jueves, 29 de agosto de 2013

[Crítica libro]: "Danza de dragones" de George R.R. Martin

Daenerys, déjate de Meereens y más
Ponientes
El viaje que me he marcado con "Danza de dragones" no lo había hecho antes con ningún libro. Como ya sabéis, el ritmo de publicación de Martin es muy lento. Como cuando empecé con "Juego de Tronos", el primer libro de la saga "Canción de hielo y fuego", justo habían sacado el cuarto libro, no era consciente de lo que suponía merendarse los libros en un par de semanas (cada uno, que son gordos). Cuando llegué al cuarto, "Festín de cuervos",  tuve la certeza de que no podría aguantar la espera, y la postergué. Leía pocos capítulos a la semana, para hacer durar la experiencia. Pero acabé con él en menos de tres meses. Y entonces tuve que esperar mucho tiempo hasta poder leer "Danza de dragones". Así que cuando lo tuve en mis manos, lo racioné, a dos capítulos por semana. Y eso ha provocado que un libro de cerca de 1200 páginas me durase meses y meses. Tengo la sensación de que he recorrido un camino muy largo junto a los personajes, de aquí para allá por todos los Siete Reinos, el Muro y más allá del mar Angosto. Una experiencia, adelanto, extraordinaria.

El nivel de complejidad que alcanza este volumen de la saga es inconmensurable. Para el que está acostumbrado entrenado con "Canción de Hielo y Fuego" no supone un problema, pero para alguien al que no se le den bien memorizar miles de detalles, este libro será su némesis. Yo agradezco esa complejidad, las tramas enmarañadas con cientos de personajes pululando por ahí, la cantidad ingente de datos y situaciones y hechos históricos. Para mí es uno de sus puntos fuertes, pues novelas sencillas de fantasía las hay a raudales. En este libro la trama adquiere un realismo que no había visto en las demás entregas; realismo en el sentido de que todos los conflictos que contemplamos son harto complejos, como ocurriría en el mundo real. Los personajes pasan por dilemas donde ninguna solución es buena, donde tomar una decisión, cualquiera, beneficia a unos y acaba perjudicando a otros.

Pese a las numerosas tramas secundarias (y no por ello menos importantes), destacaría tres bloques principales. Por un lado tenemos al Lord Comandante de la Guardia de la Noche Jon Nieve y su disyuntiva sobre cómo afrontar el invierno y cómo gestionar el paso de los salvajes a través del Muro, que no pueden aguantar el avance de los Otros más allá del Muro, y que levantará más de una ampolla entre sus colegas; por otro, el arduo gobierno de Meereen por parte de Daenerys. La abolición de la esclavitud y haber arrasado las ciudades esclavistas ha provocado centenares de frentes abiertos: los yunkios y una alianza con otras ciudades del Este y grupos mercenarios tienen sitiada la ciudad, una epidemia de yegua clara está extendiéndose por el perímetro de la ciudad y contagiándolo a los meereenos, un bloqueo comercial ahoga la ciudad, la Arpía y otros grandes señores están provocando una guerra interna; y en tercer lugar, están los complicados movimientos tácticos entre Stannis y la alianza Bolton-Frey por el control de un Norte cada vez más inhóspito con la llegada del invierno. Esos tres frentes se van complicando cada vez más y más, añadiendo más personajes, situaciones, batallas, etc., hasta el punto que no sabes por dónde saldrá la historia de tan retorcida que está.

Y eso sin contar todas las otras tramas secundarias. El viaje de Tyrion por los territorios de más allá del mar Angosto es memorable; nos permite conocer muchas cosas de las Ciudades Libres y otros enclaves de los que no conocíamos aún nada, a la par que disfrutar de un personaje entrañable. El prólogo de Varamyr, brillante. Los primeros movimientos de Connington y el joven Targaryen con la Compañía Dorada preparando la invasión de los Siete Reinos auguran un desgaste monumental de Poniente y la rebelión latente de los Martell en el Sur, igual. Y luego está Arya y su aprendizaje en la Casa de Blanco y Negro, que cada vez es más siniestro, o Bran convirtiéndose en un hijo del bosque. Martin ensancha todo el retablo de intrigas y las eleva a otro exponente, a la vez que continúa ampliando la complejidad del vasto mundo que ha creado.

Pero lo que hace aún más grande esta saga son sus personajes. Martin es capaz de recuperar personajes que creíamos olvidados, como Theon Greyjoy, y casi todos los que salían en "Festín de cuervos", y darles un nuevo enfoque y ponerlos en situaciones que no habíamos visto con anterioridad. Porqué otra sorpresa es que "Festín de cuervos" sólo es contemporáneo a "Danza de dragones" en la primera mitad, aproximadamente. Sabe entretejer a la perfección los hechos vistos en el anterior libro con los de éste, pero no sólo eso, sino que retoma todos los personajes y continúa entrelazando la densa maraña. Los personajes son el paradigma de la escala de grises, desde hijos de puta consumados, como Ramsay Bolton (siempre recordaré el empalamiento y desollamiento de los pobres hombres del hierro de Foso Cailin), hasta...bueno, personajes con un porcentaje elevado de "bueno", como Jon o Daenerys. La riqueza de personajes, ya sean principales o secundarios, es infinita.

En definitiva, podría estar explayándome durante horas y horas y no acabaría de sacar a relucir todas las perlas de esta novela. El mundo que ha creado Martin es absorbente, sobre todo para aquellos que disfrutan de intrigas retorcidas, personajes con sus luces y sombras y complejos dilemas. Esta entrega, además, ofrece una complejidad y realismo muy superiores a los que veíamos en entregas anteriores y eso la enriquece.

lunes, 26 de agosto de 2013

Resumen semanal 19/08/13 - 25/08/13

Y bueno, otra semana más. El tiempo pasa que vuela, y más si disfrutas de vacaciones perpetuas por la crisis...bromas aparte, hoy vengo a hablaros de algunas películas que he estado viendo esta semana. He tirado de Richard Gere, como podréis ver, pero ha sido involuntario. Podríamos decir que no es uno de mis actores preferidos. No recuerdo ninguna película suya que fuese memorable, como mucho me gustó "Chacal" y "Las dos caras de la verdad", y tampoco es que sea un actor muy boyante.


Monstruos S.A. Esperaba mucho de esta película. Era un crimen no haberla visto aún, y bueno, me ha decepcionado mucho. Quizás esperaba más, que a parte de la forma, hubiera un fondo. Pero no lo hay. A diferencia de otras películas de Pixar, como "Up" o "Toy Story 3", por poner un ejemplo, que aparte de lo divertidas que puedan ser, tienen un mensaje, te enseñan algo. Pero esta no. "Monstruos S.A." es divertida, goza de una buena animación que no ha envejecido mal, tiene escenas muy elaboradas, como cuando están viajando por las puertas. Pero no he sentido nada. Cuando vi "Gru, mi villano favorito" me emocioné con la relación paterno filial que se forja entre el protagonista y las tres niñas adoptadas. Aquí no hay nada parecido. La relación de amistad entre Mike y Sulley es rutinaria, típica, nada sentimental. La del monstruo y la niña no transmite nada, solo ves un correcalles basado en perseguirla continuamente. Los enemigos no tienen matices, son muy típicos, y los secundarios son muy anecdóticos. Lo que más me ha gustado ha sido la recreación del mundo de los monstruos, y en qué consiste el negocio de la empresa. Está bien para pasar el rato, y su planteamiento es original, pero si rascas no hay nada debajo.


