miércoles, 31 de diciembre de 2014

[Off-topic]: "Las peores películas que he visto este 2014"

Después de lo bueno, siempre viene lo malo -vaya chorrada de frase-. Este año ha sido particularmente bueno, o al menos nos ha dejado un buen puñado de películas notables y muy buenas, pero también ha dejado algunos pestiños que bien merecen su rincón. Para el cine español también ha sido un año interesante, pero como veréis a continuación, aún le queda mucho que recorrer.

Y como ya dije en la entrada de las mejores películas que he visto de 2014, voy a tener en cuenta el año de estreno en sus países y no cuando se estrenaron por aquí. Dicho esto, ahí van:

5. "Non-Stop (Sin escalas)" de Jaume Collet-Serra


Disputado 5º lugar, si os soy sincero. He dudado si dárselo a "Annabelle", a "Exodus: Dioses y reyes" o a "Malditos vecinos", pero, si exceptuamos la última de Ridley Scott, que se salva por los pelos gracias a algunas escenas míticas, en ningún momento me he sentido tan defraudado como con "Non-stop (Sin escalas)", puesto que tanto con el spin-off de "El expediente Warren" como con la comedia de Nicholas Stoller ya sabía a lo que iba y en ningún momento me sentí traicionado. Todo lo contrario que con la última de Collet-Serra, una lección de cómo derrumbar una propuesta interesante en tan solo veinte minutos. Si queréis indagar más, aquí está la crítica que escribí en su momento.

4. "Noé" de Darren Aronofsky


No vayáis a malinterpretarme. No es porque trate de un personaje bíblico, ojo, que ya os veo venir. El problema de esta película, simple y llanamente, es que no hay nada detrás de todo lo que supuestamente quiere mostrarnos Aronofsky. Muy bonita y visualmente impactante -si dejamos a un lado los vergonzosos digimons de piedra-, pero hueca, con varias tramas secundarias sin relevancia alguna para el conjunto y unos personajes muy poco profundos y prescindibles. 

3. "L'endemà" de Isona Passola


De los documentales más roñosos que he visto en mucho tiempo. No voy a meterme en si comparto o no la ideología que defiende, porque no hace falta para ver en qué falla este documental. Es propaganda barata, redundante y no ofrece ninguna propuesta ni arroja luz sobre una cuestión muy manoseada ya. Intenta combinar entrevistas con unos actores escenificando ideas de la independencia; las entrevistas no acaban de funcionar, más que nada porque se dedican a hablar de utopías y realidades poco tangibles y muchas veces salen personajes sin ningún tipo de bagaje (estoy harto de ver a periodistas opinando de temas económicos, culturales y demás, como si ellos se hubieran formado en estas respectivas disciplinas). Y las escenificaciones, de lo peorcito que he visto. Si eso es ser sutil, apaga y vámonos. Como si el espectador fuera tonto y no supiera leer entre líneas.

2. "Ocho apellidos vascos" de Emilio Martínez-Lázaro


Y luego está la mejor película española del mundo. Podría parecer que me apasiona ir contracorriente, pero para nada. Es una comedia romántica de esas tan irreales y tan hollywoodienses que abundan por ahí, con algunos chistes realmente graciosos, pero contados, gracias al buen hacer de Dani Rovira como monologuista, pero la historia no se sostiene por ningún lado. Es bochornoso ver sus intentos por ser una película de reconciliación entre diferentes culturas y caer en los tópicos más recalcitrados del género y en la parodia rancia de siempre. Ya escribí sobre ella en este enlace.

1. "Open Windows" de Nacho Vigalondo


Y como colofón final, la película con el guion más nefasto que he tenido el placer de ver este año. No hay por dónde coger tanto giro y mientras la veía no podía deshacerme de la sensación que la peli no tenía ni pies ni cabeza. Es un pastiche de clichés sobadísimos enmascarados detrás de una nueva manera de contarnos la misma historia -y quizás lo único salvable de la misma-, pero que defrauda incluso cuando intenta esbozar una crítica a lo vulnerables que somos en la red. Para saber más, dadle al enlace que os conducirá a mi crítica.

martes, 30 de diciembre de 2014

[Off-topic]: "Las mejores películas que he visto este 2014"

El año pasado no hice ningún ranquin de películas por el simple hecho que no era muy asiduo de las salas de cine -por el tema económico, más que nada- y solía ver los estrenos cuando estos salían en DVD; como ya sabéis, este año me he aficionado a ir al cine y creo que estoy en mis plenas facultades para hacer un ranquin con cara y ojos. Me voy a circunscribir a aquellas películas estrenadas en 2014 (teniendo en cuenta la fecha de estreno en su país de origen y no la fecha en la que se estrenaron por estos lares). Dicho esto, en esta entrada os resumiré cuáles han sido, en mi humilde opinión, las mejores películas de este 2014 (a falta de ver pesos pesados como "Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia)" o "Puro vicio").

5. "Al filo del mañana" de Doug Liman


Ciencia ficción de altura, una premisa con mucho jugo -y exprimida al máximo por los guionistas- y un desafío realmente impresionante para los protagonistas. Transmite la sensación que lo que se proponen conseguir Cage (Tom Cruise) y Vratasky (Emily Blunt) no es sencillo en modo alguno; pocas veces he visto una película dónde la progresión de los personajes esté tan bien estructurada y que los enemigos sean tan duros de roer. También hay humor y unas buenas interpretaciones. ¿Qué más queréis? Vale, un final menos cogido por los pelos. Salvo eso, de lo mejorcito en ciencia-ficción de los últimos años.

4. "Relatos salvajes" de Damián Szifrón


No hay nada mejor que tratar temas de gran calado con ironía y humor negro y "Relatos salvajes" es la máxima expresión de estas palabras. Es una película para reencontrarte con ese lado salvaje que llevas dentro y para ver qué pasaría si cedieras a tus impulsos violentos cuando el conductor de delante no te deja adelantar o cuando tu jefe te está tocando las pelotas día sí, día también. Una opción políticamente incorrecta la mar de necesaria. Aquí está la crítica que escribí en su momento.

3. "Boyhood (Momentos de una vida)" de Richard Linklater


Algo especial me ocurrió con esta película: tuve la sensación que estaba viviendo la vida de sus personajes y que estaba viendo a unos personajes reales, de carne y hueso, con vidas normales, como la tuya o la mía, sin estridencias ni giros de guion hollywoodienses; verlos crecer de forma gradual a lo largo del metraje no hace otra cosa que contribuir a esa sensación de realismo. La crítica dónde os cuento más, en este enlace.

2. "El gran hotel Budapest" de Wes Anderson


"El gran hotel Budapest" es diversión en su máximo esplendor. Una montaña rusa de situaciones a cuál más extravagante, poblada de personajes inolvidables, con diálogos cuajados de ironías y una fotografía y una ambientación muy cuidadas. También hay todo aquello que convierte a Wes Anderson en un director diferente a los demás; si te gusta el estilo personalísimo del director, "El gran hotel Budapest" es altamente recomendable. En caso contrario, también. Si queréis saber más, dadle al enlace que os llevará a la crítica que escribí.

