jueves, 9 de enero de 2014

[Crítica libro]: "La metamorfosis" de Franz Kafka

Pobre Samsa, salir de una prisión para
meterse en otra
Temor infundado es el que le tengo yo a los clásicos. Como ya comenté una vez, "El Quijote" me dejó secuelas de cuando el profesor de literatura castellana nos lo metía con embudo día sí, día también. Pero, por sorpresa mía, no hará mucho descubrí que los clásicos podían estar escritos con una prosa sencilla y disfrutarse del mismo modo que uno disfruta una lectura contemporánea. Esto me ocurrió con "El viejo y el mar" de Hemingway y con "El guardián entre el centeno" de Salinger, por poner dos ejemplos, y también he tenido la misma sensación leyendo "La metamorfosis" de Kafka, una lectura más que notable.

Gregor Samsa, sin comerlo ni beberlo, se despierta un día convertido en un escarabajo. Como no puede ser de otra forma, eso altera la estructura familiar y la relación que mantiene el propio Samsa con su padre, su madre y su hermana. Tras esta sencilla premisa se esconde una obra de la que se pueden sacar múltiples interpretaciones. En mi opinión, la metamorfosis del protagonista provoca una transformación en ambos sentidos; tanto la familia como él experimentarán un cambio que desvelará aquello que había estado oculto hasta el momento. En este sentido, la familia de Samsa se revela como lo que es: una panda de egoístas y aprovechados. Mientras Samsa trabajaba día y noche, ellos vivían sin preocupaciones. Un claro ejemplo es que ninguno de ellos trabajaba; el padre y la madre podían pasar el día en casa, sin preocuparse, y la hermana estudiar sin ni siquiera preguntarse de donde venía el dinero. En cuanto Samsa se convierte en insecto, se dan cuenta que la gallina de los huevos de oro se ha acabado, que ya no podrán mantener el estatus que llevaban hasta ahora. Y es ahí donde radica el infortunio de Samsa. Desde el primer momento, el padre ya se muestra abiertamente hostil e irritado por la perspectiva de volver a trabajar. La hermana, pese a ser la única que se preocupa de su manutención, pronto deja de atenderlo y de llevarle comida. Cuando las tornas se invierten, rehúyen hacerse cargo de él y dejan que muera solo en la habitación. E incluso llega un punto en que esperan que muera para liberarse. Liberación, cabe decir, que ni siquiera contempló Gregor cuando era él el que tenía que mantenerlos.

Por otro lado, el cambio también afecta a Samsa. Por primera vez en su vida, Gregor ya no tendrá que ocultar quién es realmente. Tal y como lo entiendo yo, "La metamorfosis" es en cierto modo un relato de liberación; Gregor ya no tiene que ser más quién se espera que sea, pues su estado actual ya no le permite continuar engañándose sobre quién cree que quiere ser. Ya no tiene que preocuparse por las apariencias ni por las reacciones de su familia. Esto queda bien ilustrado a través del cambio que experimenta a lo largo de la narración; al principio del relato actúa como había estado haciéndolo hasta el momento, excusándose continuamente por sus actos y preocupándose por las reacciones de los demás. Pero su nueva condición provoca que cualquier intento en este sentido sea estéril; por mucho que haga o deshaga, los demás no ven más allá del monstruo en el que se ha convertido. A medida que va comprendiendo su condición actual, dejan ya de importarle las reacciones de los demás, hasta el punto de darle igual cuanto ocurra en ese sentido. Pese a las circunstancias, la metamorfosis supone para Samsa punto y final de una existencia plagada de insatisfacciones y de deseos reprimidos.

En conclusión, "La metamorfosis" es una lectura más que recomendable. Se lee muy rápido, gracias a un estilo asequible, nada recargado y de ella se pueden extraer temas muy interesantes que se prestan a la reflexión. La recomiendo.

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