Los amos de Brooklyn No entiendo por qué tardaron como dos años en sacar esta película por estos lares. A diario hay mierda inundando las taquillas, y con esta un poco más y no se acuerdan. Pues bien, "Los amos de Brooklyn" es una más que decente película de policías corruptos y mafias de calle. Me ha parecido bien montada, con sus tres historias independientes y que no se entrecruzan. De ese modo, asistimos a tres películas distintas. Por un lado tenemos a Don Cheadle y sus dilemas como policía infiltrado amigo de un capo mafioso; por otro a Ethan Hawke y sus garbeos como poli corrupto y torturado para mantener su familia; y finalmente a Richard Gere como agente quemado, que está hasta los cojones de la faena y de todo y que solo espera la jubilación. Todo está bien estructurado. Las tres historias están bien intercaladas, de modo que no te cansas de ninguna de ellas, y todas muestran caras de una misma moneda, complementándose de forma notable. Además, como retrato de los bajos fondos y del mundo policial parece bastante fidedigno y se acerca a concepciones como la que vemos en "The Wire" (y digo se acerca, porque la recreación de "The Wire" es brillante). Aun así, no todo brilla. A veces adolece de una extensión excesivamente alargada y en ocasiones transcurre por caminos ya transitados en otras películas (como en "Training Day"). Además, no todas las historias son igual de fuertes. La de Gere es un poco simple, hasta que se anima en su tramo final. Los actores están bien, a excepción de un Gere un poco sosainas, que aunque el personaje lo exigía, se le nota demasiado soso. En definitiva, una película muy recomendable.


El fraude Aburrida. No es una mala película, para nada. Es solo que, aparte de que lo que nos cuenta, que está trilladísimo (y que muchas veces no es un problema si está bien contado), lo hace sin ningún tipo de enganche. La relación extramatrimonial es demasiado rutinaria, los problemas familiares que apenas se esbozan también y cómo se le va complicando la vida a Gere es de manual. Tiene problemas por todos lados y parece que no se va a salir con la suya. Al final parece que sale del atolladero, pero algo que había ignorado y que no tiene que ver con los problemas principales lo acaba por arruinar. El peso de todo recae sobre Gere, y como ya he comentado antes, no es un actor que esté a la altura. No para sostener la función él solo. A veces cuesta sentir su angustia y empatizar con él. Los demás actores tampoco ayudan mucho. La trama del chico de Harlem es accesoria y acaba resultando una conspiración por falsificación de pruebas (ojo, que descubre nuestro Gere en un giro cogido por los pelos) y que le soluciona la papeleta a nuestro protagonista. Y la trama financiera, bueno, no está tratada con la complejidad que vimos en "Margin Call" y no llega a interesarte demasiado. A esto se le suma un elenco de secundarios poco desarrollados, como Susan Sarandon o los hijos, y alguna sobreactuación por parte de Tim Roth; personajes que no acaban de pintar mucho y que cuando adquieren protagonismo prefieres que no lo hubiesen tenido, como Sarandon y su giro ingeniosísimo al final. En fin, una película que se deja ver, pero demasiado aburrida si tenemos en cuenta que nos ofrece algo que ya hemos visto otras veces y mejor.

sábado, 24 de agosto de 2013

[Big Moment]: "La huida hacia el Muro"

Los otros dos grandes Big Moments de los que hablé, "Spike vs. su pasado" y "El ángel exterminador", pertenecen al mundo del anime, del que tengo muy buenos recuerdos, como ya os comenté en su momento. Pero no solo ese formato me ha reportado grandes escenas que enmarcar y que siempre gusto de rememorar hablando con amigos y familiares. La literatura también es un lugar donde he encontrado escenas increíbles que ya me gustaría a mí plasmar en mis escritos. Pues bien, la escena de la que hoy os hablaré tiene que ver con el tercer libro de la saga de "Canción de hielo y fuego", "Tormenta de espadas". Así que si continuáis por aquí, ya sabéis qué pasará. Ojos cayendo por culpa de los spoilers y esas cosas.

Alguien que haya entrado alguna vez en mi blog habrá tenido la ocasión de apreciar que soy un fan acérrimo de la saga de Martin. Y bueno, a nadie se le escapa tampoco que "Tormenta de espadas" es el libro más intenso de los cinco que lleva escritos. No quiero entrar en la discusión de si los que ha escrito a posteriori son peores, porque no es así, más que nada porque pronto publicaré la reseña de "Danza de dragones" y hablaré largo y tendido sobre ese tema del que tanto se ha hablado. Hoy quiero centrarme en uno de sus grandes capítulos. Algunos esperaréis que hable de lo impactante que fue la Boda Roja o de cuando Tyrion acaba con su padre, o de la batalla en el Muro. O de la resurrección de Lady Catelyn en Lady Corazón de Piedra. O de otras tantas escenas memorables. Pero yo quiero centrarme en un capítulo que quizás no haya calado tan hondo y es aquel en que Samwell huye hacia el Muro después de que los Otros hagan una carnicería con la Guardia de la Noche en el Puño de los Primeros Hombres.

Pues mira que en mi mente Más Allá del Muro es aún más tétrico 

Después de un prólogo excelente donde asistimos a los tres toques de cuerno que anuncian la llegada de los Otros al campamento que han improvisado en el Puño, desde el punto de vista de Samwell vemos como los supervivientes de la masacre huyen en desbandada por las agrestes tierras de Más Allá del Muro para llegar a este antes de que los espectros los atrapen a ellos. Pues bien, Samwell, con lo patoso que es, es incapaz de mantener el ritmo de sus compañeros. Vemos como el frío puede con él, como la nieve acumulada dificulta su paso y como una espesa cortina de nieve y viento impide ver más allá de unos pasos al frente. Asistimos a una lucha interna, sobre si continuar para mantenerse con vida o rendirse y esperar a que los Otros le alcancen para matarlo y convertirlo en uno de los suyos. Asistimos a compañeros que se van quedando rezagados, como sus antorchas se apagan en cuanto pierden el ritmo. Sabemos que George R.R. Martin es capaz de matar a cualquier protagonista cuando y como quiera, así que sufres por Sam. Y eso no es todo, claro. Martin es un genio creando personajes normales, personas como tú o como yo, que en ocasiones límite son en los que más puedes confiar o de los que puedes esperar más, y no de los que se las dan de valientes o gallardos. Vemos como Paul El Pequeño se sacrifica cargando con Sam y luego cayendo en manos de un Otro y de como Grenn, uno de sus amigos, intenta enfrentarse a él y no puede. Pero llega el momento en que Sam debe hacer acopio de valor y enfrentarse. Y es ahí donde el cobarde y huidizo Sam, que nunca cree en sí mismo, mata a uno de los Otros, hazaña que nadie había conseguido hasta el momento. Y lo mata con el cuchillo de vidriagón que le dio su amigo Jon. Y todo aderezado a base de flashbacks que recuerdan como consiguió huir de El Puño y de cómo la mayor parte del grupo murió allí.