1. "Interstellar" de Christopher Nolan


¿Alguien dudaba que como colofón final de este ranquin fuera a colocar la película que más me ha impresionado de este año? Una epopeya con todas las de la ley, ciencia ficción bien combinada con reflexiones sobre el ser humano y los lazos que nos unen con los demás de gran calado. Hay escenas espectaculares, hay emoción, hay imágenes que quedarán grabadas para siempre en mi retina y hay ciencia entre toda la ficción que contiene. Hay, también, una gran BSO de fondo, de las mejores que he escuchado este año, y un buen reparto coronado por un McConaughey a un gran nivel. La crítica, aquí.

viernes, 26 de diciembre de 2014

[Off-topic]: "No soy de fiar"

Nadie dijo que fuera a cumplir con los propósitos que me marqué al inicio de año, e iluso el que así lo creyera

Tal y como hice el año pasado, voy a revisar lo mejor y peor que nos ha dejado este año. Sin embargo, no he sido todo lo prolífico que hubiese querido y he dejado en el tintero mucho más de lo que quisiera reconocer. No he hablado de algunas de las series que he visto, ni de muchísimas películas que he visionado; tampoco lo he hecho de algunas de las lecturas que han amenizado, o no, este año. Esta vez dedicaré tres entradas a hablar de lo mejor y de lo peor de cada bloque, pero es posible que de algunas de las afortunadas no hayáis oído hablar hasta el momento -en el blog, digo-. Sea como sea, tendréis que esperar hasta este domingo.

Pero antes de todo, conviene recapitular y comprobar si todos los buenos propósitos que escribí a principios de año -en esta entrada- se han cumplido. Me da algo de vergüenza comprobar cuán iluso era yo por aquel entonces...

1 y 2. Está claro que en este punto hay que suspenderme y con nota. No es que no haya enviado nada a editoriales, sino que directamente he sufrido un parón de más de medio año en el que no he escrito nada. Por suerte, volvió a entrarme el gusanillo hace relativamente poco, como podéis leer en esta entrada que escribí, y voy escribiendo de forma más o menos regular -más bien irregular- desde entonces. Eso sí, lo de planificar historias, personajes, cuentos y novelas se me da de fábula y recopilando solo esos apuntes ya daría para un libro bastante extenso.

3. Bueno, aquí está el mayor de mis éxitos y del que estoy más orgulloso. Es cierto que siempre se podría ir más al cine, pero este año ha sido el de mi persona yendo a las salas de forma masiva. He redescubierto esa sensación que sentía de pequeño, sumado a que le he pillado el gusto a coger el coche -hacía tiempo que lo tenía relegado al garaje porque no me gustaba lo más mínimo- y a desplazarme a dónde quiera que se requiera mi presencia.

4. Bueno, ya veis que eso de escribir más frecuentemente solo me duró un par de telediarios. Y qué decir que no he entrevistado a nadie ni he continuado con lo de los vídeos ni nada. Culparemos al trabajo de este punto y pasaremos al siguiente.

5. Qué progresión ni que niño muerto, diréis encolerizados a estas alturas de la misa. No solo no voy a cumplir con el número de libros que leería (50), sino que me voy a quedar por debajo del año pasado (43). Dad gracias si en estos últimos días llego a los 40. Y si entro a hablar del número de páginas leídas, seguro que empezaréis a verme como una especie de impostor. He leído aproximadamente unas 3000 páginas menos que el año pasado, lo confieso, y he priorizado lecturas de pocas páginas antes que los tochos. Pero esto va a cambiar de cara al año que viene.

6. No he practicado más deporte; de hecho, hago menos de lo que solía hacer, pero más o menos me mantengo en forma. He sido menos asiduo de foros y redes sociales de lo que solía ser; creo que he sido más o menos igual de social que siempre y, aquí viene un éxito, he encontrado un trabajo con el que puedo sobrevivir -siempre y cuando estén mis padres cerca-. Es algo explotador, pero supongo que los hay de mucho peores.

Dicho esto, me retiraré avergonzado a mis aposentos y a disfrutar de la poca Navidad que el trabajo me brinda, pero no sin recordaros que durante estos días os conviene estar por aquí. Aquí está el calendario de próximas entradas:

[30/12: Cambios de última hora. Voy a publicar los ránquines de mejores y peores por separado, así que habrán seis entradas en lugar de tres. Como no soy supermán, las fechas no hace falta que os diga que ni en sueños voy a cumplirlas. Las dejo como testimonio de que no soy de fiar]

29/12: "Rankin de las mejores y peores películas de 2014"

30/12: "Rankin de las mejores y peores temporadas de 2014"

31/12: "Rankin de las mejores y peores lecturas de 2014"

y, ya para el año que viene,

02/01: "Buenos propósitos que seguro, seguro, cumpliré este 2015"

miércoles, 24 de diciembre de 2014

[Crítica película]: "Solaris" de Steven Soderbergh

Buscando espejos

Esta crítica también podéis encontrarla
en el número #4 de la revista Argonautas
Hay algo que siempre es difícil de asumir: que lo que ocurre dentro de nuestra cabecita es distinto de lo que ocurre fuera de ella. Y no estoy hablando de la base neurológica de los sentidos, que si solo percibimos lo que el cerebro quiere que percibamos y todo ese rollo neurocientífico. Estoy hablando de las películas que nos montamos dentro de nuestra cabeza y que raramente casan con la realidad. Tampoco estoy hablando de nuestras utopías materialistas; es indudable que ese costoso yate o esa mansión en Alaska con un escritorio con vistas a un paisaje nevado la mar de inspirador están algo lejos de cumplirse. Hablo de algo mucho más íntimo y personal. Hablo de cómo llegamos a idealizar a nuestra pareja e intentamos moldearla a imagen y semejanza de nuestro ideal. Y del dolor que eso causa. De eso quiero hablar yo y de eso habla “Solaris” (2002).

¿Qué es Solaris? Solaris es un planeta misterioso que descubrieron los humanos tiempo atrás, cuando se lanzaron a investigar el espacio, pero que se ha mantenido indescifrable hasta el momento. El astronauta Kelvin es enviado a la estación espacial que orbita alrededor del planeta para que continúe la investigación que llevaba a cabo otro científico que murió recientemente. Al poco de instalarse en la estación descubrirá que el planeta Solaris ejerce un influjo sobre su mente capaz de materializar a su ser más querido.

¿Y qué tiene que ver una odisea espacial con algo tan terrenal?, os preguntaréis. Pero vayamos por partes, que a veces tengo la sensación de que la ciencia ficción y la fantasía son víctimas de un nutrido desdén que les atribuye una falta de profundidad que sí suelen tener. Suele ser un vehículo para hablar de otros temas, sobre todo de la esencia humana, y que ya les gustaría tener otras obras de ficción contemporánea. Y la “Solaris” de Stanislaw Lem es un buen ejemplo de ello, sino uno de los mejores. Sin entrar en muchos detalles, pues es el turno de la versión dirigida por Steven Soderbergh y no el de la versión en papel, es capaz, en tan solo trescientas páginas, de ofrecer múltiples lecturas y tratar temas tan humanos como la incomunicación o la soledad. La adaptación de Soderbergh es mucho más simplista y acaba circunscribiéndose al contraste entre la realidad y las fantasías que tanto daño nos causan. Y con éxito, aunque la crítica no compartiera mi opinión.

Volviendo a la reflexión iniciada en el primer párrafo, podríamos decir que a Kelvin le ocurre algo que nos ha ocurrido a todos: que la persona que imaginamos no es la misma que tenemos delante, por mucho que nos empeñemos en que sea así; que ocurra que nos engañemos para creer que es así, pero que en realidad no conozcamos al otro o no queramos conocerlo, por miedo a que no sea como esperamos que sea y no encaje con el ideal que nos hemos fabricado nosotros. Es en esa tesitura en la que se encuentra Kelvin cuando, de buenas a primeras, recibe la visita de su mujer. Con el tiempo se dará cuenta, además, de que aquello que la convertía en la persona que quería ya no está, que solo quedan unos recuerdos que ya no casan.

Con la de posibilidades que ofrecía el planeta y verlo relegado a un simple macguffin...

