lunes, 30 de septiembre de 2013

[Crítica libro]: "El corazón de las tinieblas" de Joseph Conrad

El horror reside en nuestro interior
[Publicado el 11 de febrero de 2013] Siguiendo a "La investigación" de Stanislaw Lem tenemos a "El corazón de las tinieblas" de Joseph Conrad como segunda novela del reto 60 novelas leídas en 2013. Llegué a este libro consultando el listado de libros recomendados que Stephen King citaba al final de "Mientras escribo". Poca cosa sabía yo de Joseph Conrad y poco recuerdo ya de la escueta historia contada a modo de prólogo, pero sólo se que fue un escritor no muy reconocido en su momento. Algunas de sus obras fueron recibidas con tibiez, entre las cuáles se engloba la susodicha. Entrando ya en materia, nada mejor que la wikipedia para la sinopsis: 

La novela se centra en un marinero llamado Marlow, el cual narra una travesía que realizó años atrás por el río Congo, en busca de Kurtz, el jefe de una explotación de marfil, y que a lo largo de la novela adquiere un carácter simbólico y ambiguo.

"El corazón de las tinieblas" se enmarca en un período donde el Congo (al igual que otras colonias dominadas por potencias extranjeras) era esquilmado en aras de la extracción de recursos tales como el marfil o el oro, sin importar sus gentes ni la naturaleza. La novela retrata, a través del viaje de Marlow río arriba en busca de un empresario extraviado, toda esa realidad que empezaba a aflorar. Joseph Conrad se basó en su propia experiencia. Muchos análisis posteriores se han hecho, unos poniendo en tela de juicio esa voluntad de denunciar que comentaba líneas atrás; otros la defienden .En mi humilde opinión de profano, he encontrado mucha ironía detrás de la novela, con el objetivo claro de retratar esa voluntad de las "sociedades civilizadas" de "humanizar" a los nativos, de apropiarse de sus recursos a cualquier precio, sin importar el daño infligido. Y que nosotros, los defensores de la moralidad, somos los mensajeros del horror, capaces de desatar lo peor que hay dentro nuestro cuando nos libramos de las ataduras que nos impone la sociedad. Para romper una lanza a favor de Conrad, debo decir que en absoluto creo que retrate a las tribus autóctonas como a seres primitivos en el mal sentido de la expresión, sino que deja translucir, en mi opinión, la idea de que precisamente los congoleños representan la esencia de la humanidad, una humanidad sin tapujos ni falsas convenciones derivadas del progreso industrial. Libre de expresar todas aquellas cosas buenas y malas.

Cuando empiezas a leer lo primero que choca de la narración es la pesadez con la que avanza y el uso de un vocabulario bastante sobrecargadoque dificultan que el lector se sienta cómodo con la lectura. Ojo, no digo que esté mal, pues se nota que es literatura de calidad, pero a mí no me agrada. Llamadme ignorante, pero en según qué textos clásicos me cuesta avanzar y, en mi opinión, es un handicap que debo recalcar. Así que el que busque una novela liviana, por muy novela corta que sea, llega un momento que resulta tediosa. Aun así de aquí se deriva uno de los puntos fuertes, aunque esto también es relativo. Me explico. Conrad se defiende de forma brillante con la descripción. Es capaz de describir detalladamente cada elemento, ya sea físico o psicológico, usando una gamma de adjetivos que haría palidecer al diccionario más pintado. Muchas veces resulta sobrecargada, pero la aprecias cuando el autor se embarca con el diálogo. Este es poco frecuente, pero cuando lo hay, te das cuenta que es mejor que vuelva a la descripción. Pocas veces he visto diálogos tan contados y tan innecesarios a la vez. Otro tanto con los personajes, pues solamente profundiza en el protagonista y el tal Kurtz, siendo todos los demás meros accesorios que apenas quedan perfilados. Y ni siquiera llegas a entenderlos completamente, en gran medida por dicha narración que comentábamos anteriormente.

En conclusión, es una novela que resulta farragosa por lo pesado de su narración, pero que retrata una realidad que resulta interesante, episodios negros de la historia que se deben conocer. Pero también arroja luz sobre el horror que alberga toda persona en su interior. Eso sí, todo ello aderezado con descripciones excesivas y reflexiones que a menudo cuesta seguir. No lo recomiendo a todo el mundo, sólo a aquellos habituados a este tipo de literatura. El mensaje así lo vale.

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