No hay nada que rascar chicos

Quizás esto sea excesivamente pretencioso y Martin no quisiera llegar tan lejos con la reflexión cuando lo escribió, pero siempre me inspira en que tenemos que dar el máximo, por muy difícil que sea la situación, y enfrentarnos a nuestros demonios internos. En el caso de Sam es relevante, pues el chico tiene la autoestima por los suelos, se cree un inútil. Y por un momento consigue sobreponerse y matar al Otro, aunque luego continúe igual que siempre creyéndose inferior a los demás. Pero en aquel momento, fue valiente. Y aunque no venga muy a cuento, he recordado una frase de André Maurois que salía en "Estupor y temblores" y que me gustaría compartir:

"No hables demasiado mal de ti mismo: podrían creerte"

miércoles, 21 de agosto de 2013

[Crítica libro]: "La librería" de Penelope Fitzgerald

El aburrimiento hecho edificio
Y aquí me tenéis con una nueva reseña del reto 60 libros leídos en 2013. Hace poco escribí sobre "Estupor y temblores" y de cómo me gusta alquilar libros en la biblioteca, aunque solo sea guiándome por el título y comiéndome a veces libros que de otro modo no hubiese leído. Este es el caso de "La librería" de Penelope Fitzgerald. Aquí tenéis la sinopsis, extraída de Goodreads:

"Florence decide abrir una pequeña librería, que será la primera del pueblo. Adquiere así un edificio que lleva años abandonado, comido por la humedad y que incluso tiene su propio y caprichoso poltergeist. Pero pronto se topará con la resistencia muda de las fuerzas vivas del pueblo que, de un modo cortés pero implacable, empezarán a acorralarla. Florence se verá obligada entonces a contratar como ayudante a una niña de diez años, de hecho la única que no sueña con sabotear su negocio."

"La librería" es un libro muy, muy aburrido, que adolece de muchos problemas que hacen su lectura una actividad harto tediosa. En más de una vez estuve a punto de dejarlo, porque no me enganchaba, pero lo retomaba con la convicción de que por fin se animase la cosa y despegase. Pero cierras el libro y eso no ha ocurrido. El primer fallo tiene que ver con  lo mal estructurado que está. Tarda demasiado en arrancar el tema de la librería propiamente dicho; se pierde en preámbulos de si podrá o no montarla, pero que tampoco resultan problemas verdaderos, porque no lo son, y cuando empieza a gestionar la librería ya ha transcurrido la mitad del libro (y estamos hablando de un libro cortito). Como ya he dejado entrever, carece de tensión. Los problemas se suceden pero en ningún momento da la sensación de que sean verdaderos obstáculos y eso provoca que monte/mantenga o no la librería te dé igual. Hay problemas de dinero por medio, pero los supera fácilmente, o problemas con los pedidos y con el servicio bibliotecario, pero también los supera con facilidad al momento casi de plantearse.

El otro punto negativo de "La librería" son los personajes. Tenemos una retahíla de personajes secundarios y terciarios (todos lo son a excepción de la protagonista) que van apareciendo puntualmente dos o tres veces a lo largo del relato y, entre que están poco perfilados y aparecen muy poco, no logras profundizar con ninguno. Te gustaría saber más del viejo que de vez en cuando se pasea por la librería, pero apenas sale tres veces y no siempre haciendo algo destacable o remarcable para el transcurso de la novela, o de la familia de la niña y la madre peculiar. O el aprovechado que acaba trabajando con ella. También está el hecho de que la protagonista es tan gris, tan aburrida y tan plana, que no logras empatizar con ella. No tiene sangre, ni nada que la haga destacable y atractiva. El único personaje que se salva de la quema es el de la niña de 10 años que la ayuda con la librería y con la que tiene una relación de polos opuestos. Es lo único que da vida a la novela a partir de la segunda mitad y es el motivo por el cuál no la dejase. Después está el hecho de que la fuerza antagonista, la ricachona del pueblo, y que quiere quitarle el negocio para montar un centro de Artes, solo aparece brevemente al inicio del relato y al final, y aunque se sale con la suya, en ningún momento gana peso como fuerza enemiga y queda muy diluida, de manera que no la llegas a odiar lo suficiente como para implicarte en la causa de la protagonista. Y para acabar con los personajes, no podía olvidar, aunque la autora si debería haberlo hecho, del absurdo poltergeist que habita la librería. Hacía tiempo que no veía algo tan prescindible en una novela, que si hubiese sido borrado el conjunto hubiese ganado algún entero. La novela está relatada desde la seriedad y el realismo, y meter lo del fantasma no encaja ni con cola. Además, como ocurre con todos los demás personajes, es anecdótico y cuando hace acto de presencia ya ni te acordabas de que existía.

Por otro lado, no acabó de gustarme cómo estaba escrito. Hay párrafos enteros que no llegué a entender bien, no sé si porque estaba desconectado de la historia y los leía en diagonal, o porque realmente la autora no sabía expresar correctamente lo que quería decir. De ese modo, vas leyendo y saltándote las excesivas descripciones de paisajes o de la gente del pueblo, que no añaden nada, porque al estar tan poco desarrollados, a veces no recuerdas de quién está hablando. Eso sí, la ambientación melancólica del lugar y la sensación de aislamiento están conseguidos.

En conclusión, un libro muy flojo y tremendamente aburrido. Carece de personalidad. La trama no es nada del otro mundo y hay un serio problema con los personajes, que están muy poco desarrollados y a penas participan de la trama. Aun así, la ambientación y la relación entre la protagonista y la niña son puntos positivos que hicieron que no la abandonase.

lunes, 19 de agosto de 2013

[Crítica serie]: "Paranoia Agent" de Satoshi Kon

Para huir de los problemas no hay nada
como un buen mamporro en la cabeza
Como ya comenté en la entrada del primer tomo de "Biomega", hay un reto de 5 animes por ahí pululando y al que aún no le he echado el guante. Una de mis aficiones es ver anime, pero llevo aparcándolo de un tiempo a esta parte. Con "Paranoia Agent" vuelvo al ruedo, y por todo lo alto. Pero antes de nada, os dejo primero con la sinopsis extraída de Filmaffinity, y luego con la reseña:

"Una diseñadora gráfica de Tokyo, autora de una mascota muy popular, es la envidia de todos sus compañeros de trabajo y, al mismo tiempo, por ello, sufre una cierta depresión porque la dejan de lado, además de la presión de su jefe para la creación de una nueva mascota con tanto reclamo como su anterior trabajo. Un día, regresando a casa de noche, es atacada violentamente y recibe un golpe, siendo hospitalizada. El autor del ataque es Shounen Bat, un chico en patines y con un bate ligeramete doblado que se convierte en una auténtica leyenda urbana al ir golpeando a personas en sus cabezas durante la noche por toda la ciudad".

Con solo ver un par de capítulos uno puede ver que la mayor influencia de Satoshi Kon es David Lynch. Comparte con él esa particular visión del mundo onírico; en "Paranoia Agent" asistimos a un retrato lúcido de la sociedad japonesa, y por ende de las sociedades contemporáneas, y de los males que la acaecen, pero todo aderezado con hechos surrealistas, que se escapan de la realidad, ya sea en forma de sueños, visiones o exageraciones de la misma. Y es que ese es uno de sus puntos fuertes, pero a la vez uno de sus fallos, en mi opinión. Todas esas manifestaciones fantasiosas, oníricas y surrealistas ayudan a dotar de misticismo al conjunto o sirven de metáfora de algo, pero a veces son exageradas en exceso, como el capítulo donde toda la trama es contada a través de un videojuego, con los protagonistas jugándolo y todo. En ese sentido creo que las "paranoias" se pasan de rosca, restándole en ocasiones seriedad al conjunto, porqué de lo que se nos habla en esta serie es de temas muy espinosos. Habla sobre la alineación que sufren muchas personas, de cómo nos dejamos llevar por los medios de comunicación, que nos manipulan como quieren, de lo estresante que es nuestra vida, de cómo un día podemos ser los mejores y al otro ser rechazados por todo el mundo, de las crisis de identidad e incluso de la pederastia. Toca muchos temas, y todos bien desarrollados. Pero el tema de fondo, el que guía toda la serie, gira alrededor de lo perjudicial que puede ser escapar de los problemas, de enterrarlos en lo más hondo de nuestro interior. De lo fácil que es huir de nuestros demonios interiores y de lo difícil que es enfrentarse a ellos.

