martes, 11 de marzo de 2014

[Crítica libro]: "Drácula" de Bram Stoker

¿Dónde se ha metido Drácula?

Esta es la edición que me hubiese
gustado tener y no la otra de Anaya
que no tengo valor ni de enseñar
No soy un fan acérrimo de los vampiros. Es más, ningún relato de chupasangres se encuentra entre mis películas y libros favoritos. "Sueño del Fevre" de George R.R. Martin y la versión para la gran pantalla de "Entrevista con el vampiro" se encuentran entre las obras del género que más me han gustado, aunque tampoco me entusiasmaran. Pero Drácula es una de las figuras clásicas más relevantes de la literatura y del cine, y en cierto modo, ya iba siendo hora de conocer de dónde surgió tamaña fuente de inspiración.

Jonathan Harker es un agente de propiedades que acude a una zona remota de Rumania para cerrar un trato con el conde Drácula, por el cuál este último adquiere una serie de propiedades en Inglaterra. Tan pronto como Harker pone un pie en Transilvania y en el castillo de Drácula, empiezan a ocurrir cosas extrañas e inexplicables. El conde no se refleja en los espejos, no tolera los crucifijos y solo aparece cuando cae la noche. Poco se imagina Harker que ha caído en las fauces de un ser milenario que ha trazado un plan perfecto para continuar alimentándose de víctimas.

La parte de Harker en el castillo del conde Drácula es puro entretenimiento; los hábitos peculiares del conde y las sospechas de Harker dinamizan el relato y tienes ganas de saber más sobre los planes del vampiro y si Harker sobrevivirá o no a su estancia en el castillo. Luego el ritmo decae ligeramente durante la extensísima parte de Londres y hay fragmentos que son algo tediosos, pero el relato continúa siendo entretenido gracias a la habilidad de Stoker para ir dosificando poco a poco todos los detalles relacionados con el vampirismo y las habilidades del conde. La tercera parte, mientras persiguen al conde, Stoker vuelve a dinamizar la narración hasta un final algo abrupto, pero muy tenso, pues no sabes muy bien quién ganará la partida. Que la narración esté constituida casi exclusivamente de recortes de periódicos, diarios personales, telegramas y documentos administrativos es una elección muy acertada para evitar que el lector caiga en el tedio, aunque Stoker acabe aburriéndose de ese recurso durante la última parte y acabe recurriendo solamente a los diarios personales.

"Drácula" ha envejecido mal en muchos aspectos. Las relaciones interpersonales están almibaradas y todos se tratan con un respeto, una lealtad y un compañerismo que rayan la exageración. Es machista a más no poder y muchos conceptos han quedado totalmente desfasados. Además, los personajes gozan de un estatus social burgués que les permite sortear cualquier dificultad con solo aflojar el monedero o tirar de influencias y eso resta tensión a los conflictos que van surgiendo. Pero si exceptuamos todo esto, que en cierto modo es inherente al contexto y la época en la que fue escrita, es un relato de aventuras muy entretenido.

¿Pero dónde te has metido?

Por otro lado, los personajes son algo planos y hay ocasiones, sobre todo hacia el final, donde se desdibujan tanto que sus caracteres y personalidades bien podrían confundirse. Seward, Harker, Goldaming y Morris son demasiado parecidos y todos acaban teniendo las mismas reacciones y los mismos razonamientos. Sin embargo, Van Helsing es muy entrañable, el doctor Seward hace bien su papel de contrapunto incrédulo y el Jonathan Harker del castillo de Drácula también es muy carismático. Lucy y Mina caen simpáticas y sufres por ellas. El problema, pues, no reside en los personajes que representan el Bien. El problema de "Drácula" es, precisamente, que Stoker comete el error de relegar a un segundo plano el personaje que da nombre a la novela y que, sin lugar a dudas, es o debería ser el más carismático de la función; es gracias a él que el pasaje del castillo es tan interesante y sin embargo Stoker prefiere privarnos de su presencia y solo hacer referencias indirectas a su presencia. Decisión que resta potencial a una obra que podría dar más de sí si se centrase algo más en el chupasangre.

Otra cosa que se echa a faltar es que haya algo detrás de la historia. Que haya un tema potente más allá de la clásica lucha entre el Bien y el Mal. Y no lo hay. Todo está centrado en los hechos y en desarrollar a los personajes a través de sus sentimientos y sensaciones y poco en que reflexionemos sobre lo que leemos. Otro aspecto que resta potencial a la obra.

En conclusión, "Drácula" es una novela muy entretenida, con personajes muy entrañables y una narración organizada en forma de recortes de periódico y diarios personales muy acertada. No es perfecta en tanto que el personaje que da nombre a la novela no está explotado todo lo que debiera, el relato es algo tedioso durante el nudo y hay ciertos aspectos que han quedado algo desfasados, pero la recomendaría a todo aquel que quisiera conocer el origen de la leyenda y pasar un buen rato.

4 comentarios:

  1. ¡Estupendo! En general me parece que la historia de Drácula es maravillosa es uno de los clásicos de la literatura, sin embargo hay muchas versiones que para bien o para mal han logrado atraer la atención del público, cada una con sus puntos a favor y en contra, al final del día es cuestión de ser tolerante y quedarte con la versión que más te guste.

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    1. De momento la versión de Stoker es la que más me ha gustado; no me gustó nada la de Coppola y de las demás no recuerdo nada más que fragmentos difusos que ya no recuerdo muy bien. Coincido contigo con que es una historia maravillosa.

      ¡Un saludo y muchas gracias por comentar!

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  2. Coincido en todo con tu critica. Aunque la opción de mantener ausente al conde durante el relato también tiene su potencial. Por momentos todo parece una construcción paranoide estimulada por Van Helsing! Saludos

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  3. Buenas Alejandro,

    Sí, supongo que parte de la gracia es generar tensión por omisión como bien dices, pero Drácula me pareció un personaje muy interesante y del que me hubiese gustado saber más. No me hubiese molestado que estuviese más presente. Además, él por si solo ya genera esa aura de terror, no solo cuando no se le ve.

    ¡Saludos y muchas gracias por el aporte!

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