martes, 4 de febrero de 2014

[Escribir]: "Donde no os descubro nada, pero aprovecho para hablar de mí y de mi rutina"

Tal y como podéis ver en el lateral derecho, ya voy por casi un cuarto de la novela. Hay días donde escribo sin parar y otros donde las ideas no salen ni con tenazas. No sé qué pensarán los otros escritores, pero creo que es algo normal en la profesión. ¿Por qué os cuento esto? En una entrada anterior os hablé de "Cómo escribir ciencia-ficción y fantasía" de Orson Scott Card; es una lectura muy entretenida y de la que se pueden extraer muchas cosas, sobre todo si eres un planificador. Pero no os conté que hacia el final hay un apartado con entrevistas a escritores del género, como Andrzej Sapkowski, César Mallorquí o Elia Barceló. Les preguntan desde sus hábitos como escritores y cuáles son sus referentes hasta qué opinan del fandom. Leyéndolas se me ocurrió probar alguna que otra cosa de las que comentaban y reorganicé mi horario.


Teniendo en cuenta que tengo un trabajo muy esporádico y azaroso, decidí que podía elaborar un planning centrándome en la escritura. El primer horario que hice reservaba tres horas para escribir; decidí que era un buen número de horas teniendo en cuenta que cuando escribía sin haber planificado la historia (como ocurrió durante el NaNoWriMo) a las dos horas o así ya estaba cansadísimo. Pero he descubierto que estaba cansado porque no sabía qué escribir y me agotaba con solo pensar hacia donde iría la historia. No soy un escritor orgánico y eso me mataba. Cuando empecé a escribir la novela en la que estoy ocupado empleé las tres horas diarias que os comentaba y me di cuenta de que las afrontaba bien, sin cansarme mucho. Pensé que eso ya estaba bien y lo dejé así, sin cambiar nada, no fuese caso que si ampliaba el margen de horas fuera a agotarme. Además, creo que tantos años de estudio y esfuerzo me han convertido en un tipo disperso (los estudios no son buenos, os lo digo yo); cuando llevo mucho rato haciendo la misma cosa tiendo a divagar y dejar lo que hago para ponerme con otra cosa, y eso antes no me pasaba. Así que decidí aplicar la técnica pomodoro®. Cada 25 minutos descanso otros 5 (excepto cuando estoy tan metido que no puedo parar de escribir) y os puedo asegurar que va genial. Durante esos 5 minutos consulto el correo, el blog, el twitter, etc. Vamos, los lugares recurrentes cuando quiero perder el tiempo, pero que van geniales para no pensar en nada concreto y descansar la mente y prepararla para los siguientes 25 minutos.

Luego leí la entrevista de Elia Barceló y César Mallorquí y comprendí que para alguien disperso como yo es necesario más mano dura. César se toma la escritura como un trabajo de oficina y dice que el horario debería ser el mismo; así mismo, acaba escribiendo unas 8 horas diarias. Elia comenta que para meterte en la historia y que la vena creadora despierte hacen falta una o dos horas de trabajo previo. Reformulé todo mi planning y ahora escribo seis horas y me he dado cuenta de que es mejor. Cuando llevas muchas horas dándole, no es que no acabe cansado, pero noto como que me meto más en la historia y se me ocurren ideas más originales y frases más ingeniosas. Ya lo decía David Lynch en "Atrapa el pez dorado": "No se empieza pintando. Primero debes sentarte un rato y esperar a que se te ocurra alguna idea para poder comenzar y realizar los movimientos correctos (...) la vida artística significa libertad de tener tiempo para que pasen las cosas buenas". Sé que no todo el mundo dispone de tanto tiempo como yo, pero si tienes tiempo libre y quieres escribir, prueba a dedicarle un horario de oficina. A mí me funciona.

5 comentarios:

  1. ¿Ya llevas un cuarto de tu novela??? Vaya, pues es muy buen ritmo entonces...

    ResponderEliminar
  2. Buenas Jolan!

    Pues sí, un cuarto de lo que tengo previsto. Quizás me alargue más de lo que había previsto, pero sí. Cuenta que escribo unas seis horas al día y llego a las 2000 palabras, arriba o abajo. Que luego todas sirvan, ya es otra cosa.

    Gracias por pasarte por aquí y comentar, un saludo!

    ResponderEliminar
  3. ¡Ánimo con tu novela Ivan!

    Gracias por recordarme algo que se me estaba escapando en el libro que estoy escribiendo para escritores: la importancia de los descansos. Son fundamentales para refrescar la mente.

    Y lo de meterse en la historia, ya seas escritor orgánico o planificador, es esencial. Incluso si no estás escribiendo tantas horas al día (a mí se me freiría el cerebro), si te has metido en la historia, tu subconsciente sigue trabajando y te da buenas ideas cuando menos te lo esperas.

    La clave está en estar todos los días en contacto con la historia.

    Por cierto, eso del subconsciente también funciona cuando escribes no ficción.

    ResponderEliminar
  4. ¡Muchas gracias Carlos!

    A mí me van de perlas esos 5 minutos cada media hora, hacen que no esté pendiente de las horas que quedan para que acabe de escribir cuando estoy encallado o cansado. Pienso: "total, solo quedan 10 o 5 minutos para el descanso y en los próximos 25 minutos ya se me ocurrirá algo". Y suele ser así.

    Otra cosa que me ocurre cada vez con más frecuencia es que cuando no estoy escribiendo, esté haciendo lo que esté haciendo, sin querer, mi mente se pone a pensar en la novela y a pensar posibles hechos, personajes, soluciones para callejones sin salida, cosas así. Y ahora estoy escribiendo un capítulo que se me ocurrió enteramente mientras me estaban quitando una caries en el dentista jaja.

    ¡Muchas gracias por comentar y un saludo!

    ResponderEliminar
  5. Sí sí, llega un momento que te obsesionas tanto con la novela que te persigue. Y es genial, porque te da mejores ideas.

    ResponderEliminar