viernes, 2 de mayo de 2014

[Crítica película]: "El viento se levanta" de Hayao Miyazaki

El viento se levanta. Hay que intentar vivir

¿Seríais capaces de tirar adelante un sueño
como este?
Ver una película de Hayao Miyazaki es transportarte a un mundo donde lo cotidiano se entremezcla con lo fantástico de una forma casi mágica. Toda una experiencia. Y digo esto habiendo visto solamente tres de sus películas. No he tenido ocasión de ver toda la producción de uno de los fundadores del prestigioso Studio Ghibli, un icono de la animación japonesa de todos los tiempos, y uno de los directores que ha contribuido más a dicha industria, pero pronto voy a ponerle remedio. Porque "El viento se levanta" es una obra maestra de cabo a rabo.

"Se levanta el viento" nos propone un recorrido de la mano de uno de los diseñadores aeronáuticos más importantes de Japón, Jiro Horikoshi, desde sus inicios en la universidad hasta su época trabajando para la compañía de ingeniería Mitsubishi. Y es que Jiro, desde bien pequeño y tan pronto como supo que sus limitaciones visuales le impedirían convertirse en piloto de aviación, decidió que se convertiría en diseñador de aviones y que daría forma a los aviones que poblaban sus sueños.

La película es un canto a la esperanza y a la vida. De vivirla al máximo y de luchar por nuestros sueños, porque si uno se propone cualquier cosa es capaz de conseguirla con perseverancia y esfuerzo. Jiro es un buen ejemplo de ello. Creció en una sociedad atrasada respecto a las demás potencias emergentes que despuntaban a lo ancho y largo del mundo; los ingenieros aeronáuticos japoneses estaban a horas luz de conseguir modelos tan avanzados como los que consiguió Junkers en Alemania o Coproni en Italia, pero él consiguió, tras muchos fracasos y años de dedicación, diseñar uno de los cazas más famosos de la Segunda Guerra Mundial, el mítico Zero. Pese a las barreras de la época y las trabas a las que fue sometido por parte del gobierno del momento, pudo conseguir lo que se propuso. Miyazaki se vale hábilmente de los sueños de Jiro, y me refiero a los fisiológicos, para transportarnos a ese mundo de ensueño donde nuestras metas se cumplen y donde Jiro es capaz de hacer volar sus diseños.

Hay numerosas escenas para el recuerdo. Los distintos encuentros en el tiempo de Jiro y Nahoko son muy emotivos; los fragmentos oníricos de Jiro donde sueña en los aviones y comparte sus sueños con los de Coproni son de una fuerza tremenda; el episodio del avión de papel, otro tanto, donde vemos a Jiro compartiendo su pasión con Nahoko; la escena del terremoto, que nos da los primeros brochados de la catadura moral de nuestro protagonista. Cada escena tiene su propósito y contribuye a forjar la personalidad de nuestro protagonista. El eje principal de la historia, cómo Jiro consigue poco a poco lo que se propone, está tan bien desarrollado como las diferentes subtramas complementarias. Una de ellas es el romance entre Hiro y Nahoko, que es capaz de dar el toque emotivo necesario para tocar la fibra sensible del espectador. Uno está harto del romance a la Hollywood y cuando uno ve algo con un mínimo de seriedad se agradece. La subtrama amorosa acompaña perfectamente al retrato de Hiro y está increíblemente bien hilvanado con el resto de tramas; los diferentes episodios en el hotel de campo, la boda y la despedida siguen una progresión muy adecuada. Y eso sin contar que "Se levanta el viento" es una excusa perfecta para reseguir la historia del Japón de la primera mitad de siglo, una época de grandes cambios; así pues asistimos a algunos de los episodios clave, como el gran terremoto de 1923, la epidemia de tuberculosis que asoló la capital años después y la entrada del país en la Segunda Guerra Mundial.

