martes, 31 de diciembre de 2013

[Off-topic]: "Las mejores series del 2013"


Durante este año también he tenido tiempo de ver muchas series; al menos muchas según mi perspectiva. Suelo tardar lo mío en ver una temporada entera, cosa de querer verlas casi siempre acompañado y no a solas. Sea lo que sea, he reseñado (que no visto) un total de 15 temporadas repartidas entre 11 series. Sin más dilación, ahí va el ránking:

LAS MEJORES SERIES DEL 2013

5. "Black Mirror". Y vuelvo a hacer trampas. Por muchas vueltas que le he dado, no he podido decidirme entre la primera y la segunda temporada para ocupar este puesto, pese a que la última la valoré un punto por encima de la primera. Recientemente volví a ver todos y cada uno de sus seis capítulos y me veo incapaz de valorarlos por separado: todos transmiten una idea muy potente y te hacen reflexionar. La primera tiene uno de los mejores capítulos de la serie, "15 millones de méritos", y la segunda tiene tres capítulos muy equilibrados. Es una de las mejores porque hace que reflexiones sobre cómo el progreso tecnológico puede ir acompañado de desigualdades, retrocesos e incluso conflictos sociales, siempre abordándolo desde temas tan diversos como el derecho de los delincuentes o el control que ejerce la telebasura sobre los ciudadanos. Sí, ya, es una visión exagerada de la sociedad, pero como metáfora funciona a la perfección. Escribí una crítica de la 1ª temporada y otra de la 2ª temporada, por si queréis echarles un vistazo.

4. "Homeland" [1ª temporada], porque es un buen ejemplo de que una premisa sencilla con un buen desarrollo puede ofrecer un producto de gran calidad. Los personajes están bien tratados, el guion está muy trabajado, alternando muy bien las secuencias más personales y más reflexivas con los momentos de mayor tensión. Porque Damien Lewis y, en especial, Claire Danes son dos actores como la copa de un pino. Porque hacía tiempo que no sabía cómo iba a acabar la jugada de algo y porque tiene uno de los mejores capítulos de final de temporada que he visto en mucho tiempo. Aquí podéis leer la reseña que escribí.





3. "Paranoia Agent", porque el tema que trata es tan interesante como para entregarse a su reflexión. Porque la trama del chico del bate es un vehículo perfecto para hablarnos de lo fácil que es huir de nuestros demonios interiores y de lo difícil que es plantarles cara. Porque nos enseña que nunca debemos enterrar los problemas y olvidarlos y que siempre debemos plantar cara a nuestros errores para poder seguir avanzando. También porque goza de una animación muy cuidada y porque gustará a todo aquel que guste del cine onírico y surrealista al más puro estilo David Lynch. Y porque es el único anime que se merece estar dentro del ránking. Aquí podréis leer la crítica y así saber más sobre "Paranoia Agent".




2. "Hermanos de sangre", porque consigue transportarte a una época cien veces tratada con anterioridad y pese a ello ofrecer un buen espectáculo. Porque tiene unas escenas bélicas muy cuidadas, de las que encontraríamos en una superproducción del estilo "Salvar al soldado Ryan", pero también porque no es solo eso. Hay espacio para los personajes, para entenderlos y ponerse en su piel, para contemplar cuán dura fue la vida que les tocó afrontar y la fortaleza del vínculo que se forjó entre ellos. Porque muchas veces nos llenamos la boca hablando de lo que es la guerra sin comprender realmente qué es, y "Hermanos de sangre" lo muestra a la perfección. También porque tiene una de las mejores intros que he visto nunca en una serie de carne y hueso y porque los testimonios reales son un broche perfecto para una serie perfecta. Si le dais a este enlace, podréis leer la crítica que escribí hará un mes y medio.


1. "The Wire" [1ª temporada], porque es perfecta. Porque su visión de la policía y el narcotráfico es tremendamente real, aunque uno no sea un experto del tema, y ahí precisamente radica su excelencia. Te crees que lo que está ocurriendo es más real que cualquier otra cosa que hayas visto con anterioridad del género; ves a McNulty y compañía y piensas: así son los policías. Ves a los Barksdale, a Stringer Bell y su pandilla y sabes que esas organizaciones funcionan así. Ves al departamento de policía y sabes que el sistema está podrido. Es genial porque los hechos transcurren a tiempo real (salvando las distancias, ya me entendéis), porque no se sacan nada de la manga, porque no hay relleno, porque no hay ni buenos ni malos y porque así funciona el mundo. Si queréis saber más, aquí podréis leer la crítica que escribí en su momento.

domingo, 29 de diciembre de 2013

[Off-topic]: "Las peores lecturas del 2013"


Como bien sabréis, siempre hay un lado oscuro de todo. Y los libros no se escapan de él. En esta entrada os hablaba de la flor y nata de 2013. Sin embargo, este año también me ha traído lecturas pésimas y, dejando a un lado lo políticamente correcto, bodrios infumables. Antes de entrar en el ránking, quiero hacer una pequeña especificación. Seguro que os habréis fijado (sí, ya, seguro) que hay lecturas que las puntúo con una estrella y otras con media estrella y que sin embargo, cuando leéis la crítica, las pongo del revés sin matices que hagan pensar que una es mejor que otra. Pues bien. Una estrella quiere decir que, por muy tróspida que haya sido la lectura de ese libro, por lo menos lo he podido terminar. Y la media, pues bien, que ni acabarlo.

Dicho esto,

LAS PEORES LECTURAS DEL 2013

5. "La librería" de Penelope Fitzgerald, porque buscaba un libro ligero para leer durante mis vacaciones en Roma y encontré una de las lecturas más soporíferas, insulsas y sin alma que puedo recordar. Y tonto que es uno de no llevarse nada más que eso y tener que tragárselo, por ingenuo. La historia es aburrida, hay una ausencia de conflicto digna de estudio y, pese a que es cortito, te da la sensación de que nunca acaba de arrancar. Y luego están los personajes, de lo más grises y sin alma que recuerdo. Si queréis saber más de "La librería", pasaos por este enlace para leer la crítica completa.






4. "Falsa identidad" de Sarah Waters, porque el anticlímax que genera la autora en la segunda parte hace que todo lo que has leído hasta ese momento no tenga sentido. Porque no puedes engañar al personal de ese modo y, lo peor de todo, porque no puedes volver a contarnos la misma historia otra vez, aunque sea desde el punto de vista de otro. Y, que por ende, te cambie radicalmente la personalidad del que lo narra cuál personaje bipolar se tratase. Le di dos estrellas pese a no acabarlo y esta es la única excepción a la regla y es porque la primera parte tiene todos los ingredientes para convertirse en una novela más que interesante. Lástima que la autora lo arruine de ese modo. Aquí tenéis la crítica que hice en su momento.





3. "Kitchen" de Banana Yoshimoto, porque no puedes hacer un libro y desproveerlo de trama y luego rellenarlo de descripciones de sentimientos y del tiempo. Porque tienes que mostrar además de contar y porque no puedes meternos un tema con embudo sin currarte la trama. También porque es un libro que está muy mal escrito (o traducido) y porque frases como "Tenía frío, sencillamente tenía frío" y "(...) vimos jugar a Yumiko la final en la pista de tenis de la escuela abrasada por el sol" no deberían existir. Para saber más, aquí tenéis la crítica.







2. "La investigación" de Stanislaw Lem, porque no puedes pasarte como treinta páginas hablándonos de cosas que no tienen nada que ver con la trama. Después de presentarme un caso muy interesante y del que quería saber más, no tendrías que haberte puesto a hablar de donde vive el protagonista y de lo raros que son sus propietarios. No durante tanto tiempo. Y luego volver al caso como si no hubiese ocurrido nada. Y porque hacía tiempo que no leía una escena de crimen tan confusa, hasta el punto de no enterarme de nada y porque las divagaciones del protagonista no me interesaban una M. Para saber más, leed la crítica que escribí aquí.






1. "La verdad sobre el caso Harry Quebert" de Joël Dicker, porque no puedes fabricar un libro tan rutinario, tan corta y pega de otros, y vendérnoslo como la obra revelación del 2013. Y, ya sé que esto no tiene nada que ver con el autor, pero los críticos tampoco pueden pretender que nos lo creamos. Porque no podéis compararlo con John Irving y quedaros tan panchos. Dicker escribe como un novato, sin estilo alguno, e incurre en muchos errores de principiante, como querer retorcer una y otra vez la historia sin importarle la verosimilitud o no saber construir personajes mínimamente realistas. Quizás no sea el peor de los cinco, pero se merece estar coronando el top 5. Para saber más, aquí tenéis la crítica que escribí.

sábado, 28 de diciembre de 2013

[Off-topic]: "Las mejores lecturas del 2013"


En todo blog que se precie no puede faltar una entrada haciendo balance del año transcurrido. O sí; tampoco creo que sea esto lo que determine la calidad de un blog. He estado dándole vueltas y no voy a hacer ningún ránking de películas. Sería inútil. No he visto los suficientes estrenos como para hacer un top 5 decente; para haceros una idea, tendría que meter dentro "El hombre de acero", que si bien es un entretenimiento palomitero más que decente, no es como para nombrarla peli del año. O bodrios como "Riddick" o "Jack el caza gigantes". Pero si tenéis curiosidad, voy a deciros que he disfrutado mucho de "Prisioneros" y de "Gravity", dos películas que os recomiendo que veáis (por las razones que ya comenté en su momento) y que ocuparían los dos primeros puestos de un increíblemente abreviado ránking imaginario.

