domingo, 1 de junio de 2014

[Crítica libro]: "El Hobbit" de J.R.R. Tolkien

"El Hobbit" o de como se la llegan a liar a Bilbo

¿En serio que no habían pensado en
el traslado del oro?
Si uno lee la crítica que escribí de "La desolación de Smaug", la segunda parte de la trilogía de "El Hobbit", verá que no me sentí muy satisfecho de ella. Pecaba de alargada, con demasiadas subtramas que no aportaban nada a la historia, y carecía de la épica que sí tenía la trilogía de "El señor de los anillos". Pensé que lo mejor era leerse el libro de una vez por todas y poder contrastar la versión cinematográfica con la versión en papel. Como era de esperar, la novela es mucho mejor. Pero lo que no era de esperar era que Peter Jackson, en "La desolación de Smaug", solventara algunos de los puntos débiles del libro.

Bilbo Bolsón es un hobbit que vive muy cómodo en su agujero-hobbit, centrado casi exclusivamente en recostarse en su sillón frente al fuego, tomar el té y comer pastelillos. Así han sido todos los días de su vida. Hasta que un buen día la visita inesperada del mago Gandalf y de una compañía de trece enanos altera su vida proponiéndole una aventura: recuperar el tesoro que custodia el malvado dragón Smaug y devolver el esplendor a la estirpe del enano Thorin. ¿Qué papel jugará Bilbo en esta empresa? Pues el del saqueador que se encargará de sustraerle el tesoro al dragón.

El ritmo de "El Hobbit" es endiablado, todo lo contrario de las dos adaptaciones para la gran pantalla que hemos podido ver hasta el momento. El viaje es muy liviano y las aventuras que se encuentran son numerosas, pero se detiene solo lo justo y necesario en cada una de ellas, de manera que el lector no se aburre de ninguna de ellas; así pues, Tolkien consigue retener al lector a lo largo de las diferentes aventuras y que, casi sin darse cuenta, acabe llegando a la montaña Solitaria de la mano de sus personajes. El episodio de los trolls es muy simpático, las aventuras en las Montañas Nubladas y el duelo de acertijos entre Bilbo y Gollum son entretenidísimos y la estada en la casa de Beorn, divertidísima y reconfortante. Las peripecias en el Bosque Negro, desde el enfrentamiento contra las arañas hasta que los enanos consiguen huir en los barriles, es pura aventura y no hay momento para el respiro. La llegada a Lago y la búsqueda de la puerta oculta en la ladera de la Montaña Solitaria son momentos tensos, por la cercanía de la conclusión. Además, el transcurso de la novela tiene un propósito muy bien perfilado: transformar a Bilbo Bolsón, sin que él mismo se vaya dando cuenta, de un tipo aburrido, comodón y cobarde a un hobbit valiente, honorable y capaz de arriesgar su vida por sus amigos.

La novela funciona muy bien mientras el objetivo del viaje es ese, hasta que llegan a la Montaña Solitaria y Bilbo tiene su tan esperado encuentro con el dragón Smaug. Es ahí donde Bilbo y la aventura llegan a su cúspide, para luego decaer en un tramo final que nada tiene que ver con lo que se había visto hasta ahora. La muerte de Smaug, las posteriores disputas por el oro entre los enanos, los humanos y los elfos y la batalla contra los trasgos son hechos tan precipitados como gratuitos. Tolkien, que se había olvidado por un momento de la épica y la complejidad que caracterizan sus otras obras, y había apostado por el entretenimiento y la aventura en un relato para los más jóvenes, parece arrepentirse de ello y acaba firmando un final fuera de lugar. La historia toma un cariz adulto de golpe y que deja al lector descolocado.

Suerte que en la película le dan más importancia al mapa, porque lo que es en el libro,
solo se lo miran un par de veces y ya.

Además, Tolkien fuerza demasiado las cosas para que esa batalla encaje en la historia que nos estaba contando. Cuando Smaug ataca la villa, se saca de la manga a Bardo y su motivación para cargarse el dragón, y que Jackson resuelve muy bien en su película al presentárnoslo mucho antes (aunque esa parte sea muy aburrida en la película), en lugar de presentárnoslo cuando los enanos llegan a Lago la primera vez. También es tan casual como gratuito que los trasgos se presenten de golpe, pues el lector creía que el incidente en la Montaña Nublada era agua pasada y para nada tan relevante como para que estos organizaran un ejército y marchasen contra los enanos, los humanos y los elfos. Además, se antojaba que el viaje hasta la Montaña era arduo y dificultoso, pero sin embargo hacia el final confluye todo el mundo ahí en un abrir y cerrar de ojos, como es el caso de Beorn o el ejército trasgo. Pese a ello, solo es un error pasajero, y el desenlace vuelve a estar a la altura de lo ya visto. La vuelta a casa es muy rápida, pero Tolkien sabe plasmar a la perfección los cambios que han tenido lugar en Bilbo y su reencuentro con su lado Bolsón.

Respecto a los personajes, pese a no estar muy desarrollados en la mayoría de casos, son entrañables y no se exige más detalle en una historia de este cariz. La ambientación, la geografía y los guiños referidos a su magna obra están muy cuidados, como es de esperar de Tolkien.

En conclusión, una novela cuajada de episodios divertidísimos, pero truncada por un desenlace muy forzado que no encaja con el tono aventurero de las primeras tres cuartas partes de la novela. De no haber sido así, Tolkien hubiese firmado una novela juvenil de aventuras redonda. Es una novela muy entretenida y disfrutable y que sin lugar a dudas recomiendo a todo aquel que quiera meterse en el mundo de "El señor de los anillos".

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada