún no soy lo suficientemente rico. Ni lo estoy haciendo suficientemente rápido -expresó Manfredi con algo de hastío.

- Pues escribe otro de tus bestsellers. Esos que tan bien se venden -le dijo su coleguilla.


- Es que ya sabes, es un faenón del mil. Que si ponte a pensar una trama absorbente que encaje bien con los hechos históricos, que si ponte a trabajar los personajes para que sean profundos y con varias capas...Casi que se me quitan las ganas.

- Pues, oye, no sé qué puedes hacer. ¿Seguro que no tienes nada por ahí guardado en tu escritorio?

- Bueno, tengo algunos borradores de cuando hacía ejercicios de escritura. Cuando empezaba y todo eso.

- Seguro que hay alguno que es medio decentillo.

- Buff, pero ponerse a revisar toda esa basura lleva tiempo.

- Oye, pues no lo hagas. Lo colocas tal cuál y punto.

- No sé, me da un poco de corte. ¿Y si se dan cuenta?

- Tampoco va a notarse tanto...No sé, eres Valerio Massimo Manfredi, ¿no? Tampoco se lo van a cuestionar. Además, una vez lo hayan comprado, ya no habrá vuelta atrás. Seguro que habrá algunos que les gustará solo por leer tu nombre en la portada.

- No me tientes, no me tientes -aquí Manfredi hace una pausa y empieza a rastrear los cajones de su escritorio-. Así rebuscando solo he encontrado un cuentecillo un poco mediocre. Siendo sincero, es una caca. Hay personajes planísimos, no empatizas con ninguno, y esas cosas...Y qué decir de la trama, que no vale un dürüm. De hecho, creo que es un resumen que hice de una novela que tenía en mente y que no llegué a hacer...La mitad del tiempo me paso haciendo saltos en el tiempo para que en menos de 100 páginas en Arial 20 transcurran dos semanas. Tampoco me he esmerado mucho con la intriga de pacotilla y el marco histórico, la verdad. Podría haberlo escrito uno de mis admiradores y hubiese quedado mejor...

- Va, no le des más vueltas. Ponle un título que atraiga, aunque no tenga que ver un carajo con la historia. Ya pondrán una portada chula hecha con Photoshop.

- Me has convencido.

Y así transcurrió la conversación que tuvo Manfredi con su colega mientras tomaban unas cañas en la casa del primero.

Días después, el editor llama a Manfredi un tanto preocupado.

- ¿Qué es esta basura que me has colado? -dice.

- Bueno, una pequeña joya que tenía por casa.

- Esto no va a comprarlo ni el Tato. Como mucho lo regalaremos con la compra de otro libro, y aún gracias.

- Según se mire puede servirme para endilgarles a lectores potenciales mis otras novelas.

- Solo si no se lo leen, porque mira que es flojete, Massimo. En fin. A ver cómo enchufo esto en el mercado. Para la próxima, una de tus novelas habituales. ¿Ok?

- Ok.

Libros como este se merecen críticas de mie*** como la que acabo de escribir. Se deja leer, aunque no llega a atrapar en ningún momento. Los defectos que tiene, subrayados por el Manfredi imaginario de la conversación, se ven acentuados cuando uno intuye que le están tomando el pelo; en otras circunstancias, una novelilla como esta podría aspirar a pasatiempo regular. Para nada recomendable.

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