Sin embargo, sí voy a hacer un ránking de lo que he leído y de las series que he visto. Por la sencilla razón de que se prestan más a ello. El volumen de libros y de capítulos que salen al año es tan grande que uno no puede seguir el ritmo y es normal que se dedique a ver, a parte de los estrenos, cosas que se han hecho con anterioridad. Y no digo que con las películas no sea así, pero ya me entendéis. Uno no tiene que tragarse toda la cartelera y, con suerte, solo encontrará una o dos películas a la semana que le interesen (hablo por mí). En cambio, hay tantas series y con tantas temporadas que no puedo ir al ritmo que desearía. Sea lo que sea, tampoco creo que necesite justificarme (vaya rollo os he metido, eh? jaja).

Sin más dilación,

LAS MEJORES LECTURAS DEL 2013


5. "Alta fidelidad" de Nick Hornby, porque cuesta encontrar un libro que refleje tan bien los sentimientos de un tío, con todo lujo de detalles y con una capacidad asombrosa de combinar el humor y el drama de forma tan magistral. Porque no es una comedia romántica empalagosa. Y porque aprendes mucho de música. Y bueno, porque en algunas cosas me sentí muy identificado. No voy a entrar en detalles íntimos, pero a mí también me encantan las listas y categorizarlo todo del mismo modo enfermizo en el que lo hace el protagonista. Podéis leer aquí la reseña que escribí en su momento.







4."Solaris" de Stanislaw Lem, por el rigor científico que destila la obra y con el que me siento muy identificado. No es cuestión de ponerse chulo, pero me gusta leer ciencia-ficción en la que el enfoque sea mínimamente científico, como ocurría también en "El fin de la eternidad" de Isaac Asimov. Sí, ya, no es lo mismo, pero yo ya me entiendo. Lo que a mí no me acaba de gustar son los planteamientos en plan "Crónicas marcianas" (que reseñé aquí), que más bien parece fantasía que ciencia-ficción. Pues bien, una de las cosas que más me han gustado de "Solaris" es la idea de Lem sobre cómo sería un encuentro con otra raza alienígena. Es de los más verosímiles que he podido leer o ver en muchísimo tiempo, sino el que más. Es muy posible, por no decir casi seguro, que no sepamos describirla ni cuantificarla con nuestros sentidos ni con nuestra tecnología, ni que encontremos medio alguno de comunicarnos con algo que ni siquiera tiene los mismos órganos y estructuras para comunicarse que nosotros. Para saber más, leed aquí la reseña que escribí.


3."El terror" de Dan Simmons, por saber crear una ambientación tan real, tan palpable, con unos personajes tan reales que llegas a sentir lo que estás leyendo. Sufrí todas las penalidades por las que pasan los tripulantes de la mítica expedición de Franklin al Ártico, y os aseguro que no son pocas. Y porque esto es lo que esperas de un relato de aventuras, porque tiene pasajes muy emocionantes y porque Simmons sabe describir y narrar de una forma que ya me gustaría a mí. Si quieres saber más de mi veredicto, lee aquí la reseña que escribí hará unas semanas.








2. Los tres primeros volúmenes de la saga de "Geralt de Rivia" de Andrzej Sapkowski. Aquí hago un poco de trampa y os cuelo tres libros de golpe. De lo mejor que he leído de fantasía y todo se debe a que Sapkowski escribe endiabladamente bien. Siempre que leo algo, sobretodo de un tiempo a esta parte, me fijo en los aspectos técnicos y pienso si se asemeja o no a la voz que me gustaría tener como escritor. Pues bien: yo quiero escribir como él. Sí, ya sé, cada uno tiene su voz y tal y cuál. Sapkowski tiene un dominio de las palabras, de las frases, de los diálogos, de los dialectos, de la elaboración de personajes, de la narración, de todo, que me encanta. Y luego está la historia. Me encantan los cuentos de los dos primeros, "El último deseo" y "La espada de la verdad", por su capacidad de generar historias altamente adictivas y profundas en apenas 40-50 páginas. Y del tercero, "La sangre de los elfos", por los motivos citados con anterioridad y por lo interesante que está la trama continua que acaba de sacarse de la manga. Si queréis saber más, ya sabéis qué hacer.


1."Danza de dragones" de George R.R. Martin. Y luego está la joya de la corona. Porque me he hecho el mundo tan mío que todo lo que ocurre me emociona, me interesa, me intriga. Siempre me han gustado las novelas con cientos de miles de personajes, con infinidad de hechos y con una vasta ambientación. Y la saga de "Canción de hielo y fuego" contiene todo lo que busco. Me lo he pasado increíblemente bien leyéndola. También está en el top 5 porque esta entrega es la más compleja de todas, porque la historia está tan enmarañada que no sabes por donde va a salir el autor y porque en muchos aspectos se parece a la cruda realidad. Aquí tenéis la reseña que escribí. También podéis visitar esta entrada donde participo con ella en los premios Libros y literatura 2013.



Fuera se quedan otras tantas que también me gustaron mucho. La ausencia más dolorosa sería "Libertad" de Jonathan Franzen. Digo lo de dolorosa porque es un dramón de tomo y lomo y porque hay pasajes donde lo pasas realmente mal. Pero también se merecería entrar en el top 5.

Y en la próxima entrada, las peores lecturas del año.

jueves, 26 de diciembre de 2013

[Crítica serie]: "Ataque a los titanes" de Tetsuro Araki

Prostituyendo a los titanes
"Ataque a los titanes" es la serie anime del momento. Ha arrasado por allí donde ha pasado y muchos aseguran que es de lo mejor que se ha hecho este 2013. Sinceramente, desconozco si esto es cierto o no, pero no puedo hacer otra cosa que sorprenderme. "Ataque a los titanes" es una propuesta interesante, pero no pasa de eso.

Hace mucho tiempo, se libró una gran batalla entre humanos y titanes y los primeros fueron brutalmente masacrados. Los supervivientes consiguieron construir una ciudad amurallada que les protegió durante muchísimos años de esos depredadores: tres muros concéntricos separados por cientos de kilómetros y que delimitan tres regiones separadas, María, Rose y Sina. En el 845, Eren, Mikasa y Armin, tras 100 años de calma, asisten a lo que parece el principio del fin: un titán de más de 50 metros asoma por encima de la muralla y abre un boquete de una patada, dejando que los titanes más pequeños entren dentro y se ceben con la población de María. Eren, Mikasa y Armin consiguen huir hacia la siguiente muralla y, tras observar con impotencia como sus seres queridos mueren a manos de los titanes, deciden alistarse en la Academia para convertirse en soldados. Tras un inicio prometedor, con dos capítulos bastante intensos, todo acaba diluyéndose hasta incurrir en el tedio, para luego volver a remontar hacia el tercio final. No es que la serie sea mala, no es eso. El problema es que emplea demasiados capítulos para contarnos una historia que no necesita de tantos y entre hecho y hecho trascendental, siempre hay capítulos de relleno que rebajan la calidad del conjunto. Ver "Ataque a los titanes" es ver un puñado de buenas ideas alargadas en exceso.

La caída del distrito Shingashina es un inicio más que notable para, en pocos capítulos, sentar las bases de la propuesta. Luego viene la defensa del distrito Trost, que podría haberse contado con dos tercios menos de los capítulos que se usan; es casi un despropósito usar casi tres capítulos para mostrarnos como el trío protagonista discute con el oficial que quiere ejecutar a Eren, o que tarden prácticamente lo mismo en decidir si ponen o no una maldita roca para tapar el agujero de la muralla. Y luego está el capítulo del juicio, por poner otro ejemplo. Es una chorrada como una catedral. Y a todo esto, ya hemos perdido medio capítulo en una cosa que podría, o bien no haber aparecido, o haberse dotado de mayor complejidad para que aportase algo a la trama. No es hasta que Eren pasa a estar custodiado por los miembros del grupo de reconocimiento que la historia no remonta y cuando aparece la Titán Mujer, la historia se sitúa a un buen nivel y no decae hasta el final. Eso no quiere decir que esas partes no sufran de los mismos problemas de ritmo que achacaba la primera parte, pues desaprovechan más de un capítulo con flashbacks y digresiones inútiles, pero éstos no están tan acentuados y no entorpecen la narración. No quiero dar la impresión de que todo en "Ataque a los titanes" es malo, ni mucho menos. Hay escenas muy buenas, como cuando Eren y su grupo de compañeros son devorados por los titanes en Trost, o las apariciones del Titán Colosal y el Titán Blindado, o prácticamente todo el transcurso de la expedición a María y la posterior aparición de la Titán Mujer, o cuando descubren su identidad. Esas partes están bien, pero quedan eclipsadas por el relleno.

