sábado, 19 de julio de 2014

[Crítica película]: "El sueño de Ellis" de James Gray

Los mismos errores de siempre, Gray

Este cartel es mucho mejor que el otro, que
parece sacado de un melodrama de baratillo
James Gray goza de gran popularidad en algunos círculos de críticos y aficionados al cine. Dicen que es un diamante en bruto y yo solo pienso en él como un director normalillo, con sus puntos fuertes y débiles. Como ya he dicho en más de una ocasión, su mejor película es "Two lovers"; es su único trabajo donde es capaz de superar sus puntos flojos y con un acabado más redondo. ¿Qué ocurre con "El sueño de Ellis"?

Ewa Cybulska (Marion Cotillard) y su hermana llegan en barco a la isla de Ellis huyendo de la Gran Guerra; las dos tienen previsto trasladarse a la casa de sus tíos en cuanto pasen los controles de inmigración. Sin embargo, la hermana de Ewa tiene tuberculosis y la envían a un hospital para tratarla y deportarla más tarde. A Ewa están a punto de deportarla también por un caso de comportamiento indecente mientras viajaba en el barco, pero Bruno Heiss (Joaquin Phoenix) intercede por ella y la saca de ahí. Bruno se la lleva a su casa y allí la obligará a trabajar para él como prostituta.

James Gray vuelve a pecar en "El sueño de Ellis" de los mismos tres problemas que evidenciaba en "La noche es nuestra" y que, paradójicamente, no estaban presentes en la grisácea "Two lovers".

1) Su paupérrima labor como guionista es uno de sus peores handicaps. Sus guiones hacen aguas y están plagados de incoherencias y giros que no acaban de estar bien pulidos. Ese era el principal y más importante problema en "La noche es nuestra" y aquí, aunque no es tan grave, también hay incongruencias a punta pala. Cómo Bruno caza a Ewa y la engatusa para que trabaje para él como actriz y prostituta es de lo mejor de la película; a partir de aquí, los sucesos se van sucediendo a base de encadenar casualidades y hechos que ocurren de forma inexplicable. Que el mago que conoce Ewa en el lugar de deportación después resulte que es el primo de Bruno es mucha casualidad y que al día siguiente se lo encuentre actuando en el teatro de Bruno, también. Que Orlando el mago (Jeremy Renner) la saque a ella al escenario es una excusa muy mala para que veamos qué mala fama se está ganando la pobre chica. De hecho, no me acabo de creer el sufrimiento de Ewa; es cierto que pasa por diferentes penurias, pero no nos son mostradas en toda su crudeza. Cotillard transmite mucho y hace un papelón, pero el guion, otra vez, arruina su labor interpretativa no mostrándonosla mientras trabaja como prostituta o sufriendo más agravios. Además, uno no acaba de creerse que después de haber matado a Orlando nadie vaya a por Bruno y que los policías, cuando hacen la redada en el puente, solo les interese atrapar a Ewa, por muy inmigrante y prostituta que sea. Poca cosa la relaciona con el crimen, excepto la confesión de la otra prostituta que para los policías tendría que tener poco valor. Además, que esta prostituta se convierta en soplona, con lo que quiere a Bruno, resulta algo inexplicable, por mucho odio (que no hemos visto a lo largo de la película) que le tenga a Ewa.

También es muy gratuito que Bruno, después de escucharla confesándose (¡pensaba que era algo privado y que nadie podía escucharte cuando hacías eso!) decida cambiar y volverse bueno. Y esto enlaza con el punto segundo.

Vaya pedazo de actor. Uno de los mejores del último siglo

2) El problema y a la vez la mayor virtud de James Gray: la construcción de personajes. Gray sabe cómo ninguno elaborar personajes torturados, taciturnos, que transitan entre el bien y el mal. Ahí están todos los personajes que ha ido interpretando Joaquin Phoenix desde "La noche es nuestra"; su Bruno está muy trabajado, con sus luces y sus sombras. Nos es presentado como un cazador despiadado, un aprovechado de dudosa moral y con cambios de humor peligrosos. Luego, desde que aparece Orlando en escena, transita entre el bien y el mal sin definirse; deja a un lado su lado oscuro demasiado rápido y de golpe y porrazo cambia de chip y se transforma en un fracasado que se ha enamorado, aunque no entiendes muy bien por qué, y que quiere sacar a la hermana del sanatorio. Pese a ello, como ya he dicho, Gray tiene madera para crear personajes torturados y nos deleita con una escena final donde Bruno demuestra que las personas no son 100% malvadas ni 100% buenas.

3) La falta de intensidad dramática. Es algo aburrida y cuando crees que vas a presenciar alguna escena realmente emotiva, James Gray es incapaz de dotarla de algún tipo de trascendencia; ahí están los enfrentamientos entre los dos primos o el reencuentro, apenas vislumbrado, de las dos hermanas.

Sin embargo, "El sueño de Ellis" no es ni mucho menos mala. Como ya he apuntado anteriormente, los personajes están bien elaborados, salvando el desarrollo incongruente de Bruno, en el que destacaríamos el de la sufrida Ewa. Las actuaciones rayan el sobresaliente, exceptuando un apagado Jeremy Renner, y la fotografía es muy buena; la recreación de la Nueva York de los años 20 está muy conseguida.

Pero si es en una cosa donde destaca "El sueño de Ellis" es en mostrarnos cómo las buenas personas pueden llegar a descarriarse para salvaguardar la integridad de su familia. Es un tema recurrente en Gray y sabe trabajarlo como pocos.

En conclusión, una película con puntos fuertes -su inicio, el reparto, la ambientación, algunos personajes y algunas escenas- lastradas por un guion poco coherente y cogido por los pelos, un desarrollo de personajes igualmente incongruente en algunos puntos y la poca intensidad dramática marca de la casa. ¿Recomendable? Sí, pero tampoco os perderéis nada del otro mundo si decidís no darle una oportunidad.

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