Nos pasamos la vida buscando a alguien que sea como nosotros, tal y como Kelvin hacía mientras vivía con su mujer, alguien que cumpla con esas directrices utópicas que nos marcamos, del mismo modo en el que la humanidad de la novela se dedica a buscar otras civilizaciones y transformarlas en nuestro ideal humanizado de extraterrestre, sin éxito, del mismo modo que intentamos moldear a otro a imagen y semejanza sin conseguirlo. Quizá por eso nos pasamos la vida buscando espejos en lugar de buscar otros mundos, como diría Lem. Y, como acaba descubriendo Kelvin, había algo especial en su mujer que no es capaz de recrear con sus recuerdos. Será que hasta que no perdemos a nuestro ser querido no nos damos cuenta de lo especial que es y de lo inútil que es intentar cambiarlo.

La versión de Soderbergh, aunque se pasa por ahí la mayor parte del libro, sí sabe plasmar a la perfección ese contraste entre la persona real y la de nuestros sueños. Es cierto que no es perfecta: tenía que introducir, tanto si sí como si no, unos cuantos giros de guion de esos que gustan tanto y que no vienen a cuento o un desenlace francamente decepcionante si lo comparamos con el de la versión en papel. Se ahorra la ciencia ficción propiamente dicha eliminando de un plumazo las investigaciones que se llevan a cabo en la superficie de Solaris, para acabar reduciendo el planeta a un mero macguffin. Tal y como ocurre con los visitantes de Solaris, el original no se parece en nada a la copia, pero no por ello deja de resultar estimulante en su diferencia.

domingo, 21 de diciembre de 2014

[Crítica película]: "Exodus: Dioses y reyes" de Ridley Scott

Ostras, pero que tornados más guapos

Casi que lo más emocionante de toda la
película es ver que está dedicada a
su difunto hermano
Vaya por delante que no voy a analizar la parte correspondiente a las religiones ni voy a meterme en anacronismos y aspectos históricos vulnerados. No voy a quejarme sobre si dios existe ni voy a meterme con la película por unos motivos que no vienen a cuento. Porque, al fin y al cabo, "Exodus: Dioses y reyes" tiene otros muchos errores que la hacen fracasar y que no tienen que ver con ninguno de estos aspectos que he citado.

Para los que no quieran leer toda mi crítica, voy a resumir en un párrafo que es lo que convierte "Exodus" en una alternativa poco recomendable: que el guion es una chapuza ramplona y el desarrollo de personajes, si exceptuamos a la pareja protagonista, es nulo tirando a vergonzosamente inexistente. Esos son los dos aspectos principales que echan por tierra una producción que lo tenía todo para llegar a convertirse en un entretenimiento de alto nivel y que, por culpa de eso, solo lo es en contadas ocasiones.

El guion es de lo más convencional y poco pulido que he visto en mucho tiempo. Las escenas no pueden ser más obvias, más sencillas y más previsibles. Sabemos en todo momento cómo irá todo: hermanos opuestos que viven en el bando "malo"; hermanos que parecen muy unidos empezarán a separarse por culpa de la ambición del hermano "malo"; a este último no le faltará tiempo para exiliar al hermano "bueno" mientras él se hace con el control del bando "malo"; el hermano "bueno" dará con la Verdad, se quitará la venda que le tapaba los ojos, descubrirá cuál es el lado bueno y descubrirá también que la vida sencilla lejos de los lujos es la mejor; y, finalmente, aunque es un recién llegado liderará el lado "bueno" y acabará derrocando a su hermano "malo". Punto y final. Es cierto que el relato del que parte es el que es, pero hay muchas maneras de darle un nuevo enfoque y desempolvar los esquemas. Obviamente, el protagonista tiene que casarse de la forma más convencional posible, que ya huele a rancio, y tiene que rodearse de los mismos personajes tópicos unidimensionales de siempre: la mano derecha que le seguirá a todas partes, el mentor que le revela la Verdad, etc.

Y luego están los personajes. De la mayoría de ellos no me atrevo ni a tildarlos de secundarios, porque la mayoría ni tienen relevancia alguna para la historia ni unas líneas de diálogo como para que puedan expresarse; muchos desaparecen sin uno darse cuenta, como es el caso de Sigurney Weaver, quizás el ejemplo más bochornoso de la película, y otros están ahí por su cara bonita sin aportar más que el extra de su lado, como es el caso de los desaprovechados Aaron Paul y Ben Kingsley. Del plantel solo se salvan un Moisés y un Ramsés de los que sí entendemos su evolución y que, a la par, están interpretados excelentemente por un siempre brillante Christian Bale y un muy creíble Joel Edgerton.

Ostias, no te lo vas a creer, ¡dios es un niño!

Tampoco hay un trasfondo que haga reflexionar al espectador ni un análisis de la fe, de las religiones ni de la ambición ni de nada. No hay nada detrás de la impresionante factura técnica y de algunas escenas muy emocionantes, como las referentes a las plagas bíblicas o la espectacular separación de las aguas del mar Rojo, y una fotografía y una recreación del antiguo Egipto francamente excelentes.

Conclusión. Por desgracia, un par de escenas sobresalientes no son suficientes para corregir un guion y un desarrollo de personajes pésimos. Estos dos puntos -y otros detalles- acaban eclipsando un espectáculo visual muy cuidado y confirmando que Ridley Scott ha vivido tiempos mejores.


***Esta crítica pertenece a un proyecto conjunto impulsado por el Club del Cinéfilo, un grupo de Facebook al que pertenezco y con el que comparto la afición de ver cine y luego reseñarlo/criticarlo con otros bloggers. Los otros blogs que han participado en esta crítica comunitaria son:

martes, 16 de diciembre de 2014

[Crítica libro]: "Asesinos sin rostro" de Henning Mankell

De lo más agresivo que he escrito últimamente (ya iba siendo hora, que este año ha sido muy bueno a lo que lecturas se refiere)

Rostro es lo que tenían los del jurado
al darle el premio a mejor novela negra
a esto
La novela negra escandinava y yo no acabamos de congeniar. No sé si soy yo que no escojo las obras adecuadas o que es un subgénero para el que no estoy preparado. Ignoro cuál es la razón, pero de un tiempo a esta parte, siempre que intento aproximarme al género, acabo leyendo algo que a duras penas puedo tildar de pasable. Me pasó con la segunda entrega de "Millenium", con "La princesa de hielo" de Camilla Läckberg y me ha vuelto a pasar con "Asesinos sin rostro" de Henning Mankell, la primera entrega de la saga protagonizada por el inspector Kurt Wallander. Estoy empezando a creer que los escritores escandinavos que se dedican a la novela negra de un tiempo a esta parte no valen un pimiento, como dice Maj Sjöwall en este artículo, pero carezco del bagaje literario como para decir algo así, de manera que no tengo otro remedio que centrarme en la obra que nos ocupa: la "Asesinos sin rostro" de Henning Mankell.

Una pareja de ancianos granjeros es asesinada brutalmente y el caso recae en el inspector jefe Kurt Wallander, que está sustituyendo a su jefe temporalmente. Parece que no hay ninguna pista fiable que le conduzca a unos asesinos que nadie ha visto. A esto se le suma que está pasando por uno de los peores momentos de su vida: su mujer le ha dejado recientemente, su padre está enfermando y su hija no le habla.

Parece que Mankell por aquel entonces desconocía que a veces es mejor mostrar que contar. Hay muchos sentimientos que nos son contados de la forma más obvia posible, en lugar de dejar que el lector los intuya o los deduzca por sí mismo a través de diálogos o acciones. No es necesario que cada dos párrafos sepamos qué piensa el personaje o que nos graven a fuego qué siente a cada momento; en la mayoría de ocasiones es mejor dejar que el lector deduzca las cosas a través de los hechos. A mí me molesta que el narrador nos cuente que Mankell ya no piensa en su exmujer, en lugar de que el lector, a base de no leer sobre ella empiece a deducir que el protagonista la está olvidando. Y este es solo un ejemplo de tantos otros, que acaban irritando, como si el autor creyera que si no sobreinforma al lector este no entenderá nada.

