jueves, 28 de noviembre de 2013

[Off-topic]: "Participaré en los premios 2013 Libros y Literatura"


Hará un par de días recibí un correo electrónico de Libros y Literatura.es (http://www.librosyliteratura.es) en que me proponían participar en este más que interesante concurso. Si dais en la imagen veréis las bases y os lo explicarán mejor que yo, pero básicamente consiste en participar escribiendo una reseña de una selección de títulos que proponen y la que sea más votada en cada categoría, pues se lleva un jugoso premio. Como para resistir la tentación.

Yo ya he escrito sobre algunos de los libros de la lista, así que aprovecharé alguna sobre la que ya haya escrito. ¿Os animáis?

[Crítica película]: "Jack el caza gigantes" de Bryan Singer

La escena más épica de la película es
el cuento cutre del principio
Hará tres meses y medio gané el DVD y Blu-ray de "Jack el caza gigantes" de Bryan Singer en un sorteo que organizaba Carlos del Río en su rincón. Sabía que la película no iba a ser para tirar cohetes, pero oye, a caballo regalado no se le miran los dientes. Lo festejé y hasta consideré que estaba en racha. En casa dejaron que fuera yo el que escogiese los números de lotería y creí fervientemente que ganaría todo sorteo que se me pusiera a tiro. Pero fue poner "Jack el caza gigantes" en el DVD y aterrizar en el mundo real; me lo puso difícil desde el primer momento y, hablando en plata, es un cagarro como la copa de un pino.

Jack (Nicholas Hoult), un pobre campesino sin un duro pero muy apuesto, sin comerlo ni beberlo recibe de un monje que está huyendo de unos soldados que le persiguen una bolsa llena de habichuelas. Lo que no sabe Jack es que esas habichuelas son mágicas y el monje se las ha robado a un pérfido noble (Stanley Tucci) de la corte del rey (Ian McShane). Por otro lado, Isabelle (Eleanor Tomlinson), una princesa muy apuesta pero que no quiere ser reina, se escapa del castillo y, sin saber muy bien dónde ir, llega a la casa de Jack para refugiarse de la lluvia. Mientras hablan, a Jack se le caen unas cuantas habichuelas al suelo y se mojan con el agua de lluvia. Al acto, las semillas germinan y un gigantesco tronco empuja la cabaña y la chica hacia las nubes, lugar donde será capturada por los pérfidos gigantes que allí viven. Al día siguiente, todo el ejército real se prepara para hacer algo al respecto. Es de ese modo que el protagonista se apunta a la expedición liderada por el caballero Elmont (Ewan McGregor), porque está enamoradísimo de una chica que acaba de conocer y quiere ser un héroe. También lo hace el malo malísimo de Stanley Tucci, que tiene una corona que sirve para someter a los gigantes y unas intenciones muy dudosas. Bueno, como habéis podido intuir por mi tono jocoso, se puede deducir de esto que la trama es sencillísima. El mito de "Jack y las habichuelas mágicas" acaba siendo una anécdota y solo sirve de pretexto para hacer una película de corte medieval al uso, con batallita a lo minas Tirith y romance estilo lucha de clases incluidos. A los cinco minutos de ver a Tucci sabes por donde irán los tiros, y lo mismo con todas las demás tramas. Sabes de antemano todas las etapas por las que pasarán los protagonistas hasta consumar su romance y en qué acabará todo el tema de los gigantes. Intuyes que los gigantes se volverán en contra de Tucci a la mínima y así ocurre o que nunca conseguirán hacerse con el castillo por mucho tronco que empujen y por mucho que imiten de forma cochambrosa el asalto del bosque de Fangorn a Isengard en "Las dos torres". Y aunque creo que he dejado claro con estos ejemplos que la trama no se sostiene por ningún lado, no puedo olvidar comentar el ridículo añadido del final, cuando nos sitúan en la época actual para hacernos creer que la leyenda aún continúa viva. Ojalá no fuera así.

De una producción de este estilo es esperable que el humor, por muy inocente que sea, funcione de algún modo y aquí esto no ocurre. Me vienen a la cabeza las estupideces que cuenta McGregor y su amigo a X cuando están trepando o cuando McGregor está a punto de ser cocinado por el gigante y no consigo reírme. Por otro lado, los diálogos también son flojísimos; cuando escuchas a los personajes da la sensación de que estás oyendo frases manidas que ya has oído con anterioridad. Y lo mismo ocurre con los personajes. Son la versión rancia del arquetipo que debe figurar en cualquier relato heroico. Joven pobre de recursos pero noble de corazón, chica rebelde aristócrata que se enamorará del pobretón, malo malísimo que espera la oportunidad para liarla, caballero aparentemente fuerte pero que será superado por el protagonista inexperto, etc. Y las actuaciones no ayudan precisamente. Nicholas Hoult es pésimo en su papel de Jack, siempre con la misma expresión, tanto si está a punto de pegársela al caer del tronco como si le están contando un chiste. McGregor y Tucci aguantan el papel como pueden y los demás son igual de mediocres.

En definitiva, que "Jack el caza gigantes" no es más que un producto sin alma que transita por los clichés del género y que aburre más que entretiene. No la recomiendo.

lunes, 25 de noviembre de 2013

[Crítica serie]: "Dexter" 2ª temporada

Añadir leyenda
Por todos es sabida mi aversión por las segundas temporadas. Guionistas faltos de ideas, trabajos poco esmerados para ir tirando del éxito cosechado en la primera temporada o personajes que solo despiertan hastío suelen ser males endémicos de éstas. La primera temporada de "Dexter" (que reseñé aquí) me dejaba el regusto típico de una serie notable y que podía llegar a más si se mantenía en la línea. Durante unas semanas he estado viendo la segunda temporada y solo tengo una cosa que decir: hay bajón, pero solo un peldaño por debajo de la primera.