Otro de los problemas que acusa "Ataque a los titanes" es el miedo del autor a aventurarse en el terreno adulto. Y lo entiendo, sabiendo a la audiencia a la que finalmente va dirigida la serie. El problema radica en que la historia que se nos quiere contar, de una humanidad al borde del colapso, con una especie de titanes que les dan caza y los masacran en cuanto pueden, no se presta a ser un shonnen y, sin embargo, Araki se decanta por esta opción. En este sentido, vemos como los titanes devoran a la gente, pero sin entrar en detalles. Vemos como los dirigentes toman decisiones crueles para quitarse de encima a los refugiados, pero apenas vemos nada de la carnicería a la que son enviados en el capítulo 2. Observamos como los ricachones de los distritos interiores desprecian a los habitantes de la periferia, los que realmente están sufriendo por culpa de los titanes, pero todo está tratado de forma demasiado superficial, sin ahondar mucho. Eso hace que en todo momento la serie se quede a medio gas. El que espera una historia adulta, y vuelvo a repetir que es lo que se espera de semejante premisa, se siente decepcionado al no encontrarse un "Berserk" o un "Claymore". Durante los 5 primeros capítulos vemos como el autor duda, sin saber si decantarse hacia una historia más adulta o más juvenil, hasta que llega el capítulo 6-7 y toma la decisión de derivarla hacia el shonnen decidiendo que haya humanos que puedan llegar a transformarse en titanes; ahí es cuando abandona cualquier verosimilitud que pudiera tener la historia y se entrega a firmar una historia más de peleas, concentrada en ver si Eren finalmente aprenderá a luchar en su forma de titán y así acabar con los titanes más fuertes.

El dibujo, uno de los grandes aciertos de "Ataque a los titanes"

Otro problema de "Ataque a los titanes" es que se las da de trascendental en algunos pasajes y lo hace de una forma demasiado inocente, para nada acorde a lo que se esperaría de un planteamiento tan maduro. Se sostiene en plantear dilemas vacuos y superficiales, muy reiterativos, sobre los pros y los contras de luchar por y para la humanidad. No paran de decirnos que los sacrificios a los que deben hacer frente para acabar con los titanes no siempre son justos, que la población no sabe apreciar los esfuerzos de los soldados, que éstos arriesgan la vida día tras día por algo que saben que no van a poder conseguir, etc. Son planteamientos muy sencillos, trilladísimos, y que ocupan demasiados minutos.

La profundidad de los personajes es otro de sus puntos flojos. El trío protagonista es demasiado insípido como para soportar todo el peso de la función. Son demasiado planos y arquetípicos, sin una pizca de profundidad. Eren es el típico impulsivo que primero dispara y luego pregunta, un poco zoquete, pero con buenas intenciones, como todo buen protagonista de shonnen; Mikasa es la seria del grupo, la Roronoa Zoro del grupo, la del talento infinito y que hará lo que haga falta para proteger al protagonista. Se nota a la legua que está enamorada de Eren, pero éste, como buen protagonista de shonnen, o ni se dará cuenta o la corresponderá dándole una palmadita en la espalda y a otra cosa; y luego está Armin, el prototipo de chico inteligente, pero no muy habilidoso en el combate, que empezará cagándose en los pantalones para acabar siendo el valiente del grupo. Unas personalidades tan planas no sirven para hacer avanzar una trama que requeriría protagonistas algo más turbios, con sus pros y sus contras, con dilemas morales más elaborados. Hay algunos secundarios que cumplen ese papel, como Jean o Annie, pero son tan secundarios y salen tan poco que no son capaces de levantar algunos capítulos. Un buen ejemplo de esto es el salto cualitativo que da la serie cuando Eren se separa de sus amigos y se va con el grupo de reconocimiento; allí el peso lo comparte con otros personajes y, aunque no sean el colmo de la originalidad, le dan algo más de vidilla a la serie. Levi es el típico chulo molón de cualquier shonnen, pero cumple a la perfección su papel; Erwin el típico que sabe más de lo que habla; la de las gafas, la loca del grupo pero con un buen corazón. Pese a ello, empatizas con ellos y sufres por si morirán o no. Otro ejemplo: se nota a la legua que la Titán Mujer es Annie. Si hubiese habido un mayor desarrollo de secundarios, el director podría haber jugado más con la identidad de la titán y hacer dudar al espectador.

Finalmente, la animación. Está a buen nivel y los colores, los personajes y los titanes están increíblemente bien detallados, con movimientos fluidos en la mayoría de casos. Hay escenas de acción muy elaboradas, por la capacidad de los dibujantes de coordinar tantos movimientos (y tan complicados) sin que el paisaje de fondo quede descuidado; tienes la sensación que se están moviendo en el espacio. A la mente me viene la escena donde Eren y su grupillo de novatos es masacrado y donde el protagonista pierde brazo y pierna y es devorado por un titán. Sin embargo, siendo los menos, hay casos donde la animación no es todo lo buena que debiera, abusando de las líneas de velocidad y los movimientos estáticos (como cuando Eren lucha cuerpo a cuerpo contra Annie en la fase de aprendizaje o algún que otro movimiento cuando están dentro del bosque). Además, había un efecto que me exasperaba: en varias ocasiones, la imagen se congelaba y los personajes hablaban. Cuando veo un anime no quiero que de golpe la imagen se detenga y parezca que estoy viendo un manga. Pero salvando errores puntuales, la serie goza de una muy buena animación. Y, como colofón, están los openings. El primero me parece correcto, pero nada más. La música está bien, pero el vídeo no acaba de gustarme. Y luego está el segundo, que me encanta. Tanto la música como lo que vemos.


En conclusión, una propuesta original e interesante, plagada de buenos momentos y a la que acompaña una animación más que sobresaliente, pero que adolece de serios problemas de ritmo, de tener unos personajes excesivamente simples y que muchas veces peque de grandilocuente. Todo hubiese sido mejor si se hubiera enfocado a un público más adulto, pero claro, eso no hubiese generado la oleada de fans que ha generado.

lunes, 23 de diciembre de 2013

[Escribir]: "Entrevista a Eva Pérez Rodríguez, autora de "La casa mágica de la señora Asworth" y "La caja de Pandora"

Aquí podemos verla leyendo, con toda naturalidad, su libro,
"La casa mágica de la señora Asworth"
Eva Pérez Rodríguez, también conocida por estos lares como Nelly, es una chica muy simpática que regenta un blog muy divertido, Los cuentos de Nelly, en el que habla de temas muy variopintos, desde reflexiones personales hasta críticas de literatura y cine. Si hurgáis un poco, sabréis a qué me refiero. Sin embargo, hoy no vengo a hablaros de ella como bloguera, sino como escritora. Eva ha escrito un par de libros de fantasía juvenil, "La casa mágica de la señora Asworth" y "La caja de Pandora", publicados por Espasa e Hidra respectivamente y eso significa, para cualquier escritor en ciernes, un gran logro. Así pues, hechas las presentaciones, os dejo con ella.



A veces es difícil saber dónde y cuándo empezó todo, pero ¿recuerdas cuando cogiste papel y lápiz por primera vez y te pusiste a escribir? ¿Recuerdas qué fue lo primero que escribiste?

Sí, lo recuerdo, estaba en casa de mis abuelos y tenía seis años. Escribí un cuento sobre un gallo de corral en un cuaderno sin tapa, con la contraportada verde y un bolígrafo rojo. Lo recuerdo porque escribir con color rojo no es lo más habitual. Puede que mi memoria me engañe... Sin embargo, es mi primer recuerdo de escritora.

Hay muchos escritores y escritoras que o bien escriben para sí mismos o bien no se atreven a publicar. ¿Cuál fue el momento en que dijiste: quiero escribir y publicar?

A los trece años, cuando gané mi primer premio. Fue culpa de un profesor de literatura que tuvo a bien desafiarme. Creó un monstruo...

Sé que trabajas. ¿Es difícil casar trabajo con escritura? ¿Cómo te lo montas para escribir?

Es complicado porque escribir requiere espacio y tiempo. Sin embargo, si tienes ilusión siempre encuentras un hueco. Lo bueno de la escritura es que solo te hace falta una libreta que puedes llevar a cualquier parte y un bolígrafo, el resto está todo en tu mente.

