viernes, 14 de febrero de 2014

[Crítica película]: "La gran estafa americana" de David O. Russell

Russell insufla originalidad a una propuesta algo sencilla

Si la cosa está entre ésta y "Doce años
de esclavitud", prefiero que gane la
nueva de Russell
"La gran estafa americana" de David O. Russell es la cuarta película nominada a los Oscars que veo para ponerme al día antes de la ceremonia y poder opinar mientras me lio a cafés para aguantar despierto toda la noche. Antes de ella vinieron "Gravity", "Doce años de esclavitud" y "El lobo de Wall Street" y bueno, estoy muy satisfecho de las cuatro. De momento, esta edición de los premios trae buenas películas y "La gran estafa americana" es una de ellas. Veamos por qué.

Irving Rosenfeld (Christian Bale) y Sydney Prosser (Amy Adams) son dos estafadores amantes que se dedican a robarles el dinero a los pobres a través de créditos fraudulentos; Bale está casado con Rosalyn Rosenfeld (Jennifer Lawrence) y ha adoptado su hijo como propio, pero eso no es ningún problema para que la pareja de amantes lleve su idilio sin problemas. Todo les va bien hasta que el agente Richie DiMaso (Bradley Cooper) los coge y amenaza con encerrarlos en la prisión si no colaboran con él para inculpar al alcalde Carmine Polito (Jeremy Renner) en una presunta estafa urbanística.

Hay quién critica "La gran estafa americana" por recurrir a un esquema muy visto. Es cierto que la historia se sustenta en dos pilares muy simples; el triángulo-cuadrado amoroso y la investigación policial al uso. Pero es en los matices donde la película gana enteros. El trío no es tan típico como al que estamos acostumbrados a ver en otras películas; Adams no va de víctima sufridora cuando Bale prefiere quedarse con el niño y, por ende, con su esposa. Todo lo contrario. Juega con Cooper por puro despecho y ganas de fastidiar a su compañero de estafas. Además, ni Bale ni Cooper llegan a pelearse nunca por Adams, como cabría esperar de cualquier triángulo amoroso. Y luego está la relación de Lawrence y Bale, que es de todo menos usual, y el extraño amor paternal de Bale para con su hijo adoptado, que para nada encaja con la imagen que todos tenemos en mente del estafador viva la vida que pasa de sus hijos. Las relaciones personales y sus matices son uno de los puntos fuertes de la propuesta, aunque tiene algunos fallos. La amistad de Bale y Renner no acaba de estar bien perfilada; no acabas de creerte que a Bale le importe tanto su amigo como para intentar entorpecer la investigación y gastarse 2 millones de dólares en reducirle la condena. Y luego está el personaje de Lawrence, al que no se le saca todo el potencial. Su manera de ser es incomprensible y no sale lo suficiente como para que llegues a entenderla mejor y te importe realmente su situación.

Es gracias al estupendo reparto que "La gran estafa americana" sube enteros

Por otro lado, la investigación se desarrolla siguiendo los pasos habituales del género. A medida que van tirando de la madeja, lo que en un principio parecía un escándalo a nivel de políticos locales acaba convirtiéndose en un caso de corrupción que envuelve a senadores, congresistas y mafiosos. El guion es capaz de generar suficiente intriga como para que hacia el final no sepas muy bien qué ocurrirá con los personajes, quién saldrá bien parado y quién no. No sabes cuál es el plan de Bale y Adams para salir del follón en el que se han metido. Están atrapados entre el FBI y la mafia y acaban escogiendo chantajear a los primeros y salvarles el pellejo a los segundos. Y es esa elección la que hace más original la propuesta, pues Russell se desvía de falsas moralinas y hace que sus personajes opten por el egoísmo en lugar de la justicia, justo lo contrario a lo que sucede en muchas películas del género.

Otro aspecto que funciona bien en "La gran estafa americana" son los momentos cómicos, que aligeran la carga melodramática de algunos pasajes, y por los que David O. Russell ya apostaba en "The fighter". Hay dos a destacar: uno es cuando De Niro habla en árabe con el falso emir y este no entiende nada, escena que también consigue que temamos más a De Niro, y el otro cuando Cooper imita a C.K. cuando celebran la confesión del notario de De Niro.

Mención aparte merecen las actuaciones. Bale, Adams, Cooper y Lawrence están increíbles y en gran medida son los que hacen que la propuesta tire adelante. Los secundarios también acompañan muy bien a los principales, a destacar a Renner en el papel de político corrupto simpático y Louis C.K. como sufrido superior de Cooper. En el apartado técnico, la banda sonora, el vestuario y el maquillaje contribuyen muy bien a situarnos en la época en la que se ubica la historia.

Que una película sea poco original no hace que sea por definición peor que otras, y sino que se lo digan a "Argo", la pasada ganadora del Oscar a mejor película. "La gran estafa americana" es una película entretenida, con unas actuaciones formidables y un guion que depara alguna que otra sorpresa, aunque haya personajes e interacciones que no están del todo trabajadas.

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