El chico del bate solo ataca a personas que tienen problemas, que están acorraladas y necesitan liberarse. Es una vía de escape. A lo largo de los 13 capítulos vemos como la influencia del chico del bate se va expandiendo cada vez más. Todo empieza con el flashback de cuando fue creado (al final vemos que por Sagi, la primera víctima); entonces solo era una sombra con el objetivo de eludir una realidad muy concreta, que era evitar tener que contarle a su padre que fue ella y no un desconocido el que provocó la muerte de su perro. Cuando Sagi vuelve a estar entre las cuerdas años más tarde, el chico del bate vuelve a aparecer y durante los primeros capítulos se dedica a liberar a personas puntuales. Después adopta una forma que se dedica a atacar a colectivos enteros y luego se convierte en una masa gigantesca que ataca a todos los habitantes de la ciudad, como metáfora de un mal endémico que sacude a la sociedad. El mensaje, que se va desentrañando poco a poco, nos enseña que los demonios interiores deben combatirse, nunca enterrarlos, porque pueden volver y metértela doblada. Y ese es el simbolismo del último capítulo, que si los omitimos, acaban por magnificarse y perjudicarnos, tanto a nosotros como a los demás que nos rodean.

Desde el punto de vista más técnico, goza de una animación muy cuidada. Si exceptuamos el capítulo del videojuego, que parece deliberadamente tosco y simplucho, los movimientos son fluidos, para nada estáticos, y de gran calidad. El dibujo tiene estilo propio; no parece uno de esos mangas o animes sacados de manuales "Cómo dibujar manga" que parece que usan algunos dibujantes. El opening está muy bien, en la línea de la serie: desconcertante y a la vez un poco perturbador. Os lo dejo a continuación. Está cantado por el gran Susumu Hirasawa, que también canta el tema de apertura de las grandiosas películas de "Berserk".


En fin, un anime altamente recomendable. Tiene muchos puntos fuertes, como el mensaje de fondo sobre huir o enfrentarse a los problemas, los múltiples retratos de la sociedad actual, la forma en como está planteado todo, con ese toque tan lynchiano, y una animación más que notable. Quizás la lastre alguna que otra paranoia excesivamente desconcertante, pero nada que interrumpa una muy buena experiencia.

viernes, 16 de agosto de 2013

[Crítica libro]: "Estupor y temblores" de Amélie Nothomb

Amélie, ¡no consigo entenderte!
Los libros de Amélie Nothomb tienen una cualidad que me parece perfecta: son cortos. Son óptimos si los quieres leer en una o dos jornadas en la piscina, o mientras esperas en la estación del tren o tomas un vuelo (guiño a "Cosmética del enemigo"). Y eso es lo que he hecho yo esta vez. Suelo ser muy maniático con el cuidado de los libros; no me gusta llevármelos a la piscina o a la playa, por el riesgo que conlleva que se moje alguna página o que queden enterrados en la arena. Pero esto solo se circunscribe a MIS libros, de modo que eso no me impidió sacar el libro de la biblioteca, llevármelo a la piscina y mojarlo y jugar con él leérmelo en un par de días. Este es el libro número 23 del reto y aquí tenéis la sinopsis extraída de Goodreads:

"Esta novela de inspiración autobiográfica, que ha obtenido un enorme éxito en Francia, cuenta la historia de una joven belga que empieza a trabajar en Tokio en una gran compañía japonesa. Pero en el Japón actual, fuertemente jerarquizado, la joven tiene el lastre de un doble handicap: es occidental y mujer, lo cual la convertirá en blanco de una cascada de humillaciones y de una progresiva degradación laboral que la llevará a pasar de la contabilidad a servir cafés, ocuparse de la fotocopiadora y finalmente encargarse de la limpieza de los lavabos masculinos."

A diferencia de los otros dos libros que leí de Amélie, "Viaje de invierno" y "Cosmética del enemigo", en este he encontrado algo más que su esquema de enfrentar a personajes singulares a situaciones límite y luego contemplar sus extravagantes respuestas. Aquí hay momentos made in Amélie, como cuando se pasea desnuda por la oficina y se restriega contra el ordenador de su superiora, pero hay algo diferente de lo que os quiero hablar y que, en mi opinión, la hacen más rica que las otras dos que he leído. Y me refiero al crudo retrato de la sociedad japonesa. De cómo detrás de esa apariencia sumisa se esconde una sociedad represora de sus sentimientos, que todo se reduce a la jerarquía, que siempre hay alguien por encima de ti y otro por debajo, y que al que hay por encima de ti le debes una obediencia ciega y al que hay por debajo de ti la tortura. En mi opinión, usa a la perfección la metáfora de la empresa para retratar el día a día e incluso la vida del japonés y la japonesa medios. Y de cómo han sido siempre así, desde la época de los samuráis hasta la actualidad. Antes debían ofrecer su vida si hacía falta al emperador; ahora a sus superiores en el lugar de trabajo. Por otro lado, también vemos como detrás de esa relación jefe-empleado se esconde en cierto modo un punto de sadomasoquismo, perfectamente plasmado en el personaje de Amélie: por un lado odia a su superiora, pero en cierto modo la idolatra y la quiere, hasta el punto de justificar sus acciones o de continuar apreciándola pese a que la degrada y la veja continuamente. Asistimos, pues, a una espiral degradadora cada vez más acusada. Y los empleados, como ella, continúan impasibles. Cualquier acto que perjudique a la empresa, aunque sea ayudar a una compañera que lo necesita, es visto como un acto de traición a la misma. Y lo mismo ocurre si muestran cualquier deferencia ante un occidental. En este sentido, el libro ofrece una visión del Japón que de otro modo no veríamos. Apenas es insinuada en documentales  y reportajes que he visto de este país, y que se centran en la cara más visible y amable del mismo: el manga, su historia, sus estilos de vida, su gastronomía, su amplia dedicación al trabajo y su competitividad vista como algo positivo, entre otras. Y eso hace que gane muchos puntos.

Pero eso no quita que tenga ciertos defectos, comunes a los que ya encontrábamos en sus otras obras. Cuesta empatizar con un personaje tan excéntrico; si no fuera porque está inspirado en sus propias vivencias y que, por ende, es más o menos real, no me lo creería. Yo no aguantaría tantas vejaciones, broncas y humillaciones públicas. Y como yo no lo haría, me cuesta creer que el personaje aguante tanto y aún sienta algo por esos superiores que la maltratan. Como me ocurre en otras novelas suyas, no me siento identificado con los personajes, ni los comprendo, aunque esgriman sus lógicas distorsionadas pero perfectamente plausibles tan típicas de Amélie. Tampoco entiendo determinados actos, como ya me ocurría en "Viaje de invierno", como el que ya os comentaba de pasearse desnuda por la oficina cuando todos se han ido. Me cuesta imaginarme a mí mismo haciendo eso, aunque fuera un verdadero espectáculo visual, y no consigo entenderla. 

Por otro lado, me estoy dando cuenta de que sus novelas suelen ser bastante repetitivas y, aunque leeré más de ella, no aguantaría leer muchas de forma seguida. Su estilo no se parece al de nadie, pero acaba cayendo en una copia de sí misma. Aunque este apunte está cogido con alfileres: habrá que leer otras novelas para formarse una opinión más fundamentada.

