miércoles, 20 de noviembre de 2013

[Crítica libro]: "La espada del destino" de Andrzej Sapkowski

"La espada del destino tiene dos filos.
Uno eres tú"
En la crítica que escribí sobre "El último deseo" dejé muy claro que estaba ante una de las mejores lecturas de corte fantástico que he tenido el placer de leer. En "El último deseo", Sapkowski apostaba por relatarnos retazos de la vida de Geralt de Rivia, un brujo dedicado a matar monstruos a cambio de dinero, y escogía la estructura de relatos cortos para contárnoslo. En "La espada del destino" sigue con el mismo esquema; a través de 6 cuentos veremos cómo se desenvuelve el brujo en diferentes situaciones.

Tal y como ocurría con el anterior, en "La espada del destino" Sapkowski continúa expandiendo un mundo increíblemente rico, plagado de razas en conflicto con los humanos, con cientos de lugares distintos regidos por sus propias costumbres y diferentes de las de otros lugares y plagados de personajes muy carismáticos. En ese sentido, "La espada del destino" refuerza lo visto en el anterior y añade múltiples detalles que permiten profundizan aún más en el mundo de Geralt, un mundo plagado de referencias mitológicas de la cultura europea. Los cuentos vuelven a giran alrededor de Geralt dando caza o persiguiendo a un monstruo o raza no humana y discerniendo cuáles son los intereses humanos escondidos detrás; en la mayoría de casos es para solucionar un conflicto generado por un monstruo que obstaculiza los intereses del noble de turno. Ya pueden ser un grupo de tritones que se defienden frente al expolio al que son sometidos por unos pescadores cada vez más atrevidos, un doppler que imita a los humanos para sobrevivir y que debe hacer lo imposible para que no lo cacen o un dragón al que hay que matar para robarle su tesoro. En este último caso, perteneciente al relato "Las fronteras de lo posible", la caza del dragón solo es una excusa para retratarnos las ambiciones de todos y cada uno de los perseguidores, que pueden llegar a ser peores que el monstruo que están persiguiendo. O cuando Geralt viaja a Brokilón en el relato "La espada del destino": las dríadas solo son una excusa para hablarnos de la opresión a la que son sometidas muchas razas no humanas por parte de los reyes humanos vecinos, en una suerte de Amazonas en peligro de extinción debido al progreso humano que todo lo arrasa. Sapkowski, pues, continúa usando sus cuentos para retratar los males del ser humano, como ocurre en "Esquirlas de hielo", por poner un ejemplo. El monstruo que caza al inicio no es más que un McGuffin para hablarnos del progreso humano y de las ciudades, símbolos de una humanidad que avanza imparable y que transforma todo lo que toca. Todo el relato está teñido de esa melancolía y desazón propia del que contempla un mundo que se derrumba sin poder hacer nada. Así pues, en sus relatos nos habla de temas muy variados, desde la ambición hasta los mundos que colisionan y que están condenados a no entenderse nunca, pasando por los amores imposibles condenados al fracaso.

En este libro Sapkowski no se contenta solamente con ofrecernos cuentos autoconclusivos. En sus dos últimos relatos, "La espada del destino" y "Algo más", siembra lo que será la trama continua que veremos a partir del siguiente libro, "La sangre de los elfos". Esboza una historia que gira alrededor del destino, de su destino junto al de Ciri, la chica que le pertenece por juramento y con la que tendrá que unir su vida. Geralt, sin embargo, está asqueado con el destino, quiere no creer en él. Está inseguro y atormentado por la relación tortuosa que mantiene con Yennefer. Los dos están predestinados a estar juntos, pero de ellos no saldrá nada (tal y como dice Tres Grajos en el primer cuento). No se pueden dar lo que más quieren, un hijo. Por eso, Geralt no quiere creer en el destino y renuncia reiteradamente a Ciri. Primero en su visita a los 6 años de haber hecho el juramento en Cintra (tal y como vemos en el flashback del relato 'Algo más') y luego separándose de Ciri cuando salen de Brokilón.

La habilidad de Sapkowski como escritor es notoria. Es capaz de generar humor cuando quiere, generalmente de la mano de gañanes y tontos del pueblo y a través de los relatos de Jaskier. En "Fuego eterno" es muy cómico ver cómo al doppler de Dainty se le dan mejor los negocios que al original y en "Las fronteras de lo posible" leer a Jaskier relatando cómo el tonto del pueblo y otro intentaron dar caza al dragón verde es para partirse de risa. Pero también es capaz de entristecernos cuando menos nos lo esperamos, como con el amor no correspondido entre Geralt y Essi en "Un pequeño sacrificio"; tristeza que se vuelve desgarradora cuando el narrador nos cuenta en el último párrafo la muerte inesperada de Ojazos de viruela y cómo Jaskier tuvo que sacarla de un montón de cadáveres y enterrarla dignamente; este relato tiene uno de los desenlaces más tristes que he leído en el género. Además, Sapkowski escribe muy bien. Como ya he comentado en más de una ocasión, como escritor en ciernes que soy, me gustaría llegar a escribir tan bien como lo hace él. Sabe manejar a la perfección decenas de personajes a la vez sin que ninguno de ellos quede descuidado, que todos hablen a la vez a través de macrodiálogos y que sepas diferenciar a cada uno por su habla, como se demuestra en "Las fronteras de lo posible", donde hay conversaciones con más de cinco interlocutores. Su estilo resulta poético cuando salta a las descripciones y nos brinda una colección de frases para enmarcar. Por otro lado, es capaz de dotar a sus personajes de una profundidad psicológica muy rara de encontrar en otros relatos del género; a destacar en este sentido la relación autodestructiva que mantienen Geralt y Yennefer o la relación no correspondida entre éste y Essi.

En definitiva, un libro más que recomendable y que mejora, si cabe, lo visto en el anterior con nuevas historias que no podrás parar de leer. De lo mejor que he leído este año.

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