miércoles, 16 de julio de 2014

[Crítica libro]: "El gran Gatsby" de Francis Scott Fitzgerald

De sueños rotos y gente desconsiderada

Evitad, como alma que lleva el
diablo, la adaptación de Luhrman.
Por favor os lo pido
Como viene ocurriéndome desde hace un tiempo, los clásicos suelen ser una fuente de temas y reflexiones muy ricas; ahí están lecturas tan recomendables como "La metamorfosis", "El viejo y el mar" o "El guardián entre el centeno". Son lecturas muy interesantes y "El gran Gatsby" no ha sido una excepción. 

Nick Carraway viaja a Nueva York con el objetivo de empezar una nueva vida como agente de bolsa. Se instala en una modesta casa situada en el West Egg, una zona rica donde vive la clase alta neoyorquina. Allí se reencontrará con su prima Daisy, que está casada con el autoritario Tom Buchanan, y con un caballero misterioso, Jay Gatsby. De la mano de estos y otros personajes, Nick se irá adentrando cada vez más en el mundillo de la frívola clase alta que poblaba los años previos al crack del 29 y profundizando en la compleja relación que se establece entre Daisy y Gatsby.

Es cierto que el argumento es algo simple, e incluso algo manido con toda la experiencia fílmica y literaria que hemos adquirido a lo largo de tantos años, pero es en el tratamiento de ciertos temas donde "El gran Gatsby" se revela como una excelente obra.

¿Quién no se ha sentido engañado y manipulado por alguien que se dedica a jugar con los sentimientos de los demás? La relación entre Gatsby y Daisy no es otra cosa que una relación condenada por dos maneras diferentes de entender el amor. Gatsby es un soñador, un romántico que no sabe, o no quiere, ver más allá de la imagen mental que se ha creado de la chica perfecta. Una persona que cree que con dedicación podrá cambiar al otro y transformarlo en su ideal. Daisy, esa clase de animal capaz de destruir los sentimientos de los demás con su desconsideración y su poca capacidad para ponerse en la piel de los demás. En realidad, una persona débil incapaz de renunciar a los placeres que le aporta la vida con Tom, aun cuando él la maltrata y la ningunea, y que a la vez se siente muy cómoda en su papel de víctima. Un pasaje tomado de la narración de Nick dice lo siguiente:

"Todo era pura desconsideración y puro desorden. Tom y Daisy eran criaturas desconsideradas: hacían añicos cosas y personas y luego volvían a su dinero o a su enorme desconsideración, o a lo que fuese que los mantenía unidos, y dejaban que otros se encargaran de limpiar lo que ellos ensuciaban"

¿Y qué pasa cuando tus sueños se truncan? ¿Qué ocurre cuando te das cuenta que no han sido más que humo y autoengaño? Es terrible cuando alguien se da de bruces contra la cruda realidad y Gatsby, que había construido toda su vida alrededor de su sueño de vivir con Daisy y que luego tiene que ver cómo ella vuelve con Tom, es un buen ejemplo de ello; la escena final con el mecánico es muy poderosa. Además, los sueños rotos de Gatsby funcionan muy bien como una metáfora de una sociedad que estaba a punto de vivir uno de sus mayores batacazos: el crack del 29.

He dicho que ni se os ocurra

Desde un aspecto puramente literario, el narrador secundario es una opción muy acertada para contarnos la historia; Nick se mantiene, en la medida de lo posible, al margen de los hechos y eso le dota de un punto de vista libre de cualquier influencia. Es cierto que a medida que los hechos se van precipitando se va decantando por Gatsby, pero durante el inicio y el nudo se mantiene imparcial y se limita a narrar los hechos para que cada uno pueda sacar sus conclusiones y atar cabos. Pero no solo Nick está bien en la novela; los personajes están muy bien perfilados y cada uno tiene un cometido concreto en la novela.

Si queréis reflexionar sobre diferentes maneras de entender el amor, los ideales y los sueños, entre otras muchas cosas, "El gran Gatsby" es una obra tremendamente recomendable. Se lee muy bien y los personajes están trabajados. Muy recomendable.

2 comentarios:

  1. Que pena de adaptación de película. Yo ví la que protagonizaba Robert Redford y me gustó bastante, me pareció que el espíritu de la historia estaba logrado.
    He leído los libros que mencionas y me alegra mucho que nuevas generaciones sigan apreciandolos.
    Creo que son clásicos porque siguen siendo actuales; por ejemplo lo que mencionas de la actitud de los personajes en El Gran Gatsby, a mí me recuerda la misma actitud superficial de muchas parejas de menos de cincuenta años en la época de bonanza en España...y luego, la crisis económica,
    que los enfrenta a la realidad. Y los románticos como Gatsby no creo que se acaben nunca, son una mezcla de idealismo y obsesión.

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  2. Buenas Lola,

    Se me han quitado las ganas de Gatsby en la gran pantalla, pero en un futuro me plantearé ver la de Robert Redford.

    Yo también pienso lo mismo. Estos libros son geniales porque tratan temas universales que nunca envejecerán y lo hacen con una claridad meridiana. Si sabes de alguno en esta línea que puedas recomendarme, avísame ;)

    ¡Un saludo y muchas gracias por comentar!

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