En conclusión, estamos ante un buen libro. Lo recomiendo para todos aquellos que quieran conocer qué se esconde tras el ostracismo japonés y quieran rascar un poco en esa máscara que han creado. Y para echarse unas risas. Eso sí, adolece de los defectos que vengo comprobando desde hace un tiempo, como la construcción de personajes demasiado extravagantes o la presencia de hechos excesivamente rocambolescos.

jueves, 15 de agosto de 2013

[Crítica manga]: "Biomega Vol. 1" de Tsutomu Nihei

Algunos pensaréis que estoy descuidando los otros dos retos que me marqué para este año y que solo sigo el de los 60 libros. Otros ni siquiera recordaréis que en algún momento dijese algo relacionado con otros retos. No importa. Hoy vengo a deciros que aún está en pie el reto de leer 5 series manga y de ver 5 series anime. Y hoy vengo a comentaros el primer volumen o tomo de "Biomega", de Tsutomu Nihei. Como siempre, la sinopsis de rigor:

"Año 3005. Siete siglos después del último viaje tripulado a Marte, la Humanidad regresa al planeta rojo. En medio de la antigua colonia, en ruinas y desprovista de agua y oxígeno, la tripulación se topa con una mujer. Más tarde, en el camino de regreso, la nave sufre un accidente sobre la órbita terrestre. Los despojos de un tripulante infectado por el desconocido virus N5S orbitan ahora sobre el planeta y empiezan a esparcir esporas sobre la superficie terrestre..."

Si nos centramos en el argumento, hay dos niveles de análisis. Por un lado tenemos la historia en si misma, que en este primer tomo se intuye como compleja; Nihei nos va dando pistas a poco a poco, y parece que no te enteras del cotarro, pero se puede seguir. La DRF, un organismo que depende del Ministerio de Sanidad Pública (del cuál no sabemos nada, pero se ve que lo controla todo), ha puesto en marcha un plan para convertir a la raza humana en zombies, solo para así poder escoger a los pocos adaptados al virus N5S que ellos mismos han propagado, tal y como cuenta la sinopsis. Esa es la trama de fondo. Es intrigante y tienes ganas de saber más. ¿Qué objetivo hay detrás de todo? ¿Qué ocurrió en Marte exactamente? Pero por otro lado tenemos los hechos concretos: en este sentido podríamos decir que el tomo es bastante sencillo. Los capítulos aquí recogidos se limitan a enseñarnos a Zoichi, un humano sintético enviado por Industrias Pesadas Toa (empresa que quiere impedir que la DRF se salga con la suya, aunque desconocemos porqué), yendo de aquí para allá evitando que los agentes y monstruos enviados por la DRF se hagan con Ion Greene, una adaptada que no puede caer en sus manos. Si nos ponemos estrictos, el esquema es sencillo y ligeramente repetitivo. Zoichi y su moto-IA llegan a un lugar, mata a algunos zombies, agentes de la DRF o monstruos. Luego pierde a Ion y luego se va a otro lugar. Destruye instalaciones y vuelta a matar monstruos y agentes. Y así sucesivamente. Pero lo genial de todo es que es tremendamente entretenido, pese a la sencillez. Acompaña en gran medida el dibujo y la ambientación, de las que hablaré a continuación. Y sobre todo lo bestias que son los combates, o todo el equipo que manejan los personajes. Zoichi dispone de una moto capaz de todo, con IA incorporada, incluso de escalar paredes, saltar de un edificio a otro, entre otras cosas; una pistola capaz de destruir edificios enteros o un rifle capaz de derribar mísiles intercontinentales. Todo es espectacular y a gran escala, pero en consonancia con la ambientación generada.


El denominador común de la mayoría de las obras de Nihei es la ambientación sucia y post-apocalíptica de la Tierra, y la visión de una humanidad que está en las últimas y debe convivir con toda suerte de seres. En "Biomega" encontramos grandes dosis de esto. Solo empezar vemos a nuestro protagonista, Zoichi Kanoe, en su moto recorriendo una vasta autopista que cruza el océano hacia una ciudad hipertecnificada y plagada de zombies. La ambientación es impecable. Nihei tiene un estilo propio, inconfundible, donde abunda el negro, la oscuridad y las formas tétricas. Trazo sucio y oscuro, que recuerda al cyberpunk. Tenemos edificios decadentes, antiguos y en ruinas, combinados con autopistas, centrales de máxima seguridad y toda suerte de instalaciones futuristas; el contraste es muy atractivo. Y los personajes otro tanto. A excepción del protagonista y su IA, la mayoría son seres altamente evolucionados, de rostros entre monstruosos y humanos, con gran parte del cuerpo lleno de artilugios o con máscaras por rostros. Y aquí es donde Nihei despliega su arte. Tiene una habilidad especial para los seres raros. El diseño de personajes y ambientes, pues, es uno de los grandes atributos de este manga. La acción es perfectamente entendible, con escenas espectaculares, donde el autor no se amilana y se atreve a dibujarnos monstruos gigantescos luchando contra nuestro protagonista o este conduciendo por la fachada de un edificio mientras escapa de alguna explosión, todo ello sin que el dibujo se resienta. 

Lo recomiendo, aunque no sea del gusto de todos los paladares. Si te gustan las historias  de ciencia ficción intrincadas, donde conocer todos los detalles de la trama sea algo imposible y tengas que poner de tu parte para completar el puzle, aderezadas con escenas espectaculares y combates que se escapan de la lógica, este es tu manga. Y todo plasmado con un dibujo oscuro y muy detallado, de lo mejor que he visto y con un estilo inconfundible.

lunes, 12 de agosto de 2013

Resumen semanal 05/08/13 - 11/08/13

Mientras el calor arrecia no hay nada más fresco que sentarse ante tu portátil del año de la catapún, que a la mínima que lo haces pensar un poco escupe fuego por el ventilador y alcanza la friolera de 80ºC solo en el disco duro. Pero hago lo que haga falta por mis lectores, incluso derretirme las yemas. Después de acabar con la 2ª temporada de "Homeland" tocaba empezar serie nueva. Estoy con la primera "The Wire" y solo os voy a adelantar que es muy, muy buena. Así que esta semana solo he visto 3 películas. De "Sin límites" ya os hablé largo y tendido, así que ahora os reseñaré las otras dos:


Mad City En esta película lo principal, aparte de unas buenas actuaciones de Dustin Hoffman y John Travolta, es el mensaje que el director quiere trasladarnos: que los medios de comunicación son los que mueven los tinglados y que son capaces de decantar la opinión pública y el devenir de los conflictos en pos de ganar audiencia y favorecer determinados intereses. Si quieren ensalzar a alguien saben cómo hacerlo. Si quieren hundirlo, también. Solo hacer falta recortar por allí alguna entrevista, eliminar lo que no les interesa y remarcar lo que sí. Como crítica social está muy bien, aunque ésta a veces resulte demasiado evidente y un poco reiterativa. La trama en sí misma es muy sencilla: el típico esquema del secuestrador y el negociador. Lo que la hace especial, a parte de la crítica social ya descrita, es que tiene a dos pesos pesados levantándola. John Travolta está perfecto y Dustin Hoffman en su línea, muy bueno. Totalmente recomendable para reflexionar sobre lo que vemos a diario por televisión, que no es otra cosa que la visión sesgada de lo que ocurre en el mundo y todo a través de los filtros de los medios.


