martes, 11 de febrero de 2014

[Crítica libro]: "Muerte de la luz" de George R.R. Martin

George R.R. Martin es un ambientador nato, pero las buenas ideas le duran menos que un caramelo en la puerta de un colegio

No lo miréis mucho que no pinta nada
Si una cosa tiene George R.R. Martin es que es el autor de mi saga favorita de fantasía; "Canción de hielo y fuego" es de lo mejor que he leído nunca. Solo por eso, se ha ganado el cielo. De modo que no sería nada extraño que me decidiese a explorar sus otras creaciones en busca de más. Leí "Sueño del Fevre" y no encontré nada más que una buena idea y un entretenimiento aceptable, pero nada que me recordase a "Canción de hielo y fuego". Me dije que era cuestión de mala suerte, que aún quedaba mucho por leer del maestro. Y con esa idea en la cabeza abordé la lectura de "Muerte de la luz". ¿Qué encontré? Bueno, más o menos lo mismo que encontré en "Sueño del Fevre".

Worlorn es un planeta moribundo que está alejándose de sus soles y pronto se sumirá en el frío y la oscuridad. Antaño había albergado el Festival de los Mundos Exteriores, una época dorada donde diversas civilizaciones construyeron, cada una, una ciudad distinta. Ahora, Worlorn está prácticamente deshabitado y esas ciudades han sido abandonadas por las civilizaciones que antaño las poblaron. Dirk t'Larien viaja a Worlorn cuando su antigua novia, Gwen Delvano, le llama pidiéndole ayuda y él ve en ello la oportunidad de reanudar su antigua relación. Sin embargo, Gwen está unida por jade-y-plata a Jaantony Vikary, un kavalar, y al compañero de éste, Garse Janacek, en un vínculo extraño de amor y odio. Para complicarlo todo, Dirk pronto descubrirá que en Worlorn viven unos kavalares empeñados en cazar a todos aquellos que no pertenezcan a su clan. 

George R.R. Martin es un genio creando ambientaciones increíbles, con millones de posibilidades y con un potencial brutal. Solo hace falta ver el prólogo de esta novela. Hay un planeta que pronto saldrá de la órbita de sus estrellas, hay una galaxia con múltiples planetas y razas, conflictos pasados y presentes. Hay mucha historia detrás de todas esas premisas. Cuando Dirk llega a Worlorn, te cuentan que el planeta tiene 14 ciudades, una por cada civilización que participó en el festival. Te cuentan que queda poco para que se enfríe y todo muera. Te cuentan que está prácticamente deshabitado y que allí solo quedan individuos que han decidido quedarse ahí voluntariamente. Esto tiene muchas posibilidades, pero Martin acaba acotando tanto la historia con el triángulo amoroso y con el problema de los cazadores, que da la sensación de que todo lo demás no es más que ambientación y que, al fin y al cabo, no pinta mucho en la historia. La cultura kavalar y las personalidades tanto de Janacek y Vikary como de los enemigos están increíblemente bien perfiladas, pero no hay nada más.

Dios, digo Martin, dirigiéndose al resto de mortales

A los pocos capítulos, la historia se simplifica mucho y te das cuenta que Martin solo ha planificado dos tramas principales y ninguna de ellas acaba de funcionar del todo. Por un lado está la del trío protagonista. Martin intenta aportar algo de originalidad con el kavalar, pero está demasiado claro que Dirk no es una alternativa factible para conquistar el corazón de Gwen y lo intuyes casi desde los primeros capítulos. Eso provoca que esa trama no acabe de enganchar. Y luego está la del clan de los malos, que acaban transformándose en cazadores de personas sin ningún rasgo significativo más allá de cómo se organizan para las cacerías. Desde el momento en que Dirk y Gwen huyen a Desafío, la historia se deshincha. Las persecuciones se suceden una detrás de otra, vista una, vistas todas, sin aportar nada relevante. La cacería de Desafío es demasiado extensa y aburrida y la cacería que organizan para matar a Vikary aburre precisamente porque viene justo después de la otra y no es más que un correcalles de personajes yendo de un lado para otro.

Cualquier intento de revitalizar la trama cae en dique seco. Martin intenta un giro de guion con Ruark y su conspiración para quedarse con Gwen, pero no funciona. Es demasiado retorcido y no casa para nada con la simpleza que hemos visto hasta ahora. También intenta impactar al lector con la muerte de Janacek, involuntariamente asesinado por Vikary, pero está muy forzado y acaba siendo un final demasiado abrupto y estúpido para un personaje de ese calibre. Y el desenlace no es más que una consecuencia de una historia que no va a ninguna parte. Es muy acertado que Dirk acabe quedándose en el planeta y sacrificándose por la pareja; casa a la perfección con la trayectoria del personaje durante la novela. No tiene nada que perder, ya era un fantasma incluso antes de llegar a Worlorn y por eso no le importa morir a manos del cazador. Pero la evolución que experimentan los demás es incongruente y para nada en consonancia con lo que se nos ha contado durante el resto del libro. Ruark era un tipo retorcido, pero acaba cediendo al suicidio; Gwen era una chica sensata y acaba convirtiéndose en una Tomb Raider con ganas de matar; y Vikary, un tipo duro con recursos, acaba hundido porque ha matado a su compañero, pese a que éste ya había intentado matarle en una ocasión y ya se había mentalizado en capítulos anteriores que tendría que enfrentarse a él.