Además, es muy repetitivo y esquemático a lo que estructura se refiere. Los capítulos suelen ser un calco los unos de los otros; parece haber seguido la misma receta una y otra vez. En todos hay un par o tres de conversaciones breves entre el protagonista y alguno de sus compañeros o con uno de sus familiares; en todos hay el mismo recordatorio sobre los cabos sueltos que quedan para resolver del misterio (atentos a las veces en que el narrador repite que hay que encontrar a cierta mujer y su hijo), como si estuvieran recordándonos continuamente nuestras tareas pendientes para el día, como si Mankell tuviera miedo de que el lector se despistara y no consiguiera atrapar la narración. Esto provoca el efecto contrario: que nos saltemos fácilmente la información que está ahí de más y que nos importe un comino si Wallander cumple o no dichas tareas. En cada capítulo hay una reunión con sus compañeros repasando, una vez más, en qué punto está la investigación y no puede faltar la mención a su exmujer, a la vida poco saludable que lleva y en que debería llamar a su hermana.

Por desgracia, la repetición no solo se circunscribe a las escenas sino en la manía que tiene Mankell de dejar claro qué está ocurriendo en cada momento. El ejemplo más claro es cuando (spoilers) Wallander identifica a uno de los asesinos que habían ejecutado al somalí. Resulta que un testigo había descrito físicamente al asesino y que cuando lo vio, éste estaba comiendo una manzana; pues, atentos, resulta que cuando Wallander se topa con el tipo y está más o menos seguro que es él, por lo de la descripción física, ¡el asesino se pone a mordisquear una manzana! A eso le llamo yo sobreinformar al lector de la forma más estúpida posible.

Y luego están los personajes. Salvo Wallander, que tampoco es para tirar cohetes, los demás no son más que arquetipos y personajes de relleno, de nombre fácilmente intercambiable con el de otro, y que no hay manera de retener en la memoria porque prácticamente ninguno tiene suficiente profundidad como para ser distinguido del resto. Aún no sé en qué se diferencian Martinson, Svedberg, Peter y Norén, Hanson y Näslund y, lo peor de todo, es que a medida que uno va leyendo le va dando igual.

Para acabar, y no por ello menos importante, están los detalles que pueden arruinarlo todo. Contarnos en todo momento qué tiempo hace, decirnos a cada párrafo la hora que es o escribir todo el tiempo "Kurt Wallander" en lugar de "Kurt" o "Wallander" a secas hace que la lectura resulte tediosa. O que las transiciones entre escenas sean demasiado rápidas, tanto que a veces cueste creer que en apenas una frase hayan ocurrido tantísimas cosas, provocando que el lector acabe algo desorientado. O que haya errores tan burdos como este:

"De lejos les llegaba el alboroto de un borracho que protestaba en voz alta por haber sido arrestado. Aparte de eso había silencio. Sólo se oía el suave zumbido de los radiadores" ¿En qué quedamos? ¿Había silencio o no? Seguro que hay frases mejores para expresar lo que quería expresar el autor.

La sensación que le queda a uno después de leer "Asesinos sin rostro" es que ha leído la novela de un escritor primerizo sin pulir. A medida que iba leyendo tenía la sensación que estaba ojeando uno de mis tantos escritos, esos que necesitan más de un centenar de correcciones para salir a la luz; hay todas aquellas cosas que en cualquier manual de escritura que se precie dice que no hay que hacer. Y Mankell las pone en práctica. Todo el rato.

sábado, 6 de diciembre de 2014

[Crítica película]: "Los juegos del hambre" de Gary Ross

En dónde me oiréis maldecir, por primera vez, lo fiel que es una adaptación

Si no fuera por ti...
Después de haber leído el libro de Suzanne Collins, solo tuve ganas de hacer una cosa: comprobar si su versión fílmica, tan arropada por el público, tendría todo aquello que eché en falta en su versión en papel. Cuando una adaptación para la gran pantalla no es fiel al libreto de origen, ya sea un libro o una película, faltan cuchillos y ganas de apuñalar al director y su cuadrilla, como es el caso de "Guerra Mundial Z" (2013) o "El planeta de los simios" (2001), por poner un par de ejemplos. Pocas veces la adaptación acierta y ofrece un producto que por sí mismo, salvando las diferencias con el material de origen, sea una obra maestra, como ocurre con la trilogía de "El señor de los anillos". Y aún menos frecuente es encontrar una adaptación que sea fiel casi al 100% y que no incurra en la ira de los fans. Pues ese es el caso de "Los juegos del hambre" de Gary Ross. Salvando algunos detalles, es clavadita a la obra de Suzanne Collins. Debiera ser motivo de alegría, pero como pudisteis leer en esta crítica que escribí medio año atrás, no lo fue para mí. La película adolece, a lo que trama se refiere, de los mismos problemas que el libro.

*Como la película es un calco del libro, también calcaré la sinopsis de la reseña que hice del libro:


Panem es un estado dictatorial compuesto por 12 distritos que viven subyugados por el Capitolio. El distrito 12 es el más pobre de todos y ahí es donde vive Katniss Everdeen (Jennifer Lawrence), una chica de catorce años que se dedica a cazar en los bosques prohibidos para mantener a su madre y su hermana. Todo transcurriría como un día normal si no fuera porque es el día en el que tiene lugar la ceremonia de la Cosecha, evento donde escogen a dos tributos de cada distrito para que participen en los Juegos del Hambre, un espectáculo televisivo donde 24 chicos y chicas deben matarse los unos a los otros hasta que solo quede uno. El vencedor recibirá todos los honores y podrá vivir sin preocuparse nunca más de nada. Durante la ceremonia del distrito 12, sale escogida Primrose Everdeen (Willow Shields), la hermana de Katniss; Katniss no permitirá que su hermana sea partícipe de tamaña barbarie y se ofrecerá voluntaria para sustituirla.

Así que a los problemas de trama y argumento no voy a extenderme en demasía, porque, como ya he dicho, son prácticamente los mismos que los del libro. El guion arriesga poco y todo sale a pedir de boca de Katniss; siempre hay un hecho o la aparición de un personaje que le impide enfrentarse a dilemas verdaderamente importantes, como que tenga que verse en la tesitura de tener que matar a otro concursante "amigo" para salvarse a sí misma o para salvar a Peeta (Josh Hutcherson). Katniss, por otro lado, continúa siendo algo plana; porque haga todo el paripé de hacer ver que quiere a Peeta no quiere decir que sea una chica compleja y profunda y alejada de los estereotipos adolescentes como todo el mundo quiere creer. Los demás concursantes, si dejamos a un lado a Peeta y a Rue (Amandla Stenberg), no son más que meros figurantes, como ocurría en el libro, hecho que provoca que nos importen poco o nada sus muertes. Esto, a la vez, genera que no acabes de sentir el horror de los juegos; sería distinto si murieran personajes que te importaran, porque eso contribuiría a odiar al gobierno y reafirmar la premisa de la que parte la historia.

¡Pero bueno! ¿Quiénes son los de la mitad hacia la izquierda?

Centrándonos, pues, en la versión para la gran pantalla, el film podría definirse en una palabra: aburrido. Hay poca acción, todo lo contrario a lo que se esperaría de una historia como ésta, y Ross tiene una manera de rodar que me fastidia, con esa cámara que se mueve de forma descontrolada y que impide ver bien qué está ocurriendo. Los efectos especiales son algo ramplones y el reparto es ridículo: se nota demasiado que fichajes como el de Woody Harrelson, Donald Sutherland o Stanley Tucci solo sirven para atraer a los indecisos que no pertenecen al segmento al que va dirigida, porque poco contribuyen a elevar la calidad de la propuesta interpretando a personajes tan unidimensionales y estereotipados.