Aquí lo tenemos, posando para la cámara
Mis lectores no son tontos. Saben que hablaremos de tus dos libros publicados, ‘La casa mágica de la señora Asworth’ por Espasa y ‘La caja de Pandora’ por Hidra. Háblanos de ellos.

El primero, “La casa mágica de la señora Asworth" quería contar la aventura de una joven cuando empieza su vida adulta (y su vida laboral), solo que narrado con una gran dosis de magia, aventura y curiosidad por descubrir mundos paralelos a través de los libros. El segundo fue un encargo de Hidra para una colección juvenil que tiene gran éxito. Como muchos temas habían sido tocados ya en números anteriores a La Caja de Pandora, tuvimos que elegir una ambientación que todavía no hubieran usado. Así nació el libro ¡y la aventura de atrapar a los seres mitológicos que se escapan!

¿Fue sencillo que las editoriales Espasa e Hidra publicaran tus libros? ¿Fue más sencillo con tu segundo libro o fue igual de complicado que con el primero?

Del segundo libro fue complicado el trabajar con plazo, además era la primera vez que lo hacía en una novela. Pero sin lugar a dudas los meses de búsqueda de editor del primero fueron... terriblemente estresantes. Te desanimas, te llegan propuestas que no sabes si aceptar... estás con el corazón en vilo, hasta que al fin tuve noticias de una de las editoriales más importantes, ¡nada menos que Planeta! Fue maravilloso empezar con ellos. 

¿En qué género(s) te desenvuelves mejor? ¿A qué público te diriges cuando escribes?

La fantasía y la novela juvenil. Pero afortunadamente me gustan todos, me gusta el misterio, la novela negra, la narrativa contemporánea. Ahora estoy trabajando en algo que tiene que ver con éste último género. Me dirijo a todo el público que quiera leerme y pasar un buen rato (y aprender algo, quizá) a través de los libros.

¿Qué temas te gusta tocar en tus relatos?

Los relatos son... secretamente, una forma de transmitir emociones. La soledad, la originalidad, el miedo, el amor... me resultan muy cómodos de escribir porque son como "el germen de una novela", como una historia mucho más larga sólo que condensada en unas pocas hojas. A veces tienes que recurrir a elipsis y formas muy originales de narrar para que el espectador o lector entienda que pasan períodos de tiempo largos pero que no tienes espacio para detallarlos. Me gusta tocar muchos temas, sobre todo, lo que me inspira la gente o determinadas situaciones. 

Hay escritores/as que empiezan a escribir con un personaje en mente o con una escena concreta. ¿Cómo empiezas tú tus historias? ¿Cuál es el germen de tus relatos?

Es una escena. O, hasta ahora, al menos, lo era. Una frase dicha por alguien, una expresión, una situación que me transmite algo que quiero narrar o compartir. Algo que quiero mostrar al mundo, quizá para saber qué opina, o simplemente por saber qué opino yo. Sin embargo, ya que buenos amigos me dicen que "me deje llevar" más por los personajes, esta vez estoy trabajando de un modo diferente: tengo al protagonista en mente y, sin intervenir, me dedico a ver qué pasa en su vida. Y lo cuento. Es decir, mi método hasta ahora planificaba de una escena a lo demás. Así que de antemano sabía por dónde quería ir y los personajes que necesitaba. Sin embargo a día de hoy ocurre lo contrario, tengo solo una ligera idea pero la historia la escribo y se va definiendo a medida que mi protagonista vive y avanza. Lo bueno de esta carrera es que puedes experimentar lo que quieras.

Parece ser que los escritores/as se pueden clasificar en muchas categorías. Una de ellas es según cómo abordan el proceso creativo. ¿Eres de las que planifican o de las que improvisan?

Jajaja, creo que mi respuesta anterior sirve para esta pregunta. Ya que en ella he hablado del proceso creativo.

Para un escritor/a es muy importante leer. ¿Con qué escritores/as te sientes más identificado?

Esta pregunta es muy difícil pues no te puedo decir que reconozca mi estilo en el de ningún otro escritor. Sí que me gusta la agilidad de Figueroa y a veces he publicado relatos que no sabían que eran míos porque imitaba a la perfección el tono mordaz de Mendoza, por ejemplo. Pero eso es porque lo provoco yo, no porque sienta al leerlos que se parecen a mí. Sin embargo, tu pregunta me recuerda a una vez me llamó una amiga por teléfono y me dijo: "He leído un libro que parece tuyo". Aquello me sorprendió mucho, según ella, tengo el mismo estilo que Frank Schatzing en “Las Sombras de la catedral”.

A mí también me gustó
¿Cuál es tu libro favorito? Sé que es difícil quedarse con uno, así que haré la vista gorda.

“El guardián entre el centeno”, me encanta. Pero tengo muchos, el que cito en la anterior pregunta me gustó un montón; también “Middlesex”, “La elegancia del erizo”, “El señor de los anillos”, “Shogún”, “Los renglones torcidos de Dios”,...

En tu blog hablas de meditación y de practicar deporte. ¿Crees que esas actividades pueden ayudar de algún modo a un escritor/a?

Creo que al escritor le ayuda sentir mucho, ser feliz y estar tranquilo para poder desarrollar su trabajo. El deporte y la meditación son buenas prácticas, pero no solo para escribir: para vivir mejor.

Gracias a Amazon y otros portales, parece abierta la veda para que todo aquel que antes no se atrevía a publicar pueda hacerlo sin pasar por una editorial tradicional. ¿Qué opinión te merece la autopublicación?

Mala. A día de hoy, porque la he vivido y te vuelves loco o loca con la distribución. Pero, ¡ojo! tengo amigos a los que les va muy bien con ella. Incluso mucha gente comienza así y de pronto le llega un contrato editorial de grandes sellos como Roca, o Destino. Así que no la descarto. Es una herramienta útil, aunque yo prefiero la edición tradicional. Me encanta entrar en una tienda y ver mis libros en las estanterías, a veces hasta le hago fotos y todo. Aún estoy en la fase de "¡No me puedo creer que lo haya conseguido!"

Bueno, ya tienes dos novelas publicadas, un gran logro. ¿Cuáles son tus proyectos de futuro?

Encontrar editor para una tercera novela juvenil, terminar una de género más adulto que estoy escribiendo ahora y esperar a ver los fallos de varios Certámenes en los que he participado, y cuyo resultado se sabrá el año que viene. Y aprender, ¡siempre, aprender!

Es la de naranja

Sé que en tu blog has hablado de ello, pero ¿qué les dirías a los escritores noveles que quieren dedicarse a la escritura?

Sobre todo, que perseveren. La carrera de escritor es una carrera de fondo, tienes que insistir e insistir. No puedes desanimarte. Y a ser posible leer muchísimo para aprender constantemente de otros autores.

En plan más personal, ¿qué opinión te merece mi blog? Que tu juicio no se vea influenciado por el rioja que te envié.

Jajaja, pues es un blog estupendo, me encanta el estilo directo y accesible del autor, se nota que tiene mucho criterio y además es sincero. 

Para acabar, es posible que me haya dejado algo en el tintero. ¿Quisieras añadir algo más?

Que no dejes de escribir nunca, Iván.

Pues voy a seguir su consejo, sí señor. Espero que esta entrevista os haya gustado tanto como a mí.

domingo, 22 de diciembre de 2013

[Crítica película]: "Dark City" de Alex Proyas

Solo Proyas sabe cagarla
de ésta manera
La ciencia ficción y la fantasía son dos de mis géneros favoritos. Entre otras muchas cosas, de ellos me gusta la capacidad que tienen de transportarte a otras realidades y, si la obra está bien llevada, a lugares increíbles pero perfectamente coherentes con las leyes que se ha inventado el creador. Leyendo opiniones de "Dark City", parecía que reunía todo lo que yo buscaba. Además, un grupo nada desdeñable de fans decía que "Matrix" le debía mucho a esta película y que "Dark City" había sido infravalorada y casi arrinconada por las aventuras de Neo. Pues bien, no comparto esta idea. "Dark City" es, se mire por donde se mire, una basura.

