jueves, 3 de octubre de 2013

[Crítica serie]: "Homeland" 2ª temporada

En esta temporada el argumento da más
vueltas que en un tiovivo
Odio las segundas temporadas. "Homeland" ha conseguido convencerme de ello. Muchos diréis: pues mira solo la primera y ya está. Sí, muy fácil, pero no puedo. Siempre quiero saber qué ocurre después de un buen producto. Defectos que tiene uno. Ahí va la sinopsis extraída de la web Llegaron para quedarse. Luego, la crítica:

"Un antiguo recurso amenaza la paz de Carrie; Brody descubre que Nazir podría no estar contento con el acercamiento no violento. En contra de la advertencia de su familia, Carrie se ve en vuelta en una operación que puede liberar al mundo de Abu Nazir de una vez por todas."

Primero y más importante: toda la verosimilitud que impregnaba cada escena, cada decisión de nuestros personajes o cada giro argumental, se ha perdido irremisiblemente en esta temporada. Giros cogidos con tenazas, que no se los cree nadie, acciones totalmente surrealistas y decisiones estúpidas plagan cada capítulo. Para el que la haya visto, voy con datos concretos. Desde el primer episodio, vemos a Brody robando unos códigos secretos de la caja fuerte del subdirector de la CIA. ¿Me he perdido algo? Hechos inverosímiles como este, a puñados. Abu Nazir, que hasta el momento tomaba las mil y una precauciones, rigiéndose por planes milimetrados, que no arriesgaba bajo ningún concepto, de golpe se convierte en un chapucero. Imaginaos a Bin Laden dando vueltas por los mismísimos Estados Unidos, secuestrando personalmente a agentes cualesquiera de la CIA y haciendo las cosas él mismo. ¿A que no os lo tragáis? Pues aquí ocurre. Tenemos a Nazir pistola en mano escondido en una fábrica burlando al FBI. ¿Y lo de la sastrería de Gettisbourg? Desde que obtienen los papeles del Líbano que dicen que en la sastrería fue donde se fabricó la bomba, ¡no entran a investigarla hasta pasadas no se cuantas semanas! Para luego dejarse tirotear por un grupo de soldados musulmanes. Y eso sin contar el viaje harto estúpido de Brody llevando al sastre a no sé dónde, para acabar matándolo en el bosque de ¿un arranque? ¿Y el atentado final? En la CIA parece ser que no hay detectores de bombas ni medidas de seguridad. ¿Y qué os parece lo del pirateo del marcapasos del vicepresidente? Surrealista. ¿Y las investigaciones de Mike y su amigo el vidente de las muletas? Con gente como él no harían falta los detectives. Es inverosímil como llega a la conclusión de que Brody tiene que ver algo con el asesinato de Tom Walker y el atentado frustrado. Y eso sin contar las tramas secundarias, flojísimas. Las que involucran a la familia, que por lo general tienen que ver con "Mike cuida más de nosotros que nuestro padre" son aborrecibles; las ganas de Estiss de joder a Saul son totalmente injustificadas cuando ya le dejaste claro al final de la temporada pasada que no podía hacer nada con el tema de los drones. Pese a que los fallos argumentales son evidentes y podría estar aquí toda la vida señalándolos, es cierto que hay capítulos que están bien hechos, como el del interrogatorio de Brody, el que transcurre en el Líbano o en el que desbaratan el plan de Roya Hamad. Son destellos que recuerdan la primera temporada y que compensan en parte las incongruencias. Diríamos que a lo que trama se refiere es una temporada con altibajos, con más "bajos" que "altis", pero que se pueden soportar. Y eso es por el efecto comparación. Si cogiésemos esta temporada y la comparásemos con muchas de los bodrios las series que nos pasan por televisión, diríamos que estamos ante un producto de calidad notable. Pero si lo comparamos con lo visto en la primera temporada, pierde bastante.

Los personajes carecen del desarrollo psicológico que tenían en la primera temporada. Están más centrados en retorcer la trama y en crear cliffhangers inverosímiles que trabajarse los personajes. Los protagonistas, como Claire o Brody, llegan a cansar con su supuesta complejidad emocional. El romance que se traen entre manos no hay por dónde cogerlo, carente ya de aquella chispa que tenían en la primera temporada, y los demás resultan cansinos. Los que ya habían salido antes, porque ya no saben qué hacer con ellos y eso hace que se vayan desgastando en su encasillamiento o en sus cambios de personalidad repentinos, como David Estiss o la hija, y los nuevos porque están tan poco trabajados que resultan arquetípicos e incoherentes. Y el mejor ejemplo es Peter Queen. Pasa de jefe a asesino, y luego de asesino a justiciero de un capítulo para otro sin transición alguna. Pasa lo mismo con la enlace de Nazir. O el hijo del vicepresidente, un chico torturado por lo mezquino de su condición social. Lo único que los salva es que sus actuaciones, sobre todo la de los principales, son creíbles y dotan a sus personajes de cierto realismo que compensa lo planos que son en ocasiones.

Estamos, pues, ante una continuación floja (sobre todo si comparamos con la temporada anterior) con muchos altibajos. Los personajes están estancados, y en muchas ocasiones son aborrecibles, y las ansias por crear cliffhangers provocan decenas de situaciones que rompen con el realismo por el que abogaban en la primera temporada. Solo la recomendaría si eres de esos que quieren pasar un rato entretenido sin hacerse muchas preguntas.

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