En esta temporada Dexter (Michael C. Hall) está pasando por una crisis existencial después de haber asesinado a su hermano. Además, Rita (Julie Benz) sospecha que Dexter tuvo algo que ver con el encarcelamiento de su exmarido y lo único que se le ocurre a Dexter como excusa para no revelarle la verdad es decir que se droga; Rita le obliga a ir a terapia y ahí es donde conocerá a la tempestuosa Lila (Jaime Murray), que intentará ayudarle a superar su crisis y a conocerse mejor. Para añadir leña al fuego, se descubren los cadáveres que Dexter ha ido tirando al mar durante años y el FBI envía al agente especial Lundy (Keith Carradine) para que se encargue del caso. La trama policial es la que tiene más gancho y está realmente bien como el cerco se va estrechando cada vez más, aunque a veces sean a través de detalles cogidos con pinzas, como cuando Lundy descifra que el Carnicero de la Bahía (el mote que le han puesto a Dexter) es un agente de policía con solo analizar un texto. Pero es cierto que es el lugar donde más momentos emocionantes se registran, como cuando Lundy y los demás encuentran la caja con las muestras de sangre y Dexter está a punto de confesar que es él sin saber que se la han cogido a Doakes (Erik King). O cuando inculpan al pobre Doakes a raíz de ello. Hay momentos donde la tensión es elevada y aunque sabes que aún quedan como seis temporadas por delante y que es imposible que atrapen al protagonista, consiguen transmitir la sensación de que como se descuide, lo pillan. Sin embargo, las demás tramas están plagadas de altibajos; lo más destacable de ellas, tal y como ocurría en la primera temporada, es Dexter. Es una serie que vive de él y es gracias a él que todo es más interesante. Sus monólogos interiores, sus dilemas morales y su evolución psicológica hacen que determinadas tramas tiren adelante y que te mantengan enganchado. La parte de Lila se vuelve repetitiva y excesiva en su último capítulo, cuando se convierte en una especie de psicópata; no me interesa en absoluto la trama de la jefa de policía incompetente y la mini conspiración que se monta LaGuerta (Lauren Vélez) con el novio de la primera; me aborrecen los devaneos de Rita con su madre y lo pesada que se pone con Dexter. O el rollete entre Lundy y Debra, que solo hace que restar importancia a lo que podría haber sido un gran antagonista para Dexter y que se queda en nada. Esta temporada transmite uno de los males que intuía en la primera: que tarde o temprano Dexter no podrá soportar el peso de la falta de imaginación de los guionistas. Además, la solución por la que optan para cerrar la temporada es harto sencilla. En el penúltimo capítulo Dexter está en apuros. Lila y Doakes, los únicos conocedores del verdadero yo de Dexter y por ende enemigos potenciales, parece que pueden complicarle la vida. Por primera vez, Dexter deberá plantearse el tener que asesinar a dos personas inocentes. Pero como los guionistas y el director no están preparados para plantear el dilema, optan por la solución más sencilla: que Lila asesine a Doakes y de esta manera Dexter tenga vía libre para matar a Lila sin tener que afrontar el dilema de asesinar a un inocente.

Como ya he comentado, el punto fuerte de la serie es la caracterización de Dexter. En esta temporada se da cuenta de que cuando el código no funciona o no ofrece solución a algunos de los atolladeros en los que se ha metido, se siente vacío, sin saber dónde agarrarse ni a qué atenerse, porque su identidad no es más que un fruto del código de Harry. En más de una ocasión siente el peso de tener que ocultar quién es y vive torturado por el hecho de no poder expresarlo a los demás, una vida que depende exclusivamente del código. Pero al final se da cuenta de que debe ocultarlo si quiere proteger a los que le rodean, si no quiere causar daño a los demás. Y al final de la temporada, cuando se libera definitivamente del influjo de Lila, sabe que su fachada está ahí para proteger a los demás de cómo es él en realidad. Dexter resurge de sus cenizas comprendiendo que no debe atenerse a lo que Harry le había programado. Que él es dueño de sí mismo y que no debe vivir supeditado al modo de vida que otro le ha impuesto. Algo que sin duda se presta a la reflexión.

En definitiva, una temporada un peldaño por debajo de lo visto en la primera, aunque no es el descalabro que esperaba. Pese a que no todas las tramas están tan bien definidas como la policial, todas se aguantan gracias al grandioso personaje que es Dexter y hace que esta segunda temporada sea entretenida.

viernes, 22 de noviembre de 2013

[Crítica película]: "La noche es nuestra" de James Gray

Yo me hago poli porqué sí
De James Gray solo había visto "Two lovers", un drama romántico interesante, y con solo verla supe que es uno de esos directores, calidad a parte, que tienen un sello distintivo. Personajes torturados, fotografía sucia, una ambientación más cercana a la realidad que la que ofrecen otras películas del género y un guion sobrio pero solvente. Pero algo hizo que no saliera satisfecho de "Two lovers". Quizás fuera que la historia pecaba de lenta o que los personajes eran demasiado grises, carentes de carisma. Sea como sea, "La noche es nuestra" también me ha dejado el mismo regusto que "Two lovers", aunque por otros motivos.

"La noche es nuestra" nos cuenta la historia de dos hermanos, uno policía (Mark Wahlberg) y que goza con el favor de su padre policía (Robert Duvall) y otro (Joaquin Phoenix) que regenta un local nocturno y que anda metido en compañías nada recomendables. Wahlberg y Duvall están acostumbrados a que Phoenix vaya a su bola y vaya dando tumbos sin meterse, pero un buen día necesitarán que Phoenix les ayude a atrapar a un capo de la droga que suele frecuentar su local. A partir de aquí, todo cambiará drásticamente. Los malos van a por Wahlberg y lo dejan herido de gravedad, detonante que hará que Phoenix quiera colaborar con su padre para desenmascarar a los mafiosos. Y cuando digo que los cambios son drásticos, es que son drásticos. Y ahí está el fallo. Cuando acabas "La noche es nuestra" tienes la sensación de que has visto una película buena, pero que algo no encaja. Piensas y piensas y te das cuenta que el error está en la trama y que has estado viendo dos películas distintas. La primera mitad por un lado y la segunda por otra. Desde que empieza hasta que la banda de narcos descubre que Phoenix trabaja para la policía la película reúne los puntos fuertes que James Gray imprimía en su otro trabajo y que comentaba anteriormente. Los hechos transcurren en el marco de la realidad, a una velocidad adecuada y los personajes tiran adelante de forma coherente a los hechos que transcurren en la trama. Todo es sucio, realista, verosímil. Te crees que a raíz de la agresión que sufre Wahlberg, Phoenix quiera colaborar con la policía y ya de paso eliminar esa concepción tan negativa que tiene su padre de él y ganarse su admiración. Por fin ves que Phoenix quiere hacer algo semejante a sentar la cabeza. Pero cuando es descubierto y entra en el programa de protección de testigos hay toda suerte de excesos que restan credibilidad al filme a pasos agigantados. No me creo que el malo escape de una forma tan burda de la prisión y se ponga a perseguir a Phoenix y su familia tan fácilmente. Tampoco me creo que sea capaz de tender una emboscada a la policía y que acabe asesinando a Duvall. Ni que a raíz de eso Phoenix quiera hacerse poli y que lo acepten en el cuerpo, sin pasar ninguna prueba ni nada, por el simple hecho de que su padre fuese policía. Tampoco me creo que acabe siendo uno de los mejores policías del cuerpo y que acabe con el malo él solito. Son un conjunto de licencias las que se toma James Gray para hacer avanzar la trama y que rompen con todo lo visto en la primera parte.

Por otro lado, las actuaciones están bien, si exceptuamos a un Wahlberg y a una Mendes un poco limitados. Phoenix, el personaje principal, hace una gran labor y solo hace que reafirmarse como uno de mis actores preferidos. La ambientación es otro de sus fuertes, sucia y gris y que ayuda a meternos en la historia, a creer que estamos ante una historia que bien podría ser real.

