domingo, 25 de mayo de 2014

[Crítica película]: "Snowpiercer (Rompenieves)" de Bong Joon-ho

V de Vendetta se compra un billete de tren

En cierto momento de la película:
Esto es explotación infantil y lo demás
son tonterías
Decir que "Snowpiercer" ha tenido una difusión pésima es quedarse corto. Se ha estrenado en muy pocos cines y aún me cuesta entender por qué. Imagino que al ver el nombre de Bong Joon-ho como director y que estaba rodada en Corea del Sur echó para atrás a más de uno. No tengo ni idea, pero en mi opinión, se han equivocado. "Snowpiercer" es un entretenimiento notable que no tiene nada que envidiarle a otras superproducciones con más difusión y de calidad más cuestionable.

Un experimento fallido para combatir el cambio climático ha sumido el planeta en una glaciación que ha matado a la mayoría de la población. Los últimos rescoldos de la humanidad viajan en un tren que recorre todo el mundo sin detenerse desde hace ya 17 años. Dentro del tren las desigualdades sociales están muy marcadas y en los vagones de cola malviven con muy pocos recursos las castas inferiores, que viven subyugadas por los vagones de la cabeza, que están fuertemente armados y gozan de todos los lujos imaginables. En el último vagón, Curtis (Chris Evans) y Gilliam (John Hurt) esperan el momento para rebelarse y dar un vuelco al statu quo.

Lo primero que sorprende al ver "Snowpiercer" es el estilo personal que consigue imprimirle Joon-ho a casi todos los aspectos de la propuesta. Los personajes, los planos, la trama y la ambientación respiran una originalidad que la desmarca del estilo habitual de Hollywood, que parece algo estancado en propuestas de este calibre. La historia empieza sin que los personajes tengan que explicártelo todo, como suele ocurrir en la mayoría de películas, donde más bien parece que los personajes se dirigen al espectador que a los demás personajes. Es a través de diálogos coherentes y viendo cómo actúan los encargados del tren donde uno se hace una idea de lo que está ocurriendo. Poco a poco vemos hasta qué punto llegan las desigualdades y hasta dónde están dispuestos a llegar ambos bandos, los rebeldes por un lado y los gobernantes por el otro; las escenas impactantes se suceden una detrás de otra. El enfrentamiento en el túnel, la cacería que emprende cierto enemigo o el episodio del vagón escuela son muy originales y trepidantes. Sin embargo, pese a esos grandes momentos, y a pequeños episodios llenos de originalidad, el final no está a la altura y todo lo construido a lo largo de las poco más de dos horas que dura el filme acaba por deshincharse con un final algo rutinario y carente de inspiración.

Los personajes intentan desmarcarse del encasillamiento al que estamos acostumbrados y lo consiguen la mayoría de veces. Curtis, reconcomido por algo que hizo y que no nos es revelado hasta más adelante, se configura como un héroe atípico. No es capaz de controlarlo todo y es capaz de tomar decisiones que no siempre tomaría un héroe al uso. A veces sacrifica a sus hombres si de esa manera consigue algo que cree que puede beneficiar al conjunto y a veces se deja llevar por la ira sin pensar en las consecuencias de sus actos. A Minsu (Kang-ho Song) le da igual el resultado de la misión, sus planes son otros, y evita en todo momento meterse en el fregado a menos que esté obligado a ello. Y tres cuartos de lo mismo ocurre con la hija de Minsu (Ah-sung Ko). Sin embargo, no todo es redondo. Que los personajes intenten desmarcarse de lo habitual provoca que en ocasiones tengan comportamientos inexplicables o desacertados, sobre todo en el caso de Minsu y su hija, que son excesivamente secundarios durante el desarrollo y uno no sabe muy bien qué pintan y por qué participan tan poco de la revolución si luego se descubre que sí tenían un objetivo en mente. Además, el reparto es todo un acierto y, aunque algunos son algo fugaces, las actuaciones, en especial la de Tilda Swinton, son excelentes.

