jueves, 15 de agosto de 2013

[Crítica manga]: "Biomega Vol. 1" de Tsutomu Nihei

Algunos pensaréis que estoy descuidando los otros dos retos que me marqué para este año y que solo sigo el de los 60 libros. Otros ni siquiera recordaréis que en algún momento dijese algo relacionado con otros retos. No importa. Hoy vengo a deciros que aún está en pie el reto de leer 5 series manga y de ver 5 series anime. Y hoy vengo a comentaros el primer volumen o tomo de "Biomega", de Tsutomu Nihei. Como siempre, la sinopsis de rigor:

"Año 3005. Siete siglos después del último viaje tripulado a Marte, la Humanidad regresa al planeta rojo. En medio de la antigua colonia, en ruinas y desprovista de agua y oxígeno, la tripulación se topa con una mujer. Más tarde, en el camino de regreso, la nave sufre un accidente sobre la órbita terrestre. Los despojos de un tripulante infectado por el desconocido virus N5S orbitan ahora sobre el planeta y empiezan a esparcir esporas sobre la superficie terrestre..."

Si nos centramos en el argumento, hay dos niveles de análisis. Por un lado tenemos la historia en si misma, que en este primer tomo se intuye como compleja; Nihei nos va dando pistas a poco a poco, y parece que no te enteras del cotarro, pero se puede seguir. La DRF, un organismo que depende del Ministerio de Sanidad Pública (del cuál no sabemos nada, pero se ve que lo controla todo), ha puesto en marcha un plan para convertir a la raza humana en zombies, solo para así poder escoger a los pocos adaptados al virus N5S que ellos mismos han propagado, tal y como cuenta la sinopsis. Esa es la trama de fondo. Es intrigante y tienes ganas de saber más. ¿Qué objetivo hay detrás de todo? ¿Qué ocurrió en Marte exactamente? Pero por otro lado tenemos los hechos concretos: en este sentido podríamos decir que el tomo es bastante sencillo. Los capítulos aquí recogidos se limitan a enseñarnos a Zoichi, un humano sintético enviado por Industrias Pesadas Toa (empresa que quiere impedir que la DRF se salga con la suya, aunque desconocemos porqué), yendo de aquí para allá evitando que los agentes y monstruos enviados por la DRF se hagan con Ion Greene, una adaptada que no puede caer en sus manos. Si nos ponemos estrictos, el esquema es sencillo y ligeramente repetitivo. Zoichi y su moto-IA llegan a un lugar, mata a algunos zombies, agentes de la DRF o monstruos. Luego pierde a Ion y luego se va a otro lugar. Destruye instalaciones y vuelta a matar monstruos y agentes. Y así sucesivamente. Pero lo genial de todo es que es tremendamente entretenido, pese a la sencillez. Acompaña en gran medida el dibujo y la ambientación, de las que hablaré a continuación. Y sobre todo lo bestias que son los combates, o todo el equipo que manejan los personajes. Zoichi dispone de una moto capaz de todo, con IA incorporada, incluso de escalar paredes, saltar de un edificio a otro, entre otras cosas; una pistola capaz de destruir edificios enteros o un rifle capaz de derribar mísiles intercontinentales. Todo es espectacular y a gran escala, pero en consonancia con la ambientación generada.


El denominador común de la mayoría de las obras de Nihei es la ambientación sucia y post-apocalíptica de la Tierra, y la visión de una humanidad que está en las últimas y debe convivir con toda suerte de seres. En "Biomega" encontramos grandes dosis de esto. Solo empezar vemos a nuestro protagonista, Zoichi Kanoe, en su moto recorriendo una vasta autopista que cruza el océano hacia una ciudad hipertecnificada y plagada de zombies. La ambientación es impecable. Nihei tiene un estilo propio, inconfundible, donde abunda el negro, la oscuridad y las formas tétricas. Trazo sucio y oscuro, que recuerda al cyberpunk. Tenemos edificios decadentes, antiguos y en ruinas, combinados con autopistas, centrales de máxima seguridad y toda suerte de instalaciones futuristas; el contraste es muy atractivo. Y los personajes otro tanto. A excepción del protagonista y su IA, la mayoría son seres altamente evolucionados, de rostros entre monstruosos y humanos, con gran parte del cuerpo lleno de artilugios o con máscaras por rostros. Y aquí es donde Nihei despliega su arte. Tiene una habilidad especial para los seres raros. El diseño de personajes y ambientes, pues, es uno de los grandes atributos de este manga. La acción es perfectamente entendible, con escenas espectaculares, donde el autor no se amilana y se atreve a dibujarnos monstruos gigantescos luchando contra nuestro protagonista o este conduciendo por la fachada de un edificio mientras escapa de alguna explosión, todo ello sin que el dibujo se resienta. 

Lo recomiendo, aunque no sea del gusto de todos los paladares. Si te gustan las historias  de ciencia ficción intrincadas, donde conocer todos los detalles de la trama sea algo imposible y tengas que poner de tu parte para completar el puzle, aderezadas con escenas espectaculares y combates que se escapan de la lógica, este es tu manga. Y todo plasmado con un dibujo oscuro y muy detallado, de lo mejor que he visto y con un estilo inconfundible.

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