jueves, 11 de julio de 2013

[Crítica película]: "Looper" de Rian Johnson

El domingo pasado vi "Looper" de Rian Johnson y bueno, para que engañaros, salí defraudado. Si hay algo que me fastidie más que una película mala es una película decepcionante. De aquellas que esperas con ilusión, de las que hasta el vecino te ha dicho que es buenísima y que te gustará. Con bodrios como "Prometheus" o "Skyfall" parecería que uno está curado de espanto y que no debería dejarse engañar por un tráiler -o crítica- vistosos. Pero no, me dejé engañar otra vez. Antes de destripar la película, la sinopsis en cuestión:

"Como en 2072 los asesinatos están terminantemente prohibidos, las víctimas son enviadas a través de una máquina del tiempo al pasado (2042), donde los Loopers, un grupo de asesinos a sueldo, se encargan de eliminarlas y deshacerse rápidamente de sus cuerpos. El problema surge cuando Joe (Gordon-Levitt), uno de los Loopers, recibe desde el futuro un encargo muy especial: eliminarse a sí mismo (Bruce Willis)."


Podríais haber cerrado el bucle a los
30-40 minutos...
Vaya por delante que la idea es genial. De esas que piensas: "¿Por qué no se me ocurrió a mi antes?" Y que los 30-40 primeros minutos, que es lo que dura la presentación de la idea y donde se abren infinitas posibilidades. La idea de "cerrar el bucle" es ingeniosísima, además de la manera en que está montado todo el cotarro de los asesinatos del futuro y que la primera conversación con el jefe de los loopers en el presente, un tío que viene del futuro, es brutal.  Pero es empezar el bucle temporal por el cual el protagonista conoce a su yo del futuro cuando todo se deshincha y todo lo que podía haber prometido se queda en nada. Todo empieza cuando las dos líneas temporales no quedan bien explicadas (incluso Bruce Willis evita hablar del tema con un chusco "Podríamos estar toda la tarde haciendo diagramas y no acabaríamos nunca". Por favor.) y el tema del fundador, motivo por el cual se abre el trillado dilema de si matar al niño o no para que en el futuro no se convierta en el genocida que acabará con la vida de muchas personas (tampoco se nos explica muy bien). La película se estanca ahí para no avanzar más; todo lo que queda de película gira alrededor del dilema. El yo presente quiere proteger el niño (¿cómo iba a matar a un niño?) y el yo del futuro quiere matarlo para evitar todos los desastres del futuro, entre los cuales se encuentra el asesinato de su mujer. Ya está. Punto. Todo es aburrido, falto de tensión, no empatizas con ningún personaje. La banda que controlaba a los loopers y el jefe del futuro se convierten en los típicos malos incompetentes que hemos visto hasta la saciedad que fracasan, como no, en su empeño de acabar con los dos protagonistas. Y eso sin contar al tío del revólver, que está para rellenar. Y todo hasta un más que previsible final. Por otro lado tenemos la chorrada de la telequinesis y el niño-fundador, que es de vergüenza ajena. Se nota que introdujeron esa idea a posteriori porque no sabían cómo argumentar el poder del fundador del futuro, y queda postizo. Además, la coherencia brilla por su ausencia en muchas cuestiones en otros temas, sobretodo en detalles que ahora no vienen al caso. Pero si fuese más entretenida, si hubiese jugado más con los viajes en el tiempo y todo hubiese sido más retorcido o rebuscado, obligándote a pensar, los hubieses pasado por alto.

Dejando a un lado los aspectos argumentales, hay algunos actores que cumplen y otros que no. En el primer grupo tenemos a unos breves Jeff Daniels o Paul Dano. En medio tenemos a Emily Blunt y a Joseph Gordon-Levitt, que si bien es un tío que me cae simpático y me gusta verlo en las películas, aquí está soso. Y en el segundo grupo tenemos a un Bruce Willis que no sabemos muy bien donde está, que apenas sale en algunas escenas y se limita a dar vueltas de aquí para allá, también al pistolero expulsado de la organización, que es totalmente prescindible, y al estúpido niñato repelente que dan ganas de entrar en la película y cargártelo tú mismo. La actuación de este es pésima y se acentúa con el tema de la telequinesis.

En definitiva, cuando llega el yo del futuro todo va de capa caída. Se desaprovecha una excelente idea para caer en lo rutinario, en lo visto ciento de veces. Pasa de ser entretenida e innovadora a un soberano aburrimiento centrado alrededor de un dilema insulso y previsible. No la recomiendo.


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