miércoles, 16 de abril de 2014

[Crítica película]: "El gran hotel Budapest" de Wes Anderson

El gran entretenimiento

Que Wes Anderson es un director peculiar y que tiene un estilo personal único está claro. Es más, es difícil encontrar entre tanta superproducción productos que se diferencien ampliamente de los demás y "El gran hotel Budapest" es uno de ellos. De Anderson tuve el placer de ver "Viaje a Darjeeling" hará unas semanas y salí tan satisfecho que solo era cuestión de días que me acercase a un cine y viera la última de este genial director. Y salí muy satisfecho, tanto o más que con "Viaje a Darjeeling".

Jude Law es un joven escritor que se aloja en el gran hotel Budapest, un hotel que durante los años 30 albergó a los más distinguidos turistas, pero al que ahora apenas va nadie. Se ha convertido en un edificio decadente y frecuentado solamente por los autóctonos de la zona. Allí conoce a Zero Mustafa (F. Murray Abraham), el propietario del hotel, y este le cuenta su historia, desde que empezó a trabajar como mozo portería en el gran hotel Budapest allá los años 30, y cómo conoció a Gustave H. (Ralph Finnes), el propietario del hotel por aquel entonces, con el que protagonizó una loca aventura relacionada con el robo de un cuadro.

"El gran hotel Budapest" es diversión pura y dura. Si exceptuamos un inicio algo soso, que abarca la presentación del escritor, su estancia en el hotel y las circunstancias en las que conoció al propietario, en cuanto aparece Gustave H. la historia arranca definitivamente y es una montaña rusa de situaciones a cuál más delirante, personajes extravagantes que llenan la pantalla con su sola presencia y un torrente dialéctico que mantiene atento al espectador, atestado de sutiles ironías y de bromas descacharrantes. El embrollo que se lía a raíz de la muerte de cierto personaje al inicio del filme es la ocasión perfecta para que Anderson nos perfile un personaje terriblemente bien construido y atrayente, en ocasiones pedante y superficial y en otras encantador y amigable. Esto y el hecho que el guion está plagado de giros hacen que no haya ni un momento de descanso para el espectador y que este difícilmente se aburra. Buen ejemplo de ello son las escenas donde Jopling (Willem Dafoe) se dedica a perseguir cuanta persona tuviera relación con el cuadro, y en especial la del descenso de la montaña esquiando; también la de la huida de la prisión o la del embrollo que se lía en el hotel al final de la cinta. Son escenas muy dinámicas y con un ritmo endiablado. El único inconveniente de la propuesta es que se echa en falta que el hotel tenga un papel más preponderante en la historia, tal y como el título pudiera sugerir a primera vista, y que un mayor número de escenas transcurran en él y no fuera.

¿Acaba de lanzar mi gato por la ventana?

El reparto, cameos incluidos, es otro de los puntos fuertes de "El gran hotel Budapest". Siempre es un acierto apostar por un reparto coral con tantas caras conocidas, siempre que se haga bien, y en este caso así es. A parte del impresionante Ralph Finnes, y de los solventes cameos de Schwartzman, Murray o Wilson, Tony Revolori también ofrece un buen contrapunte a la labor de su compañero de escenas. Entre el resto del reparto destacan los siempre eficaces Edward Norton, Willem Dafoe, Jeff Goldblum, Adrien Brody y Saoirsie Ronan, que consiguen dotar de gran personalidad a sus extravagantes personajes.

Visualmente hablando es increíble. La fotografía recargada, el uso de decorados en lugar de localizaciones reales (como el primer plano que tenemos del hotel al inicio del filme), los colores chillones (como el rosa intenso de la camioneta de repartos de Mendls), la caracterización de los personajes (muy acertada la del dúo de villanos) y los planos laterales y cenitales (como cuando Agatha va en bicicleta) ayudan a la perfección a meternos en una historia rocambolesca y fantasiosa como la que nos ocupa. Y eso sin contar la BSO de Alexandre Desplat, que encaja a la perfección con el ritmo endiablado de las escenas.

En conclusión, "El gran hotel Budapest" es terriblemente divertida y entretenida. Si te gusta el estilo visual recargado del director y todos aquellos aspectos que caracterizan el cine de Wes Anderson, o si simplemente quieres pasar un rato entretenido sin mirar el reloj, esta es tu película. Muy recomendable.


***Esta crítica pertenece a un proyecto conjunto impulsado por el Club del Cinéfilo, un grupo de Facebook al que pertenezco y con el que comparto la afición de ver cine y luego reseñarlo/criticarlo con otros bloggers. Los otros blogs que han participado en esta crítica comunitaria son:

2 comentarios:

  1. Hola Ivan, soy Lola cambiando de cuenta en google, etc.

    Bueno esta la vi en el cine en el estreno y nos gustó a toda la familia. De Wes Anderson hemos visto todas sus películas por que nos encanta su estilo de cuento para adultos y la riqueza de detalles sutiles que contienen todos sus personajes.
    De sus películas yo prefiero Moonrise Kingdom, Fantástico Mr. Fox y The Royal Tenembaum, también Viaje a Darjeeling, porque en ellas aparece todo lo que hay en Gran Hotel pero algo más.
    Y ese algo más deja claro que los niños ricos también lloran, que el dinero no les protege de sentirse vacíos, inseguros, inadaptados, torpes, solos, en una familia que suele actuar de manera disfuncional, pero como cuentos que son siempre tiene un final, si no feliz del todo, lo suficientemente optimistas, algo así como "hablando se entiende la familia".

    Para mí que su talento visual tan rico y la ligereza aparente de las historias, ensombrece o distrae el fondo de las historias, que son muy duras como en The Royal Tenembaum por ejemplo.

    El cuento de Fantástico Mr. Fox no es suyo y es fiel cien por cien al original, sin embargo les imprime a los personajes los mismos matices que a los de sus propios guiones y, con ello, añade a Mr. Fox una dimensión para adultos que el original no contiene.

    Ya te digo un enorme talento que no está descubierto del todo.

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    1. De lo que has comentado, me gustaría subrallar algo que has dicho y en lo que no caí cuando hice la crítica, y es que embadurna de humor y excentricidades historias que no son, para nada, de humor. Solo hace falta ver "El gran hotel Budapest" y el triste desenlace, dónde parece que ya hemos arrancado el emboltorio y se nos descubre una realidad trágica, como es la soledad a la que se enfrenta Zero una vez su "maestro" Gustave H. y Agatha mueren tan prontamente y cómo eso le marcó de por vida.

      De él sólo he visto ésta y "Viaje a Darjeeling", que también me gustó, aunque algo menos, pese a que el trasfondo me llegó mucho más. Me gustó, sobre todo, por el mensaje ese de "hablando se entiende la familia" que dices y que tanto me gusta ver en películas.

      Tengo que ponerme al día con las que dices (tengo muchas recomendaciones tuyas pendientes, no lo olvido).

      ¡Un saludo Lola!

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