"Dark City" es un ejemplo perfecto de cómo una idea puede ser muy buena y a la vez, por culpa de un pésimo desarrollo, convertirse en una gran cagada. La idea de una ciudad y sus habitantes detenidos en el tiempo, siendo sus recuerdos remodelados continuamente por una raza extraterrestre que busca la individualidad para poder sobrevivir, es muy buena. De las que a mí ya me gustaría tener. Es impresionante ver cómo van jugando con los recuerdos, cómo los van transfiriendo noche tras noche de un individuo a otro, experimentando para conocer qué es lo que hace que un individuo sea individual. Pero el problema es que no hay nada que funcione en esta película.  Para empezar, ocurren cosas inverosímiles y sin venir a cuento demasiado a menudo. Sí, ya sé, es una obra de ciencia ficción. Ya, pero debería ajustarse a las reglas que se ha inventado su creador y "Dark City" no lo hace. Un buen ejemplo es cuando Sewell, Hurt y Sutherland se van en barca a Shell Beach. Durante la conversación, Sutherland dice que todo lo que ocurre está relacionado con el hecho de que los extraterrestres tienen una mente compartida y que hacen todo esto para encontrar la individualidad que, porqué él lo dice, se supone que los curará (aunque no sabes cómo ni por qué llegan a esta conclusión); pues bien, en más de una ocasión los extraterrestres no parece que sean muy colectivos. Según lo que dice Sutherland, deberían actuar igual y pensar lo mismo, pero resulta que tienen un líder que por lo que parece piensa distinto de los demás y cada extraterrestre tiene un nombre, como si fueran individuos separados. Además, si así fuera, cuando le instalan los pensamientos del protagonista a uno de ellos, al tener una mente colectiva, todos deberían disponer de ellos y no solo al que se lo inyectan. Otro ejemplo: si representa que los extraterrestres tienen el poder de hacer lo que quieran, de modificar la realidad a voluntad, ¿cómo es que durante la película no paran de caer como moscas? Si pueden controlarlo todo, ¿por qué no hacen nada para evitar que un edificio los aplaste o que la pistola de Hurt les mate? Una de tantas preguntas que no tienen respuesta y que sabotean las propias leyes del mundo que Proyas ha creado.

Uno de los mayores problemas de "Dark City" es que los personajes van de aquí para allá sin saber muy bien por qué, y no paran de hacer cosas que no entiendes. Es incomprensible que la prostituta se lleve a Sewell a su casa, o que Sewell vaya de un sitio a otro de la ciudad sin apenas pistas que le hagan dirigirse a esos lugares, y todo eso suponiendo que no tiene ningún recuerdo. O que Connelly continúe yendo a los mismos sitios que solía ir después de saber que hay unos tipos muy raros siguiéndola a ella y a su marido y que su marido podría ser un asesino. Además, los personajes tienen reacciones inverosímiles con lo que está ocurriendo. El detective ni siquiera se sorprende cuando ve al protagonista haciendo levitar una libreta o cuando Connelly ve como su marido usa sus poderes telepáticos para destrozar el cristal de la sala del vis a vis. Que no se pregunten nada ni que muestren un atisbo de miedo, sorpresa o lo que sea que uno sienta cuando ve esa clase de cosas, solo hacen que añadirle a la película una aura de irrealidad. Por otro lado, en ningún momento entiendes por qué el protagonista es tan especial ni porqué tiene los mismos poderes que los extraterrestres. Tampoco sabes qué es lo que hace que pueda ganar a los extraterrestres.

También el guion es horrible. Suceden mil y una cosas, sin prácticamente dejarte tiempo para respirar, y cada una es más absurda si cabe que la anterior; en este sentido, solo hace falta ver el sonrojante combate del final entre Sewell y el líder de los extraterrestres. Asimismo, los hechos se concatenan uno detrás de otro por acción del azar; las pistas que obtienen los personajes para hacer sus próximos movimientos usualmente vienen dadas por casualidades que llevan a más casualidades, y así hasta el infinito. El viaje del protagonista en busca de quién es es azaroso. Con apenas nada deduce muchas cosas y esto es así hasta el final.

Las actuaciones son pésimas. Rufus Sewell no puede sobreactuar más porque no puede, y los demás tienen personajes tan absurdos que les impiden hacer un buen trabajo. Sutherland es demasiado paródico en su papel de científico loco; Connelly pasa inadvertida, con una cara de no saber nunca qué está pasando. Es capaz de poner la misma cara tanto si está frente a los extraterrestres como cuando está paseando por la calle. Y luego está Hurt, con su cara de palo y de detective chulesco que no se cree nada si no lo ve con sus propios ojos. Encima de pésimos, tópicos. Y luego está la ambientación, que salvando las distancias y dejando a un lado unos efectos especiales regulares, está conseguida, aunque no consigue transmitir la opresión y la decadencia que sí supo transmitir "Matrix".

En conclusión, un fiasco se mire por donde se mire. Es el paradigma de cómo tirar al retrete una buena idea con un pésimo desarrollo. Le doy una estrella y no media por lo original de la propuesta.

jueves, 19 de diciembre de 2013

[Crítica libro]: "Kitchen" de Banana Yoshimoto

Pues si éste es uno de tus mejores
libros...
Los que vais siguiendo mis críticas sobre literatura coincidiréis conmigo en que me cuesta encontrar un libro que no me haya gustado lo suficiente como para suspenderlo con menos de una estrella. Sí, ya sé, está el caso de "La investigación" de Stansilaw Lem o "La verdad sobre el caso Harry Quebert" de Joël Dicker, pero hay que reconocer que me cuesta suspender con rotundidad en el campo de la literatura. Después de leer un buen puñado de lecturas notables y excelentes, he vuelto a tropezar. Y la piedra en el camino es Banana Yoshimoto y su novela "Kitchen", de lo peorcito que he leído este año.

"Kitchen" está estructurada en forma de tres cuentos, "Kitchen", "Luna llena" y "Moonlight Shadow"; los dos primeros siguen una trama continua y el tercero es independiente. En los tres casos, los protagonistas han perdido a un ser muy cercano y tienen que afrontar una nueva vida sin el ser querido en el que se apoyaban. Y aquí se acaba la sinopsis; "Kitchen" no es nada más que eso. Todo ocurre para mostrarnos una y otra vez lo mismo: lo duro que es perder a alguien y la desorientación que sufre el más allegado. El principal problema de Yoshimoto es que se le nota demasiado que todo lo que nos cuenta no es otra cosa que un vehículo para el tema. Todo está forzado para mostrarnos cuán dura y confusa es la reacción de sus personajes y descuida, a la vez, crear unos personajes que realmente nos importen y una trama que te mantenga enganchado. No sabes muy bien qué es lo que mueve a los protagonistas, ni a donde quieren llegar, ni cuál es el conflicto ni cuáles son las barreras que hacen que no consigan adaptarse a su nuevo lugar en la vida. Van transitando de un lado para otro, sin apenas hacer nada, solo dándole vueltas una y otra vez a cuán terrible es su existencia. No ocurre nada; no me equivocaría si dijese que el 90% del libro son descripciones de sentimientos (contadas, no mostradas) y exteriores y el resto acciones y diálogos. Yoshimoto acaba convirtiendo las dos historias en un reporte de emociones, y lo que es peor, muy repetitivo. Las dos van de lo mismo. Personaje sufrido que ha perdido a alguien conocerá a una persona que le servirá de apoyo y juntos, después de muchas divagaciones y pasarlo mal, lo superarán en la medida de lo posible.

Los personajes, como ya he dicho, distan mucho de ser profundos. Los ves y te da la sensación de que podrían ser cualquiera, no en el sentido de que a todos nos podría pasar lo mismo, sino que no tienen personalidad alguna ni son atrayentes. Además, Yoshimoto confunde crear un personaje bizarro con que transmita emociones complejas y contradictorias, como pasa con Eriko y Urara, que lo único que transmiten es una sensación de irrealidad. Por otro lado, Yoshimoto cae en el error de creer que están mejor perfilados de lo que realmente están. Me viene a la cabeza cuando uno de los personajes, Yuuichi, le dice a la protagonista que echaba de menos sus bromas. Y entonces meditas un poco y descubres que la protagonista no es graciosa ni ha hecho una sola broma en todo lo que llevas de libro. O cuando uno de los personajes dice "aquella persona siempre me asombraba" y está hablando de alguien con el que apenas tiene relación y que no te habían mostrado aún.

Y los errores no acaban aquí. "Kitchen" está muy mal escrito. Ignoro si es culpa de la traducción que leí o de la autora, pero el libro carece de estilo propio. Parece el trabajo de un novato que no sabe mostrar, al que no le han contado que atiborrar una frase de adjetivos y adverbios no la hace más mítica y al que no le han dicho que toda escena debe aportar algo a la historia y no ser una mera descripción. Hay frases tan recargadas que pierden cualquier sentido de lo que quisieran mostrar y en los diálogos eso se traduce en una pérdida total de la naturalidad. Ahí van unos ejemplos que no hay por dónde cogerlos:

"Tenía frío, sencillamente tenía frío"
"(...) vimos jugar a Yumiko la final en la pista de tenis de la escuela abrasada por el sol"
"Cuando me equivoco, digo: Perdone, y cuelgo, riéndome. Entonces, sola, me ruborizo"
"(...) la impresión que había dejado aquella extraña mujer llamada Urara en mi cabeza, más y más soñolienta, permanecía grabada y enmarcada por la luz del sol de una manera deslumbrante"
"También ahora los coches iban y venían intensamente"
"Yo lo miraba entre las lágrimas con fijeza"

"Kitchen" está hueca. No hay trama, los personajes son muy simples y la mayor parte del libro son descripciones de sentimientos y lugares. Si quitas todo eso, solo es un tema que podría haberse tratado mejor mejorando todos esos puntos débiles. No la recomiendo.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

[Crítica película]: "Argo" de Ben Affleck

¡Argoderse!
Casi diez meses después de la última ceremonia de los Óscars, me dije que ya iba siendo hora de ver la película ganadora. En su momento no me llamó mucho la atención y no fui a verla al cine, pero desde que salió ganadora que tenía la espina clavada. A veces no coincido en gustos con los eruditos de la Academia, ahí están "Slumdog Millionare", "American Beauty" o "Titanic" para atestiguarlo, y otras muchas veces sí, como con "En tierra hostil", "No es país para viejos" o "El retorno del rey", por solo citar unos ejemplos. ¿En qué categoría entra "Argo"? Pues en el primer grupo, aunque es una película mejor que las que he citado.