Headhunters Esto es un claro ejemplo de lo que ocurre cuando quieres imitar el estilo blockbuster hollywoodiense y te sale igual de mal que a ellos. Esta producción noruega se desmarca de la estética gris y anodina de la mayoría de filmes escandinavos y adopta la estética típica de cualquier película americana. Cuando lo ves piensas: "parece que quieren reinventarse. Puede estar bien". La primera mitad de la película es entretenida y engancha. La personalidad de nuestro protagonista y su ritmo de vida resulta atrayente. Sabemos que todo eso se va a ir al garete y estamos esperando el momento de la debacle. Pero todo se echa a perder entre los tópicos del género. Persecuciones infinitas a cuál más rocambolesca que la anterior, giros argumentales que dan más vueltas que una peonza y que solo hacen que la historia se vuelva cada vez más inverosímil y un protagonista que pasa de persona normal y corriente a soldado capaz de cargarse a cualquiera. Típico de muchas películas de acción americanas. Pero eso tiene un pase. Lo que chirría son los mil y un artilugios de Nikolaj Coster-Waldau, y este en plan Rambo, sus métodos cada vez más "expeditivos" (te puedes tragar lo de perseguirlo con GPS y geles de pelo, pero lo del camión es una ida de olla), la conspiración empresarial que había detrás y que englobaba hasta al Tato (lo de la amante es de vergüenza ajena) o que el malo caiga en una trampa tan burda para que el protagonista se salga con su plan cogido por pelos, y que este sea tan perfecto que le devuelva a su estilo de vida de antes sin apenas cambios. Y bueno, la conversión de frío y cínico a afectuoso y buen tío que vemos al final también huele a final edulcorado made in Hollywood. En conclusión, le pongo la nota que le pongo porque la primera mitad está muy bien y por el intento de renovar un cine que, en mi opinión, es demasiado frío, impersonal y aburrido, aunque opte por copiar el esquema típico de los blockbusteres americanos.

sábado, 10 de agosto de 2013

[Crítica película]: "Sin límites" de Neil Burger

La cara de de Niro es en plan: pongo cara
de entender de qué va la peli, pero solo
estoy pensando en qué me gastaré el
cheque que he cobrado por esta basura
Como suelen decir, es mucho más fácil escribir una reseña destruyendo una película que ensalzándola. Pues "Sin límites" me lo ha dejado muy fácil. Como la calma que precede a la tempestad, primero os dejo la sinopsis extraída de Filmaffinity:

"Eddie Morra (Bradley Cooper) es un escritor que está sufriendo una grave crisis de creatividad. Un día prueba una nueva droga que lo pone en condiciones de usar al máximo todas sus facultades mentales; es una especie de píldora inteligente que le permite usar todas las neuronas de su cerebro, gracias a la cual consigue triunfar en Nueva York. Un día un poderoso financiero de Wall Street, el magnate Carl Van Loon (Robert De Niro), siente una extraordinaria curiosidad por averiguar qué se esconde detrás de tanto éxito..."

Parecía sencillo, pero ahora no sé ni por dónde empezar. Esta película es mala a rabiar, y punto. Así de claro y contundente. Empezaremos por la trama. Admito que la idea de partida está bien, pero a los diez minutos todo se desmorona. Primero, porque la voz en off no acompaña para nada. Todo estaría mejor sin ella. Ya, he dicho que hablaría de la trama. Pues tramas, hay a puñados. Desarrolladas, ninguna. Por un lado tenemos la parte policial con el asesinato del traficante de las pastillitas de marras. No sé, no me creo que dejen ir al protagonista de rositas sin cachearlo. Pero claro, si lo cacheaban, se descubriría que había robado las pastillas y se iba a la mierda toda la peli. ¿Y por qué no se larga antes de que llegue la poli y ya está? Así nos ahorramos la incoherencia. Y qué decir de la segunda intentona en este campo, con el asesinato de la chica. A parte que no vemos atisbo de arrepentimiento en Eddie por lo que ha hecho, aunque sea sin querer, el cómo se resuelve todo es de vergüenza ajena. Después tenemos la trama del narcotraficante, absurda a más no poder. Si ya era inverosímil que recurriese a él para ganar más dinero, todo el desarrollo de esta parte se va de madre. ¿Por qué el protagonista no decide quitar de en medio al narcotraficante antes de que se chute con las pastillas y le chantajee a lo bestia? A veces parece que las pastillitas te vuelvan más estúpido. Y bueno, después tenemos la trama empresarial con el personaje de Robert de Niro. Tonta e innecesaria. Pero si solo se quedase en eso...pero es que al final nos montan un rollo macabeo sobre una conspiración entre su abogado (el que le había absuelto del crimen de la chica) y uno de los enemigos empresariales de de Niro. Disparatado a más no poder. Y bueno, la relación que mantiene con su novia...pues tras una escena inverosímil donde ella se toma una pastilla para traerle el cargamento, huyendo de un asesino al estilo típico y tópico, es borrada de un plumazo minutos después (la trama amorosa, no la chica). Ya no volvemos a saber nunca más de ella. Y no es que ella se despida o algo parecido, es que en el montaje cortaron ahí y punto. Aunque luego sale de forma testimonial al final, pero no cuenta. En conclusión, que todas las tramas son una mierda, hablando lisa y llanamente. Y encima todas están muy mal trenzadas. Pasan de una a otra sin saber muy bien cómo, y cada vez se van resolviendo de forma más estúpida, como la de los mafiosos rusos (¿hacía falta el numerito del ciego disparando sin ton ni son?) o la de de Niro reconvertido en chantajista. Parte del fracaso está en que el tema de las pastillas está muy mal tratado. Primero producen efectos secundarios que te matan si las dejas de tomar, luego si las combinas con una buena dieta se soluciona todo el marrón que montan, luego resulta que hasta un científico aficionado que no sabes ni de dónde ha salido las puede fabricar por su cuenta y el problema de que se le vayan a acabar desaparece. Y al final se ve que si te las tomas de forma sostenida te acostumbras a sus efectos y ya no necesitas tomarlas más, quedándote en plan inteligente para toda tu vida (¿?).

Después está el hecho que la película no tiene tema de fondo. Parece que el mensaje, a media película o así, cuando está pasando por todo el rollo de los efectos secundarios, es que dejes de tomar drogas porque son muy malas y te hacen hacer cosas muy malas. Pero luego resulta que si te las racionas bien y las consumes con la comida, el efecto negativo se pasa. Y el final graciosillo tampoco acompaña. Provoca que no sepas muy bien qué quería decirnos el director con todo este rollo. 

Cambiando de tercio, no quería acabar la reseña sin hablar de los personajes y la BSO. Los primeros, a excepción de Eddie, son meras comparsas que bailan al son de las estúpidas tramas. Todos son planos, y cuando digo todos, son todos. La novia, el personaje de de Niro, el mafioso, el asesino, entre otros, son arquetipos sin profundidad, todos prescindibles. El único que está más o menos trabajado es Eddie y porque es el protagonista, aunque tampoco acabas de ver su lógica en según qué tramos. Y la BSO, pues nefasta. Música discotequera de vez en cuando, que más que acompañar, estorba. Y después los efectos visuales en túnel que producen las pastillas: mareantes.

