lunes, 19 de agosto de 2013

[Crítica serie]: "Paranoia Agent" de Satoshi Kon

Para huir de los problemas no hay nada
como un buen mamporro en la cabeza
Como ya comenté en la entrada del primer tomo de "Biomega", hay un reto de 5 animes por ahí pululando y al que aún no le he echado el guante. Una de mis aficiones es ver anime, pero llevo aparcándolo de un tiempo a esta parte. Con "Paranoia Agent" vuelvo al ruedo, y por todo lo alto. Pero antes de nada, os dejo primero con la sinopsis extraída de Filmaffinity, y luego con la reseña:

"Una diseñadora gráfica de Tokyo, autora de una mascota muy popular, es la envidia de todos sus compañeros de trabajo y, al mismo tiempo, por ello, sufre una cierta depresión porque la dejan de lado, además de la presión de su jefe para la creación de una nueva mascota con tanto reclamo como su anterior trabajo. Un día, regresando a casa de noche, es atacada violentamente y recibe un golpe, siendo hospitalizada. El autor del ataque es Shounen Bat, un chico en patines y con un bate ligeramete doblado que se convierte en una auténtica leyenda urbana al ir golpeando a personas en sus cabezas durante la noche por toda la ciudad".

Con solo ver un par de capítulos uno puede ver que la mayor influencia de Satoshi Kon es David Lynch. Comparte con él esa particular visión del mundo onírico; en "Paranoia Agent" asistimos a un retrato lúcido de la sociedad japonesa, y por ende de las sociedades contemporáneas, y de los males que la acaecen, pero todo aderezado con hechos surrealistas, que se escapan de la realidad, ya sea en forma de sueños, visiones o exageraciones de la misma. Y es que ese es uno de sus puntos fuertes, pero a la vez uno de sus fallos, en mi opinión. Todas esas manifestaciones fantasiosas, oníricas y surrealistas ayudan a dotar de misticismo al conjunto o sirven de metáfora de algo, pero a veces son exageradas en exceso, como el capítulo donde toda la trama es contada a través de un videojuego, con los protagonistas jugándolo y todo. En ese sentido creo que las "paranoias" se pasan de rosca, restándole en ocasiones seriedad al conjunto, porqué de lo que se nos habla en esta serie es de temas muy espinosos. Habla sobre la alineación que sufren muchas personas, de cómo nos dejamos llevar por los medios de comunicación, que nos manipulan como quieren, de lo estresante que es nuestra vida, de cómo un día podemos ser los mejores y al otro ser rechazados por todo el mundo, de las crisis de identidad e incluso de la pederastia. Toca muchos temas, y todos bien desarrollados. Pero el tema de fondo, el que guía toda la serie, gira alrededor de lo perjudicial que puede ser escapar de los problemas, de enterrarlos en lo más hondo de nuestro interior. De lo fácil que es huir de nuestros demonios interiores y de lo difícil que es enfrentarse a ellos.

El chico del bate solo ataca a personas que tienen problemas, que están acorraladas y necesitan liberarse. Es una vía de escape. A lo largo de los 13 capítulos vemos como la influencia del chico del bate se va expandiendo cada vez más. Todo empieza con el flashback de cuando fue creado (al final vemos que por Sagi, la primera víctima); entonces solo era una sombra con el objetivo de eludir una realidad muy concreta, que era evitar tener que contarle a su padre que fue ella y no un desconocido el que provocó la muerte de su perro. Cuando Sagi vuelve a estar entre las cuerdas años más tarde, el chico del bate vuelve a aparecer y durante los primeros capítulos se dedica a liberar a personas puntuales. Después adopta una forma que se dedica a atacar a colectivos enteros y luego se convierte en una masa gigantesca que ataca a todos los habitantes de la ciudad, como metáfora de un mal endémico que sacude a la sociedad. El mensaje, que se va desentrañando poco a poco, nos enseña que los demonios interiores deben combatirse, nunca enterrarlos, porque pueden volver y metértela doblada. Y ese es el simbolismo del último capítulo, que si los omitimos, acaban por magnificarse y perjudicarnos, tanto a nosotros como a los demás que nos rodean.

Desde el punto de vista más técnico, goza de una animación muy cuidada. Si exceptuamos el capítulo del videojuego, que parece deliberadamente tosco y simplucho, los movimientos son fluidos, para nada estáticos, y de gran calidad. El dibujo tiene estilo propio; no parece uno de esos mangas o animes sacados de manuales "Cómo dibujar manga" que parece que usan algunos dibujantes. El opening está muy bien, en la línea de la serie: desconcertante y a la vez un poco perturbador. Os lo dejo a continuación. Está cantado por el gran Susumu Hirasawa, que también canta el tema de apertura de las grandiosas películas de "Berserk".


En fin, un anime altamente recomendable. Tiene muchos puntos fuertes, como el mensaje de fondo sobre huir o enfrentarse a los problemas, los múltiples retratos de la sociedad actual, la forma en como está planteado todo, con ese toque tan lynchiano, y una animación más que notable. Quizás la lastre alguna que otra paranoia excesivamente desconcertante, pero nada que interrumpa una muy buena experiencia.

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