lunes, 7 de octubre de 2013

[Crítica película]: "Corazón rebelde" de Scott Cooper

Solo eres un genio si estás borracho
El esquema de hombre grande gruñón que no se lleva bien con su familia es un esquema recurrente en el cine. A la mente me viene "Gran Torino" o "En el estanque dorado" como dos de los mejores exponentes y "Golpe de efecto" (que reseñé aquí) cómo uno de los peores ejemplos. "Corazón rebelde" sigue un esquema parecido: Bad Blake es un cantante de country que lleva una vida itinerante por Estados Unidos durante los últimos coletazos de su carrera, tocando en pequeños locales donde Jesús perdió las alpargatas. Es una estrella acabada, lanzada a sus excesos; bebe más que fuma y se pasa el día comiendo comida de dudosa calidad y yéndose cada noche con la primera mujer que pasa. Vamos, una vida envidiable, pero que para él solo es una vía de escape ante aquello que no ha hecho bien durante su vida. Reprimir y olvidar antes que afrontar.

En el primer tercio del filme contemplamos su estilo de vida y cómo va entrando en barrena en una espiral autodestructiva que nadie es capaz de evitar. Toca borracho, debe hacer parones para vomitar, se pasa el día conduciendo o en el motel durmiendo, bebiendo y comiendo. Hasta que encuentra, de una forma un tanto previsible, una madre joven (Maggie Gyllenhaal) con la que querrá mantener una relación. Y ahí entramos en el segundo tercio de la película, donde Bridges intenta compaginar su vida con su nueva relación y cuidar de vez en cuando el hijo pequeño de Gyllenhaal. No lo conseguirá y entonces veremos cómo en la tercera y última parte querrá redimirse y darse una segunda oportunidad para con sus allegados. Si bien "Corazón rebelde" no es una mala película, en gran parte por usar un esquema que funciona bien y que Bridges es capaz de insuflarle cierta originalidad, en ocasiones se hace lenta, tediosa y previsible. Es previsible que Bridges no pase la prueba de fuego de cuidar el niño de Gyllenhaal y lo acabe perdiendo en el centro comercial, y que a raíz del rechazo de Gyllenhaal quiera dejar atrás el alcoholismo para regresar a la senda buena, o que quiera reorganizar su vida y llame al hijo que abandonó. Es cierto que hay cierta originalidad, como que su hijo no quiera hablar con él y la cosa se quede ahí, o que Gyllenhaal, pese a que Bridges se ha curado del alcoholismo y haya reordenado su vida, no le dé otra oportunidad. Sin embargo, en ningún momento notamos que todos esos momentos, previsibles o no, chirríen como ocurría en "Golpe de efecto", por poner un ejemplo; si descartamos momentos puntuales, como el final feliz donde vemos a Bridges actuando con Farrell y aceptando la nueva vida de Gyllenhaal sin resentimiento alguno, "Corazón rebelde" no destaca por edulcorar demasiado la realidad. Podría ser más cruda, pero cumple bien con su propósito. También se tratan otros temas muy vistos, como que Bridges se niegue a aceptar que le ha llegado la hora, que debe haber un relevo generacional (encarnado por Colin Farrell), no queriendo admitir que se está haciendo viejo. Además, Bad Blake también encarna el estereotipo de artista que solo es capaz de producir obras si está bebido, drogado o llevando una vida de mierda. Es cierto que en el mundo del arte, ya sea en el campo de la literatura, de la música o de lo que sea, hay un porcentaje elevado de artistas atormentados que llegan a producir sus obras a base de alcohol, drogas y relaciones amorosas infructuosas. Pero no debemos olvidar que hay otro tanto que no es así. Este tipo de películas dan una imagen sesgada del talento; no me gusta cuando Gyllenhaal le dice a Bridges que una persona "normal" tardaría años en hacer una canción como las que él hace en diez minutos tumbado en la cama y bebiendo. Es un cliché que llega a cansar.

Lo mejor de la película es Jeff Bridges, la labor de los secundarios y la BSO. Bridges es increíble; te crees en todo momento que es Bad Blake. Los secundarios, como Maggie Gyllenhaal, Colin Farrell y Robert Duvall (estos dos últimos bastante anecdóticos), realzan la calidad de la película con sus actuaciones. Y mención aparte se merece la BSO. A todo aquel que le guste la música country en "Corazón rebelde" encontrará una decena de temas a cuál más bueno. Jeff Bridges firma más de uno y descubrimos que aparte de actuar sabe cantar; a destacar "Hold on you", "Fallin' & Flyin'" (que también canta con Farrell) y "I don't know". Y a éste se le suman otras canciones muy buenas cantadas por Buck Owens, Waylon Jennings o Ryan Bingham y su tema principal "The Weary Kind". Una banda sonora perfecta para figurar en la estantería.


¿La recomiendo? Sí, pero tampoco esperéis una película increíble. Repite esquemas, pero lo hace ofreciendo un producto que no sonrojará al espectador. Lo que contribuye a que no sea una película más sobre artistas descarriados es la gran labor de Bridges y una BSO plagada de temas country muy buenos.

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