domingo, 5 de enero de 2014

[Crítica película]: "El Hobbit: La desolación de Smaug" de Peter Jackson

Alargando el chicle por la Tierra Media
Decir que “El Hobbit: Un viaje inesperado” carecía de la épica de la saga de “El señor de los anillos” no era engañar a nadie. Sin embargo, funcionaba como película de aventuras y era un entretenimiento más que entrañable para los seguidores acérrimos de las aventuras de Frodo (y también para aquellos que no lo fueran). Sobre todo si uno intentaba no pensar en la saga original. Pero, ¿ocurre lo mismo con “La desolación de Smaug”? ¿Es un entretenimiento, no digo a la altura de “Las dos torres”, por citar su homóloga, pero sí de la primera parte de “El Hobbit”? ¿Funciona como película? No a todos los niveles. Y por varios motivos.

En esta parte, Bilbo (Martin Freeman) y compañía continúan su viaje donde lo dejaron, hostigados por los orcos y otras fuerzas que quieren evitar que lleguen a la Montaña Solitaria y Thorin (Richard Armitage) recupere el trono que su abuelo perdió. La historia, tal y como os lo cuento en esta breve sinopsis, no tiene más. Es tan poco lo que tiene que contarnos que no da para una película de dos horas y cuarenta minutos. “Un viaje inesperado” ya pecaba de larga y en algunas partes ya se intuía que habían tirado demasiado de relleno, pero no había tramas que no aportasen algo a la historia; agradecías los consejos de Elrond discutiendo sobre El Nigromante, las peripecias de Radagast en Dol Guldur, el encuentro de Bilbo y Gollum en la caverna de los trasgos o la parte de Bilbo y los trolls.  Esas historias funcionaban y complementaban el viaje ofreciendo algo de dinamismo a la historia, para que no se estancase. Pero aquí hay muchas tramas que no funcionan o quizás funcionarían mejor si el metraje no fuese tan extenso; eso provoca que acabe importándome un comino la historia del enano herido, la elfa (Evangeline Lilly) y Legolas (Orlando Bloom), o el barquero caído en desgracia, o los habitantes del pueblo del lago. Tampoco me ha emocionado el encuentro entre Bilbo y Smaug (Benedict Cumberbatch), del que esperaba algo más que un simple correcalles demasiado alargado. Es una película que entretiene a ratos, pero no siempre lo consigue. Si Jackson peca de detenerse demasiado en muchos puntos donde no debería extenderse tanto, también peca de abreviar segmentos con mucho potencial, como el de Gandalf (Ian McKellen) y su viaje para descubrir qué está ocurriendo en Dol Guldur. A mí me hubiese gustado que Gandalf y Radagast hubiesen hablado más del Rey Brujo y de los Nazgul en los Túmulos Altos. Que hubiesen investigando más para descubrir qué ha sido liberado. Vislumbrar a qué tendrán que enfrentarse en un futuro. O que Gandalf y Sauron hubiesen dialogado un poco después de su combate. Pero eso no ocurre y solo hace que restarle emoción a pasajes que podrían dar para más.

Que la película fracase también tiene que ver con los personajes, que o bien no aportan nada o bien su papel es de escasa relevancia. No hacía falta meter a Legolas en la historia para atraer a los fans, ni mostrarnos a los gobernadores corruptos del pueblo del lago, ni la elfa y su endeble triángulo amoroso, ni el barquero, ni el cambiapieles, ni el sustituto de Azog, ni el propio Azog si me apuras. Ni darle tanto protagonismo al enano herido. Gandalf, sin duda el personaje más atractivo de la función, sale muy poco y Bilbo, a excepción de su parte con Smaug, no es más que un secundario enterrado entre todos esos secundarios prescindibles. La mayoría son copias muy baratas de los personajes de “El señor de los anillos” y se nota. Intentan que Bardo (Luke Evans) se parezca a Aragorn y no le llega ni a la suela de los zapatos, o que Legolas esté al mismo nivel que en la saga original o que Thorin tenga los mismos dilemas morales que tuvo Boromir cuando amenazaba a Frodo con robarle el anillo. Aun así, los enanos resultan graciosos, sobre todo Balin, Gandalf y Bilbo se mantienen como los más carismáticos de la función y Smaug tiene su aquel. Son precisamente aquellos que salen menos los que hacen que la película no decaiga.