En conclusión, una película que podría haber sido más de lo que al final es y todo por las excesivas licencias que se toma Gray para hacer avanzar la historia, que le restan el realismo por el que abogaba en un principio. Si logramos obviar esto, estamos ante una película de género policial entretenida y con unas interpretaciones más que solventes.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

[Crítica libro]: "La espada del destino" de Andrzej Sapkowski

"La espada del destino tiene dos filos.
Uno eres tú"
En la crítica que escribí sobre "El último deseo" dejé muy claro que estaba ante una de las mejores lecturas de corte fantástico que he tenido el placer de leer. En "El último deseo", Sapkowski apostaba por relatarnos retazos de la vida de Geralt de Rivia, un brujo dedicado a matar monstruos a cambio de dinero, y escogía la estructura de relatos cortos para contárnoslo. En "La espada del destino" sigue con el mismo esquema; a través de 6 cuentos veremos cómo se desenvuelve el brujo en diferentes situaciones.

Tal y como ocurría con el anterior, en "La espada del destino" Sapkowski continúa expandiendo un mundo increíblemente rico, plagado de razas en conflicto con los humanos, con cientos de lugares distintos regidos por sus propias costumbres y diferentes de las de otros lugares y plagados de personajes muy carismáticos. En ese sentido, "La espada del destino" refuerza lo visto en el anterior y añade múltiples detalles que permiten profundizan aún más en el mundo de Geralt, un mundo plagado de referencias mitológicas de la cultura europea. Los cuentos vuelven a giran alrededor de Geralt dando caza o persiguiendo a un monstruo o raza no humana y discerniendo cuáles son los intereses humanos escondidos detrás; en la mayoría de casos es para solucionar un conflicto generado por un monstruo que obstaculiza los intereses del noble de turno. Ya pueden ser un grupo de tritones que se defienden frente al expolio al que son sometidos por unos pescadores cada vez más atrevidos, un doppler que imita a los humanos para sobrevivir y que debe hacer lo imposible para que no lo cacen o un dragón al que hay que matar para robarle su tesoro. En este último caso, perteneciente al relato "Las fronteras de lo posible", la caza del dragón solo es una excusa para retratarnos las ambiciones de todos y cada uno de los perseguidores, que pueden llegar a ser peores que el monstruo que están persiguiendo. O cuando Geralt viaja a Brokilón en el relato "La espada del destino": las dríadas solo son una excusa para hablarnos de la opresión a la que son sometidas muchas razas no humanas por parte de los reyes humanos vecinos, en una suerte de Amazonas en peligro de extinción debido al progreso humano que todo lo arrasa. Sapkowski, pues, continúa usando sus cuentos para retratar los males del ser humano, como ocurre en "Esquirlas de hielo", por poner un ejemplo. El monstruo que caza al inicio no es más que un McGuffin para hablarnos del progreso humano y de las ciudades, símbolos de una humanidad que avanza imparable y que transforma todo lo que toca. Todo el relato está teñido de esa melancolía y desazón propia del que contempla un mundo que se derrumba sin poder hacer nada. Así pues, en sus relatos nos habla de temas muy variados, desde la ambición hasta los mundos que colisionan y que están condenados a no entenderse nunca, pasando por los amores imposibles condenados al fracaso.

En este libro Sapkowski no se contenta solamente con ofrecernos cuentos autoconclusivos. En sus dos últimos relatos, "La espada del destino" y "Algo más", siembra lo que será la trama continua que veremos a partir del siguiente libro, "La sangre de los elfos". Esboza una historia que gira alrededor del destino, de su destino junto al de Ciri, la chica que le pertenece por juramento y con la que tendrá que unir su vida. Geralt, sin embargo, está asqueado con el destino, quiere no creer en él. Está inseguro y atormentado por la relación tortuosa que mantiene con Yennefer. Los dos están predestinados a estar juntos, pero de ellos no saldrá nada (tal y como dice Tres Grajos en el primer cuento). No se pueden dar lo que más quieren, un hijo. Por eso, Geralt no quiere creer en el destino y renuncia reiteradamente a Ciri. Primero en su visita a los 6 años de haber hecho el juramento en Cintra (tal y como vemos en el flashback del relato 'Algo más') y luego separándose de Ciri cuando salen de Brokilón.

La habilidad de Sapkowski como escritor es notoria. Es capaz de generar humor cuando quiere, generalmente de la mano de gañanes y tontos del pueblo y a través de los relatos de Jaskier. En "Fuego eterno" es muy cómico ver cómo al doppler de Dainty se le dan mejor los negocios que al original y en "Las fronteras de lo posible" leer a Jaskier relatando cómo el tonto del pueblo y otro intentaron dar caza al dragón verde es para partirse de risa. Pero también es capaz de entristecernos cuando menos nos lo esperamos, como con el amor no correspondido entre Geralt y Essi en "Un pequeño sacrificio"; tristeza que se vuelve desgarradora cuando el narrador nos cuenta en el último párrafo la muerte inesperada de Ojazos de viruela y cómo Jaskier tuvo que sacarla de un montón de cadáveres y enterrarla dignamente; este relato tiene uno de los desenlaces más tristes que he leído en el género. Además, Sapkowski escribe muy bien. Como ya he comentado en más de una ocasión, como escritor en ciernes que soy, me gustaría llegar a escribir tan bien como lo hace él. Sabe manejar a la perfección decenas de personajes a la vez sin que ninguno de ellos quede descuidado, que todos hablen a la vez a través de macrodiálogos y que sepas diferenciar a cada uno por su habla, como se demuestra en "Las fronteras de lo posible", donde hay conversaciones con más de cinco interlocutores. Su estilo resulta poético cuando salta a las descripciones y nos brinda una colección de frases para enmarcar. Por otro lado, es capaz de dotar a sus personajes de una profundidad psicológica muy rara de encontrar en otros relatos del género; a destacar en este sentido la relación autodestructiva que mantienen Geralt y Yennefer o la relación no correspondida entre éste y Essi.

En definitiva, un libro más que recomendable y que mejora, si cabe, lo visto en el anterior con nuevas historias que no podrás parar de leer. De lo mejor que he leído este año.

domingo, 17 de noviembre de 2013

[Crítica película]: "Infierno blanco" de Joe Carnahan

¿Por qué es tan malo alejarse del avión?
¿No es el primer sitio en el que los
buscaran?
En esta crítica voy a desvelar una nueva faceta de mi ser: siento debilidad por las historias que tratan sobre gente que se pierde en un lugar extremo, preferiblemente remoto a la par que frío, y deben ingeniárselas para sobrevivir. Me encantó la novela "El terror" de Dan Simmons, "El desafío" de Lee Tamahori y "La cosa" de John Carpenter son dos de mis películas favoritas y salí muy satisfecho de "Camino a la libertad" de Peter Weir. Y con ese ánimo decidí darle luz verde a "Infierno blanco" de Joe Carnahan; el día gris y lluvioso de ayer por la tarde se prestaba a ello. ¿Es "Infierno blanco" digna de figurar entre mis favoritas o es una mediocridad? Digamos que se queda en un término medio.

