viernes, 25 de octubre de 2013

[Crítica película]: "Extraterrestre" de Nacho Vigalondo

Eso es todo lo que veréis del platillo
volante
"Los cronocrímenes" de Nacho Vigalondo es una de las pocas películas españolas que está a buen nivel; es un rompecabezas muy trabajado y que no se limita a reproducir los clichés del cine español. No voy a entrar en debates sobre la calidad del mismo, no es el lugar, pero me sirve para introducir a un director que seguiré porque es capaz de ofrecer algo distinto y de calidad. Y "Extraterrestre" es su segunda película. ¿Está Nacho Vigalondo a la altura y ofrece otra cinta de calidad? Sí, pero con matices.

En "Extraterrestre" Vigalondo deja a un lado la ciencia ficción y el relato serio para ofrecernos una comedia romántica con algunos tintes de ciencia ficción, pero siempre como telón de fondo. Dicho así podría parecer que Vigalondo abandona por completo aquel sello que lo hacía diferente, el algo que lo hacía destacar por encima de la repetición de esquemas que sobreabundan en el cine español. Pero no es así. La trama gira alrededor de Julio y Julia (Julián Villagrán y Michelle Jenner), que se levantan un día, después de una noche loca, y ven un platillo suspendido en el cielo de Madrid y que han evacuado a todo el mundo. Después se darán cuenta que no son los únicos que han decidido quedarse: por un lado está el novio de Julia (Raúl Cimas), y un vecino muy raro que está enamorado de Julia (Carlos Areces). Los cuatro deciden quedarse en el piso de ella y resistir la invasión, aunque nadie haya visto extraterrestre alguno, y eso provocará toda suerte de malentendidos. Bien, la historia es muy sencilla. Por si sola no es nada del otro mundo. De hecho, tiene muchos altibajos. Pero lo que la hace entretenida son sus gags de humor. Jenner y Villagrán no son capaces de contagiar la risa; sus escenas pretenden ser románticas, pero solo sirven para cortar el ritmo. Es cuando Carlos Areces, Rául Cimas y Miguel Noguera abren la boca que la película es un cachondeo. Es genial la escena de la cena donde los cuatro discuten sobre la invasión, especulando sobre cómo serán los extraterrestres o cuál es el siguiente paso que deben tomar, con Cimas lanzándole toda clase de pullas a Areces. O como Jenner y Villagrán le hacen creer a Cimas que Areces es un extraterrestre camuflado para evitar que Cimas se entere de la noche que han pasado juntos. O como a raíz de esa mentira Cimas se convierte en una especie de paramilitar con el objetivo de desenmascarar la supuesta conspiración extraterrestre. También son un acierto las intervenciones de Noguera haciendo de presentador de un telenoticias clandestino; es desternillante ver como es incapaz de hablar a cámara sin leerse el guion y como le hace pagar el pato al cámara insultándolo. Pero a medida que va transcurriendo el metraje y Jenner y Villagrán van tomando más protagonismo, cada vez es más difícil sostener el humor. Las escenas entre gag y gag aburren y cuando llegamos a la parte final, donde todo adopta un tono más dramático con la decisión de Villagrán de quitarse de en medio y dejar que Jenner y Cimas continúen juntos, donde esto se deshincha. No acabas de entender muy bien porqué Jenner prefiere a Cimas y no a Villagrán.

Es el choque de distintos géneros la que la hace irregular. Si hubiese apostado más por la comedia y haber dejado a un lado el romanticismo y la parte dramática final, el conjunto hubiese ganado. También se enfrenta al problema de mostrarnos a pocos personajes encerrados entre cuatro paredes; éstos tienen que estar a gran nivel para sostener toda la función y que el guion se mantenga sólido durante hora y media, algo que no siempre ocurre. Por otro lado, el reparto es un acierto, no lo niego, pero Jenner y Villagrán no son actores con los que te rías, a diferencia de Cimas, Areces y Noguera que son un descojone, y no son capaces de sostener el peso de la película cuando están los dos solos.

Propuesta original, pero con altibajos. No es un trabajo tan pulido como el de "Los cronocrímenes", pero es una película recomendable. Te ríes mucho con Areces, Cimas y Noguera y solo por eso vale la pena verla, pero también es cierto que llega a aburrir cuando adopta su vertiente más romántica y dramática, con unos Jenner y Villagrán que no acaban de sostener la función.

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