En conclusión, una película nefasta se mire por donde se mire. Otra buena idea tirada al retrete, al servicio de un desarrollo de diversas tramas que importan un pimiento por lo absurdas que son y por unos personajes demasiado trillados y superficiales. Como se suele decir, no la recomiendo ni a mi peor enemigo.

jueves, 8 de agosto de 2013

[Crítica libro]: "Alta fidelidad" de Nick Hornby

Si te gustó la película, esto te va a
encantar
La batalla contra el reto se está cobrando muchas bajas. El reto va comiendo, qué digo, engullendo terreno a marchas forzadas. Los días y las horas van cayendo como moscas a su paso. Me cuesta horrores hacer que retroceda, pero al menos he conseguido detener su imparable avance. ¡Goodreads dice que solo estoy a 6 libros de ir al ritmo que debería llevar! Qué suerte, ya no estoy 9 por detrás. Ahora lo más preocupante es el ritmo de reseñas...en fin. Con "Alta fidelidad" llegamos al 22º libro del reto y me complace hablaros de un gran libro, uno de los mejores que he leído este año, a la altura de "Solaris" y "Libertad". Aquí tenéis la sinopsis extraída de Casa del libro:

"Rob Fleming está a punto de cumplir treinta y seis años y tiene una tienda de discos antiguos en el norte de Londres donde sólo vende vinilos. Su negocio, destinado a un público de serios coleccionistas de frivolidades, está siempre al borde de la bancarrota. Y Laura, su última novia, le ha dejado. ¿Será porque Rob parece empeñado en prolongar su adolescencia hasta la decrepitud o, como piensa él, porque su colección de discos y la de Laura eran incompatibles? Para consolarse, Rob se refugia en la compañía de Barry y Dick, sus cómplices en la tienda, y juntos hacen innumerables listas de los top del pop: las cinco mejores películas, los cinco mejores episodios de «Cheers»..."

No es que tenga unos conocimientos apabullantes sobre novelas de este tipo, pero estoy casi seguro que esta novela es una de las pocas donde se nos radiografían los sentimientos de alguien desde el punto de vista del hombre y no de la mujer, como ocurre en tantos otros casos (aunque ahora me viene a la cabeza los personajes de Walter y Richard de "Libertad" de Franzen). Aquí veremos las ralladas, a puñados, de un tipo al que le ha dejado su novia y de cómo se sobrepone, o no, a ello. Las reflexiones están trabajadas, centradas en perfilar una personalidad compleja, pero a la vez cotidiana, muy de hoy en día, y cuáles son sus opiniones en relación a la vida de pareja, la soledad y qué le deparará el futuro. Todo desde un punto humorístico que se agradece y que a la vez permite ocultar en muchos momentos el tono trágico de lo que se nos narra: que es un culo inquieto incapaz de sentar cabeza. Cuando tiene alguien a su lado, no puede parar de preocuparse sobre si esa persona es la adecuada, si de verdad se estará estancando y se estará contentando con una vida repetitiva y que no le deparará nada más hasta que muera. Y cuando está solo, es incapaz de concebir su vida si no es al lado de alguien. Sus temores relacionados con el vivir solo y el fracaso se intensifican. ¿Pero qué hay detrás de todo esto? Alguien incapaz de madurar, de reconocer que se está haciendo grande y debe aceptar las cosas tal y como vienen, no con resignación, pero sí intentando adaptarse a ellas y vivir con la máxima felicidad de los momentos que vienen y se van. Esta es, pues, una perfecta crónica de la inmadurez y la insatisfacción, de vivir la vida prisioneros de qué nos augurará el futuro en lugar de disfrutar del día a día. Y todo se lee muy rápido, gracias a una ágil narración que se apoya en un punto de vista en primera persona muy bien llevado. Pero no solo Rob es la estrella de la función. Los secundarios también tienen su profundidad, con sus propios problemas y visiones del mundo. Tenemos al agrio y desagradable Barry, siempre con su sarcástico e hiriente humor que casa a la perfección con una personalidad resentida con el mundo; a LaSalle, el rollete de Rob, que nos permitirá ver como flirtea nuestro protagonista en sus devaneos de soltero; las 5 exnovias de todos los tiempos, que nos ofrecen una visión de los diferentes estadios por los que ha pasado Rob a lo largo de su trayectoria amorosa, entre otros. En definitiva, todos tienen su papel y su utilidad en la historia, y en ningún momento te da la sensación de que sobre nadie, y eso es decir mucho.

También son enriquecedoras las constantes referencias a la música, el cine y la literatura. Las primeras son las que impregnan el relato; el protagonista solo es capaz de expresarse y de percibir el mundo a través de los discos de vinilo y las cintas de casete. Todo en su vida tiene un paralelismo musical. Y todo es clasificable en listas de "Las 5 mejores canciones X de todos los tiempos". Además, siempre son fuente de escenas cómicas. Aún me viene a la cabeza la escena en que el protagonista y sus dos empleados (igual de apasionados que él) elaboran un listado de 5 canciones que les gustaría que tocasen en su funeral, y todo a raíz de la muerte del padre de la exnovia de Rob. Algo que recomiendo es escuchar todas las referencias musicales que se van haciendo. En ocasiones refuerzan lo que nos quiere contar Rob y en otras, simplemente, descubres buenas canciones que desconocías.

En conclusión, estamos ante un libro plagado de grandes reflexiones que giran alrededor de la inmadurez y la insatisfacción. Retrata a la perfección una personalidad compleja y a la vez muy común, con un tono desenfadado que invita al humor, pero sin ocultarnos lo trágico de la situación. Y todo aderezado con referencias culturales que la enriquecen. Muy recomendable.

martes, 6 de agosto de 2013

Resumen semanal 29/07/13 - 04/08/13

Como quería hablaros de la segunda temporada de "Homeland", que acabé justo ayer, he tenido que retrasar el resumen semanal de la semana anterior a hoy martes. Pero como lo que os gusta a vosotros/as son las reseñas en sí mismas y no si cumplo o no con los plazos (guiño), dejo de andarme con rodeos y paso a hablar de lo que he visto. He estado centrado con las series, así que solo voy a reseñar las dos únicas películas de esta semana.


El mundo según Barney Flojísima. Lo que más llama la atención es el absurdo batiburrillo de géneros al que nos somete el director. La primera media hora o así es una comedia entretenida, con todo lo relacionado con la primera y segunda mujer de Barney, para luego pasar al drama y de este al romántico. Hay situaciones absurdas, como el asesinato del amigo, que no hay por dónde cogerlo. Está fuera de lugar. Y cuando empieza con la historia de la tercera esposa pasamos de golpe y porrazo al drama romántico, usando un esquema totalmente manido de chica conoce a chico, salen, se casan, viven felices y luego viene la decadencia típica que hemos visto cientos de veces. Pasa de ser un entretenimiento a una anodina repetición de lo ya visto cientos de veces. ¿Y los personajes? Pues bueno, algunos rozan el tópico, como la tercera mujer y todo el lío con su nuevo marido, y otros están más conseguidos, como el protagonista o sus dos otras esposas. En fin, que no la recomiendo. Le pongo más nota de la que debiera porque los primeros tres cuartos de hora están bien y la actuación de Giamatti está a la altura, no por nada más.