En esta ocasión, el lugar remoto es Alaska. Un grupo de buscadores de petróleo cogen un avión para desplazarse a su próximo destino y tienen un accidente mientras sobrevuelan una tormenta. Ottway (Liam Neeson) es un experto cazador de lobos que guiará a los supervivientes en su lucha por sobrevivir a las inclemencias del tiempo y a una manada de lobos que quieren darles caza. Cuando vemos "Infierno blanco" lo que más sorprende es que son dos películas en una. Que nadie se confunda. La trama es simple y siempre es la misma: huir por el bosque, evitando que los lobos les den caza, y punto. Pero sí es cierto que hay dos partes bien diferencias. La primera, desde que empieza el filme hasta el momento en que solo quedan cuatro, tiene un guion flojo, de manual, lleno de frases plagadas de tópicos y donde uno asiste a la muerte de los miembros sin pena ni gloria; te importan un pimiento porque son planísimos y está claro que solo funcionan como carnaza para los lobos. Cumplen los clichés típicos del cine de supervivencia: el malo muy malo que es un estorbo para sus compañeros, el débil que acaba muriendo pese a los cuidados de sus compañeros, el que exterioriza el miedo en forma de chistes sin gracia y que los demás siempre toman por inestable, etc. Pero cuando se consolida el grupo más o menos fuerte, Ottway, Díaz (Frank Grillo), Talget (Dermot Mulroney) y Hendrick (Dallas Roberts), el guion adquiere más profundidad y el tema empieza a aflorar poco a poco. Y es ahí donde "Infierno blanco" gana enteros. Los personajes empiezan a estar mejor caracterizados, te importan cuando mueren y el guion no es tan simple.

Y, como ya he comentado, en esta segunda parte se define el tema de la película: que la suerte se la busca uno mismo, luchando por lo que crees, y que no hay ninguna fuerza externa (aka Dios) que interceda por nosotros. Y que si te rindes, ya has perdido. Esto queda plasmado a la perfección en las últimas tres escenas. Primero vemos cómo el personaje de Frank Grillo opta por rendirse y dejar de luchar. Se queda sentado mientras los demás se van, solo, esperando a que los lobos vengan y se lo coman. Se ha rendido. Luego la conversación que mantienen Roberts y Neeson sobre las intenciones del segundo de suicidarse antes de empezar el vuelo. Ahí Neeson aún está bajo el influjo del pesimismo; no está luchando lo suficiente. Tira adelante, aunque no con la suficiente convicción. Y no es hasta que muere Roberts y se queda solo, que no comprende que lo que más ansía es sobrevivir. Pide un milagro, pero Dios hace oídos sordos. Y llega a la conclusión de que el único dueño de su destino es él. Y entonces es cuando decide enfrentarse al macho alfa de la manada. Puede fracasar o no, pero eso ya no importa. Lo ha intentado. Y es por eso que el director corta la película ahí; el resultado de la refriega da igual (aunque al final de los créditos vemos el resultado del enfrentamiento, pero continúa dando igual). Es un enfoque, cuanto menos, original.

Por otro lado, hay que reconocer que la fotografía y la ambientación están muy conseguidas. Quizás no logre transmitir la sensación de frío con la misma fuerza que otras películas del género, pero los planos y los paisajes de Alaska son preciosos y contribuyen a meterte en situación. La labor de los actores es correcta, sin grandes alardes, y la BSO no es nada remarcable.

No voy a negar el hecho de que no es la mejor película del género que se ha rodado, pero es un entretenimiento más que digno. Uno no puede pasar por alto que la primera parte es un aburrido desfile de clichés, pero es en la segunda parte donde gana en profundidad, los personajes pasan a importarnos y el tema queda bien definido.

viernes, 15 de noviembre de 2013

[Crítica serie]: "Hermanos de sangre" Temporada única

Spielberg y su talento para recrear
conflictos bélicos
Como ya he comentado en más de una ocasión (solo una y fue aquí), creo haber visto un buen número de películas bélicas. No voy a decir que muchísimas, porque es un género bastante cultivado, pero sí una cantidad nada desdeñable, y salvo excepciones como "En tierra hostil", no es un género que me apasione. Pero fue ver la increíble puntuación de "Hermanos de sangre" en Filmaffinity y querer verla sí o sí. Pero, ¿de qué va?

"Hermanos de sangre" narra la historia de un batallón de paracaidistas, la Easy Company, que luchó durante la 2ª Guerra Mundial en numerosas batallas y que abarca desde su entrenamiento en Currahee, Estados Unidos, hasta el fin de la guerra en Alemania. En una producción bélica el peso preponderante suele llevárselo la acción y el guion suele quedar relegado a un segundo plano, pero aquí esto no es así. Hay un buen equilibrio entre escenas bélicas y escenas "sosegadas", óptimas para conocer mejor a los personajes y la relación que se establece entre ellos. En este sentido, "Hermanos de sangre" cumple a la perfección como retrato de un grupo de hombres que por las circunstancias en las que se vieron involucrados llegaron a convertirse en una familia, pasando de ser simples civiles a curtidos héroes de guerra. Asistimos a sus miedos, a sus sueños, a sus ansias por sobrevivir y vemos cómo evolucionan estos sentimientos a lo largo del conflicto, como unos se queman, marcados por la muerte, y otros consiguen sobreponerse y tirar adelante. Más allá de los personajes, la serie es una colección de escenas para recordar, como el caótico lanzamiento nocturno en paracaídas durante el día D o el intento de tomar Eindhoven durante la operación Market Garden. Sin embargo, los mejores capítulos son los relacionados con la defensa de Bastogne y la toma de Foy, por lo extremas que fueron las condiciones con las que tuvieron que lidiar los soldados, y en los cuáles se pone de manifiesto la crudeza de la guerra y la camarería que se forjó. El asalto final, cuando vemos a Winters destituyendo a Dike a toda prisa y nombrando a Spiers como jefe de la compañía para tirar adelante lo que parecía un asalto fallido, y cuando vemos a este último cruzando la línea enemiga sin importarle el fuego enemigo, es brutal. O cuando la compañía Easy entra por primera vez en un campo de concentración y son incapaces de describir lo que están viendo. Para ellos esa situación es nueva y en ese momento comprenden el alcance de la barbarie nazi.