Y luego está la ausencia de épica. Es entretenida, pero no hay nada emocionante, nada que te erice el vello. En la primera parte me gustó la escena de Thorin bajando del árbol en llamas para enfrentarse a Azog y me sobrecogió la primera aparición de El Nigromante en Dol Guldur. Pero aquí no hay nada que te diga que estás viendo algo grande. La lucha contra Smaug no tiene nada de especial, ni la infiltración tan burda de Gandalf en Dol Guldur, ni todo el segmento en la ciudad del lago. Solo se salva la escena de los enanos bajando por el río metidos en los barriles mientras los orcos y los elfos luchan entre sí. Ese fragmento es divertido y es donde Jackson saca lo mejor de sí.

Sin embargo, no todo es malo. La ambientación es brutal y te transporta automáticamente a la Tierra Media; la gran variedad de parajes ayudan a transmitirnos la sensación de que lo que están llevando a cabo es un gran viaje. Las panorámicas son un deleite visual y los efectos especiales están a buen nivel, aunque con algunos peros. Smaug es el dragón más currado que he visto nunca y la escena de los barriles está muy bien llevada, pero en ocasiones los efectos no estaban tan pulidos como debieran estar por la época que corre. El oro fundido tiene un acabado de videojuego pobre que canta mucho y el movimiento de algunos personajes, en especial el de los orcos, no es natural. Por poner un ejemplo; cuando se mueven alrededor del río en la escena de los barriles, hay orcos que cuando son tragados por el agua, desaparecen de golpe, como si hubiesen borrado el personaje con un click.

Por todos los argumentos que he dado pudiera parecer que la película no merece el aprobado, pero no es así. Entretiene, como película palomitera que es, pero no resiste la comparación con sus antecesoras; no es una digna sucesora, ya no digo de la saga original, sino de "Un viaje inesperado". La trama, los personajes y la épica se resienten al querer alargar el chicle más de lo normal.

2 comentarios:

  1. A mí como entretenimiento sí me gustó, pero solo si me olvido de que existe un libro y El señor de los anillos.

    Te doy toda la razón en que casi toda la película se basa en relleno. No me gustó nada que la mitad de la película gire en torno a la elfa y el enano guapo (preferiría que fuese más feo y se pareciera más a un enano jaja). Es que no me pega nada, me parece una subtrama metida con calzador solo por hacer la peli más larga. Y el papel de Legolas igual. Habría visto bien que Legolas apareciera en el bosque, porque después de todo es donde vive y como guiño a la primera trilogía está bien, pero es que en el resto de peli Legolas sobra (y además va de sobrado).

    Otra cosa que no me gustó fueron los efectos digitales. Smaug y el Smeagol de la 1º me parecieron geniales, pero es que en el resto se nota muchísimo que es digital. Los movimientos de los elfos durante las peleas me parecen muy de videojuego. No sé, El señor de los anillos, aún con 10 años de retraso tecnológico, me parece más real.

    En la parte del dragón eché de menos más diálogo entre Bilbo y Smaug y menos acción, pero bueno, esa parte sí me gustó (aunque al parecer los enanos sean inmortales, porque por más golpes que se dan no les pasa nada xD).

    Lo de Gandalf sí es verdad, apenas sale y encima creo que no se explica bien lo que hace. Alguien que no sepa mucho de la historia no creo que entienda bien estas partes. Yo me perdí un poco en la parte en que va a las tumbas de los reyes.

    Estoy de acuerdo en que la épica prácticamente desaparece. Aunque como ventaja sobre la primera, ésta me parece menos infantil y que tiene una trama más ligera.

    Sigo manteniendo la primera con más nota.

    Un saludo :)

    ResponderEliminar
  2. Buenas!

    Completamente de acuerdo con los efectos digitales. El otro día vi por casualidad "Las dos torres" y, en este aspecto, pensé: "pues los uruk hai dan más el pego aquí que en la otra película". Y también pienso lo mismo de Smaug y Bilbo. Se echa en falta algo más; es demasiado simple que pasen a las manos tan rápidamente y pensaba que Smaug era algo más ingenioso, no sé. Creí que ocurriría algo parecido al encuentro entre Bilbo y Gollum de la 1ª.

    Y lo de las tumbas de los reyes, porque dijo que eran 9 y ese es el número de Nazguls, que sinó...

    Sí, yo sigo creyendo que la primera es superior. De 8 bajo. Y esta un 6, porque me entretuvo al fin y al cabo. Pero si no estuviese bajo el influjo de la Tierra Media, a las dos les cascaría un punto menos por cabeza.

    Un saludo Coral y gracias por comentar!

    ResponderEliminar