"Argo" nos sitúa en el convulso Irán de finales de los setenta, después de que el Shah abandone el país para tratarse un cáncer y ascienda al poder el ayatolá Jomeini. Partidarios y militantes de éste reclamaban en las calles que el Shah volviese a Irán para que fuese juzgado por todos los abusos que había perpetrado durante su mandato. Los Estados Unidos, cómo no, le dieron asilo y se negaron a entregarlo; los manifestantes, cada vez más enfurecidos y azuzados por grupos radicales, acabaron asaltando la embajada americana y secuestrando a prácticamente todos sus trabajadores. Solo seis diplomáticos consiguieron salir a tiempo para esconderse en la embajada canadiense. En la embajada se aseguraron de destruir todos los documentos, pero solo era cuestión de tiempo que los iranianos se diesen cuenta de que faltaban seis rehenes y empezasen a registrar toda la ciudad para encontrarlos. Estados Unidos decidió que los seis debían ser rescatados y la tarea acabó recayendo en el agente de la CIA Tony Méndez (Ben Affleck), un especialista en sacar a gente de países conflictivos; junto a dos pesos pesados de la industria hollywoodiense, el productor Lester Siegel (Alan Arkin) y el maquillador John Chambers (John Goodman), se inventarán una película que no llegaría a rodarse nunca, de nombre "Argo", y harán pasar a los diplomáticos como trabajadores de la misma. La película empieza muy bien con la toma de la embajada; la tensión va escalando poco a poco, hasta que la turba acaba entrando. Después, cuando preparan la película, se convierte en una divertida parodia de los mecanismos del cine, aunque el tono humorístico rebaje demasiado la seriedad de la situación en algún que otro pasaje. Las intervenciones de Goodman y de Arkin son muy acertadas en este tramo y es curioso ver en qué consisten, o consistían, los pasos por los que se tenían que pasar para aprobar el rodaje de una película. En este punto, la película es entretenida, aunque da la sensación de que no acaba de arrancar. No es hasta que Affleck vuela a Irán que la película no despega del todo y se vuelve más interesante. La tensión vuelve a crecer y te mantiene atrapado, sin saber si Affleck conseguirá su cometido o no. Hay que reconocer que en esta impresión tiene mucho que ver mi ignorancia sobre el suceso en cuestión, pero es cierto que la película es capaz de generar la suficiente tensión como para que no aburra en ningún momento. Y luego está el final, quizás demasiado hollywoodiense con la huida in extremis, pero que consigue mantenerte pegado al sofá. 

Como contrapunto, el guion no es nada del otro mundo; no como para ganar el Óscar a mejor guion adaptado. En mi opinión, es demasiado rutinario. Hay escenas que están bien y hay diálogos ingeniosos, quizás demasiado concentrados en la primera parte, pero todos los problemas a los que tienen que hacer frente son previsibles, como cuando van al mercado y la muchedumbre los increpa o cuando están en el aeropuerto y no se sabe muy bien si pasarán todos los controles. Esas escenas se basan mucho en hacernos creer que el problema será insalvable, que no lo superarán, pero los personajes siempre acaban encontrando una solución fácil y rápida en el último momento, como cuando los llevan a parte en el último control o cuando los compañeros de Affleck deben validar los billetes en el último momento. En ese sentido, es muy previsible.

Por otro lado, no voy a valorar si los hechos que se narran son fieles o no a la realidad, más que nada porque sería entrar en terrenos que no domino, pero la caracterización de los personajes y la ambientación te trasladan a la perfección a los años 70-80. Las actuaciones también están bien; Affleck cumple, aunque esté demasiado soso (y que conste que suelo defenderle. No es un actor muy bueno, eso está claro, pero tampoco es pésimo como muchos dicen) y los secundarios no desentonan en ningún momento. El problema radica en que hay muchos y la mayoría no tienen tantos minutos como debieran. Arkin, Goodman y Cranston tienen su momento, pero globalmente acaban siendo un tanto pasajeros y acabas teniendo la sensación de que se podrían haber aprovechado más.

En conclusión, una película muy entretenida, quizás demasiado plana y previsible en su última mitad, pero recomendable. Las actuaciones y la ambientación acompañan y ayudan a meterte en la historia.

domingo, 15 de diciembre de 2013

[Crítica libro]: "Atrapa el pez dorado" de David Lynch

Pocas claves vas a sacar de aquí, pero es un libro
muy entretenido
Es indudable que David Lynch tiene un sello propio, te guste más o te guste menos, y tras ver casi toda su filmografía me generó la suficiente intriga como para animarme a leer el libro que sacó sobre creatividad allá por 2008. "Atrapa el pez dorado" es un compendio de ideas, anécdotas y puntos de vista sobre temas muy variados y que sirven para conocer un poco más a este peculiar cineasta. Lo leí en busca de consejos para estimular la creatividad y para conocer cómo la meditación puede ayudar en ello. ¿Encontré lo que buscaba? La verdad es que no.

Si lo que buscas es un libro con consejos utilísimos para tirar adelante el proyecto en el que estás metido, ya sea una novela o o un corto cinematográfico, o que diga claramente qué debes hacer para dar con buenas ideas, este no es tu libro. No os va a ser de gran utilidad si es eso lo que buscáis; "Atrapa al pez dorado" es más un recopilatorio de anécdotas sobre su manera de ver la vida, sobre meditar y sobre su trayectoria como cineasta, más que un análisis minucioso sobre los mecanismos de la creatividad. Como manual para ser más creativo, dejando a un lado los sabidos beneficios que reporta el meditar y que Lynch no deja de recordarnos, aunque en ningún momento entre en detalle sobre qué debes hacer de especial en este sentido, no aporta mucho. Sin embargo, como libro de anécdotas para conocerle mejor sí vale la pena. Me lo he pasado bien leyéndolo, conociendo detalles sobre sus películas y sobre sus inicios en el mundillo del arte, o sobre como disfrutar de lo que haces y, en general, de la vida. Lynch es un tipo simpático y para todo aquel que crea que es un tipo oscuro y enajenado y haga ese juicio basándose en sus películas, se llevará más de una sorpresa. Lynch es muy cercano y su manera de contar las cosas está lejos de la pomposidad.

En conclusión, solo lo recomiendo a aquellos que quieran leer sobre Lynch y su punto de vista sobre la creatividad, la meditación y el mundo del arte en general, pero no para aquellos que busquen un manual serio sobre meditación y creatividad.

jueves, 12 de diciembre de 2013

[Crítica película]: "Super 8" de J.J. Abrams

Si no queréis ver "Super 8", ved el corto
del final para pasar un buen rato
Tuve la ocasión de ver "Super 8" en el cine cuando se estrenó, antes de que me dedicase a hacer críticas de forma -o eso se intenta- seria. El otro día la pasaron por televisión y aprovecho ahora para hablaros de ella. En su momento pensé que era un entretenimiento interesante, con bastantes errores, pero entretenida al fin y al cabo; el otro día ignoré dichos errores en la medida de lo posible y pasé un momento más disfrutable que el que pasé en el cine, hasta el punto de valorarla mejor que entonces; pero tras meditarlo bien, se queda dónde estaba: en película que podía haber sido mejor de lo que es. Vayamos por partes.