En una película o serie bélica lo primero que se exige es que la recreación histórica esté a la altura y "Hermanos de sangre" lo cumple con creces. Las batallas, el vestuario, los emplazamientos, todo en definitiva, está cuidado al detalle, de tal modo que parece que estemos viendo una superproducción por episodios en lugar de una serie cualquiera. Muchos de los capítulos, por sí mismos, transmiten mucho más que algunas producciones para la gran pantalla que haya podido ver. Un punto positivo es que no todos los capítulos están llevados por el mismo personaje; normalmente hay uno que destaca por encima de los demás y es el que conduce el capítulo. En un par de ocasiones es el coronel Winters, el personaje interpretado por Damian Lewis (uno de mis actores de serie de TV preferidos), y en otras los tenientes de la división o incluso algún que otro soldado. Eso ofrece un dinamismo que hace que no te canses en ningún momento; no vas a ver ningún capítulo que se parezca al anterior. Sin embargo, el único error remarcable que puedo extraerle, y que no logra empañar en ningún modo el conjunto, es que los personajes no siempre están tan bien caracterizados como debieran, a excepción del personaje de Damian Lewis. Hay muchos y no es hasta llegados a la mitad de la serie que uno se familiariza con ellos. En esto influye, y mucho, el hecho de que el que es protagonista en un capítulo puede ni siquiera aparecer en los dos próximos, o si lo hace, lo hace de refilón, como si fuera un extra. En esta línea, hay que reconocer el acierto de ofrecernos los testimonios reales antes de ver un capítulo, y que dotan la serie de mayor realismo.

Y por último, destacar una banda sonora más que correcta y el impresionante tema de apertura, capaz de ponernos los pelos de punta y que acompaña a la perfección las imágenes que estamos viendo, que no son otra cosa que recortes de los momentos más relevantes de la serie.


En conclusión, una serie muy recomendable. Hay un buen equilibrio entre las escenas bélicas y el desarrollo de personajes, la recreación del conflicto es sobresaliente y ofrece una colección de escenas para el recuerdo. De lo mejor que he visto del género y una de mis series favoritas.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

[Crítica libro]: "Crónicas marcianas" de Ray Bradbury

No, no me subiría a un cohete como
este
Leí "Crónicas marcianas" para el club de lectura de Literautas organizado en Goodreads hará unos meses. No había leído nada aún de Ray Bradbury y era un pecado no haberlo hecho gustándome tanto el género. "Crónicas marcianas" es un libro de relatos cortos autoconclusivos, pero con una particularidad. Todos los relatos están conectados y tienen como eje vertebrador la conquista de Marte por parte de unos humanos al borde del colapso. Siguen una cronología que abarca desde enero de 1999 hasta octubre de 2026. 

Como en todo libro de relatos, hay cuentos sobresalientes y otros que no lo son tanto. Pero antes de detenerme a hablar de cuentos aislados, hay que hablar de la ambientación que imprime Bradbury a su Marte imaginario. Para aquel que busque una mirada más próxima a la ciencia ficción, como en mi caso, saldrá un poco decepcionado. Creía que encontraría una recreación más rigurosa, más técnica, más científica, más estilo Isaac Asimov o Stanislaw Lem, pero "Crónicas marcianas" es más fantasioso y en él veremos pistolas que disparan abejas, góndolas surcando ríos de arena y carruajes tirados por animales voladores. Es cierto que a medida que uno va avanzando en la historia se empapa de su ambientación, sobre todo gracias al gran dominio descriptivo de Bradbury, pero no acabé de acostumbrarme a la recreación de Marte. No encuentro acertado que los marcianos sean tan parecidos a los humanos, que el clima no sea en modo alguno agresivo para los humanos (se pasean por él como si fuera la Tierra) o que los instrumentos y vehículos marcianos sean tan ridículos.

Sin embargo, los cuentos están bien en líneas generales. Bradbury intenta no estancarse en un único modelo de cuento y explora decenas de variantes, jugando con narradores distintos y con la extensión del relato. Los relatos más extensos suelen contener una trama con inicio y final, mientras que los cortos funcionan más a modo de nexo de unión entre distintos estadios de la colonización. En ellos ocurren hechos decisivos que marcan el devenir de la historia, como el despegue del primer cohete en "El verano del cohete", el inicio de las migraciones masivas a Marte en "Las langostas" o el inicio de una guerra nuclear en la Tierra en "Los observadores" y que marca la vuelta a casa de los humanos que se habían lanzado como salvajes a la conquista del espacio. A veces caen en la repetición de mostrarnos una y otra vez lo mismo, pero en general resulta un agradable descanso entre relatos más extensos. "El verano del cohete", el cuento que abre el inicio del libro, es un buen ejemplo. Todo el cuento es una metáfora muy acertada para ilustrar un cambio de era donde todo lo visto anteriormente será distinto; Bradbury lo simboliza con un cohete despegando en pleno invierno y que provoca un verano momentáneo en los pueblos cercanos. "Los colonos" y "Las langostas" son otros dos cuentos de transición de calidad. Primero por lo bien escritos que están, cuidados al milímetro, y luego por lo que simbolizan. Por un lado la soledad de abandonar lo conocido y el miedo a lo nuevo, a lo desconocido. Y el segundo como símbolo de lo que supondrá el principio del fin del planeta Marte tal y como era. O "La tienda de equipajes", uno de mis preferidos. Pese a su sencillez, encierra un mensaje muy interesante. El apego a nuestras raíces. Como emigrante que fui durante unos meses, sentí esa añoranza, ese sentimiento de volver a casa con los tuyos por difícil que fuera la situación allí. En cuentos como este, Ray denota un gran dominio en untar todos sus cuentos de un tema sin que chirríe demasiado.

Pero es entre los más extensos donde encontramos las verdaderas perlas. Bradbury usa a menudo la colonización de Marte como excusa para retratar muchos de los males humanos. "Aunque siga brillando la luna" está plagado de grandes frases y hay múltiples lecturas. ¿Por qué rechazamos lo diferente y seguimos la masa, por equivocada que esté? Esto me recuerda a los tiempos que vivimos (y probablemente haya ocurrido siempre). Hay que seguir las modas, todos tenemos que ser iguales y si hay alguien distinto, señalarlo y perseguirlo, como es el caso del personaje de Spender. Porqué su persecución, más allá de que haya asesinado a los cinco tripulantes, es sobre todo por su condición. Además, ¿cuántos hemos asistido sin intervenir, como el capitán Wilder, a injusticias de ese tipo, para no desvincularnos de la masa? "Usher II" es otro ejemplo de como Bradbury se las sabe todas para innovar y describirnos algo para que no parezca rutinario. Pero lo mejor de todo continúa siendo el mensaje que subyace detrás. De cómo hay elites que se dedican a fomentar la ignorancia, la falta de imaginación y la uniformidad. Esto es muy actual también. Hay muchas películas, series, programas de televisión y libros fabricados en serie, que se basan en repetir esquemas vistos y revistos, por poner unos ejemplos. Otro de mis preferidos es "Encuentro nocturno", donde dos realidades distintas chocan, la humana y la marciana, y están condenadas a no entenderse nunca. No son capaces de coexistir la una con la otra, como los numerosos choques entre culturas que estamos acostumbrados a ver. También "El marciano" es uno de los mejores. Proyectar un ser querido en otro nunca nos devolverá el original. Solo traerá más dolor y acabas viendo todo lo que no es; todas las carencias que no lo convierten en el original que ya se fue. "La tercera expedición" y "La tienda de equipajes" completarían el cupo.

