miércoles, 15 de enero de 2014

[Crítica película]: "A propósito de Llewyn Davis" de Joel Coen y Ethan Coen

Seguid así hermanos Coen
Es casi un sacrilegio decir que "El gran Lebowsky" y "Fargo" me dejaron muy, muy frío. "Valor de ley" era una interesante incursión en el género del western, pero esperaba algo más. Las tres me aburrieron y no les vi el qué. Sin embargo, "Muerte entre las flores" y "No es país para viejos" me encantaron. Entonces, ¿en qué grupo se sitúa "A propósito de Llewyn Davis"? Por suerte, en el segundo. Es lenta, como las que he defenestrado antes, pero la historia, el personaje y el tema de fondo me atraparon de tal modo que salí muy satisfecho de la sala.

La nueva película de los hermanos Coen resigue la vida de Llewyn Davis (Oscar Isaac), un cantante de folk solitario que malvive tocando en los baretos más cutres del Greenwich Village de Nueva York y durmiendo en los sofás de amigos y conocidos. Quiere convertirse en un cantante de éxito, pero varias circunstancias hacen que se hunda cada vez más en la miseria. La película es lenta y entiendo que pueda llegar a aburrir, pero es esa clase de película donde cada escena cuenta para construir el puzle y esconde algún mensaje. Su punto fuerte es el poso reflexivo que deja durante y tras su visionado. Pudiera parecer a primera vista que "A propósito de Llewyn Davis" es el relato de un fracaso a nivel artístico, que perseguir el éxito en disciplinas que requieren esfuerzos a largo plazo es campo abonado para el fracaso. Llewyn lo intenta, pero fracasa una y otra vez y parece que no despega. Puede parecer que el tema de fondo es ese, el de: por mucho que perseveres en aquello que se te da bien, si no da ingresos, mal vas. Mejor dedícate a algo que de dinero, que te asegure la vida y da gracias por ello. Tal y como llega a insinuar en alguna ocasión su hermana o la decisión final de enrolarse en un barco para empezar a ganar dinero de verdad. Pero eso, en mi opinión, es malinterpretar la película. Isaac no fracasa en ese sentido. Él no consigue tirar adelante porque fracasa como persona, como ser humano. No consigue levantar cabeza, no se entrega con toda su alma, no se permite evolucionar. No ha superado el suicidio de su compañero y se ha enterrado en una profunda depresión de la que no logra salir. No es capaz de mantener una relación personal, buen ejemplo es la que mantiene con Jean (Carey Mulligan); tampoco le interesa, tal y como demuestran las escenas de cuando abandona el gato, cuando más tarde lo atropella y no corre a socorrerlo o cuando decide pasar de largo y no ir a Ankor, donde sabe que tiene un hijo. Se ha embarcado en una apatía de la que no puede ni quiere salir. Cuando viaja a Chicago y consigue audiencia con el dueño del local (F. Murray Abraham), éste le propone participar en un trío, para que mejore y saque lo mejor de sí, una opción que a todas luces representaría un paso adelante para el protagonista y para despegarse de los malos recuerdos y de la espiral autodestructiva en la que se halla sumido. Pero lejos de aceptar, rechaza la oferta, negándose a evolucionar como persona. 

Otro de los puntos que elevan la propuesta es la gran labor interpretativa del reparto. Oscar Isaac está increíble, su interpretación ayuda a que te metas en la historia de lleno, y no solo por su actuación, sino porque canta muy bien; los secundarios, pese a que hay algunos con papeles demasiado cortos y de los que te gustaría saber más, como Carey Mulligan, Garret Hedlund o John Goodman, todos cumplen muy bien y añaden su granito de arena en la historia. Hay escenas muy buenas, como la del viaje a Chicago, que se sustentan gracias a ellos.

Y otro punto a resaltar es la increíble banda sonora. Isaac canta muy bien y como buena historia de música, hay varios momentos para disfrutar de ella. Me sorprende ver películas donde la música es parte importante de la historia y sin embargo hay pocos momentos para detenerse y disfrutar de ella, tal y como ocurre, por poner un ejemplo, en "El último cuarteto" y, pese a que es una película notable, se echa en falta que la música aparezca más que en dos ocasiones puntuales. Da igual que no sea el tema central de la propuesta, pero si hay un cantante de por medio y la historia tiene como telón de fondo la música, esta debe aparecer en pantalla varias veces. Y en este sentido, "A propósito de Llewyn Davis" no decepciona. El folk es un género que me gusta escuchar y pasé un buen rato disfrutando de canciones como "Hang Me, Oh Hang Me" o "Fare Thee Well".


"A propósito de Llewyn Davis" no es para todos los públicos. Es posible que algunos le achaquen que es muy lenta y aburrida, pero si quieres disfrutar de un buen tema de fondo, de la música folk y de un personaje muy interesante, te la recomiendo.

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