Entonces, ¿qué hay de bueno? Pues que Jennifer Lawrence está muy bien en su papel; da igual qué le echen, que lo defenderá. Salva un personaje que en la novela era demasiado soso y lo dota de emociones mucho más creíbles. Que a ratos entretiene, allí donde el libro no lo consigue, lo suficiente para salvarla del descalabro.

Conclusión: que hay que ser gafe, pues, cuando uno espera ver una adaptación de un libro flojete y se encuentra con el guion más fiel jamás escrito. Adolece de los mismos problemas en cuanto a desarrollo de personajes y trama que la versión en papel y es aburrida a grandes rasgos. Hay poca acción y solo logra salvarse por la genial interpretación de su personaje principal.

viernes, 5 de diciembre de 2014

[Off-topic]: "Lo que ya sabéis saca su cuarto número y no podéis perdéroslo"

Ya sabéis qué pasa cada dos meses

Es una revista para toda la familia

Esta vez no voy a recurrir a mi verborrea para deciros algo que no sepáis ya, que ya sois grandecitos y la revista Argonautas ya sabe venderse por sí misma. Voy a ser sencillo y escueto:

Leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla SALGO YO HABLANDO DE "SOLARIS" leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla SALGO YO Y OTRO DE MIS TOP FIVE leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla SALGO YO leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedla leedl aleedl laleed dlalee edlale eedlal laldee elalde elalde elalde elalde elalde elalde SALGO YO...

martes, 2 de diciembre de 2014

[Crítica libro]: "Miss Marple y trece problemas" de Agatha Christie

No es oro todo lo que reluce

¿Será humanamente posible que pueda
conseguir todos los libros de Christie
en la edición de la ed. Molino de 2004?
Una de mis escritoras favoritas es Agatha Christie, pero me ocurre algo extraño con ella. Le perdono cosas que no les perdonaría a mis otros autores favoritos. John Irving o Andrzej Sapkowski, por poner dos ejemplos, me gustan por sus estilos, por su capacidad para trazar personajes y, en definitiva, por casi todo. Pero con Christie no me pasa eso. Su estilo, dejando a un lado el rollo ese psicológico, me parece algo sencillo en ocasiones; sus personajes, dejando a un lado a sus icónicos detectives, son un poco simplones, unidimensionales y estereotipados a más no poder. Tampoco es que me impresione con sus descripciones o por los temas de fondo -casi inexistentes- que trata. Pero tiene algo que sí merece todo su peso en oro: su capacidad para generar tensión y de involucrarte en la lectura. Y porque me gustan las novelas de detectives clásicas, dónde lo que prima es el caso y no la vida del detective. Y, de momento, solo Agatha Christie es capaz de ello.

Sin embargo, no es oro todo lo que reluce y de un tiempo a esta parte me he encontrado con algunas novelas suyas algo ramplonas, como "La venganza de Nofret", y otras interesantes, pero lejos del nivel de sus obras más relevantes, como "Cinco cerditos" o "La muerte de Lord Edgware". De esas que cumplen limitadamente lo que le pido. Sin más rodeos, ¿"Miss Marple y trece problemas" es una novela ramplona, interesante o excelente? ¿En qué grupo estaría? Pues en el segundo, pero con matices.

Hay dos partes diferenciadas en esta recopilación de pequeños casos; la primera reunión, que transcurre en casa de Miss Marple y en la que se exponen seis casos, tantos como personajes reunidos; y la segunda, dónde ocurre lo mismo, pero esta vez un año más tarde y aprovechando una cena organizada en casa de la familia Bantry. Más un bonus track. La diferencia no radica en el esquema que usa Christie para presentarnos los casos, que es el mismo en ambas partes, pero sí en la calidad de los relatos de los invitados. De hecho, hay una diferencia bastante importante: los de la primera reunión son previsibles, terriblemente sencillos y en ocasiones giran alrededor de la misma idea, mientras que los de la segunda, no tanto. En este punto no puedo evitar la siguiente reflexión:

Que haga pleno con Agatha Christie solo quiere decir una -o las dos, ya puestos- de estas cosas:

A) Que he dejado de ser un ingenuo y que de la vida ya no puedo esperar sorpresa alguna;

O bien,

B) Que Agatha Christie no es tan genial como solía pensar. O que sus grandes obras son contadas.

Durante la primera parte uno bien podría pensar que el punto B está tomando un cariz muy certero. Los casos son muy obvios, fácilmente deducibles; en la mayoría el culpable suele ser el que con más esfuerzo Christie intenta justificar durante el relato en cuestión, tanto que solo hace que sospechemos aún más. Es tan obvio que el que pone más empeño en convencer al protagonista es siempre el que más números tiene de haber cometido el crimen; pero no solo con la autoría del crimen radica la poca originalidad, sino en los métodos usados para cometerlo, que suelen ser muy típicos y giran alrededor del desconocimiento del lector en cuanto a venenos y modos de empleo. En la segunda parte también ocurre algo similar, pero la solución no es siempre tan sencilla y la calidad de los relatos es superior. Son más intrincados y originales, rompiendo un poco el esquema de la primera parte, pero aún lejos de los demás relatos a los que estamos acostumbrados. Las soluciones no están tan cogidas por los pelos y los relatos enganchan, te mantienen atento. El que cuenta la propia Miss Marple da buena fe de ello.

En conclusión, "Miss Marple y trece problemas" es una obra dispareja, con una primera parte realmente floja y una segunda mucho más interesante, con relatos que, aunque en algunos casos son deducibles, están más trabajados. La sensación, sin embargo, es que estamos ante una de sus obras menores; quizás sea porque el esquema de Christie se adapta mejor a las distancias largas que a las cortas.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

[Crítica serie]: "Broadchurch" 1ª temporada

Por fin la he encontrado

Viendo este cartel cualquiera diría que
estamos ante una serie de humor, con esa
cinta policial tan fea hecha con photoshop
Por fin. Por fin lo he conseguido. Tras muchos intentos, lo he conseguido. Con la 1ªT de "True Detective" fracasé; era una serie entretenida, algo irregular, con grandes actuaciones y una gran ambientación, pero, al fin y al cabo, lo mismo de siempre y con un guion endeble que no se sostenía en su tramo final. Me gustó, era buena, pero no me entusiasmó. Seguí buscando, como en (citar algún ejemplo de la infancia). Con la 1ªT de "Bron: El puente" me pasó algo similar: había personajes interesantes, una trama compleja, pero había ciertos aspectos de la trama que eran muy inverosímiles y la serie acababa cayendo en clichés sobadísimos. Y eso sin tener en cuenta el final-plagio. Hasta que llegué a "Broadchurch" y entonces encontré la serie de detectives que estaba buscando.

Alec Hardy (David Tennant) es enviado a Broadchurch en calidad de inspector jefe para que investigue el caso de Danny Latimer (Oskar McNamara), un niño de 11 años que ha sido asesinado. El cuerpo yace en una playa al pie de los acantilados del pueblo y, nada más llegar, tendrá que unir fuerzas con una inspectora local, Ellie Miller (Olivia Colman), con muy poca experiencia en casos como éste.

Vaya por delante que no es la serie definitiva, ni tiene grandes giros y si uno está lo suficientemente atento o tiene cierta experiencia en descubrir sospechosos acabará dando con la solución antes que los detectives. Sin embargo, es en esa sencillez dónde radica la calidad de la misma. No hay escenas en el guion que chirríen, no hay grandes giros inverosímiles y los protagonistas acaban dando con la solución después de haber quemado muchos cartuchos antes y gracias a un trabajo continuado y fundamentado, y no a través de deus ex machinas o pistas brillantes que aparecen por arte de magia en el último momento. El guion no sufre altibajos, el ritmo es el adecuado, sin que el espectador tenga la sensación de estar viendo capítulos de más o perdiéndose información, como sí ocurre en muchas otras series de la misma índole (véase "The Killing" 1ªT como ejemplo de lo primero y los dos últimos capítulos de "True Detective" 1ªT como ejemplo de lo segundo). 