"Super 8" tiene un argumento que se puede resumir en apenas una líneas. Un grupo de niños están rodando una película en un apeadero y por casualidades de la vida, presencian como una camioneta salta a la vía del tren e intercepta un tren de mercaderías que está circulando por ahí y provoca un accidente espectacular. Del tren se escapa un extraterrestre que los militares estaban transportando y los protagonistas lo graban casi todo; al poco, empezarán a ocurrir cosas extrañas en el pueblo y los militares se verán obligados a tomar medidas en el asunto poniendo a sus habitantes en cuarentena. El principal problema que le veo a "Super 8" es que no sabe casar bien una trama infantil, la de los niños, el rodaje de su película y sus relaciones interpersonales, con la de un monstruo aparentemente hostil. En el caso de "E.T.", por poner un ejemplo spielbergiano, el extraterrestre era simpático y venía en son de paz y eso casaba con la trama del niño. Pero aquí no es así. Los dos frentes no acaban de encajar y eso acaba por infantilizar al monstruo. No te crees que un extraterrestre que han mantenido cautivo durante tanto tiempo no mate a todo el que se encuentra por delante, niños incluidos, por muy "sensible" que sea. Además, la trama del monstruo es fuente de errores continuos. No sabes muy bien cómo lo hace para entrar y salir de su madriguera sin que nadie se entere (y por ende, como abre y cierra una puerta con llave con esas manazas); los militares, que en teoría saben que el monstruo es subterráneo, o deberían saberlo después de haberlo estudiado durante tanto tiempo, ni siquiera se dedican a investigar esa posibilidad. Y más habiendo varios agujeros repartidos por el pueblo. Después está que aun sabiendo que los cubos son importantes para que el extraterrestre construya su nave, no entiendes por qué los militares no se los llevan a otra ciudad en lugar de pasearlos por el pueblo y facilitarle las cosas al bicho. Y después están otros detalles más nimios y que minan cualquier credibilidad que quisiera J.J. Abrams darle al relato, como lo surrealista que es que después de semejante accidente el conductor de la camioneta continúe vivo, o que el científico renegado (el mismo que hace colisionar la camioneta) sea el profe de ciencias del instituto donde estudian los protagonistas y que oculte información confidencial sobre el extraterrestre en la escuela, o que el padre pueda escapar tan fácilmente de la prisión militar simplemente disfrazándose de soldado.

Sin embargo, tiene puntos buenos. La parte de los niños y todo lo relacionado con el rodaje de la película es entretenido, e incluso tiene la capacidad de hacerte pensar en las cosas que hacías cuando eras pequeño. El montaje final que hacen, "El Caso", y que vemos durante los créditos finales es más que notable y te ríes un rato e incluso pasas por alto los fallos comentados anteriormente. La relación entre los dos niños protagonistas, Joe Lamb (Joel Courtney) y Alice Dainard (Elle Fanning), no es pastelosa en exceso, es tierna y arranca más de una sonrisa, como cuando Fanning hace de zombie o cuando los dos están solos en la habitación de Courtney. Y como afortunadamente abundan más estos momentos que los del monstruo, la película consigue salir a flote.


Como ya he repetido varias veces, los niños son los mejores de la función, aunque cumplan todos los clichés de un grupo de amigos y eches en falta que algunos de ellos intervengan más. Y los adultos están ahí para dar rienda suelta a sus estereotipos: padre ausente que está más preocupado por el trabajo que por su hijo (Kyle Chandler), científico que quiere salvar el mundo para redimir sus errores (Glynn Turman), militar muy muy malo cuyo único objetivo es dar por culo (Noah Emmerich), adolescente colgado y fumado que hará lo que le digan los niños y lo usaran como taxista para ir de un lado a otro (David Gallagher), padre borracho maltratador que no es tal, sino que es así porque se tortura a sí mismo por algún error del pasado (Ron Eldard), entre otros muchos. Y bueno, éstos dan en todo momento lo que se espera de ellos y hacen que la película sea en exceso previsible. Y en el mismo plano están los temas que se quieren tratar, como el de superar la pérdida de un ser querido o el descubrimiento del amor, demasiado manidos y simplificados.

En conclusión, una película palomitera sin muchas pretensiones. No pasará a la historia como otras del género, en gran medida por la amplia cantidad de clichés que arrastra y lo rutinaria que es. Pero como toda buena película palomitera, entretiene y es gracias a los niños.

martes, 10 de diciembre de 2013

[Crítica serie]: "Beck: Mongolian Chop Squad" de VV. AA.

La música indie te convierte en un tipo
auténtico por el solo hecho de escucharla
Hace tiempo que abandoné cualquier reto, ya sea de libros o de mangas, y el de ver animación japonesa también. Sin embargo, continúo buscando animes que hagan reencontrarme con mis raíces otaku. Es cierto que "Paranoia Agent", que reseñé aquí, fue una joya digna de figurar en mi top 10, pero llevo viendo varias desde entonces y no he encontrado ninguna que me satisfaga. "Mirai Nikki" era mala a rabiar (reseñada aquí) y "Ataque a los titanes" y "Darker than Black", las dos que estoy viendo ahora, no están muy para allá. Entretanto, para ahogar las penas después de lo de "Mirai Nikki", empecé a ver "Beck: Mongolian Chop Squad", una serie que siempre había tenido pendiente y de la cual solo conocía su bonito opening. ¿Fue "Beck" la serie que tanto ansiaba? No, y por varios motivos.

La historia trata de Koyuki, un adolescente de instituto que no sabe muy bien qué hacer con su vida. Lleva una vida rutinaria, del colegio a casa y viceversa, y poco más. Un buen día vuelve a encontrarse con una amiga de la infancia, queda con ella y sus amigos y ésta le enseña el mundo de la música indie y underground. Por otro lado, conocerá a Ryuusuke, un joven guitarrista que le hará interesarse por la guitarra y, como es muy carismático, Koyuki querrá aprender a tocarla para entrar en el grupo de Ryuusuke, Beck. Además, conocerá a la hermana de Ryuusuke, Maho, con la que empezará una estrecha relación. A nivel argumental, a veces se nota demasiado que es una adaptación de solo 24 capítulos de una serie manga de 34 tomos. Hay momentos que pasan excesivamente rápido y no están tan trabajados como debieran, sobre todo durante el desenlace, donde hubiese sido preferible un mayor desarrollo de la tan ansiada gira por Estados Unidos, que apenas transcurre en los últimos diez minutos del último capítulo. Es cierto que el modo de presentarlo es original, con el tema de las diapositivas y con Koyuki y Maho comentándolas, pero la gira bien se merecería por sí sola como mínimo tres capítulos (o más). Es entonces cuando empiezas a reflexionar y a decirte que quizás la serie no debería haberse alargado tanto con las tramas de instituto anodinas y plagadas de clichés (por favor, estoy cansadísimo de ver a gamberros extorsionando a alumnos tímidos); que no deberían haber tardado tanto en enseñarnos al protagonista interesándose por tocar la guitarra; que no llevaba a ningún lado gastar minutos con tramas románticas irrelevantes, como la de su antigua amiga de la infancia, que no sabes muy bien qué pinta en la historia; o que no se hubiesen liado con la trama criminal de Leon Sykes, que le resta realismo a la historia y ofrece momentos bochornosos, como el del helicóptero. Pese a ello, "Beck" tiene buenos momentos y hace que veas un capítulo y sigas interesándote en saber qué ocurrirá en el siguiente. El festival Greatful Song está realmente bien, sobre todo cuando el grupo se disgrega antes de la actuación, y Koyuki sale solo a cantar para salvar el grupo y no defraudar a la audiencia y luego vemos como los demás van llegando uno a uno, para sumarse al grupo. El festival está tan bien porque los personajes ganan en profundidad, quizás demasiado tarde, pero la ganan. Por otro lado, la relación entre Koyuki y Maho se aleja de los clichés del shojo y, pese a sus altibajos, avanza de una forma más o menos realista y es de agradecer. Se besan, acto al que parecen alérgicos los guionistas de muchos shonnens, y tienen momentos románticos agradables.

Después están los personajes. Aquí la serie sale ganando, aunque no todos ellos estén tan perfilados como debieran. Koyuki cae bien y su evolución está muy trabajada; los tempos están bien marcados. El protagonista tarda, quizás demasiado, en animarse con el tema de la guitarra y le lleva un tiempo aprender a tocarla, a meterse en el grupo de Beck y a mejorar paulatinamente hasta ponerse al nivel de los demás. Al final, después de tanto esfuerzo, consigue tirar del grupo. Pasa de ser un chico indeciso que no sabe muy bien cuál es su lugar, ni qué le gusta ni qué quiere hacer con su vida, a tipo que sabe lo que quiere, que es capaz de enfrentarse a los reveses típicos de cualquier persecución de sueños; en definitiva, tienes la sensación de que la progresión de Koyuki no se da de golpe. También Maho tiene carisma y Saku cae bien, pero son los demás los que pecan de poco trabajados, como Taira o el oponente de Ryuusuke, que acaba quedándose en nada. Además, algo que me fastidia y mucho de las series de grupos de personajes es cuando no todos interactúan entre sí. Sé que en los grupos de amigos siempre hay alguno con el que no te hablas mucho, pero en una serie valoras el hecho de que todos mantengan un mínimo de relación con los demás. Es de esperar que uno se lleve mejor con otro que es más afín a él, como es el caso de la relación de amistad que se forja entre Koyuki y Saku, pero también esperarías que, como mínimo, se relacionasen con los demás un poco más. Koyuki pasa tiempo con Ryuusuke y con Chiba, pero apenas habla con Taira. Y Saku, más o menos igual.

