sábado, 14 de septiembre de 2013

[Crítica película]: "Riddick" de David Twohy

Esta imagen es lo más cerca que está
Riddick de parecer peligroso
Cerca de diez años atrás David Twohy firmaba una notable segunda parte que consolidaba la saga de "Las crónicas de Riddick" como un disfrute más que recomendable. "Pitch Black" era una excelente película de ciencia ficción al más puro estilo supervivencia, sencilla pero efectiva; "Las crónicas de Riddick" era una buena película de acción. Las dos tenían distintos puntos fuertes que las hacían grandes películas y que, desgraciadamente, no encontramos por ningún lado en la tercera entrega, "Riddick". Aquí os dejo la sinopsis extraída de Filmaffinity:

"Traicionado por su propia especie y dado por muerto en un lejano y desolado planeta, aparentemente sin vida, el duro Riddick tendrá que luchar por la supervivencia contra depredadores alienígenas convirtiéndose en un ser más poderoso y peligroso que nunca...."

Para empezar, la épica brilla por su ausencia en esta tercera entrega. En "Pitch Black" los monstruos ponían entre las cuerdas a los protagonistas. Te dabas cuenta de que llegar de un punto a otro por la noche, con las bestias acechando por todos lados, y con solo un par de linternas para ahuyentarlas y rezando para que la luz no se agotase, era extremadamente complejo. Sabías que llegar hasta la nave sería una heroicidad para los pocos que lo consiguieran. En "Las crónicas de Riddick" el enemigo era una civilización que se basaba en destruir a otras, planetas incluidos, y sabías que si Riddick no los detenía acabarían con todos los sistemas planetarios y erradicarían a cientos de razas. Por lo tanto, el combate entre Riddick y el Lord Mariscal se antojaba épico y del que dependía el devenir de la galaxia. En "Riddick" no encontramos nada de eso. Los intentos de Riddick por sobrevivir  y la parte de los caza recompensas no son escollos relevantes, los monstruos llegan tarde y mal y no están a la altura de lo visto en anteriores películas, el planeta no es inhóspito y en ningún momento llegas a creer que vayan a salir mal las cosas. Y es que Twohy apuesta por una receta vista cientos de veces antes y con regusto a serie B. Intenta emular a "Pitch Black" y la caga. La mayoría de las escenas son copias malas de dicho film; Riddick jugando al gato y al ratón, Riddick encadenado (esta escena se repite en las 3 películas. Parece que Twohy no sabe hacer nada si no ata al protagonista), caza recompensas pasándose de listos y luego siendo víctimas del enemigo, etc. Además, Twohy se quita de encima de la forma más penosa la trama de los necróferos que había quedado en stand by en la segunda entrega. De ese modo, Riddick, que se había convertido en rey de los necróferos cuando mató al Lord Mariscal, es traicionado de forma absurda por Vaako (que solo sale como 30 segundos) y desterrado en el planeta en el que se encuentra. El intento de crear empatía con el perro sale mal; muere demasiado rápido y en una situación que dista mucho de ser memorable (me viene a la cabeza la muerte de la perra de Will Smith en "Soy leyenda" como ejemplo donde esto sale muchísimo mejor). El final es olvidable. En ningún momento temes que los monstruos acaben con Riddick y es excesivamente tramposo que el personaje que hace de Jones padre vuelva a rescatarlo.

Lo peor de todo reside en el guión. A veces olvidas que exista, y esto se nota demasiado en los primeros 20-25 minutos, donde Riddick apenas habla o piensa. Uno de los grandes fallos es confiar en que los silencios serán lo suficientemente buenos como para suplir cualquier tipo de guion. Pero cuando empiezan a reunirse los caza recompensas, te das cuenta de que más valía que nadie abriese la boca. Está plagado de frases hechas tópicas, de guión improvisado en una tarde. Los personajes, otro tanto. Aquí no vemos el Riddick carismático de las anteriores; no encontramos al tipo heroico que saca las castañas del fuego a los débiles con su increíble fuerza física y su ironía y humor negro. En su lugar tenemos a un soso, a un tío débil (lo dejan K.O. en más de tres ocasiones durante la película y siempre sin ofrecer resistencia alguna) que ha perdido todo lo que le caracterizaba. Los personajes secundarios, de vergüenza ajena. Jordi Mollá pasa de tipo durísimo a payasete del grupo en un tris, Katee Sackhoff está de florero y con el objetivo de ser víctima de chascarrillos machistas y los demás, bueno, no son más insustanciales y de relleno porque no se puede. Te da igual lo que les ocurre; sabes que son carnaza para Riddick o los monstruos.

Ni siquiera la B.S.O está a la altura. El tema mítico de las otras dos películas apenas se oye, como si fueran conscientes de la poca épica que destila el filme, y lo hace siempre muy de fondo. Sustituyéndolo tenemos un conjunto de temas desacertados y que para nada casan con lo que vemos.

En conclusión, no la recomiendo. Ni siquiera como entretenimiento de serie B de domingo por la tarde. Un personaje que no es ni la sombra de lo que había sido, una trama más sencilla y plana que la suela de unas alpargatas y unas ganas de hacer las cosas mal y deprisa hunden una película que podría haber sido más de lo que es si hubiesen sido la mitad de originales que con las dos anteriores.

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