miércoles, 18 de diciembre de 2013

[Crítica película]: "Argo" de Ben Affleck

¡Argoderse!
Casi diez meses después de la última ceremonia de los Óscars, me dije que ya iba siendo hora de ver la película ganadora. En su momento no me llamó mucho la atención y no fui a verla al cine, pero desde que salió ganadora que tenía la espina clavada. A veces no coincido en gustos con los eruditos de la Academia, ahí están "Slumdog Millionare", "American Beauty" o "Titanic" para atestiguarlo, y otras muchas veces sí, como con "En tierra hostil", "No es país para viejos" o "El retorno del rey", por solo citar unos ejemplos. ¿En qué categoría entra "Argo"? Pues en el primer grupo, aunque es una película mejor que las que he citado.

"Argo" nos sitúa en el convulso Irán de finales de los setenta, después de que el Shah abandone el país para tratarse un cáncer y ascienda al poder el ayatolá Jomeini. Partidarios y militantes de éste reclamaban en las calles que el Shah volviese a Irán para que fuese juzgado por todos los abusos que había perpetrado durante su mandato. Los Estados Unidos, cómo no, le dieron asilo y se negaron a entregarlo; los manifestantes, cada vez más enfurecidos y azuzados por grupos radicales, acabaron asaltando la embajada americana y secuestrando a prácticamente todos sus trabajadores. Solo seis diplomáticos consiguieron salir a tiempo para esconderse en la embajada canadiense. En la embajada se aseguraron de destruir todos los documentos, pero solo era cuestión de tiempo que los iranianos se diesen cuenta de que faltaban seis rehenes y empezasen a registrar toda la ciudad para encontrarlos. Estados Unidos decidió que los seis debían ser rescatados y la tarea acabó recayendo en el agente de la CIA Tony Méndez (Ben Affleck), un especialista en sacar a gente de países conflictivos; junto a dos pesos pesados de la industria hollywoodiense, el productor Lester Siegel (Alan Arkin) y el maquillador John Chambers (John Goodman), se inventarán una película que no llegaría a rodarse nunca, de nombre "Argo", y harán pasar a los diplomáticos como trabajadores de la misma. La película empieza muy bien con la toma de la embajada; la tensión va escalando poco a poco, hasta que la turba acaba entrando. Después, cuando preparan la película, se convierte en una divertida parodia de los mecanismos del cine, aunque el tono humorístico rebaje demasiado la seriedad de la situación en algún que otro pasaje. Las intervenciones de Goodman y de Arkin son muy acertadas en este tramo y es curioso ver en qué consisten, o consistían, los pasos por los que se tenían que pasar para aprobar el rodaje de una película. En este punto, la película es entretenida, aunque da la sensación de que no acaba de arrancar. No es hasta que Affleck vuela a Irán que la película no despega del todo y se vuelve más interesante. La tensión vuelve a crecer y te mantiene atrapado, sin saber si Affleck conseguirá su cometido o no. Hay que reconocer que en esta impresión tiene mucho que ver mi ignorancia sobre el suceso en cuestión, pero es cierto que la película es capaz de generar la suficiente tensión como para que no aburra en ningún momento. Y luego está el final, quizás demasiado hollywoodiense con la huida in extremis, pero que consigue mantenerte pegado al sofá. 

Como contrapunto, el guion no es nada del otro mundo; no como para ganar el Óscar a mejor guion adaptado. En mi opinión, es demasiado rutinario. Hay escenas que están bien y hay diálogos ingeniosos, quizás demasiado concentrados en la primera parte, pero todos los problemas a los que tienen que hacer frente son previsibles, como cuando van al mercado y la muchedumbre los increpa o cuando están en el aeropuerto y no se sabe muy bien si pasarán todos los controles. Esas escenas se basan mucho en hacernos creer que el problema será insalvable, que no lo superarán, pero los personajes siempre acaban encontrando una solución fácil y rápida en el último momento, como cuando los llevan a parte en el último control o cuando los compañeros de Affleck deben validar los billetes en el último momento. En ese sentido, es muy previsible.

Por otro lado, no voy a valorar si los hechos que se narran son fieles o no a la realidad, más que nada porque sería entrar en terrenos que no domino, pero la caracterización de los personajes y la ambientación te trasladan a la perfección a los años 70-80. Las actuaciones también están bien; Affleck cumple, aunque esté demasiado soso (y que conste que suelo defenderle. No es un actor muy bueno, eso está claro, pero tampoco es pésimo como muchos dicen) y los secundarios no desentonan en ningún momento. El problema radica en que hay muchos y la mayoría no tienen tantos minutos como debieran. Arkin, Goodman y Cranston tienen su momento, pero globalmente acaban siendo un tanto pasajeros y acabas teniendo la sensación de que se podrían haber aprovechado más.

En conclusión, una película muy entretenida, quizás demasiado plana y previsible en su última mitad, pero recomendable. Las actuaciones y la ambientación acompañan y ayudan a meterte en la historia.

4 comentarios:

  1. Completamente de acuerdo con tu conclusión. Entretenida y con alguna buena interpretación.

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  2. Buenas Tramon,

    No he visto casi nada de las otras candidatas, pero me sorprende que se llevase el Óscar.

    Un saludo y gracias por comentar!

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  3. Emocionante de principio a fín. No hay momento para tranquilizarse, te comes las uñas; deseas salir y fumarte un cigarrillo; en fín una buena película es Argo para el entretenimiento contínuo.

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  4. Buenas Aide,

    Me gustó, es muy entretenida como dices, pero no la disfruté tanto como tú. Es una buena película, pero no se yo si le hubiera dado el Oscar, la verdad.

    ¡Muchas gracias por comentar y un saludo Aide! :)

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