Las caras lo dicen todo: ¡serán hijos de yuca!

Visualmente hablando está a muy buen nivel. El contraste entre los vagones de cola y los de delante es muy vistoso y descubrir cómo será el siguiente es un aliciente más para seguir adelante con los personajes. Los primeros están sucios, abarrotados de camastros y de mugre; los que vienen luego son todo lujo, de una forma que resulta hasta insultante. Joon-ho juega mucho con el colorido y los extremos para acentuar las desigualdades sociales. Los paisajes del exterior, algo escasos, también están cuidados, pero a veces los efectos especiales son algo limitados para la época en la que estamos. En líneas generales funcionan bien, siempre que impliquen ver al tren desde fuera, pero a veces se nota demasiado que están hechos por ordenador. Un buen ejemplo es cuando abren la máquina que elabora el mejunje que comen los vagones de cola; el movimiento de las cuchillas parece sacado de un videojuego. 

Todos esos aspectos hacen que el espectador se olvide por un momento que es la misma historia de siempre, la del héroe atormentado y solitario que, superando sus demonios internos con cada obstáculo que salva, acaba por tomar conciencia de su destino y de la fuerza que atesora en su interior. Además, Joon-ho consigue que el mensaje antisistema que quiere vendernos no sea tan obvio y lo consigue gracias a algunos giros de guion que, aunque son algo previsibles, ayudan a dicho menester.

En conclusión, "Snowpiercer" es un entretenimiento diferente de lo que estamos acostumbrados y derrocha originalidad por los cuatro costados. Hay escenas muy conseguidas, personajes que se desmarcan del tópico y estéticamente hablando es muy buena, pero un final algo decepcionante y que algunos personajes se comporten de forma poco coherente, la privan de una puntuación más elevada. Habrá que seguirle la pista a Bong Joon-ho.


***Esta crítica pertenece a un proyecto conjunto impulsado por el Club del Cinéfilo, un grupo de Facebook al que pertenezco y con el que comparto la afición de ver cine y luego reseñarlo/criticarlo con otros bloggers. A continuación, las críticas de mis compañeros y compañeras:

2 comentarios:

  1. ¡Por fin la crítica!

    Mi gran descubrimiento cinéfilo fue ver por primera vez una película coreana, hace ya algunos años; desde entonces soy una seguidora de este cine. Así que cómo me iba a perder la combinación: cine coreano + historia postapocalíptica, es perfecta!

    Coincido en que si no le puse más nota fue por el final, más propio de una película americana al uso, porque todo lo demás es muy original. Me encantó sobre todo la ambientación y el personaje de Chris Evans, el héroe con un pasado nada noble y que además es capaz de sacrificar a un amigo.

    También le habría dado mucho más protagonismo a Kang-ho Song, uno de mis acores coreanos favoritos (como curiosidad, en "The Host" también hace de padre de Ah-sung Ko). Aprovecho y de este actor te recomiendo "Memories of Murder" (también de Bong Joon-ho) y "Joint Security Area". Te recomendaría muchas más pelis coreanas, pero no quiero ser expulsada del blog xD

    Buena crítica, me alegro de que te gustara tanto :D

    ResponderEliminar
  2. Buenas Coral,

    Si todo su cine tiene en común esa originalidad de la que carece el americano, y que también podemos encontrar, salvando las distancias, en el manga y el anime, se acaban de ganar un fan en potencia. ¡Tengo muchas ganas de ver más! Me apunto todas esas que me dices ;)

    Sí, Kang-ho Song me gustó mucho, pese al poco protagonismo que acaba teniendo. Está algo desaprovechado. A ver qué tal está en esas que dices.

    Y bueno, me encanta que me recomienden películas, así que aquí nadie te va a expulsar. Solo es motivo de expulsión hablar bien de "Los juegos del hambre" juju.

    ¡Un saludo y gracias por comentar!

    ResponderEliminar