Sin embargo, hay otros que no sé si soy yo o es que no acabo de verles el qué, como "Vendrán lluvias suaves" o "Los pueblos silenciosos". "Intermedio" es muy insustancial, "Los músicos" no me ha transmitido nada y el que menos me ha gustado ha sido "Un camino a través del aire". No es porque no entienda el mensaje, sino porque me parecen tremendamente aburridos. A veces son irrelevantes, no añadiendo nada nuevo que no sepamos ya. A veces creo que se pierde en las descripciones infinitas, y es eso lo que lastra algunos cuentos, porque hay relatos que solo son eso, descripciones (como "Vendrán lluvias suaves" o "Noche de verano"), y girar sobre la misma idea, como los del último tramo, que no paran de dar vueltas sobre la soledad después de la destrucción de la Tierra y el abandono de Marte.

La impresión es agridulce, aunque la balanza se decanta por el lado positivo. Hay relatos que son excelentes y otros que me han dejado frío. Los mensajes y temas que trata están muy bien, pero a veces son demasiado reiterativos, y la ambientación que tiñe los relatos no acaba siendo todo lo "científica" que esperaba. El libro deja grandes frases y escenas, y solo por ellas vale la pena leerlo. Lo recomiendo.

domingo, 10 de noviembre de 2013

[Crítica película]: "The Crazies" de Breck Eisner

Como habéis intuido, no va a usarla
para recoger el heno
A veces me gusta perderme en Filmaffinity leyendo críticas y mirando fichas de películas. El otro día di con un comentario con el que congenié al acto. La usuaria, Kaori, comentaba que sentía una atracción fatal por películas que sabía de antemano que como mucho iban a ser, en el mejor de los casos, regulares y en el peor, flojas o directamente un bodrio. Creo que a mí me ocurre algo parecido. Tengo centenares de películas pendientes de ver de renombre o, por lo menos, de las que creo que voy a salir satisfecho (aunque eso no siempre sea así, claro). Pero siempre encuentro tiempo para hurgar en películas que sé que no son para tirar cohetes. Quizás anhele encontrar una perla enterrada en esa aparente mediocridad, quién sabe. O quizás soy de esos que les gusta dejar para después lo bueno y apechugar primero con lo peor. ¿Porque...qué pasará cuando haya visto todo lo bueno? El hecho es que impulsado por esa convicción me dispuse a visionar "The Crazies" de Breck Eisner y descubrí cuan perniciosa puede ser tal convicción.

La historia de "The Crazies" nos sitúa en un pueblo tranquilo perdido por el campo y que de tranquilo pronto no va a tener nada. De la noche a la mañana, algunos de sus habitantes empezarán a comportarse de forma extraña. Agresiones, asesinatos y todo eso. Y es que algo extraño está convirtiendo a los habitantes en una suerte de infectados, que no zombies, muy retorcidos. Como era de esperar, el ejército se planta ahí en un santiamén y decreta la cuarentena, con orden de aniquilar tanto a los infectados como a los sanos. El sheriff David (Timothy Oliphant) y los suyos tendrán que hacer lo imposible para escapar del lugar. El primer punto negativo de "The Crazies" es el ritmo. Creo que no transcurren ni dos minutos que ya aparece el primer infectado haciendo de las suyas, antes de presentarnos a los personajes y que sepamos un poco más de ellos. Tampoco luego aprovecha para detenerse y dibujarnos los rasgos de los personajes. En lugar de eso, los lleva de aquí para allá de una situación peligrosa a otra, muchas de ellas ridículas, como la del tren de lavado. No me creo que un todoterreno sea capaz de cruzar el cerco de los militares y  provocar semejante estropicio, que el ayudante de sheriff pase de estar loco y tenerlos amenazados de muerte a tipo que se sacrifica para el bien común o que el soldado que los descubre los deje ir por el simple hecho de haberle amenazado. O cuando salen del tren de lavado y el avión del ejército les revienta el coche, y luego cuando pasean por la carretera ya no pasa ninguno más. Está plagado de situaciones así. Los protagonistas salen del fuego para caer en las brasas, para luego salirse de ellas con una chorrada. El final está al mismo nivel. Lo de la bomba atómica cargándose el pueblo no tiene desperdicio y yo que me pregunto, ¿por qué no lanzaron la bomba desde el minuto uno y adiós muy buenas? Si no, no habría película, me dirán.

Los personajes son el paradigma de la simplicidad. Solo la pareja protagonista y el ayudante de sheriff parecen tener algo de profundidad, que tampoco, pero los demás solo están para carnaza de los infectados o los militares, como la chica que muere en el tren de lavado o el novio de esta; la primera, que la vemos durante una buena porción del metraje, creo que no tiene ni cinco líneas de guion y el segundo aparece para morir a los dos minutos, por poner solo unos ejemplos. Y luego están los infectados. Más que infectados parecen asesinos en serie, quizás más creativos de lo normal, pero asesinos al fin y al cabo. Eso provoca que no consigan dar miedo. Ni siquiera te asustas. Y eso es terrible para una película como esta.  Y el guion tres cuartos de lo mismo. Está elaborado a base de tópicos, frases ingeniosas recicladas de otras películas.

En conclusión, una colección de escenas más o menos escabrosas que no dan miedo, aderezadas aquí y allá con algún que otro susto. La trama es muy endeble, los personajes son muy simples y el guion es flojísimo. No la recomiendo.

jueves, 7 de noviembre de 2013

[Escribir]: "Consejos a tener en cuenta cuando te haces un blog"

¿A que soy gua...? Vale, estos comentarios son los que
restan profesionalidad
Cuando uno quiere dedicarse al mundillo de la escritura (hablo como un profesional, eh?) le conviene darse a conocer de algún modo. Ahora que Internet está por todas partes, no hay mejor plataforma para promocionarse y empezar a recabar los primeros fans que un perfil público. Hay muchos modos de definir dicho perfil: siendo activo en las redes sociales, teniendo un blog o una página web. Página web y blog vienen a tener efectos parecidos, así que lo que os vaya a contar de uno puede servir para el otro. Sí, creo que mantener un blog puede ser muy beneficioso para un escritor en ciernes o uno que tenga unos pocos trabajos publicados. Porque es una manera excelente para crear un vínculo especial con lectores potenciales. Sin embargo, si no eres muy ducho en estas lides, es posible que pases por alto algunas cosas -tal y como me ocurrió a mí- y que luego, con el tiempo, te des cuenta de que quieres cambiarlas y cuesten más de lo que creías.

