sábado, 10 de agosto de 2013

[Crítica película]: "Sin límites" de Neil Burger

La cara de de Niro es en plan: pongo cara
de entender de qué va la peli, pero solo
estoy pensando en qué me gastaré el
cheque que he cobrado por esta basura
Como suelen decir, es mucho más fácil escribir una reseña destruyendo una película que ensalzándola. Pues "Sin límites" me lo ha dejado muy fácil. Como la calma que precede a la tempestad, primero os dejo la sinopsis extraída de Filmaffinity:

"Eddie Morra (Bradley Cooper) es un escritor que está sufriendo una grave crisis de creatividad. Un día prueba una nueva droga que lo pone en condiciones de usar al máximo todas sus facultades mentales; es una especie de píldora inteligente que le permite usar todas las neuronas de su cerebro, gracias a la cual consigue triunfar en Nueva York. Un día un poderoso financiero de Wall Street, el magnate Carl Van Loon (Robert De Niro), siente una extraordinaria curiosidad por averiguar qué se esconde detrás de tanto éxito..."

Parecía sencillo, pero ahora no sé ni por dónde empezar. Esta película es mala a rabiar, y punto. Así de claro y contundente. Empezaremos por la trama. Admito que la idea de partida está bien, pero a los diez minutos todo se desmorona. Primero, porque la voz en off no acompaña para nada. Todo estaría mejor sin ella. Ya, he dicho que hablaría de la trama. Pues tramas, hay a puñados. Desarrolladas, ninguna. Por un lado tenemos la parte policial con el asesinato del traficante de las pastillitas de marras. No sé, no me creo que dejen ir al protagonista de rositas sin cachearlo. Pero claro, si lo cacheaban, se descubriría que había robado las pastillas y se iba a la mierda toda la peli. ¿Y por qué no se larga antes de que llegue la poli y ya está? Así nos ahorramos la incoherencia. Y qué decir de la segunda intentona en este campo, con el asesinato de la chica. A parte que no vemos atisbo de arrepentimiento en Eddie por lo que ha hecho, aunque sea sin querer, el cómo se resuelve todo es de vergüenza ajena. Después tenemos la trama del narcotraficante, absurda a más no poder. Si ya era inverosímil que recurriese a él para ganar más dinero, todo el desarrollo de esta parte se va de madre. ¿Por qué el protagonista no decide quitar de en medio al narcotraficante antes de que se chute con las pastillas y le chantajee a lo bestia? A veces parece que las pastillitas te vuelvan más estúpido. Y bueno, después tenemos la trama empresarial con el personaje de Robert de Niro. Tonta e innecesaria. Pero si solo se quedase en eso...pero es que al final nos montan un rollo macabeo sobre una conspiración entre su abogado (el que le había absuelto del crimen de la chica) y uno de los enemigos empresariales de de Niro. Disparatado a más no poder. Y bueno, la relación que mantiene con su novia...pues tras una escena inverosímil donde ella se toma una pastilla para traerle el cargamento, huyendo de un asesino al estilo típico y tópico, es borrada de un plumazo minutos después (la trama amorosa, no la chica). Ya no volvemos a saber nunca más de ella. Y no es que ella se despida o algo parecido, es que en el montaje cortaron ahí y punto. Aunque luego sale de forma testimonial al final, pero no cuenta. En conclusión, que todas las tramas son una mierda, hablando lisa y llanamente. Y encima todas están muy mal trenzadas. Pasan de una a otra sin saber muy bien cómo, y cada vez se van resolviendo de forma más estúpida, como la de los mafiosos rusos (¿hacía falta el numerito del ciego disparando sin ton ni son?) o la de de Niro reconvertido en chantajista. Parte del fracaso está en que el tema de las pastillas está muy mal tratado. Primero producen efectos secundarios que te matan si las dejas de tomar, luego si las combinas con una buena dieta se soluciona todo el marrón que montan, luego resulta que hasta un científico aficionado que no sabes ni de dónde ha salido las puede fabricar por su cuenta y el problema de que se le vayan a acabar desaparece. Y al final se ve que si te las tomas de forma sostenida te acostumbras a sus efectos y ya no necesitas tomarlas más, quedándote en plan inteligente para toda tu vida (¿?).

Después está el hecho que la película no tiene tema de fondo. Parece que el mensaje, a media película o así, cuando está pasando por todo el rollo de los efectos secundarios, es que dejes de tomar drogas porque son muy malas y te hacen hacer cosas muy malas. Pero luego resulta que si te las racionas bien y las consumes con la comida, el efecto negativo se pasa. Y el final graciosillo tampoco acompaña. Provoca que no sepas muy bien qué quería decirnos el director con todo este rollo. 

Cambiando de tercio, no quería acabar la reseña sin hablar de los personajes y la BSO. Los primeros, a excepción de Eddie, son meras comparsas que bailan al son de las estúpidas tramas. Todos son planos, y cuando digo todos, son todos. La novia, el personaje de de Niro, el mafioso, el asesino, entre otros, son arquetipos sin profundidad, todos prescindibles. El único que está más o menos trabajado es Eddie y porque es el protagonista, aunque tampoco acabas de ver su lógica en según qué tramos. Y la BSO, pues nefasta. Música discotequera de vez en cuando, que más que acompañar, estorba. Y después los efectos visuales en túnel que producen las pastillas: mareantes.

En conclusión, una película nefasta se mire por donde se mire. Otra buena idea tirada al retrete, al servicio de un desarrollo de diversas tramas que importan un pimiento por lo absurdas que son y por unos personajes demasiado trillados y superficiales. Como se suele decir, no la recomiendo ni a mi peor enemigo.

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