domingo, 13 de abril de 2014

[Crítica película]: "Senderos de gloria" de Stanley Kubrick

Put** alemanes... ¿cómo? ¿que son franceses?

"El patriotismo es el último refugio de
los canallas"
De Stanley Kubrick apenas he visto nada, como de muchos de los directores más relevantes de la historia del cine; solo he tenido la ocasión de disfrutar "El resplandor", una película muy buena de terror, y la presente, una excelente película bélica que recomiendo ver desde el minuto uno de mi crítica. Razones, abajo.

Durante la Primera Guerra Mundial, el general Mireau (George Mcready) y el alto mando del ejército francés están empeñados en tomar la colina de las Hormigas, una posición alemana inexpugnable; el general se juega los méritos y el ascenso en el escalafón militar que conllevarían la toma de la colina, y ordena al coronel Dax (Kirk Douglas), uno de sus mejores hombres, a que se encargue de la misión. Con terribles consecuencias.

Es visionar "Senderos de gloria" y sentir que los mecanismos de la guerra, si bien llevados al extremo por Kubrick en una adaptación un tanto libre de lo que ocurrió realmente, funcionaban de este modo. Que las batallas y las decisiones tácticas del alto mando eran, más allá de cualquier interés bélico, maniobras de publicidad y envites políticos. Ver "Senderos de gloria" es comprobar que enemigo no solo hay uno, que los enemigos están en todas partes, sea cual sea la bandera que enarbolen y lo bien que les haya dejado la historia. Y es que estamos muy acostumbrados a ver a los alemanes como los malos de toda película bélica ambientada durante la primera mitad de siglo y a los demás como los salvadores, los buenos. No es ningún secreto lo que acabo de comentar; todos, en mayor o menor medida, sabíamos que en las guerras no hay bandos 100% buenos y 100% malos, pero pocas películas bélicas hay que nos lo cuenten de una forma tan lúcida como ésta. Aquí no hay un ejército contra el que luchar, sino un enemigo que se esconde dentro del ejército. En "Senderos de gloria" el enemigo es un alto mando con ansias de ascender, un hipócrita que se las da de patriota y al que no le importan las vidas humanas, que cree que los soldados son meras piezas a las que lanzar contra el fuego de artillería y las bayonetas. Un engranaje del mamoneo de las instituciones y de una élite corrupta, que solo ambiciona el escalar posiciones en la jerarquía de mando para conseguir mayores retribuciones y poder, a costa de los demás y, más concretamente, de los suyos. Y prueba de ello, las conversaciones descarnadas que mantienen Mcready y Boulard (Adolphe Menjou) sobre fusilamientos, ascensos y patriotismo.

Kubrick rueda un filme al que no le sobra ni le falta nada, preciso y terriblemente bien calculado. La guerra no se extiende más de lo debido y solo es una excusa para desarrollar la hipocresía y la crueldad del alto mando. La película no se estanca en ningún momento, salta de una escena a otra sin aburrir y Kubrick firma un guion que no es nada previsible. Es difícil saber qué es lo que ocurrirá a continuación; no podemos augurar que el fracaso de la toma de la colina será solo una excusa para contarnos las maquinaciones de los generales y de la pantomima de la ejecución, ni en qué acabará todo. Hay momentos donde creemos saber en qué acabará derivando todo, dada nuestra formación en los convencionalismos del género y los finales felices, pero Kubrick sabe estimular y arruinar cuanta salida nos proporciona al conflicto principal, y con éxito.

En el apartado técnico, impecable. Los planos, los efectos de sonido y la banda sonora son muy adecuados a las escenas que vemos en pantalla. A destacar el redoble de tambores durante el momento culminante, los planos de los rostros de los acusados durante el juicio y la intensidad y realismos con las que está rodada la toma al inicio del filme. Los actores están increíbles, en especial un Kirk Douglas del que soy casi un ignorante y la actuación del cual me ha impresionado gratamente, acompañado de un George Mcready y un Adolphe Menjou que lo bordan en sus papeles fríos y crueles.

En conclusión, una de esas películas de obligado visionado si uno quiere ver cómo funciona la guerra y qué es el ejército, más allá de las fantasías contadas por otras películas. Bien contada, con escenas muy potentes, diálogos afilados, buena realización y grandes actuaciones. Excelente.

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