jueves, 6 de febrero de 2014

[Crítica serie]: "Dexter" 4ª temporada

¿Os habéis fijado que siempre han
eludido cualquier debate moral sobre
lo que hace Dexter? ¿Si es correcto o no?
Ya basta. Empiezo a estar cansado de "Dexter". También de escribir siempre lo mismo sobre cada temporada. En esta ocurre lo mismo que en la primera, la segunda y la tercera, solo que no tan acentuado como en la última. Mejora en algunos aspectos, pero los intentos de renovar la saga y superar el bache en el que se han metido llegan tarde y acaban siendo insuficientes. En esta temporada, Dexter (Michael C. Hall) tiene que afrontar una nueva vida como marido y padre de familia, y la dificultad de compaginar su oscuro pasajero con sus obligaciones para con la familia, la comunidad de vecinos y el trabajo. Por si fuera poco, a Miami ha llegado Lundy (Keith Carradine), el detective del FBI que estuvo muy cerca de atraparle en la segunda temporada, pero esta vez ha venido para investigar a un asesino que lleva 30 años matando en ciclos de tres víctimas y que recibe el nombre de Trinity (John Lithgow). Dexter tiene sus dudas sobre si podrá convivir con todas sus facetas, hasta que conoce a Trinity y descubre que éste es muy capaz de compaginar los asesinatos con su vida en familia; es entonces cuando Dexter decidirá aproximarse a él para aprender sus secretos.

Vale, la trama ha mejorado. Pero es que no era muy difícil viniendo del Desollador y de Miguel Prado. De hecho, crees que la trama de Trinity es buenísima, pero en realidad solo sale ganando gracias a la comparación. Tiene agujeros, no tantos como el caso de la tercera, pero los tiene. Lo que sí se ha quedado igual es ver como el azar y las casualidades continúan resolviendo los casos; es oportunísimo que la hija de Trinity se suicide antes de decir el nombre de su padre y así sembrar la duda de si el que había atrapado la policía es el verdadero Trinity o no. También es muy oportuno, como siempre, que el malo no decida difundir quién es realmente Dexter. No sé, es algo que todos los malos de esta serie se callan y no deja de sorprenderme. Algunos dirán que de esta forma no tendríamos serie, que se acabaría muy rápido si todos estuviesen continuamente revelando la identidad de Dexter, pero oiga, no haga una trama donde sea perfectamente posible que los malos puedan hacerlo. Además, el chicle de Trinity no da para tantos capítulos. Es un caso demasiado sencillo como para que se alargue tanto y los guionistas lo solucionan con su arma preferida: el relleno. El viaje que hacen Dexter y Trinity juntos no aporta absolutamente nada a la historia ni todas las disquisiciones por las que pasa Dexter y que cantan a excusa para no terminar con Trinity a los 5 capítulos. Tiene miles de ocasiones para cargárselo, pero casualmente siempre hay algún debate moral o un personaje que lo impide y así sucesivamente. Sin embargo, la trama de Trinity aporta algunas escenas interesantes y siempre relacionadas con su familia; por poner un ejemplo, está la comida de acción de gracias y en qué acaba derivando, que provoca que el espectador esté en tensión durante todo el capítulo. También está muy bien el giro del final que, aunque es algo previsible, supone un buen giro de tuerca para Dexter y el cómo afrontará a partir de ahora su nueva situación.

Lo que también sigue igual es el romanticismo de párvulos que destilan las relaciones interpersonales de los personajes (y que encima se comen demasiados minutos). Estoy hasta los COJONES de tanto amor edulcorado. Los guionistas tienen el sentido del realismo en el culo y no hacen sino construir relaciones basadas en clichés sobadísimos, como que a Rita (Julie Benz) le guste que Dexter pegue al vecino para demostrarle que está protegiendo a su hembra o que el pseudoamor imposible de Batista (David Zayas) y LaGuerta (Lauren Vélez) sea constantemente puesto a prueba por las fuerzas del destino que les condenan a estar separados (en este caso en forma de un superior que parece que solo esté para eso y para joder a LaGuerta siempre que puede. Ah no, que le revela a Deb (Jennifer Carpenter) algo en una miniescena de un capítulo). Y eso sin olvidar la tragedia griega de Deb, atormentada por engañar a su novio con otro. Por favor. Por muy entretenida que sea esta temporada, estos fallos solo hacen que irritar al espectador y sacarlo de la historia. Historia que se prestaría a radiografiar con frialdad la verdadera esencia de las relaciones humanas y que no hace. Aun así, Dexter continúa a buen nivel, Deb continúa siendo entrañable y está Lundy, que siempre es agradable tenerlo por aquí.

Solo he venido a fichar

Y en éste paquete está lo poco verosímil que es todo. Es por eso que cuando uno ve "The Wire" que flipa en colores con tanto realismo. Dexter va y viene del trabajo según como le convenga y nadie dice nada, lo ven hasta normal que entre en la oficina a la hora que le sale de los pitos, se encierre diez minutos en su despacho y a los cinco de charlar con alguien, usualmente por temas que quizás no tengan que ver con el caso, se largue a hacer de las suyas. Y eso sin contar los días libres que se toma ni que aparezca o desaparezca de forma tan sospechosa de algunos lugares. Y luego que Rita se crea que se pasa todo el santo día en el trabajo ya es de juzgado de guardia, y eso conociendo que el amigo ya tuvo un lío con una tía en la segunda temporada. Encima, el tema de ir asesinando a asesinos canta demasiado. Es curioso como nadie se pregunta por qué desaparecen todos los sospechosos de los casos que caen en manos de los protagonistas y más curioso es que saben qué ocurrió en la segunda temporada y que ya hubo un asesino que se dedicaba a matar sospechosos. Y encima sabiendo que la inculpación de Doakes siempre fue algo un poco turbio.

Lo que sí han mejorado son las tramas secundarias, como cuando Dexter debe integrarse en la comunidad y atrapar el vándalo que no para de hacer pintadas en su puerta o cuando decide cargarse a la poli que había matado a su familia y la cosa acaba complicándosele más de lo normal. Como ya vengo comentando desde la primera temporada, es una suerte que el personaje protagonista y sus debates internos continúen tan frescos después de tantos capítulos. En este caso, nuestro asesino favorito está atormentado por si será capaz o no de compaginar su faceta como asesino con la de padre de familia; ya ha aprendido que no podrá tener nunca un amigo con el que compartir la carga y ahora intenta encontrar el mejor modo de vivir con los suyos sin herirles con su oscuro pasajero. En este sentido, supone una evolución después de dos temporadas dándole vueltas al mismo tema.

En conclusión, otra temporada de más de lo mismo. Está a la altura de la segunda, pero la serie tiene males endémicos que no es capaz de resolver, como lo pesadas que son las relaciones entre personajes y lo circunstancial y azaroso que acaba siendo el guion. Por suerte, Dexter continúa tan fresco como siempre, el caso no es tan endeble como el de la temporada anterior y hay algunos capítulos realmente interesantes.

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