Martin no acaba de aprovechar la ambientación que ha creado y acaba firmando un libro que empieza muy bien y se va deshinchando progresivamente. Ni la trama romántica ni la de los cazadores acaba de funcionar del todo y hacia el final, los personajes no acaban de evolucionar de forma coherente a lo visto anteriormente.

7 comentarios:

  1. Hola Ivan!

    No tengo mucho que añadir que no hayas dicho ya.

    Yo empecé este libro engañada. Para empezar, en la contraportada te prometen una gran y romántica historia de amor, pero de esto vi poco. De hecho, a mitad del libro me dejó de interesar el triángulo amoroso.

    Lo de crear un gran universo lo cumple, pero totalmente desaprovechado. Me habría gustado saber más sobre el resto de civilizaciones.

    Algo que sí me gustó, a parte del universo que crea, es cómo desmitifica las creencias y tradiciones de una civilización como la kavalar. También me gustó que tratara el tema de cómo tu cultura puede determinar tu punto de vista sobre algo.

    Tenía pendiente leer El sueño de Fevre, pero la verdad es que después de leer este me da un poco pereza...

    Un saludo!

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  2. ¡Buenas Coral!

    Pues en mi opinión pasa algo parecido en "Sueño del Fevre", aunque quizás este último sea algo mejor que éste. Les puse la misma nota, pero "Sueño del Fevre" sería más en plan 6,5 y éste 5,5. Yo también tenía ganas de leer otros de Martin, pero me da pereza. Tengo en el montón de pendientes "Refugio del viento".

    Y de lo que comentas, esos puntos que comentas están muy bien, pero llega un punto que aburría hablar siempre de lo mismo. Estaba ya cansado de los kavalares y sus rollos.

    ¡Gracias por comentar y un saludo!

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  3. Hola! Quiero hacer una defensa de este libro que me encanto y cautivo. Me parece una obra solida y atrevida con una estructura muy bien desarrollada. Criticar es muy fácil pero crear... Pienso prácticamente lo contrario de lo que tu opinas. Esa es la grandeza de la literatura. Gracias!!!

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    1. Buenas Kobe,

      Según ese argumento de "criticar es muy fácil", cualquier obra debería ser buena por el simple hecho de haber sido creada. Está claro que hay creaciones buenas y creaciones malas y exculpar una obra solamente porque costó hacerla no tiene ni pies ni cabeza. Yo he expuesto mis motivos y tú los tuyos, que me parecen igual de válidos que los míos, aunque no los comparta.

      ¡Un saludo y gracias por comentar!

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  4. Apenas terminé de leerla y corrí a buscar opiniones de ella, encontrándome con la tuya :D
    La novela me pareció demasiado corta, me hubiera gustado que ahondara más en la relación entre Garse y Vikary o bien en ese triángulo y luego cuadrado y pentágono amoroso tan raro, unido por las situaciones de poder y posesión.

    Para mí la novela es muy muy corta, Don George quiere explicarlo todo en muy poco tiempo y deja de lado a veces a los personajes o sólo se acuerda de uno u otro oportunamente para salvar el hilo de la historia, como Ruark.
    Ello no quiere decir que no la disfruté mucho, me encantó la fuerza o propiedad que le imprime a los 'nombres'y su impacto en la cultura Kavalar. Sin embargo, hubiera preferido un final mejor para Garse (mi favorito) porque creo que es un final apresurado, un poco apretado; o que Vikary hubiera tenido otra actitud más aguerrida tal y como lo había descrito desde el principio o que Garse se hubiera defendido o actuado como el súper guerrero que retrató (o al menos así me pareció). Gwen a veces parecía mecánica y su personalidad y discurso no me terminaron de convencer. Eso de que Dirk no le haya preguntando por la joya hasta el final hizo que lle intuyera desde antes. Sólo recorrieron cuatro o cinco de las ciudades, ¿y las otras? Por eso digo que se quedó muy corta la novela, daba para más.
    Pero a pesar de todo, sí me logró cautivar, es entretenida y quieres saber más y más. También, el detalle del glosario al final se me hizo tan old school, i liked it :D


    -Bana palomitaz

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    1. Buenas noches,

      Martin hace un gran trabajo de construcción del mundo en el que se desarrolla la historia. Como dices, da para muchísimo más. El problema es la trama, que se queda a medio gas, como si no supiera como aprovechar todo lo que iba sembrando inicialmente. En mi opinión, le ocurre lo mismo que en Sueño del Fevre.

      Me quedé con la sensación de premisa desaprovechada. Lástima. Pero me alegro que a ti sí te gustara, faltaría más.

      Saludos y que vaya bien. ¡Gracias por tu comentario!

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