El americano Sencilla, pero efectiva. La película recorre caminos ya vistos con anterioridad. Asesino a sueldo que se retira a un pueblo perdido para salvar su vida de un grupo que lo persigue. De mientras, trabará amistad con algunos de los lugareños y hasta se enamorará, quién sabe. Pero lo más destacado de todo es el realismo y sobriedad que impregna la cinta. Si exceptuamos los últimos minutos, todo lo que ves te lo crees. Te da la sensación de que así funciona el tinglado. Lástima que la echen a perder unos últimos compases demasiado hollywoodienses, que cumplen el clásico de que todo jefe malo tiene que acabar yendo en persona a matar el protagonista cuando todo lo demás falla, que a ratos resulte un poco lenta y que haya algunos personajes poco perfilados, como el sacerdote, por poner un ejemplo. Pese a sus fallos, la recomendaría por su aproximación realista.

viernes, 2 de agosto de 2013

[Crítica libro]: "La cena" de Herman Koch

Sí, todo transcurre en una cena,
pero el autor hace trampa con
interminables flashbacks, que conste
Lo que ocurre a veces con los libros que se escogen al azar es que puedes cagarla. No revelo nada que no sepáis con esta obviedad, pero cualquier cosa vale si es para introducir el libro nº21 del reto 60 libros leídos en 2013. Últimamente intento aproximarme a cualquier obra, ya sea un libro o una película, por ejemplo, sin conocer nada de nada. Y coger libros al azar de la biblioteca ofrece esta experiencia en grado sumo. Así procedí con "La cena" de Herman Koch, y el resultado no ha sido satisfactorio. Antes de continuar, os endilgo la sinopsis de Goodreads (aviso que contiene spoilers, pero después me explico en este sentido):

"Dos parejas se han citado a cenar en un moderno y exclusivo restaurante de Ámsterdam. Mientras saborean el aperitivo y charlan con aparente despreocupación sobre la última película de moda y sus planes para las vacaciones, son conscientes de que, tarde o temprano, deberán abordar el incierto y acuciante asunto que los ha llevado a reunirse: el futuro de Michel y Rick, sus hijos de quince años, que según algunos indicios podrían estar envueltos en un caso de violencia grave."

En muchas ocasiones nos quejamos de que las sinopsis revelan demasiado. Como los tráileres. Y en "La cena" es así. Pero por una vez lo entiendo. Si no revelas el eje principal de la novela, que no se nos descubre hasta transcurrida la mitad del relato, no tienes con qué hacer el texto de la contraportada. Porque hasta que no hemos recorrido un buen trecho del libro no se nos revela el dilema principal, el de que haría un padre o una madre si descubre que su hijo ha asesinado a alguien. Y creo que ese es un gran fallo. Y una vez aparece no es tratado con toda la profundidad que pensaba que se trataría y el autor se va por las ramas con frecuencia, incluso cuando ya entramos, por fin, en dicho tema. No es que quede diluido, porque se trata y se discute, pero el autor se centra demasiado en aspectos que no interesan, como la complejidad emocional y los problemas asociados del protagonista, el padre del asesino. Al final acaba siendo algo diferente a lo que se nos prometía: un retrato de un padre con tendencias agresivas y que ha acabado transmitiéndoselas a su hijo. La educación que recibimos de nuestros padres configura emocionalmente a los hijos y la novela cumple transmitiendo este mensaje. Quizás donde mejor me lo he pasado es, paradójicamente, en su inicio, con todo lo relacionado con la cena. La primera parte, antes de que se nos plantee el dilema, gira alrededor de los tópicos de mesa, los tipos de conversaciones más frecuentes que se dan en este tipo de veladas o en retratarnos el esnobismo típico de la gente adinerada. Y todo desde una óptica humorística conseguida, que se pierde abruptamente transcurrida dicha primera parte.

Pero volviendo a la reflexión principal, ¿qué haríamos si nuestro hijo/a se carga a alguien? ¿Lo encubriríamos o lo entregaríamos a la policía? A veces es sencillo decirlo cuando todo va bien, pero cuando se da la situación puede convertirse en un problema importante. Las dos visiones entran en colisión en el último acto, en un final y un giro de los acontecimientos que para nada está en consonancia con el tono de la novela. Agredir al hermano delante de todo el mundo para evitar que lo cuente o dar vía libre a su hijo para que se cargue al hermanastro chantajista (que vio como los dos primos se cargaban a una vagabunda y lo grabó todo) me parece demasiado rocambolesco y para nada coherente. Una cosa es que apoyes a tu hijo, que lo encubras no contándolo a nadie, y otra cosa muy distinta es que des rienda suelta a su instinto agresivo. Me parece, pues, que la historia se le va de las manos a Koch en el último tercio con ese tipo de actuaciones que se alejan de la coherencia o el realismo con el que abogaba antes.

En conclusión, un libro que prometía, con un dilema que ofrecía mucho jugo y que acaba deshinchándose con los desvaríos del autor, más centrado en explorar aspectos secundarios que en desarrollar la trama principal. Y eso sin contar el decepcionante final. Aun así la primera mitad es entretenida con todo lo relacionado con la cena.

jueves, 1 de agosto de 2013

[Big Moment]: "El ángel exterminador"

No engaño a nadie si digo que los mejores recuerdos que tengo proceden del manga y de su versión animada. El otro día os hablé de "Cowboy Bebop", una gran obra del anime, y hoy vengo a hablaros de una escena mítica de otra de mis series preferidas: "Neon Genesis Evangelion". Es una serie profunda, con un desarrollo de personajes magnífico, con grandes reflexiones existenciales y, sobretodo, grandes quebraderos de cabeza que alimentan mil y una teorías. Y es que es una serie que no da nada masticado, hay que exprimirse las neuronas y aun así a muchos enigmas y conspiraciones hay que echarles grandes dosis de imaginación. A grandes rasgos, la humanidad se ve amenazada por una amenaza externa, los ángeles, seres letales de gran envergadura con un poder fuera de lo convencional. Y el único modo de combatirlos es mediante unos robots gigantes, los Eva, diseñados por la organización NERV, a la que pertenecen nuestros protagonistas. A medida que la serie va avanzando el ambiente se va enturbiando, los pilotos de los Eva albergan dudas, temores y varios traumas van aflorando. Y cuando Nerv está pasando por un mal momento, con nuestro piloto principal, Shinji, expulsado de la organización porque ya no quiere continuar en ella, entonces llega uno de los ángeles más devastadores de la serie. Tal y como lo definen, es del tipo "exterminador". Los hay que prefieren ataques más sutiles, algunos atacar psicológicamente a nuestros protagonistas y otros, como Zeruel, lo arrasan todo por delante. 

La devastación hecha ángel
Para mí, este es uno de los mejores momentos de la serie, entre otros. ¿Y por qué? Pues porqué toda resistencia es inútil, necesitan a nuestro protagonista y cualquier intento de defender el Geofront, la base de Nerv, resulta estéril ante un ser tan devastador. Ni Asuka con su Eva-02 ni Rei con su Eva-00 pueden hacer nada. El Eva-01 rechaza el Dummy Plug, se niega a funcionar sin su piloto, Shinji. La desesperación, la tensión, el saber que no van a poder hacerle frente, que todo está acabado, es genial. El frenesí de la batalla está perfectamente plasmado. Sabes que el ataque va en serio y que no van a salir bien parados. Sufres con ellos. Hasta que Shinji decide regresar, cargar con el peso de la humanidad aunque deteste hacerlo, aunque tenga miedo. Y todo después de una conversación magistral con Kaji. Entonces se sobrepone a sus miedos y decide enfrentarse al ángel Zeruel en una batalla épica dentro de la propia base, con terribles consecuencias.

Antes de hablaros de la escena en cuestión, debo hacer una especificación. Por un lado tenemos la serie, "Neon Genesis Evangelion", la antigua, y por otro las nuevas películas, la saga "Rebuild of Evangelion", que recorren más o menos los mismos derroteros de la serie, pero esta vez con un alarde técnico muchísimo más avanzado (la animación es brillante) y haciendo hincapié solo en los hechos más relevantes e inventando otros. Dicho esto, los dos fragmentos, ligeramente distintos a lo que estructura se refiere, conservan la esencia de lo que he comentado más arriba. Es prácticamente imposible encontrar exactamente los fragmentos en Youtube, así que si queréis verlos, encontraréis las escenas en el capítulo 19 de la serie y en la película Rebuild of Evangelion 2.22. Pero como siempre, os recomiendo que véais la serie y las películas.