miércoles, 21 de agosto de 2013

[Crítica libro]: "La librería" de Penelope Fitzgerald

El aburrimiento hecho edificio
Y aquí me tenéis con una nueva reseña del reto 60 libros leídos en 2013. Hace poco escribí sobre "Estupor y temblores" y de cómo me gusta alquilar libros en la biblioteca, aunque solo sea guiándome por el título y comiéndome a veces libros que de otro modo no hubiese leído. Este es el caso de "La librería" de Penelope Fitzgerald. Aquí tenéis la sinopsis, extraída de Goodreads:

"Florence decide abrir una pequeña librería, que será la primera del pueblo. Adquiere así un edificio que lleva años abandonado, comido por la humedad y que incluso tiene su propio y caprichoso poltergeist. Pero pronto se topará con la resistencia muda de las fuerzas vivas del pueblo que, de un modo cortés pero implacable, empezarán a acorralarla. Florence se verá obligada entonces a contratar como ayudante a una niña de diez años, de hecho la única que no sueña con sabotear su negocio."

"La librería" es un libro muy, muy aburrido, que adolece de muchos problemas que hacen su lectura una actividad harto tediosa. En más de una vez estuve a punto de dejarlo, porque no me enganchaba, pero lo retomaba con la convicción de que por fin se animase la cosa y despegase. Pero cierras el libro y eso no ha ocurrido. El primer fallo tiene que ver con  lo mal estructurado que está. Tarda demasiado en arrancar el tema de la librería propiamente dicho; se pierde en preámbulos de si podrá o no montarla, pero que tampoco resultan problemas verdaderos, porque no lo son, y cuando empieza a gestionar la librería ya ha transcurrido la mitad del libro (y estamos hablando de un libro cortito). Como ya he dejado entrever, carece de tensión. Los problemas se suceden pero en ningún momento da la sensación de que sean verdaderos obstáculos y eso provoca que monte/mantenga o no la librería te dé igual. Hay problemas de dinero por medio, pero los supera fácilmente, o problemas con los pedidos y con el servicio bibliotecario, pero también los supera con facilidad al momento casi de plantearse.

El otro punto negativo de "La librería" son los personajes. Tenemos una retahíla de personajes secundarios y terciarios (todos lo son a excepción de la protagonista) que van apareciendo puntualmente dos o tres veces a lo largo del relato y, entre que están poco perfilados y aparecen muy poco, no logras profundizar con ninguno. Te gustaría saber más del viejo que de vez en cuando se pasea por la librería, pero apenas sale tres veces y no siempre haciendo algo destacable o remarcable para el transcurso de la novela, o de la familia de la niña y la madre peculiar. O el aprovechado que acaba trabajando con ella. También está el hecho de que la protagonista es tan gris, tan aburrida y tan plana, que no logras empatizar con ella. No tiene sangre, ni nada que la haga destacable y atractiva. El único personaje que se salva de la quema es el de la niña de 10 años que la ayuda con la librería y con la que tiene una relación de polos opuestos. Es lo único que da vida a la novela a partir de la segunda mitad y es el motivo por el cuál no la dejase. Después está el hecho de que la fuerza antagonista, la ricachona del pueblo, y que quiere quitarle el negocio para montar un centro de Artes, solo aparece brevemente al inicio del relato y al final, y aunque se sale con la suya, en ningún momento gana peso como fuerza enemiga y queda muy diluida, de manera que no la llegas a odiar lo suficiente como para implicarte en la causa de la protagonista. Y para acabar con los personajes, no podía olvidar, aunque la autora si debería haberlo hecho, del absurdo poltergeist que habita la librería. Hacía tiempo que no veía algo tan prescindible en una novela, que si hubiese sido borrado el conjunto hubiese ganado algún entero. La novela está relatada desde la seriedad y el realismo, y meter lo del fantasma no encaja ni con cola. Además, como ocurre con todos los demás personajes, es anecdótico y cuando hace acto de presencia ya ni te acordabas de que existía.

Por otro lado, no acabó de gustarme cómo estaba escrito. Hay párrafos enteros que no llegué a entender bien, no sé si porque estaba desconectado de la historia y los leía en diagonal, o porque realmente la autora no sabía expresar correctamente lo que quería decir. De ese modo, vas leyendo y saltándote las excesivas descripciones de paisajes o de la gente del pueblo, que no añaden nada, porque al estar tan poco desarrollados, a veces no recuerdas de quién está hablando. Eso sí, la ambientación melancólica del lugar y la sensación de aislamiento están conseguidos.

En conclusión, un libro muy flojo y tremendamente aburrido. Carece de personalidad. La trama no es nada del otro mundo y hay un serio problema con los personajes, que están muy poco desarrollados y a penas participan de la trama. Aun así, la ambientación y la relación entre la protagonista y la niña son puntos positivos que hicieron que no la abandonase.

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