domingo, 22 de diciembre de 2013

[Crítica película]: "Dark City" de Alex Proyas

Solo Proyas sabe cagarla
de ésta manera
La ciencia ficción y la fantasía son dos de mis géneros favoritos. Entre otras muchas cosas, de ellos me gusta la capacidad que tienen de transportarte a otras realidades y, si la obra está bien llevada, a lugares increíbles pero perfectamente coherentes con las leyes que se ha inventado el creador. Leyendo opiniones de "Dark City", parecía que reunía todo lo que yo buscaba. Además, un grupo nada desdeñable de fans decía que "Matrix" le debía mucho a esta película y que "Dark City" había sido infravalorada y casi arrinconada por las aventuras de Neo. Pues bien, no comparto esta idea. "Dark City" es, se mire por donde se mire, una basura.

"Dark City" es un ejemplo perfecto de cómo una idea puede ser muy buena y a la vez, por culpa de un pésimo desarrollo, convertirse en una gran cagada. La idea de una ciudad y sus habitantes detenidos en el tiempo, siendo sus recuerdos remodelados continuamente por una raza extraterrestre que busca la individualidad para poder sobrevivir, es muy buena. De las que a mí ya me gustaría tener. Es impresionante ver cómo van jugando con los recuerdos, cómo los van transfiriendo noche tras noche de un individuo a otro, experimentando para conocer qué es lo que hace que un individuo sea individual. Pero el problema es que no hay nada que funcione en esta película.  Para empezar, ocurren cosas inverosímiles y sin venir a cuento demasiado a menudo. Sí, ya sé, es una obra de ciencia ficción. Ya, pero debería ajustarse a las reglas que se ha inventado su creador y "Dark City" no lo hace. Un buen ejemplo es cuando Sewell, Hurt y Sutherland se van en barca a Shell Beach. Durante la conversación, Sutherland dice que todo lo que ocurre está relacionado con el hecho de que los extraterrestres tienen una mente compartida y que hacen todo esto para encontrar la individualidad que, porqué él lo dice, se supone que los curará (aunque no sabes cómo ni por qué llegan a esta conclusión); pues bien, en más de una ocasión los extraterrestres no parece que sean muy colectivos. Según lo que dice Sutherland, deberían actuar igual y pensar lo mismo, pero resulta que tienen un líder que por lo que parece piensa distinto de los demás y cada extraterrestre tiene un nombre, como si fueran individuos separados. Además, si así fuera, cuando le instalan los pensamientos del protagonista a uno de ellos, al tener una mente colectiva, todos deberían disponer de ellos y no solo al que se lo inyectan. Otro ejemplo: si representa que los extraterrestres tienen el poder de hacer lo que quieran, de modificar la realidad a voluntad, ¿cómo es que durante la película no paran de caer como moscas? Si pueden controlarlo todo, ¿por qué no hacen nada para evitar que un edificio los aplaste o que la pistola de Hurt les mate? Una de tantas preguntas que no tienen respuesta y que sabotean las propias leyes del mundo que Proyas ha creado.

Uno de los mayores problemas de "Dark City" es que los personajes van de aquí para allá sin saber muy bien por qué, y no paran de hacer cosas que no entiendes. Es incomprensible que la prostituta se lleve a Sewell a su casa, o que Sewell vaya de un sitio a otro de la ciudad sin apenas pistas que le hagan dirigirse a esos lugares, y todo eso suponiendo que no tiene ningún recuerdo. O que Connelly continúe yendo a los mismos sitios que solía ir después de saber que hay unos tipos muy raros siguiéndola a ella y a su marido y que su marido podría ser un asesino. Además, los personajes tienen reacciones inverosímiles con lo que está ocurriendo. El detective ni siquiera se sorprende cuando ve al protagonista haciendo levitar una libreta o cuando Connelly ve como su marido usa sus poderes telepáticos para destrozar el cristal de la sala del vis a vis. Que no se pregunten nada ni que muestren un atisbo de miedo, sorpresa o lo que sea que uno sienta cuando ve esa clase de cosas, solo hacen que añadirle a la película una aura de irrealidad. Por otro lado, en ningún momento entiendes por qué el protagonista es tan especial ni porqué tiene los mismos poderes que los extraterrestres. Tampoco sabes qué es lo que hace que pueda ganar a los extraterrestres.

También el guion es horrible. Suceden mil y una cosas, sin prácticamente dejarte tiempo para respirar, y cada una es más absurda si cabe que la anterior; en este sentido, solo hace falta ver el sonrojante combate del final entre Sewell y el líder de los extraterrestres. Asimismo, los hechos se concatenan uno detrás de otro por acción del azar; las pistas que obtienen los personajes para hacer sus próximos movimientos usualmente vienen dadas por casualidades que llevan a más casualidades, y así hasta el infinito. El viaje del protagonista en busca de quién es es azaroso. Con apenas nada deduce muchas cosas y esto es así hasta el final.

Las actuaciones son pésimas. Rufus Sewell no puede sobreactuar más porque no puede, y los demás tienen personajes tan absurdos que les impiden hacer un buen trabajo. Sutherland es demasiado paródico en su papel de científico loco; Connelly pasa inadvertida, con una cara de no saber nunca qué está pasando. Es capaz de poner la misma cara tanto si está frente a los extraterrestres como cuando está paseando por la calle. Y luego está Hurt, con su cara de palo y de detective chulesco que no se cree nada si no lo ve con sus propios ojos. Encima de pésimos, tópicos. Y luego está la ambientación, que salvando las distancias y dejando a un lado unos efectos especiales regulares, está conseguida, aunque no consigue transmitir la opresión y la decadencia que sí supo transmitir "Matrix".

En conclusión, un fiasco se mire por donde se mire. Es el paradigma de cómo tirar al retrete una buena idea con un pésimo desarrollo. Le doy una estrella y no media por lo original de la propuesta.

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