Pese a los múltiples fallos que acusa la serie, aporta reflexiones interesantes, como cuando tratan el tema de lo importante que es ser uno mismo, por diferente que seas, y que tus gustos no se aproximen a los de la mayoría no quiere decir que seas un bicho raro y que tengas que sentirte culpable por ello. O de perseverar en tus objetivos, a no rendirte nunca y no dejarte amedrentar por aquellos que te pondrán palos en las ruedas. Sin embargo, en este plano no todo es positivo. Me irritó el ambiente pedante que se respira a lo largo de toda la serie; a veces piensas qué tiene de especial mostrarnos a un japonés hablando inglés en plan guay con su familia y si eso aporta algo a la serie, porque la verdad es que poco o nada. Y luego están las referencias musicales, que dan a entender que el mundo de la música indie es mejor y más guay que cualquier otro estilo musical. Estoy de acuerdo en que es un estilo que me satisface, pero no hace falta denostar otros géneros. Enlazando con la BSO, hay temas bastante buenos (la versión original de los temas, no los interpretados por los actores de doblaje, que son flojillos), como "Hit in the USA" de los Beat Crusaders (el tema de apertura de la serie) o "Brainstorm" de Justin Cook.


Y por último, y no por ello menos importante, hay que hablar de la animación. Es ramplona y, lo peor de todo, con unos altibajos de órdago. Puedes encontrarte un capítulo con movimientos fluidos y formas bien pulidas, sin ningún alarde de genialidad, y luego otros nefastos donde parece que los haya dibujado un novato. En ocasiones son tan acusados que te desconectan de la historia. A continuación os dejo la comparativa para que veáis a qué me refiero.

Dibujo hecho por niño de primaria aventajado
Dibujo hecho por manganka normalito

Pese al número elevado de puntos negativos que he señalado, es una serie que tiene la capacidad de mantenerte lo suficientemente enganchado como para que quieras continuar viéndola. Es cierto que hay problemas de trama que la denostan, o que hay personajes poco trabajados o que la animación sea de una calidad preocupante en algunos de sus capítulos, pero aporta reflexiones más que interesantes, Koyuki, Maho y Saku caen bien, la música no está mal y tiene algunos momentos remarcables. 

sábado, 7 de diciembre de 2013

[Off-topic]: "Premios Libros y literatura.es 2013"


Como ya os comenté la semana pasada, voy a participar en el concurso de Libros y Literatura.es (http://www.librosyliteratura.es) para elegir las mejores reseñas de los mejores blogs literarios. Para participar, tengo que elegir una reseña que haya escrito durante este último año y me he decidido por la de "Danza de dragones", de George R.R. Martin, que escribí este verano. Es el mejor libro que he leído en lo que llevo de año y me hacía ilusión participar con él. Así pues, queridos lectores y lectoras míos, si os gusta mi reseña, os agradeceré mucho si me dais un pequeño empujoncito en el concurso con vuestro voto. Las votaciones empezarán a partir del martes día 10 y encontraréis todas las instrucciones en la página a la que os dirige el banner o, si queréis votarme directamente, dadle a este enlace. ¡Qué gane el mejor!

Crítica de "Danza de dragones" (Canción de hielo y fuego V) de George R.R. Martin
(esta reseña también podéis encontrarla aquí)

Daenerys, déjate de Meereens y más
Ponientes
El viaje que me he marcado con "Danza de dragones" no lo había hecho antes con ningún libro. Como ya sabéis, el ritmo de publicación de Martin es muy lento. Como cuando empecé con "Juego de Tronos", el primer libro de la saga "Canción de hielo y fuego", justo habían sacado el cuarto libro, no era consciente de lo que suponía merendarse los libros en un par de semanas (cada uno, que son gordos). Cuando llegué al cuarto, "Festín de cuervos",  tuve la certeza de que no podría aguantar la espera, y la postergué. Leía pocos capítulos a la semana, para hacer durar la experiencia. Pero acabé con él en menos de tres meses. Y entonces tuve que esperar mucho tiempo hasta poder leer "Danza de dragones". Así que cuando lo tuve en mis manos, lo racioné, a dos capítulos por semana. Y eso ha provocado que un libro de cerca de 1200 páginas me durase meses y meses. Tengo la sensación de que he recorrido un camino muy largo junto a los personajes, de aquí para allá por todos los Siete Reinos, el Muro y más allá del mar Angosto. Una experiencia, adelanto, extraordinaria.

El nivel de complejidad que alcanza este volumen de la saga es inconmensurable. Para el que está acostumbrado entrenado con "Canción de Hielo y Fuego" no supone un problema, pero para alguien al que no se le den bien memorizar miles de detalles, este libro será su némesis. Yo agradezco esa complejidad, las tramas enmarañadas con cientos de personajes pululando por ahí, la cantidad ingente de datos y situaciones y hechos históricos. Para mí es uno de sus puntos fuertes, pues novelas sencillas de fantasía las hay a raudales. En este libro la trama adquiere un realismo que no había visto en las demás entregas; realismo en el sentido de que todos los conflictos que contemplamos son harto complejos, como ocurriría en el mundo real. Los personajes pasan por dilemas donde ninguna solución es buena, donde tomar una decisión, cualquiera, beneficia a unos y acaba perjudicando a otros.

Pese a las numerosas tramas secundarias (y no por ello menos importantes), destacaría tres bloques principales. Por un lado tenemos al Lord Comandante de la Guardia de la Noche Jon Nieve y su disyuntiva sobre cómo afrontar el invierno y cómo gestionar el paso de los salvajes a través del Muro, que no pueden aguantar el avance de los Otros más allá del Muro, y que levantará más de una ampolla entre sus colegas; por otro, el arduo gobierno de Meereen por parte de Daenerys. La abolición de la esclavitud y haber arrasado las ciudades esclavistas ha provocado centenares de frentes abiertos: los yunkios y una alianza con otras ciudades del Este y grupos mercenarios tienen sitiada la ciudad, una epidemia de yegua clara está extendiéndose por el perímetro de la ciudad y contagiándolo a los meereenos, un bloqueo comercial ahoga la ciudad, la Arpía y otros grandes señores están provocando una guerra interna; y en tercer lugar, están los complicados movimientos tácticos entre Stannis y la alianza Bolton-Frey por el control de un Norte cada vez más inhóspito con la llegada del invierno. Esos tres frentes se van complicando cada vez más y más, añadiendo más personajes, situaciones, batallas, etc., hasta el punto que no sabes por dónde saldrá la historia de tan retorcida que está.

Y eso sin contar todas las otras tramas secundarias. El viaje de Tyrion por los territorios de más allá del mar Angosto es memorable; nos permite conocer muchas cosas de las Ciudades Libres y otros enclaves de los que no conocíamos aún nada, a la par que disfrutar de un personaje entrañable. El prólogo de Varamyr, brillante. Los primeros movimientos de Connington y el joven Targaryen con la Compañía Dorada preparando la invasión de los Siete Reinos auguran un desgaste monumental de Poniente y la rebelión latente de los Martell en el Sur, igual. Y luego está Arya y su aprendizaje en la Casa de Blanco y Negro, que cada vez es más siniestro, o Bran convirtiéndose en un hijo del bosque. Martin ensancha todo el retablo de intrigas y las eleva a otro exponente, a la vez que continúa ampliando la complejidad del vasto mundo que ha creado.

Pero lo que hace aún más grande esta saga son sus personajes. Martin es capaz de recuperar personajes que creíamos olvidados, como Theon Greyjoy, y casi todos los que salían en "Festín de cuervos", y darles un nuevo enfoque y ponerlos en situaciones que no habíamos visto con anterioridad. Porqué otra sorpresa es que "Festín de cuervos" sólo es contemporáneo a "Danza de dragones" en la primera mitad, aproximadamente. Sabe entretejer a la perfección los hechos vistos en el anterior libro con los de éste, pero no sólo eso, sino que retoma todos los personajes y continúa entrelazando la densa maraña. Los personajes son el paradigma de la escala de grises, desde hijos de puta consumados, como Ramsay Bolton (siempre recordaré el empalamiento y desollamiento de los pobres hombres del hierro de Foso Cailin), hasta...bueno, personajes con un porcentaje elevado de "bueno", como Jon o Daenerys. La riqueza de personajes, ya sean principales o secundarios, es infinita.

En definitiva, podría estar explayándome durante horas y horas y no acabaría de sacar a relucir todas las perlas de esta novela. El mundo que ha creado Martin es absorbente, sobre todo para aquellos que disfrutan de intrigas retorcidas, personajes con sus luces y sombras y complejos dilemas. Esta entrega, además, ofrece una complejidad y realismo muy superiores a los que veíamos en entregas anteriores y eso la enriquece.