miércoles, 28 de mayo de 2014

[Crítica película]: "Godzilla" de Gareth Edwards

¿Soy el único al que Godzilla le parece de un tamaño y dimensiones razonables?

¿De qué se alimenta Godzilla cuando
está en su chalet bajo las
profundidades?
Con la aparición del nuevo "Godzilla" es el momento de vilipendiar a Roland Emmerich y su flojísima adaptación de la historia del mítico monstruo japonés. Si uno analiza la versión de 1998 fríamente, con varios años de experiencia cinéfila, se encuentra con que los fallos superan los aspectos positivos, y de largo. Pero también es cierto que guardo un recuerdo entrañable de cuando era pequeño, porque me entretuvo mucho y siempre pedía que me la pusieran. Pero hay que madurar y aceptar que la versión de Gareth Edwards es superior, aunque tampoco es todo lo buena que podría llegar a ser, y me sorprende porque me gustó mucho su anterior película, "Monsters", y esperaba algo más de él.

Año 1999. El doctor Ishiro Serizawa (Ken Watanabe) y la científica Vivienne Graham (Sally Hawkins) descubren en una cueva subterránea de Filipinas dos capullos de una especie desconocida hasta el momento. Uno ya ha eclosionado y ha abandonado la cueva y se ha internado en el mar. Poco tiempo después, la central nuclear en la que trabajan los Brody, en Japón, sufre un ataque desconocido y provoca una gran cantidad de víctimas. Entre las víctimas se encuentra Sandra Brody (Juliette Binoche), la mujer de Joe Brody (Bryan Cranston), que no pudo salvarla del desastre. Joe dedicará varios años de investigaciones para averiguar qué es lo que ocurrió aquel día, sin éxito, hasta que descubre unas señales que provienen de la zona radioactiva dónde hubo el accidente. Junto a su hijo Ford (Aaron Taylor-Johnson), se adentrarán en la zona y descubrirán que un monstruo milenario está a punto de despertarse.

"Godzilla" solo tiene dos problemas, y graves, para que no se convierta en la grandiosa película en la que podría haberse convertido. El primero es el guion. La historia que se nos cuenta, que no es otra que el enfrentamiento entre tres monstruos, no necesita un drama familiar que ocupe tanto metraje. Tampoco lo necesitaría en caso de que estuviera bien construido y rehuyera los estereotipos del género, pero ese no es el caso. Así pues, la primera hora de película está lastrada por los intentos de esbozarnos una reconciliación padre-hijo de tomo y lomo, muy forzada y que luego tiene poca o ninguna relación con la historia de los monstruos. Si resulta forzado conectar a nuestro protagonista con la trama de Godzilla y los Muto a través de ese drama familiar, más forzado resulta aún intentar enlazar de algún modo la historia de la familia de Ford con la de los monstruos. A partir de ahí, todo es una casualidad tras otra para meternos a los personajes en los sitios donde los monstruos se enfrentan; así pues, Ford llega a Hawai y al poco los monstruos aparecen por allí. Luego, como no, los monstruos van a desencadenar el combate final en San Francisco, justamente en la ciudad donde vive la mujer y el hijo del protagonista. En lugar de una consecución tan cogida por los pelos, podrían haber aprovechado el sentimiento patriota de Ford, o una simple obligación militar, para inmiscuirlo en la defensa de su país. No hacía falta forzar tanto el guion.

Vaya plano, parece sacado de un wallpaper

Y el segundo problema  tiene que ver con el papel que desempeñan algunos personajes y las actuaciones de algunos actores. El reparto es realmente bueno, aunque desaprovechado. Lo de Sally Hawkins, David Strathairn y Juliette Binoche es un delito y Bryan Cranston, aunque actúa fenomenal, sobra por lo estereotipado de su personaje. Elisabeth Olsen en la misma línea que Cranston y eso nos deja con los dos personajes con un peso más preponderante, y a la vez, los que actúan peor. Ken Watanabe es un actor que me gusta y actúa muy bien, pero en "Godzilla" parece que solo ensayó la cara de pensativo, fuera cual fuera la situación en la que se encontrase el personaje, y está algo limitado. Y luego está Aaron Taylor-Johnson, que es capaz de poner la misma cara de palo tanto si está jugando con su hijo como si está viendo como dos monstruos se están repartiendo estopa delante suyo mientras se cargan media ciudad. Su actuación provoca que uno se desvincule de la película y no empatice con su mala suerte y las peripecias por las que tiene que pasar.

Si pasamos por alto estos dos inconvenientes, y durante la segunda parte uno los pasa por alto casi sin darse cuenta, Gareth Edwards ofrece un espectáculo entretenidísimo que mantiene al espectador pegado a la butaca. Su habilidad para la escenografía y para rodar escenas de acción se pone de manifiesto cuando los monstruos toman todo el protagonismo y los humanos pasan a un segundo plano. Las escenas de acción, la duración de las mismas y los efectos especiales están bien cocinados y denotan un gran talento tras las cámaras. En esta línea, destacar la escena de los paracaidistas lanzándose a la ciudad sumida en la oscuridad, el episodio del tren, el del puente de San Francisco y, en definitiva, toda la batalla en San Francisco. Y eso sin olvidar una BSO a cargo del siempre notable Alexandre Desplat, con temas realmente buenos, como "Two against one".


En conclusión, si no fuera por un guion pobrísimo y cuajado de estereotipos y un reparto desequilibrado, "Godzilla" hubiese sido infinitamente mejor de lo que acaba siendo. Muy entretenida y con una segunda mitad espectacular, es casi obligado visionarla en el cine. De otro modo no tendría sentido.

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