Primero de todo, pensaos muy bien el nombre del blog y con qué nombre firmaréis las entradas. Yo cuando empecé con el blog firmaba con un pseudónimo que en nada se parecía a mi nombre. Cuando te das cuenta que con ese nick no vas a firmar los libros que vayas a escribir, quieres cambiarlo. Y luego es un lío. Es más o menos sencillo cambiar de nombre, pero las entradas antiguas que escribiste con el nick antiguo ya no son tan fáciles de cambiar. Pensaos bien si os interesa un nick que pase desapercibido o vuestro nombre. Yo os recomiendo lo segundo. Yo no lo hice y luego tuve que borrar todas las entradas que había firmado con el nick anterior. Por suerte era de mi primera etapa y no eran de gran calidad, así que hice limpieza general y maté dos pájaros de un tiro. Si vais a escribir, firmad con el mismo nombre con el que daréis a conocer vuestras obras. Y el título del blog igual. Que refleje que ese blog es tuyo.

Hacerte un perfil en las redes sociales desde el minuto 1 es otro de los pasos que debes adoptar casi de inmediato. Facebook y Twitter son dos buenas opciones. No sé muy bien cómo funcionan las demás ni si mueven un mayor volumen de adeptos, pero lo que sí tengo claro es que debes anunciarte desde el principio en las redes sociales.

El tercer punto a tener en cuenta es cómo organizaréis vuestras entradas. Parece una tontería, pero es importante. En mi caso, el blog me sirve para hablar de mis aficiones, entre otras cosas, y lo hago en forma de críticas. Antes las titulaba sin mucho rigor. Un día me dije: hay que poner un poco de orden, cosa fundamental en un blog si quiere ser profesional (bueno quizás me haya pasado. Es que soy muy de organizarlo todo). Cuando llevas 10 entradas no pasa nada. Pero cuando llevas cerca de 100, pues puedes pasarte un buen rato cambiando los títulos uno a uno. Pensaos bien como organizaréis la información del blog; es cierto que no vas a poder planificarlo todo desde el principio, pero es recomendable detenerse un momento y pensárselo.

El tema de la calidad de las entradas también es importante. A parte del argumento típico de tener que ofrecer lo mejor a vuestros lectores, que es evidente, también hay otras razones. Quizás llegue el momento en que vuestro blog os sirva para X propósito. En mi caso, voy a revelaros que desde que Carlos habló aquí de la OFCS me ha picado el gusanillo y quiero probarlo. Esto ha provocado que revisase a fondo todas las entradas antiguas y tuviese que eliminar aquellas que no pasaban los criterios de calidad a los que someto ahora las críticas. Si lo hacéis desde el principio, eso que os ahorraréis y tendréis ganado.

Quizás esperabais algo más complejo. Pero esas son las cosas que no hice al principio y que luego tuve que rectificar.

martes, 5 de noviembre de 2013

[Crítica película]: "Evangelion: 3.0 You are (not) Redo" de Hideaki Anno

No, no es la película número 333 de
Evangelion, aunque bien podría serlo. Es
el título de la versión extendida
La franquicia de Evangelion está pasando por una nueva época de gloria con la saga "Rebuild of Evangelion", un reboot de la saga original, esta vez con lo último en animación y varios cambios en la trama. Muchas expectativas había puestas en su tercera parte, más que en las anteriores, porque se desmarcaba totalmente de los hechos de la serie y tomaba nuevos rumbos. ¿Cuál ha sido el resultado? Que no está a la altura de sus excelentes antecesoras y de lo visto en ellas y en la serie original, "Neon Genesis Evangelion". Sin embargo, de ahí a que se mala, como muchos apuntan, hay un gran trecho. El mismo trecho que la aleja de ser una película sublime, tal y como otros tantos la califican. Veamos las razones.

Uno de los problemas de "Evangelion: 3.0 You can (not) Redo" es que la trama es muy confusa. Los enigmas casi irresolubles son un sello típico de la franquicia, pero en esta entrega se confunde complejidad con confundir al espectador. "Evangelion: 2.0 You can (not) Advance" acababa con un cliffhanger brutal: Shinji, en su afán por rescatar a Rei del interior del ángel Zeruel, provoca el despertar del EVA-01 y que este inicie el Tercer Impacto fusionándose con el núcleo del ángel. En medio del cataclismo, aparece el EVA-06 pilotado por Kaworu Nagisa y detiene el proceso. La intriga estaba servida. "Evangelion: 3.0" nos sitúa 14 años después de esos hechos; el mundo por poco es devastado, gran parte de la humanidad sucumbió y Shinji se despierta en un quirófano. Al principio no se entera de nada, pero resultará que todo en lo que creía ha cambiado. Ahora Misato y Ritsuko han fundado Wille, una organización que tiene como objetivo principal acabar con NERV y así poder proteger lo que queda de humanidad. Como era de esperar, Misato, Asuka y compañía ya no confían en Shinji por haber iniciado el Tercer Impacto y haber acabado con casi toda la humanidad y Shinji tendrá que escapar de ahí. Dicho esto, hay que señalar que estamos ante dos películas distintas. Desde que Shinji se despierta hasta que se dispone a entrar en la central Dogma con Nagisa pilotando el EVA-13 el relato se puede seguir. Se generan nuevas incógnitas, pero también se nos desvelan algunas. Qué ocurrió después del Casi Tercer Impacto o quién es Rei realmente o qué ocurrió con Yui, la madre de Shinji, por poner un ejemplo. El monólogo de Kaworu cuando le enseña a Shinji la ciudad devastada es genial. El problema viene después de entrar en la central Dogma. Cuando empiezas a entender por dónde van los tiros, en la media hora restante asistes a una sucesión de hechos confusos que hacen que no sepas muy bien qué está ocurriendo, qué es qué y quién es quién. No sabes qué es esa Rei gigante a la que empiezan a sangrarle los ojos, por qué Lilith está como está, qué pintan las dos lanzas (¿Y qué carajo pasa si son iguales? ¿Por qué Kaworu insiste en que debían ser distintas? ¿Por qué diablos Shinji no hace caso a Kaworu y retira las lanzas?), qué hace el 12º ángel encerrado en el EVA-06 y este a la vez dentro de Lilith, qué es el contenedor de Adams y qué papel juega en la historia, en qué se transforma el EVA-02, entre otras incógnitas. Sinsentido tras sinsentido. Tampoco entiendes qué papel juegan muchos personajes. Son tan parcos y ambiguos en su manera de ser que no sabes ni por dónde cogerlos. No sabes qué pretende Kaworu, ni antes ni después de convertirse en el 13º ángel, qué quiere Gendo Ikari realmente, ni SEELE. A veces llegas a la conclusión de que quieren lo mismo y otras que son enemigos. La última parte, a lo que trama se refiere, es una amalgama de incoherencias que alteran y lastran la comprensión del filme. Provocan que la épica brille por su ausencia.

