lunes, 14 de octubre de 2013

[Crítica película]: "Rescate al amanecer" de Werner Herzog

Si queréis tirar por la borda todo el
realismo que hayáis podido conseguir
con algo, haced lo que hace Herzog en
los últimos minutos
Las películas y series bélicas no son uno de mis géneros favoritos. Sin embargo, he visto muchas y, salvo en ocasiones especiales, como es el caso de la serie "Hermanos de sangre", no suelo puntuarlas por encima del notable. ¿Por qué? Porqué la gran mayoría, sobre todo las más antiguas, no bajan de las dos horas y pico y llega un momento en que se vuelven increíblemente aburridas. Ese es el caso de "El desafío de las águilas" de Brian G. Hutton o "Un puente lejano" de Richard Attenborough, por poner solo unos ejemplos. Otras veces es porque cuando se ponen con la batalla parece que el guion desaparezca por arte de magia y eso contribuye aún más al aburrimiento. ¿Por qué os cuento todo esto? Porqué cuando vi que "Rescate al amanecer", película que quería ver por Christian Bale, duraba poco más de hora y tres cuartos, salté de alegría. ¿Ha cumplido las expectativas? Sí y no. Como ocurre con las demás, no llega a la excelencia. Desgranemos el por qué.

La premisa es sencilla. Durante el clima previo a la guerra del Vietnam, los Estados Unidos, como no, están por el lugar para meter baza en cuanto puedan. Christian Bale y otros compañeros salen en un vuelo de reconocimiento por una zona fronteriza entre Laos y Vietnam donde algunos helicópteros han sido atacados por milicias locales. A Bale lo derriban y cae en medio de la jungla. A las pocas horas, una milicia laoísta lo secuestra y es confinado en un poblado, tipo campo de concentración, fuertemente vigilado junto con otros presos americanos y vietnamitas (sí, también sometían a disidentes suyos). Y el quid de la cuestión será huir de allí y volver a casa. Dicho así parece muy tópico, pero tiene puntos positivos que la hacen brillar, aunque no siempre sea así. El inicio, el nudo y el desenlace desentonan claramente, hasta el punto de parecer películas distintas. El principio es tremendamente aburrido. Todo el trozo donde Bale se estrella, vaga por la selva y es secuestrado por los laoístas no tiene gancho. Herzog cree que privándonos de diálogo y mostrándonos únicamente las imágenes de Bale siendo torturado, transportado de aquí para allá, otra vez torturado y vuelto a transportar al campo de concentración definitivo son suficientemente potentes como para hablar por sí solas. Pero solo da la sensación que la película no arranca. No es hasta que Bale aterriza en el campamento y entra en contacto con los demás prisioneros que la película no ofrece su mejor vertiente. El día a día del campamento, las relaciones entre presos y carceleros, el plan de fuga, la misma fuga y el suplicio a través de la jungla son lo mejor. Esas partes están muy bien porque los personajes están bien perfilados; cada uno ha enloquecido a su manera y mantienen conversaciones muy interesantes. Cuando tienen que comerse los gusanos, cuando discuten el plan de fuga o el tramo huyendo por la selva con Zahn y la muerte de éste de una forma brutal son unos de los mejores momentos de la película. Pero cuando llegamos al último tramo, cuando Bale es finalmente rescatado por los suyos, todo se vuelve absurdamente irreal, hasta el punto de pensar que todo lo que ocurría era producto de su mente enloquecida. Pero no, es real. Es absurdo como sus amigos lo sacan del hospital metido en el carrito del pastel, engañando a los dos agentes de la CIA y luego llevándoselo de vuelta al portaaviones. Y el recibimiento que le hacen, todos saludándole y aclamándole como si fuera una estrella, te saca del realismo y crudeza vividos minutos antes. Afortunadamente, la primera parte solo son 20 minutos y el desenlace 10. La hora y cuarto restante es notable.

Como ya he dejado entrever, las actuaciones son uno de los fuertes del filme. Bale ofrece una buena actuación, a la altura de lo habitual, aunque se le escape alguna sobreactuación en el primer tramo de película (me viene a la cabeza la cara que pone cuando el laoísta que lo secuestra le dispara justo al lado de su cara y pone una mueca de dolor nada convincente). Sin embargo, lo mejor está en los otros prisioneros. Jeremy Davis y Steve Zahn, los otros americanos del grupo, están muy bien. Están muy convincentes en sus papeles de personas torturadas y alteradas. El primero me parece un actor increíble y desaprovechado. Sus gesticulaciones, expresiones, tartamudeos, hablar lento, siempre me han encantado. Lo vi en "Solaris" y en "Perdidos" y me encantó. Y Zahn también resulta muy convincente. Otros puntos a comentar de la película son los efectos especiales deplorables, al menos para una película de 2007; la única escena que se presta a ello, cuando Bale y los suyos están volando y luego le derriban, parece sacada de una película de serie B. Se nota que no destinaron demasiado dinero a rodar escenas de tal calibre.

Si superas un inicio lento y aburrido y pasas por alto los últimos minutos, disfrutarás de una película sobre la guerra que no se hace pesada ni abusa de la parte bélica. Su fuerte son los personajes, respaldados por unas buenas actuaciones, y el guion, capaces de superar los fallos de la trama. La recomiendo.

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