Es cierto que hay tramas secundarias para despistar al espectador; es verdad que hay escenas rodadas deliberadamente para que el espectador piense una cosa y que luego no tengan nada que ver con el caso, pero no abusan de esos recursos y acaban apareciendo en contadas ocasiones. Tampoco hay líos entre los dos detectives, ni la serie se centra en contarnos sus vidas personales, ni sus rifi rafes, más allá de lo estrictamente necesario para el caso y lo necesario para dibujarnos con algunas pinceladas su trayectoria y su manera de ser. En "Broadchurch" lo importante es el caso y el duelo de la familia de la víctima, no los asuntos personales de los detectives. Que eso ya es mucho.

Eso no quita que tenga algunos fallos. Por un lado, ciertas tramas secundarias que solo están ahí para que atemos cabos del caso; es muy casual que en el mismo pueblo haya dos historias prácticamente iguales que se rijan por el mismo patrón. Por otro lado, una vez resuelto el crimen, hay algunos cabos que no acaban de estar bien atados, sobre todo aquellos que tienen que ver con Tom Miller, y uno tiene la sensación que el misterio que envuelve el niño solo estaba ahí para enmarañar el caso y que, a la hora de la verdad, no supieron como cerrarlo bien.

Has ganado el premio al mejor detective de serie de TV que he visto, y seguro que me vapulearan por no habérselo dado a
Rust Cohle y sus monólogos interesantísimos pero que no servían para una mierda

Alec Hardy (David Tennant) y Ellie Miller (Olivia Colman) están muy bien, formando una pareja con sus más y sus menos, no tan extremas como, volviendo a los ejemplos de antes, las formadas por Rust Cohle (Matthew McConaughey) y Martin Hart (Woody Harrelson) o por Saga Norén (Sofia Helin) y Martin Rohde (Kim Bodnia), personajes de series que se basan en buscar personalidades muy dispares -e inverosímiles- como atracción. Es cierto que Hardy es antipático, pero no hay excentricidades acusadas para buscar la complicidad del espectador. Cae bien porque es un tipo profesional, porque tiene un pasado que ha hecho mella en él y porque está enfermo. Ellie es diferente. Es bonachona, pero es igual de trabajadora que su compañero y acaba adoptando sus técnicas durante la investigación. Y luego están los secundarios. Las reacciones de los familiares y de los vecinos son coherentes y convencen la mayor parte del tiempo. El luto es moderadamente duradero, sin que se haga pesado, y la crítica a los medios de comunicación y la opinión pública, que es algo simple, entra muy bien.

En conclusión: estoy seguro que la echarán a perder con esta 2ªT sacada de la manga que están planeando y que poco o nada aportará a la historia. Pero el resultado de esta 1ªT es muy satisfactorio: un buen guion, unos personajes bien perfilados y la sensación de estar viendo una serie de detectives muy entretenida. Recomendable, sin lugar a dudas.

sábado, 22 de noviembre de 2014

[Crítica película]: "Matar al mensajero" de Michael Cuesta

Un más que solvente homenaje a Gary Webb

Esto es tener huevos y lo demás son
tonterías
El año pasado vi un reportaje la mar de interesante sobre la manipulación de los medios informativos y la coartación de la libertad de expresión; en él se hablaba de cómo los medios de comunicación manipulan a los ciudadanos y se citaban muchos ejemplos para ilustrar cómo había ido evolucionando todo con el tiempo. Se hablaba de neuromárketing, de las tertulias estériles que tan de moda están ahora por aquí y que ya hace años que en USA son el pan de cada día, pobladas de "expertos" capaces de hablar tanto de macroeconomía como de cambio climático, pasando por casos dónde se había llegado a silenciar periodistas para que no se hablara de lo que no convenía hablar. De todos ellos, hubo una historia que me llegó al alma y fue la de Gary Webb y su intento por destapar uno de los escándalos más graves -y silenciados- de la historia norteamericana. Tamaña fue mi sorpresa al ver que esa historia sería llevada al cine este año y que contaba con un buen reparto, garantía de que cómo mínimo iban a tomarse la historia en serio. Y así ha sido.

Gary Webb (Jeremy Renner) es un periodista que trabaja para el San José Mercury News, un periódico de impacto medio, y goza de una reputación fundamentada en su rigor periodístico. Un buen día, la novia de un tipo que va a ser acusado de tráfico de drogas (Paz Vega) se pone en contacto con él y le ofrece una serie de documentos que relacionan la CIA con la venta de drogas en los barrios más empobrecidos de la ciudad, a cambio de que investigue el caso de su marido. Esto solo será el principio de una trama que relacionará la CIA con la financiación de la Contra nicaragüense y con la distribución de crack entre las comunidades negras de los suburbios de ciudades como Los Ángeles.

En películas de este calibre hay dos cosas que hay que tener en cuenta para saber si es un buen film denuncia:

A) Que funcione, obviamente, como denuncia. Que la crítica sea clara, que el director se moje, que no sea algo demasiado obvio y simplista y que no se le vea el plumero al director, haciendo ver que quiere denunciar algo pero que en realidad solo sea una excusa para meternos con calzador una historia de las de siempre que no hay quien se la crea (como ocurre con "Diamantes de sangre" (2006), por poner un ejemplo). "Matar al mensajero" cumple a grandes rasgos con todas esas premisas y consigue fundamentar una crítica hacia la CIA y el gobierno estadounidense muy interesante, pero, por encima de todo, se erige como una crítica excelente a los medios de comunicación, la libertad de prensa y los poderes fácticos que hay detrás de los grandes periódicos y canales de televisión y que son los que verdaderamente deciden qué es lo que interesa que salga a la luz y lo que no. Es doblemente interesante porque esto ocurre hoy en día y porque nos dejamos arrastrar cada vez más por los intereses de los medios de comunicación. Como aviso a navegantes funciona a la perfección.

Aunque también es cierto que  "Matar al mensajero" no acaba poniendo toda la carne en el asador durante su último tercio, como si Cuesta se hubiera arrepentido de haber llegado tan lejos, pero la idea está clara y, a través de unas líneas de texto al final de la misma, Cuesta resume todo aquello que no se atrevió a grabar y que, de haber sido así, habría redondeado una propuesta que de por sí ya cumple y con creces.

y

B) Que funcione a nivel argumental. Es decir, que haya una base sólida que vehicule la denuncia social, de manera que no estemos viendo solo un documental. En este aspecto, también cumple. El ritmo es el adecuado, sin caer en ningún momento en escenas aburridas o de elevada complejidad o en concesiones típicas del género, como añadir escenas de acción porque sí, por ejemplo. Los pasos que sigue Webb son graduales y, pista a pista, se va desenredando una intriga propia de un thriller puro y duro de los de antes, de calidad, sin, a la vez, dárselo mascado al espectador, para que ponga de su parte; para acabar convirtiéndose en un relato sobre el hundimiento de una persona que no hacía otra cosa que arrojar luz sobre un hecho que debería haber sido de dominio público.

Bajada de pantalones modo ON

Sin embargo, Cuesta adereza toda la investigación con escenas familiares, muy vistas, con el objetivo de añadir un punto melodramático a la historia y realzar el calvario de Webb y todo lo que se está jugando y que acaban siendo un añadido que no acaba de funcionar del todo, por simplista y porque el espectador ya es suficientemente inteligente como para deducir por si solo que la investigación de Webb repercutirá sobre su familia y porque rebaja la credibilidad de la historia. Por suerte, esas escenas no resultan molestas, por lo interesantes que son las demás tramas.

"Matar al mensajero" también cumple en muchos otros aspectos: el reparto es estelar, amén de un grandioso Jeremy Renner, y las breves intervenciones de los secundarios son de lujo; la BSO es correcta y el apartado técnico raya a buen nivel.