Por otro lado, durante el filme da la sensación de haberse dejado a un lado el rigor que caracterizaba a las anteriores. Aquí asistimos a un festival de situaciones descuidadas. Antes para poner en movimiento un EVA hacían falta innumerables sesiones previas de sincronización, poner en marcha un sinfín de máquinas, a un montón de operarios para poner a punto el armamento y un riguroso sistema de monitorización de las constantes vitales de los pilotos. Desde que el EVA despegaba hasta que volvía a la base. Pero aquí se pasan por el forro todo eso. Shinji vuelve a pilotar el EVA-13 sin ni siquiera practicar antes (es especialmente importante este punto porque al inicio de la película Ritsuko dice que Shinji ha perdido cualquier tipo de sincronización con EVA), no hay ni un solo operario en NERV que ponga en marcha la misión a la central Dogma; de hecho parece que en NERV solo vivan Gendo y Fuyutsuki. Y lo mismo con Asuka y Mari. Da la sensación que pilotar un EVA es como conducir un coche. También asistimos a transformaciones que ni se nos explican, como la que sufre el EVA-02 y el contenedor de Adams durante el 4º Impacto. Solo el despegue de la nave de Wille se asemeja a lo que veíamos en las anteriores.

Después está el tema de los personajes. Muchos carecen de la profundidad de la que gozaban en las anteriores. Misato está enfurruñada en todas las escenas, Asuka igual, Mari solo hace que tomárselo todo a cachondeo (perdiendo todo el misterio que había conseguido en la anterior entrega), Gendo y SEELE apenas tienen un par de líneas en el guion, la hermana de Touji se presenta al inicio para no salir más en toda la película y Kaworu deja de ser el chico misterioso de la serie original. Además, hay muchos secundarios caracterizados de un modo que hace pensar que tendrán más desarrollo y que después de ser presentados ya no aparecen más. El único que sale ganando en esta película es Shinji; en él recae todo el peso de la película. Deja a un lado la pasividad que le caracterizaba y nos deja entrever que es más interesante de lo que aparentaba en las anteriores entregas. Está motivado por primera vez y se agradece que tome un papel más activo en la trama. Por otro lado, y como he dejado entrever, las intenciones de los personajes y sus personalidades no quedan muy bien definidas; Asuka es incomprensible. Pasa de querer matar a Shinji a toda costa a llevárselo con ella de vuelta a la Wunder. O Kaworu. En ningún momento sabes porque quiere impedir el 4º Impacto, porqué quiere quitar las lanzas y luego no.

La música también está algunos peldaños por debajo de la excelencia a la que nos tiene acostumbrados Shiro Sagisu. La variedad de temas que ofrecía "Evangelion: 2.0", todos ellos acertadísimos (me viene a la cabeza la sucesión de temas que se oyen durante el combate contra Zeruel), no es la misma que en "Evangelion: 3.0". Hay uno o dos temas realmente remarcables, como "Trust" o "Sakura Nagashi"; todos los demás se mantienen a buen nivel pero sin destacar especialmente. También la animación está por debajo de lo visto anteriormente. Si bien es cierto que la calidad de la imagen, los colores, los movimientos, están muy elaborados, la acción es confusa en exceso. Las imágenes se suceden demasiado rápido y en ocasiones uno se pierde sin saber muy bien qué está viendo, sin poder detenerse a apreciar la calidad de la animación. Además, abusa de las líneas de velocidad en uno de los combates, cuando el EVA-13 y el EVA-02 luchan en la central Dogma, efecto que no debiera estar en una producción de este calibre.

En conclusión, una película decepcionante en muchos de sus apartados. Sin embargo, no hay motivo para cargársela. La película tiene muchos fallos y exige al espectador que haga demasiados actos de fe para que asuma muchas incoherencias, pero es una película que te mantendrá entretenido. La recomiendo a los fans acérrimos de Evangelion, a los que les gusta romperse la cabeza construyendo puzzles a los que les faltan piezas.

domingo, 3 de noviembre de 2013

[Crítica libro]: "El guardián entre el centeno" de J.D. Salinger


La primera vez que oí de J.D. Salinger y de su obra fue en la grandiosa serie "Ghost in the Shell: Stand Alone Complex", donde un hacker informático que estaba haciendo de las suyas asumía el apodo de "El hombre que ríe" (título de uno de los cuentos de Salinger) y dejaba a los protagonistas pistas en forma de fragmentos de "El guardián entre el centeno". Desde entonces, siempre había querido leer a Salinger, pero no encontraba el momento. Al fin lo leí, y salí muy satisfecho.

La historia de "El guardián entre el centeno" trata sobre el viaje de vuelta a casa que emprende Holden Caulfield después de ser expulsado del colegio en el que estudia. Decide irse a casa, a Nueva York, antes de que la expulsión sea efectiva porque ya no aguanta más el instituto. Tampoco quiere ver a sus padres, no antes de que reciban la carta del colegio, así que irá vagando por la ciudad postergando dicho momento. Si nos atenemos a la trama, "El guardián entre el centeno" puede resultar decepcionante. Al protagonista no le ocurren grandes cosas; Salinger se limita a contarnos el día a día de Caulfield, cómo se las apaña él sólo en la gran ciudad y qué hace para pasar el rato. El verdadero punto fuerte del libro es la particular visión del mundo del protagonista y su desarrollo psicológico frente a las distintas situaciones y personas con las que se encuentra; cómo esos encuentros configuran su manera de comprender el mundo que le rodea. Holden es un chico inmaduro, inconformista, que no soporta muchas cosas y odia otras muchas más y que no tiene ambición alguna por su futuro. Se ahoga con cualquier cosa, nada le produce una verdadera felicidad y tan pronto se ilusiona con algo, le ve cualquier inconveniente para no perseguirlo. No sabe qué hacer con su vida; abandona antes de iniciar la búsqueda, tal y como dice un personaje en el libro. Esa es una existencia terrible y lo que hace que empaticemos con él es el hecho de que en algún momento de nuestras vidas nos hemos sentido así. En "El guardián entre el centeno" está exagerado, magnificado, pero retrata un sentimiento, un estado de ánimo que algunas veces hemos sufrido. Yo me incluyo en ese grupo. Además, a través de la visión de Holden Salinger analiza una gran variedad de temas, entre los cuáles encontramos la hipocresía de la sociedad, donde según Holden todo el mundo siempre parece aparentar lo que no es, el descubrimiento sexual, perfectamente delineado en el encuentro con la prostituta o la complejidad de las relaciones amorosas, terreno en el que Holden se mueve de forma muy confusa.

Otro de los aspectos que la convierten en una gran novela es el gran dominio que tiene Salinger para transmitirnos en todo momento la sensación que estamos cara a cara con un adolescente. Hace un uso excelente del lenguaje coloquial; consigue caracterizar a la perfección a Holden a través de su habla y sus pensamientos, plagados de tacos, expresiones repetidas y otras muletas que denotan un vocabulario paupérrimo, parafraseando al mismo Caulfield, típico de la edad. También es capaz de configurar su personaje a través de los secundarios; gracias a sus encuentros entendemos qué es lo que le fastidia o qué es lo que quiere, y verá reflejados en ellos todo aquello que no le gusta de la sociedad.

En conclusión, un libro notable. Pese a tener una trama un poco simple, consigue realizar un análisis excelente sobre la inmadurez, la insatisfacción y el no encontrar tu lugar en el mundo, entre otros muchos temas, y además está muy bien escrito. Muy recomendable.