El viento es un elemento importantísimo en esta película, protagonista de los momentos más relevantes

Está claro que Miyazaki busca con esta película humanizarnos al soñador, al creador infatigable que en busca de sus sueños perjudica, sin quererlo, a los otros. Jiro no es un mal tipo, todo lo contrario, pero sus sueños chocan directamente con la vida de miles de personas. Miyazaki busca esa disyuntiva y consigue que los sentimientos encontrados florezcan en el espectador. ¿Hasta dónde estarías dispuesto a llegar con tal de cumplir tus sueños? ¿Qué carga estarías dispuesto a sostener sobre tus hombros el resto de tu vida? ¿Dejarías a un lado todo lo demás para dedicarte a ello sin reservas? Son cuestiones que uno no puede responder con ligereza y sin ella Miyazaki las plantea; es como si estuviera retratando algunos aspectos de su propia vida (intuición mía), como si en su etapa como director de cine hubiese renunciado o dejado de lado otras cosas igualmente importantes. Tal y como le cuenta Coproni a Jiro en uno de sus sueños, la fiebre creadora solo dura 10 años y luego uno debe retirarse. Da la sensación de que Miyazaki ha acabado una etapa y que ahora empieza otra.

"El viento se levanta" es, pues, la despedida de un genio. Hay multitud de detalles que lo evidencian. El más notorio y evidente es cuando Nahoko vuelve al sanatorio en las montañas, en el momento en el que la relación con Jiro va viento en popa. Cuando la hermana de Jiro, entre llantos, pregunta el porqué de su retiro, la mujer de Kurokawa contesta algo parecido a "Porque querían que la recordaran hermosa". Básicamente es esto lo que buscaba Miyazaki, retirarse a tiempo, con uno de sus mejores trabajos, por todo lo alto. Y lo ha conseguido.

Finalmente, no podía acabar sin hablar de la animación. Es de la vieja escuela, sin técnicas CGI avanzadísimas que acaban estropeando la animación, como el abuso del mismo en la trilogía de "Berserk: La edad de oro", que acaba por restarle realismo a las imágenes y a los movimientos de los personajes. Miyazaki apuesta por el gran colorido marca de la casa, con unos paisajes detalladísimos y con personajes y vehículos más sencillos. El movimiento de los aviones y de los personajes es muy fluido y dotado de gran realismo. Mención especial merece el episodio estremecedor del terremoto o las pruebas de vuelo de los aviones.

En conclusión, una obra maestra se mire por donde se mire. Miyazaki se ha retirado firmando una gran película, con unos personajes bien construidos, un guion muy interesante y, sobre todo, cuajada de reflexiones. "Se levanta el viento" es, además, un canto a la esperanza y a vivir nuestros sueños. Altamente recomendable.



Y recordad:

"El viento se levanta. Hay que intentar vivir"

2 comentarios:

  1. ¿Qué tal todo, Ivan?

    Afortunado tú, que la has podido ver en el cine. Yo llevo dos semanas esperando a que la estrenen en Santander, pero no hay manera.

    Eso sí, puedo ver "Ocho apellidos vascos" en mil salas...

    Todavía me queda la esperanza de que llegue a la filmoteca, y así la veo en versión original. No soy fan de Miyazaki, pero sí que tengo ganas de verla.

    Y si no puedo verla en el cine (sniff, sniff), siempre me quedará Filmin.

    También estoy esperando la última de Niel Jordan ("Byzantium") y de Denis Villeneuve ("Enemy").

    Pero puedo ver "Carmina y amén", aunque creo que no es lo mismo.

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  2. Buenas Carlos!

    Primero de todo, siento no haber escrito el mail que te dije. Estoy ocupadísimo con el trabajo y con el horario y todo solo tengo el tiempo justo para actualizar el blog, leer y hacer algo de deporte.

    Yo los viernes me voy a Barcelona a pasar el día con mi hermano o con amigos y allí sí que la echaban en varios cines. Es una película que te recomiendo que veas, sino en el cine, en buena calidad, porque Miyazaki y su estudio han hecho un gran trabajo a nivel visual.

    Yo me he perdido "Enemy" y tenía muchas ganas de verla. Se estrenó en muy pocos cines, incluso en Barcelona fueron pocos, y ha estado solo un par o tres de semanas en cartel y ya. Ahora solo la echan en un cine, que ni sé dónde cae, y a una hora que no me va muy bien xD

    Y yo paso de "Ocho apellidos vascos". Ya la veré en un futuro por televisión, que seguro que saldrá hasta en la sopa. Y "Carmina y amén" no me llama nada (tampoco vi la primera), así que...pasará lo mismo.

    ¡Un saludo y muchas gracias por comentar!

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