En conclusión, un buen film denuncia para adentrarnos en una historia muy interesante y de la que se pueden extraer muchos temas por los que deberíamos reflexionar. Porque Webb se merece reconocimiento, por poco que sea, y porque es una injusticia que hay que mantener viva. Porque, como película, funciona a la perfección, siendo un thriller bien construido poblado de personajes interesantes y un reparto bien escogido. Los dos únicos fallos, salvables, radican en que podría haber llegado más lejos aún y en el empeño de Cuesta de meternos una subtrama melodramática con calzador. Aun así, muy recomendable.

martes, 18 de noviembre de 2014

[Crítica película]: "Interstellar" de Christopher Nolan

Dios...digo Ellos salven a Nolan

Sobreviví al hype sin mirar un solo
tráiler, que eso también es digno de
admiración
Muchos dirán que soy uno de esos fieles seguidores de Nolan que solo hacen que alimentar su ego, que soy uno de esos compinches que está llevando el cine a un modelo estéril y vacío, como diría cierto crítico de por aquí, pero la realidad es que el cine de Nolan es una mezcla perfecta de entretenimiento inteligente y cine comercial y que a muchos eso les fastidia enormemente. Dejando a un lado todo eso, Nolan es uno de mis directores favoritos, porque es capaz de hacer el cine que me gusta ver en pantalla. Y punto. Todas sus películas oscilan entre lo interesante y lo excelente y, como se ha puesto de moda hacer ránquines, ha firmado tres de mis películas favoritas: "Origen" (2010), "El caballero oscuro" (2008) y "Memento" (2000). El hype era altísimo con "Interstellar" (2014) y las posibilidades de que la cagara también lo eran, pero, por suerte, ha vuelto a marcarse otro peliculón como la copa de un pino.

La Tierra es un tesoro que hace tiempo que se agotó: hay plagas que devastan los cultivos, la principal fuente de sustento de la humanidad, y un clima cada vez más adverso dificulta la supervivencia humana. Los gobiernos ya no destinan dinero para la exploración del sistema solar y la NASA es un organismo independiente que va por libre. Cooper (Matthew McConaughey) es uno de tantos granjeros que se vieron obligados a cuidar de su hacienda para contribuir al sustento de la población, dejando de lado su profesión de astronauta. Todo cambiará para él cuando se reencuentre con el profesor Brand (Michael Caine), que le planteará una opción para salvar el planeta.

Desde el punto de vista científico, "Interstellar" es sobresaliente en tanto que plantea muchas cuestiones que no estamos acostumbrados a ver en producciones para la gran pantalla, amén que no tiene tantos fallos como muchos ansían atribuirle. Nolan se toma licencias, está claro, pero en la mayoría de ocasiones en aquellos puntos que la física no ha dado aún una explicación plausible. Aún no se ha podido demostrar qué ocurre cuando atravesamos un agujero negro ni como es la representación en tres dimensiones de las cinco dimensiones, así que cualquier discusión en este sentido es estéril. Además, es brillante ver cómo se tratan temas que muchos no se atreven a tratar, por miedo a que el espectador medio no entienda completamente tales conceptos, como todos aquellos relacionados con el paso del tiempo y la relatividad o la dinámica de los agujeros negros. Pero no todo son galaxias y sistemas planetarios. Nolan explora con solvencia muchos otros temas, como el de la inteligencia artificial, con el TARS y el CASE (por una vez robots entrañables y sin conflictos, que actúan como un pasajero más), o el agotamiento del planeta a través de grandes tormentas de polvo y plagas, pero de forma sutil y sin caer en los tópicos del género postapocalíptico.

Desde el punto de vista más emotivo, "Interstellar" es la película más personal y entrañable que ha firmado Nolan hasta la fecha. Es cierto que las películas de Nolan transpiran algo de frialdad y que cuesta empatizar con sus personajes, aunque ese es un punto que siempre he admirado de él, porque no siempre es necesario tener unos personajes que destilen emociones para contar una historia, pero aquí sí era necesario y lo consigue con creces. Las relaciones entre los astronautas y los familiares que han dejado atrás en la Tierra son muy emotivas, en especial el vínculo que une a Cooper y Murph (Mackenzie Foy/Jessica Chastain) a través de los años, y es desgarrador ver cómo su entrega a la ciencia les pasa factura en lo personal. La primera parte de la película, centrada en la vida en la Tierra, está muy pulida para (a) que sintamos los fuertes vínculos que se establecen entre padre e hija y con los demás miembros de la familia y (b) tomemos conciencia de lo importante que supone ese viaje para los astronautas y para los que se quedan en la Tierra moribunda. Es increíble ver como la esencia del ser humano complica las misiones de este calibre, tal y como queda demostrado durante la visita en el planeta de Mann. Además, Nolan deja a un lado esa seriedad quirúrgica de la que hacía gala en "Origen" y añade un humor dosificado, a través de las IAs y las escenas familiares, que le va que ni pintado a la historia.

¿Alguien puede imaginar algo más espectacular que esto?

Como viene siendo habitual en el cine de Nolan, el reparto cumple a las mil maravillas, con un grandioso McConaughey y un buen elenco de secundarios para apoyarle, y la BSO es increíble, como nos tiene acostumbrados Hans Zimmer. A destacar temas tan diferentes como "Mountains" o "Coward".

Sería poco honesto si no os dijera que tiene errores, como intentar cerrar todos los cabos aunque fuerce la máquina demasiado (hay algún que otro punto cogido por los pelos) o que haya muchísima menos espectacularidad que la que cabría esperar en un relato de este tipo (aunque la parte en el planeta de Miller y el viaje de Cooper a través de Gargantúa sean míticas), pero todos sus aciertos diluyen cualquier punto negativo que pueda tener. Porque este tipo de espectáculos no estamos acostumbrados a verlos en la gran pantalla y son capaces de anular cualquier efecto negativo.

En conclusión, Nolan ha firmado una de sus mejores películas y se cuela en mi top 3 del director, solo por detrás de "Origen" y "El caballero oscuro". Sabe conjugar a la perfección la ciencia con el lado más humano, todo ello aderezado por una labor técnica, un reparto y una BSO increíbles, y el resultado es un entretenimiento la mar de inteligente y emotivo. Muy recomendable.


***Esta crítica pertenece a un proyecto conjunto impulsado por el Club del Cinéfilo, un grupo de Facebook al que pertenezco y con el que comparto la afición de ver cine y luego reseñarlo/criticarlo con otros bloggers. Los otros blogs que han participado en esta crítica comunitaria son:

domingo, 9 de noviembre de 2014

[Crítica película]: "Relatos salvajes" de Damián Szifrón

Walk on the wild side

Pasternak
Voy a ser breve con la sinopsis, porque ésta es una de esas películas dónde hablar de ella implica hablar de más. De las que es mejor ir a ver sin saber nada. "Relatos salvajes" son seis relatos independientes, protagonizada por personas que se ven obligadas a cruzar el límite que separa la cordura de la locura, en contextos tan habituales como los del día a día. Y ya estoy hablando de más.

Entrando ya en el análisis, es increíble cómo Szifrón es capaz de plasmar esos límites que nunca cruzamos, o que sí cruzamos, pero solo en nuestra mente. Cómo traspasa esas correcciones sociales que nos impiden, la mayoría de veces, hacer lo que hacen los personajes de esta cinta. ¿Cuántas veces has mantenido una batalla dialéctica contigo mismo o con el copiloto en la que pones a parir y dices todo lo que vas a hacerle al conductor que se pone a acelerar cuando vas a adelantarle? ¿Cuántas veces has dicho: si pudiera, verías tú lo que le haría a tal y cual político? Millones de veces. Pero no lo hacemos porque hay ciertas barreras que no cruzamos. La cortesía, el decoro, las apariencias, la moral y la ética que nos han inculcado desde bien pequeños son muros que nunca franqueamos. "Relatos salvajes" nos permite cruzar esos límites y observar qué ocurre cuando nos dejamos llevar por la ira, la venganza, la locura o nuestros más salvajes instintos. Podemos regodearnos en la venganza, en ver sufrir al que nos ha hecho sufrir, paladear la irracionalidad de lo prohibido. Es, ante todo, una oportunidad para sentirnos identificados con los personajes y con los sentimientos y emociones que expresan de forma salvaje, de reencontrarnos con ese gigante dormido que tenemos dentro y que ha sido suprimido por un conjunto de leyes y reglas impuestas por la sociedad.

De los seis relatos que comprenden "Relatos salvajes" no hay ninguno que desentone en el conjunto y demuestra la capacidad de Szifrón para mantener nuestro interés y divertirnos con la variedad de historias autoconclusivas y de temas que es capaz de tratar. Durante los seis relatos, Szifrón nos reafirma la universalidad de muchos temas, además de lo tratado en el párrafo anterior: que hay que ir con cuidado con lo que le hacemos a los demás, que si empujamos a alguien a tener motivos para odiarnos puede salirnos el tiro por la culata. Que la venganza es un placer momentáneo, que las consecuencias de no medir nuestros actos pueden ser terribles. Que la burocrática sociedad en la que vivimos, plagada de injusticias, es fuente constante de malestares que, legítimamente, deberíamos destruir. Que estamos domesticados y que nunca nos revelaremos ante un orden que muchas veces es injusto. Que el dinero, como bien sabemos todos, es capaz de arreglarlo todo y que el que tiene el poder puede ejercer cualquier mezquindad y quedar impune (o no).

No hay nada mejor que paladear una buena taza de venganza

Como único punto negativo queda lo alargado de algunos relatos, a los que les sobra algo de metraje; es el caso de los dos últimos, dónde las dos horas ya empiezan a acusarse y el haber visto cuatro relatos que iban al grano empieza a pasar factura en escenas que poco o nada añaden a la trama. Yendo más allá, el último de los relatos promete mucho más de lo que finalmente es, lejos de la contundencia de todos los demás, y uno acaba por pensar que quizás, como colofón final, no es el más adecuado.

Finalmente, destacar un reparto brillante que nos brinda unas interpretaciones sublimes que hacen que nos creamos punto por punto lo que están viviendo y lo que sienten en cada momento los personajes. Por otro lado, la labor técnica también es impecable y la BSO, muy acertada.

Conclusión. "Relatos salvajes" es divertida, cáustica, hay violencia y desata nuestros instintos más salvajes. Una película en la que nos sentimos libres de pasar por encima de las convenciones sociales. Un soplo de aire fresco. Muy recomendable.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

[Off-topic]: "5 películas sobrevaloradas por los usuarios de Filmaffinity"

¿Cuántas veces has entrado en Filmaffinity, has ido a la ficha de una película que, siendo benevolente, ibas a votar con un 5 y te has encontrado con que tenía una puntuación media de 7,0 y un montón de críticas positivas? ¿Qué pasaría si esa película no fuera un clásico ni ninguna película de culto que, por extrañas razones, no te ha gustado? ¿Y si fueran películas la mar de normalitas o, sin rodeos, tirando a malas, se mire por donde se mire? En esa tesitura me he encontrado yo más de una vez y fruto de un sesudo estudio (ejem), he recogido los cinco casos que más me han quitado el sueño. Espero ignoréis que esta es una entrada reciclada de mi último top 5 de la revista Argonautas.


1. “Venganza” de Pierre Morel

Que sí, que Liam Neeson es siempre un actor solvente. Que es muy divertido verle repartiendo estopa a diestro y siniestro. Que a todos nos gustaría tomarnos la justicia como hace él. No tengo hijos, pero yo haría lo mismo por los míos. Pero por mucho que eso sea algo positivo, no deja de ser una producción del montón. Escenas de acción difíciles de creer, un argumento poco verosímil y ese tufillo a serie B europea que se respira todo el rato me transportan a la sobremesa de antena 3 de un domingo por la tarde. Eh, aficionado al género, guarda tus garras. Pero contéstame una pregunta: ¿en qué se diferencia, por ejemplo, de “Indomable” (2011)? Pues, en mi opinión, en nada. Bueno, sí. Que esa tiene un 4,8 y “Venganza” (2008) un 7,0. Y la de Soderbergh es mucho mejor, que conste.

2. “Resident Evil 2: Apocalipsis” de Alexander Witt

Mira que son malas las entregas que dirige Paul W.S. Anderson, pero nada como la segunda para ver que existen peores manos para rodar algo que las del vergonzoso director de perlas como la versión bastarda de “Los tres mosqueteros”. Pero hablemos de “R.E.2”. Un guion estúpido, personajes que ya no pueden estar más estereotipados, piruetas inverosímiles, vestuario sacado de un videojuego. ¿Es de 2004? No me lo creo. Esos efectos especiales sangrantes ya se veían viendo en la serie B más rancia de los años noventa. ¿Alguien ha visto los mismos monstruos de goma y retocados por ordenador que yo? ¿O los zombis más humanos que se hayan podido ver nunca? Es sorprendente, pues, que semejante esperpento tenga un 5,2 y otras películas, que sin llegar a ser una genialidad, pero que sí son mejores, como “Vanishing on 7th Street” (2010) o “Alien3” (1992), tengan un 4,3 y un 5,9 respectivamente. Para flipadas zombificadas, me quedo con “Amanecer de los muertos” (2004), que es mucho mejor. 

3. “El efecto mariposa” de Eric Bress y J. Mackye Grube

Vaya, buscando la polémica fácil, como de costumbre. Ya tuve suficiente en el último número viendo como cascabas a Carpenter y su “Están vivos” (1988) e incluías “La última noche” (2002) en semejante top five. Pues no. Es indudable que “El efecto mariposa” (2004) es una película aprobable; tiene una premisa original (¿hay alguien al que no le gusten los viajes en el tiempo?), tiene giros bastante acertados y no deja de entretener al espectador. Pero tiene tantos aciertos como fallos. Cierto regusto a película para jóvenes y con poca profundidad (como la parte que transcurre en la universidad), repetitiva con tanta ida y venida y un reparto algo limitado. Para nada merecedora de un 7,4. ¿Es, acaso, comparable a “El sexto sentido” o “Donnie Darko”, que poseen la misma nota o similar? 

4. “Equilibrium” de Kurt Wimmer

Supuesta película de culto allí dónde va. +1. No la estrenaron en España. +5. Ostras, ¡pero si tiene a Christian Bale y a Eddard Stark entre sus filas! +10. Ya veo el discurso: es que las distribuidoras no dan una a derechas, siempre privándonos de las joyas, siempre con sus malditos blockbusters. Pues sí a lo segundo, pero no en el caso de “Equilibrium” (2002). Hicieron bien de no traerla. No es nefasta, ni mucho menos, pero no merece un segundo visionado y, si me tiráis de la lengua, ni siquiera un primero. Por ser una copia barata de “1984” de George Orwell. Por destruir una primera parte interesante y sucumbir a la acción desenfrenada e injustificada en la segunda. 

5. “Shooter: El tirador” de Antoine Fuqua

“Shooter: El tirador” (2007) es patriotismo intravenosa, frases hechas muy a la americana y tío con muchos recursos al que no deberían haber tocado un pelo. Malos que subestiman a protagonistas que se las saben todas, y estos se cobran la venganza a base de bien. Ya hemos hablado antes de lo que nos gusta tomarnos la justicia por nuestra cuenta. Pero no hay quien pueda obviar las dosis de irrealidad propias de una película de Steven Seagal, Jean-Claude Van Damme y compañía. Exactamente lo mismo, solo que con una valoración de 6,5, en lugar de suspensos como la copa de un pino.